"Aún después"

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Capítulo I

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Disclaimer: Personajes aparecidos y por aparecer, son propiedad intelectual de Peach-Pit, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.

Disclaimer: Personaje aparecidos y por aparecer son propiedad intelectual de Bisco Hatori. La historia y trama son propiedad reservada de la auntora aqui presente-


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Destinado

Recorría la zona más antigua de Tokio, repartiendo el periódico en mis patines, con el viento cálido soplando en mi rostro, me detuve enfrente de la que parecía ser la que mas correo tenia.

Hola, soy Hinamori Amu, acabo de terminar los estudios en mi secundaria y pronto entrare a la preparatoria, al instituto Seiyo, pero, por ahora, trabajo medio tiempo con dos de mis mejores compañeros de la vida, Hotori Tadase y Souma Kukai.

Ellos eran totalmente contradictorios, pues Tadase era el más serio que conocía, pero sin duda a la hora de divertirse no era un amargado –por lo que doy gracias, jajaja-, Kukai… ese niño…. Era el más alegre de toda la secundaria y cuando estaba con Tadase, eran los chicos más guapos de toda la escuela, y yo, la afortunada única amiga de ambos… a pesar de ser tan diferentes, ambos son los mejores amigos del mundo, y junto conmigo somos "el trió dinamita" que es como nos llama mi madre… En cuanto a mi… no creo que haya mucho que contar, soy una chica promedio, por el único detalle de que mi cabellera tiene un lindo color rosado y mis ojos ámbar hipnotizan a los chicos.

Me senté en la banqueta leyendo los títulos de las cartas que iba a dejar –la mayoría, como siempre-, pero, algo atrajo mi atención, en el remitente de tres de ellas decía Hotori T.

-¡Hey Amu, deja de perder el tiempo y entrega esas cartas!-me grito una voz y me saco de mis trillados pensamientos, si, efectivamente, el dueño de aquella voz era mi amigo castaño, Kukai.

-Si ya termino, solo dejo todo esto aquí y nos vamos a festejar y a recoger la paga chicos-les dije a ambos, pues Kukai ya había ido por Tadase, de nuevo.

Me levante de la acera y coloque las cartas en el buzón, sin embargo un toque eléctrico se sintió en las yemas de mis dedos cuando toque la placa de la chapa de la puerta principal, mis amigos lo notaron y fueron a auxiliarme…

-Amu… ¿Estás bien? –me pregunto Tadase con esa seriedad que lo caracterizaba.

-S… si estoy bien es solo…. Solo que… la chapa… mi…. Mi mano –dije pronunciando difícilmente palabra, estaba atónita por lo que había pasado, era lógico que yo conocía ese lugar, siendo, que, aunque venia aquí cada semana, apenas si me acercaba, sin embargo, esta vez mi mano se aventuro sola a el lugar donde sentí esa sensación extraña en verdad.

-¿Estás segura Amu? –pregúnteseme ahora mi castaño amigo.

-Si es solo que la chapa, me… sentí que de algún modo conocía este lugar… -dije rindiéndome por la impotencia de poder explicar el sentimiento que en ese momento me invadió, además de que a mi mente regreso aquella imagen de la carta, la cual se veía vieja y muy desgastada.

-Bueno será mejor que nos vayamos –argumento mi rubio compañero.

-¡No!, espera, primero quiero saber que fue esto –dije haciendo un capricho, como niña de cinco años deseando un caramelo.

-Vamos Amu, deja tu capricho de lado, vámonos a comer un helado, si conoces aquí es solo porque vienes todas las semanas.

-No lo sé –ahora Kukai me empezaba a apoyar, era lógico que a él siempre le han fascinado las aventuras -. ¿Qué tal si solo echamos un vistazo?

-Si quieren saber la historia de la casa, tendrán que entrar y averiguarla –dijo una voz algo rugosa y desgastada detrás de nosotros, volteando a verla, nos pudimos percatar que era una muy vieja anciana, con el pelo blanquecino y hermosos y grandes ojos marrones.

-¿A qué se refiere con entrar y averiguarlo? –pregunte incrédula a la anciana.

-Verán, les contare solo parte de la historia –dijo y los tres tragamos saliva, la anciana vivía en la casa de enfrente -, hace 100 años, se rumoraba que esta casa estaba ocupada por 2 vampiros y 4 hermanos, humanos claro, y, aunque los 6 se llevaban bien, el padre de los humanos no aceptaba el hecho de que los vampiros vivieran aquí… por cierto gracias por el correo Amu.

Dicho esto la anciana regreso a su casa, dejándonos confundidos, entonces reaccione…

-¿Amu?¡Espere!... ¿Cómo conoce mi nombre?…

-No lo sé Amu pero yo voy a entrar… -dijo Kukai muy emocionado.

-No creo que sea prudente –aseguro Tadase, pero Kukai se adelanto y abrió la puerta de la casa, dando paso para ver parte del interior.

Un pequeño patio con azulejo que junto daba una esencia floral, aunque, claro, estaba muy sucio y viejo, mas al fondo se veía como estaba una vieja puerta de madera, algo cocida por el tiempo, con una cerradura muy oxidada, un jardín marchito adornaba la entrada a los lados y a mi mente vino una pregunta… "¿Cómo se hubiera visto hace 100 años?" y yo sola me respondí… "Trata de imaginarlo Amu, por algo eres de las que mejor calificación tenias en la clase de literatura con tantos ensayos". Kukai se aventuro a entrar y a colocarse junto a Tadase frente a la puerta de madera, yo, antes de entrar tome una carta, de las que había dejado y la abrí comenzando a leerla.

"Chicos, se que ha pasado mucho tiempo, y yo, lamentablemente, ya no estoy con ustedes, pero déjenme decirles, que nunca los olvide, aun recuerdo el día y el momento justo en el que vi a Amu sentada en la acera analizando esta carta, era lógico que se había sorprendido por el remitente, y si, era yo… su amigo…

Ustedes regresaron, y Amu, déjame decirte que él está muy triste desde ese momento, no ha dejado de pensar en ti, al igual que yo, Kukai, ella también te extraña, el problema es que… ha muerto de tristeza después de este año… pero al haberme enamorado perdidamente, no me atreví a abandonarla, ella es mi vida, no sé, pero mande esta carta poco después de que se fueron, ordenando que hasta hoy… 7 de agosto del 2010 la enviaran a esta dirección, sabiendo con exactitud, que esta sería el inicio de nuestra aventura, si las cosas salen de nuevo como pasaron… tal vez no nos volvamos a ver.

Con cariño y mucha nostalgia, su gran amigo Hotori Tadase.

Para: Hinamori Amu y Souma Kukai. Mis mejores y más preciados amigos."

Un escalofrió recorrió mi espalda… ¿Tadase no nos volvería a ver? ¿De qué y de quienes hablaba la carta? Y ¡¿Por qué rayos siento un vacio en el pecho?, observe a mis amigos y estaban a punto de abrir la chapa de la puerta, esa que estaba toda oxidada, tire la carta al viento y corrí a donde mis amigos con lagrimas recorriendo mis mejillas, no quería que nada les pasara, pero ese hueco en mi estomago había aparecido, justo como el día en que mis padres chocaron y mi madre murió.

-¡Esperen! –alcance a gritar, pero era muy tarde ellos habían abierto la puerta y la que estaba detrás de mí, se había cerrado…

Una luz segadora apareció frente a nosotros y solo pude preguntarme ¿Qué sucedería a partir de este momento?

Un golpe me despertó de mis tontos razonamientos.

-Amu quítate de encima –me grito mi amigo Kukai, tan amable como siempre.

-Lo siento, yo no sabía donde aterrice –le dije tan sarcásticamente como pude.

-Esperen chicos –nos interrumpió la pelea, de nueva cuenta, y como siempre, Tadase, era lógico que todo lo que había leído volvió de golpe con su voz, como cuando estas borracha y despiertas sin saber donde estas.

-¿Qué sucede Tadase?-argumento mi castañito parando la pelea y luego vi la cara de sorpresa en su rostro, mis lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas inconscientemente, observe a mi alrededor, era un lugar, realmente hermoso, una puerta de color pardo un poco amarillenta, según mis conocimientos, es una madera de roble y por lo que se veía era de uno de muy buena calidad.

-¿Qué te sucede Amu? –pregunto cordialmente Tadase, lo cual me hizo llorar aun mas, mi llanto se detuvo, dejando mis mejillas hinchadas y sonrojadas, me detuve a contemplar el lugar, la cerradura de la puerta, bellamente tallada a mano, era de oro puro, alrededor de esta estaba un marco de enredadera que crecía hacia arriba, directamente hacia una ventana y también a la derecha de esta, hacia un balcón muy hermoso.

A los lados de la puerta había unos bellos rosales de color carmesí, la casa era tipo Inglesa del siglo IXX combinada con acabados japoneses tradicionales, en ese momento unas palabras pasaron por mi mente "este lugar es realmente hermoso".

-No… no es nada chicos… es solo que, me preocupaba que algo malo sucediera… ¿Pero en donde estamos? –pregunte aun sin saber nuestro paradero, por la cara de mis amigos, también estaban muy confundidos…

Dimos la vuelta y abrimos una hermosa puerta de acero pintada de color negro y nos asomamos a la calle, encontrándonos por una hermosa fachada de una calle adornada con cerezos al por mayor, y digo esto, porque a la entrada de cada casa –incluida esta-, se encontraban adornando 2 grandes cerezos, enormes y florecidos, en mi rostro apareció una enorme sonrisa y volvimos a entrar al lugar donde aparecimos.

-Bipolar –me saco de mis pensamientos la voz de Kukai…

-¿Qué? –pregunte aun sin entender las palabras de mi amigo.

-Te digo bipolar porque hace unos momentos estabas llorando –dicho esto suspiro, como si fuera lógico -, fuera de eso, yo no sé donde nos encontrábamos, ni siquiera sabía que en Tokio aun había lugares así…

-Disculpen… ¿Quiénes son ustedes? –una voz ajena, la cual de alguna manera se me hacia extrañamente familiar, los tres volteamos al origen de la voz, encontrándonos con una chica de cabello castaño y lindos ojos cafés.

-Pe… perdón por la intromisión… -se disculpo tartamudeando mi rubio compañero.

-Mucho gusto, soy Hinamori Amu, ellos son Souma Kukai y Hotori Tadase de 16 años-me presente, supongo que era su casa, ella llevaba un lindo kimono de "Nadeshiko" con cintas violetas, el pelo suelto hasta los hombros, con un lindo broche de esta flor.

-Su ropa es extraña, ¿De dónde provienen?

-Esto… venimos de… ¡China!-argumento mi amigo Tadase.

-Esto es… ¿En qué año estamos? –la verdad me sentía un poco tonta el preguntar el año, pero, en verdad no sabía nada de este lugar, y por su vestimenta, deduje que no estábamos en el 2010, la castañita soltó una leve risita y luego se repuso dispuesta a responder mi pregunta.

-Estamos en el año 1911… es primero de Agosto –dicho esto nos dedico una sonrisa muy dulce y volvió a hablar -. Ustedes no tienen donde quedarse… ¿O me equivoco?

Analice las palabras de la chica, era lógico que no sabía cómo rayos habíamos llegado hasta 1911, pero en algo acertó… no teníamos donde pasar la noche, ni siquiera sabíamos como regresar a nuestra época.

-Es verdad, no tenemos donde quedarnos –asegure, mis amigos seguían en estado de shock por los datos proporcionados, por lo cual yo desarrolle la conversación con la chica -. Disculpa, ¿Cuál es tu nombre?

-Yuiki Yaya… de 15… ellos… ¿Son tus prometidos?-me respondió muy segura… analice su pregunta y un sonrojo apareció en mis mejillas.

-¡No! –asegure apenada, como… ¿Mis prometidos?... rayos… -, solo nos conocemos de toda la vida, ellos son mis mejores amigos.

-Oh está bien… por lo que siento en ustedes, no son malas personas, le preguntare a mi hermano si pueden hospedarse aquí, síganme.

Dicho esto, mis amigos, como robos, la siguieron, yo seguía consiente, entramos a la casa por la hermosa puerta, y, al entrar nos deleitamos con un interior aun más hermoso.

El interior era de acabados de madera, totalmente diferente a la fachada de la casa, mejor dicho, de la mansión, pues afuera daba la impresión de ser de ladrillos y cemento, como las casa de nuestra época; los arcos de las puertas eran de Fresno con un color amarillento ligeramente agrisado–por lo que se, al ser hija de un carpintero artístico-, tenia acabados japoneses también, por lo que, al llegar a la puerta trasera, vimos una puerta corrediza, común en casas tradicionales japonesas. Al abrirla nos encontramos con dos escenarios diferentes, una chica de pelo largo, color uva, quien practicaba danza japonesa con un kimono y un abanico de un lado del extenso jardín, de más o menos seis metros por cinco de largo, rodeado por un muro de cemento con tejas en la parte de arriba. Del otro lado del hermoso jardín, dos chicos, uno de pelo verde y otro idéntico a la chica del kimono; practicando con espadas de madera una lucha de samuráis.

-Hermanos, tenemos invitados –interrumpió la castaña las acciones de estos.

-¿Quiénes son Yaya? Y… ¿Por qué traen vestimentas tan extrañas?-pregunto la chica de pelo violeta.

-Son extranjeros, al parecer, al igual que nosotros, son huérfanos –aseguro la castaña, pero, al pensarlo bien, en este lugar, si somos huérfanos.

-Y… ¿Cuáles son sus nombres? –ahora pregunto el de pelo verde.

-Esto… yo soy, Hinamori Amu, mucho gusto –hice una reverencia y luego mis amigos me siguieron a presentarse.

-Mucho gusto, yo soy Souma Kukai.

-Y… y yo Hotori Tadase, un placer conocerlos.

-El placer es nuestro Hotori, un placer, soy Fujisaki Nadeshiko, ellos son mis hermanos, Fujisaki Nagihiko y Sanjo Kairi.

Si son hermanos, ¿Por qué todos tienen apellidos diferentes? –Fue la duda que cruzo por mi cabeza y al parecer Nadeshiko lo supo-, levantamos la vista y ella siguió hablando.

-Somos huérfanos criados por un matrimonio, el cual nos rescato de la pobreza y a los cuales amamos como verdaderos padres, los únicos con verdaderos lazos sanguíneos somos Nagihiko y yo, pero, todos somos hermanos.

-Esto… nosotros crecimos juntos, porque nuestros padres eran muy amigos –cosa que es realidad-, sin embargo, mis padres murieron hace poco en un accidente junto con los de Tadase… y ambos vivimos en una misma casa con los de Kukai –dije, recordando el accidente, era lógico que omití la parte de que mi padre seguía vivo y entonces puse una mentira en mi explicación-. La madre de Kukai murió cuando él nació. Después de 3 años, el padre de Kukai murió por una enfermedad y nos mandaron a Japón.

Mis amigos captaron que era una mentira, pero la muerte de los padres de Tadase y la madre de mi amigo Kukai, los había puesto un poco tristes al igual que a mí la de mi madre, pues, siempre intentábamos no recordar ese tipo de detalles.

-Bueno hermanos, ¿Qué les parece, podrían quedarse aquí? –pregunto emocionada nuestra amiga Yaya.

-De acuerdo, pero tendrán que ayudarnos con la limpieza, y… Hinamori, espero no le moleste compartir habitación con mi hermana Nadeshiko –me dijo el chico de pelo uva, yo negué con la cabeza, la idea de compartir habitación era interesante –Hotori y Souma compartirán habitación pues, mañana llegaran los otros chicos, junto con nuestra madre chicos.

¿Otros dos? Me pregunto cómo serán, mi vida se había convertido en una tradicional, Nadeshiko y Yaya me prestaron un kimono muy lindo y ese día pusimos de nuestra parte para limpiar, pues mañana llegaba la madre de los chicos y teníamos que dar una buena impresión. Nadeshiko es una chica muy culta y muy buena persona, todos decidimos llamarnos por nuestros nombres, empezando porque Nadeshiko y Nagihiko siempre se confundía cuando les hablaba por su apellido, Kairi, aunque es un tipo serio, es buena persona, se llevo muy bien con Tadase, pues su forma de ser es algo similar –idea con la cual los demás estaban de acuerdo conmigo-, Yaya es una chica muy alegre, a pesar de que su pasado es muy triste, es parecida a Kukai, solo que Yaya es muy infantil. Esa noche nos fuimos a dormir dispuestos a esperar, mañana a la señora, la dueña de la casa, y, madre de estos chicos.


Este es el primer capítulo de mi historia, espero les guste porque esta algo elaborado, pero aquí seguiré, sobre todo para progresar como escritora.

Este fandom espero les guste y por aquí nos estaremos viendo.

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Besos

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*Sky*