Reconciliación

Ulrich acababa de llegar a casa de Odd para dirigirse, como últimamente hacían, a la playa.

-¿Dónde se supone que estuviste anoche?- preguntó Odd

-¿Como que donde estuve? Si mal no recuerdo fuiste tu quien desapareció sin decir nada- lo culpó intentando ocultar la respuesta que le debía a su pregunta.

-Bueno fue por que se te veía tan contento que pensé en dar una vuelta y dejaros solitos- Ulrich se sonrojó a mas no poder y su corazón comenzó a latir con un ritmo acelerado al recordar lo del día anterior.

-La verdad es que el concurso de surf tengo que ganarlo por Yumi, con las clases de surf lo único que he conseguido es que se hiciera daño para salvarme- agachó la cabeza culpándose a sí mismo.

-No te preocupes tío, piensa que si no le importaras, no se hubiera sacrificado por ti ¿no crees?- pegándole unas palmaditas en la espalda a su amigo.

-No digas esas cosas, seguramente hubiera hecho lo mismo para salvar a cualquier otra persona- intentando esquivar la mirada que le lanzaba Odd, pues no podía ocultar su rostro mas rojo que un tomate.

-Entonces vayamos a la playa para que te entrenes un poco más, he escuchado que hoy el mar estará calmado.

-Antes tengo que visitar a alguien.

-Ya, ya, será porque no te conozco, ¡A casa de Yumi, entonces!- gritó por todo lo alto.

-Te he dicho más de una vez que no grites su nombre- Ulrich salió corriendo detrás de él, mirando hacia todos lados esperando que nadie lo hubiera oído.

Cuando llegaron a la entrada de la puerta, Ulrich alzó la mano hasta el timbre, pero en vez de pulsarlo, se quedó pensativo con la mano en alto, ¿qué le diría cuando abriera la puerta? Seguro que sus ojos tan profundos lo mirarían fijamente y lo dejarían nuevamente sin palabra alguna.

-¿Qué te pasa? Te has quedado como una estatua, yo te ayudo- agarró su mano y la llevó hasta el botón con fuerza, haciendo que un leve ding-dong resonara dentro de la casa.

La sangre se le heló en tan solo un segundo cuando asimiló sucedido- ¡¿Pero que has hecho?!

Se oyeron unos pasos dirigiéndose hasta la misma y la puerta se abrió con un pequeño crujido- hola, que bien que hayáis venido, Yumi está en la sala, se alegrará mucho de veros- les permitió entrar y los condujo hasta el salón, dónde Yumi hacia flexiones en el suelo.

-Me alegro de que hayáis venido, sentaos dónde queráis, podéis tomar algunas pastas que hay en la cocina.

-No, gracias- contestó rápidamente Ulrich.

-Ya que las ofreces… me tomaré la molestia de coger algunas- sonrió Odd, la idea de comer pastas le hacia la boca agua. Aelita le mostró el camino a la cocina.

-¿Por qué estás haciendo tanto ejercicio? Deberías descansar, sino tus pies no se curarán- Yumi paró un momento para quedarse sentada en el suelo y mirarlo a los ojos, se secó el sudor con una pequeña toalla de color azul y comenzó a quitarse las vendas que le pusieron el día anterior.

-Verás, lo he estado pensando, no quiero que te sientas obligado a participar en el concurso, además no estas preparado, así que seré yo quien participe.

No le gustaba en absoluto que se echara tanto peso sobre sus propios hombros, él le había pedido clases de surf, ella había accedido y tras salvarle de una muerte segura había quedado lesionada sin poder participar en el concurso, para colmo pretende curarse en dos días y hacer como si nada hubiera pasado.

-¡No participarás! Te dije ayer que yo lo haría por ti, no voy a permitir que tú lo hagas, así que descansa y espera a que este sábado te entregue la copa del ganador- se levantó hecho una furia dejando patidifusa a Yumi- Odd nos vamos- con toda la boca llena de pastas, Ulrich lo arrastró hasta su coche.

-¿Qué ef lo que ha fasado?

Mientras se dirigían a la playa y Odd trataba de tragar la enorme masa que se le había atascado en la garganta, Ulrich explicaba la pequeña discusión que habían tenido hace unos instantes.

-No lo conseguiré, es casi imposible que pueda ganar contra surfistas que llevan meses, incluso años practicando y yo apenas se mantenerme en pie sobre la tabla.

-No te preocupes, tu haz lo que puedas, seguro que ella te lo agradecerá aunque no consigas ganar- trató de animarlo, pero no sirvió de mucho, la culpabilidad que sentía por dentro no podía ser borrada así como así.

Casi no esperó a que parara el motor del coche y ya estaba de camino al agua con la tabla de surf, surfearía hasta de noche si era necesario. Sin embargo, por mucho que lo intentaba no lograba pillar bien las olas, apenas conseguía mantenerse en pie en las más pequeñas, no estaba preparado en absoluto para el reto que se le venía encima.

-¿No crees que ya has practicado suficiente por hoy? Ni siquiera has comido, ¡como no vengas me comeré tu bocadillo!- lo amenazó Odd. Pero la comida no lo iba a hacer volver, solo pensaba en ganar y en entrenar, estaba casi agotado y aún así quería seguir adelante.

-Todavía no es suficiente, un poco más- insistió.

Al cabo de una hora tuvo que ir Odd a por él, pues se empeñaba en seguir dentro del agua. -¿Es que no te das cuenta de que estás más arrugado que una pasa? No puede ser bueno pasarse tanto tiempo en el agua, además, no conseguirás nada si estas agotado.

Ulrich no contestó, continuó sumergido en sus pensamientos. Lo último que quería era decepcionar a Yumi después de que un error suyo le impidiera participar en la competición para la que llevaba mucho tiempo preparándose.

Al día siguiente...

Ulrich se levantó y tras prepararse el almuerzo salió de casa a toda prisa, no avisaría a Odd, iría andando hasta allí. Tenía unas pocas agujetas del sobreesfuerzo que hizo el día anterior pero eso no lo detendría.

Odd, quien trató de contactar con su amigo, preocupado fue a casa de Yumi para preguntarle si había pasado por allí y de paso informarle acerca de las situación del castaño.

-Verás, se ha tomado muy en serio lo de presentarse al concurso... hasta el punto de no comer y pasarse todo el día en el agua practicando- las chicas lo observaron un poco sorprendidas, no hacía falta llegar hasta ese punto.

-Entonces ahora estará en la playa- dijo Yumi pensativa.

-No deberíamos dejar que se esfuerce tanto, no es bueno para su salud, da igual las ganas que tenga de ganar, primero debería pensar en lo que es bueno para él y lo que no...- informó Aelita.

-Yo me voy a buscarle, llevo toda la mañana llamándole y no contesta, creo que por hoy también ha sido suficiente surf.

-Voy contigo- contestó Yumi, cruzaría unas cuantas palabras con él. Odd asintió y los dos desaparecieron camino al mar por la carretera.

-¿Es tan importante para ti esa especie de competición?- le preguntó el rubio dándole algo de conversación.

-Si, llevó casi medio año preparándome a fondo, aunque hago surf desde que tenía trece años.

-Guau, entonces no son solo rumores los que dicen que eres una de las elegidas para ganar.

-Lo era, tendré que intentarlo el verano que viene- le cortó, aunque no con intención de echar la culpa a nadie, sino de hacerse a la idea de lo que era la realidad.

-¿Y si Ulrich lo consigue?- ella negó con la cabeza.

-Se que no lo conseguirá, hay surfistas muy buenos, hubiera sido complicado hasta para mi... no es que no confíe en él, pero por mucho que entrene o se esfuerce es casi imposible que logre ganarles.

Odd asintió, lo que le estaba diciendo era verdad, todos sabían que sería así, incluso el mismísimo Ulrich lo sabía. Cuando llegaron Yumi le pidió que esperase en el coche mientras que ella hablaba con él, le aseguró que lo traería de vuelta.

-Pues claro que lo traerás de vuelta, si se lo pides tú se iría hasta el fin del mundo nadando...- comentó en tono casi inaudible para que ella no le escuchase, pero comenzó a reírse ante la idea.

Yumi se dirigió hasta la que era su toalla intentando no sumergir demasiado los pies en la arena, se sentó ahí esperando a que en algún momento la viese y saliese del agua. Pasaron alrededor de tres cuartos de hora hasta que finalmente Ulrich advirtiese una figura situada sobre sus cosas. La observó unos instantes hasta darse cuenta de que podría ser Yumi, entonces su corazón comenzó a latir con fuerza. Se encaminó hacia la orilla y después se sentó junto a ella.

-¿Qué haces aquí? Tendrías que estar en casa descansando.

-¿Descansar yo? Creo que aquí el que necesita reposar eres tú, Ulrich. Si no me equivoco llevas dos días practicando sin parar…

-Y he mejorado un montón- le cortó dándose cuenta del tono que estaba utilizando Yumi. Ella asintió con la cabeza.

-Si, llevo cuarenta y cinco minutos viendo como surfeas, has mejorado mucho, pero sigo pensando que no tienes demasiadas oportunidades de ganar. Además, no se trata de eso, aunque ganases, el valor de la copa no sería el mismo para mi. Uno de mis objetivos al participar, es probarme a mi misma, superar mis propios límites y si es otra persona quien toma mi lugar, entonces no es lo mismo- Ulrich se mantuvo en silencio, no sabía qué decir, ella se percató y continuó.-Con esto no te estoy pidiendo que abandones, sino que lo intentes y de esa forma puedas ver lo mucho que has avanzado en tan poco tiempo, pero no que lo hagas por tomar mi lugar, sino por ti mismo.

Él la observó atentamente, había comenzado a anochecer, sentía que le había quitado un gran peso de encima, que se había liberado de la presión que tenía. Se acercó lentamente a ella pero Yumi se le adelantó y se fundieron en un abrazo, uno que los dos llevaban tiempo esperando, el cual les hacía sentir que no estaban solos y que tenían el apoyo del otro.

-Creo que tendríamos que irnos ya, estoy muerto- se rió Ulrich levantándose y recogiendo las cosas. Yumi lo ayudó a guardar todo y comenzó a andar camino al coche. Entonces Ulrich la alcanzó cogiéndola en brazos y llevándola hasta el vehículo.

-¡Oye! Que ya puedo andar, no hace falta que me lleves, ¿¡No estabas cansado o qué!?- pataleó para que la soltara, además la gente de alrededor los miraban divertidos por la situación. Incluso William se había percatado de la pequeña escenita que estaban montando los dos y no le hacía ni pizca de gracia.

Mientras tanto, Odd se despertaba de su siesta algo desorientado. -¿Dónde estarán?- le dolía el cuello de la mala postura que había adoptado y lo que era peor, su tripa rugía con fuerza, hacía casi dos horas que no probaba bocado y se moría de hambre. –¡Como no vengan en diez segundos me largo! Tendrán jeta… encima que he venido preocupado por él me dejan abandonado en mi propio coche para fugarse juntos…

Con este nuevo capítulo quiero, en primer lugar, pedir disculpas por tardar tantísimo tiempo, han pasado muchísimas cosas y a parte de que no tenía muchas ganas de escribir no he tenido tanto tiempo. Sin embargo, me propongo volver y continuar los fics porque creo que ya es hora de acabarlos y de escribir otros nuevos, pues mi cabeza no deja de inventar montones de historias distintas :)

También quiero decir que seguramente muchos de mis lectores hayan perdido el interés en éste fic y la verdad es que los entiendo, ya que de tanto esperar es normal aburrirse. Lo siento muchísimo, en serio y para quienes aún estén interesados en leerlo, espero que disfrutéis y me dejéis comentarios. ¡Un beso!