TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:

www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights

Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.

Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD:

Bueno… espero que esto de alguna forma sea satisfactorio (?) los Review serán muy apreciados y aceptados. Creo que Kuroro está un poco fuera de carácter, ¿o no? Simplemente estaba deseando el poder hacer que Kuroro y Kurapika discutieran… (feh)

Próximamente: el hecho de que Kurapika deba viajar con Kuroro Lucifer era lo último que podía haber esperado en el universo en que vivía. Pero la realidad es la realidad, sin importar cuán dura sea. Al final, deben llegar a una especie de trato si desean llegar a la ciudad de las Estrellas Fugaces, de forma segura y rápida.


Introducción: Kurapica tenía una duda. ¿Debería sentirse desafortunado por perder el único par de ojos rojos, que creía haber recuperado, cuando sabía que Kuroro Lucifer; su némesis, había logrado librarse de su cadena del juicio? O ¿Debía sentirse afortunado por coincidir con él durante su última misión, en la que debía recuperar una antigua reliquia? Una cosa era segura: la aparición de un genio definitivamente deletreaba la palabra i-n-f-i-e-r-n-o.

CAPITULO 1: EL GENIO

Su cabeza latía como si su cráneo se hubiese partido en dos. Una gruesa capa de polvo opacaba su visión a la vez que un poco de este había entrado a su boca, provocándole un ataque de tos. Movió su mano alrededor de la nube de polvo, intentando desvanecerla. No se suponía que debiera estar intentado desvanecer una nube de polvo. Se suponía que debía estar haciendo la tarea asignada por su estúpido jefe, quien había puesto sus ojos sobre una determinada reliquia. Se suponía que debía recuperar aquella reliquia de la ruina, y aún así, allí estaba, sentado sobre sepa dios que clase de piso subterráneo de la olvidada ruina.

Kurapica sacudió frenéticamente su cabeza, intentado quitarse un poco el polvo y los restos de su cabello rubio. Intento recordar la cadena de acontecimientos que habían sucedido. Está bien, su jefe estaba desesperado. Neon Nostrad, su tan afamada mina de oro, había perdido su habilidad y de esa misma forma sus ingresos habían caído. Necesitaba pagar la montaña de deudas; las que el mismo Kurapika no tenía ni la más remota idea de cómo lograba acumular tales cifras, pero Nostrad no tenía el dinero. Aparentemente, se había cruzado con un antiguo archivo que declaraba la existencia de una reliquia encantada que podía conceder deseos a su dueño. Pensando en que quizá podría limpiar sus deudas y escalar en la jerarquía social una vez más, cuando poseyera la reliquia mágica, Nostrad enfoco sus ojos en la lámpara y envió a sus mejores hombres; Kurapika entre ellos, a encontrar la reliquia.

Desafortunadamente, la suerte de Kurapika no lo acompañaba últimamente. No sólo los ojos escarlatas habían desaparecido de la posesión de Nostrad, recientemente había sentido que las restricciones que había puesto sobre Kuroro Lucifer, su mortal enemigo, se habían levantado. Así que, técnicamente, la cabeza de la araña andaba libre en algún lugar, caminando libremente con acceso a su nen. En vez de estarlo cazando, ahora llevaba a cabo la estúpida tarea de buscar una cierta reliquia. Y cuando se cruzo con el grupo más desagradable y menos probable; el mismísimo Genei Ryodan. En totalidad, con la cabeza incluida.

"Que mala suerte." Balbuceo con un resoplido.

Así que, para abreviar la historia, pelearon. Un duelo, uno a uno entre Kuroro Lucifer y él. En el proceso la misma ruina fue destruida mientras los dos se veían inmersos en el duelo, el suelo bajo ellos colapsó, y fueron tragados por la cueva subterránea de la ruina. Así que, aquí estaba, en la húmeda oscuridad. Kuroro debía estar cerca, por lo que no podía permitirse bajar la guardia.

Con seguridad sintió movimiento a su izquierda. Al siguiente segundo, Kuroro y Kurapika ya se encontraban en un furioso combate de miradas asesinas; Kuroro sostenía una daga dirigida a su rostro, mientras Kurapika sostenía una cadena alrededor de su muñeca, intentando sostener la daga lejos de su rostro.

"Bastardo…" logro decir con voz tensa, mientras le disparaba con la mirada al hombre que se cernía sobre él una mirada asesina, si las miradas pudiesen matar.

Sus ojos brillaron peligrosamente en la oscuridad del túnel, como una brasa encendida. Kuroro observo sus ojos, captando todas las emociones negativas; el odio, el resentimiento, todo, con un frío rostro. No pudo evitar sonreír cuando miro esos ojos escarlatas. Había supuesto que los ojos del chico Kuruta eran los más brillantes de todos los que había visto, y tenía razón. Enojado con su sonrisa; la que parecía torcida y errónea en su cabeza, los ojos de Kurapika brillaron incluso más rojo debido a la rabia. La energía comenzó a impulsarlo y él comenzó a empujar a Kuroro, hasta que quedaron al mismo nivel de miradas.

"¿Oh?" Kuroro levanto una ceja, claramente sorprendido por sus pequeño logro al empujarlo.

Luego de unos eternos segundos se separaron. Sin embargo, las extrañas cosas nunca dejaron de pasar. Cuando Kuroro salto lejos de él, Kurapika sintió un fuerte tirón en su muñeca izquierda. Repentinamente Kuroro se detuvo a medio camino, como si alguien hubiese jalado su muñeca derecha.

Kuroro parpadeo sorprendido, Kurapika frunció el ceño. Se miraron el uno al otro, ambos notaron el extraño fenómeno que acababa de ocurrir hacia solo una fracción de segundo atrás. Lentamente, ambos se enderezaron mientras mantenían un cauteloso ojo en el otro. Kurapica levanto su mano izquierda y lo jalo. Al mismo tiempo, la mano de Kuroro fue empujada hacia esa dirección.

Kurapika sintió mariposas en su estomago y trago saliva. Fuera lo que fuese aquello, no era nada agradable. El mismo Kuroro se veía aproblemado. Utilizo Gyo y miro su muñeca, y Kurapika observo que sus ojos ya grandes se enanchaban ligeramente. Imitando el gesto Kurapika uso Gyo eh inspecciono su muñeca.

"Por el amor de-" podía sentir, literalmente, como su sangre se congelaba en sus venas y como el color abandonaba su rostro. Una esposa rodeaba su muñeca izquierda, y para su desagrado, el otro extremo se conectaba con la muñeca derecha de Kuroro Lucifer.

"¿Qué ocurre aquí?" el hombre mayor dio voz a sus pensamientos.

Como para responder su pregunta una luz azulada brillo en la oscuridad y permaneció extrañamente a su alrededor. Kurapika tuvo que entrecerrar sus ojos para observar de mejor forma la bola de luz. Aparentemente, luego de una observación mas detallada, no era una bola de luz. Era un niño muy pequeño, del tamaño de la palma de un hombre adulto, rodeado por una luz azulada. El mismo niño tenía la piel azul y de ojos grandes, redondos y brillantes. Los miró con ojos curiosos a la vez que maldadosos.

Teehee… tengo mucha suerte. La primera cosa que encuentro cuando despierto de mi profundo sueño es una extraña pareja. Rió con su tenebrosa voz. Ahora veamos cómo van las cosas.

"Espera un minuto." Kurapika frunció el ceño. "Esto es…" alzo su mano esposada y la señalo. "…tu obra."

¿Quién más? ¿Quién más? Sólo yo, el Gran Genio Hassamunnin, puede hacer tal cosa. Hehehe… El genio continúo riendo. Floto alrededor de ellos, observándolos con ojos calculadores. "veo que lo odias con todo tu ser. Eso no servirá, eso no servirá."

El genio sacudió su cabeza con falsa lastima, y entonces, con un chasquido de sus pequeños dedos azules, algo muy desagradable sucedió. La cadena de las esposas repentinamente se encogió, arrastrando a Kurapika y Kuroro hacia el otro. La cadena se había acortado considerablemente, tanto que por poco casi chocan sus cabezas. Kurapika levanto la vista, y para su consternación, el rostro de Kuroro tan sólo estaba a un metro de él. Lo observo con odio, pero Kuroro tan sólo le lanzo una mirada de molestia. Se giro para enfrentar al genio que estaba flotando.

"¿Hassamunnin? ¿Serías tan amable de quitarme esta esposa?" pregunto educadamente. Kurapika resoplo con desdén por su uso de buenos modales. Kuroro lo ignoro.

No, no, no. No puedo hacer eso. No haré eso. No quiero hacer eso. Respondió el genio con una entretenida voz, la que resonó en la caverna subterránea.

"¿Nada hará cambiar tu mente?" pregunto nuevamente Kuroro, con un tono uniforme.

Nada, nada. El chico cantó su molesta canción mientras continuaba moviéndose sobre ellos.

"Entonces, ¿Cuáles son las condiciones para liberarse de las esposas?" pregunto de nuevo. Kurapika le dio una mirada de cuestionamiento. No tenía la mayor idea de lo que hablaba Kuroro.

Oooh, la tan esperada pregunta. Eso, te diré. Escuchen bien, humanos. El genio descendió para quedar al mismo nivel de sus ojos y aclaró su garganta. Primero, no pueden liberarse forzosamente del amarre. Nada puede romperla ni quitarla, a excepción de yo. Pero no voy a hacer eso, así que no cuenten con eso. Segundo, la cadena ata la vida de ambos. Si uno muere, también lo hace el otro.

Kurapika gruño fuertemente en exasperación, pero el genio lo ignoro. Kuroro se movió incómodamente en su posición. Entonces Hassumunnin continúo.

Tercero, no pueden liberarse de la atadura cortándose los brazos. El amarre protegerá sus brazos. Cuarto, la cadena representa cuan cercanos son el uno para el otro.

"¿QUÉ?" Kurapika no se molesto en refrenarse esta vez.

Mientras más cercanos sean, nuevamente el genio ignoro el grito de indignación de Kurapika. Más flexible será el amarré.

"Así que si ya no nos odiamos, ¿la atadura desaparecerá?" pregunto Kuroro, para clarificar con nula entretención.

No, no, no es tan fácil. No sería divertido de esa forma. El genio le sonrió maliciosamente. Se requiere más que eso para hacer que desaparezca la atadura. Mucho más. Mucho más. Con eso, Hassumannin se elevo, realizando un truco en el aire, y entonces ¡poof! Desapareció en una débil nube azul.

Repentinamente, un silencio envolvió la oscuridad. Kurapika se desplomo, derrotado, mientras Kuroro se sentó en posición rígida. Ambos permanecieron en ese estado por unos cuantos minutos, antes de que finalmente Kurapika hablara.

"¿Ahora qué?" le pregunto a nadie en particular.

"Que realmente."

"¡DANCHOU! ¡ME ESCUCHAS!" Nobunaga observo la oscuridad de la caverna con sus grandes ojos, aún así la oscuridad era tan impenetrable. Su voz retumbo en la oscuridad, sin embargo, ninguna respuesta se escucho.

"¡Demonios!" maldijo mientras se enderezaba. "¿Qué hacemos ahora?"

"Quizá, alguien podría bajar e investigar que ocurre." Hablo Shalnark.

"Ve tu." Machi empujo al muchacho hacia delante.

"¿EHH? No, sólo estaba dando sugerencias. Además, no soy el mejor hombre para esto." Protesto.

"¡Shh!" repentinamente Shizuku los acallo a la vez que ponía un dedo sobre sus labios. "Escuche algo."

Todos se reunieron alrededor del agujero y afilaron sus oídos. En efecto, escuchaban ruidos que provenían de la oscuridad. Phinx y Nobunaga se inclinaron hacia delante y miraron la oscuridad, esperando oír algo diferente o simplemente algo. Escucharon un zumbido, como un proyectil cortando el delgado aire. De pronto, algo paso rosando el rostro de Nobunaga, evitando la nariz solo por una pulgada. Sorprendido, grito y salto hacia tras, aterrizando sobre su trasero en sucio piso. Una cadena con una bola metálica se movió salvajemente, como una serpiente, y repentinamente paso cerca de la cabeza de Phinx, esta vez errando su oreja por meros centímetros, y se aferro alrededor de un pilar.

"Que demo-" Phinx se unió a Nobunaga en suelo mientras caía sobre sus traseros. "No es ese el sujeto de la cadena-"

Antes de que alguien pudiese hacer algo, otro ruido podía ser oído desde el agujero. La cadena se apretó y puso rígida, como si algo muy pesado estuviese aferrado en su otro extremo. Algo emergió desde el agujero como una bola de cañón. Elevándose alto en el cielo y, como en cámara lenta, cayó al suelo por la fuerza de gravedad, y aterrizo inceremoniosamente en el suelo, a unos cuantos metros del grupo, con un fuerte golpe. Delgadez nubes de polvo se elevaron desde el suelo cuando la cosa golpeo el suelo. Fue tan solo un segundo más tarde que todos se percataron de que la cosa eran humanos; dos humanos para ser exactos. Ambos tosiendo debido a un ataque de tos y enderezándose.

"¡Aléjate de mí!" dijo uno, mientras pateaba bruscamente al otro.

"Y tu bájate de mi." El otro lanzo lejos al más pequeño.

"¡Quita tus manos!" ladro el de voz más suave.

Los dos continuaron luchando para ponerse de pie por su cuenta, pero sus movimientos, claramente, estaban restringidos por sus muñecas. Los miembros del Genei Ryodan, quienes estaban presentes, esperaron atentamente. Reconocían las voces como las de su Danchou y la del bastardo de la cadena, pero no tenían ni la más remota de cómo las cosas habían terminado de esa forma. Pero lo más extraño era el hecho de que estuvieran discutiendo. Las arañas se miraron entre ellas. Algo debió haber ocurrido haya abajo.

"Ahora que nos eh sacado de ese lugar, ¿Qué sugieres que hagamos?" Kurapika le gruño mientras intentaba estar lo más alejado posible del hombre mayor, dentro del espacio permitido por las esposas malditas.

"Obviamente, debemos librarnos de esta… ridícula atadura." Kuroro sacudió la mano mágicamente esposada para enfatizar su punto.

"¿Cómo?" pregunto Kurapika.

"Porque, no me parecías alguien tan estúpido, Kuruta." Kuroro se giró para mirarlo y lanzarle una sardónica sonrisa.

"¿Disculpa?" Kurapika lo fulmino con la mirada.

"El genio es el de la reliquia que ambos buscábamos. Supongo que la reliquia se rompió cuando luchamos y él se libero."

"Y esto es lo que recibimos por liberarlo. Que agradecido." Dijo Kurapika, con claro sarcasmo a la vez que hacia rodar sus ojos. "Simplemente fantástico. Y no has respondido mi pregunta."

"Los genios son realmente serios con su poder. No hay forma de dar vuelta las reglas que declaran en sus maldiciones. Debe cumplirse hasta la última letra." Dijo Kuroro con monótona voz.

"Pero no voy a andar contigo de esta forma." Kurapika le sacudió enojadamente su mano esposada. "¡Prefiero morir que viajar contigo!"

"Estaría más que feliz de realizar la tarea del asesinato en condiciones normales. Pero siendo que las condiciones no lo permiten, desafortunadamente, tendrás que cargar con ello."

"¿Y qué te importa de todas formas? ¡Estoy más que dispuesto a cometer suicidio si al hacerlo te llevo conmigo al infierno!"

"Pero si mueres, los ojos de tus camaradas estarán eternamente extraviados."

Kurapika abrió su boca para responder, pero no encontró más argumentos sensatos. Kuroro tenía razón. Incluso si violaba su dignidad, debía cargar con la vergüenza, porque el recolectar los ojos de sus camaradas era una de sus metas. Si moría ahora, ya no lo podría hacer. Trago bilis y le lanzo dagas por los ojos a Kuroro.

"Vaya, no estamos siendo locuaces el día de hoy." Dijo con resentimiento.

"Eres molesto."

"Y tú eres despreciable."

Y de esa forma continuaron lanzándose insultos. Parecía que ambos habían olvidado la presencia de las otras diez personas presentes, quienes observaban su pelea, perplejos.

"¿Danchou?" lo llamó Machi, todavía sin tener claridad de la situación.

Escuchando su voz, ambos, Kuroro y Kurapika, detuvieron sus argumentos y se giraron hacia ella. Kuroro lucho contra la urgencia de suspirar frente a su súbdito. Explicar su-el de ambos-problema sería duro, especialmente con Nobunaga cerca, él debía proteger al chico de la venganza de este. Diablos, ellos, técnicamente tenían que protegerse entre sí, ya que sus vidas dependían del otro.

Sin embargo, debía contarles. Así que lo hizo. Kurapika no dijo nada mientras hablaba; todo lo que hizo fue competir con Nobunaga sobre quien tenía una mirada más fulminante. Cuando Kuroro termino, el silencio cayó sobre ellos. Los miembros se miraron entre ellos con la misma pregunta en mente: "¿ahora qué?" era la peor escenario; tener al kuruta atado a su líder, mientras el chico deseaba la cabeza de la araña muerta. Era como caminar con una bomba de tiempo.

"Por ahora, nos separaremos temporalmente. Hasta que termine este asunto, eso es." Declaro Kuroro. "¿Alguna objeción?"

"Danchou, ¿puedo viajar contigo?" pregunto Nobunaga mientras continuaba fulminando al rubio con la mirada.

"Tu, Nobunaga, tienes prohibido vernos hasta nuevo aviso." Le ordeno inexpresivamente. No quería desperdiciar su energía intentando prevenir el derramamiento de sangre, que no tardaría en llegar si viajaban juntos. Nobunaga gruño en protesta, sólo para tener a Franklin arrastrándolo lejos para que se calmara.

"Ahora…" Kuroro miro al kuruta junto a él, cuya cabeza pasaba ligeramente sus hombros.

"¿Qué?" le dijo bruscamente.

"Nostrad te envió, ¿cierto?"

"Sí." Le respondió cortantemente.

"Entonces te necesitaremos muerto para él." Kurapika giro su cabeza hacia Kuroro, con su boca abierta, como si estuviera a punto de protestar. Antes de que pudiese balbucear una sola silaba, su cabeza fue lanzada contra el duro suelo de concreto y Kuroro ya se encontraba apuntalándolo por el cuello.

"¿Qué. Demonios. Estas. HACIENDO?"Kurapika mastico cada palabra con esfuerzo, ya que su garganta era apretada por el fuerte brazo de Kuroro, pero no sin la ira subyacente en su tono. De ira, sus iris se volvieron carmesí, lo que tan solo provoco una sonrisa satisfactoria por parte del hombre que se encontraba sobre él. Kurapika se encogió cuando observo las oscuras orbes del hombre. Eran tan oscuras, profundas y atrayentes. Se sentía más atraído hacia sus profundidades mientras más tiempo las observaba.

"Bien. Coltopi, cópialo." Kuroro llamo a su camarada; el pequeño hombre que tenía una mata de pelo cubriendo su rostro, de tal forma que tan solo un ojo podía observarse. Cumplió con su orden sin protesta alguna e hizo como se le dijo. Tímidamente toco el brazo del enfadado kuruta; el que estaba de atrapado de forma segura contra el suelo por Kuroro.

En un minuto, una copia perfecta de Kurapika fue hecha y Kuroro libero al furioso muchacho de su agarre. Kurapika lo empujo bruscamente y se quito el polvo. No lo acuso de nada ni demando una explicación, ya que sabía perfectamente lo que Kuroro estaba intentando hacer. Necesitaba hacer una copia de él y fingir su muerte, de tal forma que Nostrad no lo buscará una vez que se percataran de su desaparición durante la misión. También entendía que Kuroro estaba intentando provocar sus ojos escarlatas, porque sería mucho más convincente de esa forma. Para su molestia, había sido bien pensado.

"Nobunaga." Kuroro llamo al enojado samurái, quien continuaba quejándose. "Puedes 'decorar' al falso kuruta como gustes."

"¿En serio?" inmediatamente el rostro del samurái se ilumino y dando brincos se dirigió hacia el cuerpo desparramado sobre el suelo. Mientras desenvainaba su espada le lanzo a Kurapika una malvada mirada. Kurapika lo agracio con su mirada más intimidante.

"¿Te molesta si me uno a la diversión?" preguntó Feitan, la malévola expectación era clara en su voz. Incluso cuando no lo veía, Kurapika, podía sentir su sádica sonrisa.

"Por favor." Nobunaga se burlo haciéndole una reverencia. En un segundo, se oyeron sonidos de piel siendo arrancada y destrozada, en conjunto con la voz de la espada mientras cortaba la piel y la ropa.

"Limítate al cuerpo. Deben ser capaces de identificarlo." Comento fríamente Machi mientras observaba de reojo. No había emoción alguna en su frio rostro mientras observaba a sus camaradas redecorar el falso kuruta. Mientras tanto, Kurapika observaba como su cuerpo era mutilado sin siquiera pestañar o moverse. Kuroro lo observo con una divertida expresión desde su lado.

"¿No te parece repulsivo?" le pregunto por curiosidad. El rubio se veía tan refinado, que pensaba que el muchacho no soportaría una escena tan sangrienta.

"Eh visto a mis camaradas en peores condiciones." Dijo silenciosamente, aunque sin debilidad en su voz. Se abrazo asimismo al ver su cuerpo falso siendo desmembrado, mientras mantenía en mente que quizá eso ocurriría una vez que el Genei Ryodan tuviera sus manos sobre él. Kuroro miro al chico de pies a cabeza, midiéndolo con ojos calculadores. Había visto la fuerza del chico, y estaba bastante entretenido con el hecho de que un cuerpo tan delgado pudiese tener tanta fuerza.

Cuando casi terminaban con el cuerpo falso, descuidadamente tiraron el cuerpo al suelo y como si fuera basura, lo dejaron allí. Kurapika miro su copia con indiferencia, como si no tuviera su rostro. Kuroro les ordeno que se dispersaran, lo que hicieron inmediatamente. Luego, los dos se encontraron solos en la ruina, con las esposas uniéndolos.

"Iremos a Ryuusei-gai." Declaro repentinamente, Kuroro. Rompiendo el incomodo silencio entre ellos.

"¿Qué? ¡De ninguna forma!" se rehusó vehementemente Kurapika. La mera idea de ir al hogar de su némesis era simplemente ridícula.

"Bueno, ¿ tienes alguna otra idea para comenzar?"

"…No en este momento."

"Entonces, estaremos mejor invirtiendo nuestro tiempo en Ryuusagi-gai, ya que conozco a alguien que puede ayudarnos con este problema." Dijo llanamente Kuroro.

"Está bien, está bien." Gruño Kurapika.

Continuara…


La tipeja que traduce… bueno es la nueva historia que estoy traduciendo, a decir verdad este capítulo no me gusta mucho, creo que eso se nota también en la forma en que traducía, pero vale definitivamente la pena continuar leyendo la historia… porque el resultado es realmente genial, ahora mismo la autora está haciendo una secuela… espero que sea de su gusto…

Nos leemos al rato…

PD: GRACIAS runandra por dejarme traducir tu fic… realmente aprecio que me lo hayas permitido