Los personajes son de SM solo la historia es mia.

¿Lo harías Bells? —me preguntó y mi corazón latía a mil por hora. —Tendría que confiar mucho en esa persona —le dije— ¿Tu confías en mi cierto? —Dios, ¿lo dice enserio? —Claro, eres mi mejor amigo— ¿será lo que creo? —Bueno Bella creo que es hora de agregar algunos beneficios a nuestra amistad—dijo tomándome de la cintura y pegándome a éloh por Dios

¿DEFINIR?


—Estoy muerta, cansada es poco, tengo sueño. — dije como una niña berrinchuda, no sé cómo es que estaba en pie ahorita.

Tal vez me impulsaba el deseo de sentirme un poco más cómoda…no me había sentido así desde el momento en que la mucama toco la puerta de nuestra habitación.

Edward sonrió torcidamente y beso mi mejilla. —Eso es la definición de una buena follada. —dijo riendo mientras me recorría con la mirada y lamía su labio inferior lascivamente.

¿Por qué putas era tan caliente?

Quería gemir por ese jodido gesto.

Sabía que mi solo cabello gritaba sexo rudo. No había podido hacer mucho por él. Eso y que no traía bragas…y que mi falda parecía la de una puta de la esquina.

Me veía follable pero no de una linda manera.

—Estoy toda jodida. —dije entre dientes molesta, me sentía extraña. Se podría decir que no era nada común en mí esto, así que era algo nuevo.

Deliciosamente nueva.

—Oh, sí. Literalmente. —contestó arrogante.

No tenía ni la fuerza suficiente para levantar el brazo y golpearlo así de simple.

Subí al volvo y sentarme no era algo placentero era algo doloroso, como un dolor disfrutable pero no iba a darle indicio a Edward de ello. Eso solo alimentaría su ego unos grados más y creo que ya lo había alimentado suficiente toda la noche.

La tipa de la recepción del hotel aun nos veía con una sonrisita, seguramente pensando "oh a ya se va el niño sexy y rico y su puta adolecente en turno."

Odiaba los hoteles y más los lujosos.

Tan sencillo hubiera sido ir a un jodido motel dónde metes el carro a una habitación pecaminosa con cochera, en el completo anonimato. Además que si vas a un motel por ende las personas de ahí saben que vas a follar.

Aquí tuve que ir en un elevador con la misma ropa con la que entre ayer, Edward con su súper sex hair, claro el siempre tenía el cabello así pero la señora a nuestro lado no lo sabía, ni la familia llena de infantes latosos a nuestro otro lado tampoco.

Incluso vi a la señora que arrastraba a su pequeña hija mientras cargaba al otro negar ligeramente con la cabeza y a su esposo guiñarme un ojo.

¡Ugh!

Decir que me sentía avergonzada era poco.

Edward en cambió se veía fresco como una lechuga.

Idiota.

—Vamos muñequita, sé que lo disfrutaste. —dijo socarronamente mientras tomaba mi mano.

Gruñí algo que ni yo entendí haciéndolo reír.

No podía negarlo, lo disfrute mucho. Mucho es poco realmente. Y no por el lujoso hotel que como ya había dicho odio. Si no por lo que paso dentro de esas cuatro paredes.

Nunca veré el helado con jarabe de chocolate de la misma manera.

Mis baños relajantes pueden irse al carajo. Ahora cada que me dé un baño de tina probablemente termine con una combustión espontánea por los recuerdos o masturbándome como loca.

No bromeo.

Además que investigaré sobre el bondage ya que eso realmente me gusto más de lo que puedo admitir.

Nada sería lo mismo…Tampoco podía ver a Edward de la misma manera ahora.

No desde antier.

No quería detenerme a razonarlo mucho, porque tiendo hacerlo y de eso no sale nada bueno…pero creo que ahora con el cuerpo relajado por completo aunque algo adolorido y la cabeza más despejada ya sin los cuarenta y ocho grados de calentura y excitación acumulada… puedo pensar en que putas iba a decirle a Alice sobre todo esto.

Alice lo sabía, es decir no todo lo que ha pasado pero después de su llamada anoche y nuestra ausencia ella podía darse una buena idea.

Yo no sé mentir muy bien que digamos y Alice es buena presionando y jodiendo, incluso conmigo se esforzaba más y no porque yo fuera un hueso duro de roer si no porque me quebraba con facilidad y eso era algo que parecía disfrutar.

No lo tomo a mal, Alice suele ser muy caprichosa y le gusta salirse con la suya. Los demás en especial Edward habían aprendido a manejarla, todos menos yo.

Y ella se aprovechaba de ello.

Miré a Edward que veía concentrado el camino o eso creía porque estaba usando sus gafas oscuras y se veía caliente.

Suspiré.

A eso me refería con que las cosas no serán iguales de ninguna manera. Antes fantaseaba con Edward ahora sé lo que son esas fantasías y eso lo hace imposiblemente más guapo y sexy ante mis ojos. Me hace quererlo más.

— ¿Qué pasa muñequita? — preguntó en un tono tierno, se veía tan radiante y me gustaba pensar que era por mí, por lo que estaba pasando entre nosotros.

—No sé qué le diré a Alice. —dije en un tono lastimero haciendo un puchero.

Edward negó suavemente con una sonrisa y se llevó mi mano a sus labios, dejando un dulce beso en ella.

—Déjame eso a mí nena. Yo me encargó tú solo no le hagas caso.

—Sabes que no es así de fácil baby. Ya sabes cómo es conmigo.

Edward frunció el ceño ante eso. Él siempre tenía discusiones con Alice por su forma de ser conmigo en especial.

—Mira Bella, si a Alice no le parce lo nuestro pues que se vaya mucho a la chingada. Así de fácil. No tenemos por qué decirle nada, ni dar explicaciones, pero si las piden les diremos que… qué…

Edward comenzó a tartamudear y ponerse nervioso. No sabía que decir. No sabía ponerle nombre a esto.

Y la verdad es que yo tampoco tenía idea.

No sabía si quería saberlo, no quería escuchar de sus labios que esto era solo sexo…aunque fuera así.

Entonces pensé, es mejor que lo diga yo ¿cierto?

—Que hemos ampliado los beneficios de nuestra amistad. —dije en un tono ligero. Como si no me importará.

Edward se quedó callado unos segundos, podía verlo tenso. Lo percibía así.

Para mí, anoche fue otra cosa, algo más que una simple ampliación de derechos, pero…

Sacudí mi cabeza.

No quería pensar.

—Sí, ampliación de beneficios. —dijo seriamente. —Ahora eres más mía que antes muñeca. —dijo con una sonrisa.

¿Más suya que antes?

Estaba a punto de hablar cuando el timbre del celular de Edward comenzó a sonar.

—Alice. —dijimos al mismo tiempo rodando los ojos.

Antes eso me asustaba, siempre actuábamos con similitud, una similitud increíble. Los mismos gestos, las palabras pero ahora ya me había acostumbrado, se me hacía de lo más normal.

Edward sacó el teléfono del bolsillo de su pantalón y contestó.

— ¿Qué quieres Alice? —dijo en un tono cansado.

Podía escucharla parlotear rápidamente como siempre al otro lado de la línea.

Cerré los ojos cuando vi el pequeño anunció de "Bienvenidos a Forks." Fácil con la manera de conducir de Edward estábamos a unos diez minutos si no es que menos de la casa de los Cullen.

— ¿Qué? ¿Qué putas se metió en la cabeza? Estoy putamente cansado y Bella también. Queremos dormir y un chingo Alice, así que ni jodas. Bella y yo subiremos directo a mi habitación a dormir plácidamente unas largas horas antes de que lleve a Bella a casa. Jodete tú y tu grupo de estudio, Bella y yo somos unos genios. No necesitamos idioteces.

Miré a Edward con curiosidad ¿Qué le estaría diciendo Alice?

Escuché un grito de parte de Alice y me estremecí.

Edward tensó la mandíbula. —No Alice tienes razón, de hecho no dormimos nada porque estuvimos haciendo el amor toda la maldita noche.

Estoy segura que mi corazón se detuvo por unos segundos.

Estaba muerta de miedo. No quería escuchar a Alice y en medio del caos que era mi cabeza…pude captar sus palabras.

Haciendo el amor.

Ya tendría tiempo de pensar en ello después en soledad.

—Vamos llegando Alice. No quiero escenas, Bella está cansada así que de una vez te digo que no permitiré que me la quites. —gruño y termino con la llamada.

Miré hacía el frente para ver la imponente casa de los Cullen.

Mordí mi labio con fuerza cuando Edward estacionó el auto. Tomó mi rostro entre sus manos y beso mis labios ligeramente.

—Todo va a estar bien mi muñequita. —susurró a lo cual solo pude asentir.

Salí del auto sintiéndome exhausta.

Para ser sincera no es que le tuviera mucho miedo a Alice, es que simplemente no me gustaba lidiar con ella y por eso accedía.

Pero en este momento en que mi cuerpo se sentía cada vez más adolorido, como si hubiera hecho veinte mil horas de ejercicio no estaba para lidiar ni para acceder a nada.

Edward abrió la puerta y tomó mi mano.

Rosalie y Emmettt estaba en el vestíbulo. Emmett nos miraba con una sonrisa idiota mientras Rosalie con una burlona y una ceja arqueada.

—Pasaron una buena noche ¿Eh? —dijo Emmett antes de soltar una enorme carcajada.

—Gritas sexo Bella…y buen sexo. —dijo Rosalie mirándome.

La miré con los ojos abiertos.

¿Qué putas les pasaba a Rose? Es decir, es normal que Emmett salga con esos comentarios, de hecho lo ha hecho siempre. Insinuando que Edward y yo lo que menos hacíamos encerrados en su habitación era ver películas. Incluso lo decía frente a Esme.

Lo cual siempre me avergonzaba sobre manera.

Pero Rose nunca había dicho nada así, nada tan directo. De hecho ella siempre reprendía a Emmett por eso.

Digo, Rose sabía, yo misma se lo había dicho anoche pero aun así me sorprendió su comentario, pensé que sería más discreta con el asunto.

—Ven, necesitamos hablar. —Rose me tomo de la muñeca y me jalo hacia ella con mucha fuerza, inmediatamente sentí las manos de Edward aprisionar mi cintura.

—¡Hey! —gritó jalándome hacia su pecho.

— ¡No jodas Eduardo! —dijo Rose con un acento gracioso haciendo que Edward frunciera el ceño y rechinara los dientes. Odiaba que Rosalie lo llamara así, a mí sin embargo me causaba mucha gracia. —Ya la tuviste toda la jodida noche, así que no mames y dame unos minutos con mi amiga, hay asuntos urgentes. —dijo Rose dándole un apretón a mi mano.

Entendí perfectamente a que se refería.

—Baby, necesito hablar con Rose ¿sí? —dije suavemente mirándolo a los ojos.

Edward sonrió un poco pero inmediatamente trato de ocultar su sonrisa.

—Está bien muñequita. Te espero en mi habitación. —dijo seriamente con una mirada que prometía…mucho.

Ok. A este paso mi cuerpo no iba a aguantar un asalto más definitivamente… si claro. Ya estaba toda caliente y quería cosas de él en mí.

Como si no tuviera suficiente de él en mí.

Mordí mi labio inferior y me solté del agarre de Edward antes de que…le hiciera algo.

Rosalie me arrastro hasta la cocina y una vez ahí me miro con una sonrisa maliciosa.

— ¿Así que…?—preguntó sugestivamente.

Me sonroje como la pendeja que soy y una sonrisa idiota se instaló en mis labios y sí que estaba bien instalada pues no había podido dejar de sonreí así desde que comenzó todo este sexy asunto.

— ¿Qué? —me hice la indiferente fallando horriblemente.

—No te hagas la idiota, ya sabes de lo que hablo. Tú y Eduardo han follado y un chingo de veces supongo y eso solo ha pasado en cuestión de horas. Eso jodidamente no pasa todos los malditos días así que ni finjas no saber de qué hablo. Quiero detalles y los conseguiré. —dije seriamente pero con un brillo malicioso en la mirada.

Sabía él porque del brillo. Sabía que quería decirlo. Moría por decir esas palabras. Y quería que le diera el gusto.

Ella siempre había dicho que si a mí se me daba la gana podía tener a Edward comiendo de la palma de mí mano. Algo que jamás creí.

Decía que Edward quería meterse entre mis piernas que era más que obvio y que sería cuestión de tiempo para que explotara y literalmente me violara.

Ella debe ser bruja o algo así porque no se equivocó. Edward prácticamente me violo la primera noche.

Bueno no podría ser violación porque fui bastante cooperativa.

Suspiré y me preparé para decirlo.

—Dilo. —dijo mirándome fijamente.

—Ok. Tenías razón. Edward prácticamente me violo y me cogió con sus dedos, su maldita boca y… ¡oh! Él es enorme e insaciable y me lo hizo aquí en está jodida cocina después de follarme toda la noche, después me dio el mejor sexo oral de mí vida y después lo hicimos en el cine en la sala ¡si en la sala! Y luego yo quería ir a un motel pero el niño mimado pago una habitación de 4OO dólares porque dijo que no era una puta, lo cual es discutible porque me he comportado como una durante todo este tiempo, y él me ha tratado como una todo esté tiempo así que no lo entiendo. —suspiré. —En fin. Edward Cullen es un dios del sexo y me desea como un maldito presidiario. Tenías razón.

Terminé mi discurso acalorada y sonrojada.

Fue ahí, justo cuando terminé que escuche dos fuertes jadeos.

Miré hacia la puerta de la cocina y la sangre como que me hirvió.

Angela estaba ahí, y era algo penoso de ver. Llorosa y con el rostro roto.

¡No tenía derecho de verse así!

¿Qué mierda?

Jessica me miraba con asco. Lo cual era algo estúpido ya que ella era una gran puta.

Sentí mis mejillas sonrojarse más pero está ves no era por excitación o vergüenza. Está vez era de coraje, enojo. Mucho enojo.

—Te lo dije. —dijo Rosalie mirándome. Y sabía que no solo se refería a que siempre tuvo la razón.

.

.

.

Epov

Emmett comenzó a mover sus cejas sugestivamente.

—En serio. Jodete Emmett. Es estúpido que te comportes así. Es desesperante. —gruí fulminándolo con la mirada.

Me cagaba la manera en la que el pendejo veía las cosas entre Bella y yo.

Ella no era jodidamente una más. Ella era mi chica ideal, era…era. Mierda. ¿Qué putas era?

No sabía en dónde estábamos exactamente. Es decir, era mi amiga sí. Mi mejor amiga…no. No sabía cómo verla, no sabía definirla.

La quería y un chingo. La deseaba hasta lo impensable.

Suspiré.

Definitivamente no quería ponerle nombre a esto… o más bien dicho no sabía que nombre ponerle.

Sacudí mi cabeza y decidí q que dejaría que las cosas fluyeran. Supongo que el tiempo iba acomodar las cosas en su lugar, ya veremos a dónde nos lleva a mi muñequita y a mí.

— ¿Estás pensando en su coño? —dije Emmett divertido.

—No hables del coño de Bella, imbécil.

Emmett soltó una enorme carcajada. —Eso que acabas de decir sonó tan hilarante.

Ignoré sus estúpidas burlas y me dirigí a las escaleras, quería a Bella ya. Quería que la pendeja de Rosalie dejara a Bella.

Tenía sueño. Me sentía putamente cansado y solo quería a Bella para acurrucarme con ella.

Iba subiendo las escaleras cuando la voz de Emmett me detuvo.

—Alice está encabronada contigo.

Eso me detuvo en seco. —Me vale un reverendo pepino lo que piense Alice.

Emmett negó. —Anoche le dio por invitar a los inadaptados. Ya sabes, los maricas de Erick y Mike y a la puta de Jessica y a esa otra chica geek, al parecer la tal Angelina es el "nuevo proyecto" de Alice, ya sabes la adopto y eso incluye a Jessica slut.

Bufé.

No había manera en el infierno que yo compartiera mi tiempo con esa bola de pendejos.

Además sabía que a Bella esas idiotas no le caían nada bien, no quería que nada la molestara.

—Esta vez no apoyo eso. Tengo otros asuntos. Si las va a traer por aquí más les vale que no pase de su cuarto. No soporto a ese par de pendejas.

Sin escuchar una palabra más subí a mi habitación.

Me recosté en la cama y comencé a pensar en todo lo que había estado pasando con Bella.

Ella era la chica que más había deseado y todo esto parecía un sueño.

Recordé sus labios, sus gemidos, las posiciones en las que la había tenido. Era mejor que una actriz porno.

Sonreí ante eso.

No podía dejarle saberlo.

Ella me tenía en sus manos. Su boca y su … bueno toda ella me mataba.

Sentí esa parte de mi anatomía despertarse rápidamente, el solo recuerdo de sus pechos saltando mientras me montaba me ponía mil.

Desabroché rápidamente mi pantalón, metí la mano dentro de mis bóxer dándome cuenta de la necesidad enferma que sentía por ella.

Tome mi pene entre mis manos y comencé acariciarme lentamente imaginando los labios de Bella devorarme.

Gemí suavemente ante la sensación.

La quería aquí. Quería sus labios a mí alrededor. Su lengua…mierda.

Jadeé un poco acariciando la punta de mi polla y esparciendo el líquido pre seminal. Me estaba calentando demasiado.

Suspiré y me incorporé en la cama. Gruñí y me quite los pantalones quedando solo en bóxer y la camisa, estaba dispuesto a bajar y buscar a Bella.

No era lo mismo, la necesitaba a ella.

Abrí la puerta de la habitación de golpe y entonces…

—¡Aha! —la chica extraña que había visto en el cine y que supongo era el nuevo proyecto de Alice, porque a Jessica la conocía muy bien estaba parada frente a mi habitación.

La miré con el ceño fruncido, porque parecía como si hubiera estado llorando pues tenía lágrimas corriendo por sus mejillas.

— ¿Estás bien? —ella levantó la mirada y me miro en blanco.

Me asustó su expresión. ¿Qué estaba mal con esta chica?

Me estaba acerqué a ella para ver que rayos tenía, cuando sentí unas manos muy familiares jalarme lejos de la extraña chica y pronto los labios de mi muñeca estaban sobre los míos.

Me desconecte.

La tome de la cintura y la apreté a mi cuerpo. Metí mi lengua en su boca haciéndola gemir y no pude resistirlo más. La estampe contra la pared y me restregué en ella quien jalo mi cabello con fuerza y me separo de sus labios.

—A la habitación. —jadeó y no tuvo que decirlo dos veces.

La empuje hacia mi habitación y cerré la puerta de golpe.

Sentí sus manos acariciar mi erección sobre en bóxer haciéndome jadear.

— ¿Duro, Cullen? —susurro sobre mis labios.

Gruñí y jale sus cabellos. —Esto. —dije embistiendo contra ella. —Lo causaste tú. Tú y tu cuerpo, tú que no sales de mi mente. Eres la causante de esto y vas hacerte cargo de ello.

Ella sonrió y me aventó contra la cama.

Sonreí maliciosamente.

Ella se hincó frente a mí y bajo mis bóxer de un jalón.

Me miro a los ojos y lamio su mano antes de ponerla sobre mi polla y acariciarla suavemente.

— ¿Te gusta húmedo? O ¿Lo quieres más caliente? —susurró mientras me acariciaba cada ves más rápido.

Jodeme.

Era demasiado caliente…ella era demasiado.

—Bella…—jadeé luchando con la necesidad de cerrar mis ojos. No podía perderme esto.

Ella sonrió antes de soltarme, gruñí haciéndola sonreír más.

—Tranquilo baby. Hace calor y necesito quitarme esto.

Se quitó la blusa dejándome ver sus perfectos pechos cubiertos por el pequeño sujetador.

—Y también necesito estar cómoda. —dijo antes de quitarse el sujetador.

—Mierda. —susurré viendo sus pechos.

—Listo. Ahora si puedo hacer mi trabajo.

Y sin más lamió mi polla desde la base hasta la punta haciéndome jadear. La succiono un poco antes de devorarme completamente.

Gemí vergonzosamente pero es que simplemente no podía con ella.

Podía sentir su garganta apretando mi punta haciendo que mis ojos rodaran de placer.

— ¿Te encanta chupar cierto? —gemí y tome un puño de su cabello con fuerza.

—Me encanta. —gimió y volvió a su tarea.

Me chupaba como si fuera una jodida paleta de su sabor favorito. Mirar sus ojos llenos de deseo y lujuria me estaba llevando al borde.

Deslizo su lengua por mi punta sin dejar de verme.

— ¿Así? —susurro acariciándome de arriba abajo.

—Sí, mierda así. —gruñí viendo como lamía toda mi erección.

La tomé del cabello y sin poder soportarlo más comencé a follar su boca.

Ella gimió mandando vibraciones por todo mi sensible pene haciéndome gemir. Ya no podía más.

-Delicioso Bella…más por favor- le pedí embistiendo más rápido. Cerré los ojos sintiendo como torbellino que acompañaba el tan placentero orgasmo estaba por consumirme. Sus manos se posicionaron en mis caderas y con su propio deseo ella comenzó su propio ritmo.

—Es demasiado muñequita, lo haces delicioso…¡Joder! Necesito…ya nena, ya. Hazme venir.

Estaba rogando, gimiendo como un loco.

Ella me volvía loco.

Me miro y vi la malicia en su mirada.

Succiono con más fuerza y comenzó a moverse conmigo, el toque final fueron sus manos acariciando mis testículos.

Lo perdí.

Finalmente explote en su boca. Soltando un grito que seguramente todos en la casa escucharon.

Me deje caer en la cama jadeando.

Sentí a Bella acurrucarse a mi lado. Sonreí y la atraje a mi cuerpo rodeándola con mis brazos

—Eso fue…sexy, maravilloso y caliente. —dije haciéndola reír.

—Lo sé. —dijo engreídamente.

La bese suavemente y me puse sobre ella lentamente dispuesto a devolverle el favor.

—No baby. —susurro. —Estoy cansada y tú también…puedo esperar por mi recompensa.

La miré y vi que sus ojos prácticamente se cerraban de sueño.

Ya relajado me di cuenta que yo también estaba así.

—Te lo debo…y lo pagaré al despertar. —susurre haciéndola sonreír suavemente.

La abrace y caí en un profundo sueño, siendo solo consiente de la muñeca que tenía mis brazos. Era mía…sabía que era la mujer que quería.

No debía pensar en otra manera de llamarla.


SIENTO EL RETRASO DE MI AÑOS :s PROMETO NO DEJARLA TAN AVANDONADA, QUE YA SE VIENEN LOS CELOS ;)

LOVE YA GIRLS!

EFFYLOVE