Disclaimer: Twilight no me pertenece, todo es de la maravillosa señora Meyer, yo solo me dedico a jugar con los personajes.

Summary:Bella Swan era una adolescente de 17 años que quería un poco de diversión en su aburrida vida. El, un adolescente "problema" que quería vengarse de Charlie Swan, y… ¿Qué mejor manera de hacerlo que seduciendo a su hija? – Te lo dije Bella, nunca confíes en el chico malo.


Never Trust In Bad Guys

By: BelieverCullenGirl

….….


Inevitable

(El amor es una enfermedad inevitable, dolorosa y fortuita)


Capítulo VIII

Bella Swan POV:

«When the danger is the most attractive thing…just take a chance»

—Veo que no andas más con Cullen. ¿Qué paso? ¿Terminaron? — susurró Jessica a mi lado, mirándome de reojo, el interés se filtraba en su voz.

—Yo nunca he sido su novia…— no me molesté en ocultar mi molestia; también mirándola de reojo.

Ella rió bajito, garabateando en su cuaderno.

— ¿Terminó él contigo entonces? No le duraste mucho, pero tranquila, el nunca sale con nadie, así que considérate privilegiada, no somos muchas las afortunadas— susurró con sorna. No me paso desapercibido el "no somos muchas las afortunadas" pronto investigaría sus palabras más a fondo, aunque tenía la leve idea de saber a qué se refería.

—Te dije que nunca fuimos nada— «Ni lo seremos», agregué interiormente, ese pensamiento me molestó.

Ella volvió a reír incrédula, vi de reojo como ladeó la cabeza y llevo su bolígrafo a sus labios; mordisqueando el borde.

— ¿Ya obtuvo lo que quería cierto?— insistió, con un tono de voz que hizo que mi sangre hirviera. Tenía ganas de arrancarle las malditas extensiones del cabello y preguntarle cual era su maldito problema.

Fruncí el ceño y me mordí el labio inferior. Jessica era así, no era una mala persona…bueno, no mala completamente, solo… una arpía caprichosa que siempre obtiene lo que quiere, y cuando no lo hace, se enfurruña. Nada de qué preocuparse, en el mundo había miles como ella, podría asegurarlo.

— ¿Qué es exactamente según tú lo que él quer…

—Señorita Swan, Señorita Stanley, ¿tienen algo que compartir con la clase?— preguntó la voz del profesor de trigonometría, alcé la vista avergonzada, mis mejillas se colorearon de un intenso rojo. El profesor se cruzó de brazos y nos miro a las dos frunciendo el ceño.

—No profesor— Jessica se acomodó en su asiento, abriendo un poco las piernas por debajo de la mesa. No me pasó desapercibida la intención de su gesto, seguramente le estaba dando al señor Gordon una linda vista de su bragas.

Fruncí el ceño… ¿Cómo diablos era amiga de ella?

El Sr. Gordon miró hacia abajo y luego rodó los ojos. Jessica a mi lado pestañeó exageradamente.

Ugg…

—Sigamos entonces con la clase…

Desvié mi vista, tratando de que mis mejillas volvieran a ser pálidas, lo cual era una misión imposible. Miré hacia las mesas compartidas de la esquina, todavía buscando alguna distracción…Error.

Mike Newton me miró con emoción y me sonrió. Le sonreí de vuelta, pero fue más por cordialidad que por cualquier otra cosa; él debió malentender mi sonrisa porque sonrió mas anchamente y luego me guiño un ojo.

— ¿Por qué hiciste eso?— le reproché a Jessica, saliendo del aula. Ella sonrió maliciosamente, entendiendo perfectamente de qué le hablaba.

— ¿Qué?— se encogió de hombros— es guapo, es joven, todo un... festín, y lo sabes.

—También es nuestro profesor— rebatí automáticamente. Era cierto, él era el profesor más joven y más guapo del instituto, contaba con solo 24 años; cuerpo musculoso, ojos azules y sonrisa que encandilaría hasta al mismo sol, pero no era mi tipo, y nunca me metería con un profesor, sería la última cosa que haría. Aunque yo, siendo una completa virgen sin ningún conocimiento sexual más que la teoría, había tenido ciertas fantasías sexuales con el "juego" de "profesor y alumna", un cliché, lo sé…pero en mis fantasías aparecía cierto muchacho de ojos verdes que me hacía temblar…

—No es como si me quisiera casar con él, además, pronto nos graduaremos, es bueno tener un poco de diversión, ¿sabes?, echar un polvo nunca es malo, creo que tu sabes bien lo que es eso ¿no?, digo, Edward y tu eran tan amigos…— dijo maliciosa.

Respiré pesadamente. Volví a reconsiderar la idea de dejarla calva, ya estaba harta de sus jodidas insinuaciones.

—Sí, muy amigos— contesté, sorprendiéndola a ella y a mí misma, esas palabras simplemente habían escapado de mis labios sin mi mero consentimiento.

—Ya veo…— dijo con… ¿celos?, si, celos, ¿y saben qué? me encantaba su jodida cara de indignación en estos momentos. ¡Toma eso arpía!

Solamente le sonreí sonrojada sin dejarme intimidar. Esta era la nueva Bella, fuerte y decidida.

—Bueno, nos vemos a Gimnasia— me despedí rápido, perdiéndome de su vista. Tuve el impulso de reír alocadamente, pero lo contuve.

Mientras caminaba vi a Edward, él venía caminando por el pasillo si le perteneciera; imponente, siempre con ese característico salvajismo en su mirada, traía un cigarro en la mano, aun sabiendo que dentro de las instalaciones no se podía fumar, todos lo veían con el mismo sentimiento se siempre: cautela, y en el momento en que me vio, su rostro fue inexpresivo, aspiró de su cigarro manteniendo su mirada verdosa en la mía, luego la desvió y paso a mi lado rozando intencionalmente mi brazo con el suyo, mas no dijo nada.

Touché— pensé, sabía perfectamente que el había descubierto mi juego, y yo había descubierto el suyo, los dos estábamos jugando nuestras cartas muy bien, sabía que ninguno iba a dar su brazo a torcer…por el momento.

No iba a negar que lo extrañaba, si, lo hacía, y mucho. El me gustaba, demasiado.

.

.

.

—Señorita Swan, si es tan amable puede sentarse al lado de la señorita Cullen— El profesor de Física dijo señalándome la última fila.

Yo asentí, mientras miraba a mi compañera, simplemente se trataba de un cosita chiquitita que se encontraba saltando de felicidad en su asiento La reconocí como la prima de Edward, Alice Cullen. Debió haber tomado una buena dosis de café, pensé.

Pusé mis cosas en el escritorio con nerviosismo por la mirada penetrante que ella me estaba dando. Esto era de familia…recordé a Edward.

—Soy Alice Cullen, tú debes ser Bella Swan ¡Se que seremos la mejores amigas!— dijo con entusiasmo en mi oído, todo seguido, sin respirar.

—Claro, yo también lo creo— respondí honestamente, por alguna razón me caía bien, debía ser por su abundante hiperactividad.

Ella sonrió torcidamente y yo sufrí un leve mareo, de pronto la cara de Alice cambio, mostrándome el rostro cincelado de Edward, parpadeé sorprendida. Si, el frió me estaba afectando.

— ¡Bella!, ¡Bella!— Una vocecilla de campanita me llamó, mientras salía del aula. Me detuve.

— ¿Quieres almorzar conmigo? Tal vez en la tarde podemos ir de compras, ¿no te parece?, hoy es viernes, y las tiendas de Seattle cierran tarde— dijo con entusiasmo llegando a mi lado. Hice una mueca cuando menciono las compras.

—Yo…Alice… eh…siento no poder comer contigo— su rostro se entristeció— Pero las compras están bien, solo tengo que ir a la biblioteca— dije tranquilizándola, su rostro se volvió a iluminar.

—De acuerdo, nos vemos Bella— se despidió guiñándome un ojo. Yo asentí, dirigiéndome hacia la biblioteca.

Caminé despacio por los pasillos vacios hacia la biblioteca, ya todos se deberían encontrar en la cafetería almorzando. ¡Genial! Amaba la biblioteca, no tenía hambre y me negaba absolutamente a ver a Jessica, prefería estar sola.

Llegué a la biblioteca y solo había unas 3 personas ahí «Gracias a Dios», agradecí en mi interior. Rápidamente me dirigí al pasillo del final, sentándome en la mesa más alejada que casualmente estaba vacía. Suspiré y abrí mi ejemplar de Cumbres borrascosas…

— ¿Ocupada?— un cálido aliento rozó mi cuello, estremeciéndome y haciéndome soltar el libro que sujetaba, me ahogué con mi propia saliva, y empecé a sentir como gotitas de sudor bajaban por mi nuca, mis manos empezaron a temblar.

Esto era malo…

— ¿Uhh?— pregunté aturdida, todavía sintiendo la presencia de un hombre a mis espaldas.

—Que si estas ocupada— volvió a preguntar Edward en mi oído, enterró la nariz en mi cuello aspirando mi esencia.

—Yo eh…—suspiré como tonta— hola E-edward.

Lo sentí sonreír contra mi cuello.

—mm…hola—murmuró sensualmente deslizando sus labios de arriba hacia abajo en la tersa piel de mi pálido cuello. Por instinto llevé mis manos a su cobrizo cabello, enterrando mis dedos en el, sintiendo su suave textura, masajeé con cuidado su cráneo, cerré los ojos deslumbrada.

El gimió y se separo, sentándose en la silla a mi lado, muy cerca de mí, pero para el eso no fue suficiente porque me agarro la mano y me halo hacia él, sentándome en sus piernas, con sus manos en mis muslos.

Yo solamente me estremecí-nuevamente- cuando sus labios tocaron mi mejilla, muy cerca de mis labios.

— ¿Te has divertido ignorándome?— susurró mirándome bajo sus pestañas seductoramente. ¡Golpe bajo! Casi gemí, pestañeé tratando de salir de mi deslumbramiento, quise tomar un poco de aire, pero eso fue un error, el error más grande de mi vida, quise golpearme a mi misma por ser tan idiota cuando su muy masculina esencia invadió mis fosas nasales. ¡Bravo Bella! , recuerdas que estas molesta con él. ¿Lo estaba?

—Te extrañe…— murmuró dándome un pequeño beso en los labios, solo un roce.

Lo miré con los ojos abiertos, sonrojada, por supuesto.

—Yo también— dije automáticamente. Puse mis manos en sus hombros, cuando lo vi inclinarse hacia mí, todavía mirándome bajo sus pestañas.

— ¿Puedo besarte…Ange?— preguntó ronroneando a centímetros de mis labios, solo una pequeña distancia de 5 cm nos separaban, sus manos masajeaban mis muslos, por sobre mi pantalón de jean.

¡Diablos! ¡Quería esto! Pero…estaba tan nerviosa. ¡Vamos, era mi primer beso! Casi 18 años y nunca había besado a nadie… bueno si, pero como había dicho antes, ese no contaba, este iba a ser mi primer beso real…con Edward Masen, y no lo iba a desperdiciar.

Asentí, dándole mi respuesta. El sonrió y se inclinó mas, cerré mis ojos esperando aquel tan ansiado contacto, después de algunos segundos sentí los labios de Edward besándome, si, pero no en el lugar adonde yo deseaba, era un simple y sensual beso en mi mejilla.

Se separó, volviendo a poner la cabeza contra el respaldo de la silla y me sonrió con aquello sonrisa torcida y petulante, sus ojos mantenía aquel brillo de diversión.

Gruñí molesta. ¿Acaso estaba jugando conmigo?

Sin controlar mis impulsos lo atraje del cuello de su chaqueta y lo acerqué a mi boca nuevamente, Sus ojos brillaron aun más y sonrió.

Abrí los ojos cuando la punta de su lengua toco mi labio inferior, no hice nada y el aprovecho para seguir saboreando mis labios con su ávida y húmeda lengua, podía sentir su cálido aliento haciéndome cosquillas; mis labios picaron…quería besarlo.

Sus manos encontraron el trazo de piel descubierto que había entre mi camisa y mis jeans, acaricio con sus manos esa parte; todavía mirándome profundamente, me estremeci; aquello era inevitable.

Me mordí el labio inferior saboreando el rastro de saliva que su lengua había dejado, el llevo sus labios a mi barbilla dejando pequeños besos.

Gruñí nuevamente. Me estaba exasperando. El solo rió musical como Alice lo hacía, solo que su risa era perfectamente masculina. Gemí cuando deslizó sus labios a los míos.

Suspiré de placer, totalmente satisfecha cuando sus labios y los míos comenzaron por fin aquella danza prohibida y excitante. Siempre imaginé como seria besarlo, pero doy por hecho que mi imaginación no era ni la mitad de increíble a como era esto… ¡Dios! Sus labios eran tan hábiles, simplemente me deje llevar por las sensaciones. Su lengua masajeando la mía, su mano derecha acariciando mi cintura; mientras la otra acariciaba mis muslos, podía sentir el calor inundando mi mejilla, lleve nuevamente mis manos a sus hebras cobrizas, halándolo más cerca, estaba perdida, perdida en este momento, quería mas de él.

El gimió contra mis labios cuando succioné su labio inferior y casi grité de felicidad al ver su reacción, incluso con mi inexperiencia sabia que hacer; todos aquellos libros románticos habían servido para algo. Sentí que sus manos picaban contra mis costados,

Unos pasos se escucharon cerca de nosotros, maldije mil veces a aquella persona que hizo a Edward alejarse de mí, respirando entrecortadamente.

—Whao…

—Si… — afirmó, parándome de su regazo y sentándome nuevamente en la silla de al lado.

—Edward Masen, que bueno verte por aquí— dijo una mujer joven, supuse que era la misma que había maldecido. Debía estar rondando en los 25, era muy hermosa, cabello negro y ojos verdes. Fruncí el ceño al ver como miraba a Edward.

—Emily, que gusto verte— Edward la saludo también, pero a diferencia del de ella, su saludo estaba lleno de indiferencia.

—Hola, soy la bibliotecaria— dijo Emily dirigiéndose a mí, hizo una mueca extraña cuando me vio. Paso la mirada de mi a Edward y luego, de nuevo a mí. Seguramente se había percatado de nuestros labios hinchados.

—Bueno, estaré por allá si me necesitan— agregó con molestia, dirigiéndose únicamente a Edward. Quise rodar los ojos. Agarró un libro del estante y desapareció.

—Bueno, yo… creo que tengo que ir a mi próxima clase — dije levantándome, buscando una excusa para irme. Estaba sumamente avergonzada, ¿Qué se suponía que se hacía después de un beso?

—Espera—Edward agarró mi mano y entrelazo nuestros dedos.

— ¿Si?— pregunté nerviosa desviando mi mirada.

Edward sonrió otra vez, se levanto del asiento, me miro intensamente, y me toco la mejilla con la punta de sus dedos. El color rosáceo volvió. ¡Qué sorpresa!

— ¿Sabes que te ves hermosa sonrojada, no?— preguntó suave.

Le sonreí tímidamente. La mano que no tenía en mi mejilla todavía estaba entrelazada con la mía.

— ¿Qué pasa?— preguntó divertido, pero no era una diversión arrogante, esa tan típica de él, sino más bien, sonaba enternecido.

—Nada— me encogí de hombros, mirando hacia abajo y jugando con el dobladillo de mi camisa.

—Claro…—dijo poco convencido— ¿Estamos bien verdad?— preguntó, mirándome expectante.

Sabía a que se refería. Asentí. El sonrió deslumbrantemente bajando su mano.

—Bien, entonces nos vemos luego— me beso quedito y desapareció.

¡Bien Bella, eres una completa estúpida! ¡Maldito! ¿Por qué era tan sexy? Me jalé el cabello, consciente de que parecía loca, menos mal que no había nadie por ahí.

Suspiré…

Ya estaba metida en un juego sin salida, estaba en las garras del león, y yo, no era más que la pobre e indefensa ovejita.

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.

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—Alice, ¡señor!, ¿Cómo puedes correr de aquí para allá y no cansarte? ¡Diablos! Eres…—Alice me miró expectante y emocionada, mientras saltaba en su lugar con ya, 3 bolsas en sus pequeñas manos.

—Soy tan…— me siguió el juego.

—Tan… pequeñita—Solté.

Ella me regaló una sonrisa.

—Recuerda que lo bueno viene en paquetes pequeñ… ¡Oh Dios Bella!, ¡Esos zapatos tienen que ser míos! —gritó mirando hacia la vitrina de nuestro lado, sus ojos brillaban como si hubiera visto la luz por primera vez. Rodé los ojos.

Aplaudió, y me jalo con su mano vacía a la tienda.

— ¡Oh Dios, no lo puedo creer!—gimió— este es el paraíso— dijo mirando los miles de carteles que colgaban en la tienda que decían que había descuentos.

—Sí, sí, ¡sí!, voy a comprar miles de zapatos y papa no me va a quitar la tarjeta… o tal vez… si le quitó la de Jazzi…—comenzó a divagar. Me asusté.

—Alice, Alice, Alice, cálmate, son solo zapatos— dije para tranquilizarla. Las cuencas casi se salían de sus ojos y estuvo más de 5 minutos explicándome el porqué un zapato no era solamente un zapato.

Lo sé, todo esto era tan ridículo, no me malentiendan, Alice me caía increíble, la podía observar como mi mejor amiga, pero, su ritmo de vida no iba conmigo, para nada.

Abrí los ojos como platos al ver a Alice peleando con una señora de unos 40 años, todo parecía una película, Alice agarraba el zapato de tacón de un lado y la señora del otro.

— ¡Muchachita insolente, dame acá!— grito la señora regordeta, jalando fuertemente, pero la duendecillo no se quedaba atrás, incluso parecía tener el doble de fuerza que la mujer.

— ¡No!, ¡yo los vi primero!— Alice gritó.

— ¡Alice!— la llamé.

— ¡Ven Bells, ayúdame!

Después de 5 minutos el gerente llego y saco a Alice de la tienda por el escándalo que estaba armando, Alice se enfurruño e hiso un puchero adorable, prometiéndole a la mujer que aunque se pusiera esas: "maravillosas piezas de arte" ningún hombre le iba a prestar atención, "Vas a seguir soltera para toda la vida cariño, seguro tienes millones de gatos en tu apartamento", me reí ante el recuerdo de la mujer frunciendo el ceño y de Alice con las manos en su pequeña cintura, en una postura desafiante.

—No puedo creer que le hayas dicho eso— reí, tomando un sorbo de la bebida que minutos antes había comprado.

—Se lo merecía, además, no estaba diciendo mentiras, su cutis era asqueroso, y… ¿le viste que mal teñido estaba su cabello? Parece que nunca en la vida ha visto una saca cejas— dijo Alice, medio orgullosa e indignada; mientras despedazaba con sus dedos una rosquilla.

Sonreí rodando los ojos. Alice podría parecer un poco superficial, pero, era una gran chica, lo había comprobado.

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—Fue un gusto conocerlo Charlie— Alice rio. Pude ver la sinceridad en su rostro.

Charlie sonrió encantado.

—Bueno Bells, recuerda que el próximo viernes también saldremos de compras, no quisiste nada esta vez, pero la próxima vez tendrás al menos un nuevo vestuario sin peros que valgan— me advirtió.

Yo fruncí el ceño divertida. Si bien era un hecho que odiaba ir de compras, estar con Alice no era malo, nunca me había divertido tanto, era mi primera amiga verdadera, aparte de Ángela, claro.

—Claro— sonreí. Ella le dio un beso en la mejilla a Charlie, otro a mí y se fue.

—Es una buena chica, me gusta que pases tiempo con ella, socializa, ya sabes, sal mas…tienes mi permiso—me dijo Charlie con nada de sutileza. ¿Me estaba acaso diciendo asocial? Bueno, si, lo era.

— ¿Quieres que te prepare la cena?— arqueé un ceja. El ladeó la cabeza.

—No, ya comí pizza, hay un poco para ti en la cocina, si quieres— dijo mi padre tímido.

Sonreí le di un beso en la mejilla y desparecí a mi cuarto acotando que no tenía hambre, ya había comido en el centro comercial.

Luego de haberme aseado y puesto la piyama me acosté tratando de dormir; pero simplemente no podía, a mi mente llegaban las imágenes de mi beso con Edward…

¡Dios!

Su ávida lengua, sus señales labios… ¡Diablos! Me estaba enamorando, y, dudaba que alguna vez Edward me correspondiera, o sea, era yo, la torpe Bella Swan, en el mundo había muchas mejores.

¿Qué paso con la Bella decidida?, me recriminó mi mente. Suspiré, sabía que aunque quisiera ser más poderosa y decidida en el fondo siempre seria aquella tímida Bella Swan.

Rodé en mi cama poniéndome boca abajo. Vi el reloj por primera vez. Gemí audiblemente.

11:30 pm.

¿Qué me has hecho Edward?

Sin darme cuenta empecé a divagar con los labios de Edward sobre la piel de mi cuello…eso se sentía tan bien, me concentré en recordar las sensaciones de mi cuerpo cuando él me tocaba.

¡Bella!, ¡Bella!— escuche su voz…

¡Diablos! No podía creer que mi imaginación fuera tan buena, podía escuchar claramente su voz.

¡Isabella! ¡Swan!— si, definitivamente, mi imaginación era muy buena.

¡Isabella! ¡Abre la jodida ventana!

¿Qué?

Abrí los ojos inmediatamente. Se empezaron a escuchar los ruidos de unas piedritas impactando contra mi ventana. Fruncí el ceño.

— ¿Bella?— preguntó Edward desde abajo cuando abrí la ventana.

— ¿Edward? ¿Qué haces aquí?— susurré sorprendida, consciente de que Charlie estaba roncando en la habitación de al lado.

En medio de la oscuridad pude distinguir su deslumbrante sonrisa.

—Hola Ange…que linda noche ¿no?— pude observar como arqueaba una ceja. Pasé mis manos por mis ojos, seguramente estaba alucinando.

—No estás alucinando, en verdad estoy aquí— dijo divertido, adivinando mis pensamientos.

Yo le dediqué una mirada de confusión.

—Vamos, vístete rápido y baja, tenemos cosas que hacer— dijo despreocupado, llamándome con su dedo índice.

—Esta bie…un momento… ¡¿Qué? — grité sin poder creérmelo, rápidamente me cubrí los labios con la mano.

Si no quieres que Charlie te descubra cállate Bella.

—Vamos Swan, no tengo toda la vida— chasqueó la lengua y se pasó una mano por su desordenado cabello.

—No…— empecé a murmurar.

—Bien— dijo él con suficiencia empezando a escalar el árbol que daba a mi habitación. Abrí los ojos sorprendida.

—Ey, ey, ey… ¿Estás loco?, no puedes venir aquí de estas manera— exterioriza con los brazos, llamando su atención— y creer que me voy a ir contigo así como así, es tarde Edward, si Charlie se entera…

Mis murmullos fueron cortados por su silenciosa risa, el estaba de nuevo en el suelo.

— ¿Así que de eso se trata no?, La pobre bebe del jefe Swan tiene miedo…— dijo cuando yo había mostrado mi cara de confusión.

Me ofendí, el era ridículo. No podía venir aquí e insinuarme que era una niña remilgada, bueno, sí, lo era, pero él no tenía derecho a plantármelo en la cara, yo era extrema… si…— bufé, mis pensamientos eran patéticos, ciertamente yo estaba en los mas lejos de lo "Extremo"

—Bien, espera, ya bajo— dije por impulso.

Cuando desaparecí de su vista a vestirme nuevamente lo último que logre divisar fue su pequeña sonrisa de triunfo.

El había ganado esta partida, y muy probablemente todas las que vendrían, eso era inevitable, tanto como mi peligrosa atracción hacia él, todo era absolutamente inevitable…

...

Hola, ¡Aquí está el capitulo! Me costó mucho terminarlo, ya que tuve que hacerlo de pedacito en pedacito (Mi horario de estudio es imposible, no me dejan ni respirar) Pero no se preocupen, en unos días voy a terminar mi otra historia y voy a poder centrarme en esta, las actualizaciones serán más seguidas, probablemente dos por semana, así que *Sonrían* haha.

También les cuento que ya termine la traducción que les había dicho, mañana la subo (Es un OS), solo me falta arreglarle algunas cosillas, así que estén pendientes…

Ahora sí, gracias por leer y perdonen si no contesto sus rr, pero quiero que sepan que los leo y los aprecio mucho!

VapiriCullen: Siento si no puedo responder a tus rr, (no tengo nada de tiempo)pero quiero agradecerte nuevamente por ellos y decirte que aunque no lo creas me llegan al alma, me encantan tus observaciones y recomendaciones, en el cap pasado me preguntaste cuantos capitulos iban a ser pues, aqui te respondo a ti y a todas: no estoy muy segura, pero creo que entre unos 20. :) gracias nuevamente, este capitulo esta dedicado a ti.

BCG