Capitulo 116
Cartas y secretos
Habían pasado algunos días de aquella reunión en el hogar de ponny, Albert había acordado con Candy que ella permanecería en el hogar, mientras el solucionaba las cosas que la agradable Sra. Legan había hecho en la ausencia de este, el tenia más poder social que cualquier miembro de la familia.

Los rayos del sol apenas se asomaban por las montañas que rodeaban el hogar de ponny, cuando Candy despertó con los ojos llorosos, si de nuevo lloraba por Terry, no lograba olvidarlo, no se hacía a la idea de no estar juntos, varios meses habían pasado, pero aun dolían las heridas, se levanto rápidamente y se fue a duchar para despejar la mente de aquellos dolorosos recuerdos que cada noche se hacía presentes.

Después de arreglarse se dirigió al pequeño cuarto que ocupaba la srita ponny de oficina, estaba a punto de tocar la puerta, cuando escucho como discutían la srita ponny y la hermana María.

Srita ponny- no estoy de acuerdo, creo que deberíamos decirle.

Hermana María- bien sabe que a mí no me gusta mentir, pero la veo tan triste que prefiero que no se entere, no debemos agobiarla más, suficiente tiene con todo lo que le ha pasado.

Candy sabía que hablaban de ella, pero que era lo que no debían decirle, algo sucedía y no querían que ella se enterara.

Hermana María- es mejor así srita ponny- decía mientras guardaba una carta en un libro- alguien llamo a la puerta.

Candy-buenos días srita ponny, Hermana María- decía con una sonrisa llena de curiosidad.

Hermana María- Candy que haces tan temprano levantada- dijo con sorpresa.

Candy- es que quiero hacerles unos panecillos a los niños para el desayuno-dijo menos animada, bueno a quien le gustaría que le guarden un secreto y mas tratándose de ellas que eran como su madre-.

Srita ponny- tu siempre pensando en los demás, está bien yo te ayudare-dijo y se la llevo de la mano a la cocina.

Mientras preparaban el desayuno, Candy se moría de ganas de preguntarle a la srita ponny de que hablaban ella y la hermana, estaba ansiosa, se tenía que morder los labios para no cuestionar nada de lo que había oído en la oficina, es mi imaginación, se repetía a sí misma una y otra vez, alguien interrumpió sus pensamientos.

Hermana María-Candy ve a llamar a los niños, que se laven la cara y manos, yo pondré la mesa.

Candy pensó en quedarse a escuchar lo que platicarían en cuanto ella saliera de ahí, pero no era algo que le habían enseñado esas dos personas que ahora le guardaban un secreto. Se dirigió al cuarto de los niños, otra vez estaba a punto de tocar cuando los escucho.

John –si hoy Tom vendrá por nosotros para llevarnos al pueblo a comprar ropa nueva.

Luisa-Yupi, yo quiero un vestido rojo como el de Candy, para verme igual de linda que ella- Candy sonrío y acaricio su vestido.

Mark-te harían falta las pecas para verte como ella.

Luisa- ¿ella ira con nosotros?

John- no lo creo, la hermana María no quiere que sepa lo de la donación, lo sé porque se lo decía a la srita ponny cuando las escuche platicar.

Cáterin- escuchar detrás de las puertas no es buena educación, eso siempre lo dice la srita ponny.

John-pues sí, pero yo las escuche sin querer y espero que no vayas de chismosa con ella.

Una donación, eso era lo que le ocultaban, pero ¿Por qué? , se preguntaba Candy con la cara desconcertada, en que le afectaba a ella. Con un grito interrumpió a los niños.

Candy-está listo el desayuno, lávense la cara y las manos- dijo con gran furia y azotó la puerta, estaba realmente enojada, no podía creer que le ocultaran algo, una donación, no era nada malo pensaba Candy. Los niños se quedaron con los ojos bien abiertos, hacia mucho que no la veían tan molesta.

En el desayuno reinaba un gran silencio, no había risas, platicas, nada, era peor, solo había tensión, dudas y enojo, bueno al menos de una persona. Candy estaba dispuesta a romper ese silencio, cuando hablo la Hermana María.

Hermana María-Candy.

Si –respondió ella en tono agrio.

Hermana María-hoy vendrá Tom y llevara a los niños al pueblo a comprar ropa nueva quisiera pedirte….

Candy sabía lo que le pediría, que fuera con Tom al pueblo, si claro, necesitaba deshacerse de ella, para seguir con el plan de los secretos, que otro remedio pensaba Candy, pero lo que dijo la hermana le sorprendió

Hermana María- quisiera que te quedaras con la srita ponny, pues yo iré con Tom, hay que limpiar la oficina y no me gustaría dejarla sola.

Candy- si no se preocupe yo la ayudare-dijo mientras pensaba que esa era la oportunidad que estaba esperando para cuestionar a la srita ponny.

Durante el resto del desayuno, nadie volvió a hablar, los niños se fueron a arreglar y lavar los dientes, para cuando terminaron Tom ya los esperaba. Subieron con júbilo a la carreta, Cáterin se tropezó al ir corriendo porque Mark le grito que la dejarían, Candy la levanto y le sacudió el vestido y la subió a la carreta, todos se marcharon felices, bueno casi todos, la Hermana no se veía muy contenta.

Candy- srita ponny – dijo cuando esta se introducía a la casa por la pequeña puerta de madera.

Srita ponny- si candy.

Candy- con qué dinero compraran la ropa a los niños.

Srita ponny-Algunos hicieron unas donaciones

Candy- así y quien-la cuestiono-

Srita ponny- no lo sé, los cheques se los llevo la hermana María, ella recibió las cartas.

En ese momento supo que la srita, no le diría más de lo que ella quería saber.

Candy- ¿Qué no sabe usted quien las hizo?-insistió

Srita ponny-no candy, las cartas las recibió la hermana, no venían a mi nombre si no al del hogar, no había problema si las abría la hermana.

Eso era, por eso no la envío a ella al pueblo, los cheques tenían el nombre del donante y la hermana no quería que ella se enterara quien era. Ahora Candy lo entendía todo, el problema no era la donación si no el donante, ¿Quién la hizo?, quien era ese ser misterioso y caritativo pensaba Candy. La srita ponny hablo.

Srita ponny – Candy, me ayudaras o permanecerás todo el día parada ahí.

Candy asintió con la cabeza, camino aprisa y entro a la casa, se dirigieron a la oficina en silencio, Candy pensaba, quien, quien es, recordó lo que la hermana había dicho, que si se enteraba ella sufriría más que ahora, Candy se detuvo, lo había resuelto, si quien más podría causarle tanto dolor, Terry pensó, ahora le temblaban las piernas, no podía creerlo.

Srita ponny- te sientes bien Candy, estas pálida que te sucede-se veía angustiada-

Candy- eh, no nada, estoy bien- decía en voz baja.

Ambas entraron a la oficina, todo transcurría en silencia, cuando Candy se asomo por la ventana, alguien se dirigía al hogar con paso lento, era un hombre con la cara tapizada de arrugas, el pelo pintado de blanco con algunas mechas oscuras.

Candy- srita ponny, alguien viene.

Srita ponny-es el sr smit que querrá iré a ver, sigue con esto quieres.

Candy-si no se preocupe, tome se el tiempo que quiera- tiempo eso era lo que necesitaba para buscar la carta de Terry, no era su costumbre pero se moría de curiosidad.

En cuanto estuvo sola, corrió al escritorio y busco en los cajones, también en los documentos que ahí había y en algunos libros, pero no tuvo éxito, se sentó en la silla que había frente el escritorio y puso su codos sobre este, se echó la cabeza en la manos con desesperación y cerró los ojos, al abrirlos solo vio un libro café con letras doradas, de pronto volteo la cara hacia el pequeño buro de madera que estaba limpiando, corrió hacia él y abrió el cajón de la parte superior, pero estaba vació, luego quiso abrir la puertita que estaba en la parte inferior del cajón pero tenía llave y le fue imposible, se levanto de repente y giro la cabeza, se golpeo con la orilla de una repisa en la cual había varios libros que se cayeron con el movimiento que produjo el golpe.

Maldición, pensaba Candy sobándose la frente, como si no estuviera desordenado ya- miro a su alrededor-, ahora esto, se apresuro a levantar los libros, cuando de uno salió un sobre blanco, lo tomo entre sus manos y saco un papel, no podía creerlo, lo que tanto buscaba, ahí estaba, puso cara de sorpresa cuando comenzó a leerlo, sus grandes ojos verdes aumentaron su tamaño, se sentó en un silla que tenía a su lado, estaba realmente estupefacta.

Afuera la srita ponny despedía al sr smit, que había llevado unos libros para los niños, la srita se apresuro a llegar a la oficina, cuando entro miro a Candy parada junto la ventana, tenía un papel en sus manos.

Srita ponny-Candy-dijo sobresaltada- que has hecho.

Candy-Lo siento, no fue mi intensión-dijo con voz menos tensa, más bien con desilusión-lo siento- se disculpo nuevamente. Lo que pasa es que en la mañana la oí a usted y a la hermana hablar de algo que no querían que supiera y estaba intrigada, la carta la encontré sin querer y la leí.

Srita ponny-¿y qué piensas?-pregunto desconcertada.

Candy- qué más da, es lo menos que puede hacer- dijo con enfado.

Srita poony- Candy- dijo con asombro.

Candy-¿qué, acaso quiere que me ponga a llorar?

Srita ponny-No te importa su dolor-no era una pregunta sino una afirmación-.

Candy-acaso a él le importa el mío-su voz sonó más dura- además mucho de lo que he pasado es por su culpa, es lo menos que podía hacer, ah pero si pensaba que con esto iría corriendo a sus brazos se equivoca, ya no soy la chiquilla que conoció.

La srita ponny tenía la boca abierta de la impresión, no podía articular palabra alguna.

Candy- ¿qué?, no lo iré a buscar y agradecerle esto, es un Idiota, mire que querer redimir sus culpas con una donación.

Srita ponny- cállate Candy, tú no eres así, el también sufre igual que tú.

Candy- no lo creo, él no sabe lo que es el sufrimiento, los sacrificios, el no sabe nada- decía con la voz apunto de quebrársele- pero Ne…

La srita ponny la interrumpió antes de que terminara la frase.

Srita ponny- Creí que todavía querías a Terry.

Terry había dicho la srita ponny, Candy se quedo inmóvil como una estatua, la carta se resbalo de sus manos y la srita la recogió, todo fue una confusión, Candy no hablaba de Terry sino de Neal y la srita se refería a Terry.

Candy-no lo entiendo.

Srita ponny- no puede ser, que hice.

Candy-que tiene que ver Terry en todo esto-dijo aun confundida.

Srita ponny-Hace dos días llegaron unas cartas, de una se nos hizo conocida la dirección, pero la otra nos tomo por sorpresa, venia de Nueva York, supusimos que era de Terry, solo abrimos una, la de Neal Legan, no te quisimos decir nada porque pensamos que rechazarías la donación viniendo de Neal, además fue una cantidad muy fuerte y tu sabes que el hogar lo necesita. La otra pensábamos regresarla, pero en la madrugada no resistimos mas y la abrimos, te lo queríamos ocultar por tu bien, es muy dolorosa, no pudimos evitar llorar, si a nosotras nos afecto, que haría contigo, te destrozaría el alma, eso es a lo que se refería la Hermana María al decir que no te lo contáramos.

Candy tenía los ojos inundados en lagrimas no sabía qué hacer o decir, la srita se dirigió al escritorio y del libro café con letras doradas saco un sobre, se acerco a Candy que seguía parada en el mismo lugar.

Srita ponny- Candy, es algo que no podemos ocultar, te dejo sola, tu eres fuerte y sabrás que hacer, dijo mientras ponía la carta en sus manos.

La srita, salió del cuarto y cerró la puerta, Candy temblaba, hubiera preferido no averiguar nada, no se atrevía a abrir el sobre, se sentó en un silla y saco las hojas, respiro profundo y comenzó a leer.

Srita ponny, Hermana María:

Me imagino que ya sabrán que Candy y yo terminamos, no es algo que deseáramos más bien parece obra cruel del destino, no sé cómo se encuentre ella, supongo que mejor que yo, es más fuerte que nadie, lo supe la vez que fui a Chicago y la vi de lejos trabajar en una clínica para pobres y desamparados, siempre riendo a pesar del dolor, por eso me enamore de ella, jamás se doblego ante la vida que le toco vivir, sin en cambio yo que hice, me rendí y deje el grupo, gaste todo el dinero que tenía en borracheras y el juego, me perdí por completo, es mas creo que aun no he encontrado el camino de regreso a la vida, soy un cobarde que no vale la pena, no sé cómo se pudo enamorar de mi.
Creo que sería bueno decirle que me encuentro bien, que sigo vivo, aunque ahora fumo mas y duermo poco, pero lo que más me gustaría que supiera es que a pesar de la distancia y el tiempo, la sigo amando como un idiota, a veces pienso que lo único que puedo hacer es amarla, aquí todo está como el día que se fue, aunque hay sol, el frio invierno se quedo en el corazón, me duelen hasta los huesos de pensar en ella, en la soledad de mi cuarto, en las noches de vela, cierro los ojos y la veo reír como siempre, me pregunto si será feliz, me carcome el corazón la sola idea de pensar en que haga su vida con otro, no, no quiero pensar eso, maldición, por que mejor no me muero de una vez, si la muerte seria menos angustiante en comparación con todo esto, saber que está aquí a solo unos kilómetros de distancia y no poder estar con ella, me arrepiento de haber venido a Nueva York y haberla dejado en Londres, al menos ahí sabia que algún día podríamos estar juntos, pero ahora no existen posibilidades, solo hay desesperación, si hago lo que deseaba y de que me sirve si estoy muerto en vida, no la quiero, a veces siento que la odio y su madre tan irritante, presionándome, no la soporto, sino se le hubiera ocurrido interponerse entre las luces y yo, no estuviera pasando esto, yo hubiera podido sobrevivir sin una pierna, sería menos doloroso, es más seria soportable, pero vivir sin ella, sin su risa, sus hermosos ojos verdes, su suave piel blanca, sus delicados labios con un beso robado, el aroma a flores de su pelo destellante como el sol, si ella era mi sol la luz que ilumino mi vida, es aquella noche de bruma en el barco, desde esa vez, creo que no había tenido noches tan largas y eternas como ahora, desde el día que se marcho, he intentado todo para no pensar, ni sentir, pero es inútil.
No quiero que me olvide, no quiero que me deje de amar, nos prometimos ser felices, pero yo no puedo, ya me canse de luchar con esto que siento, quisiera gritar que la amo, si la amo y no me cansare de sentirlo, tengo la vida hecha pedazos, la he tratado de armar pero ella se quedo con la parte mas importante, mi corazón, mi amor, mis deseos, mis fuerzas, ella me enseño a ser generoso, a decir lo siento, a ayudar a los demás, a compartir, me enseño a vivir, pero jamás me dijo como debía de soportar estar sin ella, como seguir un camino sin luz, donde solo hay oscuridad y tinieblas, sin un fin, es como caminar en círculos una y otra vez, cada noche, cada sueño, cada suspiro, cada segundo eterno siento que me ahogo en aguas profundas y heladas, los fantasmas me torturan aun despierto.
Perdón, no puedo más, no puedo seguir escribiendo, créanme, si no me sintiera tan solo y desesperado no lo hubiera hecho, por favor si la ven no le digan que escribí, no quiero hacerla sufrir más, otra cosa no tengo mucho dinero, pero les mando un cheque con una modesta cantidad espero le sirva al hogar, cuídenla y pídanle que sea feliz, se lo mereces más que nadie, ha sufrido y sacrificado tanto que es justo un poco de alegría y satisfacción en su vida, yo seguiré intentando vivir sin ella.

Terry.

Ahora Candy lloraba desconsolada, le faltaba el aire, las hojas tenían unas pequeñas manchas secas, si seguramente Terry había llorado al escribir la carta, eran sus lagrimas, que ahora se juntaban con las que caían de los ojos de Candy.

Candy lloro por mucho tiempo, el sufría, no era feliz, quería ir a tomar el tren para ir con él, pero le había prometido a Susana no intervenir más entre ella y Terry, salió corriendo y llorando de la oficina, las lagrimas le nublaban la vista, tanto que no se dio cuenta de que la Hermana y los niños estaban de regreso, la miraban confundidos, la Hermana, miro a la srita, esta asintió con la cabeza y se puso a llorar al igual que la hermana. Candy salió de la casa corriendo torpemente, se tropezó varias veces, se levanto y siguió corriendo, en un instinto se sujeto de un gran tronco y lo abrazo, su padre árbol, como si quisiera que él la cobijara y la consolara, Terry, Terry, se repetía sin cansancio, no supo cuanto tiempo estuvo abrazada a su padre, solo sintió un mareo y un golpe en la cabeza, fue lo último que sintió.

La imagen de Terry se vino a su mente, lo vio vestido con su uniforme negro, como en el colegio, solo que ahora estaba parado en un escenario, él la miraba extendiéndole los brazos, estaba feliz, de pronto una pesadas luces se vinieron abajo, ella corrió para quitarlo, solo que en medio de ellos apareció una hermosa mujer de ojos azules y pelo rubio empujándolo hacia un abismo profundo y oscuro del cual él ya no podría salir, es mío, decía Susana ahora postrada en un silla de ruedas, él estaba junto a ella, con su rostro sin luz, sin vida y la miraba con doloroso amor interrumpido, le volvo a extender los brazos que ahora cargaban un pesada piedra que le destrozaba los mismos, Candy parpadeo y en ese momento la piedra se convirtió en un ser humano, pero igualmente de pesado y frio, Terry sostenía a Susana en brazos, pasaron junto ella, él mudo y medio muerto, ella al pasar junto a Candy le susurro algo al oído, es mío, le pese a quien le pese y soltó una risa burlona, Candy se quedo parada, sin voz, con lagrimas en el alma, el se alejo lentamente hasta que desaparecieron en la penumbra de la noche invernal de ese sueño, te lo quite, seguía diciendo una voz que también se alejaba lentamente

CAPITULO 117
Día de visitas
Candy miraba por la ventana como jugaban los niños, seguía triste por la carta de Terry, estaba sorprendida con la donación que Neal había hecho al hogar, todo transcurría como un domingo cualquiera, bueno a diferencia de que los niños estaban felices por la ropa nueva además de que por la tarde comerían un delicioso pastel, sus pensamientos eran lejanos y tormentosos, si desde que leyó la carta no había dormido bien el mismo sueño se repetía una y otra vez , deseaba no pensar en ello, en eso estaba cuando alguien la interrumpió.
Hermana María- Candy ¿donde estas?
Candy- En mi habitación- respondió ella.
Hermana María- te sientes bien, me preocupas.
Candy- no tiene porque estoy muy bien – forzó una sonrisa.
Hermana María – ¿cómo va el golpe?
Candy – bastante bien – puso su mano sobre su pecho – ese día recibí muchos – claro aunque el más doloroso fue la carta de Terry, pensó para sí – tal vez vaya de visita con Tom me gustaría cabalgar un poco.
Hermana María – lo crees prudente, no me gustaría tener otro susto.
Candy –no tenga cuidado estaré bien.
Volvió su rostro a la ventana ahora no miraba a los niños, si no al cielo azul de aquel día, ¿Qué hará Terry? Se cuestionaba mientras se limpiaba las lágrimas de los ojos.
A kilómetros de distancia en la ciudad de Nueva York, Terry almorzaba en casa de Susana, era otro domingo monótono, igual que los pasados y los futuros, estaba cansado, aburrido de siempre la misma rutina, Susana había tenido mucha paciencia pero se le estaba agotando, ese día era peor que los otros, había mucha tensión gracias a la madre de esta.
Susana – ¿quieres más té? –le dijo aunque ya sabía la respuesta
Terry – no gracias, dime que es lo que tiene tu madre la noto muy nerviosa – para suerte de él, pues esta ocasión no lo había hostigado tanto con lo de formalizar el compromiso.
Susana – lo que sucede es que mi hermano llego ayer.
Terry – ah si la oveja negra de tu familia –dijo burlonamente –
Susana – está agobiada porque él no quiso quedarse en casa, no tolera mi presencia –dijo tristemente y para sí misma –
Terry –pues algo grave le habrás hecho para que no te quiera ver.
Susana – le arruine la vida – dijo en un susurro.
Terry – es tu costumbre – dijo secamente aunque luego se arrepintió, se levanto de la mesa y le despidió – bueno me voy.
Susana - es domingo no te quedara otro rato conmigo – suplico –
Terry – Tengo algo que hacer un favor que Robert me pidió.
Susana –No deberías de referirte así de él, es tu maestro y le debes respeto, bueno y cuál es ese favor.
Terry sabía que si se lo decía discutirían y no estaba para eso, además que sabia Susana de respeto cuando ella se interpuso en su relación con Candy, tomo su chaqueta y se dirigió a la puerta.
Terry – me voy, ah y no creo que venga hoy a comer la verdad no tengo ganas de soportar a tu madre y menos estando tan nerviosa.
Susana lo miro con recelo pero no contesto nada, solo apretó fuertemente la servilleta que sostenía su mano, se oyó como la puerta que daba a la calle se cerraba, Susana se quedo sola en aquella habitación tan grande y vacía, dijo algo entre dientes.
Susana – Cuanto la odio - .
Terry camino varias calles, se sentía enfadado y caminar lo tranquilizo un poco, se detuvo hasta que llego a un gran edificio de color gris y ventanales blancos, cruzo la puerta y subió las escaleras de caracol, llego al tercer piso y se paro frente a una puerta de madera blanca, toco varias veces hasta que esta se abrió, pasa dijo una voz femenina, el entro a la estancia que era muy elegante y seductora toda la decoración estaba en rojo los sillones, las cortinas el tapizado de las sillas del comedor con madera de caoba inclusive las flores eran rojas.
Terry – hola Karen vengo a entregarte esto, Robert me lo pidió – le entrego un sobre blanco –
Karen – toma asiento, que pena lo que pasa es que ayer ya no pude esperar la paga, perdona que te reciba en esta forma – tenia puesta una bata un poco insinuante –
Terry se sentó en un fosa y la miro, era difícil no fijarse en Karen realmente era muy atractiva, solo que había algo raro ahí Karen no era de las que faltaban los días de paga, Terry se puso nervioso y se levanto deprisa y dijo.
Terry – bueno me voy te veré en la función,
Karen – Terry no quisieras saber porque me fui tan temprano ayer.
Terry –Ese es tu problema a mi no me interesa, será mejor que me vaya – dijo nervioso –
Karen – Richard puedes venir un momento por favor – Richard quien era Richard –
Terry se quedo con la boca abierta cuando de la habitación de Karen alguien le contestaba, era una voz masculina, de pronto apareció en el marco de la puerta un hombre alto, de la misma estatura de él, de gloriosos ojos azul cielo, labios pequeños y delgados pero bien formados, tenía el dorso desnudo, sus músculos se apreciaban al instante, parecía un sol deslumbrante con su pelo rubio, Karen parecía ser la más feliz – bueno con un hombre como ese quien no verdad -.
Terry. ¿Qué pretendes con esto Karen? - dijo con enfado y retándola con la mirada.
Karen – nada solo quería que conocieras a un miembro de tu futura familia, Terry te presento a Richard Marlowe.
Terry se quedo frio, no podía creerlo, era el hermano de Susana y estaba con Karen la que en algún momento fuera su rival en la actuación.
Karen – Richard te presento a Terry Granchester el novio de tu adorable hermana.
Richard extendió su mano y Terry hizo lo correspondiente, aun que seguía impactado.
Richard – Vaya hasta que lo consiguió, si, siempre obtiene lo que quiere.
Karen – bueno los dejo solos, creo que querrán conocerse mejor, ah Richard deberías ponerte una camisa – decía mientras se dirigió al dormitorio y cerró la puerta.
Richard – pero siéntate pareciera que te vas a desmayar – decía mientras se cubria el dorso con una camisa
Terry – Gracias, perdón es que no creí encontrarte aquí jamás.
Richard – y bien que haces en el departamento de Karen – no más bien que hacia el ahí –
Terry – viene a entregarle algo que me pidieron.
Richard –Vaya que lo planeo bien, es muy astuta por eso me gusta.
Terry – no entiendo a que te refieres – decía aun asombrado
Richard – tú crees que te mandaron a ti por casualidad, seguramente ella lo pidió, sabía que aquí nos podríamos conocer – se refería a Karen, si lo había planeado todo, hubo un silencio prolongado y Terry lo rompió.
Terry – tu madre está agobiada y tu hermana se siente culpable porque no vas a verlas.
Richard – bah, no me interesa, que se quede con su hijita.
Terry – ¿Qué te hizo Susana? – pregunto curiosamente
Richard –Siempre fue la preferida de mi madre, desde que nació ella me hizo a un lado siempre cumpliéndole sus caprichos y a mí que me partiera un rayo, sabes yo quería se pianista, era mi sueño, lo hacía muy bien y mi padre siempre me apoyo, pero luego el murió y mi madre me puso a trabajar porque según ella mi padre solo nos había dejado deudas, yo tenía 8 años cuando paso eso y mi madre me obligaba a trabajar de sol a sol para que a su hijita no le faltara nada, yo debía de trabajar para pagarle los estudios a mi adorable hermana porque ella quería ser actriz, cuando cumplí los 14 me fui de casa, conseguí que alguien me ayudara, es un gran tipo, cuando lo conocí acababa de perder a su hijo en un accidente y decía que yo le recordaba mucho a él, cuando nos conocimos no fue en una situación muy agradable, ya no puede estudiar música, así que mejor estudio el derecho y ahora estoy a unos meses de graduarme –con qué facilidad contaba las cosas a Terry hasta parecía que eran viejos amigos, Terry lo miraba sorprendido realmente Richard era un tipo muy agradable –
Terry – desde cuando eres novio de Karen.
Richard – la conocí hace varios años cuando todavía eran amigas y una niñas – se refería a Susana y Karen – pero no somos novios realmente solo nos la pasamos bien juntos.
Terry – pero no crees que sea doloroso para ella, cuando se separen – sabia lo doloroso que eran las separaciones además de que también sabía que el hermano de Susana estudiaba en Francia –
Richard – no lo creo, ella me dijo claramente, nada de compromisos, mejor así.
Terry – a que viniste desde Francia y dejando tu escuela a unos meses de graduarte.
Richard – quería reconciliarme con mamá y Susana supe lo del accidente, pero creo que mi visita fue en vano – decía tristemente –
Terry trago saliva, se puso tenso esperaba a que Richard le reprochara lo de Susana al igual que anteriormente lo había hecho su madre.
Richard - ¿Qué piensas que te voy a culpar, no te mortifiques, no soy como mi madre.
Terry – Cuando iras a verlas, no me gustaría interrumpir un momento tan intimo.
Richard – si pensaba hacerlo, pero Susana me decepciona, mira lo que le paso y aun así no cambia busco la forma de atarte a ella.
Terry se sobresalto, como sabia Richard eso, se le quedo mirando fijamente.
Richard – no me mires así se que no la amas, Karen me platico anoche como ocurrieron las cosas, si un poco de la historia y también me conto lo de tu chica.
Terry se puso nervioso, se la había olvidado que Karen conocía a Candy y también se lo olvido que conocía la historia, el hecho de pensar en Candy le causaba un dolor en la boca del estomago.
Richard – sucede algo, te pusiste palido.
Terry – no nada, creo que será mejor que me vaya, despídeme de Karen y dile que la veré en la función.
Richard – claro yo se lo digo – de pronto se quedo solo en la estancia.
Karen – y Terry - cuestiono a Richard cuando salió de la habitación hacia la estancia.
Richard –se fue dijo que te vería en la función, se puso algo nervioso cuando le comente que me habías contado algo de su anterior novia.
Karen – que hiciste que – dijo enfadada – creí que había comprendido que no se mencionaras no soporta ese tema.
Richar –bueno no creí que fuera para tanto, además ni siquiera se su nombre porque no me dices como se llama la chica.
Karen – porque eso no te importa y además si lo hago no tardaras en mencionarlo delante de él
Richar – bueno no te enojes – la tomo de la cintura – no me lo digas si no quieres es algo que no me interesa.
Terry bajo deprisa las escaleras y se dirigió a su departamento, tenía que estar solo para concentrarse en la función de esa noche, llego a su casa y se recostó en la cama, cerró los ojos y nuevamente estaba ahí ella con sus hermosos ojos verdes sonriéndole, eso era lo único que lo consolaba, se relajo y se quedo dormido.
Mientras en el hogar de ponny Candy se apresuraba a los que pendientes, hacia un poco de tiempo en lo que salía a casa de Tom cuando de repente oyó el motor de un auto, se asomo por la ventana, alguien había llegado pero no le tomo importancia tenía su mente en otro lado, mas bien a kilómetros de distancia, cuando la llamaron.
Srita Ponny – Candy puedes venir un momento por favor – la srita ponny la esperaba en el pasillo que daba a la oficina –
Candy – si, dígame srita ponny.
Srita ponny – tienes visita, espero puedas guardar la compostura un poco quieres – eso sonó como una orden -.
Candy - ¿y quién es? – decía mientras entraba a la oficina, puso cara de pocos amigos, cuando reconoció a su visitante.
Neal – hola Candy –sonrío, bueno algo poco usual en Neal –
Candy ¿qué quieres? – pregunto con voz áspera, mientras miraba a la srita que le hacía señas para que se comportara bien con él.
Neal – quería invitarte a dar un paseo, espero no te moleste.
Candy – tenía planes, pero eso puede esperar – dijo más tranquila -.
Neal – de verdad, que bien vamos – dijo gustosamente, la tomo del brazo y la llevo a su coche rápidamente, no fuera que se arrepintiera. Candy subió al auto, que los niños veían con asombro, Neal arranco y se fueron.
Neal – a donde te gustaría ir
Candy – no lo sé, me da igual – claro que le daba igual Neal no era de su agrado.
Neal - llego la donación.
Ese era el punto, si lo que Neal quería era que Candy le agradeciera el favor,
Candy – si gracias y si solo viniste a eso menor regresemos.
Neal – no lo siento.
Candy – tu disculpándote, eso es histórico – rio un poco –
Neal -Ya estamos cerca del pueblo quieres comer algo.
Candy –gracias está bien.
Llegaron a un restaurant , bueno al más lujoso que tenía el pueblo, Neal se quería lucir con Candy, pero, ¿Qué hacia Neal en el pueblo lejos de Chicago?, ojala no estén su Madre y Elisa en el pueblo o también intentaran echarme de aquí pensaba Candy, entraron al lugar y Neal pidió la mejor mesa, se sentaron uno frente al otro, ambos esperaron para ordenar algo.
Candy – solo agua por el momento.
Neal – lo mismo.
Candy – y bien a que debo el honor de tu visita – dijo sarcásticamente.
Neal – mira se que no me he portado bien contigo en algunas ocasiones – reflexiono – bueno mas bien nunca.
Candy – y luego que paso.
Neal – Vine porque quería ser yo quien te diera la noticia, ya que fue por mi culpa que te quedaras sin trabajo.
Candy – y bien ve al punto quieres.
Neal – el tío Williams ya arreglo todo
Candy – Albert – dijo sorprendida.
Neal – si, el mismo ya puedes empezar a trabajar nuevamente en el hospital Santa Juana, sin ningún problema.
Candy – y porque no vino el a decírmelo.
Neal –yo le suplique que me dejara a mí decírtelo.
Neal suplicando, Candy trato de imaginárselo pero no pudo le parecía increíble.
Candy - Cómo se encuentra él.
Neal - bien, esta en la casona de las rosas donde antes vivías con Anthony, yo vine con el pero me voy en la noche a Chicago, tengo que ayudar a papá con los negocios
Candy -¿desde cuándo eres tan responsable? – decía desconcertada.
Neal - desde que una chica me robo el corazón y me rechaza
Candy – no empieces Neal, por favor
Neal – el tío Williams, me pidió que te dijera que estará solo unos días, creo que se va de viaje si quieres ir a verlo antes de partir.
Candy – Albert de viaje por supuesto que iré y ahora me puedes llevar al hogar.
Neal – no quieres comer algo primero, se supone que a eso venimos no.
Candy – está bien –decía mientras fruncía la nariz.
Ordenaron algo y comieron en silencia, en ocasiones Neal trataba de platicar pero Candy terminaba tajantemente la plática, cuando terminaron Neal la llevo de regreso al hogar, antes de que saliera del coche Neal le dijo algo.
Neal – te prometo que hare lo posible para que me quieras y te convertiré en mi esposa –la tomo de la mano y la acerco a él bruscamente e intento besarla, Candy lo empujo y le dijo.
Candy – tu no cambias y es mejor que no te ilusiones, soy feliz así, bueno adiós y cuídate mucho – cerró la puerta de un empujón, se introdujo a la casa, luego camino a su dormitorio y se recostó en la cama, se puso a pensar en que pronto regresaría al trabajo y en que tenía que ver a Albert, claro aunque eso lo haría al día siguiente.
Candy – tonto Neal, no se da por vencido - dijo en voz baja – yo nunca podre querer a nadie más yo solo amo a una persona – sus ojos se llenaron de lagrimas, ahora abrazaba la almohada, cerró los ojos fuerte mente y cayó en un profundo sueño.

Entrada la tarde Terry se dirigió al teatro estaba listo para otra función , no había ido a casa de Susana como lo prometió, no tenía ánimos de nada, pensaba que diferente era Richar de ellas dos, tal vez porque Richar no era un obstáculo en su vida como lo era su hermana.
Terry dio una gran actuación, muchas felicidades le decían todos pero él no los tomo en cuenta, se dirigió a su camerino, al abrir la puerta se sorprendió, no podía creerlo, no esperaba esa visita, su rostro parecía confundido, quien había permitido que se metiera en su camerino, no parecía molesto, pero tampoco tan contento, cerró la puerta y espero a que su visitante hablara.
Por otra parte Candy se había despertado de su larga siesta, pero seguía recostada no tenía muchos ánimos de comer pastel, ¿Qué estará haciendo Terry?, ¿habré hecho bien en dejarlo?, ¿Susana será feliz?, se cuestionaba, la carta de Terry había movido la fibras más hondas de su piel y también abrió mas la herida de su corazón. Alguien interrumpió sus pensamientos.
John – Candy estas despierta.
Candy – eh ¿Qué pasa John?
John – no te queríamos molestar, pero cuando dormías llego una visita, la srita ponny me envió por ti, dice que espera que no te molestes, te aguardan en la oficina.
Candy – no puede ser, porque no deja de insistir, es un necio pero ya me canso – decía mientras se dirigía a la oficina, siguió refunfuñando cuando entro en esta – Neal porque no dejas de molestar ya te dije que no….
Candy se sorprendió cuando entro a la oficina y vio quien era su visita, sabia quien era a pesar de que le daba la espalda, pero que hacia ahí, con qué fin, no hacía mucho le escribió una carta, acaso tenía un problema.
Hola Candy espero no molestarte y decepcionarte, dijo la visita con voz angustiante y dándole aun la espalda, el visitante miraba por la ventana ahora el oscuro cielo con una luna llena, srita salió de la habitación y le dijo a candy.
Srita ponny – a veces el amor nos hace cometer locuras, que en muchas ocasiones tienen sus consecuencias buenas o malas, pero hay que aceptarlas, se compresiva y sobre todo buena amiga-cerró la puerta y Candy se quedo sola con su visita.

Continuará

Terry se sorprende cuando alguien lo visita después de la función, se van a su casa y empiezan a charlar dejando salir su dolor y tu le contarías tu historia a aun desconocido a CORAZON ABIERTO

Capitulo 118

A CORAZON ABIERTO

Terry volvió a mirar su camerino, si no había error era el suyo, sus cosas estaban donde las había dejado esperaba una explicación, no comprendía qué demonios hacia ahí, como que era ilógico tal vez se confundió de camerino. Terry no estaba dispuesto a que le robaran su tiempo no tenía el ánimo suficiente como para soportar a nadie es mas no se soportaba el mismo así que con su modo no tan amable dijo.

Terry – Creo que te equivocaste de camerino –su voz sonaba de un modo irritante – el de Karen es el de enfrente– en otras palabras vete y no me molestes –

Richar – Eso ya lo sé solo que no quiere verme, está un poco molesta así que me preguntaba si no habría problema en que tu y yo …

Terry – Un momento que quieres decir con eso de tu y yo –cuestiono sorprendido –

Richar – Bueno estaba pensado en que…

Terry – Pues hazme un favor no pienses y cuando salgas cierra la puerta –la irritabilidad en Terry era evidente no le gustaba incluir a nadie en su vida llena de soledad –

Richar – Sabes una cosa, los tipos como tú no son más que patanes –la dulce mirada del joven ahora se volvía severa y desafiante –

Terry –Mira niño tú no sabes por lo que estoy pasando así que lárgate y déjame en paz.

Richar – Pues te haría bien hablar con alguien no lo crees, para que saques toda la frustración que tienes, conoces a Sigmund Freud creo que te ayudaría mucho – dijo en son de burla, la comisura de sus labios dibujo una sonrisa que la reafirmaba–

Terry – Te crees muy gracioso no – dijo mientras se abalanzo contra el chico de hermosos ojos azul cielo, su puño estuvo a punto de chocar con la mandíbula de Richar pero la habilidad de este lo impidió, era la primera vez que alguien le detenía un golpe cuando se encontraba totalmente sobrio, sus ojos se abrieron ante la sorpresa – maldición como pudo ser…

Richar - No creas que no se defenderme, no eres el único que ha sufrido - Terry lo miro con sorpresa que había pasado a caso ya no era aquel hombre fuerte, no ahora era un hombre completamente débil, cansado y sin ganas de vivir – No creo que un hombre con tu aspecto le haga daño a nadie –le restregó en la cara –.

Terry por fin se armo de valor, volteo hacia el espejo que estaba en la pared, el cual estaba evitando desde hace varios meses, bien sabia que lo que vería no le gustaría, sería un duro golpe a su realidad, se dio cuenta de que realmente se veía peor de como se sentía , tenía unas pronunciadas ojeras debido a la ausencia de sueño, la barba empezaba a crecer, la blancura de su piel se tornaba amarillenta, los pómulos se marcaron mas, era evidente que no se alimentaba bien, pero sobre todo se dio cuenta de que por lo poros de su cuerpo se escapaba el aroma del licor que había bebido, coloco sus manos también delgadas y pálidas sobre su rostro, a pesar del maquillaje que se había usado para la obra era evidente el deterioro que su físico había sufrió, ¿cuando fue que el sol se vio opacado por la penumbra?, ¿cuando fue que la muerte lo había sorprendido en vida?.

Terry - Por todos los cielos que aspecto tan deprimente tengo – su voz ahora sonaba perturbada por la sorpresa de ese Terry derrotado –

Richar – Parece que tú eras el único que no la había notado, suele suceder en ocasiones.

Terry – ¿Que es lo que quieres de mí? No crees que tenga suficiente con tu hermana.

Richar – La verdad es que discutí con Karen y no tengo muchos ánimos de pasar la noche en su casa y como no conozco más gente aquí, por eso pensé en ti no se tal vez ir a tomar un trago.

Terry - Bueno lo que sucede realmente no me apetece beber – Richar puso cara de desilusión – pero si quieres podemos ir a mi casa, tomarnos un café - por todos los cielos qué demonios acabas de decir se pregunto a sí mismo –

Richar – Me agrada esa idea tal vez me mude a tu departamento - dijo mientras veía la reacción de Terry-

Terry lo miro confundido que estaba pasando aquí apenas tenían unas cuantas horas de conocerse y este chico ya hablaba de mudarse con el acaso estaba loco, ¿Qué pretendía? Ser su amigo, si tal vez un amigo era lo que Terry necesitaba para poder sobrellevar su pena.

Richar – No te pongas así es broma, buscare un hotel.

Terry – Si gustas, yo creo que en mi departamento hay suficiente espacio para dos – dijo y una leve sonrisa se dibujo en su rostro, su mal humor se había ausentado ante la presencia de Richar, no entendía a que se debía ni porque la presencia del chico ya no le molestaba como apenas hace unos instantes – voluble – se dijo en voz baja –

Richar – Perdón dijiste algo – Terry movió las manos en señal de negativa – bueno en ese caso tal vez te tome la palabra, la verdad es que no es muy agradable estar en casa de Karen, bueno aunque si es satisfactorio – dijo maliciosamente –

Terry – Si me permites necesito cambiarme solo serán unos minutos y nos vamos – Richar entendió a que se refería Terry así que se retiro pero antes de que este saliera Terry le dijo en un tono amable – Gracias – Richar le respondió con una sonrisa. En cuanto se encontró solo se hizo muchas preguntas ¿Por qué le abrió las puertas de su vida a ese chico? ¿Cuándo empezó a tener este aspecto? ¿Por qué nunca nadie le dijo lo patético que se veía? ¿Había hecho bien querer tener un amigo? ¿Porque tenía que ser precisamente el hermano de Susana? No encontró respuesta a ninguna de sus preguntas solo se sintió un poco mas aliviado de todo el peso que su corazón estaba cargando, un leve presentimiento se apodero de él, siguió cambiándose de ropa y en un susurro dijo – será una noche larga.

Ambos chicos caminaron juntos por las calles de Nueva York, Terry prefería caminar en lugar de conducir se le había hecho costumbre solo así podía despejar su mente de dolorosos recuerdos, pero esta ocasión ya no estaba solo, Richar era un tipo muy agradable en todos los aspectos, pero no paraba de hablar y hablar de Paris, de los pocos meses que le quedaban para graduarse. En el camino se toparon con algunas chicas que miraban coquetamente a esos dos chicos tan apuestos que no tenían ninguna compañía femenina, era curioso ninguno de los dos les prestaba atención, el trayecto a casa de Terry no fue largo como era habitual bueno con tan parlanchín acompañante cualquier distancia era corta, sobre todo el tiempo era menos agonizante y doloroso. Para cuando llegaron al departamento Terry tenía una perfecta descripción de todo Paris y de lo triste que era ver como la guerra consumía los alrededores.

Richar –Sabes una cosa, lo mejor de parís es mi padre – Terry lo miro confundido, no se suponía que su padre había muerto, aun así no lo cuestiono, saco de su bolsillo las llaves y abrió la puerta, maldición como no me acorde eres un estúpido se dijo para sus adentros – bueno pasaremos o nos quedaremos aquí toda la noche –sugirió Richar -.

Terry – Pasa disculpa el desorden – por dios Terry donde tenías la cabeza cuando no permitiste que hicieran el aseo, estaba avergonzado – es que no ha venido la sra que hace el aseo.

Richar – No esta tan mal – dijo serenamente aunque su expresión no concordó con lo que dijo – sabes esto es mas de hombres – sonrió –

Terry dejo su chaqueta en el perchero, lo mismo Richar aun atónito ante aquel desorden. Terry se dirijo a la cocina y preparo café todo esto transcurrió en silencio hasta que Terry volvió con 2 tazas en las manos fue entonces que Richar empezó a hablar de nuevo.

Richar – Vaya si que han sido noches largas –comento mientras señalaba unas botellas de licor que habían junto un pequeño sillón – ahora veo por qué no quisiste tomar un trago, bueno me imagino que vaciaste las licorerías, si que debes estar sufriendo, me imagino que no es fácil tu situación –

Terry – No entiendo de que me hablas –titubeo – mejor sígueme contando mas de ti – se sentó junto a la mesa, Richar también tomo asiento, quería entender a Terry pero primero necesitaba ganarse la confianza para que este hablara, estaba a punto de tomar la iniciativa cuando Terry le pregunto - ¿Por qué te fuiste de casa siendo tan joven? - .

Richar – Creo que te lo comente en casa de Karen, pero tal vez quieras detalles – Este sería el inicio para poder saber más de Terry, la curiosidad que tenia Richar sobre porque el actual novio de su hermana sufría tanto por otra chica lo tenía desconcertado -. Cuando tenía 2 años nació Susana, era pequeño pero tengo vagos recuerdos, mama ya no me prestaba atención, se la pasaba cuidando a mi hermana yo pase a un segundo plano –sonrió tristemente – nuestra situación económica era estable, pero al cumplir los 8 años mi padre murió en un accidente, mama no supo administrar el dinero y en poco tiempo se acabo, bueno al menos eso me hizo creer, yo empecé a trabajar a esa edad, conseguía dinero donde fuera, pero siempre honestamente, papa siempre me dijo que lo a un gran hombre lo respalda es la honradez, que es algo que te abre las puertas en cualquier lado, sabes tenía mucha razón – cerro los ojos como si un algún recuerdo volviera a su mente – trabaje casi 6 años hasta que cumplí los 14, desde chico me gusto la música sobre todo tocar el piano ese era mi gran sueño un sueño que se vio truncado para que mi hermana siguiera el suyo, quería ser actriz, todo lo que ganaba estaba destinado a Susana y sabes no me molestaba, solo que un día cuando regresaba a casa cansado de un largo día de trabajo oí como mi madre le decía a Susana que no se preocupara, que ella seria actriz a costa de mi esfuerzo y el de mi padre, ella había guardado el dinero que él dejo al morir, te imaginas cuantos años me la pase trabajando pensando en que estábamos en la ruina, no pude soportarlo así que le reproche a mi madre sus acciones, ella solo se limito a decir que lo hizo por Susana, si Susana siempre ella – sus ojos se cristalizaron con unas cuanta gotas que empezaban a opacar el azul cielo de sus ojos solo que él no permitió que estas cayeran por sus mejillas – consiguiendo todo lo que quiere a costa del dolor y es sacrificio de los demás-esa frase la remarco - no lo soporte y me fui de casa, vague unos meses por varios lugares, sabia ganarme la vida así que no pase hambre, pero si una gran soledad acompañada de dolor y odio hacia Susana, no había conseguido trabajo durante una semana y la verdad estaba muy hambriento – otro recuerdo inundo su mente - pase por un restaurant que había cerca del puerto, dos chicos acababan de robarle la cartera a un hombre, ellos tropezaron conmigo, eran menores que yo así que no me fue muy difícil quitarles la cartera, en ella había mucho dinero, por mi mente paso llevármela y no regresarla al hombre aquel, lo meditaba cuando de repente los chicos echaron a correr y la policía llego para detenerme. Yo quise explicar que regresaría la cartera pero no tuve oportunidad, el hombre estaba muy molesto y dijo que seguro yo era cómplice de aquellos niños, ya que era mayor pude pasar como jefe de la pandilla – sonrió – solo que cuando me acercaron a él y me miro a la cara se sorprendió, pidió que me soltaran yo caí al suelo de rodillas por que los policías me aventaron estaba muy temeroso no sabía que sería de mí, él dijo que yo no era el que le había arrebatado la cartera y pidió que se retiraran, me dejaron a solas con el ¿Cómo te llamas? Preguntaba ansioso, desesperado, Richar , Richar Marlowe le respondí asustado, mire aquí esta su billetera pensaba regresarla, estire la mano y se la di, estaba a punto de irme cuando me detuvo, me pregunto que si ya había comido algo, con pena conteste que no probaba bocado alguno desde hace varios días, me llevo a un restaurant la gente me miraba estaba sucio y con la ropa hecha arrapos, no tenía muy buena apariencia junto aquel hombre tan elegante, vestía de luto cuando lo conocí me dijo que tenía poco de haber perdido en un accidente a su único hijo, se lamentaba mucho que se hayan distanciado a causa de que él se pensaba casar de nuevo, la madre del chico murió cuando él era muy pequeño así que su tía se hizo cargo de él, me pregunto si yo tenía familia a lo que le respondí que si pero que era como si no existiera, te quieres ir conmigo me pregunto yo lo mire atónito no sabía qué hacer o decir, me iré a Francia no te gustaría viajar conmigo yo puedo arreglarlo todo si dices que sí, su tono de voz era suplicante, pero sabes una cosa yo no tuve miedo y le dije que si, su rostro se ilumino y de ahí en adelante mi vida cambio totalmente, es un gran hombre y su esposa también ambos me tratan como si yo realmente fuera su hijo, es por eso que lo llamo padre –lo dijo para aclararle ese punto a Terry pues había notado su expresión de duda cuando le dijo que lo mejor de Paris era su padre – bueno ahora te toca a ti contarme tu historia – Terry lo miro de reojo y desvió la vista hacia la taza de café –me gustaría saber cómo es que terminaste con Susana bueno ya sé cómo, más bien como es que dejaste a la chica que amas por Susana no logro entender esa parte ¿Crees que Susana se merezca este sacrificio tuyo?.

Terry no respondió se quedo mudo ante aquella pregunta, sabía que no encontraría respuesta alguna, durante muchos meses la había buscado sin éxito, su corazón adolorido no dejaba de cuestionárselo cada día, ese era su mayor tormento el no saber porque permitió que Candy se fuera a pesar de amarla intensamente ¿Por que sacrificarse por alguien que sabía que nunca llegaría amar? El rostro de Terry se vio opacado por la amargura de esas preguntas internas sabia que sus ojos azul verdoso estaban a punto de soltar una lluvia inmensa sobre sus mejillas, los cerraba con fuerza para no permitir escapar una sola gota pero fue inútil, la primera gota cristalina recorrió lentamente su rostro termino su trayecto en el borde de la barbilla y cayó sobre su mano que estaba apoyada en la mesa. Richar lo miraba asombrado nunca había visto a un hombre contener tanto dolor, no sabía que decir, no pensó que Terry lo estuviera pasando tan mal pero sobretodo quería entenderlo. Se hizo un silencio prolongado un silencio de esos que lastiman los oídos cuando no hay nada.

Richar – Lo siento yo no quise…

Terry – La conocí en barco hace alguno años – exhalo no sabía cuánto había contenido la respiración –yo regresaba de un frio viaje de invierno. Esa noche había mucha bruma, me sentía solo, triste, recuerdo que lloraba cuando sentí la presencia de alguien, voltee para ver quién era y ahí estaba ella, con sus hermosos ojos mirándome, se dio cuenta que lloraba pero yo trate de disimularlo burlándome de ella, fue como un mágico momento nunca antes vivido, solo que alguien rompió la magia cuando la llamo, así que me fui a mi camarote créeme no pude dejar de pensar en ella toda la noche, al día siguiente la vi de nuevo en el puerto nuestras miradas se encontraron tan intensamente – sus seductores labios dibujaron una sonrisa – después me la volvía a topar en el hotel Savoy estaba acompañada de dos chicos me preguntaba cual de los dos era su pretendiente, ¿celos? jamás los había sentido y menos por una chica que acabara de conocer pensé que jamás la volvería a ver, sabes pase tantas cosas con ella, fue ganándose mi amistad, mi corazón, mi amor, hasta quedarse con mi vida entera – su voz empezaba a quebrarse en ella había demasiada tristeza y desesperación. Sus manos quedaron entre su melena castaña cuando las coloco sobre su cabeza, no pudo contener mas su llanto, dejo que el agua brotara de sus ojos, era como ver al mar embestido por una terrible tormenta parecía que jamás terminaría ¿Cuándo saldría de nuevo el sol? ¿Cuándo las aguas de su vida volverían a estar en calma? ¿Cuándo el abismal dolor desaparecería? – Maldición no sé cuando el amor dejo de ser algo maravilloso para convertirse en algo tan agonizante – lo dijo en un hilo de voz-

Richar – Terry no era mi intención – no Richar si esa era tu intención aunque no estabas preparado para esta situación, se decía a sí mismo – no me imagine que estuvieras sufriendo tanto, lo que quisiera entender es ¿Por qué?.

Terry - ¿Por qué? ¿Qué?–contesto aun en medio de sollozos y todavía cabizbajo –

Richar – No entiendo si amas tanto a esa chica ¿Por qué decidiste quedarte con Susana? No creo que merezca tanto sacrificio, es demasiado caro el precio que estas pagando por haberte salvado la vida no lo crees.

Terry miro a Richar sorprendido de que pensara de esa forma, no se suponía que era el hermano mayor de Susana, que tenia que velar por ella qué demonios estaba pasando en esa familia, la madre manipuladora, la hija obsesiva y el hermano despreocupado por el bienestar de su hermana acaso estaban locos o tal vez Richar solo quería …

Terry – No sé qué te propones con todo esto-

Richar – Solo quiero comprender un poco porque sacrificarse de ese modo por Susana, ella no se lo merece, es un ser muy egoísta al igual que mi madre y tú te has dejado manipular por ellas – la molestia de Richar se reflejaba en sus palabras-

Terry – No será que lo único que quieres es vengarte por lo que te hizo y solo me estas utilizando a mi – parecía que otra vez comenzarían a discutir – quieres convencerme para que deje a tu hermana, su sufrimiento te satis facería.

Richar – No, quiero que te des cuenta que tu sacrificio no vale la pena, no es posible que no lo puedas ver.

Terry - ¿Cuál es tu propósito con todo esto?

Richar – Yo sufrí mucho por ellas y me duele que no hayan cambiado nada, pero sobre todo que terceras personas la estén pasando mal.

Terry – Si pero es algo que le debo además ella salvo mi vida – parecía que lo decía a modo de reproche –

Richar – Si tú también sufres, pero realmente no me refería a ti – Terry lo miro aun con más confusión no dijo palabra alguna pero con la expresión de su rostro hizo la pregunta que Richar entendió claramente – Dime una cosa Terry realmente amas a esa chica – otra provocación – porque no me imagino cómo es que alguien a quien se le ama tanto se le hace sufrir de esa manera.

Terry – Y tú que sabes de nuestro sufrimiento, porque mejor no te largas de mi casa – se levanto furioso de la silla que hasta la derribo, se dirigió a la ventana, estaba que reventaba de coraje y dolor- no debí ofrecerte mi casa, todos los Marlowe son expertos en torturarme – el tono de su voz no dejo que la ofensa sonara tan fuerte – lárgate ya.

Richar – Terry mírame a los ojos y dime como te sientes – su voz tranquila hizo enfadar a Terry que ya no pudo más y dejo fluir todo lo que estaba guardando –

Terry - ¿quieres saber cómo me siento? Bien te lo diré –no dejo de mirar por la ventana – en veces me siento solo, es cuando más quisiera que ella estuviera aquí, estoy cansado de escuchar todas la noches el sonido de mis lágrimas, me pone mal saber que los mejores años de mi vida se han ido, a veces quiero decirle la verdad pero miro la expresión de sus ojos y más me derrumbo – se refería a Susana – hay veces que mis peores verdugos son los sueños, me siento indefenso como un niño entre sus brazos – de nuevo Susana – que no se puede liberar de ellos, en muchas ocasiones me siento enfadado con ella y tengo que salir a llorar a otra parte.

Richar – Terry mírame por favor – volvió a insistir – no tienes porque ocultar tu dolor.

Terry – La necesito tanto, mas esta noche hoy más que nunca, ella es lo único que me hace fuerte nuestros lazos no se romperán jamás nos tendrán unidos siempre aunque solo en esencia, creímos que hacíamos lo correcto, pero parece que nos equivocamos, me lamento que no podremos estar juntos hasta el final, su amor es como una sombra para mí, todo el tiempo estoy en total oscuridad, todo esto es como una maldita bomba que está a punto de estallar, solo una vez me he enamorado y ya nada puedo hacer. Para mí siempre será de noche, alguna vez hubo una luz en mi vida pero ahora solo quedo una total oscuridad que acompaña al amor que jamás Susana obtendrá – al decir estas últimas palabras sintió una mano en su hombro que le brindaba el apoyo en silencio, el volteo miro a Richar, como niño se hecho en sus brazos para desahogar la pena que tenia a corazón abierto, Richar no dijo nada y como si fuera un amigo de años dejo que Terry intentara sanar su pena –

En el hogar las luces de la oficina seguían encendidas la visita que Candy recibió al parecer todavía se encontraba ahí.

Candy –Por dios ¿Por qué de esta manera? Sé que lo amabas pero no creo que haya sido lo correcto, nunca pensaste en las consecuencias no solo sufres tu ahora dime que les espera en un futuro, no me explico cómo… - interrumpió la última frase al ver el rostro triste de su amiga –

Paty – Los siento tanto pero ya no hay modo de arrepentirse yo nunca me imagine que algo así pasaría y mucho menos que el se iría para siempre, he venido contigo porque eres mi amiga a nadie más le puedo decir esto. Candy por favor ayúdame que le diré a mis padres, no quiero que culpen a la abuela Martha – la preocupación invadía su rostro –

Candy – Paty ya pensaremos en algo – un recuerdo se vino a su mente – Albert

Paty – No le podemos decir a él ¿Qué pensara de mí? – la culpa la invadió -

Candy – Que eras una chica enamorada, Paty el nos puede ayudar, además está en
Lakewood lo iré a ver en estos días.

Paty – Gracias Candy eres muy buena amiga – Candy le sonrió, Paty conocía muy bien a Candy sabía que algo le pasaba así que le pregunto - y tu como estas Candy, has sabido algo de Terry – fue directo al punto –

Candy – Si hace poco llego una carta de el – inconscientemente se llevo las manos al pecho como si eso calmara el dolor que sentía – fue de lo más triste nunca me imagine lo mucho que está sufriendo, me siento tan culpable por ello ¿Cómo ayudarle a olvidar? ¿Cómo sanar las heridas? – la chica empezaba llorar amargamente – perdóname Paty ya no quiero hablar de eso, no lo soporto me pone muy mal – Paty se acerco y la abrazo –

Paty - Yo perdí a Stear de la forma más cruel que jamás me imagine pero me quede con lo mejor de él gracias a la decisión que tome, Candy tu deberías buscar tu felicidad.

Candy – Egoísta – dijo entre lagrimas, su amiga la miro sorprendida – eso sería si busco a Terry y lo alejo de Susana.

Paty – No Candy – puso los ojos en blanco – la egoísta es ella además tu no le estarías quitando nada, tu y Terry eran novios desde el colegio – le recordó – ella conocía de tu existencia y aun así no le importo.

Candy – Si pero será feliz mientras Terry este con ella – un cuchillazo a su corazón -.

Paty – No creo que sea feliz, ninguno de los tres es feliz – Candy observo a su amiga no entendía cómo es que llego a esa conclusión – tu no lo ves así porque están involucrada pero si miraras atreves de otros ojos te darías cuenta de eso. Tu sufres por no poder estar con Terry, lo mismo le sucede a el por no estar contigo, pero la peor parte es para ella, porque a pesar de tener a Terry sabe que no la ama como a ti, lo tiene en presencia pero no en esencia, lo puede tocar y mirar pero no sabe lo que piensa, bueno al menos sabe que ella no es la que ocupa sus pensamientos, tu sabes que él te sigue amando, ella no tiene posibilidad alguna, se sentirá desesperada por no poder luchar con un fantasma que ronda por completo el alma de Terry, es difícil lidiar con alguien que sabes que existe pero no está presente – Candy no podía creer lo que acababa de oír en boca de Paty, nunca se había puesto a pensar en que la peor parte seria para Susana, conociendo a Terry no sería muy fácil la convivencia con él en esta situación, si Susana era quien peor la habría pasado todos esto meses – Candy ha sido una noche muy larga piensa en lo que te dije sana esa herida en tu corazón, tu sabes cómo solo es cuestión de decidirse.

Paty se retiro estaba cansada del viaje, Candy se quedo sola meditando, un suspiro ahogado salido de su pecho que seguía doliendo, por su mente pasaron miles de interrogantes y ¿si todavía hubiera posibilidad? ¿Tal vez aun había tiempo? Solo era cuestión de decidirse. La ultima luz que iluminaba la casa se fue extinguiendo poco a poco tal vez Candy había decidido retirarse a descansar o tal vez se quedo a oscuras mientras seguía pensado en aquel amor que sabia suyo y que estaría disponible en el momento en que ella quisiera tomarlo. Los meses que transcurrieron después de la separación la habían hecho madurar, ser más objetiva con las cosas ahora ya no se dejaba llevar por los impulsos de chiquilla enamorada eso es lo que la había detenido para no salir corriendo a buscarlo después de la carta recibida. La ventana se abrió ante los primeros rayos rosáceos del sol sobre la colina, Candy apreciaba aquel amanecer cuando una leve ventisca alboroto los rizos de su cabello, cerró los ojos y claramente oyó como el viento susurro en su oídos el dulce nombre de su amado, Terry.

Continuara….

Un viaje inesperado para Candy, un regalo muy costoso para Terry, los enfrentaran a cada uno con los FANTASMAS DEL PASADO