Disclaimer: Antes de nada me gustaría comentar que los personajes de Detective Conan no me pertenecen. Son propiedad de Gosho Aoyama. Sin embargo, yo me he inventado esta historia con la finalidad de divertirme y divertir a los lectores, o hacerlos llorar... ;) Por eso no me considero violadora de ninguna ley.


Título: You never smile, madame la princesse?

Manga/Anime: Detective Conan

Autor/a: Meicosr

Pareja: Shinichi Kudo y Ran Mouri

Recomendado para: Todas las edades

Dedicado a: podría decir que no lo dedico a nadie, pero no es verdad del todo. Aunque ellos no sepan que escribo estas cosas, se lo dedico a mis compañeros del bachiller, por estar ahí día tras día y aguantarme. También a toda aquella gente que vive por leer y escribir (a toda la comunidad FanFiction, vaya xD), y a los que buscan cualquier rato que tienen para hacerlo. Y también a toda la gente que lee y deja reviews, que son como el oxígeno de los autores, y estoy inmensamente agradecida por ellos. En especial a lulaanitaanimefreshi, ya que sus reviews han despertado a la bestia. Gracias a todos, de verdad.

Argumento: Ran es una profesora de parvulario a quien le llega que el director es un corrupto, así que pide ayuda al gran detective Shinichi Kudo para solucionar el caso. ¿Qué les depara el destino?

Nota: XXX es para indicar un cambio de escena.


You never smile, madame la princesse?

Tenemos disposición a creer que existe un destino, un ser misterioso que desde arriba vela por nosotros y nuestra felicidad, aunque en ocasiones parezca todo lo contrario. Queremos creer que es así; quizá sea el reflejo del miedo a vernos solos en el mundo, ante lo desconocido. Hemos escuchado un millón de veces que nuestra vida no es otra cosa que un hilo, un insignificante hilo en el lío de hebras que deben existir en este mismo momento. Pues bien, este supuesto destino teje, enreda y separa nuestros hilos a su antojo y merced, sin importar si a los que sufriremos sus acciones nos gustará el resultado final. De hecho, existe una frase hecha que nos va como anillo al dedo: es él quien maneja los hilos. Y es así la vida, o eso dicen, o eso es lo que hay que aprender a aceptar. Hay momentos que saben a gloria y otros que nos dejan un gusto amargo, agridulce, o que escriben la palabra derrota o fracaso en nuestra frente, y dejan una herida en el orgullo detrás. ¿Qué es la vida sin riesgo, ya sea a perder o a ganar?

¿Y sin casualidades? Tengo que confesar que personalmente no creo en ellas; siempre he pensado que dichas casualidades son giros afortunados del destino. La palabra casualidad tiene connotaciones buenas o indiferentes, pero a mi modo de ver nunca serán malas. Es una casualidad encontrarte en viejo amigo en la calle, o un billete de los grandes en el suelo, o un complemento perdido entre los cojines del sofá. Es una casualidad saber la respuesta a la pregunta formulada en un concurso, o chocar frontalmente contra alguien, o que, justo en el momento en que más lo necesitas, alguien sea capaz de ver más allá de ti y sepa que necesitas un abrazo. No hay propósito ni propio interés; simplemente sucede. Es tu suerte, tu fortuna. Y das las gracias a Dios por esa casualidad que no esperabas y que mucho menos podías prever.

¿Pero qué hay de las causalidades? La historia que le voy a contar nace de una causa, una necesidad, porque yo le busqué, yo fui a verle y yo le convencí de que me ayudara. El destino podría haberme llevado hasta cualquier otro detective, pero fue él y sólo él. ¿Casualidad que fuera él? Eso sólo puede saberlo usted.

Immanuel Kant dijo una vez que "como el camino está sembrado de espinas, Dios ha dado al hombre tres dones: la sonrisa, el sueño y la esperanza". Dios o Destino, ¡qué más da! Lo importante es que empiezo a creer que es cierto. Una sonrisa bien puede ser la chispa que despierte la esperanza de conseguir un sueño. Y un sueño cumplido, o roto, bien puede darnos esperanza para alcanzar otro, y sacarnos una sonrisa en el camino. Sea como sea, le estoy agradecida, Señor Destino.

Sin más dilación, aquí le cuento mi historia. Aunque estoy segura que usted la vio desde arriba, creo que merece la pena recordarla una vez más, porque es una de sus obras maestras. Gracias de nuevo.

Atentamente,

Ran Mouri.

XXX

—¿Y bien? ¿Cómo te sientes? —preguntó ella, inclinando la cabeza al tiempo que buscaba la mirada de su acompañante. Dicho hombre tenía la mirada completamente perdida; y no contestó, sin embargo, de lo concentrado que estaba rememorando los acontecimientos que habían sucedido durante los últimos dos meses…


Notas de la autora:

Buff, parece que fue hace siglos la última vez que pasé por aquí. Y parece que hace milenios desde la última vez que me vino la inspiración. Pero aquí está, para dejaros este mini three-shot AU raro. Lo tengo casi todo escrito ya, así que antes de que se acabe agosto supongo que estará por aquí rulando. Y si no, a principios de septiembre se acaba, porque empiezo la uni. :S

Pues espero que lo disfrutéis! Y acabad de pasároslo bien aquellos que estéis de vacaciones! :)

Un beso enorme!

meicosr