Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer. La historia y situaciones sí son mías!

Resumen:A pocas semanas de la boda una ola de calor llega a Forks alterando el estado de ánimo de todo el mundo, afectando especialmente a las dormidas hormonas de Edward. EPOV. Two-Shot

Calor en Forks

El día era especialmente caluroso para ser Forks, incluso estando en pleno mes de julio; los vientos cálidos procedentes de California había llegado hasta la península de Olimpic propiciando una temperatura demasiado cálida para la zona. El continuo ambiente nublado y la intensa vegetación hacia que la humedad en el ambiente fuese de lo más asfixiante; incluso para mí resultaba de lo más incómodo, ya que aunque este tipo de circunstancias no me afectaban físicamente, hacían que supusieran un incordio. Un incordio porque debía ajustar mi vestimenta al clima, cosa que no me favorecía mucho. Mostrar más de lo necesario de mi blanca piel, casi azulada, hacía que resultáramos menos humanos y más sobrecogedores. Los que estaban acostumbrados a mi presencia como Charlie, se lo tomaban a broma (o eso esperaba yo); últimamente decía que parecía enfermo, que necesitaba un chequeo de Carlisle para confirmar que estaba sano y no iba a dejar a su hija viuda incluso antes de casarnos… ¡cómo si eso fuese posible!

No sabía muy bien qué hacer hoy, pasar el día con Bella era una opción, pero estaba premenstrual, hormonalmente alterada y nerviosa por la boda; no sé si sería una buena opción pasarme el día completo con ella. En estas últimas semanas había días en los que ambos nos dábamos nuestro espacio, a ella le gustaba pasar momentos sola en casa leyendo o escribiendo; y yo agradecía tener un tiempo a solas para componer, planear la luna de miel y fantasear con nuestro futuro juntos. De este modo cuando llegaba la hora vernos lo hacíamos con unas ganas terribles después de todo el día echándonos de menos.

Estaba dando vueltas por la casa sin hacer nada en particular cuando un mensaje de Bella me llegó al móvil:

"se me ha terminado el ibuprofeno, puedes pedirle a Carlisle un poco? staré dormida, entra x la ventana y déjalo en la mesilla. tquiero"

Hasta en un mensaje de móvil me encantaba oírla decir eso. La inseguridad con la que he vivido últimamente respecto a Jacob me ha afectado más de lo que esperaba. ¿Y a quién no le afectaría algo así?, pensaba mientras entraba en el despacho de Carlisle para buscar algún calmante del dolor en el maletín de repuesto que había dejado guardado por si Bella sufría algún percance mientras estaba en casa.

Eran las tres y media de la tarde cuando llegué a casa de Bella, siendo día entre semana Charlie habría salido temprano de casa y no volvería hasta las ocho o así; durante temporada estival tenía más trabajo y rondas que hacer debido a que los turistas se multiplicaban por la zona.

En vez de entrar por la ventana, accedí a la casa por la puerta trasera para comprobar si Bella se había preparado algo de comer. Husmeé por la cocina y vi que se había preparado un sándwich de pavo con mahonesa, ya que había pequeños restos por la encimera que podía aún podía oler. Cogí un vaso con agua para subirlo y dejarlo en su mesilla de noche junto con el ibuprofeno; desde donde me encontraba podía escucharla respirar tranquilamente.

Subí con calma las escaleras, la temperatura en el piso superior era un poco más alta, aumentando así la sensación de bochorno; además Bella tenía la puerta de su habitación cerrada, por lo que no tenía ventilación ninguna; mi pobre niña debería estar pasando más calor que en un horno. Abrí su puerta y me abofeteó fuertemente su aroma que se potenciaba con el calor, el sudor, sus hormonas premenstruales alteradas y la poca ropa que llevaba encima en estos momentos…. ¡Y tan poca ropa! Se encontraba acostada boca abajo y podía ver que llevaba un culote negro que apenas cubría su trasero y en la parte de arriba una camiseta de color gris que yo utilizaba para hacer gimnasia en el instituto; eso me hizo sonreír estúpidamente, ¿había algo más sexy que tu chica durmiera con una simple camiseta tuya?; desde luego que no.

La había "tuneado" recortando las mangas, el bajo y la espalda; dejando ver hasta mitad de la misma, y de este modo permitirme observar que no llevaba sujetador. Pensé que si en la parte delantera se había dado la misma maña con las tijeras como en la espalda era hombre muerto.

Me senté en la silla de su escritorio intentando calmar mis muy vivas hormonas de chico de diecisiete años. Últimamente lo estaba pasando realmente mal; había momentos en los que estaba tumbado en la cama de Bella que quería mandar mi promesa de castidad a la mierda y dejarme llevar totalmente. Últimamente habíamos avanzado más en esos temas; cuando nos besábamos ella se sentaba encima de mí a horcajadas, lo que le permitía ver lo "contento" que me ponía cuando se rozaba contra mí; también yo había explorado algo más de la cuenta, bajando mis manos por debajo del fin de su espalda, o subiéndolas bastante por encima de su estómago.

Mantener la virginidad hasta el matrimonio me estaba costando mucho. Una de las razones era el respeto a la educación que me impartió mi madre biológica, esta es una de las pocas cosas con las que la puedía honrar. La otra cuestión y más importante de todas es el miedo a hacerle daño a Bella. Las visiones de Alice hiriéndola la noche de bodas me mataban; al principio eran muy nítidas, cosa que hizo que mi relación con Bella se viera afectada fuertemente ya que intentaba alejarla lo máximo posible en el plano físico. Ese rechazo la estaba matando a ella y me mataba a mí también. No era capaz de decirle que Alice me había visto rompiéndole la cadera, las costillas o algo mucho peor.

Pero esta circunstancia estaba cambiando en las últimas semanas; Alice y Jasper estaban preocupados por mí, por lo que me sentaron con ellos para hablar seriamente del tema. Su solución era sencilla; que me familiarizara con el sexo.

Al principio me quedé un poco en shock; ¿qué querían que hiciese?, ¿que me fuese de putas?, desde luego que no. Alice me dijo que si aceptaba su ayuda esas visiones irían cambiando, por lo que acepté. La solución de Alice fue tener visiones (o provocarlas) de Bella y de mí en juegos sexuales preliminares, toqueteos íntimos y demás situaciones de lo más eróticas. Alice tenía estas visiones en su habitación, mientras que yo me quedaba en la mía para darme intimidad. Dejaba en la cama alguna camiseta de Bella para sentir su olor, mientras yo me tumbaba y me dejaba llevar por las imágenes que Alice provocaba.

Las primeras veces que me masturbé propiciado por las visiones resultaron un poco desastrosas, acabé rasgando las sábanas y con algún espasmo que otro había golpeado la pared dejando una muy considerable grieta. Poco a poco la cosa había ido mejorando, "pajeándome" como cualquier otro adolescente hormonado sin romper nada; y aunque parezca absurdo, me sentía feliz por ello, me sentía tan humano y normal como cualquiera de mis compañeros de instituto; de hecho ahora entendía por qué les era imposible mantener las manos alejadas de su pene durante mucho tiempo.

Las últimas visiones de Alice habían cambiado radicalmente; las de ahora en un 90% Bella salía totalmente ilesa, en el otro 10% tenía alguna pequeña contusión o hematoma que no me hacían ni pizca de gracia, pero ya no eran huesos rotos y mordiscos por su delicado cuerpo.

Estaba totalmente embelesado mirándola dormir. Es normal hacerlo cuando estás a escasos metros de tu novia y ésta a penas lleva un culotte que le cubre la mitad de su trasero; y yo me moría por tocar, besar y no sé qué cosas más sobre esa delicada parte de su anatomía.

Me estaba excitado por momentos, si Bella se despertaba ahora y veía el bulto que sobresalía sobre el fino tejido de mis pantalones de verano pasaría una de las mayores vergüenzas de mi vida. Una cosa es que yo me pusiera duro mientras nos tocábamos, pero otra muy diferente es observarla como un voyeur y acariciarme por encima del pantalón intentado calmar los espasmos que de vez en cuando le daban a mi "amiga" de ahí abajo.

En ese preciso momento, como si todos los astros del cielo se confabularan contra mí, ella se dio la vuelta quedando tumbada sobre su espalda y yo hiperventilé, aunque me fuese imposible. Efectivamente mis teorías sobre las dotes costureras de Bella eran acertadas, se le había ido la mano recortando el escote de la camiseta provocando que un pecho casi se le saliera fuera; incluso podía apreciar la aureola de su pezón que asomaba levemente sobre el borde de la tela.

Instintivamente me acerqué a ella para poder observarla mejor. Estaba preciosa, sonrojada por el calor que hacía en su habitación; pero en este preciso momento no era su rostro lo que tenía capturada mi atención, era su pecho; y para ser más exactos ese sonrosado pezón que se asomaba pícaramente por el escote de su camiseta. Y yo lo quería tocar.

Me acerqué lentamente a ella, me situé a un lado de la cama y me fui agachando hasta que quedé arrodillado a su lado. Su olor era hoy tan intenso que me nublaba la razón y me obligaba a acercarme a ella, a situar mi cara muy cerca de su cuerpo. Sin darme cuenta mi cara se encontraba a escasos quince centímetros de su pecho, inhalando profundamente su intoxicante aroma y mirando la piel de su cuerpo desde muy cerca; más cerca de lo que haya estado jamás de la piel desnuda de su torso.

A pesar de la maravillosa vista se su pezón mis instintos vampíricos salieron a la luz empujándome hacia donde el olor a Bella se hacía más intenso; entre sus muslos. El sexo de Bella desprendía un aroma increíble, estaba mojada, podía percibir la humedad en sus bragas. Me arrodillé encima de la cama entre sus piernas, que estaban abiertas con la intención de conseguir así refrescarse del sofocante calor. Acerqué mi cara hacia el interior de su rodilla, la arteria femoral hacía circular deliciosa sangre desde esa parte hasta el interior de sus ingles, donde se mezclaba el incomparable aroma de su sangre y su sexo; sin poder evitarlo el amargo sabor de la ponzoña hizo aparición en mi boca.

Guiado por mis instintos deslice mi nariz por todo su muslo, inhalando todo lo que podía del olor de su cuerpo y su sangre. Cuando llegué a su sexo el aroma se intensificó, y tuve que bajar la cabeza rápidamente de nuevo hasta su rodilla en un inútil intento de calmar todas la sensaciones de mi cuerpo; humanas y vampíricas. No sabía cuál de las dos prevalecía en ese momento, ya que sin quererlo me vi recorriendo su muslo con mi lengua; saboreando todo lo que podía una y otra vez. Subía y bajaba, me detenía más de lo recomendable en el hueco de su ingle, pasando la lengua varias veces reconociendo con ella el borboteo de la venas de Bella a cada pasada.

En la lejanía, víctima de mi excitación, notaba como la respiración de Bella se hacía cada vez más entrecortada y se movía inconscientemente buscando el contacto de su sexo con mi boca. Yo no paraba de lamer, sin llegar aún a su zona más íntima; aún me quedaba un poco de cordura entre toda la nebulosa de excitación y ansias de sangre que me consumía en ese momento.

Los movimientos de Bella dieron paso a jadeos y a pequeños espasmos en su cuerpo; me detuve en seco, era un espectáculo digno de admiración. Sus pequeñas manos comenzaron a moverse por su torso apretando sus pechos por encima de la camiseta, dejaba pequeños pellizcos en sus pezones provocando se que se pusieran duros y pudiera verlos sobresalir perfectamente sobre la tela. Una de sus manos comenzó a bajar lentamente por su estómago, deslizándose delicadamente sobre la tersa piel de su cuerpo hasta que la vi desaparecer en el interior de sus bragas. Yo ya no sabía si estaba en el infierno o había ascendido milagrosamente al cielo.

La mano de Bella se movía por su sexo, por la posición de la misma podía imaginar que se estaba acariciando el clítoris en movimientos circulares. Su otra mano no perdía el tiempo pellizcando un pezón ya fuera de la molesta camiseta.

Sin poder evitarlo me encontré soltando la hebilla de mi cinturón y metiendo la mano dentro de mis pantalones para agarrarme la polla que en esos momentos estaba más dura que nunca. Nos estábamos masturbando en sincronía, frente a frente el uno del otro; yo en plenas facultades, ella probablemente a causa de un sueño muy húmedo provocado por mis caricias y sus hormonas. Si ella seguía a ese ritmo, gimiendo como lo hacía y sin sacar las manos de sus bragas me iba a correr de un momento a otro en mis propios bóxers.

Como siempre me sucedía con ella, hizo algo que de nuevo me dejó aún más K.O. de lo que estaba; sacó la mano de su culotte y vi cómo se la llevaba a la boca para chuparse los dedos, supongo que con intención se humedecérselos y seguir masturbándose. No sé qué clase de instinto me llevó a dar ese paso pero cogí su mano antes de que la llevara a sus labios y lamí cada uno de sus dedos saboreando hasta el más mínimo resquicio de flujo que quedaba en ellos, mientras mi otra mano seguía con su labor dentro de mis pantalones. Tenía los ojos cerrados preso de todas las sensaciones que me embargaban en ese momento cuando de repente oí mi nombre y al abrirlos pude ver unos orbes chocolate que me observaban incrédulos ante el espectáculo que yo había propiciado.

¡HOLA! Feliz y caluroso verano a tods!

Siento ser mala y dejarlo aquí, pero esto es algo que tenía escrito hace mucho guardado en mi pendrive y que una tarde calurosa de aburrimiento me ha llevado a publicarlo. No tengo nada más escrito, así que espero vuestros comentarios sobre qué os gustaría que pasara a continuación. No sé si hacer que sigan con los toqueteos y lleguen donde tengan que llegar pero respetando la virginidad de Edward, o por el contrario que lo manden todo a freír espárragos y por fin hagan el amor. Yo no soy partidaria de llegar virgen al matrimonio y esas tonterías, pero por Edward supongo que todas haríamos un esfuerzo respetando su decisión.

Me da un poco de vergüenza publicar esta cosas, más aún utilizando ciertos términos; así que espero que dentro de resultar LEMMON no sea demasiado pornográfico y recaiga más dentro de la categoría de erótico.

Ni si quiera mi Beta en mi anterior historia "lauramariecullen" ha leído esto, así que todos los fallos en tiempos verbales, faltas y demás cosas son culpa mía.

Espero vuestro comentarios para ver por dónde dirijo esto…. ¡GRACIAS POR LEER!

Nora.