Disclaimer: Personajes de Stephanie Meyer, la trama es mía. Los pedazos que aparecen debajo del capitulo, son fragmentos de la canción Que tu cama sea mi hogar de Panda.

Summary: Longfic; "Perdón, yo no quería-" "¿Quería que? ¿Decirme la verdad? Sí, soy una prostituta. Vendo mi cuerpo, doy placer por dinero." Ella era una prostituta, y él, estaba enamorado de ella. Bella/Edward. Lemons.

Nota: Quiero dedicar este capitulo a mi Tata, porque hoy cumpliría años, y es él hombre de mi vida$: siempre estas en mi corazón, Tata, ya sabes, SIEMPRE(l)


Capitulo 4

Que mi cama sea tu hogar.

—No lo… entiendo.

Alice hipó. Su bebida era rosita y bonita. Me reí por ello. Las bebidas rositas eran divertidas, y había algo flotando en ella. Me reí también por eso.

—Es fácil, duuuuh —me tambaleé en el asiento un poco. Extrañamente sentí como que me daba vueltas todo o algo. Le tomé un trago a mi cerveza y luego reí histéricamente. Ella estaba haciendo una cara muy graciosa—. ¿Te acuerdas de lo de…? ¿de lo de Jake? —abrí los ojos y le susurré lo ultimo. No quería que nadie escuchara. Ally asintió—. Pues, ¿para queé quieres que me pase lo mismo?

—Edward no es Jake, duuuuh —me imitó. La pendeja me imitó. Le di una patada (o lo intenté) y luego le pellizqué el brazo.

—Todos los hombres son iguales, Ally. LO SABES. No me voy a dejar guiar por una cara bonita… y además, Dios, Dios, lo conozco hace unos días. Sí, es simpático el cabrón. Sí, me compró un helado. ¿Y? Eso no cambia nada.

—Tienes razón.

Le puse mala cara y se burló de mi. Luego me sobó el brazo y besó mi mejilla.

—Es juego, Bells. Se gustan o algo. Ya sé que se conocen unos días, pero, duh, congeniaron tan rápido.

No la quise seguir escuchando. Alice puede ser mi mejor amiga, pero se estaba portando como una pendeja y estaba borracha.

—Me hago pipi, Aliiiiiice.

Casi escupe lo que se estaba tomando y me paré, tambaleándome. Hice mi camino hacia el sanitario, y tropecé y me recargué contra la pared. Estaba riéndome, y de lejos escuché la risita ebria de mi amiga. Se paró de un saltito y dio unos pasos raros hasta que llegó a mi lado y se sentó.

—Aquí no es el baño.

Era una genio.

—Deberíamos irnos, Ally. Párate. Cárgame al carro.

Estiree los brazos y me dio una palmada en el muslo. Le sonreí.

—¿Intentas provocarme? Sabes que te puedo violar en medio del pasillo.

—Claro, Bella. Estoy intentando provocarte, porque te deseo y quiero tus dedos dentro de mi. Muy dentro de mi —susurró lo ultimo y le gemí en respuesta. El cantinero los llamó la atención (de nuevo) y saqué mi celular del bolsillo.

—¿Qué haces?

—Voy a llamar a alguien para que venga por nosotras, tonta. Soy muy joven para morir.

Le di a 'llamar' y esperé. Dos timbres después, contestaron.

—¿Bella?

—Edward.

Edward's POV

El pulso se me aceleró cuando la escuché. Comenzó a reír, y luego escuché como la voz de una niña decía que tenía mucho calor. Miré la hora. Dos y media de la madrugada. Hacía una semana que no hablaba con ella. No le había marcado, y no había contestado mis mensajes. Le estaba dando espacio, o una mierda como esa.

—¿Bella?

—Edward.

Comenzó a reír y me quedé callado. Cuando su ataque de risa terminó, habló como si tuviera la lengua dormida o algo.

—Edwaaard, estoy aquí. Ven por miiiiii, ¿sí? —pegó un gritito y luego soltó una palabrota—. Ah, y por Alice también. Dice que hola. La Alice verdadera. A ella le robé el nombre, ¿recuerdas?

—¿Dónde están?

—En el bar de siempre.

Rodé los ojos y me reí en bajito.

—¿Y dónde queda eso?

—En la calle segunda, tonto.

Estaba ebria.

—Llego en cinco.

—Okaaaaaaaay

—más risas. Colgué y me puse la chaqueta encima. Jasper me miró raro, y le dio un trago a su bebida.

—¿A donde vas, pendejo?

—¿Acaso no hay un momento en el que no me digas groserías? —me puse los zapatos y recogí el dinero de la mesa. Estábamos jugando póker. Le iba ganando—. Bella y su amiga están en un bar y me pidió que las recogiera.

—¿Su amiga? ¿Alice? ¿La pequeña de pelo obscuro y corto?

—No sé, Jasper. No la conozco.

—¿Puedo ir contigo?

—Solo si vas en tu carro.

—Ni modo que en tu carro de abuelita, imbésil.

Rodé los ojos y salí del departamento.

Jasper se quedó en su carro, mientras yo entré al bar buscándola. No estaba.

Bueno, la verdad es que no había nadie mas que el cantinero. Camine hacia el baño de mujeres y no encontré nada. Luego una voz gruesa me pregunto.

—¿Buscas a alguien?

El cantinero estaba como limpiando los vasos, y acomodándolos en una perfecta pila sobre la repisa. Asentí.

—A una chica de cabello café, con una amiga. Creo que la otra tiene el pelo… umh… negro y corto.

—Alice y Bella.

Me sorprendí que la reconociera. ¿Acaso venía mucho? Inspeccione el lugar. Era barato, con unas cuantas mesas y todo a colores marrones. Era como medio acogedor. Podría ser un lugar perfecto para venir a emborracharte con tus amigos, o el escenario de una película de terror. Sacudí la cabeza.

—Sí, ellas. ¿No sabe a donde se fueron?

—Acaban de irse. Giraron a la derecha.

Lo miré con el ceño fruncido, y asentí de nuevo.

—Gracias.

Salí rápidamente del lugar, y giré hacia donde se supone que se fueron. No fue difícil verlas. Estaban sentadas a unos cuantos metros, recargadas contra la pared y cagandose de la risa. No sé como no las vi antes. Me acerqué a pasos rápido, y cuando Bella me miró, se intentó parar y se lanzó a mis brazos.

¡Edddddddddward!

—Hey, Bells. ¿Lista para irte a casa?

—No —se alejó de mi y levantó a Alice—. Pero debemos irnos.

—¿Tú eres Alice? —pregunté a la pequeña que se estaba levantando. Esta rió.

—Claro. Y tú eres Edward, ¿verdad? Bella me habla mucho de ti. Dijo que eras guapo, pero no me dijo que tant- ¡Ah! Bells, cuidado, me pisaste.

—Lo hice adrede, pendeja.

Me sonrojé, y luego las tomé del brazo a las dos, que iban tonteando y riéndose mucho. Llegué al carro y Jasper llegó trotando.

—Buenas noches, señoritas.

Miró específicamente a Alice. Levanté una ceja.

¿Jasperrrr?

—Hey, Alice.

¿Jasperrr Whittlockkkk?

—Él mismo.

Alice se sonrojó y yo lo miré expectante. Me estaba haciendo sentir un poco incomodo. Tomé a Bella y medio la empuje (con toda la delicadeza del mundo) dentro del copiloto. Cuando le puse el cinturón, cerré la puerta con seguro y regrese la atención a ellos.

—¿Alice?

—No te preocupes por ella, hermano, la llevo al rato a su casa.

Jasper la tenía abrazada de la cintura y yo le gruñí.

—No. Tus intenciones no son buenas, y ella esta ebria, y te la vas a querer-

—No le voy a hacer nada. Solo vamos a platicar un poco.

Lo miré a los ojos. Estaba serio, y por alguna estupida razón le creí. Intente hacer mi voz amenazadora y dije:

—Esta bien, Jasper. Voy a confiar en ti, pero si le haces algo, te juro que…

—Me vas a cortar las bolas, ya lo sé. Anda, vete.

Ella rió y se tambaleo mas cerca del cuerpo de él. Le di una ultima mirada.

Me subí al Volvo y tan pronto como entré me puse en camino hacia su casa. Bella estaba en silencio.

—¿Sabes, Edward? Creo eres encantador. Y, eres… lindo.

Comenzó a reír como demente. Sonreí como pendejo y ella se saco el vestido. Olía a cerveza, como a ron y a fresas. Me sonrío picadamente y me tiro la ropa en la cara. Utilicé todo mi autocontrol para conservar las manos en el volante. Pero es que estaba ella, en el asiento copiloto con un conjunto obscuro y su pelo enmarañado.

—Creo que eres muy lindo, Edward.

—Gracias.

¿Que mas podía hacer? ¿Violarla? ¡No! Tenia que respetarla. No quería que creyera que la quería por sexo.

—¿Crees que soy bonita?

—Creo que eres hermosa.

Se sonrojo y volvió a reír. Cerro los ojos, se abrazo y le puse la calefacción. Ronroneo adorablemente. Su rostro estaba en completa paz, sus parpados pintados de humo y dolor. Los labios rojos, tez pálida, suave.

—Tan hermosa.

—¿Edward?

—¿Sí?

—Bésame.

Sentí como la sangre se me iba a los pies. Cuando me giré a mirarla, ya se había dormido.

Murmuró todo el camino incoherencias, y yo no podía dejar de pensar en como lo había dicho. (Bésame). Sonaba desesperada, como si nunca la hubieran besando. (Bésame). La necesidad era palpable en su voz. Me rompió.

Cuando llegué a su departamento, la bajé en los brazos.

La acosté en su cama y ella comenzó a murmurar cosas sin sentido. Se retorció, sonriendo, y luego simplemente dejó de moverse. Fui a su armario y busqué una pijama, pero no encontré nada, así que me saqué la camisa y se la puse.

—Todo da vueltas…

—Sí, cariño, todo da vueltas.

Le quité los tacones y después le alinee en la cama. Le arropé con una sabana y volvió a moverse y a hablar dormida. Bella borracha era muy divertida. Le apagué la lámpara que estaba en su mesita y le quité un mechón de cabello que caía descuidadamente en su frente.

—¿Bella? Bells, ya me voy.

—Umh…

—Hay unas pastillas sobre la mesita de noche, por si mañana te sientes mal.

—¿Edward?

—Sí, cielo. Soy yo.

—Edward…

—Aquí estoy —le acaricié su carita, pálida y llena de maquillaje. Sonreí, al ver sus parpados cerrados, sus labios entreabiertos y su expresión de paz. Era completamente hermosa.

—Edward.

—¿Umh?

—Quédate.

Su mano atrapó los dedos y con un débil jaloncito me jaló a su cama. Me equilibré para no caerle encima. Estaba sin camisa. No me iba a dormir con ella así. No iba a dormir con ella de ninguna manera.

—Pero Bella-

—Quédate.

(Tan… tan débil)

Frunció el ceño y apretó mi mano. Sonreí. Le besé la frente, incapaz de detener el impulso, y me senté en el suelo, con mi mano entre las suyas. Recargué la cabeza contra la cama, estiré las piernas y juguetee con sus dedos.

—Cuéntame un cuento.

Su voz apenas era un susurro. Reí levemente, y negué con la cabeza, aunque no pudiera verme.

—Estas dormida, Bella, no sabes lo que dices.

—Estoy despierta.

Sus ojos estaban cerrados y su voz era un murmullo apenas audible. Estaba haciendo un puchero. Un puchero semidormida. Me reí un poco mas, y luego me calmé cuando apretó mi mano.

—Vale, vale. Umh, había una vez una chica. Se llamaba Carolyn, y, umh, estaba encerrada en una cueva —me sentía completamente estupido. No paré—. Todos los días un caballero iba a visitarla y hablaba con ella através de la roca que impedía que saliera.

—¿Era una princesa?

—Sí, cariño. Ella era una princesa.

—Continua.

—Bueno, umh, ah si. Ellos hablaban todos los días, y se gustaban. Pero no podía salir de ahí, así que no se conocían en persona. Ella era hermosa, pero él no podía verla porque estaba oculta. Aunque una parte de él se lo decía. Un día, cuando estaba cansado de todo, empezó a empujar la roca, solo con una mano, intentando moverla. No pudo.

—Ahm…

—Luego él le dijo que… que encontraría una forma de sacarla de su cueva. Y un día lo consiguió.

Su respiración se regularizó, y su agarre en mi mano se soltó. Le acaricié la mejilla, sonrojada y pálida, y luego jalee un poco su mano, para que saliera de la orilla de la cama y pudiera seguir jugueteando con ella.

—Cuando ella salió, y se conocieron, sin barreras, sin muros, él se dio cuenta de que estaba enamorada de ella. Y la amaba incluso desde conocerla completamente.

Se removió una vez mas, pero ya estaba completamente dormida. Le di un beso al torso de su mano, y seguí jugueteando con aquellos deditos chiquitos, delgados, pálidos y helados. Giró su cuerpo, dándome la espalda, y escuché el maravilloso sonido de su respiración tranquila. Estaba dormida.

Tomé una sabana que estaba en una mecedora, y me tapé con ella. A los pocos minutos, ya estaba soñando con el caballero y su estrategia para sacar a la princesa de la cueva.

Bella's POV

Me desperté con un dolor horrible de cabeza. Rápidamente escondí la cabeza debajo de la almohada y gemí. Detestaba la cruda. Era sentirse todo mareado, con dolor de cabeza, y unas ganas insoportables por enterrarte cuarenta metros bajo tierra. Solté otro gemido cuando escuché que movían cosas en la cocina. Al parecer Alice se había levantado con ánimos de todo. Era una puta zorra que no le daba esto. Pendeja con suerte.

Escuché otro estruendo en la cocina y luego un gemido.

Alto.

¿Un gemido?

Yo no hice eso.

Rápidamente me saqué la almohada, siento golpeaba vilmente por el sol. Rayos luminosos se metían por mi piel, lastimándome, haciendo que el dolor aumente y las ganas de vivir bajen. Me llevé un dedo a la cien y luego miré al suelo, donde una cosa bajo una manta se removía.

Santa mierda.

—¿Alice…?

Mi voz era un silbido. ¿Que o quien era esa cosa? Y si esa cosa era Alice, ¿quien estaba en la cocina? Me removí en la cama, intentando amortiguar el dolor, y tomé el libro que estaba en mi mesita de noche.

No era Alice. Alice era chiquita, con su cuerpo delgado y menudito. Y esa… cosa que estaba ahí, debajo de la sabana, era grande. Cerré los ojos.

Y le aventé el libro.

—¡Ah!

La cosa se movió y yo solté un grito, que se mezcló con el de él (era un hombre, joder). Tomé la almohada y comencé a correr hacia la puerta.

—Umh… ¿Bella? ¡Espera!

Pendejo. Hasta cree que me iba a esperar. Corrí, hasta que llegue a la puerta y luego mas. Mi grito sonaba totalmente agudo y Alice salió de la cocina con una mueca.

—¿Bells?

Me le lancé en cima. Literalmente. Casi caemos al piso y no se porque empecé a reírme. Me intento convencer de que aun andaba un poco ebria.

—¿Bella?

—¡Alice! Dios mío, ¡hay alguien en mi cuarto! No sé que putas paso anoche, pero no me acuerdo de nada, ¿y cuando me vine con él? ¿Nos acostamos? Dios, Dios, Dios. Me voy a morir. ¿Por que no me detuviste? ¡Tú serias la conductora esta noche!

—Bella-

—No, no. Es que hay no, mierda. Creo que si nos acostamos. ¡Mírame! Traigo puesta una camisa de hombre. ¿Que paso? Recuerdo que estábamos riéndonos y luego le llamamos a Edward y…

Puta-madre.

Hay no. No, no.

Todo lo de anoche me golpeó de pronto.

—¿Es…?

—Sí, tonta. Es él.

Me sonrojé totalmente y solté la almohada. No me jodas, solo esto me pasa a mi, enserio. Ught. Solté el brazo de Alice, y comencé a caminar hacia mi habitación. Mis dedos juguetearon con la camiseta que me quedaba sobre los muslos, y me alegre de que por lo menos llevaba bragas.

—¿Edward?

Asomé la mitad de mi cara por la puerta. Mi voz se rompió. Parpadeé ante la iluminación, y luego lo miré.

Chingada madre.

Estaba sentado en la cama, sin camisa y con el pantalón desabrochado. Su pelo estaba completamente desordenado (mas, mas) y sus ojos brillaban, verdes, llenos de vida.

—Hey, Bells.

Entré con la cabeza agachada y las manos entrelazadas. No me acerqué mucho a la cama.

—Siento lo de, umh… el libro.

—Lo bueno es que solo eran trescientas hojas.

—Sí.

Inserte incomodo silencio aquí.

No sabía que decir. No sabía que había dicho-hecho anoche. Juguetee con mis dedos, e hice como que el piso era malditamente interesante. Lo escuché suspirar y me encogí internamente.

—Acércate.

No contesté, pero lo obedecí. Estaba sentado en la orilla de la cama y yo me paré enfrente, escondiéndome entre mechones de pelo y vergüenza.

—Mírame.

Negué y suspiró de nuevo. Me gustaban sus suspiros. Tomó una de mis manos entre las suyas y entrelazó nuestros dedos.

—No hicimos nada, Bella. Tan solo fui por ti al bar y luego te traje a tu casa. Te acosté, te puse mi camisa porque no encontré pijama y luego te quedaste dormida. No te preocupes.

Un peso menos de encima. Solo quedan cuarenta y cuatro mil siento ocho preocupaciones. Asentí, y saqué mi mano de entre las suyas. Di un paso hacia atrás.

—Gracias.

Sabia que había comprendido lo que quería decirle.

Edward's POV

Creo que me gustaba mas la Bella borracha.

Estaba tan callada, y el silencio era malditamente incomodo. Dolía. Me costaba respirar. Aire denso, dedos traviesos. Tenía que decir algo.

—Tenemos que hablar.

No, eso no, pendejo.

Me o extrañada, como si tuviera tres ojos, y asintió en silencio. Le tomé de las manos de nuevo. Necesitaba sentirla ahí, conmigo, y no distante como siempre. Necesitaba tenerla conmigo un momento.

Respiré hondo.

—¿Dije algo ebria?

Lo que iba a decir se me atoró en la garganta.

Genial. Ella decide abrir la boca y es para dejarme callado.

¿Que le podía decir?

«Sí, prácticamente me diste a entender que te gustaba y me pediste que te besara.»

—Eh, no. ¿Por que?

—Por… nada.

—¿Segura?

Suspiró.

—Es que tengo algunos recuerdos, pero son completamente distorsionados, entonces no see si los soñé o…

—¿Que recuerdos?

—Nin… ninguno.

Busqué su mitrada, y encontré sus ojos ocultándose de los míos. Mentía.

(No le salía nada bien)

—Bueno, ¿y que querías hablar conmigo?

—Eh… pues, umh, ya sabes, de lo del otro día.

Se tensó.

—¿Que del otro día?

—Mira, Bella. Sé que prácticamente no nos conocemos. Solo hemos salido una vez, y eso. Somos como extraños. Pero me agradas y…

—Tú también me agradas.

Valla. Eso me pilló por sorpresa.

—Gracias —esta vez cuando busqué su mirada, la encontré. Chocolate, intenso, embriagándome—. Y… y me gustaría que fuéramos amigos —bien, eso era un comienzo. Crucé dedos—. Si te molesta que invada tu espacio personal, dímelo y dejaré de hacerlo. Lo entenderé. Como ya te lo dije, apenas nos conocemos, y me gustaría conocerte de verdad—su rostro estaba tan inexpresivo. Como una muñeca vacía. Sus ojos vacíos no me decían nada, era como si le hubieran robado la vida. Nadie dijo nada después de eso. Sacó sus manos de las mías, y se sentó a mi lado.

—Podemos ser amigos.

Hice un baile mental.

—Sí, sí. Podemos ser amigos.

Sonrió. Así, toda adorable, preciosa.

—¿Podemos darnos un abrazo de amigos?

Me rodó los ojos.

—Sigue soñando, Edward.

«Ten por seguro que lo seguiré haciendo.»


¡JELOU!~ (diría mi profe de mate).

Eh, supongo que les debo una disculpa y una explicación.

¡Lo lamento! Se que me tarde cómo… un mes? Algo así. El capitulo lo tenia listo hace unos días, pero no lo había podido subir por que la escuela me trae loca. La prepa es bien difícil, loko. Quien diría que me ponen a trabajar de verdad, con tarea enserio y maestros que si enseñan. Eso me hace extrañar la secundaria. Solo me gusta porque tengo bfs bien asoms y veo a mis esposas casi a diario(l)

Ya, eso no era. Me tarde porque el capitulo estaba como que sin una idea principal, y cuando la plantee batalle mucho. Luego con la escuela y eso, pues tarde mas. La verdad no tuve tiempo. Pero mas vale tarde que nunca c: Espero no tardarme tanto en las actualizaciones D:

Espero que les haya gustado este capitulo, que es veryvere importante. VERYVERE importante y aja. Lo de Jasper y Alice lo pondre en un Outtake, para que me pongan en alertas o se chequen mi profile de vez en cuando; NOSE CUANDO LA SUBIRE, pero lo hare. Aja(l) Se lo merecen, porque Alice es bien jot y Jasper mas.

Umh. amo a Eduardo, y la verdad, estoy súper enamorada de el. Es mi novio. Lo amo. Y estoy poniendo puras estupideces. Ya se. Jasper&Edward rjhfrjfjergbjre me dan ganas de meterlos en un slash, lo juro. Y Bella es tan bipolar(?) pero tiene problemas. Jake. JAKE ES EL PROBLEMA. Y lo siento si eres Team Jacob, pero fue su culpa. Ajam. No es que tenga algo contra esa cosa de músculos deliciosos y dfghjkdfghj(l) No, no. De hecho también soy Team Jake (mas Edward, ya te la youknow), pero tenia ganas de meterlo en problemas.

Gracias, como siempre, a Caramelo aka Mel, porque es mi novia, mi esposa, mybesfriend, mi amante, mi gemela, mi hermana y mi TODO(k) Sin ella no hubiera continuado con el fic. TEAMO INTENSAMENTE ESPOSA, YA SABES, NO SE QUE HARIA SIN TI BABE, DEJATE CAER EN MI CASA

Y HAGAMOS EL AMOR (k) (?) Pasen por Skins porke es mi fic favorito(l)

Recuerden: REVIEW = PREVIEW. Si quieres un adelanto, déjame un comentario ;)

Próximo capitulo: (Maximizaremos la necesidad(

Un beso, putas y caballeros (k)

+Analu Wayland, que es súper kul porque tiene una blusa con dos bananas.