Capítulo 11

Te odio -murmuró Sakura cuando hubo terminado de vomitar y se dio cuenta de que no se sostenía por sí sola.

Como había hecho en la autopista, Sasuke se hizo cargo de la situación; la tomó en brazos y la lle vó hacia la cama, donde la dejó después de quitarle la chaqueta y los zapatos. Lo más humillante de todo era que, a pesar de todo lo sucedido, no podía desha cerse del deseo de abrazarlo con fuerza y besarlo hasta perder el sentido.

-Si me encuentro así es por tu culpa.

-Lo sé -admitió Sasuke con un terrible senti miento de culpabilidad por haber olvidado su delica do estado mientras peleaban como el perro y el gato.

La metió en la cama después de quitarle también el pantalón y la arropó bien.

-¡Ni se te ocurra! -exclamo Sakura al ver que él también se había despojado de la chaqueta y la corbata. .

-No seas tonta -susurró él suavemente. - No soy un sádico.

Enseguida se tumbó junto a ella por encima del edredón y la abrazó con fuerza. Eso fue la gota que colmó el vaso e hizo que Sakura rompiera a llorar de sesperada. No podía controlarse, se acurrucó en su pecho y lloró desconsolada mientras él la abrazaba sin decir nada. Fue como si todo el daño que le había hecho desde hacía un año estuviera saliendo en for ma de lágrimas.

El modo en el que había hecho que se enamorara y luego le había pedido que se casara con él con tanta frialdad y falta de romanticismo. O cómo había observado mientras ella firmaba el con trato prenupcial sólo porque lo amaba y confiaba en él ciegamente. Pero después había descubierto que aquel amor que sentía era totalmente ciego. Si Naruto no le hubiera mandado un e-mail para pedirle que visitara una página web de sociedad, no se ha bría enterado y se habría entregado a él como una tonta.

- Yo... tenía que casarme contigo. - sollozó por fin. - Tenía miedo de que rompieras el acuerdo con mi padre.

- Shhh - susurró él acariciándole la cabeza.

- Me sentía como un artículo de cambio. Como un personaje de novela, obligada a casarse con al guien y después abandonada. Naruto quiso venir a por mí entonces, pero yo no le dejé porque seguía creyendo que algún día vendrías y te darías cuenta de que estabas locamente enamorado de mí.

- Entonces tú me veías como una rata arrogante, y probablemente lo fuera. Tú eras tan ingenua, de ver dad quería protegerte.

- Sí, del hombre mayor -añadió ella con triste sarcasmo.

- Háblame de tu hermano - le pidió Sasuke sa biendo que en aquel momento no podría defenderse de sus acusaciones.

- Mi madre estaba embarazada de él cuando nos abandonó. Ahora vive con su padre en Banff.

- Eras tan desgraciada conmigo, que necesitabas un hombro sobre el que llorar y lo llamaste.

- Alguien que supiera que me quería - asintió ella - No esperaba que agarrara el primer avión y vi niera a Inglaterra dispuesto a salvarme de ti. No te nía la menor idea de a quién se enfrentaba. Casi fue un alivio cuando Shikamaru Nara le denegó el acceso a la casa.

- ¿Por qué? Es tu hermano, es más que bienvenido en nuestra casa.

- Pero no figuraba en tu cortísima lista de visitas permitidas. Además parece mayor de los diecinueve años que tiene, es todo un deportista.

- ¿Cómo es que nunca hablas de él?. - preguntó al notar lo orgullosa que se sentía.

- Mi padre no tolera que se mencione su nombre, lo culpa de la marcha de mi madre, así que me acostumbré a no hablar de él. De todos modos, tú y yo no teníamos el tipo de relación que anima a com partir secretos.

Después, Sakura le contó que el día que trataba de huir, había dejado conducir a su hermano a pesar de que no tenía permiso para hacerlo en Inglaterra y no llevaba cinturón de seguridad. Al ver que él salía ile so del accidente, Sakura pensó rápidamente en las con secuencias de su irresponsable temeridad y obligó a su hermano a marcharse, cosa que le costó enorme mente. Ya desde el hospital, había convencido a una enfermera para que le dejara llamarlo desde su móvil para asegurarle que estaba bien. La enfermera había creído que llamaba a su amante y se lo había permi tido orgullosa de ayudar a tan romántica pareja.

- A veces me dejas maravillado - admitió Sasuke al oír la historia y comprobar el modo en el que ha bía conseguido salirse con la suya. - Eres la persona más honesta que conozco y sin embargo eres capaz de mentir como un tahúr.

Por cómo se encogió de hombros, a Sakura no le importaba lo más mínimo lo que él pensara.

- Quiero ir a Rosemere - anunció cambiando de tema.

- Yo quiero que te quedes aquí conmigo.

Sakura se volvió a mirarlo.

- Seguiré contigo hasta que nazca el niño.

- Gracias.

- Pero después quiero el divorcio.

- Vas a necesitar otro pañuelo, agapi mu, ése ya está en las últimas.

- ¡Estoy hablando en serio!

- Yo también. Estás a punto de volver a llorar.

- No puedo evitarlo -dijo cumpliendo la predic ción de Sasuke.

- Ven aquí - le susurró volviendo a apretarla con tra su pecho. - Necesitas un poco de cariño.

- Pero no el tuyo.

- ¿Acaso tienes otro?

Eran tan cierto que resultaba cruel y doloroso. - Creí que tenías muchas reuniones a las que asis tir - recordó ella de pronto.

- Estoy reunido contigo - respondió besándola en los labios suavemente para después continuar besándola hasta ese punto vulnerable que tenía junto a la oreja.

Y entonces comenzaron a pasar cosas que Sakura no deseaba que pasaran.

- No - dijo reuniendo fuerzas de flaqueza. - No quiero.

Pero en el momento que abrió la boca para ha blar, el suave roce de su lengua la hizo cambiar de opinión. Cada vez que Sasuke dejaba de besarla y la miraba, veía el conflicto reflejado en sus ojos hasta que acabó por olvidar el motivo por el que quería protestar. Estaba perdida.

Poco a poco, fueron deshaciéndose del edredón y el resto de la ropa que llevaban puesta.

- Tócame - le pidió él con un susurro y ella lo hizo encantada de verlo temblar y estremecerse mientras sentía su mano sumergirse en la humedad del centro de su cuerpo.

Una multitud de arco iris colorearon sus sentidos.

El corazón estaba a punto de salírsele del pecho y podía sentir el de él en la misma situación en el mo mento de penetrarla.

- No quiero amarte tanto como te amo – confesó ella en un triste susurro.

Sasuke perdió el control. Llegó al éxtasis en una sucesión de espasmos y lo único que ella pudo hacer fue dejarse arrastrar por el placer que la hacía sentir con cada movimiento.

Después Sakura llegó a pensar que quizá había per dido el conocimiento porque no recordaba nada has ta que despertó mucho después y se encontró sola en la cama con la certeza de que había vuelto a arreba tarle el poco orgullo que le quedaba. No sólo le ha bía dejado hacerle el amor, también había confesado sus secretos permitiendo que él saliera impune de los suyos pues no había dicho una palabra sobre su amante y su hijo.

Tenía que alejarse de él cuanto antes ya que era evidente que no podía luchar contra el poder que ejercía sobre ella. Con lágrimas en los ojos, acababa de aceptar la crueldad de la realidad justo en el mo mento en que tocó algo junto a su cabeza. Era un pa pel doblado. Lo agarró con dedos temblorosos y lo miró durante unos segundos antes de decidirse a abrirlo.

Te amo. Eso era todo, ni flores ni corazones, nada, sólo aquellas palabras escritas con tinta negra.

Se acurrucó apretándose el papel contra el pecho y lloró hasta que no le quedaron más lágrimas. ¿Por qué le escribía algo que jamás le había dicho cara a cara? ¿Se sentía culpable? ¿Le atormentaban los re mordimientos? No podía creer aquellas palabras. ¿ Cómo podía creerlas conociendo la existencia de Ino y de su hijo?

Ducharse y vestirse supuso un esfuerzo sobrehu mano que consiguió superar con la perspectiva de salir de allí inmediatamente. Al acercarse a la puerta que comunicaba el apartamento con el despacho, se dio cuenta de que estaba entreabierta y podía ver a Sasuke por la rendija. Seguramente estaba hablando por teléfono porque lo oyó decir algo en italiano.

Debió lanzar de verdad la risa nerviosa que tenía atascada en la garganta porque Sasuke levantó la mi rada y la vio. En una décima de segundo, había abierto la puerta y estaba agarrándola del brazo sua vemente.

- Mírame - le pidió.

Pero no podía hacerlo, sólo quería alejarse de él. - Sé lo que estás pensando - susurró estrechándola entre sus brazos - Pero necesito que confíes en mí, agapi mu. Puedo explicártelo todo.

- ¿Con notas en la almohada? - preguntó Sakura sin pensar.

- Las notas se pueden leer siempre que se quie ra. Si lo hubiese dicho en voz alta, habrían quedado olvidadas entre todos los conflictos que te atormen tan.

En eso tenía razón.

- No puedo seguir con esto, Sasuke - dijo repenti namente agotada. - Me siento como un títere con el que juegas a tu antojo y no puedo más.

- Tú no eres ningún títere. Yo soy el títere de otra persona. Pero eso va a acabar - parecía una ame naza más que una promesa.- Sólo necesito que ten gas un poco de paciencia. Puedo explicártelo.

- ¡Deja de decir eso! ¡Y no se te ocurra besarme! - advirtió al ver que Sasuke inclinaba la cabeza. - Crees que puedes hacer que me olvide de todo a base de besos, pero no es así. Yo...

- Si vais a empezar con eso, mejor será que me vaya...

Sakura se volvió a mirar confundida y se encontró frente a frente con su suegra. Sintió que le ardían las mejillas al darse cuenta de la posición en la que se encontraban Sasuke y ella. Para empeorar las cosas, él la apretó aún con más fuerza e hizo justo lo que acababa de pedir que no hiciera; besarla en la boca.

- Ni se te ocurra acercarte a esa puerta, madre - ordenó Sasuke al volver a levantar la mirada. - No saldrás del edificio hasta que no hayas dado las ex plicaciones pertinentes a mi esposa.

Sakura no entendía absolutamente nada; miró a ma dre e hijo estupefacta y esperó en silencio. Sasuke la llevó abrazada hasta el salón del apartamento y Mikoto los siguió.

- No sé cómo puedes pasar tanto tiempo en este lugar tan frío - comentó su madre mirando a su alre dedor. - Fugaku nunca consiguió que me quedara a dormir aquí ni una sola vez.

- Mi padre nunca consiguió que hicieras nada que no deseases - la atacó su hijo.

- ¡Eso es tan típico de ti, Sasuke! Siempre te has puesto de parte de tu padre - protestó Mikoto.

- Tú le hiciste muy desgraciado.

- ¡No es cierto! Yo le hice muy feliz. Además...¿Cómo te atreves tú a juzgar mi matrimonio cuando el tuyo necesita que yo lo salve con mi confesión?

Mientras Sakura los observaba sentada en una silla, ellos peleaban como tantas y tantas veces, sólo que esa vez estaban haciéndolo en inglés. Así que, si no los motivos, Sakura al menos entendía la discusión. Se preguntó si Sasuke tendría la menor idea de lo mu cho que se parecía a su madre.

- Puedo juzgarlo porque tuve que vivir con ello.

- Pobre niño rico. - se burló su madre antes de volverse hacia Sakura. - Sakura, querida, ¿de quién es ese top que llevas?.

- Deja a Sakura al margen de esto - la avisó Sasuke tajantemente.

- Creo que ya está muy metida en esto.

Sasuke cambió de postura, como si lo hubieran golpeado.

- Puede que tengas razón - admitió respirando hondo al tiempo que se acercaba a su esposa y le po nía las manos en los hombros - Felicítanos, madre. Sakura y yo vamos a tener un hijo, lo que significa que vas a ser abuela.


Tan Tan! =) Disculpen la demora! Prometo actualizar mas seguido...mas si queda a lo mas uno o dos capitulos para el final!

Besos y Muvchas gracias por los mensajes!

Bye!