Disclaimer: Bueno… los personajes no son míos… blablablá son de Masashi Kishimoto… blablablá (:

Habían pasado ya casi ocho meses desde que Sasuke se había ido. Por lo regular me mandaba cartas cada semana, pero ahora hacía tres que no sabía nada de él. ¿Le habría pasado algo?

Estaba tan sumida en mis cavilaciones que no escuché cuando mis hijos me llamaron.

— ¡Mamá! ¡Mamá! —gritaba Sanosuke.

—Mami, mami —gritaba Susi, quien ya tenía seis años.

— ¿Eh? Lo siento, ¿qué decían?

—Preguntábamos qué hay de comer.

—Ah, perdón, hijos. Emm —dije dudosa—…. pues, ¿qué se les ofrece?

—Yo quiero… —dijo Sanosuke pero antes de que terminara siquiera la frase algo en la tele nos hizo voltear de repente.

— ¡Sí! Como lo escucharon: la guerra ha terminado, ¡la guerra ha terminado! —decía el conductor del noticiero mientras que aventaban confeti al aire.

— ¿¡Qué! —pregunté emocionada y alegre al mismo tiempo.

— ¡La guerra terminó! —gritó Sanosuke cargando a su hermana mientras le daba vueltas en el aire.

—Sí, la gesha teminó… ¡papi volverá! —dijo Susi, abrazándome en cuanto Sanouke la bajó.

— ¡La guerra terminó! —dije con lágrimas en los ojos mientras abrazaba a mis dos hijos.

No lo podía creer, después de ocho meses la guerra había acabado. Había imaginado que haría cuando anunciaran el final de la guerra pero ahora que lo habían hecho, lo único que se me ocurría y podía hacer era llorar y abrazar fuertemente a mis hijos con una sonrisa en el rostro.

Nos callamos súbitamente sólo para escuchar qué más decía el noticiero, yo lo hice para ver si no era una broma, estaba esperando el momento en el cual el conductor dijera "¡chiste!". Pero, milagrosamente, no llegó, ese momento jamás llegó; la guerra había terminado.

—Los reclutados llegarán en los próximos tres días, igual que los cuerpos de las personas que lamentablemente no lograron llegar hasta el final, las cuales hicieron un trabajo excelente protegiendo a su nación y tienen el respeto de todo el pueblo.

Mis hijos y yo saltamos de alegría y por primera ves en varios meses me permití reír alegremente.

El primer día pasó y él no llegó pero, ¡bueno! Había que ser positivos, en el noticiero dijeron que a los máximo tardaban 3 días, así que no había de que preocuparse, solamente era un día fuera, quedaban dos.

El segundo día pasó. Y todavía nada, eso me estaba desesperando, pero bueno, ¡positiva!

¡Por fin! El tercer día. Todos estábamos sentados en el sofá de la sala, esperando el sonido del timbre o los toques a la puerta, una hora, dos, tres y nada… cuando de repente suenan tres toques en la puerta principal, mis hijos y yo nos volteamos a ver sumamente nerviosos, pero a la vez felices . Corrimos a abrir la puerta.

Pero no me encontré con Sasuke, no me encontré con mi esposo, no me encontré con los brazos abiertos que me imaginé, ni esa sonrisa de ¡por fin regresé a casa!, tampoco con un: "¡te extrañe, te amo, jamás me volveré a ir!". No. Me encontré con un tipo vestido de traje, con cara de lástima, con los brazos al frente, sosteniendo una maldita bandera.

Caí súbitamente al suelo, seguido de mis hijos que lloraban amargamente, la bandera solamente significaba una cosa ¡una maldita cosa! Sasuke no había aguantado la guerra, mi Sasuke estaba muerto.

Lloré… ¡sí! Lloré mucho, grité hasta quedarme afónica. ¿Para qué? Para que el señor que estaba enfrente de mí dijera:

–Lamentamos su pérdida, su esposo hizo lo mejor que pudo, estoy seguro, pero la guerra es fría y se lleva a gente inocente. Realmente lo lamentamos mucho, reciba esta bandera en honor a su marido y a todos los que murieron en esta guerra y, de nuevo, mi más sentido pésame—

— ¿Para qué rayos quiero yo una bandera? —grité.

—Señora, tranquili—

— ¡No! ¡No! Tranquilizarme ¡nada! Dígame, ¿para qué quiero yo una bandera? ¡Dígame! Quiero a mi esposo, ¿me lo dará? ¡NO! Pero, ¡ah! ¡Eso sé! ¡Me da una maldita bandera para restregarme en la cara que por causa de una estúpida guerra dos niños se quedaron sin padre, yo perdí al amor de mi vida!

Estaba en esos momentos gritando y llorando, volteé súbitamente recordando a mis hijos, y la escena termino de romperme.

Sanosuke y Susi, abrazados, llorando y gritando. Me acerqué a ellos y los abracé.

—Lo siento mucho, hijos —dije .

—Mami… ¿papi no volverá? —preguntó Susi con lágrimas en los ojos.

—Hija, papi ahorita esta allá arriba —dije señalando al techo.

— ¿En el pisho de ariba? —preguntó con inocencia, lo cual hizo que mi llanto regresara.

—No, hija… más arriba, viéndonos, deseando que ya no llores—

— ¿Mamá? —me llamó Sanosuke, mientras cargaba a Susi me acerqué a él, quien se había alejado cuando empecé a hablar con su hermana — ¿Es verdad?

—Lamento decirte que sí, amor, sí es verdad.

—Oh —y me abrazó y comenzó a llorar.

— ¿Mamá? —Me llamó de nuevo Sanosuke, después de un rato — ¿Crees… que yo pueda recoger la bandera de mi papá?

— ¿Qué tal si vamos los tres?

Regresé mi vista a la entrada, donde estaba todavía el señor con cara de lástima y los brazos extendidos con la bandera en ellos. Nos acercamos y Sanosuke la tomó, y lloro aun más, yo lo abracé y lloré con él.

—Mi más sentido pésame —i diciendo eso, el hombre se fue.

Cerré la puerta y las lágrimas continuaban saliendo y saliendo, no tenían momento para parar. Sanosuke estaba hincado en el piso con Susi, abrazando la bandera y llorando sobre ella, me mataba verlos a así, pero… era su padre, mi esposo. Y lo habíamos perdido.

Jamás me había imaginado qué haría si eso llegaba a pasar, tal vez era porque tenía demasiada confianza en que él regresaría, pero ahora que… la casa se sentía casi vacía, sólo se escuchaba el hipeo de mis hijos, y también el mío. Me di cuenta de que no es una pesadilla, que no voy a despertar, que es real, y que tengo que ser fuerte por ellos, sólo por ellos.

Les hice un ademán para que se levantaran del suelo y se sentaran en la sala donde estábamos los tres. Me senté y, nada más hacerlo, Susi corrió a mí llorando.

—Mami… eshaño a papi —la volteé a ver, tenía los ojos rojos.

—Todos, mi vida, todos lo extrañamos —palmeé el sillón de al lado para que Sanosuke viniera, y así lo hizo, nos abrazamos fuertemente.

—Papa ya no volverá —dije entrecortadamente—, pero él no quisiera vernos triste, ni llorando, ni nada por el estilo, él siempre buscó lo mejor para nosotros —a esas alturas, mis lágrimas habían comenzado de nuevo, si es que alguna vez habían acabado—. Él fue un gran hombre, él siempre fue un buen padre, él… con sus defectos o virtudes siempre nos sacó adelante, él… —ya no pude continuar, mis lágrimas me impedían hablar.

—Lo sabemos, mamá, él fue siempre el mejor —terminó Sanosuke por mí.

— ¡Shí, el mejó! —secundó Susi.

—El… mejor —terminé yo.

Ya había pasado un día.

Si pensé que cuando me había enterado había sido horrible, cuando cayó la noche fue mil veces peor. No fue sólo el hecho de saber que jamás lo volvería a ver, fue ver esa cama, donde una vez compartimos tantos momentos, vacía. La vi tan ¿grande? Que alguien me dijese ¿cómo dormiría, si solía dormir acostadita en tu pecho? ¿Cómo concilio el sueño, si antes con que tu me abrazaras era más que suficiente? ¿Dónde quedaron esos besos de buenas noches y buenos días? ¿Dónde quedaron los suspiros, los gemidos, los "te amo"? ¿Dónde quedaron?

Sobra decir que fue la peor noche de mi vida, fue una noche vacía, una noche donde ni la luna alumbraba, una noche donde los recuerdos me emboscaron y no pare de llorar…

Hola…

Sii ia es el capitulo final…

¿les gusto?... ¿lo esperaban? Auw se que muchas se imaginaban un final feliz… :S pero bueno espero encerio de corazón que les haiia gustado

¿meresco review?

¿si?

Marcii (:

Gracias a todas aquella personas que con sus reviews, favoritos, alerts me dieron sus animos (: muchas gracias este capi va por ustedes! (: