Mil y una formas para que digas: Si.


Summary: Edward ha conseguido que una esquiva Bella Swan acepte ser su novia y eso ya parecía un desafío imposible, pero nada se compara con lo que se propone hacer ¿Será capaz de conseguirlo?

Disclaimer: Los personajes de este Fic no me pertenecen, pues pertenecen a Stephenie Meyer, más la trama es original y me pertenece por lo que queda prohibida su REPRODUCCION PARCIAL o TOTAL del texto sin mi consentimiento.


Este three Shot esta dedicado especialmente a mis queridisimas hermanitas: AnneHilldweller y Miss_Kathy90.

Querida Anne este es un pequeño regalito en agradecimiento por todos los gratos momentos y por todo lo que hemos compartido en este tiempo, te quiero mucho y agradezco tenerte en mi vida, espero que sigamos fomentando todo lo hermoso y que te agrade este sencillo regalo, porque lo prometido es deuda :)

Querida Kathy como que esta demás decirte lo de siempre, eres la razón de mi existir y esas cosas no van aquí ¿Cierto? Sabes que te adoro mucho y que eres especial para mi, querida amiga gracias por todo el apoyo en momentos dificiles.


—¿Crees que nací ayer? —le respondió Isabella Swan cuando él le pidió una cita.

Edward no comprendía absolutamente nada de lo que Bella le decía.

Cuando eran pequeños Edward y Bella habían sido grandes amigos, claro que todo sufrió un drástico cambio cuando las hormonas comenzaron a hacer lo suyo. Bella ya no le permitió dormir en la misma habitación cuando hacían sus clásicas noches de película, mucho menos que la viese en traje de baño por demasiado tiempo, pues no podía evitar darse cuenta que su cuerpo había cambiado y Edward ya no la veía de la misma manera. Tanto fue el pudor de Isabella y a la vez el repudio a aquellos sentimientos que nublaban su razón y la hacían ver como la más patética chica, que decidió romper todo tipo de lazo que tuviese Edward y que, además, incluyese a sus hormonas femeninas en constante alteración, era más de lo que podía soportar.

Una vez que crecieron olvidaron casi por completo que se conocían y que habían compartido gran parte de su vida, aunque eso era casi imposible, pues siendo Renée y Esme grandes amigas era difícil evitar encontrarse casi a diario. Pero por más que las madres de los jóvenes lo intentasen, más de un frío saludo y un elaborado "¿Cómo estas?" no se podía conseguir en los adolescentes.

Claro que esta vez era distinto, Edward había estado practicando semanas, meses quizá, con la intención de acercarse a Bella, pues desde que tenía uso de razón que la había visto como la niña más linda de la sala de párvulos, más aún cuando creció y una vez que supo que ambos irían a la misma universidad decidió que era tiempo de intentarlo, era tiempo de decirle lo que sentía.

—Isabella, yo… —dijo sin encontrar las palabras que había ensayado una y otra vez frente al espejo… ¿Dónde estaba ese dominio que le caracterizaba? Quizá esparcido con todos los portazos que le entregó Isabella cada vez que insistió en el tema.

—Edward, no sé que pretendes, tú y yo somos como el vinagre y la miel, no pegan ni juntan, en serio ¿Renée te lo pidió? —dijo la castaña pensando en todos los intentos fallidos de su madre y la amiga de esta por ver a la pareja unida.

—No, por supuesto que no, lo hago por voluntad propia —reconoció Edward con seguridad.

—Claro —dijo dando media vuelta, tomando sus libros y marchándose cuanto antes del pasillo.

Cuando Edward le comentó a Jasper lo que había sucedido este no se sorprendió. Bella Swan era una chica absolutamente dedicada a sus estudios, alguien que poseía un concepto del amor bastante novelesco y que no se aplicaba a estos tiempos, difícilmente Isabella Swan encontraría a un perfecto caballero de la antigua Inglaterra del siglo XVIII que viniese románticamente en su carruaje de cuatro caballos blancos y le declarase su intenso amor de la manera más ferviente que se hubiese registrado, sin olvidar que en sus ojos debía existir aquel brillo que tanto anhelaba ver, pero más que todo deseaba que aquel tipo de amor al ser pronunciado quemase sus labios como si el más intenso fuego les hubiese recorrido y hubiese dejado impresa su marca. Pero entonces se dio cuenta que aquello no existía en realidad, pues como siempre a Isabella Swan no le ocurren ese tipo de cosas, un argumento muy válido que por años le permitió cerrar la etapa diciendo: "quizá puede que exista alguien así en el mundo, pero no me voy a sentar esperando ser vieja y amargada para que este llegue, debo realizarme y cumplir mis sueños, pues nadie lo hará por mi y por más que ame a los hombres de época no planeo ser sumisa ni poca cosa. Nota final para mi: El amor apesta, a excepción de unas cuantas novelas de época, a pesar de todo el amor no se aplica a mí"

Muchas veces se debatió si Jane Austen era su ídola o si deseaba no haberla conocido, pues, en parte, la gran culpa radicaba en que aquellos hombres como Mr. Darcy o como Willoughby, que a pesar de sus grandes defectos le cautivó por la pasión que alguna vez sintió por Marianne, poseían el perfil de un hombre, no perfecto, pero si muy, pero muy adecuado, le hacían ver a los hombres contemporáneos como simplones dependientes de sus estúpidas hormonas y de los esteroides, sin contar evidentemente con su obsesión por el "deporte", si es que se considera deporte a estar tras una pelota todo el día. ¿Por qué no practicaban equitación, o quizá Esgrima? Entonces después de tanta ensoñación y a la vez desilusión se vio obligada a reprenderse a sí misma y conformarse con un claro: "He de concentrarme en lo elemental, el amor no es la prioridad cuando el candidato ideal no existe"

Pero allí estaba Edward, rebatiendo cada una de sus teorías, pues el chico había sido instruido de una manera abrumante para su propio ego.

Manejar nueve idiomas: Alemán, Español, Francés, Inglés, Portugués, Italiano, Chino mandarín, Sueco y Ruso, era definitivamente algo que la sacaba de quicio, y si se añadía a la lista que entre los deportes que practicaba estaba Esgrima y Natación, sin olvidar que tocaba a la perfección el piano, el violín, la viola, la flauta traversa, sin olvidar el arpa, era sin duda una forma de decir: Isabella Swan te estamos jodiendo la vida.

Es más y por si anterior mente fuese poco, preguntar hoy en día a la población masculina si conocen a Jane Austen es una manera de recibir un "NO" toda la mañana, pero indudablemente Edward Cullen si lo hacía y al parecer la gran culpa de todo la tenía Renée y Esme, obsesionadas por que estuviesen juntos habían creado todo aquello con lo que Isabella soñaba, pero la obstinada chica no daría su brazo a torcer, evidentemente que no lo haría, detestaba a Edward Cullen tanto y más de lo que creía por el simple hecho de romper sus expectativas y ser mejor que ella, porque debía reconocerlo, el chico lo tenía todo y aún así no se vanagloriaba de ello.

Una vez más Jasper escuchó a Edward sobre el intento fallido de conseguir salir con ella antes de que comience la universidad, el joven de cabello cobrizo estaba absolutamente agobiado y temeroso que en ese nuevo campo existiese alguien mejor que él y le arrebatase al único ser que había reunido todo aquello que era necesario para que obtuviese su amor y devoción.

—En serio si fuese tú me rindo —dice Jasper luego de oír todos los intentos fallidos de su amigo por conquistar a la chica más compleja del Instituto —. A menos que…

—A menos que ¿Qué? —dice Edward bastante entusiasmado ante la idea de que su amigo tuviese algún plan.

—A menos que se te ocurra comenzar por las maneras más ortodoxas de pedir salir con ella, no sé —añadió pensativo—. ¿No se supone que tú la conoces bien?

—Si cuentas como un "conocerla bien" el hecho de que he visto y he estado en cada etapa de su vida, que conozco sus gustos por completo, sé que hace en su tiempo libre y cuales son los motivos por los que disfruta de ello, si sé el por qué de sus elecciones y creo saber casi todo lo que piensa a excepción de cuando se trata del amor, entonces si la conozco bien, pero de nada me vale si no tengo idea que hacer para que ella se sienta conquistada por alguien que realmente no pretende dañarla —dijo Edward dando un suspiro a penas terminó y vio que Bella entraba en el casino.

—Quizá releer Orgullo y Prejuicio te ayude un poquito —rió Jasper que se levantaba de la mesa al ver que Alice, su novia se acercaba —. No olvides que no por nada casi se muere Isabella al ver que fuiste tú quien ganó el papel de Mr. Darcy en la obra teatral.

Edward quedó pensando una y otra vez en lo que su amigo le había dicho y no vio nada de malo en ello, aunque quizá sería útil acercarse aquella tarde a casa de Bella, aprovechando que Renée y Esme estarían de compras, mientras Carlisle y Charlie irían a ver el partido de fútbol en el bar de su amigo Tom.

Tal como esperaba Isabella estaba en casa y luego de todo lo que había hecho por conquistarla se sintió de cierta manera aliviado.

Los intentos de este enamorado adolescentes iban desde dejarle flores y chocolates cada mañana en la puerta de su casa, hasta dejar tulipanes sujetos al limpiaparabrisas del automóvil de Bella, estos, eran, sin duda planes brillantes que con cualquier otra chica habrían funcionado, pero él sabía que Bella no era cualquier chica y por esos mismo luchaba por conquistarla.

Con el Violín en mano y esperando una hora prudente para que el sol se ocultase tras él, se posó frente a la ventana de Bella y comenzó a tocar una pieza que había creado pensando en ella.

Bella, quien recién había terminado su tarea de matemáticas, sintió aquel suave y agradable sonido de violín, buscó su teléfono pensando que podría ser de quien provenía aquella grata melodía, pero no era de allí de donde nacían tan perfectas notas, entonces prestando un poco más de atención abrió la ventana para encontrarse con Edward tocando el melodioso instrumento.

Se quedó perpleja al ver que sin lugar a dudas el chico podía ser de lo más tierno que había en Forks y quizá en el país, pero aún así la dureza del cascarón que ella misma había creado le impedía sensibilizarse ante la conmovedora imagen.

Una vez terminada la pieza la aplaudió con ansias, pero aún nada estaba dicho.

—Isabella —dijo Edward acercándose al ventanal —. Ya no sé como demostrar mis verdaderos sentimientos hacía ti, no sé como describir que lo que he sentido por tanto tiempo y que ahora atesoro en mí con más fuerza que antes, es lo más sincero que pueda llegar a ofrecerte, pues un amor como este jamás te causaría mal, jamás te haría daño. Te he visto desde lejos por estos últimos cinco años, mas a mis cortos seis me juré ser lo mejor para aquella niña de ojos marrones y cabello castaño que robaba mis sueños, y créeme que ese inocente amor no ha mudado, más si mi conocimiento hacía ti, pues no es sólo aquellos hermosos ojos marrones y tu castaño cabello lo que me ha cautivado, si no más bien la destreza de tu carácter y el conocimiento digno de una mujer debidamente educada, sin obviar tus completos atributos en todo tipo de área, han hecho de ti la única mujer a la cual pretendo aspirar y demostrar mi amor, por esto humildemente te pido: ¿Me harías el honor de compartir una cita conmigo? —dijo Edward mirándola fijamente a aquellos hipnotizantes ojos.

Isabella no sabía que hacer, el nudo en la garganta ante la perfecta declaración digna de cualquier caballero del que ella hubiese leído y que hubiese quedado prendada, era imposible de omitir, era imposible resistirse.

—Pero, querido Edward —respondió con la misma educación que él había demostrado —. ¿No crees que si aceptase tú propuesta deje de ser aquella mujer a la que has declarado tu amor? Pues si amas todo de mí también amas mi negación ¿No te parece? —sonrió victoriosa Isabella, pues esto era digno como prueba final para Edward y así saber que hacer con sus sentimientos, por lo que decidió que todo dependería de la respuesta que su antiguo amigo de infancia diese.

—Mi amada Bella, pues como bien dices yo soy capaz de amar tu negación y créeme que esta no daría pie a mi derrota, pues tengo tiempo de sobra para declararte una y otra vez lo que por ti siento, entonces si tú me dieses mil portazos de aquellos que sueles darme, estaría allí para ti, pues sin importar cuantas veces te niegues y cuantas veces me rechaces estaré allí e insistiré hasta el cansancio, pues de ti amo el firme "no" que me das a diario y el anhelante "si" que espero recibir alguna vez para que todo este amor no sea en vano, pues no puedo considerar como esfuerzo la verdadera razón por la cual hago todo esto, pues amarte jamás sería un esfuerzo, amarte para mí es la primera razón de mi existir —respondió con suma sinceridad.

Isabella se vio devastada ante tal respuesta y más no pudo hacer, luchar tanto tiempo en contra sus sentimientos no era sano, por lo que bajó las escaleras, sin aún dar su respuesta, pero si sosteniéndola en su corazón y al encontrarse con Edward le abrazó profundamente sintiendo una vez más la comodidad de aquellos brazos que más de una vez la cobijaron cuando se había rasmillado las rodillas al caer o cuando tenía miedo de su armario y de la oscuridad, simples detalles que Bella jamás olvidó y hoy volvía a salir a la luz.

Por más necia que hubiese sido, ella sabía que su corazón pertenecía a Edward, sólo que esperaba el momento propicio para madurar lo suficiente sin herirse en el camino.

Bella sonrió al recordar todo lo ocurrido en aquellos tiempos cuando ella se había cerrado absolutamente a la idea de amar, mientras que Edward la sostenía en sus brazos aquella tarde de abril.

—Eras obstinada y muy recelosa —recordó Edward.

—No hables, no fue hace tanto y me haces sentir vieja —rió mientras se acurrucaba en su pecho mientras cambiaba el canal de televisión.

—Tan sólo cuatro años y ya estamos prontos a salir de la universidad —sonrió y besó su frente con ternura.

—¿Viajaremos a Forks el próximo fin de semana? —recordó Isabella al ver que era el cumpleaños de Charlie y no debían faltar.

—Por supuesto, tenemos un poco de tiempo libre y no nos haría mal.

Edward había planeado este viaje con suma delicadeza, aunque nada de eso se lo había dicho a su novia, pues cuatro años eran para él suficiente tiempo de espera, cuatro años de un perfecto, tierno y dulce amor eran más que un motivo para planear aquello que creía oportuno.

Pedirle matrimonio a Bella era ahora el debate a seguir, pues sabía que la declaración de su amor y la pedida de su aceptación sin lugar a dudas había sido la clave de la favorable respuesta que les había llevado a estar juntos, pero pedirle matrimonio y que esto supere a lo anterior era lo que realmente le preocupaba, pues deseaba y anhelaba que Bella sintiese que su amor no había cambiado.

Esa semana, antes de viajar, decidió ir a un Circo que había allí, pues siempre había sabido que a Bella le encantaba el Circo Ruso sobre hielo, por lo que se acercó al dueño para conseguir las entradas en primera fila y se dispuso a tenerlo todo perfecto para aquel momento.

—¿Compramos palomitas para la función? —dijo Edward una vez en la carpa del circo cuando el espectáculo estaba a punto de empezar.

—Ya no lo hicimos, mejor será que esperemos, no quiero que te pierdas el inicio —sonrió Bella rogándole a su novio que la acompañase.

—No tardo nada lo prometo —sonrió y la besó.

Isabella vio con pesar cuando el presentador del circo daba inició al espectáculo, pues aún Edward no llegaba con las palomitas y no quería que se perdiese cada parte de tan magnifico circo.

—¡Bienvenidos damas y caballeros, niños y niñas! —chilló el presentador —. Hoy tenemos un nuevo número especial para ustedes, queridos amigos —sonrió ampliamente —. Exclusivamente para ustedes¡Magiya lyubvi! (*)

Todo el público asistente aplaudió enérgicamente mientras las luces bajaban su intensidad y un par de telas se dejaba caer sobre el escenario para dar a vislumbrar lo que sería el espectáculo.

Bella buscó una y otra vez a Edward sin ser capaz de visualizarlo, realmente lo lamentaba pues no podía disfrutar sin él la función.

Las luces enfocaron el punto más alto de la carpa a un hombre vestido de frac con un perfecto sombrero de copa que se balanceaba entre los cordeles y se sostenía de la perfecta tela, junto a él, dos muchachas de hermosa silueta le rondaban y los tres juntos, tomaron posición en cada tela, ejerciendo volteretas al ritmo de la música y sorprendiendo a los espectadores con cada pirueta.

Bella decidió ponerse de pie y buscar a Edward cuando una luz cegó directamente sus ojos que rápidamente cubrió con su mano.

Al intentar enfocar a los malabaristas se sorprendió al ver que los bailarines bajaban rítmicamente de las telas con una sincronía envidiable, patinando sobre hielo, en una destreza increíble realizaron un par de volteretas. El varón que vestía de época y utilizaba una mascara de baile antigua, se quitó el sombrero de copa, sacó una paloma blanca de él y esta recorrió toda la carpa hasta que se detuvo frente a Bella, entonces soltó el contenido del papel que sostenía en su pico.

—Señorita —dijo el presentador que aparecía de tras bambalinas —. ¿Sería tan amable de ponerse de pie y decirnos que dice aquel pergamino?

Isabella sorprendida al ver todo lo que ocurría desdobló el papel y con una voz temblorosa leyó:

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"Permitid que no admita impedimento ante el enlace de las almas fieles, no es amor un amor que cambia siempre por momentos o a distanciarse en la distancia tiende. ¡Oh, no! Es un faro imperturbable que contempla las tempestades, pero nunca se estremece…"

William Shakespeare.

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El enmascarado se acercó a la joven que había leído el papel, quitó su mascara y se arrodillo sobre el hielo.

—Isabella Swan, la dueña de mis sentimientos y pensamientos, aquella mujer que ha robado mi corazón y me ha hecho esclavo de sus ordenes, pero he de reconocer públicamente que jamás he deseado menos mi libertad, pues la esclavitud que llevo de por vida es aquella que me mantiene vivo y me hace feliz, pues no hay mayor felicidad que estar atado a tan hermosos y nobles sentimientos que me unen a ti, amor. Aún así, luego de cuatro años juntos en perfecta armonía y sabiendo que no hay nada más fuerte que me pueda unir a ti que el amor, he de confesar que deseo más que eso, más que cualquier cosa anhelo poder presentarte al mundo como mi otra mitad, Isabella Swan ¿Quieres ser mi esposa? —dijo Edward quien había estado hace tan sólo unos instantes en lo más alto de la carpa.

Bella no supo que responder, había demasiada gente allí, se sentía absolutamente sorprendida, conmovida, nerviosa, tanto así que había olvidado respirar, por lo que no tardó en caer desplomada al suelo ante la impresión.

La gente del público se sorprendió ante el hermoso acto, y estaban atentos a una respuesta de la joven muchacha afortunada, pero esto no ocurrió, no esa noche, ya que luego de aquel desmayo, Isabella se acercó a Edward y le susurró al oído que no le daría respuesta, no aún.

Luego de que la cruz roja tratara la magulladura que había sufrido la novia del misterioso hombre del sombrero de copa, continuó una grata función que la pareja disfruto, mas Edward aquella noche no obtuvo el tan anhelado sí que esperaba.

No quería presionarla a que le respondiese, pero a la vez no esperaba que Bella tardase tanto en hacerlo. Edward evitó tocar el tema y por más que anheló que ella lo hiciese no fue así, Isabella se negaba a pensar en matrimonio, por más que amase a Edward aún era un tapujo del que no se había podido deshacer, pero no deseaba romperle el corazón al hombre que amaba, por lo que decidió buscar la manera adecuada de decir las cosas, la mejor manera de demostrarle que si le amaba, más no podía aceptar tal propuesta.

—¿Y que te dijo? —insistió Tanya, una amiga de Edward de la universidad que cursaba la misma carrera.

—Han pasado tres semanas y no se ha tocado el tema, no hay respuesta —dijo Edward un poco amargado mientras iban de camino a la siguiente clase.

—Que extraño, pues con semejante producción cualquier chica habría estado muy feliz y un inmediato si, hubiese salido de su boca —sonrió.

—He ahí la diferencia, Bella no es cualquier chica —respondió cortésmente.

—Lo sé… quizá debamos planear otra propuesta ¿Qué tal en el cumpleaños de su papá? Me dijiste que viajarían, ¿Qué tal en Forks? —le propuso muy animada.

Edward analizó la situación, quizá fuese propicio pedírselo de nuevo y quizá tendría un significado especial hacerlo en algún lugar especial de su natal ciudad.

Planificó nuevamente su estrategia, esta vez quizá funcionaría si la llevaba a un concierto de cámara, puede que lograse que tocaran la canción que él creo para ella, pues sabía que nada le gustaba más en este mundo que aquella pieza que le había dedicado esa vez.

Se desveló noche y día para hacer que su tiempo fuese suficiente y que ella no sospechase que dedicaba más tiempo en una cosa que en otra.

Cuando terminó las partituras en violín, viola, piano, arpa, violonchelo y flauta traversa, se fue a dormir conforme que conseguiría que fuese un gran día si de la boca de Isabella salía un hermoso, dulce y suave: Si, acepto.


(*) Pronunciación rusa de: Магия любви Que significa: La magia del amor.

Hola mundo.

Espero mis niñas que todas esten muy bien y que hayan disfrutado de este primer capitulo de este 3shot.

Como verán es algo distinto para mí y veremos como nuestro querido Edward desarrolla todo para que su amada Bella le diga que si...

sólo les dejaré estas preguntitas...

¿Será Edward capaz de enfrentar otro silencio como este? ¿Bella querrá casarse con él, algo tan serio digo yo?

Sólo diré: Mis ideas locas rondan mi mente y todo se baraja en esta loca cabecita.

Espero poder terminar este 3 shot entre mañana y pasado tratando de subir un capitulo por día.

En cuanto a Paper Love trataré de actualizar cuando mis ánimos me digan: Manne debes escribir PL, para que así salga hermoso y con ganas el cap.

En cuanto a Mr. Misterious, no me maten pero necesito un poco más de tiempo, aún así todas estan invitadas a leer el prologo de I¡m waiting for you in eternity

una locura mía :)

Las quiero y espero que disfruten.

ManneSkarsgard.

¡SU REVIEW ES MI PROPINA Y MI TERAPIA!