Género: Intento de humor.

Disclaimer: En vista de que tengo muchos millones en mi cuenta bancaria por más rubia que sea, creo que está de más decir que no soy Jotaká Rowling, que los personajes le pertenecen a ella y que yo escribo (de momento, ¿eh?) sin fines de lucro.

Advertencias: Absurdo y corto. One-shot. Frases que pueden confundir a la inocencia de algunos lectores. Advertidos están. Si creen que alguno de los personajes está OOC, no se quejen. Si quieren un Draco al pie de la letra, pa' algo está la saga original.

Notas de autora: Disfrútenlo.


I


Cientos de alumnos avanzaban tranquilos desde el Gran Comedor hacia sus salones de clases. Era otra tranquila y aburrida mañana en Hogwarts.

Draco Malfoy, alumno de quinto año, iba haciéndose pasos entre la marea de estudiantes como si nada. Hacía un rato que, mientras desayunaban, le había susurrado algo a Zabini con sonrisa divertida y ahora estaba con un plan entre manos. Un muy buen plan entre manos.

—¡Eh, Cararrajada! —gritó el Slytherin a otro alumno que iba unos metros delante suyo.

Pelo negro azabache desaliñado, túnica de bordes escarlatas, par de "guardaespaldas" (uno con un arbusto castaño por pelo y el otro con cabellera pelirroja) que al parecer no lo dejaban ni para ir al baño. Sí, era Harry Potter.

El aludido apretó los puños al oír el apodo y se giró en redondo. Intercambió con el rubio un par de miradas asesinas.

—¿Qué quieres, Malfoy?

Draco sonrió con suficiencia y se le acercó a paso firme. Al estar a menos de un metro de su interlocutor, pudo notar la discreta mano de Granger sujetar la parte de atrás de la túnica de la comadreja. Les lanzó una sonrisita burlona.

—Te he visto comer bananas esta mañana, sé que te gustan, y me preguntaba —hizo una pausa, disfrutando cara milímetro de la expresión desconcertada de Potter— si tú también te comes las bananas de los Weasley cuando los visitas en su choza.

Harry lo miró perplejo. Ron y Hermione también lo miraron perplejo. No veían la trampa en ningún lado.

—Bueno, sí —respondió confundido.

Draco miró sobre su hombro a un rabioso Blaise Zabini y volvió a clavar sus fríos ojos grises en las caras extrañadas del trío dorado de Gryffindor.

—Gracias, es todo lo que quería saber.

Malfoy se fue casi dando pequeños saltitos como una niña y aguantándose con entereza las ganas de reír a carcajadas. Cuando llegó donde estaba parado su moreno compañero, le lanzó una miradita divertida. Extendió la mano con la palma hacia arriba.

—Págame, Zabini, te dije que Potter se la mamaba a las comadrejas.

El mencionado chico, de muy mala gana, sacó seis monedas de un galeón de su bolsillo. Maldito hurón listillo y su humor en doble sentido. Nunca más volvería a apostar en algo así con él.


Colorín colorado, este cuento se ha acabado. Ya saben, burlas, críticas, alabanzas y demases, mediante un lindo review.

Saludos.

Runa.