Disclaimer: No me pertenecen ni la historia, ni los personajes. La historia es de Biianca23 y los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, yo sólo hago la traducción.

Capítulo 4: Tomando el control

Inuyasha se despertó en medio de la noche con un palpitante dolor de cabeza. Recordaba lo que pasó, pero no esperaba que su lado demoníaco fuera tan fuerte. Examinó su alrededor y vio a Kaede cerca del fuego, con su espalda girada. Se levantó lentamente, y caminó hacia ella.

—Es peor de lo que pensé —masculló—. Tu lado demoníaco tiene un objetivo en mente, y no parará hasta que consiga a Kagome. Lo que quiere hacer con ella está más allá de mí, aunque tengo una buena idea de qué es.

Inuyasha se sonrojó, sabiendo lo que estaba pensando.

—¿Pero cómo lo detenemos? No quiero que vaya tras ella —Inuyasha cerró fuertemente sus puños—. ¡Maldición! —golpeó el suelo, haciendo un agujero en la cabaña.

—Inuyasha, ¿no fuiste tú el que dijo que Kagome no era mejor que Kikyo en todo?

Inuyasha bufó.

—Keh, ¿qué con eso? Solo lo dije porque es verdad. ¿Y cómo lo supiste de todos modos? ¿Un chico no puede tener algo de privacidad por aquí?

Kaede lo fulminó con la mirada.

—Si quieres guardarte tus asuntos personales, te sugiero que no grites la próxima vez para que todo el mundo te oiga.

Inuyasha se sonrojó al recordar lo alto que le estuvo gritando.

—Puede que deba volver con ella, y prevenirla de que se mantenga alejada de aquí.

Kaede meneó la cabeza.

—Si vas a su época, tu demonio podría salir fácilmente y atacarla ahí.

Inuyasha maldijo. No había pensado en eso.

—¿Y qué propones que haga vieja? No podemos simplemente sentarnos aquí, y no hacer nada.

Kaede bostezó ligeramente.

—Si vamos a hacer algo, tendrá que esperar hasta la mañana. Intenta dormir un poco Inuyasha. Buenas noches.

Inuyasha suspiró y volvió a subir a su árbol. Maldición. ¿Cómo se supone que voy a protegerla de mí mismo?

¿Quién dice que tengas que protegerla?

Inuyasha gruñó.

—Genial… tú no otra vez…

No voy a hacerle daño, sólo voy a asegurarme de que sabe a quién pertenece.

Inuyasha bufó.

—Sí cierto, ¿te crees que soy estúpido? Tú quieres aparearte con ella —la siniestra voz se rió malvadamente.

¿Yo quiero? ¿O tú también quieres? —Inuyasha pensó en ello. ¿Quiero? Es decir, no es como si no hubiera pensado en ello. Kagome prometió quedarse a mi lado.

Mientras Inuyasha pensaba para sí, el demonio de su interior sonreía malvadamente. Exacto medio demonio, sigue pensando en aparearte con Kagome. Una vez que lo aceptes, esto será mucho más fácil…

Justo entonces, hubo un crujido en los arbustos. Inuyasha se espabiló inmediatamente ante el sonido.

—¿Quién está ahí? —llamó.

Oyó pisadas acercándose a él, mientras desenvainaba a Tessaiga. Podía distinguir una forma en la oscuridad. Era una chica. ¿Kagome? Su lado demoníaco se puso instantáneamente alerta. Le urgía caminar hacia esta extraña figura.

Se acercaron, mientras Inuyasha lo hacía a través de los arbustos hacia un claro. Luego vio a Kikyo, sentada bajo un árbol, con sus recolectores de almas a su alrededor. Se acercó más, hasta que estuvo al lado del árbol.

—Detente —habló Kikyo—. No te atrevas a acercarte más.

—K… Kikyo… ¿eres tú de verdad? —Inuyasha caminó hacia delante, sólo para chocar contra una barrera invisible.

—Te dije que no te aventuraras más cerca —le habló con su voz fría.

—Kikyo, ¿qué estás haciendo aquí? —sus ojos se estrecharon.

—Estoy aquí porque fui llamada —sus ojos se abrieron como platos en confusión.

—¿Llamada? ¿Por quién?

—Por la aldea. Parece haber algún brote de enfermedad, todos los aldeanos lo están cogiendo.

—¿Es peligroso? ¿Serás capaz de curarlo? Kikyo, si está afectando a tanta gente, podría ser peligroso, podrías-

—Para —Kikyo lo miró con sus ojos fríos, mirando silenciosamente a través de su alma.

—Inuyasha, no es nada que una simple mezcla de hierbas y descanso no pueda curar. Pareces extremadamente preocupado por mí… ¿verdad Inuyasha?

El demonio de su interior puso los ojos en blanco. Es obvio que lo está, imbécil. Pensó amargamente.

El medio demonio le frunció el ceño antes de volver su mirada hacia Kikyo. Sus ojos parecieron suavizarse.

—Por supuesto que estaba preocupado por ti Kikyo, ¿cómo no podría estarlo?

Los ojos de Kikyo también parecieron suavizarse.

—Inuyasha… me harías… ¿un favor? —preguntó, con su mirada en el suelo del bosque. Inuyasha estaba confundido por el repentino cambio de actitud de Kikyo. Normalmente era calmada y serena, pero ahí estaba ella, toda nerviosa y tímida.

—Por supuesto Kikyo.

Ella lo miró, con amor en sus ojos.

—Puedes… puedes… ¿abrazarme?

Inuyasha se sintió como si fuera a caer redondo. ¿Qué le pasa? ¿QUIERE que la abrace? Normalmente vendría directamente y me abrazaría, o yo sería el que lo hiciera.

Sin pensárselo dos veces, se acercó más a ella, y la abrazó fuertemente. La barrera se ha desvanecido.

—Kikyo… ¿estás asustada por algo?

Sus ojos se abrieron como platos.

—Inuyasha… ya he muerto, ¿de qué puedo temer en este mundo de vivos?

Inuyasha la miró fijamente a los ojos, buscando la respuesta que pensaba era correcta.

—La soledad.

Kikyo se apartó y miró al suelo.

—Inuyasha… si dijera que estaba sola, ¿tú serías el que satisficiera mi vacío?

—¡Por supuesto! ¡Haría cualquier cosa por ti! —dijo, sin dudar.

—¿Serías mío Inuyasha? —él no sabía lo que quería decir con aquello. Ya tenía su corazón, ¿qué más quería?

—Ya soy tuyo Kikyo —Kikyo sonrió tristemente.

—No Inuyasha… tu corazón de medio demonio es mío, y tu corazón humano es mío, pero tu lado demoníaco… él desea a alguien más.

Los ojos de Inuyasha se abrieron como platos.

—Kikyo, cómo supiste-

—Puedo verlo en tus ojos —volvió su voz fría—. Cuando miro dentro de ellos, veo que me ha quitado tu alma humana. No le permitiré que también se lleve tu lado demoníaco. Lo veo escalando, abriéndose paso para salir de tu cuerpo, para que pueda ir tras ella.

—Kikyo… —¿Qué se suponía que tenía que decir a eso? Sabía que ella tenía razón. No había nada que pudiera decir que la hiciera sentir mejor.

—¿Cuál es tu plan Inuyasha? —Inuyasha permaneció ahí, mudo.

—Mi… ¿plan…? —Kikyo parecía enfadada, casi como si estuviera hablando con un niño que había roto una simple regla y tenía que volver a enseñársela.

—Sí Inuyasha… tu plan. Cuando salga, no serás capaz de detenerlo. Irá tras ella, y… bueno, tú sabes lo que quiere de ella, ¿no?

Inuyasha empezó a verse frustrado. Empezó a pasearse alrededor del árbol.

—Todos me dicen que la desea a ella, pero, ¿por qué a ella? ¿Por qué no a ti? ¿Por qué no puede aceptar que yo te amo a ti, y aparearse contigo?

Los ojos de Kikyo volvieron a suavizarse.

—Inuyasha… incluso si me deseara, ¿de verdad crees que pasaría? ¿Nos aparearíamos? ¿ te aparearías conmigo, sabiendo que tendrías a la chica contigo en tus viajes?

Inuyasha se congeló. No… no podría hacer eso. No a Kagome. Aunque no tenía esos sentimientos hacia ella, seguía preocupándose profundamente por ella. Era una muy buena amiga, y no sería capaz de verla herida.

—No… —susurró. Kikyo fue hacia él y ahuecó las manos en su mejilla.

—Inuyasha… a veces, la persona que más desprecias te enseña las lecciones más valiosas —y con eso, Kikyo y sus recolectores de almas desaparecieron en la noche.

Inuyasha permaneció ahí velando por ella. ¿Qué quiso decir?

Inuyasha empezó a caminar de vuelta a la cabaña, preparado para dormir un poco. Cuando se posó en el árbol, cerró los ojos.

Qué maravilloso sería —dijo en tono violento el demonio interno.

—Arg… estoy intentando dormir un poco. Vete —refunfuñó Inuyasha.

Sabes que tu perra estaba hablando de mí.

—¿De qué hablas? —la siniestra voz sonrió malvadamente. Hora de poner en marcha mi plan…

Estúpido híbrido, ¿cuando dijo que la persona que más desprecias puede enseñarte la lección más valiosa? Ése sería yo.

Inuyasha bufó mentalmente.

—¡JA! ¿Tú? Sé realista. Tengo a gente que desprecio más que a ti. Como Naraku.

¿Oh? ¿Y qué te ha enseñado Naraku? ¿A que no te engañen fácilmente?

—Bueno… ¡sí! Es decir, él es el que pone todas esas trampas.

Medio demonio, eso no es algo que se enseña.

—¿Oh sí? —lo desafió Inuyasha—. ¿Entonces qué es?

Sentido común.

Inuyasha frunció el ceño.

—¡Cállate! De todos modos, ¿tú qué sabes? Tú eres el que es lo suficientemente estúpido como para desear a Kagome.

Por lo menos mi perra está viva. A diferencia de ti, yo puedo chingármela cada vez que quiera —Inuyasha se sonrojó, pensando en ello.

¿Nos sonrojamos medio demonio? Por favor no me digas que nunca chingaste con Kikyo cuando estaba viva —lo provocó el demonio. Él sabía muy bien que el pensar en chingar con Kikyo no se le había pasado por la mente.

Inuyasha se enfadó, y explotó.

—¿Qué tiene eso que ver con nada? Sólo porque yo no… —el demonio se rió mentalmente. La primera fase de su plan estaba yendo perfectamente. Sería masilla en sus manos.

Lo que tú digas, pero, ¿nunca te has preguntado cómo sería chingar con una chica?

Inuyasha se sonrojó.

—Bueno… ¡por supuesto que lo he hecho! Solo que nunca… pensé que sería… ella.

¿Ella? Vamos, no uses formalidades. Sabes quién es. Dilo medio demonio. Nunca te imaginaste chingando con Kagome.

Inuyasha gruñó.

—Sí… nunca lo imaginé con… Kagome.

Ah, ya puedo verlo. Su pelo a tu alrededor, sus largas y delgadas piernas envueltas a tu alrededor, su rostro lleno de sudor, y semen, y su boca, gritando tu nombre.

—… —Inuyasha estaba mudo. Kagome… nunca me di cuenta de lo suaves que eran sus piernas… y de lo cremosa que es su piel… oh dios y sus labios.

—¡Keh! ¿De verdad piensas que quiero chingar con esa niña?

Olvidas que puedo leer tus pensamientos medio demonio —el demonio sonrió siniestramente. El medio demonio se sonrojó internamente por verse atrapado pensando sucio sobre Kagome.

—Bueno, incluso si lo hago, nunca me aceptará. Después de toda la mierda que le he dicho, probablemente siga enfadada, y ella nunca piensa en mí de… esa… manera.

¿Oh? ¿Recuerdas la última vez que estuvo en celo? ¿Qué nombre dijo en sueños medio demonio? El tuyo. Ella te deseaba, pero tú simplemente eras demasiado estúpido para verlo.

—Ella… me… ¿deseaba?

Sí… casi tanto como tú la deseas ahora. Tú la deseas, ¿no, medio demonio?

Inuyasha se encontró asintiendo.

—Sí… yo… yo la deseo.

¡MIERDA! Lo olvidé completamente. Su amante ya la ha reclamado.

Inuyasha apretó los dientes.

—¿Amante? ¿Qué amante?

¿No te acuerdas? El lobo de mierda.

—Ella no es de él —podía sentir que se enfadaba cada vez más ante el pensamiento de Kagome haciendo… eso… con Kouga.

Bueno… creo que fue a tus espaldas a chingar con él. ¿Eso no te hace querer castigarla?

Asintió, sintiendo que la ira se filtraba por él. Sus ojos se ampliaron al darse cuenta mientras sus anteriores palabras volvían a él: "¡Puede que vaya a ver a Kouga, él es mucho más amable de lo que tú nunca podrás ser conmigo!"

Es cierto medio demonio… nuestra perra ha sido una chica mala. ¿Qué dices, vamos y le enseñamos una lección?

—… —Inuyasha estaba mudo.

¿Ahora qué híbrido? —dijo el demonio brusca e impacientemente. Su plan había estado funcionando perfectamente. Estaba en la cabeza del medio demonio, y estaba haciendo un buen trabajo manipulándolo hasta este punto. ¡Maldito fuera por pensar por sí mismo!

—No… no puedo hacerle eso. La he tratado como a la mierda, y… no la merezco.

¿No puedes olerlo en ella medio demonio? Ella es NUESTRA compañera. Ella tendrá que darse cuenta tarde o temprano. ¿Por qué tenerlo tarde cuando puedes tenerlo temprano?

—No… ella no me aceptará. No después de la forma en que la traté.

Por eso mismo le muestras que lo sientes.

—¿Mostrarle?

CHINGA medio demonio… chíngala —Inuyasha meneó la cabeza, intentando que la voz de su interior se fuera.

—Pero simplemente no puedo hacerlo. Apenas tiene edad.

Déjame salir para que pueda hacerlo —Inuyasha frunció el ceño.

—¿Qué demonios? ¡Imposible! Sé que la deseas, y yo también la deseo, pero no de esta manera…

¡NO HAY OTRA MANERA! MALDICIÓN, ¿NO LO VES? ¡KOUGA ESTÁ INTENTANDO APAREARSE CON ELLA! SIEMPRE LO HA INTENTADO, ¡SÓLO QUE ERES DEMASIADO DENSO PARA VERLO!

—¡CÁLLATE! ¡SÉ DE LO QUE HABLO! KOUGA SABE QUE TENGO MI OLOR POR TODA ELLA, ¡NO SE ATREVERÍA A INTENTAR NADA!

Oh, ¿te crees que no lo haría sólo por cabrearte? A diferencia de ti, yo he captado algunas cosas observándolo. Cada vez que viene, la toca, o algo para poner SU olor sobre ella. Él quiere contacto físico.

Inuyasha gruñó.

—Bueno, de ahora en adelante, no va a conseguirlo.

Sí, tienes razón, sólo la tomará por su cuenta, y la reclamará.

—¡NO, NO LO HARÁ!

Te engañas a ti mismo, medio demonio, si crees que puedes mantener a la chica a tu lado y no tener a otros demonios que la deseen. Sabes lo que tienes que hacer.

—Entonces… ¿es por su propio bien? Por su propia… ¿protección? —dijo Inuyasha con incertidumbre. El demonio notó su tono, y sonrió malvadamente. Así que el medio demonio quiere proteger a la perra, ¿eh?

Sí, por su propia… protección —cuando dijo la última palabra, la dijo con una cantidad excesiva de maldad.

—De acuerdo… iré a su época, y se lo explicaré todo a ella. Después lo… haré… para… protegerla.

Vas a estropearlo. Ella nunca confiará en ti para hacerlo. Necesitas a alguien con más experiencia. Alguien que esté dispuesto a estar contigo TODO el tiempo, sin importar las circunstancias.

Inuyasha lo pensó detenidamente por un momento.

—¡Lo tengo! ¡Miroku!

¿El monje? No, no… él no puede cruzar el pozo contigo.

—¿Y? Me puede hablar para levantarme el ánimo antes de ir. ¡Él seguro que sabrá lo que hay que hacer!

¡IDIOTA! —bramó el demonio—. No dejaré que arruines nuestras oportunidades con nuestra compañera porque algún cabrón te dijo algo mal. Yo seré el que lo haga.

Inuyasha flexionó sus garras.

—¡No, no lo harás! Vas a matarla, bastardo. De ningún modo voy a dejar que te acerques a Kagome.

Medio demonio… ella también es mi compañera. Ella es la única razón por la que salí. ¿No crees que quiero hacerla feliz? Quiero complacerla de maneras que nunca ha conocido, y quiero que se haga bien —dijo, con tanta falsa sinceridad como pudo mostrar.

Inuyasha pensó por un momento.

—Bueno… puedes hacerlo, pero volveré justo después. Y tienes que prometer no hacerle daño.

El demonio sonrió siniestramente, y replicó:

Por supuesto.

—De acuerdo demonio, iremos a primera hora de la mañana. Ahora cállate y déjame descansar un poco.

¿Por la mañana? Por qué esperar hasta entonces. Podemos hacerlo ahora mismo. La estructura del tiempo es diferente, ¿recuerdas? Cuando nosotros tenemos noche, ella tiene tarde, y cuando tenemos mañana, ella tiene noche. ¿Quieres que esté dormida? —el demonio no tenía ni idea de lo que estaba hablando, estaba inventando todo lo de la estructura del tiempo, pero no podía tener a sus camaradas despiertos, y hablando con él. Seguro que lo estropearían. Sólo esperaba que el medio demonio se lo creyera.

—Mmmmm.. de acuerdo supongo, pero quería hablar con Kaede antes de ir.

¿De qué?

—Tú… tú ya me causas de por sí demasiados problemas. Eres demasiado peligroso.

Te doy mi palabra medio demonio. Me comportaré, y no le haré daño. Además, ¿de verdad quieres soñar con chingarla, cuando podríamos hacerlo en cuestión de minutos?

La cabeza de Inuyasha empezó a tener pensamientos lujuriosos.

Kagome…

Parecía demasiado ensimismado pensando en ello, y el demonio no quería perder más tiempo.

¿Y bien, medio demonio?

Inuyasha se giró hacia el pozo, y bajó de un salto del árbol.

—Vamos.

Excelente elección… —Inuyasha estaba tan sumido en sus pensamientos, que no oyó la siniestra sonrisa del demonio mientras tomaba el control de su cuerpo, y saltaba por el pozo.


Y ya. Como prometí, antes de irme de vacaciones, aquí tenéis los siguientes capítulos de las tres historias. Me he esforzado mucho tratando de tenerlas a tiempo y ahora ya no nos veremos hasta finales de mes.

Muchísimas gracias por todos los reviews que he recibido, me han alentado a apresurarme. Ahora me voy a dormir, que ya me ha entrado el sueño.

Besos y hasta pronto. ^^