En honor a Andy pg pa que no te aburras.

Hola os traigo un nuevo fic cortito, se me ocurrió mientras me encontraba en la cama lejos de mi ordenador sin poder escribir y escuchando música.

Para ser más exactos escuchando Psicofonia de Gloria Trevi.

Los personajes no son míos sino de J., lo que les sucede en parte pertenece a Gloria Trevi, y yo tan solo doy vida a esta pequeña historia, poniéndola para que ustedes la puedan disfrutar tanto como cuando la escribía:

Psicofonia:

El encuentro:

-Esta noche conocerás a mi mejor amigo, que ya va siendo hora de que así sea.-

Ronald Weasley un muchacho de unos 21 años, de cabellos rojos y ojos azules, se despedía con un beso en los labios de su novia, una muchacha de cabellos castaños, y de ojos acaramelados, de su misma edad.

El chico, fuerte y un buen estudiante para ser auror, estaba decidido a presentarle a su novia su mejor amigo desde que eran niños, un chico huérfano con un pasado extraño, pero que aun así había sido capaz de seguir hacía delante.

Por su parte la muchacha de cabellos castaños, miraba en ese momento la carta que acababa de recibir del ministerio diciéndole que había sido aceptada para trabajar en el departamento de misterios del mismo.

Su nombre era Hermione Granger, y a sus 21 años, había logrado infinidad de cosas pues puede que otra cosa no pero inteligente si que era.

Estaba tan absorta en sus pensamientos y tan contenta a la vez, que se sobresalto cuando una lechuza negra entró por su ventana, en un principio no la reconoció pero eso fue hasta que esta altanera mente extendió su pata:

-Veo que Malfoy enseñó hasta a sus lechuzas a ser irrespetuosas.-

La lechuza no esperó si quiera a recibir la respuesta al mensaje que su amo le había mandado entregar, en cuanto la muchacha deshizo el nudo que la ataba a ese mensaje esta salió volando sin más por donde había llegado.

Esta tras sonreír ante su actitud decidió abrir el pergamino en el que rezaban las siguientes palabras:

"Como he de suponer, hoy en la noche estarás presente en la casa de los Weasley, donde se supone hoy conoceremos al gran Harry Potter, del que los Weasley tanto hablan, el supuesto hijo perdido de Molly, he de advertirte que también estaré presente allí, por lo que no creas que será una noche agradable para ti.

Como también he adivinado tus mugrientos padres también estarán presentes en la casa, como futura familia que van a ser todos ustedes, una lástima la verdad, pero sino hay más remedio deberé de aguantar su despreciable presencia y aguantar sus estupideces y su compañía, tan solo he de pedirte que mantengas al menos a raya a ese que se supone en breves se convertirá en tu suegro, no me gustaría verlo hacer el ridículo.

Mis padres también han decidido asistir a la famosa reunión, al igual que Severus Snape, y ese incompetente de Neville Longbottom y su noviecita Hanna Abbot, esta noche estaré rodeado de miserables incompetentes, y lo peor de todo es que si no asistieras sería aun peor, podría decirse que eres lo único mínimamente salvable de esa miserable fiesta, Mi dichoso tio Sirius Black, ese del que te has hecho tan amiga, también asistirá, al parecer resulta que él si conoce a Harry Potter, para ser más exactos resulta que es su padrino, ¿podría haber algo peor?, pero en fin solo te escribía para hacerte saber que asistiremos a esa reunión y que espero hagas todo lo posible por darnos el recibimiento que merecemos, ya que no creo que tus futuros suegros estén a la altura."

¿Cómo había terminado siendo amiga de un patan como ese?, esa pregunta era la que rondaba en la cabeza de la chica tras haber terminado de leer su carta y sus tremendos insultos, lo cierto es que ni ella misma sabía como había sucedido tal cosa, solo había pasado y ya. Y lo peor de todo es que el miserable le agradaba y no podía hacer nada por evitar que la sonrisa en su rostro no desapareciese, Malfoy era así después de todo, aunque lo que más la hacía sonreír, es que al parecer el chico había olvidado un detalle importante, y es que en breves los Weasley no serían solo sus suegros sino también los de él, pues estaba locamente enamorado de Ginny Weasley, la hermana pequeña de su novio, así que no cabía duda de que pronto podrían llegar a ser familia.

-Venga Potter no creo que sea para tanto.-

-Ron deja de llamarme por mi apellido, no quiero asistir, sabes que Lucius Malfoy no es mi mayor admirador.-

-Lo se, pero ese miserable no es el invitado de honor Harry y tú si, ¿qué dirá mi madre sino apareces?-

-¿Por qué tanto empeño en que vaya?-

-Quiero que conozcas a mi futura mujer Harry se que te va a encantar ya veras.-

El pelirrojo sonreía como nunca antes lo había echo y su mejor amigo se estaba percatando de ello, bueno eso no era cierto solo en una ocasión había sonreído de esa forma, pero de eso hacía ya muchos años, y la causante de dichas sonrisas se había marchado sin darle una explicación clara a su mejor amigo.

Ahora se encontraban discutiendo por que él no quería montar en el dichoso avión, prefería aparecerse, pero su mejor amigo nunca había viajado en avión y se había empeñado en que quería hacerlo.

Y lo peor es que si seguían discutiendo lo perderían, ¿lo peor?, no eso sería lo mejor, pero no se debía a que él tuviese miedo a las alturas o a volar, no ni mucho menos, además eso era imposible teniendo en cuenta quien era él, no el motivo era, que no le daba buena espina todo eso.

Llevaba dos o tres días con una espina clavada en algún lugar de su alma, y en ese momento se estaba acrecentando el dolor que esta le estaba haciendo sentir, hasta tal punto que estaba por dejar fuera de juego a los pilotos y así hacer que el dichoso avión no despegase y tuvieran que aparecerse.

-Venga Harry esa es nuestra llamada.-

El muchacho que contaba con cabellos negros y alborotados, además de unos ojos verde esmeralda, ocultos tras unas gafas redondas, de aspecto fuerte y elegante, de la misma edad que el pelirrojo miró una vez más al avión que se supone lo devolvería a la ciudad de la que había querido escapar con todas sus fuerzas, pero de la que no había podido conseguir huir.

-Londres.- susurró este mientras era arrastrado por su mejor amigo.

-Si Londres, nuestro hogar amigo mio, nuestra casa.-

No tardaron en situarlos en sus asientos, y mientras eso pasaba Harry sentía cada vez más y más nerviosismo, hasta tal punto que cerró sus ojos fuertemente, para abrirlos de nuevo aun más asustado pues al hacer eso, juraría haber visto el rostro de la chica en la que había estado pensando hacía solo unos momentos, la chica que había decidido romper el corazón de su mejor amigo.

Recorrió con sus verdes ojos nervioso a cada uno de los que los rodeaban, pero no encontró ni rastro de ella por ninguna parte.

-Esto va a ser genial.-

Su amigo estaba tan nervioso y ansioso que él intento ignorar su nerviosismo, así que de nueva cuenta cerró los ojos y apretó sus puños intentando mitigarlo como fuese.

Sintió como este comenzaba a elevarse, sin ningún problema, y poco a poco sintió que se estabilizaba tal y como debería de pasar.

El vuelo fue tranquilo y sin contratiempos tan solo una hora de viaje, abrió los ojos mientras sentía un pequeño zumbido en sus oídos que no lo dejaba estar tranquilo.

Se puso en pie dispuesto a seguir a los demás pasajeros para tocar tierra al fin, después de todo nada había salido mal como él presentía que pasaría.

Al llegar a la salida del avión una de las azafatas susurro a su lado y al de su mejor amigo:

-¿Harry Potter?-

Ambos asintieron pero Ron fue el que dijo con mucho entusiasmo:

-El mismo en carne y hueso.-

-Mandale saludos a sus padres de parte de Lord Voldemort y Bellatrix Lestrange.-

Sin más y siendo los únicos que se encontraban ya en el avión Harry y Ron salieron despedidos, mientras que el avión estallaba en mil pedazos.

-Ha llegado el momento de irnos.-

Solo fue un susurro pero reconoció la voz al igual que la imagen que poco a poco se iba formando delante de él, una chica de cabellos rubios y ojos azules grandes y soñadores, la reconoció en el acto, Luna Lovegood, pero eso era imposible según él había sido informado ella estaba muy lejos de allí.

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-¿Se puede saber que esta planeando ahora?-

-¿A mi me preguntas?-

-Eres su guardiana, se supone que es tú responsabilidad.-

La chica gruño enfadada ya de todo eso, tres años, tres dichosos años aguantando broncas una tras otra, sería tan sumamente fácil hacer que todo eso terminase, pero el muy cretino no quería irse, y lo peor de todo es que mientras él no marchara ella tampoco podría hacerlo maldita sea.

-Solo porque tú lo decidiste, bien podrías meter a otro en esto y dejarme a mí libre.-

-De eso ni hablar, es tú cometido hasta que decida marchar.-

-Pues dame algo de ayuda.- pidió suplicante la chica, a lo que unos ojos castaños tras unas gafas de media luna observaban divertidos:

-Luna cielo ¿de verdad piensas que es buena idea dejarlo solo?-

-No, no me digas que...- la chica cerró sus ojos mientras murmuraba maldiciones y una sonrisa aparecía en la cara fina y llena de arrugas de una mujer con mirada severa.

-¿En serio es bueno dejarla sola en esto?-

-Si es lo mejor además ella tiene que entender que fue lo que sucedió.-

-¿Crees que se de cuenta?-

-Por el bien de cuatro almas espero que si, o lo lamentaremos muchos.-

-Es una lastima que esto haya pasado, ¿cómo es posible que nosotros dejásemos que esto pasase?-

-Mi querida Minerva el corazón es caprichoso y ciego, nadie lo maneja así que nadie puede saber que será lo que sucederá.-

Mientras la mujer miraba la espalda del hombre que miraba tras una gran ventana ella se centró una vez más en los papeles ante ella para después susurrar:

-Albus mira esto.- retiró la silla que estaba ocupando y con unos papeles en su mano se acercó al hombre.

Este que tenía ambas manos a su espalda bajó su azulada mirada al papel ante él para que una sonrisa apareciese en sus labios y él volviese a mirar al frente:

-El destino Minerva, el impredecible destino.-

Minerva lo miró con tristeza y declaró:

-Yo diría el implacable destino Albus esto no es justo.-

-Lo se Minerva pero ni tú ni yo podemos intervenir en esto.-

Declaro el hombre mirando una vez más por el ventanal ante él.

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-Ya es el momento, un poco más, un poco más, eso es así, y ahora...-

-HARRY JAMES POTTER.-

-Ahhhhhhhhhhh.- un muchacho de aparentemente veintitrés años pegó un salto o mejor dicho voló hasta el techo por tremendo susto que le habían dado.

-Merlín Luna, ¿qué demonios haces?, se supone que tenemos que asustarlos a ellos no entre nosotros.- dijo este regresando a su lado.

-Tú, maldito idiota, deja de hacer todo esto por dios Harry tienes que escucharme aquí no vas a conseguir nada, de verdad tenemos que hablar sobre..-

-Si, si Luna, que tengo que irme, que este no es mi lugar y bla bla bla, pero la verdad es que nunca antes me lo había pasado tan bien como ahora, y lo siento mucho pero no voy a marcharme.-

Sin más se dispuso a marcharse después de todo sus presas se habían escapado y todo por culpa de Luna, suspiró al darse cuenta de que ya no encontraría más presas por ese día y se dispuso a desaparecerse para volver una noche más a su casa a la cual no sabía porque estaba atado y aunque pudiera salir de vez en cuando las noches debía de pasarlas allí sin más remedio.

-Harry esperame.-

Una vez más sintió a Luna tras él la verdad es que no sabía porque ella lo seguía a todas partes desde hacía dos años, pero estaba muy enfadado con ella precisamente por eso no le hacía ni el menor caso, durante años hizo sufrir a alguien importante para él, lo malo es que no recordaba a ese alguien, era lo que tenía ser fantasma poco a poco te olvidabas de ciertos detalles hasta que llegaba el punto que confundías unas cosas con otras.

Suspiró una vez más harto de eso, había pensado muchas veces en hacerle caso y seguirla a donde lo quisiese llevar, pero había algo que lo ataba, un asunto pendiente, había una espina clavada que no quería desaparecer.

-Vamos a casa.- dijo este sin más y ella lo miró tristemente ya que una vez más Harry volvía a presentar ese semblante triste que ella tanto odiaba.

Ella también recordaba ese día en el que se lo llevó con ella, recordaba a un muchacho de la misma edad que Harry a su lado, pero no recordaba como era posible que él sobreviviese sin más, mientras que Harry que no aparentaba estar tan grave debía de acompañarla a ella.

Luna sabía que después de todo Harry no estaba bien donde estaba pero no entendía el motivo a su estado y él no quería revelarlo.

Suspiró cansada de verse impotente sin poder ayudarlo y sabiendo que lo único que podía hacer era coger su mano e ir siempre a su lado eso fue lo que hizo, rumbo ambos a "su hogar, su casa"

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-Lo siento pero ya no puedo seguir así, es más de lo que puedo soportar.-

-Te entiendo Granger, pero tú has de entender que...-

-Nada, enserio Malfoy no puedo entender nada, ya no puedo más han sido dos años, sufriendo la muerte en vida, nada ni nadie lo puede ayudar si él no quiere ser ayudado.

Sé que fue una experiencia terrible, se que se echa la culpa porque su preciado amigo ( estas palabras las dijo con cierto retintín y odio)no quería subir al dichoso avión, pero ni él ni nadie podía predecir lo que allí iba a suceder no es su culpa.-

Malfoy la miró con cierta comprensión, él llevaba dos años al lado de los Weasley viendo como poco a poco uno de los hermanos de la ahora señora Malfoy caía en un profundo vacío, del que ni si quiera su hermosa novia lo había podido sacar, ya que este parecía no querer salir.

Ronald Weasley después de pasar una crítica temporada en el hospital de la que todo el mundo pensaba no saldría, comenzó a comportarse de forma extraña, todos lo achacaban al trauma y a la perdida de su gran amigo de la infancia, pero parecía estar en otro mundo en lugar de este, se pasaba los días solo y trataba de la patada a todo el que se le acercara, todos habían pensado que optaría por la venganza llevado por el dolor y la ira, pero no, el joven pelirrojo abandonó sus estudios y se abandonó a la tristeza, o eso aparentaba que hacía, pues no se abría a nadie absolutamente a nadie.

Si acaso hablaba algunas palabras con su novia y algunos días parecía despertar y hasta hacerla feliz, pero al día siguiente volvía a su letargo.

Ese día volvía a ser el día, y les tocaba visita al cementerio donde estaba enterrado el famosillo Harry James Potter.

Por otra parte el resto de los Weasley había sufrido también esa perdida pero poco a poco aunque aun le lloraban en las fechas que significaban algo para el joven Potter seguían con sus vidas.

Él por su parte no podía odiarlo después de todo esa terrible tragedia para los Weasley fue lo que le hizo a él poder acercarse a la más pequeña de los Weasley la cual ahora era su esposa y estaba feliz de serlo.

-Hermione aunque sea por última vez tienes que venir a la tumba de Potter se que tú y yo no pintamos nada allí, pero nuestra familia si, y Ron quieras que no te necesita allí, por mucho que digas que no puedes más aun lo quieres, si bien no es el amor que sentías está el cariño de la amistad de años, una que te hace estar a su lado en los momentos como este.-

Hermione lo miró con sus ojos color chocolate y tras limpiarse las lágrimas que resbalaban por sus mejillas le dijo.-

-Iré con ustedes Malfoy, pero necesito un favor por tú parte hoy iré a mi nuevo hogar.-

-¿Dejarás de vivir con la comadreja?- declaró sorprendido ante esa noticia tan repentina.

Ella asintió tristemente mientras se llevaba la taza que Malfoy le había ofrecido cuando había llegado a su casa y bebió de su contenido.

-Esta bien Hermione te acompañaré.- dijo este levantándose de donde estaba sentado y acariciando la cabeza de esta la cual una vez más dejaba salir lágrimas de sus ojos mientras agachaba un poco la cabeza.

-Gracia Draco.- dijo en un triste susurro.

Había llegado el momento de encontrarse con el resto un día más que pasarían sumidos en la tristeza pero así sería durante algún tiempo, Malfoy acompañado de su mujer y de Hermione caminaron hacía la única tumba que tenía varios ramos de flores y estaba repleta de gente que la rodeaba.

-Hola a todos.-

La señora Weasley los miró a ambos con lágrimas en los ojos mientras que Arthur con mirada triste la abrazaba por los hombros con fuerza dándole su apoyo.

Hermione buscó a Ron por todas partes y lo encontró de rodillas ante la tumba una vez más, y a su lado de pie Sirius Black, otro que había sufrido mucho esa perdida, al parecer tenía más relación con el joven de la que ella y Draco conocían.

Sabiendo que debía de acudir al lado de ellos Hermione comenzó a caminar hacía estos, Sirius estaba murmurando algo y al llegar solo pudo escuchar:

-ya estoy cerca Harry, un poco más y descubriré al miserable que te hizo esto y entonces deseara no haber nacido.-

La rabia y el odio en la voz de este y ver como apretaba sus puños con fuerza hizo entender a Hermione que lo que Ron no había llevado a cabo y lo que ella creía nunca habían investigado quien lo había cogido había sido ni más ni menos que Sirius.

-¿Cómo es que hay tanta gente aquí?-

Una voz que Hermione no reconoció se hizo escuchar en el lugar, al girarse se encontró con un hombre de la misma edad de Sirius con cabello castaño y ojos dorados acompañado del brazo por una muchacha más joven que él pero que irradiaba amor por todas partes.

Su cabello era negro y sus ojos del mismo color y sonreía de medio lado.

Al llegar a donde estaba toda esa gente el hombre vio a Sirius y sonriendo dijo.

-Canuto viejo amigo, que coincidencia, venía a ver la tumba de James y Lily, y mira lo que me encuentro, y eso que quería darte una sorpresa esta noche.-

Sirius al escuchar ese extraño nombre levantó la vista de donde estaba mirando y al ver a ambas personas abrió los ojos al máximo sorprendido al parecer de verlo:

-¿Lunático?, pero como...-

Este sonrió ampliamente y declaro:

-Ya ves vuelvo a casa una vez más, pero esta vez para quedarme, os echaba a todos mucho de menos no podía seguir estando lejos de mi familia, pero este no es sitio para hablar de esto, dejame que preste mis respetos a nuestro mejor amigo y nos vamos y hablamos tranquilamente y nos ponemos al día.-

Este caminó hasta el lado de Sirius y miró la tumba ante él, frunció un poco el ceño y miró a unos pasos más allá para después mirar a Sirius y decir:

-O mi memoria esta deteriorando ¿o la tumba de Cornamenta y Lil no es aquella?-

Cuando este miró a Sirius vio un terrible dolor que hacía tiempo no veía al parecer porque lo miró extrañado y decidió prestar atención a la tumba frente a él, para quedarse helado en el sitio con la boca abierta y los ojos fijos en el nombre ante él.

Si era posible Hermione notó que el color se le escapa aun más de su ya de por si pálida piel, la mujer al notar esto corrió al lado de ese hombre, y Sirius lo cogió con fuerza de los hombros para juntos caer de rodillas al lado de Ron:

-No, no es posible, ¿cuando, cómo, qué significa esto?, hace dos años que lo mande de regreso ¿porqué nadie me dijo nada?-

-Remus viejo amigo, yo...-

El hombre que respondía a Remus apretaba sus puños con fuerza y era evidente que intentaba no llorar.

.-¿Quién hizo esto?-

Nadie respondió a la pregunta que no solo él se hacía sino todos los presentes hasta que para sorpresa de todos Ron susurró:

-Mandale saludos a tus padres de parte de Voldemort y Bellatrix Lestrange.-

Para sorpresa de los más jóvenes que allí había todos los adultos palidecieron y ahogaron un grito ante las palabras dichas por Ron.

-Esos malditos miserables me las van a pagar.-

Sentenció Sirius levantándose de donde se encontraba y marchándose de allí.

Todos poco a poco se fueron retirando, el hombre que respondía por Remus marchaba llorando con la mujer a su lado y con Arthur Weasley ayudándolo a caminar, seguramente hablarían largo rato con él.

Ron se marchó en compañía de Ginny y su marido Draco, Hermione se dispuso a seguirlos pero antes se giró a mirar la tumba ante ella y decir:

-¿No crees que ya va siendo hora de devolvérmelo?- de sus ojos comenzaron a salir lágrimas que no podía controlar y se acercó más a la tumba se agachó hasta quedar enfrente de esta no era una postura muy cómoda pero no le dio importancia extendió su mano hasta la fría piedra y la posó justo en el nombre y comenzó a repasarla con cuidado le pareció curioso que en la tumba estuviera grabado un rayo y con una triste sonrisa en su rostro comenzó a decir.

-Se que debe ser difícil estar solo donde quiera que estés, pero matarlo en vida no es justo, tienes que dejarlo vivir en paz, tienes que devolvérmelo a mí por favor, ya no resisto más, y se que ya no habrá más solución a lo nuestro pero te pido que lo liberes para que pueda vivir al menos un poco de lo que a ti te arrebataron tan cruelmente.-

Se incorporó y miró la tumba una vez más se limpió las lágrimas que había dejado caer y se dispuso a marcharse, cuando ya había caminado unos pasos escuchó una voz que arrastraba las palabras.

-Salió a pedir de boca, ahora solo quedan dos y ya todo estará terminado.-

-Si, Lupin y Black y la deuda estará saldada, esos miserables no saben lo que ocasionaron con sus idioteces.-

-Nuestro querido señor nos recompensará bien jajaajaja.-

Esa risa la hizo estremecerse y sentir frío por todo su cuerpo pues reconoció la risa de Lucius Malfoy.

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Harry estaba a oscuras en su casa mirando a trabes de una de las ventanas, la noche estaba acercándose imparable como siempre para sumirlo a él en un aburrimiento total, en su estado no podía dormir así que la noche para él era aburrida porque todos dormían y no podían ser asustados ya que él no podía meterse en los sueños de nadie.

Suspiró preparándose para pensar en algo que hacer, y decidió que tal vez comenzaría algún libro de la biblioteca que tenía en casa, no era mucho pero en esos dos años al menos había aprendido a coger algunos objetos no muy pesados claro, y a pasar las paginas del libro para poder leer algo.

Estaba por retirarse de la ventana cuando un coche bastante lujoso llamó su atención.

Este se estaciono ante la puerta de su casa lo que le extraño bastante ya que allí no iba nadie.

Se quedó mirando el lugar y de este bajaron un hombre rubio platino con el cabello peinado hacía atrás, unos ojos grises, y muy elegantemente vestido, este abrió la puerta mientras decía algo y sonreía de forma distante pero se le notaba cierto cariño.

Lo vio dejar la puerta abierta y dirigirse al maletero y abrirlo para comenzar a sacar cajas de este.

Iba a quedarse mirando al hombre cuando una cabellera castaña llamó su atención.

-Draco, deja de decir tonterías y ayudame a meter mis cosas.-

El chico rió divertido y Harry solo pudo mirar hacía donde había salido esa voz, una dulce voz, que a pesar de todo sonaba autoritaria y mandona, pero dulce.

Se quedó observando a la muchacha con curiosidad hasta que Luna irrumpió en la habitación en la que él estaba.

-Harry una chica viene a vivir a esta casa tenemos que irnos ya.-

Harry sonrió de medio lado y dijo:

-¿Por qué?, estoy seguro que en cuanto le cuenten la primera historia de fantasmas ella se marchará de aquí, Luna tú y yo hemos hecho de este sitio nuestro refugio.-

Luna lo miró enfadada y caminó hasta él para decirle:

-Harry, no lo entiendes ella conoce todas esas historias y aun así viene a vivir aquí.-

-Así que se cree valiente.- Luna lo miró sorprendida y le dijo:

-Harry ¿en qué estas pensando?- una sonrisa torcida y de diversión apareció en sus labios mientras que la miraba y Luna percibió el brillo en los ojos verde esmeralda del chico, el brillo que le decía que se avecinaban problemas:

-Demostremos a esa muchachita que nosotros no somos como los otros fantasmas, y que lo nuestro es nuestro.-

Sin más Harry se quedó mirando como ambos el chico y la chica metían las cajas en la casa, y sonrió, al menos ahora tenía un nuevo juguete que disfrutar, ¿cuanto aguantaría ella allí?

Luna por su parte miró a trabes de la ventana y sintió algo extraño recorrerla, eso no estaba bien, algo iba a pasar y lo peor es que sabía que no lo podría evitar.

Miró a Harry y la sonrisa de él la hizo sentir un escalofrío, no, no lo iba a gustar.

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Hermione maldijo una vez más al ver todas las puertas de los muebles de la cocina abiertos y algunos platos rotos en el suelo, dejó escapar el aire ya harta de todo eso y se dispuso a cerrar todo y a recoger los platos.

Al menos el fantasma de las narices había tenido la consideración de no romper esta vez ningún plato.

Si bien era cierto que por poco y se le para el corazón cuando una muchacha de cabellos rubios cogidos en una trenza y ojos azules que parecían estar en otra parte se le apareció ante ella en la habitación también era cierto que le pareció tan dulce y amable que no podía asustarse de ella, pero ella le había dicho que había alguien más en la casa que tuviese cuidado, le había dicho que no era malo, es decir no era un espíritu que hacía sufrir a la gente pero si era bastante bromista.

La muchacha le había dicho que se llamaba Luna, a ella le había extrañado el poder distinguir tan bien sus rasgos cuando ella creía que a los fantasmas se les veía trasparente y agrisados, pero la chica se había reído y le había dicho, ¿qué te hace pensar que soy un fantasma normal y corriente?

No había entendido sus palabras y la verdad es que prefirió no indagar en eso, no quería saber más de lo necesario y la chica tampoco parecía querer hablar de ese tema.

Ella le advertía con algunas señales cuando el otro fantasma decidía gastarle alguna broma, por lo que ella estaba preparada para algunas cosas.

Eran ya las siete de la noche y estaba cansada de eso así que grito frustrada:

-¿QUIERES DEJARTE VER MISRABLE?-

Para sorpresa de Hermione se escuchó una risa en el lugar, frustrada se dirigió al baño y se dispuso a ducharse.

Una vez se dio un relajante baño y se puso su camisón para dormir se dispuso a quitar el baho del espejo de baño pero cuando estaba por hacerlo en este comenzaron a aparecer algunas letras.

Por primera vez Hermione se asustó ante ese fantasma, y se retiró del espejo rápidamente no era posible que ese fantasma estuviese tan cerca de ella, algo la recorrió por completo y estaba por gritar cuando terminó de escribir.

Hermione con el corazón acelerado comenzó a mirar el mensaje en este solo traía una hora y un lugar subrayados ambos:

"Biblioteca 00:00", Hermione contempló el mensaje aun sin ser capaz de procesar todo eso, y suspiró al pensar que tal vez podría ser cosa de Luna y no del otro fantasma ya que ella se comunicaba así con ella con mensajes en diferentes lugares.

Se maldijo a ella misma por asustarse de Luna y ya más tranquila miró su reloj, las ocho así que tenía bastante tiempo.

Se hizo la cena y vio la tele un rato, a las once decidió ir a la biblioteca y leer un poco hasta que llegase la hora de ver a Luna.

Estaba tan absorta en la lectura que se olvido de la hora, a un minuto antes de las doce la luz de la lamparita que estaba en la mesita que tenía al lado del sillón comenzó a fallar, extrañada Hermione la miró unos segundos, de repente esta se apagó.

Hermione cerró el libro y miró su reloj faltaba poco para que Luna aparecie...

De repente la bombilla explotó y la puerta de la biblioteca se cerró con un portazo, Hermione de nuevo con el pulso acelerado y ahora si asustada pudo escuchar el sonido del cerrojo de la puerta cerrarse, se puso en pié rápidamente y comenzó a caminar hasta la puerta con el propósito de abrirla.

Pero cuando ya estaba cerca un libro cayó a sus pies, y no pudo reprimir un grito de miedo y una risa ya escuchada antes se escuchó en el lugar, Hermione dio un paso para alejarse del libro y un nuevo libro cayó a sus pies, asustada comenzó a retroceder:

-Luna esto no tiene gracia me estas asustando.-

De nuevo esa risa divertida y la hacía enfadar se escuchó en el lugar, no esa no era Luna, era el otro fantasma, a pesar de que Luna le había dicho que no era peligroso ella no podía terminar de creérselo y menos en esa situación.

Según iba retrocediendo un libro y otro caían a sus pies, llegó el momento en que ella chocó contra algo de espaldas se giró asustada y se encontró con algo que se balanceaba tras el choque, esto estaba debajo de una manta blanca, se maldijo por no haberla retirado con anterioridad y aun asustada extendió su mano hacía la manta para revelar lo que allí debajo había.

La sabana comenzó a resbalar por la alargada figura y Hermione comenzó a seguir el recorrido esta estaba resbalando y reveló una inscripción "EL ESPEJO DE OESED", Hermione comenzó a respirar más tranquila, sus ojos se dispusieron a mirar hacía el espejo para ver su reflejo pero en este no apareció su reflejo sino dos ojos de un color verde esmeralda intenso que le devolvían la mirada.

A pesar del terror que la embargó en ese momento en lugar de gritar se giró rápidamente para quedarse estática mirando ahora si esos ojos de frente y no el reflejo.

Su corazón se detuvo por unos momentos y un grito murió en sus labios para seguidamente volver a latir con tal fuerza que ella no podía explicar que le estaba pasando.

Tener esos ojos fijos en los de ella le producían una extraña sensación y se sentía extrañamente desnuda comenzó mirar el rostro de quien la miraba de esa forma para encontrarse ante ella con un rostro de un muchacho de cabellos negros azabache totalmente revueltos sus ojos estaban tras unas gafas redondas y sus labios eran finos y estaban entreabiertos al parecer estaba sorprendido por algo pero para sorpresa de ella le parecieron terriblemente apetecibles.

No había duda de que ese muchacho era terriblemente atractivo, o mejor dicho lo había sido.

De repente y para su sorpresa el chico ante ella desapareció rápidamente como si nunca hubiese estado allí.

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Harry reapareció en el sótano de la casa terriblemente perturbado sin saber que hacer o como actuar, ¿cómo era posible que no se hubiese fijado antes en los ojos de ella?

¿Por qué sentía que ya no necesitaba más?, ¿que si ella estaba allí él no tenía que salir ya a buscar nada?

Él no tenía ya corazón pero estaba seguro de que si hubiese estado vivo el corazón se le hubiese parado de la sorpresa para seguidamente romper la caja torácica de los fuertes latidos que hubiese comenzado a dar.

Comenzó a pasear de un lado a otro terriblemente perturbado sin ser capaz a entender nada y sintiéndose terriblemente perdido, frustrado también por no haber podido terminar de asustar a la joven se llevó ambas manos a sus cabellos para revolverselos aunque como era normal estos ni se movieron.

Cerró sus ojos unos momentos y los volvió a abrir rápidamente cuando se percató de que se le habían grabado esos profundos ojos a fuego y se maldijo cuando se percato que de que acababa de caer en un inmenso pozo y ahora estaba encerrado en este, un pozo de color achocolatado.

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-Llegó el momento.-

-Es muy cruel.-

-Lo se.-

De repente alguien más apareció en el lugar:

-Tenemos problemas Albus.-

-¿Qué pasa pequeña Luna?-

Luna gruñó enfadada ante ese adjetivo y dijo:

-Esa chica no se marcha y mientras Harry tenga con quien divertirse no podré convencerlo de que venga conmigo.-

-Ese es tú problema ya te lo he dicho pequeña Luna.-

-No me llames así, y sigo diciendo que no es justo, si no me ayudáis os aseguro que acabaré por encontrar la forma de llevarlo a la fuerza.-

Albus se giró a mirarla y Luna se acurruco en si misma ante la mirada fulminante de este:

-Sabes las consecuencias de llevar a alguien por la fuerza, así que pequeña Luna esperarás, después de todo esto es culpa tuya.-

-Y otra vez con eso, ¿por qué es culpa mía?-

-Cuando llegue el momento lo entenderás.-

Luna para su sorpresa se encontró ahora trasportada ante un Harry que parecía totalmente desesperado.

-¿Qué te pasa?-

-¿Por qué no me dijiste que hablabas con esa mujer?-

-No creí que...¿qué has hecho Harry?-

Dijo esta asustada ante lo que veía.

-Nada, no pude hacer nada, la tenía en mi mano pero se giró y...- este se cayó y no continuó hablando Luna se extrañó ante esto y sin poder entender lo que este decía decidió buscar a la otra persona que estaba en la casa que podría decirle que estaba pasando allí.

Se apareció ante Hermione la cual estaba en su cama acurrucada en si misma sentada y abrazando sus piernas, para sorpresa de Luna esta estaba algo sonrojada al verla Hermione cambió su expresión a una de enfado:

-Tú, ¿por qué nunca me dijiste que el otro fantasma era un chico?-

Luna se quedó estática ante esa recriminación y no supo que decir.

¿Enamorándonos?

Draco Malfoy era conocido por ser una persona fría, calculadora, meticulosa, y extremadamente racional, por todo ello si alguien lo viera salir completamente despeinado, con su traje desarmado y con una mirada llena de enfado de la casa de una de sus amigas no se lo creería.

-Draco espera.-

-No mejor no esperes.-

-JAMES.- recriminó Hermione mirando al fantasma a su lado.

-¿Qué?- dijo este de forma inocente.

-Hermione de verdad, te juro que nunca pensé que podría ver algo más raro que la comadreja pero tú, tú te llevas la palma, no se que te ha pasado pero considero que necesitas ayuda.-

-No Draco escuchame, tienes que dejar que te lo explique James él...-

-Hermione ya esta bien, ese James del que hablas no existe, no te entiendo pero será mejor que me marche ya, no estoy de humor para hablar contigo ahora mismo.-

Sin más y tras peinarse y arreglarse ya una vez dentro del coche este abandonó el lugar seriamente molesto y preocupado por la chica que dejaba atrás.

-¿Estarás contento?- dijo esta mirando enfadada a Harry y por la sonrisa que adornaba su rostro Hermione entendió que si que lo estaba

Hermione sabia que Draco sabía de la existencia de los fantasmas pero como Luna y Harry se había negado a dejarse ver por nadie que no fuera ella lo más seguro es que Draco la creyese en ese momento como loca, bueno ya lo arreglaría en otro momento.

Enfadada como estaba entró a la casa, mientras que Harry borraba su sonrisa y descruzaba sus brazos para meter ambas manos en los bolsillos de su pantalón y seguir con una mirada seria el coche que se alejaba de su casa.

Cuando ya no podía seguirlo decidió entrar en la casa y prepararse para enfrentar a Hermione, o bueno mejor era dejarla un rato sola y ya después la buscaría sino sería peor.

Llevaba ya un mes en esa casa y no podía evitar sentirse contento ante la amistad que había surgido entre ambos, Luna claro esta se sentía enfadada y siempre le reñía, sin embargo con Hermione actuaba como si eso no fuera nada malo, estaba claro que no quería que esta se enterase de que pretendía llevárselo de allí.

La verdad es que se sentía muy a gusto cuando la chica estaba cerca, le gustaba hablar con ella y mirarla cuando ella no se daba cuenta, una sonrisa pícara apareció en sus labios, recordaba el día después de enterarse de que él era un chico, no podría olvidar la que armo para conseguir algo que le impidiera a él poder entrar en zonas que según ella eran de su intimidad.

Algo que le sorprendió fuera que no pusiera ninguna "protección" en su habitación.

Por eso por las noches cuando no tenía nada que hacer, se llevaba un libro y cuando estaba seguro de que ella dormía se quedaba en el suelo sentado leyendo algún libro de los que ella había traído a la casa.

Estaba claro que ella no conocía ese pequeño echo, ya que nunca lo había pillado allí.

Dispuesto a esconderse de ella el resto del día desapareció de la entrada.

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Y ahí estaba una vez más, escuchando maldiciones de la chica contra Harry, ella la verdad es que no podía entender la actitud de este, y lo peor es que sabía que este se merecía todo lo que ella le estaba gritando, pero se lo merecía Harry no ella.

Luna suspiró una vez más cansada de esas situaciones y estaba por decirle que por favor cambiara de tema cuando la interrumpió el timbre de la puerta.

En ese momento Hermione dejó de hablar y puso cara de extrañeza al parecer no espera ninguna visita.

Luna la miró un momento y después desapareció para volver a aparecer al poco rato.

-Es un chico alto y pelirrojo.- dijo esta ya que era lo único que le había dado tiempo a ver en ese momento.

-¿Ronald?- Luna de repente sintió un escalofrío recorrerla por todo el cuerpo y siguió a Hermione hasta la puerta cuando esta se abrió Luna sintió que algo en ella reaccionaba.

-Hola.- la voz de él sonaba algo apagada y Luna sentía que ella tenía la parte fuerte que le faltaba a esa voz sin saber el motivo de esa creencia.

-Hola, ¿cómo es que estas aquí?-

-Necesitaba verte, hay... bueno hay... es decir necesito contarte algo que llevo mucho tiempo callando.-

Hermione lo miró extrañada por esas palabras y sin más lo dejó pasar a la casa este entró y se quedó mirando todo.

La conversación de ambos en un principio fue tradicional hablando de lo que habían echo en el tiempo que no se veían, de como estaba la familia del chico, y de otras cosas más.

Después comieron algo y se trasladaron a la sala donde comenzaron a hablar de recuerdos del pasado el chico parecía deseoso de contarle cosas de su infancia, cosas que al parecer Hermione desconocía por que escuchaba muy atenta.

Luna se había quedado allí a escuchar el relato del muchacho desde un rincón algo la hacía quedarse y no marcharse, a pesar de que sabía que si Harry aparecía en la casa lo mejor era haberle avisado con anterioridad de que alguien más podía estar en esta.

Hermione se había extrañado la primera vez que había habido alguien en la casa estando Harry y ella misma en su compañía cuando quien fue a verla no los había visto, Harry y ella le explicaron que solo los que ellos deseasen podían verlos, ella les preguntó a ambos porqué a ella se la dejaban verlos y ella le respondió que porque quería ayudarla y prevenirla de Harry y Harry porque quería asustarla y así echarla de su casa.

Pero si nadie avisaba a Harry este podría entrar en la forma en la que todos podían verlo y no creía que fuese buena idea.

Estaba pensando en eso por lo que no había escuchado parte de la conversación pero en ese momento el chico había puesto una voz triste y llena de melancolía al pronunciar un simple apellido que a ella le hizo sentir una punzada en la cabeza.

-¿Lovegood?- repitió Hermione extrañada y algo interesada.

-Si, era una chica de nuestra edad que vivía en el orfanato en el que se crió Harry, eran como hermanos a pesar de que no se tocaban nada.

El verlos juntos era algo increíble, ella con sus ojos azules y soñadores y él con su mirada penetrante que te hacía desear soñar eternamente.- en ese punto el chico soltó una risíta triste:-No sabes lo que era ir con ambos a clase o a los sitios de ligar.

Acaparaban toda la atención y muchos se enfadaban por ello, pero yo, bueno Hermione yo estaba locamente enamorado de ella, para mí ella lo era todo, y yo para ella o eso creí, hasta que un día desapareció sin dejar una explicación ni siquiera se la dejó a Harry el cual lo pasó fatal al ver que no escribía, que no aparecía, fueron unos años algo desesperantes para Harry, por ello y deseoso de olvidar todo lo que le había pasado decidió marcharse donde Remus Lupin el hombre que conociste en el cementerio el otro día.

Él es un respetado médico mental, y ayudo bastante a Harry no precisamente por su trabajo sino por que al igual que Sirius ese hombre adoraba a Harry.

El caso es que bueno el día del accidente Hermione, ese día yo...-

Este se cayó durante un rato largo y Hermione esperó pacientemente, cuando el chico levantó sus ojos azules hacía ella estos estaban anegados en lágrimas y llenos de tristeza y desesperación:

-Perdoname te juro que yo creí haberla olvidado, creí ciegamente en que te amaba, es que eras la mujer de mi vida y que ella solo había sido una en el camino hacía ti, pero...- cayó de nuevo mientras que Hermione lo miraba sin entender muy bien lo que este le estaba diciendo:

-Lo siento pero nunca te he amado de verdad, es cierto que te tenía un cariño increíble, y que siempre serás mi mejor amiga la que nadie podrá reemplazar una hermana más para mí, pero fingí amarte cuando no era cierto, el día del accidente juraría que la vi, era ella, y estaba tan hermosa como la recordaba, su cabello rubio en una trenza como siempre solía ponérselo, sus ojos azules soñadores que me llevaban a la locura, su sonrisa encantadora, sus labios que tanto había echado de menos ese sabor inconfundible de sus labios a piña su fruta favorita, porque la bese Hermione ese día sentí de nuevo sus besos y supe enseguida que quería estar con ella y con nadie más.

Pero desperté en el hospital y ella no estaba, ese día ella se llevó una parte de mí ese día ella se vengó por lo que yo le había echo y lo que te estaba haciendo a ti.-

Luna sintió una nueva punzada en la cabeza y se vio a si misma besando a ese muchacho el mismo día que cogía a Harry, ¿qué estaba pasando?, ¿qué tenía que ver todo eso con ella?, ¿por qué no recordaba nada de eso?

Un nuevo dolor la atravesó, mientras que el muchacho seguía y seguía hablando, y Hermione lo escuchaba sin poder terminar de creérselo, el chico no dejaba de llorar y de explicar lo que sentía hacía esa mujer y ella no podía dejar de pensar en como era posible que ella siendo lo que era sintiera dolor cuando eso era imposible.

Estaba tan sumamente confundida que no pudo quedarse allí a seguir escuchando necesitaba salir, necesitaba ver a Albus o a Minerva necesitaba hablar con alguien y rápido.

Sin más desapareció del lugar sin sospechar que cuando volviese lamentaría su partida.

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Hermione no daba crédito a lo que escuchaba Ron su Ron durante tantos tiempo le estaba diciendo que en realidad nunca lo había sido, que ella era en realidad la chica de paso de esa tal Love como se llamase esa.

Hermione no sabía si estar enfadada y gritar o llorar ante todo lo que había tenido que pasar en esos dos últimos años, esa maldita tragedia le había arruinado la vida de una forma devastadora y al parecer aun no había terminado de sufrir.

Ron seguía y seguía disculpándose y deshaciéndose en palabras y más palabras que ella ya hacía un rato había dejado de escuchar, encerrada en sus pensamientos como estaba aun fue capaz de notar que a Luna le pasaba algo ya que se había agarrado con fuerza la cabeza y ahora ante ella había desaparecido con una mirada cargada de miedo.

Era la primera vez que veía a Luna mostrar alguna emoción y no le había gustado nada esa expresión en ella, era algo realmente angustioso como si al saber que Luna no podía llorar libremente le hiciese a ella llorar aun más por las dos, ¿pero que le había podido pasar a Luna?, ¿dónde estaba James que no había aparecido para ayudarla?

-Es por eso Hermione que te pido de corazón que me perdones, por favor sino lo haces no podré seguir.- De nuevo la voz cargada de súplica de Ron le llegó a la vez que sentía como él cogía sus manos entre las de él y buscaba su mirada con desesperación, pero ella no se la dio, ella retiró ambas manos de entre las dos y con su voz cargada de dolor le soltó.

-Vete.-

Ella misma se sorprendió de lo fría que había sonado esta pero no se arrepintió necesitaba estar sola y pensar, pensar y llorar.

-Hermione por favor dime algo.-

-He dicho que te vayas.- ahora si lo miró y de igual forma que había sonado su voz era su mirada.

-Hermione necesito que...-

-¿QUÉ?, ¿QUÉ NECESITAS RONALD?, NECESITAS QUE TE DIGA QUE TE PERDONO QUE NO PASA NADA ¿QUE?-

A Hermione ya le fue imposible no comenzar a llorar y mucho menos el parar se levantó de donde estaba sentada y comenzó a caminar furiosa por el lugar mientras que le recriminaba a este.

Ron se incorporó también de donde estaba sentado y llorando a su vez le dijo.

-De verdad que no quise herirte ni quiero hacerlo pero creí que lo mejor sería explicarte toda la verdad, creo que mereces saberlo todo no podía seguir callando por más tiempo yo no lo consideraba justo es...-

-Ya, ya basta Ronald vete de aquí, no quiero escucharte no quiero verte, quiero que te marches ya, quiero que me dejes sola tengo que pensar.-

-Hermione necesito que me digas que me...-

-Que te odio, que odio el día que entraste en mi vida, que odio el día que quisiste ir a buscar a tú miserable amigo, que odio a Harry Potter por arrebatarte de mi lado como lo hizo y que no quiero saber nada de ti nunca más.-

Ron se quedó helado en el sitio sin poder hablar ni reaccionar ante esas palabras.

-Espero que alguna vez puedas perdonarme o sino yo nunca podré hacerlo.-

Sin más abandonó el lugar dejando a Hermione allí parada de pie quieta hasta que escuchó la puerta cerrase, sabiéndose ya sola se dejó caer de rodillas llorando amargadamente.

Lo peor de todo es que en su interior en lo más hondo sentía alivio, como si se hubiese librado de un gran peso que le estaba oprimiendo el pecho.

Ron no se recuperaba por otra razón no por que ella no fuese suficiente para él.

A pesar de quitarse un peso de encima el dolor aun la embargaba y decidió dejarlo todo salir, de eso modo gritó con todas sus fuerzas intentando librarse del dolor existente.

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Harry se sobresaltó al sentir algo en su interior a lo que no encontraba explicación alguna, se incorporó y miró por la ventana para quedarse helado en el sitio al ver a un hombre mirando la casa con la cara llena de lágrimas y con una expresión sumamente llena de tristeza y destrozada a más no poder.

Lo peor de todo es que Harry se sentía terriblemente culpable con ese hombre como si él tuviese la culpa de ese estado de él.

Sentía que lo conocía que tenía un vinculo con ese hombre un vínculo muy fuerte como para ignorarlo, iba a aparecerse ante él para ver su reacción ante su presencia y así poder averiguar algo más de él cuando un grito desgarrador se escuchó en toda la casa, el hombre del exterior apartó la mirada de la casa y echó a correr todo lo que pudo y más, mientras que Harry casi sin pensarlo si quiera apareció al lado de una Hermione que lloraba desconsolada abrazada a si misma en el suelo de la sala de su casa.

Harry dio unos pasos hasta acercarse a ella y se agachó hasta la altura en la que la chica se encontraba.

-¿Hermione?-

La chica no le contestó sino que siguió llorando desconsoladamente, Harry sin pensar alargó una de sus manos para rodearla con sus brazos en un abrazo cuando la traspasó sin más.

En ese momento fue que Hermione notó su presencia y lo miró a los ojos directamente:

-O James, James esto es desgarrador.-

-Hermione.- ella volvió a comenzar a llorar y Harry se sintió mal, no era justo, eso no era justo, tenerla tan cerca y no poder si quiera darle su apoyo, no poder acariciarla o abrazarla para hacerla sentir bien.

No eso era imposible para él y lo peor es que eso lo hacía sentirse inútil e inservible él en realidad no era nada, estaba muerto al fin y al cabo así que ¿qué pintaba intentando consolar a un vivo?, ¿qué se proponía estando intimando con uno si sabía que eso no era normal?, ¿por qué ella misma lo había permitido?

Harry apretaba cada vez más fuerte sus puños y con su energía consiguió que las luces de la sala se apagaran pero la radio que allí había comenzara a sonar.

La música inundó el lugar y Harry sonrió de medio lado tal vez podía animarla de algún modo.

Y a eso se dedicó el resto de la noche a hacer que Hermione sonriera y se divirtiera aunque al día siguiente regresase el dolor esa noche se lo haría olvidar.

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Por segunda vez en un día quien viera a Draco Malfoy no lo reconocería, aunque la verdad es que él mismo estaba por pensar que ese mundo se había vuelto loco ya que estaba seguro de que lo que su amiga estaba haciendo no era normal.

Draco había ido a casa de Hermione después de enterarse de lo que Ron había hecho, estaba sumamente preocupado por una de sus únicas amigas, pero lo que se encontró lo dejó helado.

Hermione él sabía que era fuerte pero no hasta el punto de no importarle para nada lo que Ron le había hecho.

La chica a la que podía ver a trabes de la ventana de la sala era una chica alegre y llena de vida, que giraba como loca por la sala de estar de su casa al ritmo de la música.

Esta reía mientras tenía los brazos extendidos y giraba y giraba sin parar.

Draco abrió la ventana con cuidado para escuchar que canción estaba bailando la chica y sonrió pues la conocía era una de las preferidas de Hermione:

-Ahora más rápido James, más y más rápido llevame al olvido amigo mío.-

Draco abrió los ojos al máximo y miró por todas partes para no encontrar a nadie más en el lugar, lo que lo hizo volver a mirar a la chica con extrañeza.

De un momento a otro la canción terminó y Hermione se detuvo, se quedó quieta con los ojos cerrados durante un momento y de la nada una nueva melodía comenzó a sonar una melodía lenta y llena de ternura, esa canción era para bailarla lentamente y con alguien amado, no era una canción para escuchar en ese momento.

Draco estaba dispuesto a tocar a la puerta cuando notó a pesar de la poca luz que daban algunas velas que había en la estancia un rubor en las mejillas de la chica.

-Eso es imposible James.-

Hubo un silencio solo roto por la hermosa canción hasta que ella volvió a hablar.

-Sería genial en verdad que si pero es imposible.- de repente una lágrima cayó por la mejilla de Hermione y la vio extender una de sus manos al frente:

-Se siente frío, muy frío.-

Esta apartó un poco la mirada triste y de repente tembló un poco y dio dos pasos al frente Draco no daba crédito a lo que veía ya que esta parecía comenzar a danzar ella sola esa melodía lenta y fingía tan bien que sino fuera por que era imposible Draco creería que alguien más la llevaba.

-James no es justo, no me hagas esto.- su voz sonó en un susurro y de repente se apartó de donde estaba y sumamente asustada miró al frente y dijo: -¿Hablas en serio?-

Draco notó cierta emoción en las palabras de ella y se fijó en la sonrisa que se formaba en los labios de ella ante algo que no entendía, confundido como estaba prefirió marcharse y plantearse algunas cosas, necesitaba entre otras hablar con Remus Lupin, necesitaba saber si habría una plaza disponible en el centro psiquiátrico de San Mungo.

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Harry se encontraba contemplando una noche más a Hermione la cual dormía en su cama plácidamente era la primera noche desde hacía dos semanas que la chica había conseguido conciliar el sueño, y parecía poder dormir durante toda la noche.

Desde que había pasado lo que había pasado Harry no se había separado de ella a pesar que se preguntaba donde podría encontrarse Luna la cual había desaparecido y no daba señales de vida.

Harry no pudo dejar de sonreír cuando recordó la noche de los bailes en el salón aunque su sonrisa se borró al recordar todo lo que había dicho en esa ocasión.

"-Desearía poder tocarte.- susurró al escuchar como la nueva canción envolvía el lugar.

-Eso es imposible James.- le dijo ella con cierto tono de tristeza, una tristeza diferente a la que él conocía no tenía que ver con la compasión sino con el anhelo.

-Pero sería algo por lo que estaría dispuesto a darlo todo.-

-Sería genial en verdad que si pero es imposible.- de repente una lágrima cayó por la mejilla de Hermione y la vio extender una de sus manos al frente, él por su parte hizo lo mismo mientras cerraba los ojos y detenía su avance justo casi al lado de la de ella, con cuidado la acercó más hasta que escuchó como ella susurraba:

-Se siente frío, muy frío.-

Esta apartó un poco la mirada triste y de repente tembló un poco y dio dos pasos al frente Harry se acercó un poco a ella a la vez que ella hacía lo mismo la vio afianzar su frente en uno de sus hombros como si en verdad estuviese apoyada en él y ambos comenzaron a danzar.

-Ojala te hubiese podido conocer antes, hace dos años o mejor tres estoy seguro que entonces nada me habría sucedido.-

-James no es justo, no me hagas esto.- su voz sonó en un susurro y de repente se apartó de donde estaba y sumamente asustada miró al frente y dijo: -¿Hablas en serio?-

Harry no pudo más que afirmar ante lo que le había dicho y decirle:

-Hermione siempre estaré a tu lado hasta que tú decidas que ya no soy necesario ahí.-

Ella lo miró unos momentos y la vio comenzar a llorar una vez más, él se quedó allí quieto mirándola, decidido, si la cuidaría hasta que ella fuese completamente feliz y ese día el diría adiós, y se dejaría llevar a donde Luna lo quisiera llevar.

Ya que ahora estaba seguro lo único que lo ataba a ese mundo era Hermione."

Si, eso era lo único que a él ya lo taba a esa vida sin ser vida, ella, su sonrisa, su dulce voz, sus caricias no sentidas, sus miradas robadas, todo de ella lo hacía a él desear estar a su lado cada vez más y más, y a la vez lo hacía desear irse ya porque el dolor de verla día a día y no poder tenerla era agudo y fuerte, y por más que quisiera no podía evitar entender que se había enamorado de una viva cuando él ya no podía amar.

La sintió moverse en la cama y se acercó a esta extendió su mano para poder acariciar su rostro y se quedó helado en el sitio cuando ella sonrió y susurró:

-James.-

Su nombre, ella había dicho su nombre en un susurro inaudible que se había escapado de sus labios si, ella estaba soñando con él ella quizás lo...

Se detuvo abruptamente y dejó de pensar rápidamente y asustado, no eso no podía pasar, ella no podía, si eso pasaba le arruinaría la vida a Hermione pero ¿cómo luchar?

Cegado tal vez por lo que sentía Harry desapareció de donde estaba dispuesto a que aunque solo una vez pudiese tocar a Hermione.

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-Albus algo va mal esto no puede seguir.-

Albus miraba una vez a trabes de un gran ventanal y susurró:

-No lo puedes parar Mine querida.-

-Pero es muy cruel que tengan que pasar por todo eso.-

-Hasta que la pequeña Luna no entienda no habrá otra solución y me temo que ella no podrá entender tan fácilmente.-

-Albus tenemos que pararlo antes de que Voldemort consiga...-

-Lo lamento Mine pero ni tú ni yo podemos hacer absolutamente nada por más que nos pese salvo observar.-

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Llamaban a la puerta insistentemente y Hermione se extrañó de que James no anduviese cerca para decirle quién era quien estaba tras la puerta como acostumbraba a hacer.

La verdad era que James había desaparecido dos días antes lo que la extrañó mucho y había sentido un vacío en su interior superior al que sintió cuando supo con certeza que había perdido a Ron hacía ya dos años atrás.

Caminó hasta la puerta, ya era de noche así que se extrañó cuando al abrir la puerta se encontró con su amigo Sirius Black que llevaba su cabello pillado en una coleta:

-Sirius, ¿que te trae por aquí?-

-¿Puedo pasar?-

Hermione tan solo asintió y se hizo a un lado cuando este se acomodó en la cocina Hermione tras cerrar la puerta se reunió con él.

-Es raro verte aquí.-

-Si es la primera vez que vengo, pero debo tratar algo importante contigo Herms.-

Ella miró extrañada a Sirius y este sin rodeos le dijo.

-¿Hermione últimamente te has estado tomando algo para mitigar el dolor o para olvidar, acaso has utilizado el obliviate?-

-¿A que viene esto Sirius?-

-Hermione Draco está muy preocupado por tu actitud, y la verdad es que después de lo que me ha contado yo también, te quiero pedir que vengas conmigo a ver a Remus a San Mungo.-

Hermione dejó caer la taza que estaba preparando de te para Sirius y lo miró alarmada y sorprendida.

-¿De qué estas hablando?, yo no estoy tomando nada, ni tampoco estoy loca, no se que demonios te haya dicho Malfoy pero yo estoy perfectamente no necesito vuestra preocupación ahora hazme el favor de marcharte de aquí quiero irme a dormir.-

Sirius la miró algo preocupado pero prefirió no insistir por el momento por lo que dejó las cosas como estaban y se dirigió a la puerta de salida seguido por Hermione ya fuera este le dijo.

-Piénsalo Hermione te han pasado muchas cosas y tal vez te venga bien que...-

-Buenas noches Sirius.- y sin más cerró la puerta, Sirius se acercó a esta e iba a decir algo cuando escuchó la voz de Hermione decir:

-¡Dónde te has metido James?, ¿acaso tú promesa de no abandonarme nunca era mentira?-

James así que Draco tenía razón Hermione veía a alguien llamado James, solo que al parecer era producto de su imaginación, debían de hacer algo para que volviera a la normalidad y si ella no quería aceptar que algo le pasaba ellos tendrían que ayudarla en contra de su voluntad.

Sirius se apartó de la puerta y se dirigió a su coche se quedó un tanto extrañado al ver a un hombre detenido en el paso de peatones esperando para cruzar, era un hombre de unos 29 años de edad, Sirius se acercó hasta él por que ese hombre le sonaba de algo, tenía el cabello negro azabache pero muy bien peinado y algo largo recogido en una coleta tal y como él lo llevaba en esos momentos.

Vestía un traje que sin duda era caro y además lo lucia bastante bien, el semáforo se puso en verde antes de que él llegase hasta el hombre, pero Sirius no pudo dar un paso más ni actuar al ver el color de ojos de ese hombre y las gafas que este portaba.

Estaba tan sumamente sorprendido por lo que veía que no se fijó ni siquiera en donde se metía el hombre por lo que lo perdió.

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Allí estaba delante de la puerta de su casa, estaba sumamente nervioso y daba gracias a merlín que Luna aun no había aparecido pues estaba por romper una de las reglas más importantes.

Respiró hondo y llamó a la puerta mientras esperaba ansioso que ella abriera la puerta y lo viera, no sabía cual sería su reacción pero deseaba que no se enfadara mucho con él.

Hermione abrió la puerta y Harry se sintió algo intimidado pues su mirada daba miedo, al verlo más detenida mente Hermione suavizó su expresión y dijo mientras lo miraba extrañada:

-¿Puedo ayudarle?-

Harry formó una sonrisa en su rostro y le dijo:

-Solo si sabes quien soy.-

Hermione al principio lo miró extrañada y completamente perdida, al parecer no podía verlo bien por que prendió la luz de la entrada y esta lo iluminó de pleno, Harry tubo que cerrar y abrir los ojos dos veces antes de poder mirar a Hermione a los ojos esta fijó su mirada en él y lo miró de arriba a abajo:

-Lo siento pero yo...- en ese momento sus ojos se encontraron y ella abrió todo lo que pudo sus hermosos ojos achocolatados mientras que repasaba sus facciones y reparaba en la sonrisa de él, una sonrisa que había aprendido a reconocer:

-¿James?- a Hermione le faltaba el aire y sin pensar abrió la puerta y tiró de él hacía dentro de la casa, cerró la puerta y lo miró.

Hermione lo recorrió completamente no solo dos o tres veces, sino que llegó a hacerlo cinco veces antes de detenerse a mirarlo de frente:

-James.-

-Así es.- dijo este sin más mirándola a ella ahora como si fuera un vivo más.

-¿Qué has hecho?-

Él prefirió no contestar y tan solo dijo:

-Tenía tantas ganas de verte.-

Hermione algo asustada y con cierta prudencia alargó su mano hacía el rostro de Harry para acariciar este y él al sentir su roce cerró los ojos intentando grabar esa sensación en su mente.

-Hermione.- él alargó su mano hacía el rostro de ella y la rozó en una suave caricia.

Para él fue increíble poder tocarla y que ella cerrara los ojos y soltará un suspiro a la vez que decía su nombre:

-¿Me dejas abrazarte?-

Hermione abrió los ojos para mirarlo mientras agarraba su mano con fuerza y le sonrió de medio lado para hacer una pequeña inclinación dándole a él el permiso de poder hacerlo.

Sin más Harry la atrajo hacía él y la abrazó con todas sus fuerzas, Hermione correspondió su abrazo, y Harry sonrió ante el contacto de tenerla cerca, el abrazo de Hermione era tan cálido y tan reconfortante, tenerla entre sus brazos era lo correcto, no había ninguna duda lo que había hecho estaba bien y no tenía porque arrepentirse de ello porque al menos podía tocarla y sentirla.

-Hermione si aun tienes o necesitas llorar hazlo ahora que puedo ayudarte y reconfortarte, no me hagas tener que pasar por lo que tuve que pasar la otra ve, no me hagas sentirme como me sentí.-

Hermione lo abrazó con más fuerza a ella y Harry sintió como comenzaba a llorar:

-No eres justo James, no lo eres, porque si lo fueras no me harías esto.-

Harry no la entendió por lo que la separó de él un momento y la miró directamente a los ojos:

-¿De qué estas hablando?, yo solo quería poder sentirte, poder reconfortarte, ayudarte que pudieses desahogarte en mí...-

-Poder tocarte y saber que se siente tan solo una vez.-

La mirada de Hermione se desvió de los ojos de él y Harry la soltó sorprendido por esas palabras:

-No te enti...-

-¿No lo ves?, James yo ya no podría vivir en otro lado si se que tú no estarás allí, me pasé estos dos últimos días llamándote deseando verte tenerte cerca, me conformaba con saber que estabas ahí, que podía estar tranquila porque tú no me dejarías nunca, pero ahora...- Hermione lo miró y se acercó a él acarició su mejilla derecha y le dijo: -Ahora se lo que es tenerte cerca de verdad, ahora se lo que es mirarte y saber lo que sería tenerte, ¿no lo entiendes?, ¿cómo voy a vivir ahora que se que creo estar enamorada de alguien a quien no puedo tener?-

Harry abrió los ojos al máximo ante sus palabras y sin pensarlo la atrajo hacía él y la beso, ella le correspondió en el acto y ambos se fundieron en un beso tranquilo, suave pero lleno de un sentimiento que nunca más podrían experimentar.

Hermione se separó de sus labios y Harry notó las lágrimas de ella y como le susurró:

-Por favor detente o sino...-

-Aunque sea por una noche quiero tenerte.-

La voz de Harry sonó ronca y Hermione lo miró, el reflejo de sus ojos en los de Hermione lo hizo estremecerse, si la amaba, la amaba y ahora solo deseaba que le dijera que si.

Hermione comenzó a llorar una vez más pero en lugar de apartarse de él lo acercó más y atrapó sus labios para después susurrarle:

-Si, James aunque solo sea una vez quiero ser una contigo.-

Se fundieron en esta ocasión en un beso mucho más apasionante y cargado de deseo y cariño.

Ambos acabaron en la sala de la casa, ambos abrazados deseando darle al otro todo lo que tenían, sus manos se juntaron en el momento en que ambos llegaron a su paraíso prohibido.

Ambos susurraron sus nombres con ansia y con ganas de decirlos cien veces si hacía falta.

Al terminar se fundieron en un beso que ninguno quería terminar, ambos cayeron en un profundo sueño cargado de ese amor que nunca podrían compartir.

-Hermione si quisieras casarte conmigo.- susurró este al verla dormida en sus brazos, no quería dormirse, no quería dejar de grabar en él todo lo que sentía y había sentido teniéndola a ella en sus brazos, después de todo a la mañana siguiente ya no podría estar a su lado.

-Si quiero James.- escuchó la respuesta de ella en un susurro, y la miró para encontrarse con que ella no dormía como creía sino que lo miraba con sus ojos achocolatados cargados de un inmenso amor hacía él.

Ella lo beso, y él se maldijo, ojala esa frase nunca hubiese salido de sus labios, eso nunca podría pasar, ella nunca podría estar con él, nunca podría casarse con un fantasma.

Después de ese beso Hermione al fin si se quedó dormida en sus brazos, y Harry a pesar de que no quería al final tuvo que rendirse y caer dormido sin remedio.

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Luna apareció en la casa totalmente destrozada y se dispuso a buscar a Hermione necesitaba hablar con ella necesitaba pedirle un favor urgente, además tenía que convencer a Harry de que marchara, tenía que hacerlo o ella nunca dejaría de sufrir.

La buscó en su cuarto y al no hallarla fue a la biblioteca mientras sonreía de medio lado seguramente se abría quedado dormida leyendo algún libro.

Al ver que allí tampoco se encontraba se dispuso a buscarla por todas partes hasta que llegó a la sala, allí se quedó helada al ver a Hermione en brazos de un hombre.

Luna se acercó hasta allí y el hombre abrió los ojos este medio dormido dijo:

-¿Luna?, ¿dónde estabas me tenías muy preocupa...?- de repente este calló y se mordió el labio impidiéndose así el hablar.

Luna abrió los ojos al máximo sorprendida ante sus palabras:

-Harry.- esta dijo su nombre en un susurro casi inaudible por la sorpresa y después miró a Hermione y a él y dijo: -¿Qué es lo que has hecho?, esto está prohibido tú has quebrado el tabú tú...-

-Espera Luna te lo puedo explicar yo...-

-Te amo James.-

Ambos a la vez miraron a Hermione que aun dormía y Luna comenzó a negar:

-No, no esto no puede ser, tú no no puedes, ¿es que no lo entiendes Harry?, ¿no ves lo que has hecho?-

-Luna la amo, es que no lo entiendes tú, no pude evitarlo, te juro que yo solo quería tocarla, sentirla, abrazarla saber que se sentía al hacerlo para poder recordarlo te juro que yo no...-

-Nos vamos.- la voz de Luna sonaba furiosa y peligrosa Harry la miró sorprendido y esta dijo: -He sido demasiado paciente, mucho, pero esto no lo puedo permitir, ahora Harry pasarás al otro lado ya no hay vuelta atrás.-

-No, Luna yo no pienso marcharme no dejaré a ….-

-A CALLAR.- El grito de Luna hizo a Harry salir disparado del cuerpo del hombre que había estado poseyendo y que este cayese desmayado hacía atrás.

Harry comenzó a levantarse de donde había caído y la miró furioso:

-No te metas en esto Luna, te he dicho que no pienso irme, y no lo haré pienso estar siempre con Hermione.-

-¿Es que acaso tú piensas que un simple fantasma como tú se puede oponer a mí?-

Harry se quedó helado cuando una luz completamente blanca se apoderó de él separandolo de Hermione para siempre.

Continuara...

Iban a ser cuatro caps pero junte dos y dos por que iban a ser sino muy cortos, así que lo terminé dividiendo en dos. Espero que os este gustando hasta ahora, dejadme reviews para decirme si si o si no, según la recepción que tenga subiré mañana o no la otra parte buybuy.