Después del estruendo la gente se volvió a acomodar en sus asientos. Algunos fueron a ver si las puertas se abrían, evidentemente se habían doblado la mayoría, así que, en cuanto llegáramos a la estación tendiéramos que bajar por las ventanas, dijo el vigía del tren.

De repente un gran tiroteo se formó delante del tren y las balas comenzaron a penetrar las ventanas del vagón de primera clase y el vagón comedor. Chikage por su parte me cubría con su cuerpo, los dos estábamos recostados en el asiento de la sillas, el encima de mí. Escuchaba su respiración lenta, tranquila, a pesar de lo que pasaba allá afuera. De alguna manera sus ojos demostraban preocupación, no sabrían definirlo, nunca antes lo había visto de ese modo. Sí, sé que parece un niño cuando quiere algo a toda costa pero he empezado a pensar que en realidad sí le importo así sea un poquito.

Mientras que afuera la gritería de hombres furiosos y disparos de escopetas no cesaba por más que todos los pasajeros del tren quisiéramos, Se empezó a especular que en alguno de los vagones se transportaba oro del banco central de Tokio hacia Yokohama.

Los proyectiles no dejaban de penetrar las ventanas del tren, parecía como si el objetivo del grupo de bandidos quisiera acabar con todos los "ricos y nobles" que viajábamos en el mismo. Uno de ellos, quien tenía una cicatriz bastante gruesa al costado derecho de su cara logro meterse al vagón por una de las ventanas estalladas por los proyectiles

-sabemos que en este vagón esta un sobreviviente de la familia Yukimura, debe entregarse pacíficamente así nos iremos y nadie más acabara herido- exclamo el bandido- de lo contrario comenzare a disparar a cada uno de los pasajeros y no me importa si la policía se encuentra aquí, esto se hará por justicia-replico airado- justicia por no unirse al gobierno del régimen Tokugawa cuando se les ordenó, contare hasta diez y esa persona debe aparecer ante mí y me iré como prometí.

-uno…

Chikage me miro, yo lo mire y me dijo – hay dos situaciones que pasaran con te descubra, te matara aquí mismo o te sacara de aquí y te llevará a algún lugar en donde es posible que te usen antes de matarte- me asusté mucho pero él se enderezo y me impulso a salir

-dos…

–yo estaré contigo, te protegeré- y me beso'. Con esa promesa me levante y camine hacia el hombre

-así que eres tu. Me alegra descubrir que los mocosos lograron sobrevivir. Debió ser dura la separación de tu hermano, ese bueno para nada, tu hubieras sido mucho mas provechosa en todo, no?
- por que habla así de mi hermano?
-pues...- le miro de manera soez y atrevida -otro hombre en el clan es demasiada carga para todos y... ademas no se podia sacar partido de tan exquisito ser- le volvio a mirar de arriba a abajo, dejando en claro sus intensiones -tu, por otro lado, eres de mi tipo y las ordenes que recibimos son claras, si es mujer, pues utilizarla, si es otro hombre acabar con el.

-por que soy indispensable?

- quieres hablar de estos temas delante de toda esta gente- exclamo el hombre, de todos modos no era buen mozo, ni tampoco tenia buena presencia

-así que en realidad quieres sacar partido de su raza, no? De todos ls artilugios que he visto y he oído acerca de cazar un oni este es el mas estúpido. Solo los oni pueden decidir con quien pasar el resto de sus vidas, a quien usar para calmar su apetito sexual si se quiere llamar así. Tratala com mas respeto, es superior a ti, e inalcanzable

-y tu quien eres?

-Kazama Chikage...

-jajajajajajajajajajajaja... ya veo, el clan Satsuma estará feliz de que hayas cazado a la oni por nosotros- dijo el hombre, sin crédito a lo que ese hombre explicaba me voltee a ver a Chikage que estaba justo detrás de mi. Lo mire buscando respuestas. El me sonrió y me corrió del camino con gentileza y desenvaino su espada. El hombre de cabello rojo se encamino hacia nosotros y me acorralo con su espada apuntando a mi pecho. todo se volvió lento ante mis ojos -otra herida dolorosa- pensé no tenia mi espada corta, de todos modos no serviría de nada. El pelirrojo era un asesino profesional.

Chikage bajo la espada y el pelirrojo también -es mejor que nos sigan, d lo contrario la matare aquí mismo- exclamo el misterioso hombre, quien caminaba como si estuviera danzando en aire, con gracia y elegancia -seria como Aizu, un hombre femenino?- pensé.

Ahora las cosas se complicaban, sin Kazama-san abría muerto violada por extranjeros; y ahora con el, moriré por ser simplemente Yukimura. Ahora si, no entiendo nada de lo que me esta pasando. Empiezo a pensar que Kazama-san simplemente me uso todo este tiempo, me suavizo para que bajara la guardia. Quiero llorar, quiero gritar, quiero correr hasta cansarme.

eso es; correr, huir, perder a los agresores hasta estar lista para enfrentarlos. Eso es lo único que puedo hacer hasta hoy, correr.

De tal modo, estudio todas las maneras de salir del vagón, del tren. Y ahí estaba, la compuerta trasera del vagón estaba funcionando normalmente y aproveche el descuido de los tres hombres para huir. Al llegar a la puerta, sentía que mi pecho iba a explotar, tenia miedo de perder la vida, mi integridad, mi dignidad.

salí del vagón y que me esperaba? el Cañón de una escopeta, que disparo rasgándome la oreja derecha. Cayo a mis pies con la espada de Saito-san incrustada en la espalda. No recuerdo mas!