Hola! Siento no haber pasado por aquí en mucho tiempo pero es que las clases me tenían…! Como sea, continuemos donde nos quedamos…

NOTA: YO NO POSEO THE TWELVE KINGDOMS!


Capítulo III

Eran ya altas horas de la noche. La luna rebosaba tranquilamente de esplendor siendo el único objeto brillante que se podía distinguir en el cielo aquella noche de penumbras. Todo estaba en un profundo silencio. No había el más mínimo ruido fuera de su hogar que interrumpiera el profundo y reflexivo mutismo que llenaba con fervor el lugar hasta el tope.

Las tinieblas permanecían en el cielo, pero no en sus pensamientos.

Por alguna razón, Seiji podía sentir con claridad que su corazón estaba más ligero a la luz de la luna en el balcón de su habitación en la casa en donde siempre se había sentido aislado de su supuesta familia. Ya no sentía tanta soledad y tristeza, ya habían parado los sentimientos de reflexión sobre sí mismo, ya habían parado casi todas las dudas que lo abrumaban hasta tal punto, ya había parado el dolor.

En pocas palabras, se sentía en una profunda paz consigo mismo.

Casi podía agradecer el encuentro con esa chica, Naoko, ese mismo día.


El crepúsculo seguía pesadamente su camino para dejar de una vez por todas el horizonte y abrirle paso a la luna, que fundiéndose en un hermoso atardecer, armaban un precioso espectáculo que bañaba con sus luces toda la costa y al mar ya vacío de barcos.

Sin siquiera voltearse a verlo con sus ojos cafés, que según él intuía eran de ese color puesto que jamás los había visto, tomó asiento a su lado, con su vista aún fija en el manso atardecer de ese día.

Seiji seguía observándola, sus ojos, llenos de curiosidad, no se apartaban un segundo de ella, esperando alguna reacción de su parte o algo más que le diera la más mínima pista de lo que su instinto le diría que ella iba a mencionar.

No podía entender la razón de que aquella alumna nueva que recién conocía y que si acaso sabía de ella su nombre (Y que lo había visto antes con mirada de pocos amigos), estuviera allí, sentada a su lado, y él con esa extraña sensación de nostalgia en su pecho, como si no fuera la primera vez que había sentido ese incómodo silencio. Pudiera haber sido solamente una simple coincidencia, pudo haber sido simplemente un error de su mente. O tal vez no.

"Es un bello atardecer" El primer comentario emitido por Naoko tuvo un suave eco a la lejanía, dando por roto el perturbador silencio para Seiji. Se volteó un poco hacia él con una pacífica sonrisa decorando su rostro de ojos cafés claros que brillaban con los rayos del crepúsculo ¿No crees?

"¿Ah?… S-si" Intentó dejar escapar en lo que pareció algo alto para un murmullo en respuesta después de observarla un tiempo sin apartar la vista de ella por su comportamiento.

Parecía una persona completamente diferente a la que había conocido apenas la mañana del día anterior había conocido.

No llevaba ese mismo semblante perturbador que perseguía a Seiji por todos lados, ya no emitía esa extraña aura que él pensó que parecía buscar algo importante, no encendía la mecha de temor de Seiji (Aunque antes tampoco lo había hecho, estuvo bastante cerca).

Por todo lo contrario. Llevaba consigo un aire increíblemente pacífico que combinaba a la perfección con su mirada cálida hacia él, la hermosa sonrisa sólo comparable a la hermosura de una flor floreciendo y su tranquila voz que minutos antes había oído cantar.

Definitivamente, no parecía ser esa persona que un día antes le habían presentado.

"¿Hay algo… que te preocupe?" Dijo ella volteándose hacia el con ojos algo inquietos después de notar la larga pausa y la expresión Seiji.

Seiji reaccionó con voz insegura "…No…" murmuró al mismo tiempo que negaba con la cabeza.

La joven dirigió su mirada ahora preocupada al cielo "¿Estás seguro?"

No hubo respuesta. Seiji dirigió su vista a sus manos apoyadas en sus rodillas. No estaba muy seguro de si eran preocupaciones o simplemente pequeñas dudas, lo único que sabía es que le causaban un irreconocible dolor en su pecho. Se produjo un silencio algo extenso.

"¿No te gustaría volar?"

Seiji volteó deliberadamente hacia Naoko, sorprendido por el comentario, pensando que talvez si era algo fuera de lo común que pudiera leer sus pensamientos.

La chica volteó su cabeza hacia él con una sonrisa complacida, sabiendo que había atinado al blanco "¿No te gustaría volar por los cielos?"

"¿Volar por los cielos?" Muchas veces en su niñez había soñado con esa ilusión inalcanzable, pero que terminó cuando entró en secundaria. Era simplemente una ideología que su mente produjo años atrás, pero que hasta ahora nunca había sido respaldada por el instinto de su ser.

Asintió con la cabeza sin poder deshacerse del semblante de sorpresa de unos momentos antes.

La joven sonrió una vez más y dirigió su mirada al cielo. Cerró los ojos con sosiego al mismo tiempo que una suave y tierna ráfaga de viento pasó no desapercibido por ambos. Su voz se llenó de un tono de admiración "A veces sueño que estoy volando por el cielo repleto de nubes que brillan por el Sol… y que aterrizo en verdes y radiantes praderas repletas de plantas, flores y criaturas de todos tipo… en los cuales me encanta correr sin parar sólo para disfrutar del fresco y a la vez cálido viento…"

Seiji se le quedó viendo. Todo era exactamente igual. Se dirigió hacia ella con rostro de incauto "¿Volabas con alas?"

Naoko abrió los ojos lentamente. Hizo una pausa antes de responder "… No… "en ningún momento quitó la mirada del cielo o borró la ahora melancólica sonrisa de su rostro.

Seiji se sobresaltó más de lo que ambos hubieran esperado. Todo era igual, era exactamente igual. Podía recordar esos alegres sueños de su niñez, pero ni él mismo lo hubiera descrito mejor. Podía recordar el aroma suave del pasto del campo, los árboles cuyas flores de todos los colores posibles bailaban con el viento de una primavera sin fin, y la tranquilidad que profundizaba en todo el paisaje.

"¿Acaso te recordó algo?" preguntó ella con una sonrisa satisfecha decorando sin par su rostro al notar que sus labios se habían arqueado melancólica pero felizmente en el rostro de Seiji.

Atinó de nuevo. Seiji la miró perplejo. ¿Cómo podía ella saber lo que estaba pensando? ¿Era simplemente coincidencia que ambos tuvieran el mismo sueño, o era pura casualidad? No tenía idea… No tenía la más mínima idea… sin embargo…

"Por otro lado… Me alegro mucho…" le oyó mencionar, volviéndose al cielo ya bañado en distintos colores.

"¿Por qué?" murmuró él, aún no salía de su sorpresa.

Le dedicó una sonrisa aún más feliz que todas las anteriores señalando al rostro de Seiji "Sonreíste"

Seiji no supo que decir a continuación, quedándose totalmente quieto. Sin embargo, por alguna razón, no pudo evitar que en su rostro pronto apareciera una pacífica expresión; simplemente, no lo pudo contener.

Naoko de levantó de su lugar cuando el crepúsculo estaba a punto de desaparecer del horizonte "Fue una bonita charla pero ya debo irme" dijo ella dándose vuelta para dirigirse a la calle más cercana.

"¿De verdad?" murmuró Seiji siguiéndola con la vista en cada uno de los movimientos que había dado sin poder controlar su tono desesperanzado.

Naoko le dirigió una cálida sonrisa "Nos veremos mañana en la escuela"

Asintió con la cabeza, ahora más contento.

Estuvo a punto de dar otro pasó más cuando se detuvo "Se me olvidaba… "se dio vuelta riendo maravillosamente. De su bolso sacó una pequeña estatua de lo que parecía un caballo y lo entregó a Seiji "Hoy es tu cumpleaños ¿No?"

Seiji se sobresaltó sobre sí mismo "S-si… ¿Cómo lo supiste?"

"El profesor me lo dijo…" dijo ella con inocencia "Parece que ambos nacimos el mismo día"

Seiji de nuevo de sorprendió más de la cuenta "¿También es tu cumpleaños?"

Ella asintió alegremente.

¿…Coincidencia? ¿Fue por pura casualidad? ¿Acaso sí tenían una especie de relación? Seiji no dejó de pensar en eso. La idea de que ambos tuvieran mucha más en común que haber nacido el mismo día lo desconcertaba, y sin embargo, en aquel momento no le importó responder las preguntas nuevas que habían surgido en su mente. Simplemente, estaba demasiado tranquilo para pensar.

Ella se dio vuelta después de despedirse del chico de mirada perdida con la mano y siguió andando algo lentamente.

Con una sonrisa decidida en los labios y los ojos en el suelo en vez del horizonte de la ciudad murmuró "Ahora que te he encontrado, sólo hay que esperar a que este día se repita. Esperaré hasta que las dos lunas se junten"

Aunque seguía algo atónito pudo escuchar algunas palabras. Apenas segundos de haberla oído hablar, se volvió rápidamente tras su pista. Nada. La calle estaba totalmente vacía y no había señales de ella. Había desaparecido de repente.

Tal vez sólo había sido su imaginación… pero…

Seiji se volvió de nuevo al crepúsculo del día de su cumpleaños número quince, al cual no le quedaba mucho para desaparecer, de la misma forma que lo había hecho antes. Sin embargo, algo era distinto.

Con sus ojos cerrados y con la estatuilla en las manos, sus labios se curvaron de nuevo tranquilamente. Esta vez, estaba en paz…


La luz del Sol de la mañana se asomaba por las ventanas del lateral derecho de la habitación acompañado de inusuales cantos de aves (Talvez estaba tan preocupado que nunca los oyó) y un profundo silencio para ese entonces.

Lentamente, abrió los ojos. Su mirada se quedó fija en el techo por unos segundos algo eternos, reflexionando lo que había soñado esa noche. Se sentó sobre su cama tranquilamente y miró por más allá de su ventana. La abrió para poder sentir el viento algo frío, el cantar de los pájaros, y el arome de las hojas de los árboles que caían en otoño.

Llevó sus manos a su boca y se sorprendió un poco, pero se dejó llevar por la sonrisa plácida que sus labios emitían en ese justo momento.

Si, estaba seguro. Había vuelto a soñar aquello de su niñez. Aquellas dulces visiones en los campos y volando por los cielos sin alas. Aunque fue en ese instante un poco distinto, era feliz de esa forma. De hecho, en ese justo momento, se sentía más feliz que nunca en su vida sin saberlo.

Al final del sueño, dos lunas tan brillantes como el Sol se juntaban, creando una hermosa y perseverante luz...


Bueno, hasta aquí llega el cap 3 de la historia. ¿Creen que pueden descubrir que viene después? Tal vez no, tal vez si ¿Quién sabe?

Bye!

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