Disclaimer: Bueno… los personajes no son míos… blablablá son de Masashi Kishimoto… blablablá (:

Hola!

Aquí dejando otra de mis locas ideas (:

N/a: los tres puntos hacia abajo significan cambio de personaje, que por lo general es Sakura-Sasuke. (:

una GRAN! graciiaaas xD a mi amigaaa Resurgent Taka... laraa iloveu! (: taambiien a Yazmin i a Paola (: [misora ;) iloveu! (:

Bueno sin más…

-Dime que volveras-

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Estaba la familia Uchiha, conformada por Sasuke, Sakura y sus dos lindos hijos Sanosuke, de once años, y Susy, de tan solo cinco, desayunando como normalmente lo hacían.

— ¿Quieres café, amor? —preguntó Sakura a su esposo con voz suave.

—Sí, por favor —respondió él sin quitarle la vista al periódico.

De repente, sonó el timbre.

— ¿Quien será? Tan temprano —exclamó Sasuke más para él mismo que para su familia.

—No lo sé, pero voy yo —dijo Sakura levantándose de la mesa, donde estaba sentada hacía momentos, llevando consigo su taza de café.

—Mejor vamos los dos —dijo Sasuke, levantándose también de la mesa— Sanosuke Chan, deja de jugar de una buena vez con la comida —reprendió a su hijo mayor.

—Thn —respondió con un sonido displicente, como todo un Uchiha.

Al abrir la puerta, se encontraron con un señor de mayor edad, vestido con un traje muy presentable y lleno de medallas de cualquier tipo y color. ¿Qué hacia él allí?

— ¿Uchiha, Sasuke? —preguntó.

—Sí, ese soy yo. ¿Se le ofrece algo?

—Se le solicita en el frente de batalla.

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¡No! Lo querían para la guerra, no, no, no.

Sentí como el alma se me iba a los pies igual que la taza de café que cargaba conmigo, que se estrelló contra el suelo haciendo un ruido estruendoso y partiéndose en mil pedacitos.

Cuando por fin salí del trence dije lo primero que se me vino a la mente.

—No… él ya fue la vez pasada —quise protestar, sabiendo de antemano que de nada iba a servir.

—Lo siento, señora, pero él aparece en la lista —respondió el ¿sargento?

No me di cuenta de que había empezado a llorar hasta que aparecieron mi hijos.

—Mamá, ¿por qué lloras? ¿Qué pasa? —preguntó Sanosuke con preocupación.

—Tú shoras… no shores, todo salda ben —agregó Susy.

—Hijos, vayan a sus cuartos —pedí con un hilo de voz.

—Pe… —comenzaron a protestar cuando yo los interrumpí bruscamente.

— ¡Nada! Ahora.

El mayor se llevó a la pequeña arrastrando de la mano, protestando.

Cuando estuvieron fuera de mi vista empecé nuevamente con lo que, a esta altura, eran mis súplicas.

—No, no, no, por favor, se lo ruego —Pedí una y otra vez.

—Señora, tranquilícese—

— ¿Tranquilizarme? ¿¡TRANQUILIZARME! ¡Jah! —reí sarcásticamente—. ¿Cómo quiere que me tranquilice? ¿Quién me da la garantía de que el volverá a casa?

—Seño…—

—Voy a ir —zanjó Sasuke firmemente, con su semblante serio.

Lo miré con lágrimas en los ojos y un odio profundo brotando en mi pecho. Negué con la cabeza y salí corriendo, encerrándome en mi cuarto con un portazo.

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Mi esposa peleaba con el sargento. ¡Genial! Simplemente genial, tenía que acabar con esa pelea y rápido.

—Voy a ir —dije con una seriedad que ni yo me creía.

Vi de reojo como Sakura me miraba con odio, negaba con la cabeza y se iba corriendo. Unos momentos después pude escuchar el portazo que propinó al encerrarse en el cuarto.

—Bueno, su país estará en deuda con usted, mañana pasara un camión a primera hora a buscarlo.

—Sí, señor.

—Que tenga un lindo día. Con permiso —se excusó, y sin más se dio la vuelta y se marchó.

Ahora tenía que arreglar las cosas con mi esposa, aunque sabía que iba a ser peor que la mismísima guerra.

Se iba, de verdad se iba.

Sentí cómo la vida se me esfumaba en puro llanto, y es que desde que me había encerrado no había dejado ni un segundo de hacerlo. ¿Y si no volvía? ¡Todavía el maldito sargento decía: "que tenga un buen día"!

—Amor, abre —escuché decir a Sasuke a través de la puerta, tocándola gentilmente.

—¡Vete!

— ¡Cariño!

— ¡Que te vayas, déjame sola! Total, no te cuesta nada.

— ¡Saku…—

— ¿Qué es lo que quieres? —dije con desánimo, abriendo la puerta sólo para asomarme.

—Déjame pasar —me pidió.

— ¡No! —negué con vehemencia.

—Bien. No me dejas otra opción —y entonces empujó la puerta. Claro, con su fuerza me hizo a un lado tan rápido como si le hubiera soplando a una pluma—. ¡Sabes que esto no lo hago por gusto! Porque lo sabes, ¿verdad?

Desvié mi mirada, no lo quería ver, no quería saber nada más de él.

—Mírame —solicito con suavidad.

— ¿Qué quieres que te diga? No, peor aún: ¡¿qué quieres que le diga a los niños? "Ah, niños su padre va a ir a la guerra, pero no se preocupen no pasa de… ¡que se muera!"

—Saku…—

— ¡No me interrumpas! Déjame continuar. ¿Cómo es posible que hayas aceptado ir a ese maldito lugar? ¡Nos dejaras!

—Sakura, por favor, no llores —dijo. Me secó las lágrimas que pensé que habían cesado.

— ¿¡Quieres que aplauda y haga una fiesta! —le grité.

—Amor… esto no lo deseo más que tú —me aseguró.

—Pues no pareciera —le contradije—. Prométeme que volverás.

—Cari…—

— ¡PROMÉTELO!

—No puedo —contestó abatido.

— ¡Jah! Lo sabía —entonces corrí al baño a encerrarme.

Sasuke me siguió.

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—Sakura, abre la puerta.

—Lárgate, ¡ahora! Llévate a los niños a la escuela que llegaran tarde y… ¡déjame sola!

—Sa… —suspiré, jamás pensé que sería tan difícil, pero una parte de mí la comprendía—. Volveré mas tarde amor, cuídate.

Fui en busca de mis hijos.

— ¡Vámonos, niños!

— ¡Vamosh a la ecuela!

—Sí, Susy, vamos.

Nos subimos al carro. No tardamos en llegar a nuestro destino.

—Saben que los amo, ¿verdad, hijos? —farfullé de repente.

—Ammm… sí, papá. ¿A qué viene eso? —preguntó mi hijo con intriga.

—No es nada —respondí.

— ¡Sho tamben te amo, papi! —dijo Susy con alegría.

—Y yo a ti, cariño.

Luego de dejarlos en la escuela, me dirigí al trabajo. Pero solamente pensaba en Sakura, y es que jamás creí que lo fuera a tomar tan mal.

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Vi cómo se alejaba en el auto, y sentí que, aunque no fuese muy lejos, una parte de mí se iba con él. Sentía como si muy pronto lo fuera a perder.

Bajé a la sala a limpiar el desastre que había hecho con la taza de café. Cuando por fin terminé de hacer todos los quehaceres me senté en un sillón, y eché mi cabeza hacia atrás para poder pensar con mayor tranquilidad.

"¡No es posible! Las cosas cambian tan rápidamente, un día estamos más que felices y al siguiente minuto ¡pasa esto! Pero, ¡es que se va! ¿Y si no regresa, y si le pasa algo y...? No puedo pensar positivamente ¿Cómo se lo diremos a los niños? ¿Cómo?"

Subí las piernas al asiento, acercándolas a mi pecho, y sentí que las lágrimas continuaban bajando por mi mejilla.

"No se puede ir, ¡no puede! Es demasiado para mí. Sasuke no te quiero perder"

Sentí mi corazón partiéndose en millones de pedazos como la taza al estrellarse contra el suelo, y aun así seguía doliendo.

No podía dejar de llorar. Mis piernas y mi cabeza dolían. Esto me afectaba demasiado, esto estaba acabando conmigo.

"¡Te amo! Si sólo esas palabras funcionaran para que te quedaras, pero no lo hacen, siquiera para que te quedes un poco más"

Me levanté para poder ir a mi habitación y descansar un poco, pero no contaba con que al levantarme mis piernas flaquearían, provocando mi caída inminente hacia el piso.

— ¡Sasuke! ¡No vayas! Por favor, te amo —grité al cielo, como si eso lo resolviera todo.

Pegué con los puños al piso, y me acosté en él aún llorando, no pudiendo creer, cómo esta noticia me había afectado.

"Tengo que dejar de llorar, por mí bien y el de mi familia, tengo que ser fuerte. Además, con el llanto, ¿qué remediaría? Sasuke como quiera se irá. ¡Tengo que ser fuerte! Ya no lloraré... o al menos haré el intento"

Me paré decidida a dejar de llorar, y empecé a hacer la comida, ya que no Sasuke y los niños no tardaría en llegar.

Había pasado ya media hora, y pensé que ya se habían retrasado, cuando escuché abrirse la puerta, y vi a Susy corriendo con su mochila cargada en la espalda.

—Micha, mami, la maesta me puzo a mí una estellita bonita y marilla —señaló su frente, mostrando una estrella dorada.

— ¡Qué bien, amor! —la felicité. La cargué para dar un par de vueltas, luego la bajé con cuidado—. Ve a dejar tu ropa a tu cuarto.

Ella se fue corriendo.

—Hola, mamá —me saludó Sanosuke dándome un beso en el cachete.

—Hola, corazón, ¿cómo te fue en la escuela?

—Pss... Bien, supongo. Me voy a cambiar —anunció y, acto seguido, subió a su cuarto dejándonos a Sasuke y a mí solos.

—Sa… —empezó a decir Sasuke, pero lo callé con un beso.

—Si este es nuestro último día juntos, quiero lo contigo, sin pelear —dije.

—Me parece bien —sonrió.

—Por esa razón he hecho tu comida favorita: tokoroten.

— ¿Alguien dijo "Tokoroten? —preguntó Sanosuke bajando las escaleras.

—Sí, es lo que hay de comer. Pon la mesa, por favor.

—per… —protestó con un mohín.

—Hazlo, Sanosuke. Ash, que terco —le reprendí.

—Ya voy, Ya voy —dijo con fastidio, luego remató: — ¡Mujeres!

Sasuke y yo reímos.

El día se pasó volando, no sé si porque era el último día, o porque no nos separamos ni dejamos de demostrarnos tanto amor como… si fuera el último día. Me negaba a creer eso, pero algo no me daba buena espina.

—Voy a hacer las maletas —me informó Sasuke.

Vamos —corregí inmediatamente.

Subimos al cuarto, los niños ya se habían dormido hacía aproximadamente dos horas y estábamos solos.

—Bien, llevaré esto —dijo agarrando un montón de pantalones—. Y esto agarró algunas camisas—. Esto, y esto también —agregó a medida que sumaba más cosas en el interior de la valija.

—No olvides la ropa interior —lo único que llevaba era ropa de vestir.

—Ah, sí, se me olvidaba —se rió nerviosamente—. Y por último… esto —dijo tomando una fotografía de toda la familia en un día de campo, hacía dos meses.

Sentí un nudo formándoseme nuevamente en la garganta, y una lágrima imperceptible bajar de forma minuciosa mi mejilla.

—Ten también esto —murmuré poniéndole en el cuello la cadena con el dije en forma de corazón donde venían nuestras fotos, obsequio que me había dado en nuestro primer aniversario, cadena que jamás me había quitado, cadena que era muy especial y quería que él la tuviera.

Cuando terminamos de armar el equipaje, nos acostamos en la cama y nos abrazamos.

—Te amo —me dijo al oído.

—Y yo a ti —le respondí.

Me besó. Primero un beso lleno de ternura y cuidado, hasta que se volvió un beso lleno de deseo y lujuria.

Hice mi cabeza hacia atrás para que tuviera mejor acceso a mi cuello, donde empezó a dejar pequeños rastros de besos.

Y así empezó la noche, nuestra última noche juntos.

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Hola! (de nuevo)

Espero que les haya gustado el primer capitulo (:

¿tomatasos?¿lechugasos?¿manzanasos? claro… todo con respeto (:

¿Qué tal si me dejan un lindo y hermoso review? *ojitos*

Y los invito a leer mis otras historias… (:

Bueno… gracias a todas aquellas personas que leyeron (:

Atto:

Marcii'Kaulitz'Cullen'Uchiha…