Capítulo 2: Reencuentro

-¡Me da igual lo que digáis! ¡Estoy harta de esta casa y esta familia! ¡Me voy y no pienso volver!

Tanaka cerró la puerta con un portazo y abandonó su casa por enésima vez. No podía soportar más la situación de incomprensión de sus padres. No le hacían caso, no le preguntaban nunca nada de cómo se sentía ni lo que realmente quería. Se sentía como un mueble más en la casa. Decidió que ya era hora de dejarles para siempre. El inconveniente: no tenía dinero ni otro sitio al que ir. Bueno, sí que lo tenía, pero no había nadie esperándola. La casa de Jin.

Siguió caminando con su maleta hasta el barrio pobre y entró en las barracas. La casa de Jin seguía como siempre. La cama, la pequeña cocina y el baño. Nada más. Sin embargo, se sentía tan a gusto en ese lugar que no le importaba pasar el resto de su vida ahí. Mirara donde mirase, veía a Jin, se veía a ella con él, disfrutando de su vida como pareja. Lo triste era que Jin no volvía, y ella se sentía aún más sola.

Se estiró en la cama, aquella cama donde una semana atrás habían hecho el amor por primera vez. Ella se había hundido en su enorme y fuerte cuerpo, abrazándose y besándose sin nada que les separara. Ahí también Jin le había propuesto la idea de crear una familia, él y ella juntos. Tanaka no se lo creía, aunque le entusiasmaba la idea. Eso era lo que ella también necesitaba.

Se quedó frita encima del colchón, recordando aquellos momentos íntimos.

Al cabo de un rato, comenzó a abrir los ojos lentamente, desperezándose, y se encontró la mirada de Jin, atenta a sus movimientos. Le produjo un enorme sobresalto.

-¿…Jin?

La emoción pudo con ella y se lanzó en un fortuito abrazo contra él. Jin la rodeó en sus brazos y le susurró al oído:

-Ya estoy en casa.

A lo que ella respondió, con los ojos llorosos:

-Bienvenido.

Ambos se fundieron en un intenso beso. Él la agarraba de la nuca, atrayéndola más y más hacia él, mientras ella le acariciaba el pecho, duro y firme, e iba acariciándole por toda su extensión. Le hizo estirarse sobre la cama y comenzó a subirse la camiseta. Jin, viendo sus intenciones, la paró.

-¿Qué haces?

-¿No vamos a celebrar tu regreso?

-No.

Tanaka frunció el ceño y se cruzó de brazos.

-Eres un aburrido.

Jin se incorporó en la cama, apoyándose sobre la pared.

-No he vuelto para pasarme el día en la cama. He venido para ver cómo estabas, si necesitabas algo.

Te necesito a ti, pensó, pero sus palabras no se pronunciaron.

-Pues ya ves, sigo igual. Ahora que ya lo sabes, ¿vas a irte otra vez? –preguntó dolida, con la vista fija en el suelo.

-Sí, sólo tengo este día libre –titubeó unos instantes, pero prosiguió-. Estoy viviendo en casa de un amigo, no tienes de qué preocuparte.

Ella le miró como si le hablara de un perro verde.

-¿De un amigo? ¿Por qué? ¿Por qué con un amigo y no conmigo? ¿Qué diantres haces cuando no estás conmigo, Jin? –Tanaka se había comenzado a emocionar y no podía ocultar su despecho.

-Es un asunto privado, no puedo hablar de ello, lo siento. Pero de verdad, no tienes que preocuparte –se acercó más a ella-. He vuelto porque quiero que pasemos el día… juntos.

A Tanaka se le iluminó el rostro, pero bajó la vista al momento.

-No me sirve de nada que me digas eso, si al final te vas a volver a ir. ¿Siempre vamos a estar así? –se abrazó las rodillas, mientras hundía la cara entre ellas-. Yo… acabo de irme de casa.

-¿Otra vez?

-¡Otra vez no! –contestó, enrojecida-. ¡Ésta es la última! Ya me he cansado… no quiero volver a esa casa. ¡Quiero estar contigo! –le golpeó con sus puños en el pecho.

Jin suspiró y cogió sus manos con suavidad.

-Estaremos juntos, pronto. Créeme. Pero por ahora tienes que confiar en mí y dejarme acabar con este asunto.

-Un asunto del que no tengo ni idea… -murmuró, agachando la cabeza.

Jin se levantó de la cama y tiró de su mano, invitándola a abandonar el sitio.

-Vámonos a dar una vuelta, ¿no te apetece?

-¿Adónde quieres ir tan pronto? Quedémonos aquí… -Tanaka se estiró de nuevo sobre el colchón, haciéndose un ovillo.

La verdad es que Jin se sentía un poco cansado después de haber dormido apenas un par de horas. Se tumbó al lado de Tanaka, mirando al techo. Ella aprovechó para abrazarle y apoyar la cabeza sobre su pecho.

-¿No te quedarías así para siempre? –le preguntó mientras con reseguía los huesos de su clavícula con el dedo índice.

-…Tal vez –respondió Jin tras un breve silencio.

Ambos se durmieron a los pocos minutos.


El futuro heredero de los Amagi se había quedado solo y no sabía qué hacer. No había planeado nada, la idea de pasar el día fuera se le había ocurrido de pronto, porque él también quería salir de la casa aunque sólo fuera por unas horas. Tras unos minutos de indecisión, siguió el consejo que le había dado Jin, y probó a llamar a Hashimoto desde una cabina.

-¿Diga? –contestó al otro lado del teléfono una dulce voz femenina.

-¿Hashimoto? Soy Koga… Koga Amagi. ¿Te acuerdas de mí? –respondió él, sin poder evitar sonrojarse, aunque ella no le estuviera viendo.

Hashimoto dio un brinco y sus ojos se abrieron como platos. No podía creer que Koga le estuviera llamando. No le salía la voz y la mano le temblaba, mientras su corazón empezaba a bombear frenéticamente.

-¿Hashimoto…? –repitió Koga, ya dudoso de si realmente era ella con quien estaba hablando.

En su habitación, Mayu Hashimoto se sentó sobre la cama mientras sostenía el teléfono, y tras un largo suspiro, intentó serenarse.

-S-sí… soy Hashimoto. ¿Qué… qué querías?

Koga se quedó mirando su reflejo en el cristal de la cabina, intentando encontrar las palabras adecuadas. En su último –y valga decir, único- encuentro a solas, Hashimoto le había besado, entregándole sus sentimientos de la manera más directa posible, pero él la detuvo, por culpa de aquellos recuerdos sangrientos de "su fiesta". No sabía decir si el beso le había resultado repugnante o si le había gustado, era incapaz de separar ambas emociones. ¿Aquel fatídico suceso no le iba a dejar en paz nunca? ¿Iba recordar las chicas mutiladas y violadas cada vez que intimara con alguien? No sabía si lo iba a conseguir, pero al menos iba a intentar que Hashimoto no se llevara una idea equivocada de él.

Lo que él no sabía es que Hashimoto sí sabía lo que había ocurrido, y quería olvidarlo tanto como él mismo.

-Verás… siento lo que pasó el otro día. Lo siento muchísimo, por tratarte sin respeto ni consideración, y por irme sin darte explicaciones. Me gustaría que nos viéramos… ahora, si es posible.

Le hacía daño recordar la cita con Koga, cómo él la había rechazado sin mediar palabra, de una manera casi violenta. Se sentía triste y sola, pero viendo que él se preocupaba por ella, le dio ánimos para intentarlo, aunque no estuviera muy segura de si serviría para algo. Al menos, quería volver a estar cerca de él.

-Está bien… ¿dónde estás? –Koga le dio la localización de la cafetería que estaba enfrente de la cabina telefónica-. De acuerdo… en veinte minutos estoy ahí.

Koga entró en la cafetería, se sentó en una de las mesas junto al cristal que daba a la calle y pidió un café bien cargado para que la espera se le hiciera más llevadera.

Al cabo de un par de minutos, un hombre pasó por su lado, acarició el borde de la mesa, y lentamente se sentó frente a él.

-Bueno, bueno, bueno… pero si es el primogénito de los Amagi. ¡Qué casualidad! ¿Cómo tú por aquí?

Koga se quedó boquiabierto ante la aparición de ese extraño. ¿Quién diablos era? ¿De qué le conocía? El hombre no aparentaba más de veintitantos, y vestía traje azul de raya diplomática. El peinado era lo que no le pegaba a ese aspecto tan formal: llevaba un gran mechón de pelo sobre un lado y el resto engominado hacia atrás. Sin duda, era un tipo excéntrico, y su fría mirada lo delataba.

-Perdone… ¿le conozco de algo? –preguntó tímidamente Koga, al ver que le trataba con tanta familiaridad.

El extraño se cruzó de piernas y apoyó las manos sobre la mesa.

-Diría que no hemos tenido el placer de conocernos directamente. Más bien conozco a un amigo tuyo. Ay, pero no recuerdo su nombre, cómo era… -comenzó a chasquear los dedos.

Koga no entendía nada. ¿Se estaría refiriendo a Jin? Y si… ¿fuera un jugador? Estaba en problemas.

-Uhm… no me eres de ayuda. Bueno, no recuerdo su estúpido nombre de humano, pero sí su verdadero. Zet. ¿Te suena? –dijo con una sonrisa que escondía de todo menos frialdad.

Koga se quedó sin habla. Mierda, estaba en problemas. No sé quién es este tío pero tengo que salir de aquí sin que nadie resulte herido. Debo mantener la calma.

-Quién es usted –dijo Koga seriamente.

-Qué modales los míos. Perdona, pero me dejo llevar. Me puedes llamar Haitani. Y a esos dos de la barra –señaló- los puedes llamar Jugador 1 y Jugador 2. Vienen conmigo, pero porque se han puesto pesados, ¿sabes?

Ya no cabía duda, estaba en apuros. No podía avisar a nadie sin que lo descubrieran. ¿A qué venía esta repentina intromisión de jugadores? Debía hacer algo y rápido, antes de que llegara Hashimoto. El tal Haitani, además, no parecía un jugador como los demás.

-Qué es lo que quiere de mí –espetó Koga, mirándole fijamente, lleno de impotencia.

-De ti, nada. Busco a tu amiguito. ¿Me dices donde está por las buenas o por las malas? Por las buenas te pago el café y por las malas te lo destrozo. ¿Qué te parece?

¿No sabían dónde estaba Jin? Pero si ya conocían su casa, ¿entonces no se encontraba allí? ¿Los habría notado? ¿Dónde estará? Koga no sabía qué decir.

-De momento no sé interpretar los silencios, así que te agradecería que me lo dijeras en voz alta. No tengo todo el día. Esos dos no están por la faena, yo sólo aviso.

Koga miró hacia la barra de nuevo, podía ver como la mano de uno se iba deformando y adquiriendo un color verdoso.

-No… no sé dónde está. Es la verdad –apretaba los puños por debajo de la mesa, conteniéndose.

-No te hagas el interesante, sabemos muy bien que ha estado escondido en tu casita. ¿Acaso quieres que vayamos de visita a la gran casa Amagi? No te miento que me muero de curiosidad por verla. A tu hermanita también.

Konoha.

Mierda, qué hago. No puedo poner en peligro a la gente del local, pero tampoco sé dónde está Jin… sólo puedo imaginar que ha conseguido escaparse mientras le buscaban y está oculto en algún lugar. No creo que haya vuelto a casa… ¿Y si les llevo a algún lugar donde no haya nadie? Sí, tengo que sacarlos de aquí, antes de que llegue Hashimoto… ¿pero dónde los llevo? ¿Y me matarán cuándo me descubran?

-Chaval, me estoy aburriendo. O me lo dices o vuelo este sitio por los aires.

Koga se dio por vencido y decidió fingir. Sólo esperaba que no se dieran cuenta.

-Está bien, os llevaré donde se encuentra Zet.

-¿Nos llevarás? No, no. Nos dirás donde se encuentra, sabemos ir a los sitios por nuestra cuenta. Oh –Haitani se percató de algo-, ¿acaso has quedado aquí con alguien? ¿Has quedado con él? Qué tonto soy, mira que no caer en eso. Pues vamos a esperar a tu visita, no vayamos a darle plantón, ¿no?

No debían de quedar muchos minutos para que llegara Hashimoto.

Fin capítulo 2.

Comentarios de la autora:

Como esta página no tiene rincón para dejar comentarios aprovecho ahora que subo este segundo capi para dar las gracias a quienquiera que lea este fanfic. Especialmente gracias Azkaban por dejarme un review en el anterior capítulo, me hizo muchísima ilusión ^^ No he encontrado ningún otro fanfic de Zetman en toda la red, salvo los otros 2 en inglés que *de momento* hay aquí, así que tampoco esperaba que me leyera alguien... Si alguien más ha topado con este fanfic, lo ha leído y le ha gustado en mayor o menor medida, me encantaría que me dejara su opinión! Me anima mucho a seguir escribiendo si sé que alguien lo va a leer ^^ Quizá suena un poco egoísta por mi parte "pedir" comentarios, pero es simplemente ilusión, puesto que no conozco mucha gente en mi entorno que haya leído el manga y me da pena no poder compartirlo con nadie, siendo Katsura uno de mis mangakas favoritos :(

De todos modos, gracias a cualquiera que lea el fanfic, espero que os guste, y espero que al menos lo disfrutéis. Un abrazo y nos vemos en el capítulo 3 *del cual aún no he pensado nada xD*.

Ah, se me olvidaba decir que, como quizás hayáis visto sobre todo con este segundo capítulo, que el fanfic está situado sobre el tomo 13. La verdad no me ciño a ningún momento en concreto, puesto que como el manga sigue abierto, no sé qué pasará, y como Zetman es bastante lineal, no se me ocurría hacer un fanfic en un "determinado momento" y he preferido escribir sobre la marcha, así que es posible que partes como el beso/cita de Hashimoto y Koga los mencione en el fanfic, y otras como Haitani en su aparición televisiva destroyer no (ambas cosas del tomo 13). Digamos que mezclo sucesos del manga y otros de cosecha propia. Espero que no resulte muy lioso al leer ^^U pero es la única manera que se me ocurrió de escribir el fanfic.

Ahora sí, eso es todo. ¡Gracias por leer!