Disclaimer: Los personajes de La espada del inmortal pertenecen a Hiroaki Samura.

Feel

Cuando Rin lo besó pensando que estaba dormido y luego se recostó en su pecho y se puso a llorar, su primer pensamiento fue en sentarse y consolarla. No estaba habituado a este tipo de situaciones, pero creía que con un par de palmaditas en la espalda todo se solucionaría y ella cesaría su llanto. Pero durante una milésima de segundo le vino a la cabeza ese beso y continuó haciéndose el dormido analizando ese acto tan extraño para él. A ver, Manji había besado a muchas chicas a lo largo de su vida, así que no era nada nuevo, lo raro era lo que ese beso le había provocado.

Ese contacto efímero entre ambos, que no había durado más de un par de segundos, había hecho que sintiera un cosquilleo en los labios. Quizá era normal, ya que hacía tiempo que no había sido besado, y el que fuera una niña la que lo hubiera hecho no comportaba ninguna diferencia -un beso era un beso, lo diera quien lo diera-.

El problema -si se le podía llamar así- surgió cuando se percató de que el corazón le iba un poco más rápido de lo normal a la vez que notaba un nudo en el estómago, lo cual achacó a lo imprevisto del "ataque"; él descansaba tranquilamente cuando Rin se le echó encima. No era culpa de Manji que su cuerpo reaccionara de esa manera ante ese asalto sin aviso previo. Si la chica le hubiera dicho: Hey, voy a besarte, ¿vale?, pues él no habría notado nada en especial, lo mismo que pasaba cuando estaba con otras.

Pero no encontró ninguna explicación aceptable al hecho de que quisiera devolverle el beso, porque mientras diseccionaba las reacciones de su cuerpo ante lo acontecido anteriormente, se dio cuenta de que se moría por estrecharla entre sus brazos y borrarle la tristeza y las penas a base de devorarle los labios hasta dejarla sin respiración. No, ante eso no pudo auto engañarse con excusas baratas.

Así que siguió haciéndose el dormido mientras Rin seguía encima de su pecho ahora también adormecida -pero de verdad-. Cuando terminara su trabajo de guardaespaldas quizá podría retornarle ese ataque a traición que tanto le había trastornado.