Los personajes le pertenecen a SM, solo la historia es mia.

Capitulo 51

- Deberías quedarte quieta amor

Rodé los ojos mientras seguía revolviendo la olla, ya Alaric me tenía prohibido volver a la oficina hasta que cumpliera con mi pre y pos natal por completo así que lo único que me quedaba para no volverme loca y comenzar a arrancarme los cabellos era hacer las pocas cosas que mi enorme figura me permitía hacer, entre ellas estar parada por diez minutos cocinando.

- Necesito terminar esto

- Bien

Sin decir nada más Edward me dejó sola. Tenía que agradecer al cielo que no fuera como cualquier otro futuro papá medio loco, le había costado entender que iba a ser papá nuevamente y como él no estuvo aquí con todo lo de Cathy se leyó tantos libros y vio tantos programas que su actitud era una de total parsimonia. Mis arranques de liberación hormonal, ahora a mis ocho meses eran más que seguidos, eran casi siempre pero él nunca me decía nada, solo me regalaba una sonrisa y me daba espacio para tranquilizarme… exactamente lo que necesitaba.

- ¡Esta lista la comida!

Mis habilidades en la cocina se habían perdido un poco así que hoy solo habían ravioles con salsa blanca, algo fácil y que me permitiera estar parada los diez minutos que me aguantaban mis hinchados tobillos.

- Me muero de hambre mami – y como siempre Cathy le dio un besito a mi enorme pancita antes de sentarse

Edward solo me sonrió y besó mis labios para después quitarme los platos y comenzar a servir él mismo la comida. Quien diría que el mayor Playboy que ha visto el pequeño poblado de Forks podía convertirse en semejante hombre de familia, atento, caballeroso, capaz de hacer la cama, la comida y hasta de limpiar los baños para que su embarazada mujer ni tuviera que hacer ningún esfuerzo. La comida resultó estar bastante rica así que comimos a gusto mientras Cathy nos contaba muchas cosas sobre su día en el colegio, tal parecía ser que había un nuevo compañerito que le gustaba levantarle la falda y como mi hija había sido criada por su padre, no dudó un segundo y darle un mini puñetazo al chico haciendo que saliera corriendo y llorando. La profesora la hubiera castigado pero conocía a mi Cathy y además… seamos sinceros, todas hubiéramos querido hacer eso cuando éramos niñas, quizás si yo le hubiera pegado algún puñetazo a Edward hubiéramos estados juntos de antes… quien sabe.

- Amor… ya vamos a dormir

No me había dado cuenta que entre mi hija y Edward tenían todo limpio y listo, ya era tarde y mañana era viernes, Cathy tenía colegio y Edward tenia turno en el hospital así que lo mejor era ir a dormir.

Dejé a mi hija en su cuarto, me daba un poquito de cosita ver cómo iba creciendo, ya no quería que le leyéramos cuentos ni nada, ahora solo pedía unos momentos para ver televisión, ya era toda una chica grande. Emm vendría mañana así como todos los jueves, Cathy estaba más contenta de lo común, no le gustaba mucho esto de ver a su padre solo los fin de semana pero ya desde el próximo año podría ir a verlo después de clases al seminario y es que Emm se había conseguido ese permiso especial, tal parecía ser que hasta los mismos sacerdotes se rendían ante las caritas de osito desprotegido que ponía.

- ¿Cuándo va a llegar mi hermanito mami?

- Aun falta un mes más mi niña

- Oh – se encogió de hombros – entonces aun tengo tiempo para hacerle algún regalito

Sus ojitos llamearon entretenidos así que besé su frente, la acomodé y le apagué la luz con la promesa de que ella misma apagaría la televisión en media hora más.

Suspiré apoyada en la puerta de Cathy, sin quererlo las lagrimas inundaron mis ojos, es que las cosas estaban pasando tan rápido, no sé, a veces miro hacia atrás y pienso en todo lo que ha pasado, se que han sido muchas cosas pero esa sensación de que podría leer mi vida en solo una semana me da cosquillas por todo el cuerpo ya que siento que la vida es tan frágil y se va tan rápido que si solo dejáramos de preocuparnos por cosas sin sentido podríamos disfrutar de mejor forma de la vida. Sé que hay cosas que terminan pero que empiezan otras, se que la vida tiene que ir hacia adelante y no hacia atrás, se que mientras Cathy sigue creciendo mi nuevo bebé recién va a nacer pero no puedo dejar a un lado esa sensación de que la vida se va acabando a medida que pasan los segundos.

- Sabia que estarías aquí – alcé los ojos anegados por lágrimas para ver a Edward extendiéndome los brazos

No dude un segundo en tirarme a sus brazos, y es que estas dudas existenciales cada vez se estaban haciendo mayores, lloraba porque si y porque no.

- Yo solo… no se… es que pienso en que la vida se va y Cathy esta mas grande y el bebé ya va a nacer y…

- Shuuu – beso mis cabellos haciendo que encontrara un lugar feliz en sus brazos – no pienses mas… mientras más vueltas le des peor

- Tienes razón – me separé un poco para verlo a los ojos y poder sonreírle – mejor vamos a la cama

Cuando llegamos al dormitorio inmediatamente me desnudé pero haciendo uso nuevamente de mis hormonas, no pude controlar la piscina que se formó en mis piernas cuando la seda de mi camisa de dormir tocó mis desnudos pezones a la vez que veía la masculina espalda de Edward invitándome a que esta noche me olvidara de todo y me perdiera entre sus piernas. Me acomodé mi sexy vestimenta y sintiéndome más poderosa aun caminé hacia él hasta que logré enredar mis manos en su tan bien formado pecho.

- Bella – medio gimió mientras ponía sus manos encima de las mías

- Te deseo – murmuré sobre su espalda dejando un tibio beso – y los antojos de una embarazada no se pueden rechazar… puede ser peligroso – sabia que eso era un golpe bajo pero ahora sí que estaba excitada y no podía permitir que Edward me rechazara

- Pero… - moví mis duros pezones sobre su espalda y supe que había ganado cuando gimió estirando su cabeza hacia atrás – amor… el médico dijo que…

- Estoy bien – con la punta de mis dedos me paseé por todos sus cuadraditos del abdomen mandando las caricias justas a su polla

- Bien

De un solo movimiento se giró para tomarme de la cintura y apegarme a su pecho tan bien definido, quizás mi vientre debió haber sido un problema entre nosotros pero al contrario, ya habíamos probado algunas poses para hacer en el embarazo así que corrí a la cama para ponerme en cuatro y esperar porque su polla que me penetrara.

- Oh amor… parece que alguien está muy ansiosa – sentí su presencia atrás mío porque por más que quise voltearme no pude, estaba bien que pudiera ser un poco más flexible pero nunca tanto – eso… mmm

Tres, creo que era tres, de sus dedos encontraron el camino hacia mi entrada probando que tan lista estaba para recibirlo, ¡Mierda!, yo podía decirle lo condenadamente lista que estaba para que me penetrara.

- Edward – sollocé rogando porque reemplazara sus dedos por su miembro – solo… por favor

Removí mis caderas en una clara invitación para que dejara atrás los juegos y se decidiera por comenzar con sus acostumbradas y furiosas embestidas. Estaba pensando como más provocarlo cuando tuve que abrir los ojos de golpe ya que su potente hombría había por fin encontrado el camino perfecto hacia mi intimidad. No sé si soy yo o es el embarazo en general pero sentía como mis paredes se rozaban mucho mejor ahora, había estado muy caliente los primeros meses pero ahora era algo casi enfermo, por mi tendría a Edward dentro mío todo el día si no fuera algo ridículo, es que… ¡Mierda!, tenerlo pegado a mi era el maldito paraíso.

- Agáchate… solo un poco

Sentí su mano en mi cuello y le hice caso hasta donde mi pancita me lo permitió, no sé bien que quería hacer pero entendí un poco más cuando alzo mis piernas enganchándolas de cierta forma en su cintura.

¡Era la maldita carretilla!

Sé que pesaba más pero si él quería tomar mi peso de esa forma que se joda, esto sí que era el puto paraíso, parecía ser que su pene se había alargado y ensanchado mientras yo me hacía más estrecha aun. Busque apoyo con mis antebrazos en la cama para ayudarlo un poco pero no era mucho lo que podía hacer, casi todo el trabajo estaba en sus manos así que para volverlo algo más loco hice uso de toda mi concentración y apreté mis paredes vaginal como si estuviera conteniendo las ganas de ir al baño. Sé que resultó porque Edward gruñó como nunca.

- ¡Mierda!... ¡Santísima mierda!... me estas volviendo loco

Sonreí aun con la cabeza gacha hacia la cama y dejé que mi propio placer me embargara por completo, ya no me quedaba nada, iba a correrme ahora.

- Oh Edward…. Yo… no aguanto… solo…. Oh

Eso, nada coherente, no habían palabras para describir mi placer así que dejé que mis gritos mezclados con su nombre le dieran una idea del enorme placer que acababa de darme.

- Eres fabulosa amor – parecía que también había terminado, pero lo siento por él, mi cerebro se había desconectado luego de que alcancé mi orgasmo

- Va a dolerte la espalda mañana – solo me había acomodado de lado para darle espacio a mi vientre

Su cuerpo encontró el mejor lugar apegado al mío con sus manos rodeando a nuestro hijo, respiró en mi hombro y dejó un beso ahí antes de apagar la luz.

- Me importan una mierda eso ahora… fue el mejor sexo

- El mejor – coincidí

Con las luces apagadas y satisfechos encontramos el camino hacia el mundo de los sueños. Sé que estaba soñando con comerme una salchicha con palta, tomate y mayonesa, tanta que hasta me chorreara por el brazo, estaba con el pan casi atravesado por la boca cuando sentí que era otra cosa la que me chorreaba pero esta vez por las piernas. Abrí los ojos de golpe para encontrarme con la habitación a oscuras y conmigo y Edward en la misma posición en la que nos habíamos quedado dormidos. Procesé por unos cuantos segundos la posibilidad de haberme hecho pipi dormida pero no era tonta y sabia a la perfección que lo que me había hecho despertar había sido mi bebé.

Pero ¡Mierda!, aun quedaba un mes para que naciera y si iba a nacer antes de tiempo porque había hecho el amor con Edward era muy probable que le cortara su humanidad, me importa una mierda si la culpa era mía y había sido yo quien lo sedujo, iba a ser él quien iba a terminar con un miembro menos.

Me removí hasta que logré sacarme las ropas de encima para comprobar que si, había roto fuente pero de pronto ya no tenía rabia en contra de Edward, ahora tenía pena, muchísima pena y rabia en contra mía. Comencé a sollozar demasiado fuerte porque antes de darme cuenta ya estaba en los brazos de Edward, entre sollozos y llanto logré decirle lo que pasaba, por supuesto que él no entró en pánico, al contrario, actuó de lo mejor, vistió a Cathy y se preocupó de mi, solo parecía estar un poco más preocupado porque aun me quedaba un mes para dar a luz aunque tampoco estaba en tan mala fecha así que mientras sentía que me subían al auto y que Edward tomaba mi mano traté de encontrar un lugar feliz en mi cabeza para no volver a entrar en pánico y tratar de disfrutar de lo que se venía, por fin iba a ver a mi bebé que se había negado a mostrarnos su sexo durante todo el embarazo.

- Piensa positivo – murmuró Edward – ahora vamos a poder adelantar la boda un mes

Claro, la boda, me negaba a casarme gorda, no quería que mi bebé pensara que habíamos hecho el amor con el adentro mío y aunque eso fuera verdad por más de una vez era distinto a que tuviera la certeza así que mi estúpida cabecita había ideado aplazarla hasta después de su nacimiento, ahora, a nada de dar a luz ya no me parecía tan buena idea.

- ¿Dónde está Cathy? – miré hacia el asiento de atrás y noté que no venía con nosotros

- Amor… ¿No recuerdas que tus padres llegaron a casa?... se va a quedar con ellos un momento mientras sabemos bien cuanto se demorara el parto

- Oh – asentí conteniendo las lágrimas por ser tan mala madre

- Ey – sentí la presión de su mano en la mía – todo estará bien, solo cálmate

Asentí justo cuando llegábamos al hospital, parecía ser que Edward había llamado antes porque todo estaba listo y esperando por nosotros. Como supuse, el que hayamos hecho el amor esta noche había provocado que el parto se adelantara pero nada fuera de lo normal así que pudimos tener tiempo para que preparan y estuviera lista, seria parto normal pero como yo andaba más sensible de lo normal pedí la epidural antes de tiempo logrando que me sintiera mas drogada y sensible que nunca.

Ya habían pasado buenos minutos u horas desde que habíamos llegado pero yo lo único que sentía era dolor mucho dolor acompañado de muchas más contracciones.

- Tranquila amor…

Enfoqué mi vista en él sin verlo realmente, se que estaba ahí, la presión en mi mano y las suaves caricias en mi húmeda frente me lo decían, pero la verdad es que no podía verlo, sus ojos verdes y resplandecientes se perdían entre tantas lagrimas que salían de mi ojos. ¡Dios! solo quería ver sus ojos una vez más.

- No puedo… - sollocé de impotencia – yo solo… no te veo

- Estoy aquí amor – ahora un casto beso en mis labios me dijo nuevamente que él si estaba junto a mi – estoy aquí y no pienso irme a ningún lado… solo abre los ojos

¿Los tenia cerrados?

A estas alturas no distinguía entre tener los ojos abiertos o cerrados… dolía demasiado para ponerme a pensar en esas banalidades. Ya estaba aceptando que no vería a Edward por última vez cuando un dolor infernal me hizo retorcerme.

- ¿Cathy? – sollocé ya rendida – mi hija… ella…

- Esta bien amor… te juro que está bien… ahora solo….

Me había rendido, no vería a Edward una vez más pero si pude sentir su cálido aliento en mi oído y sus besos en mis labios.

- ¿Bella?

- Quiero que nos casemos – murmuré con los ojos cerrados pero con una enorme sonrisa en los labios – Edward… quiero – apreté aun mas los ojos cuando el dolor volvió a golpearme – solo… por favor casémonos

- Amor yo… - el titubeo en su voz me hizo volver a sonreír ignorando el dolor – el médico dijo que debes estar tranquila… que el dolor va a pasar pero

- Solo… - lo interrumpí – casemos ahora… es lo que quiero

Con esfuerzo logre abrir los ojos y aunque no pude verlo muy bien si distinguí su sonrisa. La habitación estaba sola ahora pero sabía que alguna enfermera o el mismo doctor no tardarían en entrar para comprobar mis avances.

- Bien… si eso es lo que quieres nos casaremos

- Ahora – afirmé sonriendo en su dirección

- Ahora – confirmó

Era una maldita bipolar, yo misma había querido atrasar la boda lo más posible pero ahora de verdad que no quería esperar mas, quería casarme y pude que fuera en gran parte por la inyección o por las hormonas pero de lo único que era consiente es de que quería ser la señora Cullen ante de dar a luz.

Sé que estaba exagerando con mi dolor y con eso de no poder ver a Edward pero mierda, tenía miedo de haberle provocado algo a mi bebé por mis ganas de follar.

Volvieron a pasar unos cuantos minutos u horas, nuevamente no sé bien, solo sé que de pronto todos comenzaron a entrar al cuarto, mis ojos aun no enfocaban bien y creo a este punto que era algo más que nada sicológico aunque también podía mucho tener que ver las lagrimas que se me salían cuando las contracciones me hacían retorcerme del dolor.

- ¿Así que quieres casarte? – sonreí, esa era la voz de Emm, me sentía bien de tenerlo aquí – bien… porque yo los casare

Asentí y le sonreí de vuelta, ahora ya enfocaba mejor la vista, reconocí a mis padres, a los de Edward, a mi hija, a Emm, a Alice y a Haley tomada de la mano de Bree, se que llevaban dos meses juntas y me agradaba demasiado saber que estaban en tan buenas condiciones.

La ceremonia fue corta y quizás para muchos no era el ideal para casarse, cada tanto fuimos interrumpidos por mis contracciones pero al final de cuentas solo era algo lo que quería escuchar.

- Te amo Bella… se que te amo desde la primera vez que vi… te ame cuando cumpliste los 16… - nos dimos una mirada que solo nosotros entendimos y que significó todo – te ame cuando tuviste a Cathy… te ame cuando volví a Forks, te amo ahora y sé que te amaré por siempre… nada importa mientras estés a mi lado – me sonrió y supe que esto no podía ser más perfecto – así que… ¿Quieres ser mi esposa?

- Si – asentí con una mueca por la contracción que tuve que comerme para no echar a perder aun más el momento – y quiero que tú seas el mío

Nos besamos mientras Emmett nos daba una bendición algo poco ortodoxa para mi gusto, dudo que los sacerdotes de su seminario estuvieran de acuerdo con él pero sé que causó muchas risas. Eso sí, la celebración duró demasiado poco ya que nuevas contracción insufribles volvieron a llenarme haciendo imposible mantenerme en el margen, comencé a sollozar y a decir cuánto improperio se me ocurría así que a las primera que sacaron fue a Cathy y a Alice antes de que quedaran traumadas de por vida.

- Ya amor – cerré los ojos con fuerza, no quería golpearlo en sus partes pero no pude aguantarme

- ¡ES TU CULPA! – grité lo más fuerte que pude - ¡ES TU PUTA CULPA QUE ESTE AQUÍ!

- Bien amor… te habías tardado en decirme eso – el muy maldito solo me sonrió y abrazó para murmurar no sé cuantas sandeces sobre que era una tradición maldecir al esposo

Si, ahora sí que era mi esposo, ese pensamiento volvió a devolverme la felicidad.

El médico llegó unos minutos después diciendo que ya estábamos listos, palpó mi vagina y tal parecía ser que por fin mi bebé estaba listo para salir a conocernos. Sé que llegaron más personas a la sala y que me desnudaron por completo exponiendo mi sexo a la vista de todos pero eso no me importó mucho porque Edward nunca se separó de mi lado, estuvo siempre junto a mi hasta dejando que le gritara y golpeara, se que yo estaba siendo un poco rara con todo esto per él se había pasado, disfrutaba cada insulto y golpe estoicamente porque decía que era parte del embarazo y que no quería perderse nada.

No sé porque pero con Cathy no me había dolido tanto, eso me hizo suponer que estaba dando a luz a un niño por el tamaño y por cómo me dolía todo. Hacer el amor con Edward más temprano había distendido lo suficiente mi vagina para facilitar el trabajo de parto pero aun así pujé como nunca.

- Ya amor… no falta nada… solo una vez más

- Te amo – vi como se agachaba para darme un beso que me dio todas las fuerzas para pujar por última vez

Mis gritos se vieron interrumpidos por el más hermoso sonido del mundo, un perfecto y sano llanto.

- Bien papis… tuvieron un hermoso niño

Quise tomar la mano de Edward pero no me había dado cuenta que ya no estaba sosteniendo mi mano. Alcé la mirada pero no logré encontrar nada, mi cuerpo no respondía como yo quisiera así que me rendí y me deje caer nuevamente a la cama, cerré los ojos nuevamente y me sentí descansar por unos segundos, sintiendo la presencia de mi esposo a mi lado nuevamente.

- Somos papas amor

Un gorgoteo me hizo sonreír y encontrar un sueño feliz, me moría por ver a mi hijo pero por ahora me conformé con sentirlo a mi lado.

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Murmullos, unos llantos y muchas risas, estaba muerta y podía jurar haber dormido un día completo, esperaba que no fuera así, quería ver a mi bebé cuanto antes mejor. Cuando pude abrir los ojos noté que el cuarto estaba lleno de personas, todos hablaban y se reían pasándose el bulto que era mi bebé, con algo de esfuerzo me senté en la cama y logré llamar la atención de todos.

- Veo que despertarte hija – mi madre se me acercó y fue la primera en abrazarme – me hiciste abuela por segunda vez… parece que todos los bebes te salen hermosos – besó mi frente para después darle paso a mi padre

- Eres nuevamente mamá hija – los ojos me picaron aun mas cuando después le siguieron los Cullen y el resto de mis amigos

Al último vino mi hija quien era la encargada de traer a su hermanito en brazos.

- Mi papi Edward dijo que yo podía ponerle el nombre – miré a Edward y él solo se encogió de hombros, no le teníamos nombre así que sería una muy buena idea

- Ponle el nombre a tu hermanito – eso sí, estiré mis brazos y disfrute de la sensación de tener a mi hijo ahora fuera de mi

Mi hija pensó por unos momentos mientras yo disfrutaba de mi hijo, ya tenía sus ojos abierto y no me sorprendió para nada que fueran verdes, tal parecía ser que ninguno de mis hijos querían mis ojos pero me conformé con pensar que sus cabellos serian como el mío, además, mientras más se pareciera a su padre mejor, más hermoso saldría.

- ¡Ya se! – chilló mi hija – quiero que se llamé Barney

Miré a Edward pidiendo su ayuda pero fue Emmett quien rompió a carcajadas ganándose la peor mirada de nuestra hija.

- Amor – se agachó a su altura ignorando su mirada - ¿Por qué mejor no le buscas otro nombre? ¿No quieres que cuando vaya al colegio lo molesten no?

- Cierto – el enojo con su padre se le paso volvió a pensar – ya se… su no puede ser Barney entonces que sea Bernardo

Ahora miré a Edward asintiendo, no era un nombre muy común pero eso me gustaba, además que podíamos decirle Benny de cariño, siempre era bueno tener un diminutivo lindo para ahorrarles trabajo a los amigos.

- Ese si es un buen nombre hija – Emm alzó su mano esperando porque Cathy la chocara – ya sabía yo que habías heredado todas mis neuronas

Eso si era verdad, Cathy era tan inteligente como su padre y eso lo agradecía siempre.

- Eres hermoso Benny – Haley estaba acariciando la cabecita de mi bebé que aun estaba en mis brazos – yo también quisiera uno

- Pueden adoptar – las miré a ella y a Bree – seguro que se les hará fácil

- Ya estamos tratando – aclaró mi amiga – solo esperamos que no demoré mucho

- Felicidad Edward – Haley ahora estaba colgada del cuello de mi esposo – por ti es que ahora soy feliz – le besó la mejilla – tu me trajiste a mi destino – tomó la mano de Bree hacia atrás para darle énfasis a sus palabras

- Ya sabes… siempre supe que tenías algo por las mujeres

Unos momentos más estuvimos todos en el cuarto disfrutando del nuevo integrante de la familia, Esme y Carlisle no dejaban de decir lo parecido que era a Edward cuando nació pero la verdad es que yo había fotos y solo el color de ojos era igual. Emmett recibió una llamada de sus padres diciendo que más tarde se pasarían a conocer a su nuevo nieto, tal parecía ser que Carmen antes quería comprarle un par de regalos.

- Entonces – Emm se sentó a un lado en mi casa - ¿Tienes algo de lo que confesarte hija?

- ¿Qué? – lo miré con el ceño fruncido sin comprender mucho – ¿De qué estás hablando?

- De que se porque Benny vino antes al mundo… no soy tonta y sé que hicieron cositas indebidas

No lo golpee porque era pecado pero si le saqué la lengua, eso no era algo que iba a hablar con él ni con nadie más.

- Nosotros ya nos vamos hija – Esme besó mi cabeza y luego la de Benny - ¿Sabes?... siempre me imaginé este final

- Yo no… pero no podría pedir uno mejor

- Van a ser muy felices… lo se

- Gracias Esme

Ella me volvió a besar a mí y a mi hijo antes de darle el paso a su esposo.

- Ya sabes cariño… todos sabíamos que terminarían así

- Parece ser que ahora todos sabían que íbamos a terminar juntos

- Es que tu no escuchaste a Edward como llegó hablando de ti ese día que se conocieron – Carlisle le dio una mirada a mi esposo quien inmediatamente se puso colorado – dejaré que él te lo cuente

- Cuídate bebé – mi padre me beso también en la frente y se le dejó paso a mi madre

- Llámame si necesitas cualquier cosa

Asentí y esperé que todos salieran del cuarto, el último fue Emmett.

- Así tenía que ser chicos – nos habló desde la puerta – me alegra saber que todos somos felices

- Más felices que nunca papi – sonrió Cathy

- Exacto mi bebé… pero ahora quédate con tus papis y tu hermanito un momento que en un rato mas te vengo a buscar

Le tiró un beso a Cathy y al resto de nosotros para dejarnos solos en la habitación, ahora solo éramos nosotros cuatro.

- ¿Eres feliz? – Edward se había recostado a un lado mío y Cathy al otro

- Mas que nunca – me giré como pude para besar sus labios – tengo todo lo que soñé y mas

- Somos todos muy felices – mi hija se apoyó en mi hombro y se quedó quietita – solo quiero que llegue el lunes para decirle al pesado de Tomas que ahora tengo un hermanito capaz de patearle el trasero

Debería haberla retado por usas esas palabras pero solo me sonreí, esa era mi hija que no dejaba que nadie la pasara a llevar.

- ¿Te doy un concejo hija? – habló Edward llamando su atención, ella solo asintió rápidamente – Mira otra vez… antes de juzgar a las personas míralas otras vez… a veces creemos conocer a alguien pero a veces es mejor mirar otra vez – sus labios volvieron a encontrar los míos pero solo por un segundo

- Eso es verdad mi niña… así que Edward… ¿Qué les dijiste a tus padres ese día después de que nos conocimos?

- Que me había enamorado – se encogió de hombros – que había conocido a la que sería mi esposa y la madre de mis hijos

Sus brazos nos rodearon a todos como pudo haciendo que nuestro hijo rompiera por primera vez en llanto, esta era mi familia, éramos feliz y todo gracias a que Edward me miro otra vez, a que yo lo mire otra vez y a que no dejamos que las primeras impresiones tomaran el control de nuestras vidas.

FIN


Llego el final, se que puede quedar un poco abierto pero asi es mejor, creanme :)

En fin, gracias de nuevo a las que me siguieron hasta aca (y ojo con las q dejan malos RR se que igual me leen y me aman)

Se q este fic es algo distinto pero cada una puede pensar lo que quiera y formarse las ideas que mas guste, lo importante es que les doy para pensar y no solo algo mediocre para leer, aunque igual la voy a editar para mejorar la orgrafia y eso.

La proxima historia que se viene NO SERA PUBLICADA ACA, solo sera para el Blog, NO dejaré mis historia de FF pero si no habran mas nuevas.

Chicos, mil graciasd nuevamente por seguirme, por ustedes es que escribo, bueno, tb x mi, pero ustedes me dan animos :)

Besos, Joha!