The Crying for Edward Contest

Nombre del mini-fic: Solo por ti

Autor: dark warrior 1000

Categoría: M

Summary: Ella se convirtió en el centro de su vida mientras lo ayudaba a recuperarse y a reencontrar su humanidad… pero finalmente debería dejarla partir, aunque su corazón se hiciera añicos.

Número total de palabras: 3.537

Número total de palabras en el mini-fic: 8.856

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama me pertenece.


Solo por ti

Tres toques para enfrentar

Edward estaba irritado, no había tenido ninguna noticia de ella desde que había regresado, pero confiaba que ese día llegarían. Cumplía 30 años. Ella estaba de vuelta en la ciudad desde hacía unos días, Jasper se lo había dicho. El hijo de puta la había visto en una mierda de congreso a los que asistía.

¿Lo habría olvidado?

Las horas transcurrían y el se sentía más y más frustrado, cerró los ojos recostándose ligeramente en el sillón de su despacho cuando su mente voló como cada vez que tenía un segundo conciente a aquellos días, casi tres años antes…

Sonrió al recordar el sonrojo en la cara de Isabella cuando se presentó su madre hecha un basilisco. Esme era una mujer normalmente tranquila, había tardado solo unos segundos en recomponerse y sin perder los papeles, cosa que le agradeció en el alma porque si la hubiera insultado las cosas se hubieran ido de madre, había capeado la situación pidiéndole que los dejara solos ya que quería cruzar unas palabras con su hijo.

Isabella ruborizada hasta el último rincón de su cuerpo hizo acopio de valor y se retiró de su regazo, acomodó instintivamente su arrugado vestido y salió de la cocina murmurando quedamente- Disculpe- pasando entre Esme, Jasper y Emmett quienes a todas luces se sentían culpables.

Edward los fulminó con la mirada expresándoles en silencio que los asesinaría con sus propias manos apenas pudiera. Ambos sabían lo que estaba sucediendo en la cocina y no habían hecho nada para detener a su madre, seguramente distraídos bebiendo y planeando como iban a joderlo por el resto de su existencia. Parecían dos pollos mojados esperando en silencio que estallara el cataclismo.

- Estás hecho un desastre- murmuro Esme en voz alta- te espero en el estudio cuando logres ponerte un poco presentable. Edward tragó en seco, le había puesto su mejor mirada de, chico estás en problemas. Solo que él ya no era un niño.

Asintió y le respondió- deja que me limpie un poco y en unos minutos estoy contigo.

- Perfecto- girando sobre sus talones encaró a Jasper y a Emmett- también necesito hablar con ustedes más tarde- para luego alejarse por el pasillo de servicios.

Quince minutos más tarde Emmett lo acompañó al estudio, Jasper estaba tratando de contener a Isabella.

Esme, de pie junto al ventanal observaba los jardines. Giró sobre si al notar su presencia. Se la notaba claramente preocupada, incómoda- Gracias Emmett, cuando termine de hablar con Edward los mandaré a llamar. Hay un tema que debo discutir con los tres pero primero quiero planteárselo a mi hijo.

Emmett tragó con dificultad- Si señora- le respondió, saliendo y cerrando la puerta tras de si.

- Mamá deja q.. – atinó a decir Edward antes que ella levantara su mano indicándole que hiciera silencio.

- Edward tienes 27 años no tienes que justificarme lo que haces o dejas de hacer-le dijo, sorprendiéndolo- y para tu gobierno te aseguro que prefiero verte en embadurnado teniendo sexo en posiciones non santas que como estabas hace unos meses- suspiró- es solo que me has puesto en una situación muy difícil.

- Mamá Isabella es una excelente profesional- Ella volvió a interrumpirlo

- Crees que no lo se ella ha obrado el milagro de traerte de vuelta y me doy cuenta que sientes algo por la chica - le dijo- Edward por Dios, soy tu madre, te conozco. Lo que me trae el dilema es el brillo que veo en tu mirada cuando la observas.

- ¿No te alegra mamá?

- Claro que me alegra que hayas encontrado a alguien, ya eras un caso perdido antes del accidente.

- ¿Y entonces…?

- Se trata del momento en que ha sucedido- le respondió crípticamente.

- Realmente no te sigo.

Esme suspiró- Antes de contratar a la Señorita Swan, había mandado una solicitud a una clínica de rehabilitación para casos como el tuyo en Cuba. Me habían dicho que era bastante improbable que pudieran aceptarte y que te pondrían en lista de espera, venía para contarte que se produjo una vacante. Ellos me aseguran que con tus antecedentes lograran que vuelvas a caminar, a ser el de antes- Edward cerró los ojos en clara señal de angustia- cuando te vi con ella sinceramente me plantee desecharlo sin siquiera decírtelo.

Edward deseó que lo hubiera hecho, el que no sabe no añora, pero Esme había abierto la caja de Pandora - Cuanto tiempo duraría el tratamiento- preguntó sabiendo que ya había caído en la trampa.

- Dos o tres años como mínimo- respondió Esme- y a la pregunta de si puedes llevarla contigo la respuesta es no, solo la admitirían como visitante una vez al mes por un par de horas. El éxito del tratamiento se basa, según dicen, en que el paciente esta absolutamente entregado y concentrado en su recuperación.

- ¿Cómo es que pueden estar seguros que volveré a ser el de antes?- preguntó buscando una excusa para escapar de sus propios demonios.

- Han tratado cientos de casos en forma exitosa- le respondió- están tan seguros que ofrecen el reintegro de las sumas abonadas si ...

Edward la interrumpió- ¿Cuando debo contestar?

- Mañana- El silencio se instaló en la habitación antes que Esme tomara fuerzas para decirle- te conozco Edward, nunca te perdonarías no haber hecho todo lo que estuviera en tus manos para volver a ser el de antes y finalmente terminarías frustrado y haciendo de tu vida un infierno.

Edward supo dentro de su corazón que Esme tenía razón, para el las cosas solo se veían en blanco o en negro. Su mente analítica ya había evaluado la situación y había elegido- ¿es por eso que quieres hablar con Jasper y Emmett?

- Si

- Llámalos.

Una hora más tarde los tres amigos discutían las aristas del proyecto de Esme de arriba para abajo y de derecha a izquierda, a pesar que todos y cada uno de ellos sabía que la decisión estaba tomada mucho antes que Esme los llamara.

- Creo que te equivocas- le dijo finalmente Emmett- arriesgas mucho. Edward lo sabía pero la pulsión por recuperar la vida tal y como era antes del accidente pesaba demasiado.

Jasper había hablado poco durante la reunión y solo refiriéndose a temas estrictamente médicos, pero finalmente le preguntó ¿qué le dirás a Isabella?

- La verdad- respondió Edward

- Y cual es la verdad- replicó el rubio doctor- porque la verdad que yo veo es que a pesar de todo lo que te ocurrió no has aprendido nada. Tu vida es hoy mucho más plena que antes del accidente, tienes la opción de tener a tu lado a alguien que se preocupa por ti, que te importa y a quien le importas- eran pocas las oportunidades en las que Jasper trataba de influir en las decisiones de sus amigos- Edward nos conocemos desde hace años, en algún momento la vida loca tiene que parar, llega el tiempo de asentarte y estás poniendo en riesgo eso por la promesa marketinera de una recuperación que ni siquiera estás seguro que vaya a llegar o por lo menos no de la forma en que la idealizas.

- ¿Crees que no se lo que estoy arriesgando?- replicó furioso- pero la verdad es que a pesar de todo yo quiero volver a ser el de antes del accidente, no acepto lo que me sucedió, no quiero verme limitado, no quiero depender de nada ni de nadie. ¡quiero que me devuelvan mi vida!

Jasper asintió, no había más que agregar- es tu decisión Edward, pero te digo algo, no la jodas porque eso es algo que yo personalmente no estoy dispuesto a perdonarte-dijo acercándose a la puerta.

Emmett que había estado en silencio durante la diatriba también se levantó dispuesto a dejarlo solo. Prácticamente había atravesado la puerta cuando giró para decirle- Estás dejando de lado el componente afectivo, como el hijo de puta que siempre has sido, pero te aseguro que ha tenido mucho más que ver en tu recuperación que la terapia física. Eso fue lo que te devolvió a la vida y realmente dudo que en Cuba puedan dártelo.

Edward se quedó solo, meditando todo lo que había escuchado, se conocía bien y no cambiaría lo que había decidido. Se preguntó si tendría las fuerzas necesarias para dejarla marchar a pesar que su lado intrínsicamente egoísta clamaba por retenerla.

Su madre entró silenciosamente y lo abrazó- ¿quieres echarme la culpa o que yo hable con ella?

Edward levantó su mirada y Esme se estremeció al verlo, el brillo y la calidez que tenían un rato antes habían desaparecido- Al menos se merece que hable con ella yo mismo.

- Como quieras- le respondió- deberías hacerlo pronto, debe estar al borde del colapso a pesar que Jasper y Emmett estén tratando de animarla- Por un instante la rabia lo atravesó, pero las murallas de contención emocional que iba levantando segundo a segundo le permitieron mantener la calma. Sabía bien que en el camino que había elegido no había lugar para sentirse posesivo.

- Mamá podrías extender un cheque por la suma que falta hasta terminar el contrato- le pidió. Y en ese acto reafirmó aún más su decisión. Se sentía patético al no poder firmar un cheque porque el banco no reconocía la firma temblorosa que era capaz de trazar.

Las cartas estaban echadas, ambos pagarían con un corazón roto pero al menos la ayudaría a establecerse económicamente.

Suspiró al recordar la charla que habían mantenido un rato después. El se lo había explicado de la mejor manera que pudo, o por lo menos, creyó hacerlo. Le habló con el corazón en la mano. Le explicó tal y como había hecho con sus amigos como se sentía y lo importante que era para el recuperar su vida, su orgullo, sentirse pleno de nuevo…

Analizando lo ocurrido en forma retrospectiva se dió cuenta que había usado sus dotes para la manipulación de manera terrible. Sin piedad. Con la frialdad de un cirujano. Sin dejar ningún resquicio para que ella pudiera influir en su decisión.

Pero Isabella con un solo gesto había demolido las barreras que él se esforzaba por levantar, dejándolo en carne viva. Después de escucharlo atentamente se acercó a su lado y besó suavemente sus labios. Edward sintió sin necesidad de que mediaran palabras que aceptaba sus deseos y que le estaba diciendo adiós.

Ya era casi el horario de la cena cuando accidentalmente la escuchó hablar con Jasper. Ellos estaban en la terraza y el viento llevaba hasta el sus palabras.

- ¿Te irás pronto o te quedarás hasta que el se marche?- le preguntó Jasper.

Edward agudizó el oído, el no viajaría hasta el mes siguiente y no había siquiera pensado en la posibilidad de tener que alejarse de ella antes – Pronto- la escuchó responder.

- Si necesitas alguna referencia o que te consiga un nuevo trabajo solo tienes que decírmelo- le indicó con esa forma tan típica de hablar en el, mezcla de seguridad y confianza pero dando al otro espacio para decidir.

- Gracias Jasper- le respondió ella- si llego a necesitarlo te avisaré.

- Sabes que Edward te quiere y que lo destroza haber tenido que elegir- lo escuchó decir y su mente dibujó la escena que sabía se estaba desarrollando afuera. Jasper la abrazaría dándole consuelo.

Ella no respondió o por lo menos no logró escuchar su respuesta aunque hubiera deseado que furiosa lo insultara para aquietar su conciencia.

No es que renegara de la decisión que había tomado, había hecho su elección y estaba dispuesto a correr el riesgo de no poder recuperarla cuando llegara el momento, pero de todas formas un frío de muerte le recorrió la médula.

Aún hoy le duele recordar lo que sintió el día siguiente cuando al despertar después de una noche plagada de pesadillas supo que Isabella se había marchado. Había pasado el mediodía cuando al fin abrió los ojos. Isabella no había aparecido para despertarlo y torturarlo con sus ejercicios. Jasper debía saber algo, había hablado con ella la noche anterior. Iba a matarlo y a Emmett, Esme o hasta la mismísima Sra. Coope si habían tenido algo que ver.

El primero que tuvo a tiro fue Emmett quien entró a la habitación preguntando- ¿listo para empezar el día bello durmiente?- cuando sus miradas se cruzaron se sorprendió al descubrir la amargura que traslucía por más que quisiera aparentar ser el hombre alegre y sin preocupaciones de todos los días.

- ¿Isabella?- le preguntó deseando estar equivocado y que ella hubiera pasado tan mala noche como él y que aún estuviera descansando…

Emmett suspiró pero siguió con su actividad sin dignarse a contestarle, irritado volvió a insistir con la pegunta para confirmar lo que cada célula de su cuerpo le decía – Se ha ido.

- Mierda, por que diablos no me avisaron- bramó.

- Lo prefirió así- le contestó- Jasper está con ella, la ha ayudado a cargar sus cosas y la acompañó a donde mierda sea que se dirija.

- Voy a castrarlo- gritó temblando de furia.

Emmett lo tomó del hombro obligándolo a calmarse- Edward tu hiciste tu elección y todos la respetamos, Isabella hizo la suya y tienes que respetarla- le dijo - Por cierto me pidió que te devolviera esto, me dijo que no puede aceptarlo. El cheque que le había entregado el día anterior estaba roto ante su vista.

- Llámala, necesito hablar con ella- le rogó.

- No- le respondió Emmett- y no insistas en el tema porque ninguno de nosotros va a hacerlo. Se lo hemos prometido.

Edward sintió como un balde de agua fría lo calaba y esa sensación se mantuvo durante ese día, y al siguiente, y el que le seguía… Le dolía el alma. Quince días después la depresión era tal que no tenía fuerzas suficientes para hacer otra cosa que pensar en ella, recordarla, imaginar que podría estar haciendo, desear que estuviera a su lado. Sus días eran una auténtica pesadilla.

El tema de Isabella se había convertido en un tabú, todos sabían lo que ocurría pero ninguno decía nada. Por eso se sorprendió cuando su madre lo encaró y le dijo- Hijo siempre se puede dar marcha atrás en una decisión cuando nos damos cuenta que hemos cometido un error.

- Jasper y Emmett tenían razón- le contestó cerrando los ojos para retener las lágrimas que pugnaban por salir. No quería que su madre lo viera llorar. Esme lo abrazó y Edward supo que había decido tomar cartas en el asunto.

Algunas horas más tarde Esme entró a la sala de ejercicios, pasaba horas alli tratando de agotarse para poder sumirse en la inconciencia al llegar a su cama. Emmett lo estaba ayudando con su rutina pero al verla entrar se levantó dejándolos solos.

- ¿Pudiste verla?- le preguntó a boca de jarro, sorprendiéndola.

Esme suspiró y Edward pudo notar la forma nerviosa en que retorcía sus manos- Si, ella me recibió – le contestó finalmente

- ¿Cómo está?- preguntó, dándose cuenta que esa era una de sus mayores angustias...

- Para serte sincera no lo sé- le contestó su madre- parece como si tuviera una máscara, sus ojos están algo apagados- Optó por suavizar la verdad para no angustiarlo aún más.

- Le preguntaste si...- Esme no lo dejó continuar.

- Me respondió que no- le dijo directamente para evitar que se hiciera ilusiones- Ha tomado un compromiso con un nuevo paciente y su familia y no va a abandonarlos.

Edward cerró los ojos, le dolía pero sabía a ciencia cierta que la decisión que había tomado Isabella era la correcta- ¿Te mandó algún mensaje para mi?

- No, solo me dijo que está segura que lo conseguirás, que tienes la fuerza para lograrlo y que sabe que algún día te presentarás en su puerta caminando- Esme le sonrió con ternura- Lo siento hijo.

- Te aseguro que yo mucho más- le respondió- No había vuelta atrás...

...

...

...

Edward se sentó bruscamente en el sillón. Sus recuerdos habían aportado una dimensión diferente a las palabras de Isabella... y supo exactamente que era lo que tenía que hacer.

...

...

...

Dos horas más tarde, respiraba tratando de calmarse frente a la su puerta. Sentía que su corazón estaba a punto de explotar. Se aseguró que sus bastones canadienses estuvieran bien asentados y armándose de valor golpeó la puerta.

Ella abrió la puerta con lentitud. Estaba aún más hermosa que lo que la recordaba. Al verlo de pie un sollozo ahogado salió de sus labios mientras dos gruesas lágrimas surcaban sus mejillas- Lo lograste- atinó a decir con voz trémula.

Edward apoyó su cuerpo en el marco de la puerta buscando equilibrarse, extendió su brazo izquierdo torpemente evitando lastimarla con el bastón que llevaba amarrado a su antebrazo y la atrajo hasta que sus cuerpos contactaron. Sus lágrimas se unieron a las de la morena. Bajo su cabeza y besó con ternura su coronilla mientras le susurraba- Te extrañé tanto amor...

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¿Les gustó? Gracias por leer.

Acá ha terminado este viaje, que me ha costado sangre, sudor y lágrimas. Los personajes hicieron un conato de tomar la historia por asalto, tuve que ponerme firme, estaban decididos a no respetar las reglas del concurso. Cuando termine el contest voy a subir un epilogo para que sepan que ha sido de la vida de este par.

Feliz cumpleaños Cris! Espero que te guste. Besos.

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Roxy: me alegro mucho que te haya gustado. Creo que al final del camino no le ha ido nada mal. Gracias por tu comentario. Cuidate.