Estos personajes no me pertenecen, son todos de su creadora yana toboso.

¡Atencion! ¡lemon a la vista! Quedan mas que advertidos…

Aquí está el segundo y ultimó capitulo.


— ¿Que tenemos aquí? — susurró en el oído de Ciel con una voz completamente excitada — usted ya está caliente ¿no es así? ¿va a apartarme otra vez de un empujón?

Ciel cerró los ojos ¡se suponía que el no quería eso! ¡no quería que ese apestoso demonio le tocara! ¿Pero entonces por qué no se resistía? ¿Por qué nunca se resistía? Daba igual si estaba enfadado o cansado, siempre acababa cediendo a las anhelantes caricias de Sebastián.

Ciel notó como el demonio deslizaba una mano por debajo de su camisón para acariciar su pálido torso, no pudo evitar estremecerse ante el contacto, las manos de Sebastián estaban frías.

— Tranquilo bocchan, no tiene nada que temer, da igual si Lizzy está a su lado, mientras usted me desee yo satisfaré todas sus necesidades.

— Idiota, yo no necesito… ¡ah!

Sebastian pellizcó fuertemente el pezón de Ciel arrancándole un gemido.

— No hagas eso… me haces daño — musitó Ciel completamente sonrojado.

— ¿De verdad? — contestó con una escalofriante sonrisa al tiempo que despojaba a Ciel de toda su ropa mientras el mismo se quitaba la suya.

Sebastian decidió hacer sufrir un poco a su pequeño y consentido amo. Lamió fuertemente los pezones de Ciel jugando con ellos a su antojo, arrancando pequeños jadeos que el menor trataba de ahogar desesperadamente. Odiaba reconocerlo pero Sebastián sabia como nadie cada parte sensible y placentera, conocía cada rincón de su ser y eso le hacia sentir miedo, era tan vulnerable ante las manos del demonio...

El pequeño cuerpo se retorcía tembloroso ante el roce de Sebastián, que frotaba de forma descarada su erección contra la de Ciel el cual parecía haber olvidado ya que estaba molesto con el demonio.

— Mírese bocchan lo está deseando… — Comentó con gesto de desaprobación separándose un poco para poder contemplar en su totalidad el tembloroso cuerpo del menor — ¿Que diría la señorita Elizabeth si lo viera así?

— ¡Cállate! — Dijo lanzando una patada que Sebastián esquivó fácilmente.

— Que chico tan travieso — Sebastián se inclinó besando ferozmente la boquita de Ciel, mordisqueando y estimulando sus labios hasta dejarlos hinchados y enrojecidos.

— Creo que ya es la hora del entrenamiento ¿Qué tipo de ejercicio desea practicar?¿quizá algo mas enérgico de lo habitual? — dijo agarrando posesivamente las caderas de Ciel, acercándolas peligrosamente a las suyas.

— ah.. Se, Sebastián idiota.

El mayordomo recorrió con sus manos la delicada piel de Ciel que se enrojecía en aquellos puntos donde el demonio estimulaba mas, su boca fue bajando por el suave cuello de pequeño.

— No… no me dejes marcas en el cuello Sebastián — dijo Ciel asustado.

— Nunca le dejo marcas en el cuello bochan — respondió el mayordomo con una risita.

Era verdad, Sebastián tenía mucho cuidado de no dejar marcas visibles, pero se cebaba con las zonas que permanecían ocultas.

— aah… no no muerdas ¡ah! ¡Se… Sebastián!

Sebastian mordía sin piedad los rosados y erectos pezones de Ciel, los lamia y apretaba hasta dejarlos irritados

— p… por favor ¡Sebastián! Ah ah…

— Bocchan ¿pretende provocarme mas con esos gemidos tan indecentes?

Dijo bajando por su pecho dejando marcas rosadas ahí donde ponía sus hambrientos labios.

— Deja… de burlarte de mi.

Ciel tubo que cerrar los ojos para que las lagrimas no lo humillaran mas aun. Odiaba ser tan débil, odiaba que Sebastian despertara sus instintos mas sucios, sucumbir a los encantos de un demonio era algo reservado a las almas débiles… y lo peor de todo era que todavía no sabía muy bien porqué el hecho de que Sebastián "ayudara" a Lizzy le había puesto tan rabioso, estaba furioso consigo mismo por haber permitido que algo tan trivial le afectara.

— mmph ah ¡aah!

Sebastian había empezado a lamer el miembro erecto de Ciel, delineándolo suavemente con su insaciable lengua.

— Esto no es suficiente para usted ¿nee~ bocchan? — dijo lamiéndolo de una forma desquiciantemente lenta - para que usted se pueda correr a gusto necesita también esto…

Dijo al tiempo que introducía un dedo en el estrecho y calido agujero de Ciel.

— !aaahh¡ !ahh¡ Sebastián no… — gimió agarrando con fuerza las sábanas.

— Ya dice "no" por inercia ¿verdad bochan?

Sebastian introdujo un segundo dedo.

— ¡ugh! Bastardo… todavía no me había acostumbrado al primero…

Sebastian soltó una risita.

— Su agujero se ha vuelto muy flexible en los últimos meses bochan, ha entrado sin ninguna dificultad

— lamió provocativamente la punta del miembro de Ciel — eso significa que el duro entrenamiento al que le someto por las noches está dando resultado.

— ca… cállate de una vez —si no fuera por la situación en la que se encontraban habría golpeado nuevamente a Sebastián.

— Si no lo desea solo tiene que decirlo, yo nunca le obligaría a hacer nada.

Sebastian sonrío antes de llevarse a la boca el miembro de su amo arrancándole unos dulces y reprimidos gemidos, Ciel podía notar como el demonio succionaba con fuerza, deteniéndose de vez en cuando para dar pequeñas lamidas, podía sentía su erección completamente húmeda y caliente en contacto con la boca de Sebastián, tímidamente movió la cadera contra la voraz boca del mayordomo.

Al tiempo que movía su boca rítmicamente de arriba abajo Sebastian jugaba con los dedos que tenia en el interior de Ciel, realizando movimientos bruscos que hicieron al muchacho encogerse de placer.

— no… no los muevas así… ¡ah! ¡ah! ¡aaah!

Ciel gemía descontroladamente, el placer que Sebastian le estaba dando con su boca era demasiado intenso, miró hacia abajo y vio como la cabeza de Sebastian subía y bajaba de forma hipnótica sobre su miembro, podía apreciar las largas pestañas de Sebastian temblando ligeramente con cada lamida. En ese instante el demonio levantó la mirada y sus ardientes ojos se clavaron en los de Ciel, que ante la visión de semejante escena no pudo evitar venirse violentamente en la boca del mayordomo.

Sebastián se limpió las comisuras de la boca y sonrío.

— ¿Es excitante ver como se la chupo, bocchan? — dijo acercándose lenta y sensualmente al muchacho como si fuera un gran felino — Solo con mirarme ya se corrió ¿tanto le gustó lo que vio?

— ca… callate — Dijo apartando la mirada avergonzado.

Sebastián lo obligo a girar la cara para fundirse en un lascivo beso, Ciel se apartó asqueado, podía notar el sabor de su semen en la boca de Sebastian.

— ¿Le da asco su propio jugo? — dijo burlón mientras abría las piernas de Ciel — el otro día no fuiste tan escrupuloso.

Sebastian contempló el hermoso rostro de Ciel, las gotas de sudor recorrían todo su cuerpo, los azules ojos del niño parecían ocultar una pena secreta; el corazón humano no podía esconderle nada a un demonio y Ciel no era una excepción, aunque el muchacho nunca lo reconociera y Sebastian tratara de ignorarlo, los dos sabían en el fondo porque se había enfadado cuando el demonio trato de "ayudar" a Lizzy.

— ¿Está preparado bocchan? — Susurró en el oído de Ciel.

No obtuvo respuesta, ni siquiera una mirada. Quizá esa noche debiera ser mas gentil al menos por el momento… no debía olvidar que su amo seguía enfadado aunque a ratos este mismo pareciera olvidarlo.

Sebastian besó dulcemente los enrojecidos labios de Ciel, al tiempo que acariciaba suavemente las zonas castigadas anteriormente con sus violentas mordidas, los besos cada vez mas dulces recorrían el delicado cuerpo del menor.

— mmph… Sebastián. — simplemente no podía resistirse mucho tiempo al placentero roce que Sebastián le ofrecía.

Eso era lo que el demonio quería oír, una voz ansiosa por el deseo.

— Voy a meterla bocchan ¿esta de acuerdo? — Sebastián sabia perfectamente que en ese momento era lo que el niño mas deseaba pero quería oírselo decir.

Una mueca desfiguro por un momento la excitada cara de Ciel.

— Si tardas mas me voy a arrepentir de hacerlo con un insolente como tu.

Sebastian soltó una risita y sin previo aviso se introdujo por completo en el interior del muchacho arrancándole un delicioso grito de dolor.

Ciel cerró los ojos instintivamente al tiempo que su respiración se aceleraba todavía mas, muy a su pesar unas traicioneras lagrimas de dolor cayeron involuntariamente por su pálida mejilla, Sebastián se acerco aun mas a él intentando no hacer movimientos bruscos para no causarle mas sufrimiento al niño.

Secó las calidas lagrimas y besó con dedicación la frente de su amo.

— Me la metes bruscamente y después esperas pacientemente a que me acostumbre a esa cosa tan horrible que tienes… que considerado — dijo con desden una vez hubo recuperado el aliento.

— ¿cosa horrible? Va ha hacerme llorar bocchan, y yo que creí que le gustaba… — murmuró de forma juguetona.

— Me tratas como si solo fuera un agujero. — dijo tratando de no parecer dolido.

Sebastian no pudo evitar soltar una carcajada.

— Y usted me trata como si fuera su esclavo, tengo que hacer todo tipo trabajos y nunca recibo una palabra de agradecimiento, incluso me usa para desahogarse sexualmente… ¿que soy yo? ¿su consolador? - Sebastian sonrío satisfecho al ver como Ciel apartaba la mirada.

— Además… como se supone que quiere usted ser tratado ¿Cómo mi amante? Si quiere eso solo tiene que pedirlo — inquirió Sebastian mirándolo.

— es..estupido, ¡yo no quiero eso de ninguna manera! — Gritó mirándolo furioso y enrojeciendo aun mas.

— Pues entonces no se queje si ya esta recibiendo exactamente el trato que desea. — Sebastián mordió sin piedad el hombro del menor dejándole la marca de sus afilados dientes. — Nos complacemos mutuamente ¿no es así? Se podría decir que yo soy su consolador… y usted mi agujero— Sebastian rió suavemente haciéndole cosquillas en al cuello a su amo.

Ciel cerró los ojos y apretó fuertemente la mandíbula, ese maldito mayordomo…

— De todas formas usted es mucho mas que un agujero para mi — dijo sujetando firme pero suavemente la cara de Ciel - Ya debería saberlo.

Ciel no supo que hacer cuando Sebastian lo abrazó lo está haciendo solo para que me ablande se dijo a si mismo. El muchacho se movió incómodo.

— ¿Te vas ha empezar a mover de una vez? —Ciel se movió levemente para sacar unos centímetros el miembro clavado en su interior — ¿o es que ya te has cansado? — concluyó mirando desafiante al mayordomo.

En respuesta Sebastian empezó a moverse suavemente primero y mas rápido después, con cada embestida Sebastian parecía llegar mas profundo, golpeando violentamente aquel punto que hacia estremecer de placer a Ciel que no podía hacer otra cosa que gemir pidiendo mas.

comenzó a embestirlo mas duramente arrancando jadeantes gemidos de satisfacción, Ciel podía escuchar claramente el obsceno y húmedo sonido que hacían los testículos de Sebastián al chocar con su entrada y eso le excitaba aun mas.

— aah Sebastián… ugh aaaahh

Ciel movía también rítmicamente sus caderas favoreciendo una penetración mas profunda, el pene de Sebastian encajaba a la perfección en el interior de Ciel, ya no había dolor solo un placer tan intenso que no podía ser real.

— Sabe como moverse para volverme loco bocchan… — dijo Sebastián entre profundos y graves jadeos.

— aahh aaah…

Ciel odiaba perder así la compostura, gemir y gritar como una mujerzuela no era algo de lo que se sintiera orgulloso, pero es que con cada embestida de Sebastián nuevas oleadas de placer enloquecían a sus sentidos, no podía pensar ni mucho menos guardar las apariencias. Ya había intentado permanecer callado en mas de una ocasión durante sus fogosos encuentros con el mayordomo, no hace falta decir que fracasó vilmente en todas ellas, desistía de inmediato en su afán silencioso entre otras razones porque Sebastián parecía volverse mas salvaje cuando no escuchaba los gemidos de su adorado bocchan.

Ciel se incorporó ligeramente para besar los húmedos labios del demonio siendo correspondió con un anhelante y profundo beso, eran contadas las veces que Ciel había empezado un beso, por eso mismo era tan excitante para Sebastián.

— aaah aah, seb… ian… mas… mas duro

— ¿Mas duro? ¿Lo quiere aun mas duro?

— ¡Mas duro! ¡he dicho que lo quiero mas duro! — Gimió Ciel mirándolo con toda la autoridad que fue capaz de reunir.

Acarició los muslos de Ciel tomándose su tiempo, contemplando como el cuerpo del joven se retorcía encantadoramente bajo el suyo, miró aquellos ojos, unos ojos que hacía mucho tiempo dejaron de ser los de un niño.

Finalmente Sebastian obedeció y aumentó la intensidad de sus embestidas al tiempo que masturbaba al pequeño provocando una nueva oleada de gemidos descontrolados.

— ¿puedo correrme dentro bochan? — murmuró Sebastián con su voz mas erótica mientras mordisqueaba la oreja de Ciel.

— aaah… ¡aaaah!

Eso fue la gota que colmó el vaso, Ciel se vino por segunda vez con un gran gemido, arqueando la espalda al alcanzar el poderoso orgasmo, su interior se contrajo apretando fuertemente el miembro de Sebastian, mandándole placenteros estímulos que hicieron al demonio soltar roncos y sensuales jadeos mientras se corría bruscamente en el interior del muchacho dando un ultimo y gutural gemido. Se dejó caer sobre el pequeño y jadeante cuerpo de su amo.

— ¿Esta bien bochan? — preguntó cuando este comenzó a respirar con normalidad.

— Si — Ciel se acomodó perezosamente al cuerpo desnudo de Sebastián.

— Mañana tiene que asistir a una reunión… quizá nos excedimos — dijo acariciando suavemente el cabello de Ciel.

— Estaré bien.

Ambos se miraron largo rato, entre los dos existía un lazo mas fuerte que cualquier otra cosa, un vinculo mas allá de la muerte, un contrato que ninguno de los dos quería romper.

— No vuelvas a burlarte de mi haciéndole estupidas sugerencias a Lizzy — dijo apoyando la cabeza en el pecho de Sebastián.

— En realidad fue ella la que sacó conclusiones, yo no le…

— si no dejas de replicarme te sacaré a patadas de mi cama — Le cortó Ciel, ya estaba empezando a cansarse de esa insolente actitud — al parecer te he consentido demasiado, el hecho de que te de un capricho de vez en cuando no quiere decir que te puedas tomar el lujo de rebatir mis argumentos, voy a tener que disciplinarte para que recuerdes cual es tu lugar. — dijo mirando autoritariamente al hombre tumbado a su lado. — mi palabra es tu ley, creí que ya lo sabias.

Sebastian sonrió cerrando los ojos, le gustaba al carácter de su amo.

— Yo solo vivo para cumplir sus ordenes, bocchan.

El pequeño entornó los ojos para mirar al mayordomo de forma impasible.

Ciel Chasqueó la lengua con fastidio para finalmente abrazar a Sebastián mientras enlazaba suavemente sus manos en la perfecta espalda del demonio cerrando los ojos dispuesto a dormir, aunque nunca lo reconocería en momentos como ese tenia todo lo que podía necesitar.

FIN


….ejem, ejem… =_=

Bueno espero que les haya gustado el cap ^_*

Nunca había escrito algo así por lo que algunas escenas han sido un poco difíciles para mi… la verdad no estoy muy segura de haber hecho bien el lemon, espero que al menos esté en la categoría de aceptable, de todas formas me ha gustado escribirlo.

A mi me gusta leer fics o mangas yaoi en los que el sexo es un poco obsceno O/O… (¡OMG! Soy tan pervertida ) o como mínimo que sea fogoso y no sé si lo he conseguido plasmar en este fic.