Declaimer:el ficc no me pertenece le pertenece ha Rainy Lady quien me permito la adaptación de su ficc pero como les he dicho no habia tenido el tiempo para volver a subir nada hasta ahora pero aquí me tendrán dando un poco de lata jajaaj

Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, creador de Naruto. Esta historia no tiene fines lucrativos, solo es para entretenimiento de los lectores y satisfacción personal de la autora original.

N/A: ¡Hola a todos! *w* siii estoy viva jaajaja disculpenme por atrasarme mucho con el resto de los fics pero he tenido problemas .

Summary: -¡¿Treinta días?-gritamos ambos. -¡No puedo pasar con él / ella tanto tiempo!- ambos nos señalamos con el dedo mientras nuestros ojos se encontraban fulminando al otro, apartamos la mirada encolerizados y cruzamos los brazos sobre el pecho. "Esto debe ser una pesadilla"- pensé mientras caminaba de regreso al cuarto del hotel con Él pisándome los talones sin dejar de refunfuñar.

As de Corazones

Capítulo 1. ¡Nos vamos de viaje!

-¡Vamos, Saku!- me chilló con su tono más agudo de voz una de mis mejores amigas, hinata Hyuga. –Sabes que al final dirás que sí.- intentó apartar de nuevo las mantas con las que me cubría, y al ver que no funcionaba soltó un bufido de fastidio.

-Déjame dormir, Hinata.- refunfuñé, mientras me aferraba a mi almohada.

Mi nombre es Sakura Haruno, pero desde pequeña me han llamado saku. Soy una chica de estatura promedio, tez blanca –debido a la sangre albina de mi madre-, cabello largo color rosado puag como el chicle pueden creerlo y grandes ojos verdes esmeralda. Mi figura es bonita, y toda la vida me he visto acosada por los chicos, pero a mis diecinueve años solo he tenido un novio.

La relación fue buena mientras duró, pero la ruptura me dejó destrozada totalmente. Si no hubiera sido por mis mejores amigas, Hinata Hyuga y Ino Yamanaka, aún andaría por ahí arrastrando mis penas. En verdad me alegro de haberlas conocido...

Hinata Hyuga es una chica bajita, de cabello negro intenso –corto y rebelde, cada punta señala hacia un lado distinto-, con unos preciosos ojos color griseaceos. Su tez es clara, como la mía, pero ella no se sonroja con tanta facilidad como yo. Tiene veinte años, nos conocimos en la escuela secundaria, el primer día de clases. Hinata fue mi primera amiga en aquel lugar, pues yo era muy tímida para hablar con alguien.

Ino Yamanaka, es una muchacha rubia y de ojos azules. Su figura deja a todos sin aliento, es escultural. Tiene la misma edad de Hinata, la más pequeña soy yo. A ella la conocí en la escuela preparatoria. Hinata se había tomado un año libre de escuela para ingresar a la preparatoria conmigo; algo que Ino había hecho por sus viajes alrededor del mundo. Y por arte de magia las tres terminamos en el mismo salón, compartiendo los mejores años de nuestras vidas.

Desde entonces las tres compartimos departamento. Los padres de Ino viajan mucho por sus negocios, y los de Hinata tienen un prestigioso hotel en Los Eua, por lo que nunca están en casa. Por mi parte, mi madre murió al darme a luz y papá cuando cumplí los quince, desde ese entonces fui acogida por unos viejos amigos, los Mitzuki.

Obito mitzuki, vive okinawa. El y mi padre eran muy buenos amigos, y al morir el primero, obito me crió. Su hijo Sai era mi mejor amigo, y con el tiempo formalizamos nuestra relación y terminamos siendo novios. Pero todo acabó cuando lo atrapé engañándome con karin, una vieja amiga. Terminamos en malos términos y abandoné la okinawa, quedándome con Hinata en su casa de Tokio, Japon.

Ino nos dijo que se mudaría a eua para estudiar la universidad, y nos ofreció acompañarla. Alice, aborreciendo la soledad y el lluvioso pueblo aceptó encantada; y yo, con tal de dejar el pasado atrás, las acompañé. Ahora estamos de vacaciones, hemos terminado la preparatoria en Phoenix, al menos el último año, y ya hemos enviado solicitudes para todas las universidades posibles en Norte América. Pues queremos entrar a una donde nos acepten a las tres.

-¿Aún no se levanta?- escuché la suave, y divertida, voz de Ino desde el umbral de la puerta. ¿Es qué ninguna pensaba dejarme dormir? ¡Maldición!

Me destapé el rostro y abrí con pesadez los ojos, pero volví a cerrarlos cuando un rayo de luz me cegó. Hice el intento de nuevo, sabiendo que mis adoradas amigas no me permitirían dormir un minuto más. Unos ojos negros y otros azules me miraban con diversión pintada en ellos; ambas mantenían su rostro a escasos centímetros del mío. Una pequeña sonrisa maliciosa se comenzó a dibujar en sus labios pintados de rosa.

-¡Oh, no, no, no!- ambas rieron ante mi nuevo ataque de histeria. -¡No vamos a ir de compras, no, no ,no!- pequeñas lágrimas causadas por la risa se agolparon en los ojos de Hinata. -¡Antes muerta que ir de compras de nuevo!- grité exasperada.

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¡Maldita obsesión compulsiva por las compras! No pude evitar llevarme el dedo pulgar y el índice al puente de la nariz mientras veía a Hinata correr por uno de los pasillos de Victoria's boutique cargando pilas de ropas. ¿Cómo demonios terminé en esto? Me preguntaba interiormente, mientras recordaba el modo tan poco ortodoxo con el que mis comprensibles compañeras de cuarto me había metido al coche y llevado al centro comercial...de nuevo.

-¡Debes probarte esto!- chilló Ino detrás de mí, provocando que pegara un salto y se me cayera la bolsa de ropa que había comprado en otro lado.

-No quiero probarme nada, ino.- dije de forma cortante, mientras usaba todo el poder de mi mirada contra ella. –Y dile a Hina que no me probaré nada más.- y nuevamente no funcionó.

A eso de las siete de la tarde llegamos a casa. Ino y Hina cargaban con doce bolsas de ropa femenina, cinco pares de zapatos nuevos y muchos accesorios. Yo había salido con seis bolsas de ropa, dos pares de zapatos, una bolsa y algunas joyas.

-¡Hay que ir de nuevo mañana!- gritó emocionada Hinata. -¿Quieren hacer algo hoy en la noche? Es sábado y...- comenzó, y si, era sábado. Pero me parecía que habíamos estado una semana entera en el centro comercial.

-Quiero ver una película e irme a la cama después.- dije cuando hinata se proponía sugerir algo nuevo. –Nada de fiestas alocadas este fin de semana.- la corté de nuevo. –Fuimos de compras ayer y luego a la fiesta de Temari, hoy también fuimos de compras...no quiero salir hasta el próximo verano.-

-No debes ser tan amargada, saku.- dijeron ambas a coro, sabía que no vería una película. Y estaba en lo cierto, se me vino encima un sermón sobre mi modo de ser tan antisocial y lo poco que salía. Me quedé dormida en el sofá cuando llegaron a la parte de los chicos que rechazaba ...

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-¡Sakura Haruno Hyuga Yamanaka!- escuché el grito y pegué un salto, cayendo por el impulso del sillón. Hinata y Ino soltaron una carcajada que me ayudó a despertar por completo.

Habíamos puesto esos nombres como un juego, ya que somos como hermanas, pero solo los usamos cuando estamos molestas con otra.

-¡Auch!- me quejé mientras sobaba mi trasero, el cual había amortiguado mi caída. -¿Qué pasa?- ambas se miraron antes de tomarme ambas manos, una cada una, y arrastrarme a mi cuarto.

-Debes bañarte y vestirte, haz tu maleta, nos vamos...- comenzó a hablar velozmente ino, cada palabra atropellaba a la otra, lo que me dificultaba entenderle, considerando que mi mente se desconectó desde que pronunció maleta.

-¡Naruto quiere vernos en Las Vegas!- corearon ambas con sus musicales voces. Abrí los ojos desmesuradamente.

Naruto es el hermano mayor, y gemelo, de Ino. Ya se imaginan: tez clara, ojos azules, cabello rubio y un cuerpo realmente atractivo. Naru, o como le decimos al menos, es el novio de Hinata desde hace un año. Se ha hablado de planes de boda, y siempre dijo que el día que nos citara en Las Vegas sería para anunciar su compromiso, pero eso Hinata no lo sabe.

naruto vive en Arizona, con sus dos mejores amigos: Itachi y Sasuke Uchiha, los hermanos Uchiha. Itachi tiene veintiún años, cabello Negro y ojos igual de negros, tez clara y es grande y musculoso. Ino y él salen cuando Naru lo trae de visita, creo que se gustan demasiado. A Sasuke no lo conozco, pero dicen que es de mi edad; cabello negro y rebelde, grandes ojos azabaches, sonrisa torcida que te quita el aliento, un cuerpo deseable y una personalidad hechizante...

-¿Cuándo nos vamos?- pregunté soltando un suspiro, pero guiñándole un ojo a Ino.

-Ahora mismo.- cantó Hinata, para luego correr a su habitación y hacer su maleta.

-El día ha llegado...- susurramos Ino y yo al mismo tiempo.

Todo parece señalar que... ¡Nos vamos de Viaje!