Ben dejo la rosa sobre la cómoda de su prima y rápidamente escapo de ahí, en esos momentos era donde le encantaba poderse transformar en un alienígena, todo era más fácil desde que tenía a frio, podía entrar y salir de un lugar sin que nadie notara su presencia

Media hora después

La hechicera miro fascinada la delicada rosa roja, mientras la besaba suavemente, desde que había roto con ese imbécil, habían aparecido en su cama cada noche, sin falta, y aun que en un principio pensó que podría ser su ex, lo descarto casi de inmediato el no tenía ni la capacidad mental ni mucho menos la sensibilidad para hacer algo por el estilo

Sonrió al mirar una leve sombra alegarse volando, si él pensaba que ella nunca se daría cuenta de su presencia, era una simplemente ridículo, después de todo ella era la única persona en el mundo que lo había llegado a conocer incluso mejor que el mismo

Que descanses Benjamín que descanses — susurro al momento de darle un suave beso a su presente, aun que seguramente no sería el ultimo