Disclaimer: Soul Eater y sus personajes me pertenecerían si fuese el dios omnipotente que los creó, pero, desgraciadamente, ese título ya ha sido adjudicado a otro xD.

Bueno, después de haber terminado QtcqE y seguir poquito a poco con mi otra historia de KH (Sí, señores, sí; sigo yendo de dos en dos con los fics), empiezo la primera historia que podría ser considerada como la más importante en la "carrera" de Azabache: Saisons, que en francés significa "estaciones".

Será un fic largo, con una trama meticulosamente trabajada y una historia que espero os guste, o incluso os deslumbre. Cada personaje (o casi todos) tendrá su propio pasado, historia y protagonismo, por eso digo que será algo difícil de sintetizar y confeccionar para mí… También aprovecho para decir que mi OC personalizado NO tendrá todo el protagonismo, como me pasó al principio xD.

Para que quede claro: siempre he querido compararme con la gran Yumi Kazahaya (por cierto, si estás leyendo esto, Yumi, perdóname xD), por eso espero que ella me dé su visto bueno si lee este intento de superación personal, que dudosamente llegará a cualquier otra cosa. Que conste que estoy diciendo todo esto con la más profunda modestia ^^".

Ejem… Después de esta necesaria e importante introducción, ¡empezamos de una vez por todas! ;D

Saisons

Parte I:

Sequedad

Prólogo:

Amor

El hombre observaba cómo todo lo que había creado tocaba su fin. Todo. Siendo consumido poco a poco por aquellas criaturas que, a simple vista, parecían tan inocentes. Tan cándidas y libres de toda maldad… Pero aún así estaban destruyéndolo todo a su alrededor. Y pensar que fue él mismo quien les dio la vida… Él sabía que no lo hacían intencionadamente, era su incontrolable poder lo que les provocaba a hacer desaparecer aquello por lo que él había luchado toda su vida.

El hombre miraba desolado a esos dos bultos tirados en el suelo, tapados por unas largas mantas grises que ocultaban sus cuerpos recién nacidos. Eran bebés, sí; pero bebés con un propósito. Uno noble y puro, pero que, con el paso del tiempo, llegó a convertirse en otro corrupto y oscuro. Y eso fue algo de lo que el hombre no se percató hasta ahora.

Las brillantes auras de luz que surgían de los bebés abrazaban como un torbellino el enorme laboratorio en el que habían nacido. Destrozándolo, arroyándolo, incluso alimentándose de cada uno de sus experimentos. Lloraban inocentemente. Ni siquiera ellos eran conscientes de lo que estaban causando. Eran mentes nuevas en un mundo que no los acogió como se debe. Sentían un poder inconmensurable crecer y liberarse en sus cuerpecitos, pero tampoco sabían ni qué era, ni de dónde venía, ni por qué lo poseían. Simplemente no tenían la voluntad suficiente para controlarlo.

El hombre notó cómo alguien le zarandeaba el hombro y le hacía volver a la realidad.

-¿¡Qué diablos estás haciendo! ¡Esto va a venirse abajo, no tenemos tiempo para ellos!

No lo comprendía. ¿Cómo era su amigo capaz de decir semejante cosa? ¿Acaso pensaba dejar a los pequeños abandonados a su suerte? Él no lo permitiría. Aunque hayan destruido todo lo que le representaba en este mundo, no dejaría morir a sus más preciadas creaciones. Pensó que ella tampoco lo querría así.

Alguien más apoyó a su amigo en su intento de salir del colosal laboratorio con vida. Era una mujer, la mujer de su amigo:

-¡Tiene razón! ¡Vamos!

El hombre les dio la espalda a los pequeños y miró a sus dos amigos con detenimiento. Tantas aventuras juntos, tantos recuerdos, tantos momentos buenos y malos compartidos… Ellos lo eran todo para él. Su única familia hasta hoy, pues acababa de dar lugar a lo que ella hubiera deseado tener: hijos.

Sonrió con ternura y abrazó a sus queridos amigos. Podía sentir el desconcierto en ellos. Podía sentir sus intentos de zafarse del abrazo y de hacerle reaccionar, pero él era mucho más fuerte que los dos juntos. Siempre lo fue.

-Gracias… – Les dijo de la forma más sincera.

Les soltó. Seguía sonriendo ampliamente, y sin escuchar nada de lo que le decían, se acercó a los bebés con pasos lentos. Soportando con resignación y fortaleza la poderosísima energía que emanaba de ellos. Sus amigos intentaron alcanzarlo en ese gran tornado de luz y fuerza completamente diferente a la magia que con la que ellos habían crecido, pero no obtuvieron resultado alguno. No, eso no era magia común. Era una especie de ente vivo que surgía mediante la acción de los niños. Esa fue la conclusión a la que llegó la mujer tras haber analizado exhaustivamente la energía que los rodeaba.

El hombre llegó a su destino lleno de heridas causadas por la enorme aura de sus creaciones. Se arrodilló ante ellos y los miró con un melancólico amorío. Eran sus hijos y los de ella. Los había creado para llenar sus vidas, pero también tenían una misión que cumplir. Una que cambiaría el mundo tal y como todos sus habitantes los conocen. Ese había sido su propósito durante los últimos años, pero ahora todo se veía derruido por la avaricia y maldad de sus enemigos.

Tanto amor, tanto tesón en darles una vida digna, y lo único que consiguió fue que la persona a la que más amó muriera y que a sus hijos les esperase un destino funesto. Se odiaba a sí mismo, pero al mismo tiempo sentía un incondicional amor hacia aquellos a los que dio lugar junto a ella. Por eso, precisamente por eso, debía pedirles un último favor a sus amigos.

Tomó a ambos niños entres sus brazos, sintiendo cómo su descontrolada magia viva penetraba en su piel y le hacía reprimir alaridos de dolor. Pero también pudo apreciar la tranquilidad que le transmitía tener a sus pequeños junto a él. Poco a poco, fue acercándose a sus amigos, que le miraban horrorizados. "Seguramente tenga un aspecto terrible", pensaba con ironía.

Cuando estuvo justo en frente de ellos, les tendió a cada uno un bebé. Una niña y un niño, justo como su ya difunto amor había soñado tantas veces. El amigo y su mujer también sintieron esa dolorosa fuerza entrar en ellos, pero de una forma más liviana, pues los pequeños estaban separados el uno del otro. La mujer fue la primera en atreverse a preguntar:

-¿Q-Qué pretendes con esto?

El hombre la miró con parsimonia, demasiada, como si ya hubiese practicado qué decir en ese momento. Como si ya supiese que todo esto iba a suceder…

-Cuidad de ellos – Dijo –. Criadlos como si fueran vuestros propios hijos, y sobretodo, no dejéis que sepan nada de su pasado hasta llegado el momento.

-Pero… ¿qué será de ti? – Preguntó su amigo.

-¿Yo? Yo ya he aceptado mi destino… y he llegado a la conclusión de que es lo que me merezco. Cuando os vayáis, cada uno por vuestro camino, el aura de los niños se desvanecerá debido a la distancia entre ellos, pero seguirá en su interior en estado de letargo.

El matrimonio sabía cuál era su propósito inicial, pero nunca se imaginaron que ahora deseara acabar con su vida. Sabían lo que tenían que hacer, después de haber estado al tanto de los planes que él tenía para los niños, sabían cuál era la misión que se les acababa de ser adjudicada. El único problema era el de dejar a su amigo cumplir su deseo de desaparecer… No querían perderlo. El marido se opuso a la idea de abandonarlo.

-No vamos a dejarte mori…

-Fuera.

El hombre le interrumpió antes de que pudiese continuar mediante un conjuro de traslación. Ahora estaban lejos del laboratorio subterráneo. Ahora los bebés se habían separado por miles de kilómetros de distancia. Estaban a salvo… por ahora. Él se quedó de pie mientras la energía de los hermanos seguía fluyendo a su alrededor como una furiosa y devastadora tormenta que no tardaría en devorarlo. "Aunque se hayan marchado, su aura se ha quedado aquí imprenta como un tatuaje… Por lo visto son un éxito", pensó antes de dejar que la magia que él mismo había creado lo consumiese por completo.

Que conste que por el momento voy a dejar las identidades del hombre, "ella", el matrimonio y los bebés en el anonimato; pero sabed que ninguno es un OC y que todos son personajes de Okubo…

Bueno… ¿qué os parece? ¿Promete, o es solo una mierda más en el fandom? xD Vale, no es una mierda, pero todo el mundo tiene sus fallos y estoy seguro que yo no soy una excepción.

En fin, aquí empieza otro de mis fics, espero que os guste, gente. ^^