Code: Lyoko y sus personajes pertenecen a MoonScoop y France3.

XVII.- Enfado
Zwischenraum

Estaban sentados en el bus, el uno al lado de la otra, sus ropas se rozaban, pero habían dejado de mirarse hacía un buen rato. Jugaban a ignorarse, pero ninguno de los dos podía dejar de pensar en el mínimo espacio que los separaba.

Habían discutido por enésima vez en lo que iba de mes, su relación estaba estancada desde hacía demasiado, y eso hacía de cualquier chispa un incendio. Se habían hartado de poner excusas, que si X.A.N.A., que si los estudios, que si celos, que si no es el momento, que si somos sólo amigos. Ambos estaban cansados, pero ninguno de los dos daba ningún paso definitivo al frente, porque en el fondo se habían acomodado a ello.

Yumi lanzó un suspiro al cristal y se movió un poco, el mínimo espacio entre ellos se cerró más. Ulrich la miró de reojo, sólo un instante, para comprobar que no pensaba dirigirle la palabra. Lo cierto es que ya ni recordaba por qué demonios se habían peleado hacía 30 minutos, y estaba seguro de que ella tampoco lo recordaba, pero ambos eran demasiado orgullosos y testarudos para dar su brazo a torcer. Aún y así, aquel leve espacio, aquel zwischenraum estaba matándole.

Era casi más difícil soportar aquella distancia que tenerla lejos. Así que Ulrich se movió y pegó su pierna a la de ella, que se apartó al instante abriendo una separación aún mayor. Él repitió el movimiento.

—Para —ordenó Yumi sin mirarle.

—¿Qué harás si no lo hago?

Yumi cruzó las piernas separándose de nuevo, pero no dijo nada, siguió mirando por la ventana ignorándole por completo. Él cruzó los brazos y se repantingó en el asiento, abriendo las piernas, frustrado, lanzó un bufido al aire. Iba a ser un cuarto de hora muy largo si todo seguía así.

Se giró a mirarla con el ceño fruncido, él también tenía derecho a estar enfadado, aunque ya no recordase por qué. La conocía lo suficiente como para saber que si le hablase ella no le contestaría, por lo que lo único efectivo que podía hacer en aquella situación era hacerla saltar, y eso sólo lo lograría violando su espacio personal.

Cruzó las piernas y se aseguró de pegar su pie a la pantorrilla de ella. Yumi se irguió un poco más, tensa, se intentó apartar, pero ya no le quedaba espacio para hacerlo.

—Aparta el pie.

—Estoy cómodo así.

—Yo no.

—Pues muévete.

Yumi se giró, casi a cámara lenta, para fulminarle con la mirada, él se mantuvo firme. Quizá no estaba siendo demasiado inteligente, pero se había propuesto acabar con el punto intermedio, para bien o para mal. Y le pondría punto y final en aquel autobús.

—¿Se puede saber qué te pasa? —inquirió enfadada.

—Me molesta.

—¿El qué, exactamente?

Zwischenraum.

Yumi enarcó una ceja y le empujó, consiguiendo que su pie dejase de tocarla.

—No sé qué significa eso.

—El espacio intermedio.

Por supuesto ya sabía que no iba a entenderlo, aún y así le frustraba.

Zwischenraum es el espacio que hay entre las cosas. Por ejemplo, entre aquellos asientos.

Ella frunció el ceño mientras miraba los asientos, ligeramente separados.

—¿Te cabrea que los asientos estén separados?

—No —replicó descruzando los brazos. Metió su mano en el espacio que quedaba entre su pierna y la de ella, sin tocarla—. Me molesta este zwischenraum.

—¿Y por eso me das con tu pie?

—¡Venga ya Yumi! —exclamó. La única pasajera, a parte de ellos, le mandó a bajar el volumen con un sonoro shhh, sus mejillas se pusieron rojas. Estaba montando una escena como un crío—. Este espacio es tan molesto como nuestro "sólo somos amigos". ¿Hasta cuándo vamos a seguir con esto?

—No creo que sea el mejor momento para hablar de esto.

—¿Tienes algo contra los autobuses?

—Ya sabes qué quiero decir.

—No, no lo sé —replicó moviendo la pierna regresando al punto inicial, en el que se rozaban sus pantalones.

Yumi estaba molesta, tenía el cuerpo tenso, no quería hablar de eso se notaba.

—No tengo ganas de hablar.

—¿Y cuándo tendrás ganas de hacerlo?

—Déjalo.

—No quiero dejarlo.

Exasperada Yumi se puso en pie y fue al estrecho pasillo entre los asientos, miró al exterior agarrada a la barra amarilla y descolorida, estaban aún a dos paradas de la suya, miró de reojo a Ulrich, sentado y de morros con aquella actitud que la sacaba de sus casillas. No estaba dispuesto a dejar el tema y ella no tenía la más mínima intención de hablar de ello en aquel momento.

Pulsó el botón encendiendo el cartel de "parada solicitada" y esperó, agarrada a la barra.

—No me sigas —soltó en el momento en que las puertas del autobús se abrieron de par en par.

—No pienso hacerlo —replicó con los brazos cruzados sobre el pecho.

Ella le lanzó una última mirada desconfiada antes de apearse del bus, se quedó inmóvil hasta que las puertas de cerraron dejándolo a él dentro, observándola desde la altura de su asiento. Se le veía todavía más molesto que antes, si es que era posible.

Yumi también estaba molesta y no sólo por la discusión que habían tenido, a ella también le molestaba eso que él había llamado zwischenraum. Porque cada vez que daban un paso adelante, de repente, parecían dar seis para atrás y no avanzaban. El "sólo amigos" pesaba, pero era imposible deshacerse de él y eso le enfadaba aún más, porque la precursora de esa situación había sido ella misma y ahora era incapaz de salir de ese entuerto.

Ulrich, él también la hacía enfadar, porque siempre le daba por ponerse belicoso cuando ella se esforzaba por desencallar aquella situación, y dar los suficientes pasos adelante como para salir adelante.

El teléfono móvil vibró en su bolsillo, lo sacó, el bloqueo de pantalla le mostró el aviso de un mensaje de Ulrich. Aunque no quería hacerlo, lo abrió:

No vuelvas andando a casa, es tarde y podría ser peligroso.

Aquel mensaje le devolvió la sensación de que el espacio entre ellos volvía a cerrarse, no lo suficiente, nunca se cerraba hasta desaparecer. Y, aunque seguía enfadada, sonrió y se sentó en el frío banco de la desierta parada de autobús a esperar al siguiente.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola! Como ya me ha pasado otras veces, una vez acabado el shot me asaltó la idea de otro y acabé reescribiéndolo. Este me gusta más que el que había escrito originalmente, así que el otro ha quedado descartado.
He usado como subtítulo una palabra alemana, sin traducción, que da nombre a ese espacio intermedio entre las cosas. Me he decantado por ella porque por mucho que se acerquen Ulrich y Yumi, siempre parece haber un espacio entre ellos. Ya conocéis mi fascinación por los idiomas y por Alemania, así que a estas alturas ya no debería sorprenderos.
En fin, espero que os haya gustado