Disclaimer: Personajes de Stephanie Meyer, la trama es mía. Los pedazos que aparecen debajo del capitulo, son fragmentos de la canción Que tu cama sea mi hogar de Panda.
Summary: Longfic; "Perdón, yo no quería-" "¿Quería que? ¿Decirme la verdad? Sí, soy una prostituta. Vendo mi cuerpo, doy placer por dinero." Ella era una prostituta, y él, estaba enamorado de ella. Bella/Edward. Lemons.
Nota: Hace mucho que no hacia un longfic, so, hola(?) Mmh, creo que hay varios fics de Bella de prostituta y Edward que se enamora de ella y bla bla, pero esto será muy diferente. Ciertamente ella es una prostituta, y él un caballero, pero no será típica historia, I promise. No se supone que esto iba a ser un longfic, solo quería escribir un drabble original porque me gusta la palabra whore y, pues, salio esto. Es mi primera historia larga que se clasifica M y tendrá lemons y eso. Err, lenguaje fuerte también, obvio, porque soy orgásmica. Disfruten.
Nota2: Gracias a Leeh & Caramelo, que fueron las primeras en leer esta caca y a esta ultima por batearme el coso. LAS AMO PERRAS(k)


The whore & the gentlemen

Capitulo uno
«Mírenla, esa figura majestual
ya aceptó desde lejos mi lujuria
».

Edward's POV

(Ab-sur-do)

Recuerdo que mamá me decía que la vida era dura. Había momentos en que, bueno, yo simplemente subestimaba sus palabras. La vida no siempre es así, madre, le decía. La vida no puede ser tan desgraciada. Estas exagerando.

Puta madre. Sí que estaba equivocado.

Tuve una buena infancia, una buena adolescencia. Tenía todo lo que quería (chicas, carros, dinero) y cuando lo quería. No podía quejarme. Fiestas, amigos —un poco de alcohol, mucho sexo—, y buenas calificaciones. Pero, eh, llega un momento cuando creces y maduras, donde te das cuenta de los problemas reales de la vida, y cuan difícil es. Aún tenía dinero, claro. Y muchas mujeres. Un buen trabajo, un buen departamento.

Te estarás preguntando, ¿entonces que putas te falta?

No es «eso». Es ella.

Hacía frío, y era viernes. Mi actual novia, Lauren, estaba trabajando noche y yo decidí que quería un poco de tiempo para mi mismo, así que fui a un bar y tome un poco.

Bueno, bueno, quizá «un poco» no era la verdad. Aún podía caminar sin tambalearme demasiado, pero estaba seguro que las ganas que sentía por quitarme la ropa y correr por la avenida principal no eran una buena señal, así que mejor intente regresar a casa.

(«Intente», porque no lo logre, claro)

Las calles se movían de lugar, lo juro. Seguí derecho, murmurándome a mi mismo que mi carro lo había estacionado no tan lejos, cuando golpee contra un muro.

—¡Hey! Ten cuidado.

No era un muro.

Tarde seis segundos en enfocar mi vista —joder, si que estaba borracho—, y comprender que era una mujer.

Una mujer endemoniadamente hermosa.

Se abrazaba a si misma, y fruncía el ceño. Traía los ojos delineados, el rimel corrido y la boca delgada de un delicioso rojo. Sus ojos eran como achocolatado (vacíos), con pestañas largas y rizadas. Sus nariz, chiquita y respingona estaba rojita por el frío, y hacia una adorable mueca. Su cabello estaba hecho una maraña, y era color obscuro, como marrón.

Después, baje los ojos.

Traía unas medias de red, y unos tacones altos. Una cintura estrecha, y un escote prominente. Su vestido era corto, moldeando sus curvas, y brillante. Completamente de-li-cio-sa.

Reprimi un gemido, estaba jodidamente buena. Sonreí torcidamente y me tambalee un poco para adelante.

—Hola.

Sí, así de inteligente.

—Lo siento, no estoy trabajando ahorita.

Me sacó la vuelta y comenzó a caminar, contoneando sus caderas con cada paso. Yo ya tenia una puta erección. Y, quiero echarle la culpa al alcohol. Sí, sí, seguramente fue eso. Me giré y le grité algo como «espera» e intenté correr a su lado. No paró de caminar. Casi me caigo dos veces, pero llegué a su lado y la tomé del brazo, deteniéndola.

—No me toque —su voz era tan inexpresiva, tan rota. Me dieron ganas de abrazarla. La solté y me paré derecho de nuevo.

—Espera, ¿como te llamas?

—Eso no le incumbe.

Estaba apunto de irse de nuevo, pero la tome de la muñeca. Esta vez no dijo nada.

—¿Quieres que te lleve algún lado? Yo, eh, tengo mi carro estacionado en alguna parte y, pues…

—No estoy trabajando, ya se lo dije.

—¿Trabajando?

Rodó los ojos, y se soltó de mi agarre. Se veía muy bonita enojada.

—No estoy de humor, ¿de acuerdo? No voy a acostarme con usted. Ya le dije que no estoy trabajando.

Sus palabras no tenían sentido. ¿Leía mentes? Sí, yo quería acostarme con ella, porque bueno, soy un hombre y ella era hermosa. Pero obviamente no lo haría. Por muchas razones; la primera es por que soy un caballero. La segunda, quizá, porque tenía novia. La tercera…

—¿Acostarme contigo? Yo no-

—De acuerdo. Una mamada rápido. Serán cincuenta dólares. Pero solo si promete dejarme en paz.

Yo no era estupido. Tenia muchos diplomas de mamadas, y uh, si, cosas como trofeos y medallas que eran como algo que demostraba que no era un pendejo. Pero así me sentí cuando sus palabras terminaron de armar el rompecabezas en mi mente, y la realidad me golpeo fuerte. Dinero, mamadas, sexo. Ella me estaba ofreciendo un oral por cincuenta dólares. Me dijo que no estaba trabajando, que no se iba acostar conmigo.

—¿Eres prostituta?

Se sonrojó, y miró al suelo. Parecía avergonzada. Su mano fue a su mejilla, parecía que estaba limpiando una lagrima. Quise darme una patada en el culo. La hice llorar.

—Perdón, yo no quería-

—¿Quería que? ¿Decirme la verdad? Si, soy una prostituta. Vendo mi cuerpo, doy placer por dinero.

Mantenía la frente en alto. La chica que lloraba ligeramente te había ido (una mascara), y estaba otra vez ella, tan, preciosa y orgullosa.

Nos quedamos unos segundos en silencio. No sabia que decir, y ella prefirió no hablar tampoco.

—Yo, umh, no quiero… tus servicios. Mira, si me ayudas a encontrar mi carro, te llevo a tu casa. Los dos ganamos, ¿no? A esta hora es peligroso andar como si nada, y bueno, eres hermosa y-

—Esta bien.

Comenzó a caminar derecho, y la seguí tan rápido como mi condición me lo permitió. Daba tropezones y la escuche reír bajito. Campanitas (rotas). Sonreí al escucharla. Pronto estaba a su lado.

—¿Como es tu carro?

—Es un Volvo plateado.

Estuvimos unos minutos buscándolo. Bueno, ella lo buscaba y yo me hacia el pendejo intentando hacerla reír. Cuando lo encontró, tarde otros mas buscando las llaves. Le abrí la puerta y ella me sonrío, tierna, perversa, ligeramente sorprendida, como si nunca nadie le hubieres abierto la puerta de nada.

—¿Como te llamas? —me pregunto, sonriendo mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.

—Edward Masen, ¿y tu?

Titubeó un momento, y jugueteo con sus dedos. Los segundos me parecieron eternos. Miro la ventanilla y pensé que no me contestaría.

Pero si me contesto.

—Alice Brandon.


So...? Ja, en sus putas caras (?) No pues(x Actualizare en cuanto pueda, ya tengo la mitad del capitulo hecho. Es kul, me gustan las putas. Y umh, Edward es tan adorable, todo borracho. Me dan mas ganas de violarlo U_U Si, si, les recomiendo la canción de Panda esa porque esta puramente sexy y si la escuchan verán mas o menos de que trata esto.
Dudas, aclaraciones, insultos, tomatazos, cibersexo, besos, tangas, todo al botoncito verde(l);3
Pásense a leer Skins de Flippy Skitty Black aka MI Caramelo. Es tan puramente AWESOME y pues ya (?)
Un beso.
+Analu Cullen.