Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Romulus

Capítulo 1

La acción de la gravedad imperturbable y eterna, hace que aquel tercer planeta azul...gire alrededor de su estrella sin detenerse. En el florecía una subdesarrollada especie, la cual iniciaba el largo recorrido del aprendizaje universal, tanto en la ciencia y como en la tecnología.

Inocentemente muchos de sus habitantes, creían que eran los únicos organismos vivos con inteligencia en el universo. Deseando eliminar ese anhelo de soledad, usaron su tecnología al máximo enviando múltiples transmisiones de radio, al igual que vehículos no tripulados al espacio esperando que alguien les respondiera. Y por años nadie lo hizo.

Muchos daban por sentado arrogantemente que eran los únicos, hasta que un día la raza humana descubrió lo que tanto deseó y temió al mismo tiempo. Los observatorios del todo el mundo enfocaron sus telescopios al cielo, borrosamente se avistada una gran mancha negra, que cada vez se acercaba más.

El objeto denotaba ser maniobrado inteligentemente, al estar más cerca de la órbita del planeta su velocidad aminoraba, hasta el punto de mantenerse quieto. Los terrícolas disponiendo de sus ejércitos vigilaron a los recién llegados, los cuales lanzaron naves de menor tamaño a la superficie terrestre.

Las generaciones posteriores de humanos, recordarían ese día con el nombre de "el amanecer en que llovieron esferas". Por todo el mundo las esferas blancas cayeron, varias de ellas dentro de ciudades densamente pobladas, algunos insensatos tontamente se acercaron a los cráteres donde los objetos habían aterrizado.

Muchas personas portaban consigo, toda clase de pancartas dando la bienvenida a los recién llegados, los militares acordonaron el lugar de los descensos para poder controlar a la multitud eufórica, en la imaginación de su primitivo cerebro los terrestres esperaban ver seres delgados, pequeños, grises y con grandes cabezas y ojos alargados.

Sin embargo al abrirse la compuerta de una de las naves, el ente biológico que salió de ella no era para nada como lo suponían. Su apariencia era humana casi en su totalidad a ascensión de una mínima diferencia, la cola. El extraterrestre era portador, de una cola similar a la de los primates de la Tierra. Para más asombro de los nativos del tercer planeta, el hombre mono como algunos de los curiosos le apodaron, comenzó a levitar en el aire escapando del cráter que su cápsula espacial creó.

La vestimenta del extraterrestre parecía una armadura medieval, pero esta no estaba hecha de metal sino de otro material, probablemente sintético. Unos sonidos salían de un pequeño dispositivo colocado en el rostro del ser humanoide, cuyas facciones no reflejaban bondad.

Un humano que ha violado el perímetro formado por soldados, pecando de ingenuo le ofrece en forma de hospitalidad una flor a la criatura. Este la toma con sus manos enormes para luego mirarla de cerca, para de pronto aplastarla mientras ríe. Extiende su brazo derecho y en su mano comienza a brillar, una luz que es violentamente disparada contra el terrícola, matándolo al instante.

La invasión había comenzado.

Las unidades militares presentes abren fuego contra el guerrero, la infantería le dispara sin parar, entretanto aeronaves que dependen de una hélice giratoria para mantenerse a flote, arrojaban proyectiles con carga explosiva. Por medio de la radio tanto los soldados como los civiles, se enteraron que la situación se repetía en todos los sitios donde una de esas naves había aterrizado.

Cuando la nube de humo se despejó, aún se podía visualizar al invasor de larga cabellera parado con sus brazos cruzados intacto. Sin el más minúsculo daño sobre su cuerpo. Rápidamente eleva sus extremidades superiores, junto con un estruendoso grito que sale del fondo de su garganta.

La explosión generada, pulveriza todo a la redonda sin dejar nada. Sin importar a que rincón del pequeño planeta se fuese, siempre se encontraba el mismo escenario. Desolación y muerte.

Los ejércitos pelearon inútilmente, no importa cuantos proyectiles les lanzasen...ellos no recibían daño alguno. Desesperados los terrícolas, utilizaron su última y más poderosa arma. Bombas que aprovechaban el poder del átomo para generar explosiones colosales. Estas fueron detonadas sobre los lugares donde acampaban los extraterrestres, pero al igual que en ataques anteriores permanecían vivos a pesar de la radiación residual generada por el estallido.

"¡Es imposible!"–Pensaban los generales humanos–"es como arrojarles petardos al sol".

Para el amanecer del día siguiente, había pocos vestigios de la civilización que gobernó aquel planeta por cientos de siglos. La raza humana casi cayó al abismo de la extinción. Los saiyajines como se autodenomina la especie conquistadora, originalmente tenían planeado apoderarse del planeta, luego de matar a todos los habitantes como les era costumbre, pero algo les hizo cambiar de opinión.

Exactamente igual que los humanos a ellos, los saiyajin se asombraron del parecido casi idéntico de los terrícolas comparado con su raza, si no fuera por la ausencia de cola podría afirmarse que eran seres de la misma estirpe.

Curiosidad que llamó la atención de científicos de otra especie que acompañaban a los saiyajin, los cuales a diferencia de estos en lugar de matarlos querían estudiarlos. Casaron a uno que otro sobreviviente de la invasión, para realizar experimentos médicos.

Determinaron que la secuencia genética de los humanos, era un noventa y cinco por ciento semejante al ADN de un saiyajin. Las mentes científicas entonces se preguntaron.

¿Es posible realizar un cruce entre ambas especies?

Para averiguarlo se capturaron hembras humanas sanas y jóvenes, por su parte del gran número de machos saiyajin en el planeta, se seleccionaron a un grupo de veinte. Una vez que ya tenían a los especímenes, comenzaron con las pruebas.

Veinte mujeres fueron inseminadas con esperma de saiyajin, tal como lo sospechaban el proceso de fecundación fue todo un triunfo, logrando que todas las mujeres resultaran preñadas. A medida que los meses de gestación avanzaban, las complicaciones comenzaron.

Más de la mitad de las embarazadas perecieron, debido que los fetos híbridos exigían mucha energía de la madre para su desarrollo, pero las mujeres humanas al ser demasiado débiles no podían sostener a las criaturas dentro de sus vientres, y irremediablemente morían.

Con el paso de los meses las defunciones iban en aumento, y se temía el fracaso. Pero milagrosamente al final una hembra resistió los nueve meses, dando a luz al primer y único híbrido humano-saiyajin de la historia.

El bebé nació sano, y sin presentar ninguna deformación o enfermedad. Documentaron todo el experimento, incluyendo imágenes del bebé y de la madre tal como el método científico lo demandaba. El varón fue nombrado Marcus, tenía cola y gran poder de pelea como un saiyajin. Para estudiar mejor como fue que ambas secuencias genéticas se unieron, se le extrajo una muestra de sangre.

La unión de un soldado de tercera clase llamado Kakarotto, con una mujer humana cuyo nombre sólo era un número de serie, había sido un rotundo éxito. Al analizar la sangre del niño, se descubrió que la mezcla de castas genera individuos con un potencial de pelea muy alto, en otras palabras...que con el debido entrenamiento Marcus, podía alcanzar niveles de poder altos más rápido que un saiyajin puro.

No obstante no todo fue buenas noticias, el príncipe Vegeta quien se había coronado Rey. Al enterarse sobre el estudio lo aborreció, denominándolo como una abominación. Por lo que enjuició al equipo responsable.

– Por haberse atrevido, a crear semejante aberración–el Rey argumenta en el juicio–manchado a la raza guerrera más poderosa del universo, cruzándola con un miserable ser humano.

Los denigrados se defienden diciendo, que era sólo para el avance de la ciencia y nada más. Tristemente para ellos, el Soberano no acepta razones.

– Para evitar cualquier acto semejante a partir de hoy, queda prohibido que un saiyajin se reproduzca con cualquier hembra, que no sea de nuestra clase–proclama–y todo aquel que viole esta ley, sólo merece la muerte…como ustedes.

Los acusados, el grupo de Parseths. Una especie de uno de los tantos mundos conquistados por los saiyajin, cuya apariencia era como la de un avestruz con extremidades parecidas a las humanas. No ostentaban fuerza pero si un desarrollado intelecto, aún así fueron ejecutados a las afueras del recién construido palacio.

Marcus también fue sentenciado, a morir junto con su madre. Para conseguir el perdón del Rey, Kakarotto se ofreció a eliminar al par. Vegeta concede la petición con la única condición de que le lleve el cadáver de ambos, una vez ejecutados.

Tal como se le fue ordenado, el soldado de tercera clase asesinó al bebé y a la mujer presentando sus restos, consiguiendo así el indulto por parte de su Rey y por orden de este mismo, se le prohibió hablar del experimento o sobre Marcus para siempre. Aprovechando que dicha investigación, se efectuó en secreto para el resto de la población.

Cuando se cumplió un año desde la invasión al tercer planeta, toda la sociedad saiyajin se estableció en el planeta Tierra, construyendo sus ciudades sobre las ruinas de las metrópolis humanas. Décadas antes, la gran estirpe de conquistadores no eran más que simples esclavos oprimidos por el tirano intergaláctico, que en ese entonces solía ser la persona más temida en el universo, Freezer.

El padre de Vegeta, Rey en esa época…había liderado la rebelión que durante largo tiempo sostuvieron contra su opresor. Aunque él murió en el proceso, su objetivo se alcanzó ya que fue reemplazado por su hijo al tomar el mando de la situación. Una vez eliminados los hombres de Freezer, los rebeldes aprovecharon la cualidad que sus colas les brindaban, la transformación de Ozaru.

Los soldados transformados no perdieron la razón, gracias a que ya se habían entrenado para dominar ese estado a voluntad. En medio de la pelea viéndose solo y acorralado, Freezer intentó destruir el planeta Vegeta, con sus poderes y así escapar al vacío del espacio, que no era problema para él.

En el momento justo que pretendía atacar, los simios gigantes en un ataque coordinado le dispararon su técnica más poderosa, la de un rayo de energía proveniente de su boca. Cientos de ataques como este se arrojaron hacia su blanco común. Empujándolo hacia el sol cercano al planeta. Matándolo.

La victoria fue agridulce, por un lado eran libres pero por el otro su planeta natal estaba muerto. Los recursos naturales se agotaron, convirtiendo al planeta en un desierto sin fin. Los saiyajines liderados por su nuevo monarca, decidieron abandonar su mundo de origen en busca de uno nuevo.

Por años vagaron de sistema en sistema, consumiendo cuanto ecosistema hallasen. En uno de los tantos viajes estelares, interceptaron una transmisión de radio en código binario, al rastrear la señal se pusieron en rumbo al lugar, que pronto sería su nuevo y permanente hogar.

Y así fue, como la acción de la gravedad imperturbable y eterna, continúa haciendo que aquel tercer planeta azul...gire alrededor de su estrella sin detenerse.


20 Años Después de la Invasión

– ¡Masenko! –Grita flotando en el aire, luego de haber colocado sus manos una detrás de la otra sobre su frente. Su oponente de lucha, de un manotazo desvía el ataque y desaparece de su vista.

– Aquí estoy hijo–le dice tras aparecer para golpearle por la espalda, haciéndolo caer contra el piso de la sala de entrenamiento.

Por algunos segundos nada pasó, hasta que el rastreador de Kakarotto comenzó a detectar el incremento de poder de su hijo.

– 18000…19000…20000…21000…22500–el medidor de poder se detuvo en esa cifra exacta.

– ¡Ahhhhhh! –el rayo de energía salió desde el fondo del cráter, viajando velozmente hacia el hijo de Bardock que respondió con un movimiento idéntico.

Las dos emanaciones de energía chocan empujándose mutuamente, la habitación tiembla hasta sus cimientos, para luego culminar con una violenta explosión que destruye el recinto completo.

De entre los escombros los dos guerreros salen visiblemente maltrechos, dando pasos torpes antes de caer rendidos.

Ríe un poco–Gohan…esta vez, sí que te entusiasmaste.

– Sí papá–le responde tirado a unos metros a su lado–creo que me dejé llevar más de lo necesario.

– Kakarotto…Kakarotto–un hombre de larga cabellera le llama mientras aterriza cerca de él– ¡Maldita sea!...esta es la segunda habitación de ejercicio que destruyen…par de idiotas.

– Tío Raditz, deja de decir estupideces–le habla–y ayúdanos.

Otros soldados de bajo nivel cargan al dúo, que es trasladado a la sala de recuperación.


– Discúlpeme su majestad–un soldado calvo expresa–traigo el informe que solicitó.

– Habla Nappa–dice el Rey en su trono– ¿ya lograron hacer que hable el namek capturado?

– Lamento informarle que no–dice arrodillado–se niega a confesar la ubicación del planeta al que se ha trasladado su gente.

– Pues, sigue torturándolo–ordena molesto–necesito saber a dónde demonios se fueron esos asquerosos tipos verdes, y así apoderarme de esas esferas que conceden deseos.

– Sí mi Señor–abandona la sala del trono.

"Deseo la inmortalidad"–piensa–"así gobernaré para siempre".


– ¡Corre Videl!... ¡rápido, ya vienen! –alerta un anciano, que recolectaba frutos de un árbol.

La chica humana, ve a lo lejos varias siluetas volando que cada vez más se acercan. Al cerrar los ojos es capaz de sentir la terrible energía de otros seres, que se aproximan por los costados.

– ¡Venga le ayudaré! –la mujer intenta socorrer al adulto mayor, pero este se niega.

– Ya viví suficiente…prefiero morir que ser capturado, para convertirme en esclavo de esos perversos simios–le susurra–vete niña, aún puedes huir.

– Pero…pero.

– ¡Largo de aquí! –le grita.

La fémina le da una última mirada, antes de iniciar su escape hacia su aldea oculta en la densa jungla tropical.

Muchos de los terrícolas que sobrevivieron a la llegada de los saiyajin, se ocultaron en cuevas o en medio de espesas selvas. De una especie moderadamente desarrollada, pasó a ser una totalmente primitiva. Los nuevos dueños del planeta, gozaban casándolos como deporte o para utilizarlos como sirvientes en sus casas.

Las explosiones de energía estallaban a cada paso que sus pies descalzos daban, los árboles caían incendiados por causa del bombardeo incesante. Luego de atravesar por la densa vegetación, logró apreciar una columna de humo que sobresale de entre las copas de los árboles.

La adrenalina le hace ignorar el dolor que sus piernas le proclaman y continúa marchando, para cuando llega a su hogar descubre la razón del humo. Su tribu que se había establecido en pequeñas edificaciones entre las ramas para así camuflarse con la flora, ardía en llamas al tanto que todos sus habitantes eran capturados por sus cazadores. Un rayo de energía mata a un pequeño grupo de terrestres, los cuales intentaban luchar con rocas y palos.

– ¡Imbéciles! –Grita el líder de la expedición– ¡los queremos vivos, no muertos!

Sus subordinados asienten mientras desde la altura a la que se encuentran, despliegan grandes redes de caza. Que aprisionan a muchas de sus presas, incluida la chica de ojos azules.

La malla es elevada lentamente del suelo.

– ¡Monos malditos! –Dice la joven– ¿Por qué no se largan de nuestro planeta y nos dejan en paz?

Sus secuestradores ríen–Su planeta…pero si ya es "nuestro planeta"–habló antes de golpearla haciendo que quede inconsciente.


Las alarmas del sistema de recuperación suenan, alertando a los médicos.

– Abre las compuertas.

– Sí doctor.

Las dos cámaras de rehabilitación se abren derramando el líquido curativo a los costados, revelando a los hombres adultos en su interior ya sanados.

– ¿Cómo se siente Kakarotto? –uno de los asistentes le entrega un cambio de ropa junto con su rastreador.

– Bien–dice saliendo desnudo del aparato–pero un poco mareado.

– Ya veo–voltea la cabeza– ¿y usted teniente?

– Mucho mejor–Gohan dice.

Padre e hijo inician con su labor de secar y cubrir, sus cuerpos con sus nuevas armaduras.

– Gohan cuando estaba en la cámara–le cuenta–me puse a pensar de que ya es hora que encuentres una compañera…eres un adulto mereces tú propia hembra–dijo enrollando su cola en su cintura.

– Sabes que aún no pienso en eso–dijo colocándose su rastreador de vidrio verde–por el momento me interesa ascender de rango, nada más.

– Pero será mejor que te des prisa–su tío apoyado en la pared le dice–o sino todas las mujeres disponibles serán reclamadas y te quedarás sin compañera.

– Es verdad–su padre confirma–si tu madre no hubiera muerto cuando naciste, ya estaría obligándote a buscar pareja.

– Puede ser, pero ella no está aquí–recalca–y por ahora no me interesa tener compañera.

Dentro de la cultura saiyajin el término "esposa o novia" no existe, un equivalente a esta palabra es el concepto de "compañera". Los saiyajines poseen un ritual de unión parecido al matrimonio, no obstante en lugar de una celebración rodeados de amigos o familiares con el uso de anillos, lo único que se hace es morderse en el cuello mutuamente para formar una marca visible, que indique que este individuo ya tiene una compañera o compañero.

Una vez que el compañero o compañera de un guerrero saiyajin muere, se prohíbe buscar otro.

El trío caminaba por los corredores de la ciudad capital del nuevo planeta Vegeta, como fue bautizado. En la plaza pública los mercaderes iniciaban una subasta de esclavos de toda clase, mujeres, hombres, niñas y niños humanos. A excepción de los ancianos que eran ejecutados. Estos eran vendidos para muchos propósitos, aseo, cocina, mano de obra, etc. Si un comprador lo hacía para usar a su prisionero como concubina, era castigado por violar la ley.

– Miren otra venta de sirvientes–Raditz apunta–yo necesito unos cuantos para mi casa.

– Creo que yo también necesito uno, mi domicilio es un desastre y no tengo a nadie que me cocine–el nieto de Bardock afirma.

El grupo de hombres, se reúnen con otros posibles compradores de esclavos.

– Colóquenlos en fila–el vendedor pide–encadénenlos bien.

El telón es izado, revelando los productos a la venta a sus posibles compradores.

– Bien comencemos con la subasta–proclama–hoy les traigo humanos recién salidos de la selva hace pocas horas…iniciaremos con el precio fijo de diez monedas de oro por humano.

La venta como era usual fue buena, cada ser terrícola fue adquirido por un costo justo, a la media hora la mercadería ya casi se agotaba. Raditz terminó comprando a tres esclavos, dos hombres y una mujer, Gohan por su parte todavía no compra nada.

– Para terminar hemos guardado lo mejor...tráiganla–dice a sus asistentes–esta hembra es joven y está en perfectas condiciones–la chica de ojos azules era presentada–es indicada para ser amaestrada para usos domésticos, cuido de niños o bebés…su valor es de cincuenta monedas de oro… ¿Quién ofrece más?

– Doy sesenta monedas–un hombre promete.

– Sí vas a comprar algo es tú oportunidad–Kakarotto le dice a su hijo.

Gohan alza su mano–Ochenta monedas de oro.

– ¡Ohhh tenemos ochenta!… ¿quién da más?

– Cien monedas–el mismo del principio insiste.

– ¡Ciento cincuenta monedas!–Gohan incrementa su oferta.

Los presentas esperan, por otra intención de compra.

– ¡Doscientas monedas de oro!…y es mi última oferta–el saiyajin testarudo, como es su especie mira desafiante al joven teniente.

Sonríe triunfante– ¡Quinientas monedas de oro!–el trato está más que hecho.

– Tenemos quinientas a la una…quinientas a las dos…quinientas a las tres–dice exaltado– ¡vendido al joven por quinientas monedas de oro!

Videl todo ese tiempo no pudo hablar, ya que su boca estaba sellada por una tela además de estar encadenada. Como último movimiento antes de ser entregada a su amo...le miró, vestido con su armadura y su cola enrollada en la cintura.

Ahora viviría bajo el mismo techo que él.

Fin Capítulo Uno

Bueno he aquí otra idea loca que se me ocurrió, espero les guste y por favor díganme qué opinan. Con esta nueva historia intento explorar un poco la sociedad y el estilo de vida de los saiyajin, además de plantear la idea de qué hubiera pasado si hubieran conquistado el planeta Tierra.

Gracias por leer y hasta la próxima.