Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con la trama.

Advertencias o Avisos: Un leve OoC de Ángela.


Summary: Bella no es fanática del actor Edward Cullen, en una conferencia con él ella le dice ególatra, y el no se quedará con las ganas de que esa hermosa morena le diga así. ¿Qué hará? Pues demandarla. Quienes juzgan, las fanáticas.


¿Qué demonios?

—¡Bella! —esa molesta vocecita interrumpía mi adorado sueño reparador. Me acurruqué más al edredón y seguí durmiendo.

—¡Bella! — ahí estaba nuevamente esa vocecita, Dios,¿por qué no me dejan tranquila?

Coloqué una de mis almohadas sobre mi cabeza, intentando evitar aquella voz.

Seguí durmiendo.

Unos leves movimientos en mi hombro, me estaban sacando de mis casillas.

—Mhm... —balbuceé tratando de que la persona que me estuviera jodiendo la mañana me dejara en paz.

—¡Vamos, Bella! Prometiste llevarme hoy — chilló Ángela. A regañadientes me levante de mi lecho de descansó, pronto miré a mi cama y está lloraba desconsoladamente.

—No llores cama, volveré — Ángela me miró como su tuviera dos cabezas y dedos palmeados.

Me fui a dar una relajante ducha, y poner un poco de mi maravilloso shampoo con olor a fresas, como amaba ese aroma.

Mientras disfrutaba de mi estimulante baño, Ángela golpeaba la puerta insistentemente. Y gritaba algo como:

—¡Bella! ¡Cullen! ¡Tarde! —ese tipo de cosas, hoy la llevaría a la convención de su actor favorito: Edward Cullen. Él tipo era guapo, cabello cobrizo rebelde, unos felinos ojos esmeraldas y un cuerpazo de Dios griego, pero nada más.

Su personalidad se describe como un maldito egocéntrico, niño mimado, rey del mundo, etc.

Salí de la ducha, me sequé y comencé a vestirme rápidamente; un par de vaqueros, una playera color azul y mis viejas deportivas.

Me alisé el pelo con la mano y estuve lista.

Bajamos corriendo a mi auto nuevo, papá había gastado sus ahorros y lo compró para mi con la excusa de que mi vieja camioneta no funcionaba. Este año entraría a mi primer semestre de universidad, estudiaría "Literatura".

Hoy ese famoso actorcito daría una charla para todas sus fans aquí en California —lugar donde estudiaría —, y yo como una buena amiga le acompañaría a ver a su actor.

En el camino puse un CD de Debussy para relajar la histeria de Ángela, ella quería verse perfecta para que Edward la notará entre miles y miles de fans.

—No sé para que te arreglas tanto si habrá muchas niñas —ella sonrió maliciosamente y supe que algo andaba mal.

—Ok, ¿qué hiciste? —le pregunte acusadoramente, deteniendo el auto de pronto.

—Bueno, yo compré pases VIP para que entremos juntas — me explicó, pero aun así me dejo sin comprender.

—Verás los pases VIP te dan el lujo de poder tener una reunión exclusiva con Edward — le di una mirada asesina. —Y bueno tú y yo junto con unas veinte fans más estaremos así de cerca con él —hizo un gesto con los dedos, y me sonrió angelicalmente.

Encendí nuevamente el auto, y partimos a la 'gran convención del año'.

Cuando llegamos había demasiadas personas para ser verdad. Contadas al azar eran como unas cuatrocientas. Sabía que él era popular pero nunca pensé que tanto.

Pasamos los ticket's y recién pudimos entrar. Buscamos nuestros asientos y yo corrí a sentarme en los mullidos sillones.

—Bella si vas a dormir procura no hablar — me regaño Ángela.

Rodeé los ojos.

—No dormiré sólo quiero saber que estupideces dirá ese hombre — me reí sola y luego callé ante algunas miradas enfurecidas de fans.

Unos gritos me indican que él había hecho acto de presencia. Los gritos no cesaron hasta que el pidió silencio.

¡Arrogante!

—Queridas fanáticas — comenzó —, les quiero agradecer por venir hoy a mi convención. Me hace muy feliz estar aquí con ustedes — termino agradeciendo el señor 'soy el más sexy del mundo con aires ególatras'. No es que me molestará su presencia sólo que podía creer lo cínico que era.

—Vamos Bella, el chico tiene que tener algo bueno —me decía mi conciencia.

Ella tenía razón quizás lo estaba juzgando en vano.

—¿Alguna pregunta? —quiso saber él. Varias chicas alzaron sus manos y él eligió a una que estaba vestida con un playera que decía 'I love Cullen'

—¿Te casas conmigo? — pregunto aquella chica de gran personalidad.

Él rió y negó con la cabeza.

—Gracias, pero no tengo planes de casarme por ahora — y le guiño un ojo.

Okay, admito que ese guiño había sido lo más sexy del día.

Y así siguieron todas la preguntas de las fans, y me estaba aburriendo, eran casi las mismas "¿Te casas conmigo? ¿Quieres salir ahora? ¿Cuándo es tu próxima película? ¿Cuál es tu próxima película después de la próxima que mencionaste anteriormente? Y ese tipo.

El sueño me comenzó a ganar y por fin caí rendida ante Morfeo.

—Bella, despierta —me susurró Ángela en mi oído. Me levanté de golpe.

Y noté que todavía estaban las fans.

—¿Qué sucede? — ella rió y lo comprendí. Había comenzado a hablar en sueños. Me sonroje furiosamente.

—¿Cuándo acaba esta tortura? — ella volvió a sonreír.

—Ahora — y tenía razón todos se comenzaron a levantar. Y los seguí a la salida, pero un mano jaló de mi brazo y me hizo devolverme.

—¿Qué demonios? —le pregunte a Ángela. Ella me mostró los pases VIP y gemí de lastima.

—Áng —le hice un puchero, el cual no funciono. Ella de todas formas me arrastró a la exclusiva sala de reuniones que tenía ese teatro.

Antes de entrar Ángela se arreglo y me arreglo, bueno sólo peino mi cabello, en cambio ella se produjo.

Y ahí estaba él en todo su sexy esplendor; se había cambiado la ropa, ahora traía una camisa con los tres primeros botones abiertos, mostrando su perfecto y esculpido pecho de mármol. Su cabello seguía igual de rebelde, y sus ojos esmeraldas estaban cubiertos por unas gafas oscuras.

Y así comenzó la larga sesión que tenía que esperar yo. Una no fanática.

En un momento el se puso a hablar de si mismo. Y no pude evitar darle mi comentario a Ángela.

—No sé que tanto le ven, es un maldito ególatra — le dije a mi amiga. Pero no tomé en cuenta que toda la sala de había quedado en silencio, y me habían oído todos.

—¿Qué dijiste? — dijo una chica robusta, seguramente era la presidenta del club de fans.

Me sonrojé furiosamente y nada salía de boca.

—¡Juicio! —grito una chica. Y la demás la siguieron.

—¡Juicio! ¡Juicio! ¡Juicio! — gritaban todas, excepto Ángela.

—Chicas, detengan esto — demandó Edward, por primera vez le daba las gracias por detener esta acción enfermiza de sus fans.

—El juicio será dentro de una semana, te demando por decirme ególatra — me contestó él y luego antes de salir me sonrió con autosufiencia.

Luego todas la fans salieron furiosas y algunas felices por lo que él me había dicho.

—¡¿Qué? — grité cuando me quedo sola con Ángela.

Ella me sonrió como pidiendo disculpas y salí furiosa de esas maldita sala.

Nadie me verá en un tribunal, ¡nadie!


¡Hola! Aquí les traigo una nueva historia recién salida del horno.

Espero que les guste, y bueno eso. ¡Adiós!

¿Merezco un Review?

Liah.