Cuando lo que esta mal se pone peor

Yugo no entendía que estaba ocurriendo, pero sabía que algo estaba realmente mal.

No solo la extraña actitud de Alice, o la desaparición de Long o la ridícula excusa de Burtory, ni tampoco la salida tan precipitada de Steven Goldberg. También le estaba incomodando la extraña actitud de Cronos luego del torneo.

Se lo había encontrado al salir, el joven príncipe buscaba a Shina, pero había algo en su semblante que a Yugo le había dado mala espina.

Se le había acercadocomo siempre, sonriendo y con la mano en alto.

—Cronos —Le llamó, pero el príncipe pareció molestarse, Yugo lo supo por la extraña mirada en los ojos esmeraldas del príncipe. —¿Todo bien? —Preguntó aun extrañado.

—Si —Espetó Cronos secamente, algo inusual en él. — ¿Has visto a Jane? —Ni siquiera le miraba a la cara, solo observaba a su alrededor, intranquilo, como esperando algo.

—Se nos adelanto, ¿Qué ocurre Cronos?

Yugo había querido poner una mano en el hombro de Cronos, en señal de camaradería, pero lo que obtuvo fue un manotazo impidiendo que se acercara al príncipe del reino de los zoantropos. Yugo le miro sorprendido.

—¿Cronos?

—Lo siento Yugo —Exclamo atropelladamente el joven albino —No me siento bien, yo… —El príncipe comenzó a alejarse de Yugo que seguía todavía en su sitio, observando. —Te veo luego —Y Cronos salio corriendo.

Yugo lo había observado perderse entre las sombras de los pasillos de salida del lado opuesto a donde ellos estaban. Gado le había llamado, pero el contesto que le dieran un momento más, y se dirigió hacía los asientos de Cronos y Ganesha, allí no encontró nada inusual, salvo unas botellas vacías de agua que habían obsequiado los empleados de la compañía. Yugo frunció el ceño, ¿Tendría eso que ver algo con la extraña actitud de Cronos?

En ese momento no lo sabía, pero ahora estaba seguro de que algo tenía que ver, pues desde que habían regresado a la casa de los Gado, Uriko, que se había tomado como cinco botellas de esa agua, estaba actuando de forma poco común.

Como Shina y Kenji se habían ido a pie, y quien sabe a donde, Long no estaba, y Jenny se había ido a "cambiar de ropa" Yugo condujo el auto de Shina, mientras que Gado era acompañado por Uriko, Alice y Steven Goldberg . Todo fue normal, hasta que llegaron a la casa.

Uriko había ido dormida casi todo el trayecto, o eso dijo Alice, hasta que llegaron. Uriko se despertó, y sin decir nada, bajo del auto con paso pausado y la mirada ausente, todos creyeron que era sueño, así que no le prestaron atención.

Entraron en la casa, Gado les ofreció algo de cenar, y allí fue donde lo extraño se disparó. Uriko se había dirigido a la cocina, Alice se había ido directo a su habitación y Gado no dejaba de marcar al celular de Jenny pero ella no contestaba.

Fue entonces cuando Steven se retiro discretamente, Yugo estaba extrañado, Steven solo les había dicho que tenía que ir a la clínica, pero no dijo a que ni pidió que le acompañaran, seguramente debía ser algo urgente, pero si era urgente, ¿Por qué no mencionarlo?.

Cansado por las peleas, Yugo decidió ir a cenar algo, y fue a la cocina, saco un plato de la alacena, y tomo el cereal, todo esto mientras Uriko comía en completo silencio, algo inusual en ella que normalmente te saludaba o sonreía cuando entrabas a cualquier habitación donde ella estuviese.

Pero lo que termino por convencer a Yugo de que algo extraño estaba pasando, fue el momento en que intento tomar la leche. Antes de que pudiera poner su mano sobre el cartón, una pequeña pero firme mano se cerró sobre su brazo, lastimándolo.

El rostro de Yugo se desfiguro en una mueca, a penas comprendiendo lo que acababa de ocurrir. Vio la mano que le apretaba el brazo, era la mano de Uriko, luego vio su rostro, la niña parecía molesta, estaba seria, completamente seria, sus finos labios formaban a penas una línea en su rostro, y sus ojos se veían oscuros y hostiles.

—¿Uriko?

La niña pareció reaccionar ante su voz, de pronto sus ojos recuperaron el brillo, y lo miro con confusión, luego observo su mano cerrada sobre la muñeca de él.

Como si su piel quemara, la niña lo soltó dando un brinco, la leche se derramo.

—Perdón, Yugo, yo no… ¡te deje morado!

Yugo sonrió, y levanto el cartón de leche.

—Calma, no pasa nada, si que aprietas fuerte

—Lo siento, es que… tenía sueño, pero no recuerdo cuando fue que desperté…

Yugo fue por un trapo para limpiar la leche derramada, aunque en su rostro se podía ver la intriga que le causaban aquellas palabras.

—Me voy a dormir, ¿si?, perdóname

Y al igual que Cronos, Uriko había salido corriendo de la cocina.

Y ahora estaba allí, solo, en el jardín de la casa, observando el cielo estrellado.

¿Dónde demonios te metiste Kenji?

Creía que había hecho mal en no decirle a Gado que fueran a buscarlos, pero por otra parte se alegraba de que Shina, Long y Kenji no estuvieran allí, la atmosfera era demasiado tensa.

Suspiró, estaba cansado, pero más que por las peleas, por las intrigas, sabía que había un mundo de secretos a su alrededor, pero lo que no comprendía era porque quienes guardaban los secretos eran sus amigos.

Entonces su teléfono celular sonó.

Yugo se apresuro a sacarlo de su bolsillo, era un mensaje

"Yugo necesitamos que nos recojas en la calle de la clínica, en el café que esta en frente, el silver pases a la clínica, ni avises a mi padre, por favor. Espero no haberte levantado lobito"

Yugo frunció el seño, el mensaje era de Shina, no le sorprendió mucho que pidieran que los recogiera, después de todo ellos se habían ido sin coche, pero el que le se lo pidiera a él y no a Gado le pareció extraño, más aún que pidiera que no le mencionara nada. Y luego estaba el "recojas", supuso que se trataba de ella y de Kenji, pero una corazonada le indicaba que seguramente Long Shin estaría con ellos.

¿Pero que diablos hacen en la clínica?

No lo sabía, aunque le preocupaba. Se dirigió a la casa para tomar las llaves, luego se dirigió a la cochera y se subió al auto de Shina, le preocupo que alguien se despertara con el sonido del motor, pero al parecer todos estaban muy ensimismados como para escucharlo.

Salio de la casa, y se dirigió al sitio acordado, esperando que una mala noticia no le aguardara.

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Shina observaba con detenimiento la clínica, esperando ver al joven Ninja salir de allí. No le gustaba esperar, pero esa era la misión del chico, y si ella le ayudaba esperando, eso haría, así estaba entrenada.

Bebió un poco de su té de limón con demasiada lentitud.

—Pareces muy tensa

La voz de Long llamo su atención, aunque esta vez, Shina no se molesto en mirarlo,

—Creí que pedirías un café —Dijo nuevamente el hombre, para después tomar un sorbo de su bebida, al igual que Shina, había pedido un té de limón.

—No me gusta el café, me altera los nervios —Contesto ella, aún sin verlo a la cara.

—Estará bien Jane, tranquila

Shina crispo los puños, pero se contuvo, no quería llamar la atención.

—Se que estará bien, pero me preocupa que tanto esta ocurriendo…

De pronto la mujer interrumpió sus palabras, se irguió en su asiento sin dejar de mirar hacia la clínica. Por primera vez en esa larga espera, Long volteo a ver el mismo punto que Shina había estado observando.

Le alegro ver al joven Ohgami cruzando la calle con un aire tan normal, propio de cualquier adolescente. Kenji se dirigió al café, y entró.

—Kenji

Shina le llamó y el joven se dirigió hacia la mesa, con una falsa sonrisa en el rostro. Eso le preocupo a Long, pues indicaba que algo malo había ocurrido.

Kenji tomo asiento en medio de ambos.

—¿Quieres un café? —Le pregunto Shina, que ya comenzaba a levantarse.

—Por favor, creo que lo necesito luego de haber escuchado aquello

Shina se había levantado de la mesa, pero antes de que se encaminara al mostrador, un mesero del local le pregunto si se podía ayudarle en algo.

—Oh, gracias, un café… ¿capuchino?

—No, americano por favor —Contesto Kenji, aun con la sonrisa falsa en su rostro.

El mesero anoto la orden, y se fue. Shina volvió a sentarse.

—¿Y que fue lo que escuchaste Kenji? —Esta vez fue Long quien tomo la palabra, el se mantenía tranquilo como siempre, pero podía sentir la tensión del joven Ninja.

Kenji suspiro, tenía mucha información que contar, y la mayoría seguramente que dejaría al señor Shin con un intenso dolor de cabeza. Pero debía contárselo de una forma u otra.

Y entonces les contó todo lo que había podido escuchar en la oficina de Jenny, lo del zoantropo mejorado, clon de un clon, lo de los clones engendrados por mujeres que creían recibir tratamientos contra infertilidad, lo de la identidad falsa de yehilyn, de cómo ocuparon los genes de Gado y probablemente los de los padres de Shina, lo del potenciador para los clones…

Al terminar las reacciones que observo fueron más o menos las que esperaba.

Shina tenía una mirada turbia y sus labios estaban apretados con fuerza, sus manos, ahora cerradas en puño se mantenían sobre sus piernas. Long miraba distante su vaso de té, que ya casi terminaba.

En medio de su plática había llegado el mesero con el café de Kenji, pero este estaba tan sorprendido por lo que escucho, que a penas y había tomado unos tragos.

—Entonces no es mi hermana… pero puede que sea genéticamente… ¿Mi hija?

Kenji frunció el ceño, aquello le había pasado por la cabeza, pero no llegaba a comprenderlo del todo.

—Yehilyn parece mas la clon de Shina, pero si, puede ser que hayan ocupado tus genes, o quizás los de los padres de ambos…

Shina resoplo.

—Mis padres… no recuerdo nada de ellos, eran zoantropos, de eso estoy segura, los dos, por que vivían en el reino de… los zoantropos.

—Tiene sentido, mis padres eran humanos...

Kenji guardo silencio por unos instantes, sabía que aquella información había sido demasiado impactante para sus compañeros. Así que decidió esperar, tomando poco a poco su café.

Shina se termino su té, y de nuevo miro hacia la clínica, sus ojos brillaban de forma extraña, casi con tristeza, o quizás solo fuese la impresión.

Long por su parte suspiro, y termino su bebida, para luego acomodarse en su asiento, y entonces, rompió el silencio.

—¿Y que hacemos?, ¿Debemos compartir esto con alguien? ¿Por qué burtory no lo ha hecho?

Kenji le respondió. —Teme que la noticia no sea tomada tan… bien

Shina se volteo hacia ellos, y con voz glacial les dijo:

—Oh puede que quieran ese "potenciador de habilidades" para ellos, no sé, pero por lo visto ahora debemos tener cuidado con quienes son nuestros aliados.

Kenji se sobo las sienes.

—No me gusta sentirme así, tan desprotegido, si al menos pudiéramos contárselo a alguien más. Alguien neutral.

—¿Qué tal Yugo? —Opino Long —Debe estar tan confundido como nosotros, es impulsivo, tiene fuertes lazos con la mayoría de la WOC y del equipo, pero sin duda es confiable.

—Y el único que puede venir por nosotros hasta acá, sin sospechar nada

Antes de que pudieran responderle, Shina había tomado su teléfono celular y había escrito un mensaje para Yugo, luego de enviarlo, guardo el teléfono en su bolsillo del pantalón.

—Listo, ahora a esperar… más…

Los dos hombres frente a ella se cruzaron de brazos, eso de esperar no les gustaba a ninguno de los tres. Shina sonrió, al menos tenían algo en común.

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Yugo había tardado media hora en llegar, en ese tiempo Shina, Long y Kenji habían optado por cenar en el local. Se alegraron mucho, aunque no lo demostraron, cuando vieron el auto de Shina aparcarse frente a la ventana.

Sin perder tiempo, los tres se levantaron de sus asientos, Shina se dirigió al mostrador para pagar la cuenta, y regreso a la mesa a dejar la propina. Luego alcanzo a los dos hombres en la puerta.

—Me deben una cena —Les dijo sonriendo.

Kenji y Long respondieron también con una sonrisa, y luego los tres se subieron al auto, ante la atónita mirada de Yugo.

—Ustedes sonriéndose, vaya, ¿pues que paso en este rato?

Shina le miro de forma seria mientras tomaba asiento en el lado del copiloto, Long y Kenji se sentaron el la parte trasera, con la misma expresión de Shina, seria, impávida.

—Yugo, hay muchas cosas que debes saber, pero vayamos a casa.

Yugo asintió, sabía que cuando esos tres tenían aquella expresión en sus rostros era por que había pasado algo muy malo. Encendió el coche, y se dirigió a la casa de los Gado.

—Será una larga noche —Yugo hizo una pausa, miro a sus acompañantes y al verlos tan tranquilos, dijo: —Yo también tengo algo que contarles.

—¿Qué tan malo? —La voz de Shina normalmente cargada de energía, ahora sonó apagada, más severa, como cuando alguien reprende a otra persona.

Yugo sintió un escalofrió en su cuello.

—No se aún que tan malo sea —Aclamó mientras apretaba el volante con fuerza —Pero por mi vida que es realmente extraño. —Sus manos se agarraban con más fuerza al volante, y sus nudillos comenzaban a ponerse blancos. —Chicos, por nada del mundo tomen el agua que dan en el torneo, por nada, ¿Entendido?

Los tres asintieron, no sabían que ocurría, pero la mirada de Yugo y la fuerza en su voz les indicaba que era un asunto muy serio.

—Detente aquí —Le dijo Shina cuando se acercaban al parque recreativo que estaba cerca de la casa de los Gado. —Debemos hablar en privado, Yugo, creo que va siendo tiempo de decirte, que quizás no puedas confiar en todos aquí

Yugo detuvo el coche como se lo pidieron, y se volteo para encarar a Shina.

—¿Qué si no lo se Shina?, Alice ah actuado de forma extraña, luego esta Jenny, Steven se fue de forma sospechosa, y ahora ustedes tres… créeme, ya se, que no me puedo confiar de todos…

Shina le interrumpió poniendo su mano sobre la de Yugo, el sorprendido guardo silencio. Shina le miraba fijamente.

—Yugo, al menos en nosotros si puedes confiar, por que nosotros vamos a confiar en ti, y por mi padre que nos ha costado confiar en nosotros, así que escucha lo que vamos a decirte… Kenji

Y entonces Kenji comenzó a relatarle todo lo que ocurrió.