Hola, Gracias por pasar a leer, este peque o fic, de Gankutsuou: EL Conde De MonteCristo.

Esta historia, se sit a en el momento previo, en el que el Conde se encontrara con Fernando Mondego, cuando Haydee, se encuentra con Gankutsuou en la habitaci n del Conde-

Se quedo ah est tico, a unos cuantos pasos de su habitaci n, donde se encontraba Haydee aunque Gankutsuou tenia gran posesi n de su cuerpo las palabras de Haydee resonaban en su cabeza.

-No era muy com n el que ella demostrara afecto, estaba tan llena de venganza pero no tanto como yo .. Pens Gankutsuou Pero que despu s de tanto tiempo, deseando esto, todo ese tiempo en el castillo de if. Despu s de todo ese resentimiento porque ahora sucede esto...

*Hab an pasado varios minutos hasta que, levantando su p lido pero galante rostro, se puso de pie y comenz a caminar con rumbo desconocido.*
*Momentos despu s Haydee, recobro el conocimiento antes de lograr abrir sus ojos, El Conde, ya se hab a apoderado de sus pensamientos. R pidamente se puso de pie, y comenz a guardar las p ldoras en su cajita de cristal*

-Tengo que llegar pronto, no puedo permitir que "eso" pase...- comento Haydee para si misma mientras atravesaba el corredor de la habitaci n de el Conde.-

-Pero... como es posible que la nave se encuentre en movimiento?-dijo en voz baja-

-Si ntase tranquila mademoiselle Haydee, todo se encuentra perfecto estado-

*La joven mujer giro r pidamente a su rostro y se encontr con aquel hombre alto y de tez morena, que cubr a sus ojos con unos lentes oscuros*

-Bertuccio me asustaste, pero dime Qu sucede?, D nde esta el conde?, hacia

-Todo esta bien- Interrumpi abruptamente- No te preocupes, EL, quiere que descanses en tu habitaci n.

*Tom ndola del brazo con cierta firmeza*

-Pero... Bertuccio...-

-No se resista, mademoiselle, son ordenes directa del Conde-

*La chica bajando su bello rostro, haciendo que varios mechones de cabello, cubrieran su triste mirada, cerro los ojos con fuerza y aferro la cajita de cristal a su pecho Momentos despu s, accedi a ir a su habitaci n escoltada, por Bertuccio.
Al llegar a su destino, amablemente el abri la puerta ella ingreso y sin ning n comentario cerro la puerta, La joven miro r pidamente al escuchar el tintineo de las llaves, puesto que le estaba colocando el seguro*

*La joven miro las puertas de su habitaci n por varios minutos sin emitir ning n sonido*

-Como es posible que este yo aqu encerrada... encerrada nunca, ni cuando era una peque a, el me hab a privado nunca hasta ahora-

*Poco despu s, coloco el pastillero en el peinador, mientras se sentaba en su acojinado sill n*

Notas de la autora:
Despu s de mucho tiempo, me anime a escribir este fic, jaja de hecho lo encontr en vieja libreta y llegaba hasta ah , as que quiero saber como termina esto, espero que les guste tanto como a mi.

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