¡Hola! Acá les traigo otro fic :D
Pero no se preocupen que este de tres caps por lo que no tardaré casi nada en publicarlo completo. Originalmente iban a ser drabbles separados y al final decidí juntarlos para hacer una sola historia.

El título "Apple And Cinnamon" es por la canción del mismo nombre de Utada Hikaru.

Avisos: Yaoi. GenesisXZack.


- Zack, esta es una misión de alto riesgo y suma importancia – comenzó a decir el hombre de la gran espada con su ya característico tono autoritario – por lo que no consideraré ningún fallo… ¿Me estás poniendo atención? –

- Sí, sí, por supuesto – contestó prácticamente ignorándolo.

Desde unos arbustos maestro y alumno se encontraban espiando la base militar de Wutai.

- Quizás no debí traerte – comentó con una mano en el mentón – Aún eres muy joven para participar en una guerra –

- Vamos, hombre-de-poca-fe, ¿en verdad dudas de mis grandiosas habilidades? – preguntó con un aire altivo y guasón en el rostro.

-… ¿Debo contestar eso? – respondió con mofa.

- ¡No me hagas esto, Angeal! – protestó con el seño fruncido – ¡Sabes perfectamente que puedo con esta misión! –

- Si sigues gritando nos descubrirán – dijo tranquilo. Echó un último vistazo a las tropas enemigas y se aseguró de si era el momento preciso para atacar – Prepárate. Ya sabes lo que tienes qué hacer: acaba con todos los enemigos que puedas. Recuerda que las bombas que la unidad B plantará se activarán a las doce –

- Apenas son las once – viendo la hora en su celular – No te preocupes, tendré tiempo de sobra para salir – dijo restándole importancia a la situación.

- ¿Seguro que podrás hacerlo?

- ¡Claro! Confía en mí. Sólo observa – dicho esto dio un saltó fuera de los arbustos – Será pan comido – dijo para sí con una sonrisa confiada.

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- ¿Cómo va todo, Zack? – preguntó Angeal.

- Todo marcha según lo planeado – contestó mientras que con una mano sostenía su celular y con la otra la espada con la que se defendía.

- ¿Has tenido problemas? –

- ¡Ninguno! Es más fácil de lo que creí – dio un último golpe a su oponente y pasó a luchar con otro.

- De acuerdo. Llamaré más tarde. Me parece que por ahora estás ocupado – dijo al escuchar el choque de las espadas.

- ¡Aaaaaaah! – Zack repentinamente dio un grito tan fuerte que Angeal tuvo que alejarse el teléfono del oído.

- ¿Qué sucede? – alarmado.

- ¡Encontré una moneda! – se agachó a recogerla y de paso esquivar una lanza – ¡Hoy es mi día de suerte! –

- ¡Zack! ¿Quieres concentrarte? –

- ¡Wow! ¡Es de diez gil! –

- Zack…-

- ¡Y brilla! –

- No tiene caso – murmuró estampándose una palma contra la frente – Como sea. Apresúrate – colgó.

Zack guardó el celular y la monada sin entender muy bien porqué Angeal se había enfadado. Sostuvo de nuevo el arma con ambas manos y acabó más rápido con los guerreros que le detenían el paso.

Continuó el recorrido eliminando fácilmente a los enemigos hasta que llegó a un punto donde dos gigantescas masas vivientes no le dejaban pasar: Anti-soldados.

- Umm… Esos monstruos con mazos deben ser a los que se refería el director – comentó pensativo y recordando el reporté que leyó sobre ellos – ¡Ja! No importa. Nada puede detener al talentoso Zack – dijo tratando de autoconvencerse de que nada malo podría pasar.

Y unos cuántos minutos después Zack se encontraba mordiendo el polvo.

Había logrado vencer a un Anti-soldado, pero el que quedaba aprovechó para atacarlo por la retaguardia en un momento de distracción y fanfarroneo.

- ¡Oh-oh! – exclamó al ver que su espada no había aguantado los mazazos y se partió a la mitad. Los nervios se hicieron presentes.

Derrotado, herido, y sin nada con qué defenderse… Al principio la misión parecía ser cosa fácil pero ahora todo estaba en su contra. ¿Qué más podría salir mal? De pronto recordó que no faltaba mucho para que las bombas se activaran.

- Genial. Tiempo contado – dijo irritado.

Debía levantarse y escapar de ahí lo antes posible, sino acabaría explotando junto con toda la base y demás guerreros que siguieran dentro. Sin embargo estaba cansado y la salida bastante lejos. Además había otro problemita: el Anti-soldado lo tenía acorralado. Y, justo cuando pensaba que sería aplastado por su gigante mazo, una silueta llegó a su rescate, convirtiéndose en un cálido rayito de esperanza en aquella gélida noche.

Lo más seguro era que aquel ser caritativo se tratase de un SOLDADO de primera clase, o al menos eso se podía advertir por la maestría con la que derrotó al monstruo de una sola estocada.

Zack, impresionado, se puso en pie y corrió a agradecerle enseguida a su salvador.

- Hey…, gracias – dijo apenado, llevándose una mano a la nuca. Fue vergonzoso para él haber sido salvado por un desconocido, ¡Pero vaya que le era un alivio seguir con vida!

- No hay de qué – contestó dándole la espalda y sin prestarle atención.

- O-oye, ¡Espera! – el chico paró en seco – ¿Podrías decirme tu nombre? Ya sabes..., para saber a quién devolverle el favor –

- Genesis –

- ¿Genesis? – repitió pensativo, el nombre le sonaba de algo – Esto… El mío es Zack - le tendió la mano como toda buena persona civilizada mas el castaño ni se molestó en secundarlo. En cambio se giró hacia él mostrando una ligera sonrisa socarrona.

- ¿Zack…, el perrito? –

- ¿Disculpa? – confundido.

- Eres el alumno de Angeal, ¿no es cierto?

- – respondió rascándose la cabeza. Todavía liado.

- Angeal me ha hablado de ti. Dice que eres un desastre y no sabes concentrarte – rió – Y por lo que vi, tiene razón. Si no fuera por mí ahora estarías muerto –

- ¿Qué? – desconcertado – Pu-pues… ¡Yo no pedí tu ayuda! – cruzó los brazos y se volvió hacia otro lado, ofendido – ¡Tenía todo bajo control! No sé que es lo que pudo haber fallado… ¡Ya sé! La moneda ¡Todo es culpa de la maldita monada! Se supone que debía darme suerte pero no fue así – levantó un puño y maldijo a la pobre moneda.

El castaño lo miró intentando descifrar qué clases de idiota era pero… desistió por lo difícil de la tarea.

- … No sé de qué hablas – anunció pocos segundos después de intentar comprenderlo – Pero puedo darte un punto a favor por haber sobrevivido tanto tiempo contra un anti-soldado – dijo con simpleza para después darle la espalda de nuevo – Supongo que no eres tan imbécil como Angeal lo hace parecer –

- ¿Umm? - Zack dejó de maldecir a la moneda para tratar de analizar la última frase. ¿Había sido un halago o un insulto…?

Continuará...


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