Temporada de Embrollos

Disclaimer: Los personajes no son míos, son de Kitty.e2 y Stephanie Meyer… respecto a la historia, es de Kitty.e2 Y ME HA BRINDADO LA AUTORIZACION PARA ADAPTARLA, es una adaptación del anime: Sakura Card Captor...


"El hilo rojo del destino"

El sol entraba a través de las cortinas corridas, podía sentirlo sobre mi cara aún con los ojos cerrados, y es que a pesar de haber despertado no tenía ganas de salir de esa cama, quería quedarme allí por un rato más… no, por años de ser posible, porque ¿qué puede ser mejor que despertar una mañana abrazada al hombre que amas? Yo diría que absolutamente nada se puede comparar a la felicidad que me inunda cuando cada día abro mis ojos y lo veo a mi lado ya despierto.

Me moví y me acerqué aún más a él, al hacer esto sentí un fugaz beso en mi frente y una risa suave y masculina, quizás al ver que yo fruncía el ceño ante tan corto contacto.

—Tenemos que levantarnos —dice luego de un momento— Ya casi es hora de que Emma vaya a clases.

—Lo sé —digo yo suspirando y abro mis ojos para darle a entender que estoy dispuesta a despertar por completo.

—Ya es viernes Bella, mañana podrás dormir hasta la hora que se te plazca —me recuerda acariciando mi cabello de la raíz a las puntas y luego pasando a mi cuello.

—Incluso los sábados te despiertas y te levantas temprano —reclamo haciendo pucheros.

—Prometo quedarme más tiempo en la cama contigo, ¿si? —dice poniéndose de pie.

—Está bien —digo conforme y sonrojada mientras desviaba la mirada, a pesar de que lo he visto desnudo otras veces no dejo de ponerme nerviosa cada vez que se para con tanta confianza.

—Hace cinco meses te viniste a vivir con nosotros, hace cinco meses que me ves así todas las mañanas, ¿y aún no paras de sonrojarte? —cuestiona sonriendo.

—¡Edward! —exclamo con voz de protesta— ¡Te prohíbo que te burles de mí!

Es verdad. Hace cinco meses exactos me mudé a la casa de mi novio. Todo empezó luego de que llegáramos de California…

Los de la prensa se volvieron locos cuando se publicó la primera fotografía de Edward junto a mí. Fue tomada mientras íbamos caminando por las calles tomados de la mano… Por supuesto no sólo una revista exprimió todo lo que pudo de aquella fotografía, sino que otras la imitaron y comenzaron a publicar especulaciones e incluso historias algo fantasiosas acerca de nuestra relación, si bien aquello no era perjudicial para ninguno de los dos puesto que estábamos más felices que nunca, las noticias volaron y yo comencé a recibir algunas llamadas amenazantes al teléfono de mi departamento.

Como mi novio tiene complejo de Superman (suelo decirle así cada vez que necesito su ayuda) me sacó en cuanto se enteró del departamento y me llevó a vivir con él a pesar de que yo en un principio me rehusara, por supuesto no se quedó conforme con eso y comenzó a hacer una serie de investigaciones que terminaron dando con la culpable: Charlotte. No me sorprendió para nada cuando Edward me dio los resultados, lo que sí me dejó con la boca abierta fue enterarme de que Charlotte y Ling (la ex recepcionista que había comenzado todo el problema) eran íntimas amigas y que ambas habían conspirado contra mí para que Charlotte volviera a estar junto a Edward… Pero esa ya es otra historia.

Cuando las cosas se calmaron y yo estaba decidida a volver a mi departamento, mi novio y Emma idearon toda clase de artimañas para convencerme de que debía quedarme. Alcancé a estar sólo una hora en mi departamento antes de que comenzaran las llamadas de Emma rogándome que por favor volviera, que Edward era un desastre con la casa y que si yo no estaba allí sería un caos… He de decir que todo el show no fue necesario para convencerme, pues sólo un día después de haber vuelto a mi antiguo hogar sentía una soledad inmensa al no escuchar las risas de Emma por los pasillos y al no saltar de susto cuando a Edward se le ocurría aparecer de la nada y abrazarme por sorpresa…

—¿En qué piensas tanto? —pregunta mi novio ya vestido de traje y sentándose en la cama junto a mí para abrazarme.

—No es nada —digo yo sonriéndole y besándolo en los labios— Será mejor que me levante para llevar a Emma a la hora.

Esas son nuestras mañanas, nos levantamos, desayunamos los tres juntos y yo llevo a Emma al colegio mientras Edward se va a trabajar. Luego yo también me voy a Seasons donde ocupo el mismo puesto que antes, porque a pesar de que Edward sugirió contratarme como periodista me siento más cómoda siendo su asistente.

Edward POV:

Decir que hoy estoy tenso es poco, pero no es por cosas que hayan pasado durante este día sino que por todos los anteriores. Pensábamos que tendríamos un pequeño retraso con el lanzamiento del nuevo número, pero logramos solucionar el problema y estará a la venta cuando corresponda, además ahora que ya no es un secreto que Emma es mi hija, Bella me ha obligado a asistir a las reuniones de padres porque dice que es muy importante para mi hija…

Supongo que después de todo tengo que agradecer a Charlotte el haber desaparecido de nuestras vidas en cuanto Emma nació, pues si no hubiese sido por eso quizás nunca habría visto la maravillosa relación que Bella tiene con mi hija… y eso es en parte lo que me ha llevado a tomar la decisión de mi vida.

—¡Bella! —llamo y ella en seguida aparece.

—¿Desea algo, señor Cullen? —dice con esa sonrisa juguetona que me encanta.

—Sí, muchas cosas en realidad… quizás si partieras por hacerme un masaje…

—¿Es deber de una asistente masajear los hombros de su jefe? No lo veo especificado en ninguna parte del contrato —dice ampliando su sonrisa.

—¿Por favor? —digo yo y ella en seguida se acerca a mi espalda a hacer lo que yo le he dicho.

—Edward, realmente estás muy tenso —dice preocupada mientras sus manos recorren mis hombros y mi cuello— ¿Ha sucedido algo malo?

—No realmente… los problemas se solucionaron pero estoy esperando una respuesta importante —respondo sonriendo para mí mismo.

—Ya veo —murmura mientras continúa con su trabajo.

—Bella—digo cuando ya me he comenzado a relajar y siento mis hombros mucho más livianos— Necesito que vayas a dejar el libro a casa.

—¿Ahora?

—Sí, no puedo esperar a saber que está donde le corresponde —respondo riendo nuevamente. He planeado algo con respecto a eso, pero mi novia es tan despistada que de seguro no se dará cuenta.

—Pero Edward, podemos llevarlo cuando nos vayamos juntos a casa, recuerda que hoy Emma se quedará donde Eliot…

—No me recuerdes eso —le prevengo gruñón— si Emma irá a esa casa es sólo porque tú me convenciste usando métodos sucios.

—Perdóname ¿si? —dice con voz dulce y luego me besa en los labios— ¿Ahora está todo bien?

—Sí —suspiro. Realmente no puedo resistirme a ella— Pero de todas maneras, realmente necesito que lleves ese libro a casa.

—Está bien gruñón —dice haciendo un puchero. Cuando pasa por mi lado yo la tomo de la muñeca y la atraigo hacia mi haciendo que caiga sentada sobre mis piernas— ¡Edward! ¡Puede entrar alguien y…!

—…todo el mundo sabe de nuestra relación —completé su frase con algo que obviamente ella no hubiese dicho.

—Pero de todas formas es poco profesio…

La besé apasionadamente. No me podía resistir, todo en ella me volvía loco, desde su perfume, pasando por sus ojos, su cuello, sus manos… Pero dejándome de juegos temo por lo que pueda suceder luego de que ella se dé cuenta de lo que está en realidad en ese libro.

—Edward tenemos que parar —dice separándose de mí.

—Ya te dije que algún día lo haríamos en mi oficina, ¿por qué no puede ser hoy? —digo en su oído con voz ronca y siento en seguida como ella se estremece.

—Porque… porque ten-tengo que… ¡tengo que ir a dejar el libro! Sí, además Ángela aún sigue tras la puerta —se excusa rápida y completamente roja.

Bella POV:

—¿Te sucede algo? —preguntó Ángela en cuanto salí de la oficina de mi novio— Pareces tener fiebre, tienes la cara toda roja…

—No me siento mal —respondí riendo nerviosa. Edward tendrá que pagar por esto.

—Quizás sería bueno que le pidieras al señor Cullen la tarde libre —sugirió ella— Puede que estés agotada.

—No es nada, en serio, gracias por preocuparte, pero debo ir a dejar "el libro" —digo enfatizando lo último a modo de broma.

—¿El libro? —preguntó como extrañada— ¿Ese libro?

—Sí —contesto sonriendo— ¿Ya te has olvidado de que existe?

—No… es sólo que me parece extraño que esté listo con tanta anticipación —responde sonriéndome de vuelta y luego encogiéndose de hombros— Supongo que habrán hecho un muy buen trabajo.

No le di mucha importancia al asunto, simplemente me despedí de Ángela y le pedí que por favor tomara las llamadas por mí. Iba saliendo de la oficina cuando se me cruza Alice que parecía estar increíblemente acelerada.

—¡Bella necesitamos de tu ayuda! —exclamó con voz aguda tomándome de la muñeca y corriendo conmigo hacia el ascensor.

—Alice tengo que ir a…

—Es urgente —dice con cara de súplica, yo comienzo a preocuparme.

—¿Qué ha sucedido?

—Uno de nuestros patrocinadores quebró —respondió mordiéndose el labio nerviosa— Necesitamos encontrar a uno nuevo y bueno… nuestro jefe aún no sabe de la noticia, cuando se lo informemos arderá Troya.

—No seré yo quien se lo diga —le advertí.

—No es eso, simplemente necesitamos tenerte en la sala de conferencias para que cuando comience la reunión en quince minutos más, estés allí. Pensamos que quizás de esa forma Edward no se tomará tan a mal las cosas, ya sabes… tu lo relajas —explicó encogiéndose de hombros como queriendo decir que era lo más obvio del mundo— Lo único que debes hacer es sentarte allí a esperar que comience.

—Alice, de veras tengo que ir a dejar el libro a casa —expliqué rogando para que me dejara ir— En cuanto esté de regreso puedo ir a la sala de conferencias… Edward se enojará si sabe que no lo he ido a dejar.

No importó nada de lo que dije, en menos de un minuto ya estaba encerrada en la sala de conferencias con llave, 'para que no escapes' dijo Alice antes de salir y dejarme allí completamente sola. Me senté en una de las mullidas sillas giratorias y comencé a dar vueltas… no había nada más que hacer en ese aburrido lugar.

Edward se iba a molestar mucho cuando se diera cuenta de que el libro aún está en mi poder. Lo tomé entre mis manos y justo antes de que pudiera abrirlo, el "data show" se prendió solo y el gran telón blanco frente a mí se iluminó. Quise gritar por el susto que el aparato me había dado. Miré a mí alrededor y no había nadie más que yo.

¿Y si es un fantasma? Quizás los fantasmas de ahora sepan de tecnología… ¡Oh, dios, tengo que salir de aquí!

Me paro rápidamente y me dirijo a la puerta, comienzo a golpear con los nudillos y a gritar que alguien me abra, pero la puerta sigue igual de bien cerrada que antes. Cuando ya comenzaba a desesperarme y estaba a punto de largarme a llorar de los nervios, apareció un video en la pantalla: era mi novio hablando.

—Isabella, no te asustes —decía como si estuviese hablándome a mí— No es un fantasma el que ha prendido el proyector, he estado planeando esto desde hace una semana… ¿Sorprendida?

Miré a la pantalla confusa, él sonreía mostrando sus perfectos dientes blancos y me sentí confundida, ¿Para qué quería que yo estuviera aquí sola viendo una grabación de él?

—En este momento debes estar preguntándote por qué… Y bueno es que tengo algo que decirte. Quería que fuera perfecto, pero por más que ensayara y ensayara no lograba encontrar ni la forma ni el momento adecuado. Quizás esto no sea lo más romántico del mundo, pero es la mejor forma que se me pudo ocurrir para que no haya ningún error.

El Edward de la pantalla se veía nervioso. Tenía las mejillas ruborizadas y debo decir que no he encontrado algo más encantador que eso. Sus ojos me miraban fijamente, era como si su mirada traspasara el telón.

—Quiero hablarte sobre una leyenda, cuenta que existe un hilo rojo que conecta a las personas que están destinadas a encontrarse, que no importan ni las circunstancias ni el tiempo ni el lugar, esas dos personas se conocerán superando todo. Bella, estoy seguro de que nosotros estamos conectados por este hilo, estaba escrito en nuestro destino el conocernos… pasamos por situaciones difíciles, pero nuestro hilo jamás se rompió y tengo la certeza de que seguirá siendo así siempre —hizo una pausa en la cual inhaló aire profundamente y luego me sonrió, yo no pude evitar sonreírle de vuelta a pesar de que sabía que él no me veía— Te amo, y quisiera seguir demostrándote ese amor por el resto de nuestras vidas, por eso…

Estaba a punto de llorar por la emoción que me produjeron sus bellas palabras, pero antes de que el Edward de la pantalla pudiera terminar lo que me iba a decir, el proyector se apagó y la sala quedó nuevamente en silencio, pero aquello no duró mucho, pues en seguida la puerta se abrió y entró a por ella el verdadero Edward.

Sus ojos no enfocaban a nada que no fuera yo, caminaba con paso decidido hacia mí y se detuvo a corta distancia. Pude ver que le costaba coordinar la respiración: estaba nervioso. Entonces hizo algo que no me esperaba. Se arrodilló en una sola pierna y sacó de su chaqueta una pequeña caja de terciopelo azul marino. Entendí lo que pasaba, mi cuerpo se llenó de temblores involuntarios y mis ojos de lágrimas de felicidad. Él cerró los ojos como concentrándose y abrió la cajita.

—Isabella, ¿Me permitirías continuar amándote y haciéndote feliz por siempre… como tu esposo? —preguntó. En sus ojos se veía una mezcla de nerviosismo, determinación, esperanza y por sobre todo amor.

—¡Oh, Edward Cullen! —exclamé llena de emoción y sin medir mis actos me lancé sobre él, ambos terminamos tendidos en el piso y abrazados— ¡Te amo, te amo! ¡Por supuesto que…! ¡oh dios no puedo creerlo! ¡Sí, sí, me casaré contigo, yo también deseo hacerte feliz!

Juro que la sonrisa que Edward me dedicó en ese momento se me quedará grabada a fuego en la memoria. Me besó repetidas veces en los labios, pero antes de que pudiéramos ponernos de pie, fuimos interrumpidos por un mar de aplausos. Miré desde mi posición hacia arriba y vi a la mayor parte del personal allí. Alice y Jasper encabezaban la fila y ambos gritaban cosas que no alcancé a entender.

Me avergoncé por la comprometedora posición en que nos encontraron, pero eso no se comparaba a la felicidad que sentí en todo el cuerpo.

No estaba delirando, Edward y yo nos casaremos.

Edward POV:

Antes de poner un pie en el lugar respiré profundo. Era ahora o nunca, con Bella lo habíamos decidido y ya no había vuelta atrás… Tenía que enfrentarme a esto como un Cullen a pesar de saber que probablemente terminaría asesinado a manos de ese sujeto.

Cuando entré y hablé con la chica que se encontraba a cargo de nuestro lugar, sentía que todo el mundo me miraba, era como si todos los presentes supieran que me esperaba una muerte lenta y dolorosa. Ignoré las caras curiosas de la gente que se encontraba en aquel restauran, y seguí a la chica que me abría paso entre las mesas. Cuando llegué al lugar que habíamos reservado en el privado, Emmet Swan y el padre de Isabella ya se encontraban allí, pero no había rastro de mi novia por ninguna parte.

—Hasta que llegas—se burlo el hermano de mi novia. Sentía ganas de responder, pero no lo haría, ella me pidió que me contuviera por hoy, pues este era un momento muy importante en nuestras vidas.

—Lamento la tardanza —me disculpé cortésmente dirigiéndome más que nada al padre de los hermanos Swan.

—No tiene por qué disculparse, Edward —respondió él con su amabilidad característica— Hemos llegado hace poco también, tome asiento.

Agradecí que me indicara la silla que se encontraba a su lado y no la que estaba junto a Emmet. Sabía que el señor Swan no se opondría, pero también sabía que Emmet Swan era un cabeza dura y pondría objeciones constantemente dijésemos lo que dijésemos.

—¿De qué quieren hablarnos? —cuestionó intrigado el hermano mayor de mi prometida.

—Preferiría que esperemos a Bella —dije lo más amablemente posible y luego bebí un poco de agua. Emmet me miraba inquisitivamente, podría prometer que vi fuego en sus ojos en ese momento, seguramente presentía que lo que Isabella y yo teníamos que decirle no era algo que le gustaría.

—Escucha bien mocoso —dijo con tono de advertencia y el señor Swan suspiró negando con la cabeza. Él hizo caso omiso del gesto de su padre y continuó— Si lo que vienen a decirnos es que Bella está… —dudó un momento antes de seguir— Si existe la posibilidad de que con esta conversación me entere de que has tocado de esa forma a mi hermana, será mejor que corras y te escondas por el resto de tu vida.

Tragué pesado. Sabía a lo que se refería Emmet, él creía que Bella estaba embarazada, pero aunque mi novia no lo estuviera eso no quería decir que ya no la haya tocado de esa forma. Esto iba a ser realmente difícil.

—¡Lo siento! —exclamó Bella entrando al privado. Sus mejillas se encontraban coloradas y su respiración era irregular, lo que indicaba que había corrido para intentar llegar a la hora. Luego me fijé bien. Se veía preciosa. Iba con un vestido azul que probablemente Alice había diseñado, llevaba el cabello atado en un rodete— Intenté llegar a la hora pero Alice…

—Ya siéntate—interrumpió Emmet— Estoy hambriento, si no como algo antes de que ustedes comiencen a hablarnos de quién sabe qué, serán historia, tú en especial mocoso roba hermanas.

Aquel era el mejor restauran de comida francesa en New York. Ordenamos lo que queríamos para cenar y comimos hablando sobre trivialidades: el trabajo, el clima… Para cuando terminamos con el postre y ya habían retirado todos los platos de la mesa, no daba más de los nervios. Bella acariciaba mi mano por debajo del mantel y agradecí infinitamente ese gesto. Cuando apretó mi mano un poco más fuerte, supe que era el momento.

—Señor Swan, Emmet… —dije llamando la atención de ambos y quebrando el silencio que había entre los cuatro. Ambos hombres me miraron como para indicar que tenía su atención— Amo a Bella —confesé sin quitar la vista de padre e hijo. El primero me miraba con una sonrisa, pero el segundo apretó la mandíbula en cuanto lo dije— Isabella es la única mujer que me ha hecho sentir completo, con ella ningún día es parecido al otro, puedo permitirme ser la persona que realmente soy… Hay muchas cosas que debo agradecerle y mi forma de hacerlo es intentando hacerla lo más feliz posible —miré a mi chica que me sonreía con ojos emocionados. Eso me dio el valor suficiente para terminar lo que estaba haciendo— Es por esto que yo he decidido que quiero pasar el resto de mis días a su lado, y ella ha estado de acuerdo con mi decisión, pero también sé lo importante que son ustedes para Bella… Señor Swan y Emmet… ejem, queremos pedirles su bendición para casarnos.

Los miré con determinación. Me sentía valiente y grande, no pequeño como creía que sucedería. El señor Swan no dejó de sonreír ningún instante, se paró de su asiento y se acercó a mí. Me abrazó palmeándome la espalda.

—No sabes cuánto valoro que hayas tenido el coraje de hablarnos de tus sentimientos por mi pequeña, eso sólo demuestra que realmente la amas —dijo mirándome con orgullo— Mis hijos son lo único que tengo y por lo tanto, lo más importante en mi vida, confío en que serás capaz de cuidar de Bells tanto o más que yo. Bienvenido a la familia, Edward.

Yo asentí lleno de agradecimiento. El padre de mi novia caminó hacia ella y la abrazó. Mientras Emmet y yo nos sosteníamos las miradas como dos rivales peleando a muerte, ellos conversaban en otra esquina.

—¿Por qué habrías de merecer a mi hermana? —preguntó sin pararse de su puesto. Yo suspiré.

—Le pertenezco —contesté sin quitarle la mirada de encima— Sé que mi vida está atada a la de ella… No sé a ciencia cierta cómo es que una persona como yo puede merecer a Bella, pero no permitiré que se arrepienta de su decisión.

Isabella y su padre ahora nos miraban con atención. El ambiente era tenso y Emmet no volvió a hablar sino hasta cinco minutos después.

—Si te digo que te daré una paliza antes de entregarte a mi hermana… ¿la aceptarías? —interrogó.

—Sí —respondí yo sin titubear. Bella estaba nerviosa, pero antes de que pudiera decir algo, Emmet la interrumpió.

—¿Aunque te dijera que no puedes defenderte?

—Aún así —contesté.

El mayor de los Swan se puso de pie y se acercó a mí con rostro amenazante. Me quedé allí parado tan tieso como una estatua preparándome para los golpes que estaba por recibir. Miré hacia un lado, donde estaba mi novia y le sonreí.

—No quiero que Bella vea —dije y el señor Swan salió junto a su hija del lugar a pesar de que Isabella se rehusaba a dejarme allí— Bien, estoy listo.

Emmet siguió acercándose, levantó un puño, cerré los ojos… y sólo sentí un leve golpe en el hombro.

—Tienes mi aprobación —dijo cuando yo abrí los ojos sorprendido de no haber recibido una paliza como él había prometido— Más te vale cuidarla con tu vida, roba hermanas. Bienvenido a la familia—y dejo ver sus relucientes dientes blancos, el era un tipo bueno… tal vez a Rosalie le podría interesar.

—Ya lo hago —afirmé orgulloso de lo que había logrado.

Salimos tranquilamente del restauran y nos encontramos con mi novia que temblaba en brazos de su padre. Me iba a acercar para hablarle, pero Emmet me detuvo. Él quería dar el primer paso.

—¡Belly Bells! —habló. Bella se dio la vuelta y antes de escuchar o decir cualquier cosa le dio una cachetada que sonó por toda la manzana. Los tres quedamos helados.

—¡¿Cómo te atreves a...?

—¿Puedes mirar bien si quiera antes de abofetearme de nuevo? —cuestionó con tono irritado Emmet. Mi novia se dio la vuelta y yo le sonreí en cuanto me miró. Sus ojos esmeraldas estaban abiertos como plato.

—Edward tu…

—Estoy bien —aseguré sintiéndome orgulloso de mi chica.

—¿No te ha golpeado? —cuestionó mientras revisaba repetidamente mis mejillas como buscando el rastro de algún golpe.

—No —respondí yo divertido. Mi futuro cuñado parecía un tomate, tenía la mano de Bella pintada en su mejilla. Había cosas que al parecer no cambiarían nunca.

—Pero…

—Emmet está de acuerdo con nuestro matrimonio —informé yo.

—Con una condición —intervino Emmet con voz de advertencia— No quiero sobrinos aún, con Emma me basta —finalizó y la cara de Bella se volvió tan roja como la de una manzana.

Bella POV:

La capilla estaba decorada de forma sencilla, había ramilletes en las orillas de todas las bancas y el pasillo central estaba cubierto por una alfombra roja. El novio esperaba nervioso junto al altar, yo lo veía desde la entrada. Cuando todos los invitados estuvieron ubicados en sus asientos, comenzó a sonar la marcha nupcial y entramos al ritmo que habíamos ensayado.

Nosotras, las damas de honor, íbamos vestidas de color durazno, y nuestra querida amiga Ángela llevaba el vestido blanco, había sido diseñado con cuidado por Alice que se encontraba junto al resto de los invitados con Jasper.

Ver en primera fila la cara de orgullo y emoción de Ben cuando Ángela llegó a su lado me hizo querer imaginar cómo sería cuando la que estuviera vestida de blanco fuera yo y Edward me estuviese esperando adelante. Emily, la otra dama de honor, me mira con emoción en sus ojos y ambas esperamos hasta el momento en que nuestros amigos dieron el 'sí' que los uniría para toda la vida. El público estalló en aplausos cuando la ceremonia terminó y todos nos dirigimos a la mansión de los Johnsons's donde se celebraría la fiesta.

—Bella —dijo Emma en cuanto subimos al automóvil de Edward— ¿Cuándo se casarán tú y papá?

—Aún no ponemos la fecha —respondí yo sonriéndole. Desde que le habíamos contado que nos casaríamos, Emma hacía la misma pregunta todos los días.

—¿Y dónde será? ¿En una capilla como esta o en una más grande?

—No lo sabemos cariño —contesté divertida.

—Me gustaría que fuera en una más grande —suspiró— así con Alice podríamos decorar todo y sacar muchas fotografías, ¿qué piensas Eliot?

—No lo sé —suspira el niño que va en el asiento trasero junto a Emma— Eso es algo que ellos tienen que ver.

—Será el treinta de diciembre —dice mi novio sin desconcentrarse del camino. Yo lo miro atónita.

—¿Trein…treinta? —repito sin poder creerlo— ¡Edward eso es en exactamente un mes más! ¿Por qué el treinta de diciembre?

—El treinta de diciembre fue el día en que me di cuenta de que estaba enamorado de ti —respondió dedicándome una sonrisa que me dejó medio muda medio helada. Eliot simuló estar vomitando y Emma aplaudió entusiasmada.

Así es mi novio, un poco impulsivo pero más dulce de lo que cualquiera pueda imaginar.

La fiesta fue agradable. Vi a mucha gente a la que casi no recordaba, André y Violet nos acompañaron la mayor parte del tiempo. Edward me llevó a bailar a la pista justo al lado de donde bailaban Emma y Eliot… definitivamente los celos en mi futuro esposo son una cosa crónica.

Cuando llegó el momento de que la novia lanzara el ramo, todas las mujeres que estábamos invitadas nos apelotonamos a sus espaldas, pero nadie pensó que las peleas con Ben dejarían a Ángela tan fuerte, y es que el ramo no cayó ni si quiera cerca de nosotras, sino que sobre una mesa… entre las manos de Alice y Jasper. Una señal de que quizás a mi amiga, también le haya llegado la hora, o sólo un suceso demasiado jocoso que nos hizo reír a todos… da igual, Edward y yo estamos más unidos que nunca…

-FIN-


# Es duro terminar con una historia que realmente me ha gustado, aunque no sea mia, desde el principio, cuando la leí dije: no puedo dejar que las fans que leen en el fandom de twilight conozcan esta maravillosa historia, y fue asi como pedi permido a Katty, que con toda la bondad del mundo me dijo que si. Estamos hoy diciendo adios a una historia que termina, pero diremos hola a muchas que estan por venir.

Quiero agradecer especialmente y mando muchos besos a Kitty, ¡GRACIAS!... sin ti, obviamente, la historia no estaria aqui, gracias por tu buena voluntad y caracter, por decirme que si a la autorizacion cuando estaba tan nerviosa, y dejarme conocer tu lado que es "un amante de twilight"

Gracias a: Maddy, mi colega y amiga de fic'sfans twilight en facebook, por presionarme a subir capitulo, por dejarme saber su buen gusto al respecto... y por que la quiero mucho a pesar que la distancia sea demasiada.

Tambien, a mis amigas y colegas de fic's fans twilight en facebook, porque el gusto y aficion por una cosa puede llegar a tomper las barreras de la distancia y a formar una amistad que supera todos los limites... por ser tan buenas organizadoras y dejarme ver sus opiniones.

Gracias a: Cath PattzStew, a Adriu, Evita Cullen y a DirtyBigSecret , por dejarme tan lindos reviews... (ustedes me siguieron durante toda la historia, se los agradezco de corazon)

A todas las escritoras de fic's, ustedes hacen que mi inspiracion e ideas fluyan mas seguido.

Y por ultimo, a todas(os) ustedes, quienes me apoyaron a pesar que la historia tuviera tan pocos rr, a pesar de que me leian y no dejaban reviews, mi trabajo no era ese, ni el suyo tampoco si no llevarles hasta sus computadores un pedazo de la imaginacion de una chica, y otro de la imaginacion mia para terminar esta historias que quedara en nuestros corazones.

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

D. lady lemoy/ Katty.e2