Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

Sí lo sé, "¿Qué hace esta loca subiendo otra cuando aún no termina la anterior?". Pues tengo una respuesta, esta historia ya está completa. Cuenta con 5 capítulos, es cortita. Aunque estoy comenzando a pensar en una continuación jeje. Ya veremos en el transcurso.

Espero que les guste, es mi primera historia JxN. No es mi pareja favorita la verdad. Comenten para saber si les gustó. :D

Con veinte años, Jacob Black era el mejor policía. Recién graduado de su entrenamiento y con reconocimientos por sus logros, ahora comenzaba un nuevo caso. Cuando era joven vivió en Forks, Washington con su padre y hermanas. Pero a la edad de 17 se marchó como todo joven rebelde y siguió su sueño de convertirse en oficial de policía. Por extraño que le pareciese, su inspiración había sido Charlie Swan, padre de Bella, su mejor amiga.

El pensar en ella lo puso nostálgico. El trabajo que le asignaron era sobre la hija de Bella, Nessie. No conocía al esposo de ella pero por lo que le contaba era un hombre bueno y responsable al cual amaba incondicionalmente. Jacob se alegró por ella. Bella había quedado embarazada a los 16, cuando se mudó con su madre a Phoenix. Jacob había quedado sorprendido, pero la apoyó en lo que pudo aun con la distancia que había. No pudo asistir a su boda ya que ellos se casaron hasta que la niña cumplió dos años. Edward, el esposo de Bella era 4 años mayor que ella, por lo que ahora era un reconocido científico y maestro de la universidad de Phoenix. El día de su boda Jacob se encontraba en el campo de batalla simulado de la policía de Las Vegas.

El trabajo que le habían asignado consistía en atrapar a un grupo de traficantes de drogas y dueños de lugares donde prostituían a menores. No se habría interesado de no ser porque la hija de su amiga estaba entre las niñas secuestradas. Una niña de cuatro años siendo vendida a viejos asquerosos y pervertidos. Le hervía la sangre de solo pensarlo. Bella lo había llamado el día que la secuestraron, estaban de regreso a su casa cuando una camioneta pasó y la arrancó de sus brazos. Ella luchó e intentó quitárselas pero le fue imposible. Edward estaba desesperado también. Pero si estaba en sus manos atraparlos, lo haría.

Seis largos e interminables meses después habían acabado con la mitad de la banda y con tres lugares de prostitución. Aun así la niña no aparecía. Pero por fin, ahora después de tanto tiempo la tenían. Jacob estaba seguro de que era ese el lugar. Llamó a Edward y Bella a primera hora para pedirles que viajaran, si la niña estaba ahí tendrían que apoyarla. Bella lloró por el teléfono y le agradeció, le dijo que estarían ahí al siguiente día en la mañana. La redada sería ese día por la noche y Jacob no quería que estuvieran presentes.

Todo el equipo estaba preparado, Jacob dirigía a los hombres. En silencio comenzaron a entrar en lo que parecía una bodega gigante. Por dentro estaba lleno de cuartos. Muchos divididos solo con cortinas. Pero al final del pasillo estaba el cuarto donde sabían se encontraban los hombres causantes de esto. Fueron en silencio y sin alterar mucho las cosas para que los que estaban dentro de los cuartos con los niños no huyeran. Agarraron a los causantes sin alterar mucho las cosas. Después el equipo de Jacob se encargó de detener de uno por uno a los que se encontraban en los cuartos.

Jacob fue viendo como se llevaban de uno por uno, incluso había personas del gobierno. La fotógrafa de la policía entró y antes de que movieran nada tomó fotos para un reportaje.

-Black, ¿quieres que traigamos a las enfermeras? Hay muchas niñas en estado grave de salud.

-Claro, déjenlas entrar. Pero díganles que se aseguren de ganar la confianza de las niñas y niños.

Comenzó a recorrer el pasillo con 20 cuartos pequeños con colchones y casi sin luz. Dentro había niños de entre los 4 y 9 años. Los otros tres lugares que habían destruido eran de jóvenes, no niños. Pero ahora, al ver la cara desolada o perdida de los niños, maldecía a los hombres que estaban siendo arrestados.

Siguió caminando hasta detenerse de golpe. Una niña que él conocía, o más bien sus ojos. Eran los ojos de Bella. Lo sabía. Se acercó y la niña se retrajo, pegándose a la pared y comenzando a llorar.

-No, no llores pequeña. Nessie, -pronunció su nombre y la niña abrió los ojos con asombro. –Soy policía y amigo de tus padres. Conozco a tu mami Bella. Ven, confía en mí no te haré daño.

Estiró los brazos y el menudo cuerpo de la niña se estremeció. La tomó con delicadeza y la llevó a donde estaba la ambulancia. La niña comenzó a llorar en sus brazos y en la garganta de Jacob se formó un nudo. Pero estaba a salvo, él se encargaría de que nada volviera a pasarle.

A todos los pequeños le harían una evaluación psicológica y física, pero después de vestirlos, cambiarlos, alimentarlos y que hubieran dormido. Esa noche sería agotadora. Jacob vio que se llevaban a la niña y él se fue a la comisaría para hacer el papeleo necesario. Aun faltaban algunos asuntos por remediar pero este sería el último lugar de prostitución, o lo que ellos sabían.

A la mañana siguiente, en cuanto Jacob entró en su oficina escuchó el teléfono.

-¿Hola?

-Black, te tengo una terrible noticia. El avión donde venían los padres de la niña Cullen ha explotado.

Jacob se quedó sin palabras. Esto no podía ser verdad. Había hablado apenas ayer con Bella.

-¿Estás seguro? –le dijo a Paul, su compañero.

-Más seguro que nunca. Lo siento jefe.

-Claro, gracias por avisar.

Estaba a punto de colgar cuando recordó algo.

-¡Paul!

-¿Sí?

-¿Qué pasará con la niña?

-No lo sé, probablemente la mandarán a un orfanato.

-Gracias.

Jacob pensó durante todo el día sobre la niña, no tenía padres, tenía cuatro años y había sido secuestrada. No tenía hogar ni nada concreto en su futuro. Necesitaría de mucha ayuda psicológica y si alguien la adoptaba había posibilidad de que no la comprendieran.

La única solución posible era que él la adoptara. Tenía 20 años, era joven. Pero aun así podría hacerlo. Le temblaron las manos de pensar en ser padre. Pero no lo sería, solo sería su protector. Ella tuvo un padre y no quería borrar esa imagen, solo quería protegerla.

Se levantó y salió sin decir una palabra a donde se encontraban todos los niños, en el hospital. Al llegar la vio a lo lejos. Su cabello rojizo tapaba su rostro, pero podía ver las lágrimas. Abrazaba a un osito de peluche con todas sus fuerzas. Una enfermera intentaba hablar con ella, pero la niña no abría la boca. Se acercó en silencio y la enfermera lo vio.

-Muy bien Reneesme, lo dejaremos para después, -se giró hacia Jacob. –Esta niña no habla. No sé si es por el trauma o porque no sabe. No participa y tengo mi límite de paciencia. Con permiso oficial.

A Jacob le irritó un poco la actitud de la enfermera. Miró a la niña y se acercó. Sus ojos estaban cristalinos y miraba a Jacob con curiosidad y miedo a la vez.

-Hola pequeña, ¿me recuerdas? –la niña asintió, sin emitir sonido. -¿Te encuentras bien? –de nuevo asintió. -¿Por qué no quieres hablar con la enfermera? –los ojos de Nessie se llenaron de lágrimas y negó con la cabeza.

-Oficial Black, no esperaba verlo por aquí. ¿Ocurre algo?

-Hola doctora, no, solo quería ver cómo estaba la niña, -discretamente la alejó del campo auditivo de Nessie y le susurró al oído. –Sus padres han muerto esta mañana en un accidente.

La doctora la miró esperando que dijera que era una broma, pero no fue así.

-¡Oh por Dios! –jadeó la doctora. –Pobre niña, no tiene nada ahora.

-Quería preguntarle algo. ¿Qué pasaría si por casualidad quisieran adoptar a la niña?

-Pues tendría que ser una familia bien colocada, con padre y madre. Mayores de edad por supuesto.

Jacob torció el gesto.

-O sea todo lo que yo no tengo.

-¡Jacob! ¿Estás pensando en adoptarla?

-Es hija de mi amiga, es importante para mí que esté bien. Si una familia la adopta o como tus enfermeras se desesperan porque no habla y comienzan a golpearla, no sé qué haría si me enterara.

-Tienes razón, el factor psicológico es importante. Te ayudaré, pero tendrás que prometer ayudar a esa niña con todo lo que sea necesario. Pagarás la mejor educación y la amarás tanto como a ti.

-Más aun, -dijo sonriendo y abrazando a la doctora.

Tuvieron que subir a la corte y pelear por la niña, pero ganaron. La doctora aportó comentarios e ideas. La abogada era amiga de la misma doctora y los apoyaba indudablemente. Jacob sería el nuevo tutor legal de la niña hasta su mayoría de edad.

Mientras tanto Nessie estuvo en el hospital siendo analizada psicológica y físicamente. La doctora no tenía tan buenas noticias. Sí, había sido violada no solo una sino muchas veces. Seguía sin hablar porque, según el médico, estaba muy traumada. Jacob estuvo preocupado pero cuando la tuvo el primer día en su casa no le importó todo lo que se avecinaba.

-Te tengo preparada una habitación, -le dijo mientras subía las escaleras con ella en brazos. No había soltado su dedo de la boca ni su osito. –Es rosa, ideal para niña. Tiene muchos juguetes y una gran cama. Espero que no te caigas de ahí, -la niña negó. -¿Sabes ir al baño sola? –asintió.

Al entrar en la habitación la bajó. Le había pedido a su amigo Seth que preparara la habitación. Era acogedora, con paredes y colcha rosas. Un tapiz con zapatillas, corazones y estrellas que atravesaba la mitad de la habitación. Un baúl de juguetes, un peinador, vestidor y una ventana en el fondo.

-¿Qué te parece? –le dijo a Nessie volteando a verla.

Ella devolvió su mirada y por alguna razón entendió que preguntaba si todo esto era suyo.

-Sí, lo es. Todo es tuyo. Es tu nueva casa, -por el silencio de la niña interpretó que le gustaba. Miró su reloj y vio que era tarde. –Es hora de dormir.

Entró en la habitación y deshizo la cama. Rascó su cabeza y se sintió confuso. ¿Quién le ayudaría a vestirse?

-¿Te sabes vestir sola? –la niña asintió. Suspiró y fue a su peinador a sacar el pijama. Se la puso sobre la cama. –Iré a ponerme la mía, tú cámbiate y volveré en unos minutos para arroparte.

Volvió después como prometió y la niña estaba parada frente a la cama, con el dedo en la boca y esperándolo. La ropa que se había quitado estaba en la cama, doblada. Jacob sonrió y la tomó para meterla entre las sábanas y colchas. Besó su frente cariñosamente y se despidió con un susurro. Tomó la ropa para echarla en la lavadora. Apagó la luz pero escuchó un quejido de la niña.

-Dejaré prendida la lámpara, ¿Qué te parece? –se acercó y en el buró a su lado había una pequeña esfera que al presionar un botón se abría y emitía una luz que se expandía por la habitación. –Tiene música, pero no sé si la prefieras así. ¿Ves este botón? Es para prender la música, si la quieres solo presiónalo. ¿De acuerdo? –Nessie asintió y Jacob sonrió. –Eres una chica lista.

Antes de dormirse en su cama, escuchó la música de la lámpara. Suspiró contento y se quedó dormido. Como todo policía siempre estaba alerta. A las 2 de la madrugada se despertó por un ruido. Era un llanto. Supo de inmediato que era Nessie y corrió a su habitación. Cuando entró ella tenía una pesadilla y se quejaba en sueños.

-Nessie, -dijo suavemente sacudiendo su hombro. –Nena, despierta.

Abrió los ojos asustada y cuando vio el rostro de Jacob lo abrazó. A él se le derritió el corazón y contestó a su abrazo. -¿Te gustaría dormir conmigo? Así ambos espantaremos esas pesadillas juntos. Nada podrá pasarte mientras estés conmigo.

La sintió asentir y no dudó en tomarla y llevarla a su habitación. Su cama era más grande que la de Nessie, como hombre grande necesitaba espacio. La recostó y después corrió a su habitación por la lámpara. La prendió del lado de la cama donde ella estaría y después fue a apagar la luz y se recostó a su lado. La niña se pegó a su lado y comenzó a quedarse dormida casi de inmediato.

Jacob debía reconocer que quizá fuera muy difícil, pero por ella lo intentaría.

El tiempo pasa de prisa y cuando menos lo imaginó tenía un año viviendo con Nessie. La niña se había acoplado bien a su acarreada vida pero seguía sin hablar. Tendría que entrar a la escuela y si no podía hablar no la aceptarían.

-Vamos Nessie, yo sé que puedes hablar, -le decía Jacob mientras preparaba la cena. –No te dejarán entrar a la escuela si no hablas. Tienes que hacerlo.

Se sentó frente a ella y la observó de frente. –Estás asustada y lo sé, pero tienes que entender que sin escuela no hay futuro, sin futuro no hay nada. Entonces vamos, tienes que decirme algo, cualquier cosa. ¿Tienes una duda? Adelante, dime. Es más, si me preguntas te diré de donde vienen los bebés. –Nessie soltó una risita traviesa. Después se quedó seria y lo miró.

-¿Mi papá y mi mamá? –preguntó. Jacob se quedó congelado en su lugar sin poder creerlo. Hubiera sonreído de no ser por la pregunta formulada. Suspiró y la miró.

-Ellos murieron Nessie, pero te dejaron conmigo porque saben que te cuidaré bien. ¿Confías en mí? –ella asintió. –No lo escuché, ¿confías en mí?

-Sí, -susurró tímidamente.

-¿Me prometes comenzar a hablar? Y dejar de chuparte el dedo, eso causará estragos en tus dientes. Te apuesto a que no quieres llevar frenillos cuando entres a la secundaria.

-Lo prometo Jake, -Jacob sonrió como idiota al escucharla.

-Esa es mi chica, -besó su frente y le dio la cena.

Nessie fue hablando más y más hasta recuperar el habla por completo. Los doctores estaban muy satisfechos y más aun los directivos de la escuela.

El primer día de escuela fue duro para ambos, al verla ir con un puñado de desconocidos hizo aflorar su lado protector. Nessie tuvo problemas porque no le gustaba hablar con extraños y mucho menos le gustaba que la tocaran. Pero salió adelante por no decepcionar a su tutor.

-¿Cómo te fue? –le dijo en cuanto la recogió.

-¿Puedo quedarme en casa? –le dijo con lágrimas en los ojos.

-Así de mal he, -suspiró y manejó en silencio hasta la casa. Ahí frente a ella en la mesa comenzó a hablar con ella. –Escucha Nessie, será difícil, muy difícil. A mí tampoco me gustan los extraños, odio hablar con ellos. Tú conoces a todo mi equipo, a los lobos como nos llaman. Te caen bien, ¿cierto? –ella asintió. –Pues cuando los conocí no les hablaba, no me gustaban los extraños. Pero después me fueron cayendo mejor. Se convirtieron en mis amigos. Eso podría pasarte a ti. No te cierres al mundo. Todo lo que pasó se superará. Eres muy fuerte al igual que tu mamá.

-No me gusta que me toquen tampoco, -dijo ella con un sollozo.

-Lo sé, y lo entiendo. Pero no te puedes quedar aislada. Cada vez que alguien te toque, aléjate discretamente. Si alguien intenta acercarse más de lo necesario grita, los de alrededor tratarán de ayudarte. Si tienes amigos diles que no te toquen, no tienes por qué fingir. Ahora, cuando estés más grande te ayudaré a pelear para que puedas defenderte, ¿de acuerdo? ¿Lo harás por mí pequeña?

-Sí Jacob, pero… -guardó silencio y Jacob la alentó a continuar. Bajó la mirada. -¿Prometes cuidarme siempre? –susurró. Él sonrió.

-Claro que sí mi princesa, siempre estaré ahí para ti.

Ambos sonrieron y se abrazaron.