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Lamento la demora. Al parecer ya me he encasillado en el episodio 17 en mis dos historias. Sinceramente me engrane tanto con un autor y sus historias, que descuide mi propio Ficción y como verán también subí una nueva ficción con el papel de protagónicos en Ichigo y Rukia. Por supuesto que pienso introducir a otras parejas, pero posteriormente.

Importante aclarar que Bleach ni sus personajes me pertenecen. Tanto la serie como los personajes son propiedad y de la imaginación exclusiva de Tite Kube.

Para que la historia cobre un mejor sentido:

Los POV y conversaciones.

El relato hecho por autor.

«Pensamientos»

(Notas de autor)

- Conversaciones con el alma.

- Conversaciones de Hollow interno

"Respuesta a conversación con el alma de shinigami"

* Flash Black/ Anteriormente*

… ღ…

*Anteriormente en "El nacimiento de un nuevo poder"

Los Yokai irrumpieron en la tranquilidad del Seireitei, afortunadamente unos aparentes desconocidos ayudaron un poco, pero no lo suficiente. Los Yokai lograron desaparecer detrás de una garganta con sus dos líderes al frente y dejando a su partida, no solo desastres materiales y perdidas de almas, si no la invaluable determinación de Ichigo Kurosaki, provocando un profundo hueco en su corazón. Asesinaron a su hermana, se llevaron a su esposa e hija, lastimaron a Yuzu.

Pero cuando todos creyeron que Kurosaki Karin estaba muerta, se encontraron con una perturbarte revelación por parte de Urahara, que sintió los constantes cambios de reiatsu en el cuerpo inconsciente de la Kurosaki que ahora era habitado por su Hollow interno.

Poco después los apodados "Vizard" aparecieron con unos pocos "Espadas" ex-enemigos ahora aliados, entre ellos Ulquiorra y Nelliel. En un intento por recuperar a Karin Toshirou fue llamado desde lo profundo de su alma por un Yokai de nombre Yukionna, que ofreció su ayuda. Lamentablemente todos sus esfuerzos para traerla de vuelta fracasaron y lo sumergieron en un temporal coma.

Rukia por otra parte despertó en los dominios de los Yokai. Siendo obligada por Aizen que la amenazo con matar a la pequeña Saki, no teniendo otra opción acato las ordenes y despertó el poder oculto de Karin, que guardaba en su interior el alma rezagada de un antiguo y poderoso Yokai que aplastaría con su sed de venganza al Seireitei y todo ser viviente que lo habitara…*

… ღ…

Capitulo 18

¡Lazos rotos!

Las flores de cerezo y el despejado cielo azul presenciaban aquella conmovedora escena. Bajo la frondosa sombra de un árbol una aparente joven pareja y dos niños pequeños se preparaban para disfrutar de los manjares que se encontraban ocultos dentro de una gran canasta de paja.

La matriarca de la familia saco un delicioso pastel de la canasta. Era sencillo pero aun así impresiono a los dos pares de ojos ámbar y unos violeta intenso, ninguno de los presentes podían creer que la mujer había hecho ese postre para su deleite. Puesto que los pasteles no eran su fuerte.

¿Tu hiciste el pastel, enana? — Se animo a preguntar el hombre de cabellos naranjas. El rostro sonriente de la mujer desapareció detrás de un parpadeo y fue remplazado por una ira incontrolable.

Dudas de mis habilidades culinarias, fresita. — Recriminó empuñando las manos. Los dos niños se escondieron detrás de su padre, atemorizados de la mirada de su madre.

No es eso. Es que se parece mucho a los postres de Yuzu. — Trago saliva y al decir aquello trato de apaciguar la ira de la fiera, digo esposa.

Bien, me atrapaste. Yuzu lo hizo, yo solo ayude a batir la harina. — Confeso Rukia.

¡A comer! — Gritaron los pequeños con tenedores en mano. Los tenedores se incrustaron en el mantel.

Primero la comida y después el postre. — Aviso la pelinegra con pastel en manos. Los pequeños hicieron un puchero lindo en señal de desaprobación.

Cinco minutos después Ichigo y sus dos hijos se quedaron pasmados. Rukia al notar que ninguno de los tres se dignaba aprobar su comida se entristeció y pregunto.

¿Que tiene de malo?

¡Nada mamí! — Mintieron Masaki y Kaien, para no lastimar los sentimientos de su madre. Pero el jefe de la familia era un caso completamente diferente, no tenia ni tacto ni conciencia.

¿Qué, qué tiene de malo? Parece una comida que Orihime hubiera cocinado. — Se quejo Ichigo observando desconfiado y con temor la ensalada. Parecía que de ese bosque verdoso y de mala pinta fuera a salir el monstro del lago Ness.

Creo que deberíamos empezar por el postre. No dejare que mis hijos coman esa porquería. — Sentencio Ichigo cruzándose de brazos con el ceño fruncido. Mientras que los dos pequeños se alejaban de sus padres, al notar el aura demoníaca formarse alrededor de su madre.

Con la mirada en el suelo, trono con las manos la cuchara de madera como si fuera un delgado mondadientes. La fuerza e ira desmedida que siempre la acompañaban en su juventud, cuando su amado esposito decía algo estúpido se posesiono de ella y sin pensar en las consecuencias, tomo el suculento pastel entre sus manos. Y lo estrello contra la cabeza dura de un confiado Ichigo.

¡Eh ¿Qué te pasa?! — Se quejo quitándose el merengue de su traje shinigami y cabello naranja.

Todavía te atreves a preguntar. Me insultaste frente a nuestros hijos. — Grito Rukia comenzando una discusión.

Era la verdad y ahora que se supone que vamos a comer. Acabas de tirar lo único comestible. — Recrimino Ichigo levantándose y rebasando la estatura de su esposa.

No, lo se. Tal vez mi porquería de comida. — Lo encaro sin el menor temor, pero al tiempo se canso y ambos se sentaron en completo silencio, dándose la espalda, puesto que los dos eran unos orgullosos. A pesar de que Rukia tenia toda la razón en enfurecerse, Ichigo jamás se rebajaría a pedirle perdón, ya que creía que el tenia toda la razón. Repentinamente sus caras se llenaron del pastel tirado y se giraron a verse.

¿Porque me lanzas pastel? — Gritaron al unísono.

Ya veras, idiota. — Rukia le lanzo un poco de la ensalada.

Esto no se quedara así. — Ichigo agarro de la misma ensalada y obligo a Rukia a comerla. Esta se pudo verde en cuanto trago.

Esto sabe horrible. — Rukia escupió su propia comida. Su discusión fue interrumpida por el sonar de unas risitas que tenían las manos llenas de pastel. Ambos padres al darse cuenta de este hecho, se lanzaron una mirada cómplice.

¡Ustedes dos, ya verán! — Gritaron tomando pastel del suelo. Los pequeños comenzaron a correr sin dejar de reír siendo perseguidos por sus padres, que al ser más rápidos no tardaron en alcanzarlos. La divertida escena desapareció detrás de una densa capa de niebla y posteriormente un pequeño despertó solo en la enorme cama matrimonial, cubierto de mantas.

«Todo era un sueño». — Se dijo mentalmente, el pequeño Kaien. Girando su rostro, se quedo quieto observando una foto donde aprecia su familia completamente sucios de pastel, mientras las flores de cerezo caían. Todos sonriendo.

Adormilado bajo de la cama y descalzo corrió por el pasillo rumbo a la habitación de su hermana. Abrió bruscamente la puerta, se acerco a la cama encontrándola vacía, reviso el armario, que solo estaba lleno de juguetes y ropa.

¡Masaki! — Llamo esperando que su hermana gemela saliera de debajo de la cama. Apresurado dejo la habitación y bajo las escaleras.

¡Mamá! — Grito asomándose a la cocina, pero nada. Nadie contesto a su llamado esto empezó, asustar al pequeño Kaien.

¡Papá! — Grito entrando en pánico creyendo que lo habían abandonado. El grito resonó en toda la solitaria casa Kurosaki.

Ichigo que no había podido conciliar el sueño en esa ultima semana, se había quedado dormido en la sala y solo despertó al escuchar el grito lloroso de su hijo. Abruptamente se levanto recogiendo a Zangetsu del suelo. Apareció con shunpo en la habitación, rebusco en las sabanas donde creyó que su hijo seguiría recostado, pero se equivocó, el miedo lo inundo.

¡Kaien ¿donde estas?! — Busco a si hijo en la planta baja. Para su alivio ahí estaba su pequeño, hecho volita en la esquina de las escaleras, el niño en cuanto vio a su padre, corrió a sus brazos sin dejar de llorar.

Papi... creí... que… me... habías... dejado. — Lloro entre respiración y respiración. Ichigo no tenia idea de que hacer o que decir, solo lo sostuvo más fuerte entre sus brazos moviendo sus manos en pequeños círculos sobre la espalda pequeña para tranquilizarle.

Todo va estar bien. — Balbuceo con voz calmada.

Kaien se durmió en sus brazos y entre sueños pidió algo, algo que ningún padre seria capaz de cumplir, ni siquiera Ichigo.

Nunca me dejes papá. — Con cuidado lo deposito en la cama, cubriéndolo con las mantas con cuidado. Cuando estaba por retirarse golpeo la mesa de noche por accidente y la foto cayo al suelo; Irremediablemente el marco y cristal se rompieron en diminutos fragmentos.

Ichigo sostuvo la foto en sus manos. Por unos segundos su mente lo tele trasportó hacia aquel día, su primera salida en familia que aunque todo había salido mal al final era unos de sus mejore recuerdos. Ellos discutiendo y sus hijos riendo de lo infantiles que podía llegar a ser sus padres.

Se fuerte Rukia y espera por mi. — Murmuró guardando la foto entre sus ropas.

Ojala esa declaración llegara hasta el corazón de Rukia.

Rukia no tenía conocimiento de cuanto había pasado en realidad. Las cuatro paredes que la mantenían recluida en ese frió y desolado calabozo la asfixiaban mientras que se encontraba en una esquina con las piernas contraídas contra su pecho y la cabeza apoyada en ellas, con la vista fija en todo y nada a la vez, sus ojos antes cautivantes ahora parecían vacíos, sin vida.

Desde que despertó ahí, el tiempo dejo de andar para su cuerpo físico, pero no para su mente. En el silencio del calabozo, el recuerdo de no ser tan fuerte para proteger a su propia hija y el de haberle destrozado la vida a su hermana, la atosigada una y otra vez.

Todo era su culpa, si ella se hubiera desecho del Hogyoku que habitaba dentro de su cuerpo, nada de aquello hubiera sucedido. Pero su fuerte deseo de permanecer al lado de Ichigo y su familia se lo impidió, por un momento se sintió una completa cobarde, no fue tan valiente como Kurosaki Masaki, ella si merecía el titulo de la mujer más fuerte. Se sacrifico, para mantener a salvo a su hijo y que había hecho ella, tan solo se desvanecimiento dejando a su pequeña a su suerte. Se sentía un vil desertor, acabada de traicionar a la familia de Ichigo. Familia que la había acogido en su hogar tan desinteresadamente, la aceptaron sin preguntar ¿De donde venia?, ¿Quien era en realidad? ¿Que intenciones tenia? Y los había traicionado por salvarse a si mima.

He ahí, los resultados de sus debilidades. A unos centímetros de ella se encontraba el recordatorio constante de su fallo, el infante cuerpo sin vida de su pequeña e inocente hija, la luz de sus ojos, su razón de vivir murió. Las lágrimas comenzaron a fluir como ríos de sus ojos y una tormenta se desato en su corazón. Rukia por una vez en su vida, sintió la verdadera locura. Por primera vez, comprendía el dolor y odio que Ichigo alguna vez sintió contra si mismo.

- Rukia, deja de lamentarte por lo sucedido. No puedes arreglar el pasado. — Una voz resonó en su subconsciente.

"No puedo, Sode. No lo entiendes mi hija, mi bebe esta muerta y todo por mi culpa. Como veré a Ichigo a los ojos, aun si el me perdonara, yo jamás me perdonare, nunca". — Declaro con la voz quebrada. Repentinamente una abofeteada congelo su mejilla izquierda dejándola en completo Shock.

Frente a ella se encontraba materializada una vez más su hermosa zampakuto, a pesar de no tener su Katana junto a ella. La mujer se movió a una velocidad increíble y el lugar bajo a una temperatura difícil de soportar. La nieve caía lentamente, escarchando todo el lugar.

Sode… no termino de hablar porque la mujer la levanto con brusquedad.

Arrinconándola contra la pared y el filo de una alargada Katana color blanca mantenía una de sus blancas manos en uno de los hombros de Rukia. Entonces los pálidos ojos de la mujer le miraron fijamente. En sus pupilas ardía una determinación, una que nunca antes había visto en la mujer blanca.

… ღ…

En una iluminada habitación dentro de las instalaciones de la décima división, se encontraba el capitán de esta, completamente inconsciente conectado a una bolsa de suero que le brindaba los nutrientes necesarios para poder mantenerla alimentado e hidratado durante su periodo de coma inducido. Rangiku estaba tranquilamente sentada en una silla junto a la cama, velando el sueño de su capitán, eso hasta que le vio removerse imperceptiblemente y murmurar.

¡Taicho! — Se acercó a la cama apresurada dejando la silla tirada en el suelo al escuchar la voz de su capitán.

¡Mi cabeza! — Se quejo el peliblanco. Justo en el preciso momento en el que abrió los ojos, se encontró de frente con una sonriente y leal Matsumoto.

¡¿Matsumoto?! — Musito, sintiéndose desorientado y adolorido.

¿Se encuentras bien? ¿Quiere que le traiga algo? — Cuestiono la rubia ofreciéndole un vaso de agua.

¿Cuanto tiempo dormí? — Pregunto Toshirou incorporándose hasta estar sentado, aceptando el vaso de agua que bebió con rapidez. Se sentía tan sediento que el agua no era suficiente.

No se levante, durmió durante cinco días. Por indicaciones de Unahana taicho, se le suministro un fuerte sedante para mantenerlo inmovilizado. — Informo la rubia ayudándole a beber otro vaso de agua. En otro momento hubiera replicado que podía el solo, que no era un niño pequeño al cual tenían que cuidar.

¡Que! — Grito el capitán escupiendo toda el agua en el rostro de la rubia. Como si fuera esparcido por un enorme aerosol.

«Rayos, debí haberle dado primero la noticia y después el agua». — Hizo una nota mental la teniente, limpiándose el rostro con las mantas de la cama.

No se preocupe. Literalmente usted se ha estado haciendo cargo de su propia división. — Notifico Rangiku. Antes del que el capitán interrogara a su teniente, una persona irrumpió en la habitación.

¡Matsumoto! — Hablo una persona con frialdad desde el marco de la puerta.

« ¿Que? Pero… pero esa persona, soy yo». — Pensó Toshirou al no ser capaz de mencionar palabra alguna. El shock, era tan evidente que afecto su capacidad de hablar, no podía creer lo que estaba presenciando, viéndose así mismo, más mayor, discutiendo con su teniente.

¡Hola taicho! — Saludo la rubia alegremente de lo más normal como si lo que estuviera viviendo ocurriera todo el tiempo.

¿Donde dejaste mi haori, incompetente? — Reclamo con irritación acercándose con el rostro contraído en una mueca de molestia.

Estaba hecho un harapo y la tire. — Revelo la mujer.

¿Que hiciste, que? — Grito alarmado el hombre, girándola hacia el y tomándolo por ambos hombros.

Lo trate de remendar y como no tenía remedio, lo tire. — Volvió a explicar la mujer con desinterés.

Pues déjame decirte que ese harapo me ha salvado la vida en muchas ocasiones y es mejor que tener a un insoportable, holgazán e incompetente teniente como tu. — Señaló Toshirou (F) dándole duro en la cabeza con su mano en puño.

¡Ahh! ¿Porque me golpea, taicho? — Lloriqueo Rangiku haciendo pucheros.

¡Porque eres una atolondrada! ¡Ahora iras a buscarlo! — Ordeno malhumorado.

Pero taicho, no tengo idea de donde esta. — Se escudo la mujer haciendo pucheros infantiles.

Nunca cambiaras. — Murmuro el peliblanco cerrando exasperante los ojos. Estaba apunto de decir algo más, cuando se noto a si mismo observándole con asombro.

¡Papá, Kai no me deja de molestar! — Apareció Yuuki quejándose y abriendo abruptamente la puerta.

No de nuevo. — Se palmeo la cara con pesadez. Al escuchar la voz de su hija quejándose de su hermano.

¡Es una mentira! — Apareció a su detrás Kai, defendiéndose en voz alta. El chico era muy parecido a Ichigo en actitud, siempre exagerando las cosas más de lo debido.

¡Claro que no! — Recrimino Yuuki estando a la defensiva.

Si no tuvieras la apariencia de una bebe inmadura, te patearía el trasero. — Dijo Kai, recalcándole su baja estatura y haciéndole enfurecer.

Arreglemos esto con una pelea. — Sugirió colocándose en posición de combate.

Papa, será el referí. — Dijo Kai señalando a su padre.

A mi ni me metan en sus discusiones. Además, tenemos que discutir cosas mucho más importantes, para que ustedes dos se comporten tan infantilmente en especial tu Kai. No se supone que eres capitán de un escuadrón dentro de la corte del rey. — Reprendió Toshioru (F) con un semblante serio.

Si pero…. — El chico iba a discutir, pero Toshirou (F) no se lo permitió.

Entonces compórtate conforme al puesto que tienes.

Lo siento. No volverá a ocurrir. — Se disculpo Kai agachando su cabeza.

No cree que esta siendo demasiado duro, taicho. Déjelo en paz no querrá que al final termine siendo un amargando como usted. — Intervino Rangiku, tan despreocupada como siempre.

No te metas en esto, Rangiku. — Las venas en su frente se saltaron al igual que su yo mas joven.

Bien. —Contesto la rubia inconforme.

Por cierto, papá. Encontré este harapo en la basura. — Dijo Yuuki sacando de entre sus ropas la gastada capa de capitán.

Trae acá y no es un a harapo. — Regaño Toshirou (F) arrebatándole a su hija el haori.

¿Alguien me puede decir que demonios esta pasando aquí? — Cuestiono Toshirou (P) ganando la atención de los cuatro habitantes de la habitación.

¡Oh! ¡Taicho, sigue aquí! — Dijo Matsumoto girándose a su capitán del presente.

¡Aquí, he estado todo el tiempo, idiota! — Dijo el peliblanco cruzándose de brazos.

Papá deja de enfadarte o envejecerás más rápido. De por si con este cabello nos creen unos ancianos. — Comento Yukii, tocando su propio cabello blanco.

No me culpes por algo genético. — Gruño Toshirou (F)

Vera. — Murmuro Rangiku, mientras se acaricio el mentón.

¿Donde empezar? — Recapitulo lo sucedido días atrás.

*Flash Black

La sorpresa repentina del recién llegado ya había pasado a segundo plan y todos se encontraban menos estresados por lo sucedió. Después de haber llegado aun acuerdo con los sujetos que llegaron desde el futuro el silencio incomodo reino en una la habitación dentro de las instalaciones del quinto escuadrón. Ichigo observaba al sujeto frente a el, cuando un pensamiento loco transito por su mente despejada y actuó precipitadamente al igual que todo el tiempo.

«Un momento eso quiere decir que este Toshirou es el que dejo embarazada a Karin y después abandono a sus hijo a su suerte ». — Pensó Ichigo empuñando las manos. Y ante la sorpresa de todos se lanzo a golpear al recién llegado.

¡Te matare! — Sentencio Ichigo lleno de ira.

Creí que ya habíamos pasado por esa etapa, Ichigo. — Toshirou levanto una ceja y por extraño que parezca una sonrisa apareció en su rostro. Una sonrisa que Rangiku no estaba acostumbrada a ver.

No es el momento para eso, Kurosaki. — Lo detuvo Byakuya a penas a tiempo.

Pero… Lo se. — Suspiro, resignado regreso a su asiento frente a una pareja dispar que discutían como acostumbraban hacerlo. Solo que estaba vez no parecían la Aniki molestando a su Otouotou, sino dos adultos comportándose infantilmente.

Taicho ¿Esta sonriendo? O es acaso que es una nueva mueca para demostrar su molestia. — Comento Rangiku encarando a su capitán. La sonrisa desapareció y venas saltaron de su frente.

¿Tú que crees, idiota? — Contesto tratando de controlarse, pero la realidad era que muy en el fondo se sentía bien discutir con esa atolondraba mujer aunque lo sacara de sus casillas.

Yo, no se, pero tal vez se sintió que estaba haciéndose viejo y decidió sonreír para no arrugarse. — Sugirió la mujer con una sonrisa tonta en el rostro.

¡Cállate de una vez, antes que te congele! — Con la mano en puño le proporciono un merecido zape a su teniente.

¡Ahh! Usted nunca me había golpeado. — Lloriqueo Rangiku sobándose la enorme protuberancia que le salió de la cabeza.

¡Oye enano, deja de jugar con Ran! — Recrimino Ichigo (F) Apareciendo en medio de la sala, sin la mascara hueca y ahori que siempre traía consigo.

¡Ya deberías darte cuenta que he crecido, imbécil! — Defendió su estatura el antes pequeño capitán.

Para mí siempre serás el enano albino que me robo a mi hermana.¡Me sorprende que no te haya molido a golpes! — Comentó el hombre dirigiéndole una mirada de aprobación a su yo del presente que miraba al capitán peliblanco con odio reprimido.

Se que merezco la paliza, pero... — Confesó Toshirou sin mostrar emoción alguna.

Taicho. — Intercepto Rangiku apareciendo con una venda en forma de cruz en la cabeza.

Sera mejor que me valla. — Se excuso el capitán de la décima, pero cuando estaba por salir su teniente cubrió la salida con su cuerpo.

Espere, quédese. Yo no podre atender el escuadrón, me lo debe por golpearme. — Recrimino la mujer apuntándole con se dedo acusador. Sobra decir que el capitán no estaba de acuerdo, por nada del mundo regresaría a encerrarse a una oficina día tras día, llenando papeles que su flojo teniente no llenada.

Fin del Flash Black*

Prácticamente me obligo a quedarme. — Murmuro con fastidio Toshirou (F).

¡Eres una holgazán! — Se quejo Toshirou (P) Con el ceño fruncido y los brazos cruzados en total desaprobación. Estaba por seguir reprimiéndola cuando de pronto la cabeza de Isshin Kurosaki se asomo.

Lo ha encontrado. Ichigo quiere vernos a todos…— No terminó de hablar cuando se percato del chico consiente.

¡AH, mi segundo hijo esta despierto! — Grito el hombre levantando a Toshioru de la cama con fuerza sobre humana, dejando a un sorprendido Toshioru, que no estaba acostumbrado a nada de eso.

… ღ…

En la oscura celda antes silenciosa, dos mujeres hablaban. Una más vivaz que la otra. La determinación en sus ojos era parecida a la del dueño de Zangetsu, se trataba de una mujer con ropas, piel y cabello más blanco que la nieve misma. Y a pesar que el hielo era su habilidad dominante, su corazón era cálido.

¡Deja de sentir lastima por ti misma! ¡No arreglaras nada de eso modo! Ichigo no se enamoro de ti, por ser una asustadiza chica, una cobarde. Donde quedo aquella fuerte chica, aquella que se sacrifico por aquel chico idiota, que no le importo lo que sucediera con ella con tal de proteger a ese precipitado y su familia. Tal vez no seas la hermosa y cálida Kurosaki Masaki, y tal vez nunca lo serás. Deja de compararte con ella, tú eres más fuerte. Tan fuerte, que has salido victoriosa de todo el sufrimiento que has pasado, el abandono de tu hermana, la adversidad, el dolor, la soledad, la culpa, la pérdida, la frialdad de tu hermano. Esto no es nada, nada para Rukia Kuchiki. — Rukia se quedo sin habla. El discurso de su zampakuto no había movido nada en la pelinegra. Sode pareció darse cuenta se ello, entonces utilizo la táctica más cruel, para entrar en razón a su otra parte del alma.

¡Mira ahí! — Ordeno con frialdad señalando el lugar donde estaba el cuerpo. Rukia negó con la cabeza.

¡No quiero ver! — Se negó la pelinegra cerrando los ojos.

¡Observa bien, Rukia! — La mujer la obligo a ver, girando la cabeza de Rukia hacia el lugar y tratando que esta abriera los ojos.

¡No! — Grito, mientras las lágrimas salían de sus ojos cerrados. No soportaría ver a su bebe muerta. Sode cambio su semblante y susurro sublime, con su tono de voz de siempre. Calmado y maternal.

Ve más allá de lo que tus ojos ven, ve con el corazón. Solo entonces descubrirás la verdad. — Rukia abrió sus ojos. Obediente fijo su mirada en la de su zampakuto y lentamente giro su rostro, el miedo se reflejaba en sus ojos mientras el tiempo se volvía más lento de lo normal.

Entonces lo vio y sus ojos se agrandaron. En el suelo el inmóvil cuerpo de su hijita se desvanecía, para descubrir la verdadera realidad. No había nada, absolutamente nada.

¿Pero, que? — Susurró confundida recuperando el brillo intenso de sus ojos. Se soltó de los brazos de la mujer y corrió al lugar, palmeo todo el suelo sucio con sus huesudas manos, buscando rastros de que alguna vez el cuerpo estuvo ahí.

¿Cual es la habilidad de la zampakuto de Aizen? — Pregunto la mujer con seriedad mientras desaparecía la katana.

La ilusión. — Respondió Rukia. Sintiéndose una tonta por no haberlo notado antes.

Yo siento no haberte escuchado antes. — Se disculpa Rukia recuperando la cordura que creí perdida. Aquella revelación logro que recuperara sus esperanzas.

Estabas segada. Pero lograste abrir los ojos y ver la luz, como siempre lo haz hecho, Rukia. Ahora es el momento de que recuerdes lo que te hace quien eres. — Dijo la mujer extendiendo una de sus manos donde aparecía la blanca zampakuto, tomándola por el filo, dejando libre la empuñadura con la cinta blanca hacia su dueño.

Gracias. — Rukia sonrió mientras tomaba la zampakuto y la mujer se desvanecía en la nada, con una sonrisa cautivante.

¡Es hora de enfrentar tus miedos, Rukia! — Se dijo así misma adquiriendo la misma mirada de determinación, que su zampakuto acaba de contagiarla.

Era el momento de dejar las lamentaciones en el pasado, sea lo que sea que hubiese pasado aun tenia reparación.

En el silencio de la habitación Rukia se sentó en medio del suelo con las piernas cruzadas y la espada sobre ellas, sumiéndose a su mundo interno. Tenía una pelea pendiente consigo misma y la fiera que habitaba dentro de si.

Hola de nuevo princesa del hielo. — Saludo una voz amenazante.

… ღ…

N/A:

¡Ahh, aplausos! Al fin pase del episodio 17, jejeje. En el siguiente capitulo se sabrá lo que en realidad sucedió con Masaki y aparecerá una espada recluida en el mismo pasillo que Rukia. También veremos cuales son los planes de Ryuku para destruir la sociedad de almas y que para que fue que Isshin fue a visitar el décimo escuadrón. Pero mejor lean el siguiente episodio de "El nacimiento de un nuevo poder.

Gracias a todos lo que siguen esta ficción a pesar que su atolondrada escritora la pausó por más de un año. Una disculpa a todos, pero mi mente se cerró por completo, mientras describía las batallas próximas a suceder.

Saludos y nos leemos pronto.

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