La mecánica del corazón.

A lo largo de su vida había compuesto infinidad de relojes, pero jamás le había prestado tanta dedicación e importancia a ninguno, como se la estaba prestando a éste. Era viejo, oxidado, y carecía por completo de cualquier valor comercial.

Pero para ella era importante, y esa era razón suficiente para tratarlo con todo el esmero posible. Él mismo se veía reflejado en ese pequeño artefacto, era viejo, su corazón hacía mucho que había dejado de latir, y nadie daría nada por su persona; pero si podía hacer funcionar de nuevo ese reloj, tal vez la vida le daría la fortuna de darle cuerda a su corazón de nuevo, y si Emma amaba a ese cacharro, tal vez también lo llegará amar a él.

Hans cambiaba y limpiaba cada una de las piezas, pensando en Emma., y sonría ante la posibilidad de que ese reloj desde ahora marcara el tiempo que pasaría junto a ella.

Tic Tac Tic Tac

El reloj estaba como nuevo. Hans lo puso a la hora y aunque las agujas del destino no marcaran a su favor no se daría por vencido, esta vez no llegaría tarde.