¡Hola! Antes de nada me gustaría explicar que esto iba a ser un one shot en un principio, pero cuando he terminado de escribir el fic y he visto que he sobrepasado las 15.000 palabras, he decidido dividirlo en unos cuatro o cinco capítulos. Este es el primero, y subiré el siguiente dentro de dos o tres días (tengo todo el fic terminado, así que me parece absurdo tardar una eternidad en subir el siguiente). Sólo quería decir eso. ¡Ah! Aviso de que todos los personajes son humanos. Ahora sí, espero que disfrutéis de la lectura.


—Esto es imposible para mí Nessie, llevas toda la tarde explicándome a Descartes y no consigo entender una mierda. Soy un negado para la filosofía, aceptémoslo —exclamó Jacob de repente cerrando el libro de texto de un golpe. Yo le puse el capuchón al bolígrafo que estaba usando y le imité, guardando el libro y lo demás en la mochila.

—No lo eres, simplemente tienes el cerebro saturado, te dije que no era buena idea estudiar un viernes.

—Ya, pero resulta que el lunes es el examen y no es que me apetezca suspender de nuevo precisamente. Como este trimestre vuelva a casa con otro insuficiente en filosofía, mi padre me cruje.

—No digas tonterías, Billy es un pedazo de pan.

—Ya, ya. Dices eso porque no le has visto enfadado de verdad —al decir esto se formó una mueca en su cara y no pude evitar reirme.

Estabamos sentados en un césped cercano al gimnasio del instituto esperando a que Bella saliese de sus ensayos con las animadoras, aprovechando el tiempo para estudiar un poco ya que a Jacob le hacía falta realmente.

Bella era la novia de Jake, además de mi mejor amiga. La conocí en mi primer día de clase en el instituto. Yo era bastante tímida e ingénua y por aquel entonces muchos compañeros se burlaban de mí, pero Bella me defendió de todos aún sin conocerme de a penas nada. Desde aquel momento nos volvimos inseparables. La gente se sorprendía de que fueramos amigas, ya que las dos éramos completamente diferentes: a ella le encantaba salir de fiesta, triunfaba entre el género masculino y era realmente guapa, mientras que a mí me calificaban de cerebrito, era de las que preferían quedarse en casa viendo una buena película o leyendo un buen libro, y digamos que entre los chicos pasaba bastante inadvertida (cosa que me traía sin cuidado).

Por otro lado, Jacob era casi como un hermano para mí, se podía decir que prácticamente nos habíamos criado juntos ya que nuestros padres eran grandes amigos. Hubo un tiempo en el que sentí algo por él, incluso cuando éramos pequeños jugábamos a que eramos novios, nos cogíamos de la mano y nos dábamos pequeños besitos en la boca... cosas de críos. Cuando crecimos yo comencé a reprimir lo que sentía, supongo que por miedo al rechazo, hasta que un día me di cuenta que lo único que sentía por él era amistad.

Jacob era todo un deportista y no le resultó difícil conseguir entrar en el equipo de fútbol del instituto. Siempre había sido un gran amante del deporte y durante su adolescencia había desarrollado unos músculos y un cuerpo digno de admirar, que sumado a su natural tono de piel moreno y a su increíble dentadura perfecta, le daban un aspecto muy sexy. Por eso, cuando le presenté a Bella, no me sorprendió que se volviera literalmente loca por sus huesos. Cuando ella consiguió su puesto de capitana en el equipo de animadoras, misteriosamente Jacob y ella comenzaron a salir al poco tiempo. Nunca me molesté en preguntar el porqué.

En el momento en el que la puerta del gimnasio se abrió y comenzaron a salir todas las chicas, vi a Bella dirigirse hacia nosotros rápidamente con una gran sonrisa en la cara; llegó hasta donde estábamos y soltó sus cosas en el suelo para seguidamente sentarse en el césped, atrapar el rostro de Jake entre sus manos y comerle la boca de una forma muy poco discreta.

—Oh, ¡por favor! ¿Podéis parar? Me están entrando náuseas —exclamé un poco molesta. Aunque ya estaba acostumbrada a estas escenitas, no podía evitar sentirme un poco incómoda.

—Cariño, cuando tengas novio comprenderásque estos impulsos son muy naturales —dijo Bella después de haberse separado de su novio.

—Muy bien, pero hasta entonces, intentad mantener a raya vuestras hormonas.

—Lo intentaré, aunque no prometo nada —dijo mientras acomodaba su espalda en el pecho de Jacob para que éste la abrazara. Rodé los ojos ante su respuesta, y Jake se rio disimuladamente.

—¿Está todo listo? —le preguntó Jacob a Bella.

—Naturalmente. Estoy deseando que llegue mañana, quiero pegarme una fiesta monumental —respondió mientras enredaba un mechón de pelo entre sus dedos y mostraba una sonrisa ladina.

Al día siguiente Bella cumpliría 18 años. Sin duda era una fecha muy especial, y había organizado una fiesta en su casa a la cual asistiría prácticamente todo el instituto de Forks. No se podía negar que sus fiestas eran bastante populares, de esas en las que un mes después todavía se seguía hablando de ellas, y dado que la mayoría de edad no se cumplía todos los días, todo el mundo esperaba que fuese un gran espectáculo.

—Bueno, pues entonces mañana nos veremos —dije al tiempo que me levantaba y recogía mi mochila.

—Espera, que yo también me voy —se apresuró a decir Jacob incorporándose.

—¿Ya os vais los dos? Sois unos aburridos —finalmente ella también se levantó del césped—. En fin, mañana os veo en mi fiesta. Ness, ¡ni se te ocurra escaquearte! Sé que no te gustan las juergas ni nada de eso, pero hazlo por mí, no puedes faltar.

—Tranquila, allí estaré.

Efectivamente. Tal y como había dicho Bella, las fiestas, juergas y desmadres no iban mucho conmigo, pero se trataba de mi mejor amiga así que ya me había concenciado en que tendría que hacer ese esfuerzo por ella.

Después de plantarle otro efusivo beso a Jake, Bella se dirigió hasta donde estaba aparcado su coche y pronto la perdimos de vista por la carretera.


—He pensado en cosas como un peluche gigante, un perfume, una caja de bombones... pero todo me parece ridículo. En serio Nessie, necesito tu ayuda, ¿qué se supone que debo regalarle? Porque su cumpleaños es mañana, aún no he encontrado nada apropiado y me estoy desesperando. Además, el hecho de que mi presupuesto no sea precisamente alto tampoco ayuda mucho.

De camino a casa, Jacob me iba contando sus dudas existenciales con respecto al regalo perfecto para Bella. El pobre parecía realmente metido en un apuro.

—Cualquier cosa que le regales le gustará, deja de comerte la cabeza —soltó un bufido ante mi comentario.

—Ambos sabemos que "cualquier cosa" no es suficiente.

Vale, en eso tenía razón. Bella era un tanto exigente y algo superficial en ese aspecto: siempre quería lo mejor de lo mejor. Por eso era consciente de que, cuando mañana abriera mi regalo (una foto de las dos con un marco hecho por mis propias manos), pondría una sonrisa un poco forzada y diría lo mucho que le ha gustado cuando en realidad se esperaba algo más... bueno, quizás era mejor dejarlo en "algo más".

No la culpaba, ella siempre había crecido en un ambiente en el que los lujos no faltaban por ningún lado, sus padres estaban forrados y se habían dedicado a complacerla en sus caprichos desde que estaba en la cuna. Incluso una vez me confesó que, cuando era pequeña, su chupete preferido tenía incrustados diminutos diamantes de Swarovski, nada más y nada menos. Sonreí al acordarme de aquello.

El resto del camino transcurrió en silencio, Jacob seguía estrujándose los sesos y yo decidí enchufarme a mi iPod. Cuando llegué a mi casa se despidió con un "Hasta luego" y siguió su camino todavía pensativo con la mirada fija en el suelo.


El tiempo pasaba volando y el sábado no tardó en llegar. Después de cenar, me encontraba delante de mi armario, ya medio vacío, y con toda mi ropa tirada sobre la cama. No estaba acostumbrada a arreglarme más de lo necesario, y cada vez que tenía que hacerlo era un completo caos. Creo que si buscáramos en el diccionario la palabra "indecisión", mi foto saldría justo al lado. Definitivamente, yo era de aquellas chicas que se sentían más comodas con un par de Converse que con unos tacones asesinos; y decía asesinos porque, las pocas veces que los había usado, me había faltado poco para acabar comiendo tierra en el suelo.

Después de un buen rato y tras probarme varios conjuntos, decidí ponerme un vestido de tela vaquera con el que me sentía más o menos cómoda y el par de tacones con los que más me sentía con los pies en el suelo, por decirlo de algún modo. Mi pelo cobrizo, que siempre iba recogido en una coleta despeinada, ahora caía sobre mis hombros y mi espalda en unas ondas bien definidas. Usé un poco de sombra de ojos y de rímel, y brillo para mis labios. No quería recargarme de maquillaje e ir pareciendo un mono de feria.

—Papá, volveré tarde así que no me esperes despierta —grité mientras bajaba las escaleras y buscaba las llaves del coche en mi bolso.

—Está bien, ten cuidado y llámame si necesitas algo —respondió Charlie con un bostezo, hasta que se detuvo a mirarme desde la puerta de la cocina—. Vaya, estás... diferente.

—Me he pasado arreglándome, ¿verdad? ¡Si es que lo sabía!

—¡No, no! Todo lo contrario, te sienta bien —exclamó rápidamente. No sé si lo decía para hacerme sentir mejor, pero lo dejé pasar.


Cuando llegué a casa de Bella ya se adivinaba un gran ambiente con sólo mirar desde fuera; además, con el volumen tan elevado de la música, por no hablar de los gritos y risas que se escuchaban por todos lados, no sería muy difícil averiguar que en esa casa se cocía una gran fiesta.

Aparqué el coche como pude en uno de los huecos que quedaban libres en la calle y me dispuse a entrar.

—¡Renesmee! Ya estaba empezando a creer que no vendrías.

Bella se dirigía hacia mí con una gran sonrisa y las mejillas algo coloradas. Supuse que ya debería llevar unas cuantas copas encima. Se había puesto un vestido blanco que le quedaba pegado al cuerpo y unos tacones a los que yo calificaría como asesinos en potencia. Era increíble que a este chica le quedase bien cualquier cosa que se pusiera, era como si todas las marcas diseñaran la ropa ajustándose a ella.

—No me llames por mi nombre completo, sabes que lo odio —fingí estar enfadada, para acto seguido mostrar una sonrisa—. ¡Feliz cumpleaños Bella! —exclamé dándole un abrazo.

—Uf, menos mal, ya casi se va a pasar el día de mi cumpleaños y pensaba que no me ibas a felicitar.

—Te llamé esta tarde, pero no me cogías el teléfono así que supuse que estarías preparando las cosas para esta noche y no te quise molestar —me excusé a la vez que buscaba en mi bolso su regalo y se lo daba—. Toma. No es nada del otro mundo, pero en fin, espero que te guste.

—Oh, no tendrías que haberte molestado en comprarme nada —dijo a la vez que lo desenvolvía.

—Tranquila, no lo he comprado.

"Vaya, esta chica cada vez sabe fingir mejor" fue lo primero que pensé al mirar la expresión de felicidad de su cara al ver mi regalo.

—Me encanta Nessie. El marco es precioso, y esta es la foto que nos hicimos cuando fuimos de acampada hace unos meses, ¿verdad? Me lo pasé genial ese día.

—¿En serio te gusta? —pregunté con un tono de sorpresa en mi voz.

—¡Pues claro que me gusta! —exclamó fingiendo estar indignada—. Lo voy a poner en lugar seguro —se dispuso a subir a la segunda planta de su casa, pero entonces se detuvo—. Por cierto... ¿Sabes si Jacob ha llegado ya?

—No, yo acabo de entrar por la puerta y a parte de a ti aún no me ha dado tiempo a ver a nadie —ella asintió y siguió subiendo las escaleras.

Salí al jardín trasero que era donde más ambiente había. La gente estaba reunida en grupos, de pie, sentados en el suelo o en unas pocas sillas, e incluso había quienes se habían atrevido a bañarse en la piscina, no sabía si por las simples ganas de darse un chapuzón o porque iban mas bebidos de la cuenta, aunque me decantaba más por lo segundo. Localicé a Claire, Ángela, Embry y Quil y me uní a ellos; compartían conmigo la mayoría de las clases y eran de los pocos que me caían realmente bien. Nada más acercarme, los chicos (Embry y Quil estaban con Jake en el equipo de fútbol del instituto), los cuales me pareció que estaban metidos en un debate sobre coches, hicieron algún que otro comentario graciosillo acerca de mi aspecto, pero los conocía bien y viniendo de ellos se podía considerar todo un cumplido. Cogí algo de beber y me senté con Claire y Ángela, que en ese momento se dedicaban a analizar detenidamente a todos los chicos que iban llegando. No participé en la conversación pero sí me reí escuchando lo que decían, eran realmente originales asignando adjetivos a determinadas partes del cuerpo.

Al cabo de un rato, un grupo numeroso se puso a jugar al strip póker y nos acercamos para mirar. Después de unas cuantas rondas, una chica se quedó prácticamente desnuda y de la vergüenza que le dio, se marchó corriendo sin ni siquiera recoger su ropa. La gente tardó bastante en recuperarse del ataque de risa.

Mientras comenzaba la siguiente ronda aproveché para entrar en la casa y prepararme otra bebida; me percaté de que los sillones estaban ocupados de parejas que se daban el lote o gente fumando cachimba, la cual desprendía un olor inconfundible a maría. Fui hacia la cocina y abrí el congelador en busca de hielo, todo el que quedaba en las cubiteras estaba casi derretido.

—¿Ness?

Me asusté y me llevé un buen golpe con el filo del congelador. Mierda. Me di la vuelta, para encontrarme a un Jacob sonriente y con una expresión de sorpresa. Le miré de arriba abajo, iba muy… bien. Llevaba una camisa a cuadros y unos vaqueros que le quedaban realmente sexy.

—Lo siento, pensaba que eras mi amiga Nessie pero ya veo que me he confundido de persona —bromeó.

Hice el intento de no reirme y le di un empujón amistoso.

—Claro que soy yo, estúpido. Y la próxima vez intenta no matarme de un susto.

—Lo siento, pero es que me cuesta creer que lleves tacones.

—No me lo recuerdes, me están matando —puse una cara de dolor exagerada.

—Pues estás guapísima. Creo que deberías dejarte el pelo suelto más a menudo, te sienta bien.

En ese mismo instante noté cómo mis mejillas iban subiendo de temperatura, así que supuse que me había sonrojado y mucho, por lo que me dispuse a cambiar de tema rápidamente a la vez que cogía todos los ingredientes necesarios para prepararme un mojito.

—¿Por qué has tardado tanto en llegar?

—Porque hasta hace prácticamente una media hora no había terminado el regalo para Bella. He estado toda la tarde preparándolo.

—¿Qué es?

—¿Te acuerdas que hace tiempo te comenté que Billy me estaba enseñando a tallar madera? —asentí—. Le he tallado un colgante, te lo enseñaría pero ya lo he envuelto. No ha quedado perfecto, pero en comparación con las cosas que hacía al principio, creo que está bastante bien.

—Seguro que sí, ya verás como a Bella le hace mucha ilusión.

—Eso espero. Por cierto, ¿sabes dónde está?

—Pues la verdad es que no la veo desde que llegué hace como unas dos horas —ahora que lo decía, me parecía un poco raro no haberla vuelto a ver en toda la noche—. Bueno, cuando la encuentres, venid con los demás al jardín. Hay un grupo que se ha puesto a jugar al strip póker y está resultando todo un show.

—¿Tú también estás jugando? —preguntó con toda la normalidad del mundo.

—¿Acaso me has visto cara de loca? ¡Por supuesto que no!

—Pues a lo mejor deberías jugar: así podrías deshacerte de los tacones.

—Oye, no es una mala idea… no lo había visto desde ese punto de vista —puse un dedo en mi barbilla fingiendo que me lo pensaba—. Pero no, creo que conservaré mi dignidad —dije finalmente, poniendo unas hojas de hierbabuena en mi bebida ya preparada.

Salimos de la cocina. Jacob se fue a buscar a su novia, mientras que yo me disponía a salir de nuevo al jardín, pero entonces me di cuenta de que Ángela y Claire venían hacia mí, la primera se sujetaba la cabeza y la segunda la sostenía ayudándola a andar.

—Nessie, ayúdame a tumbar a Ángela.

Puse mi vaso en la mesa más cercana y me acerqué a ayudar. Entre las dos la tumbamos en uno de los sofás que habían quedado libres.

—¿Qué demonios le ha pasado? —pregunté preocupada.

—Que se ha resbalado y se ha golpeado en la cabeza. Cuando se ha ido a poner en pie casi se vuelve a caer, dice que está mareada.

—¿He hecho demasiado el ridículo? —dijo Ángela con una mueca desagradable.

—Tranquila, no lo ha visto casi nadie —le contestó Claire. No supe si era verdad o si lo dijo para no preocuparla.

—¿Quiéres que te llevemos a casa?

—No, sólo necesito reposar un rato. Creo que ya me siento mucho mejor.

Justo en ese momento, oí como alguien bajaba rápidamente del segundo piso por las escaleras, algunas voces subidas de tono, una segunda persona bajando por las escaleras y unos cuantos insultos. Claire y yo nos miramos en señal de pregunta, pero no fuimos las únicas que nos dimos cuenta de que algo pasaba, pues las demás personas que estaban dentro de la casa también se quedaron de repente en silencio. Me levanté y me dirigí al pasillo de donde llegaban las voces, reconociéndolas al fin.

—¿¡Pero tú te crees que yo soy imbécil!

—Jake, por favor, ¡déjame que te lo explique!

—¿Acaso me vas a explicar cómo te estabas tirando a ese? Porque si es así, no necesito que me des ninguna explicación, conozco el proceso perfectamente.

A lo largo de todos los años que hacía que conocía a Jacob, pocas veces más le había visto tan alterado como esta vez. Me quedé alejada, observando la escena, dejando que mi mente procesara la información. Detrás de mí había unos cuantos curiosos que también se habían acercado a ver qué pasaba.

Bella estaba al borde de las lágrimas, agarrando a Jake del brazo, el cual no quería ni tocarla y se zafaba de ella una y otra vez. Estaba sin zapatos, algo despeinada y su vestido tenía la cremallera bajada.

—Mira Isabella, ¡que te den! Esto es absurdo.

Dicho esto, Jacob se fue de la casa dando un portazo. Fue entonces cuando alcé la cabeza y vi a otro chico bajando las escaleras: Edward Cullen. Al tiempo que bajaba con cara de fastidio se iba poniendo la camisa rápidamente; además, me fijé en que tenía un trozo de algodón ensangrentado tapando uno de los agujeros de su nariz. No hacía falta jurar que esto último era gracias a la cortesía de Jacob.

No me hizo falta ver más.

Mi mirada se cruzó con la de Bella, que me pedía algún tipo de ayuda en silencio. Me acerqué a ella, con la intención de decirle algo… pero no sabía qué decir. Supuse que mi expresión de decepción ya lo decía todo.

Abrí la puerta y me largué de allí yo también.


Hasta aquí el primer capítulo. Como habréis comprobado aún soy nueva en esto, así que agradeceré enormemente vuestros reviews con críticas para saber en qué fallo y qué debería mejorar. ¡Muchas gracias por leer!