Las lágrimas no dejaban de correr por las blancas mejillas de Lenore, desde que llegó, su estadía en el inframundo no había sido lo que se podría considerar como agradable. En el 3er día en que ella llegó allí, un sujeto con túnica negra que no dejaba ver su rostro la escoltó a una especie de sala de espera como la de los hospitales, solo que esta era inmensa, casi tan larga como una estación de trenes (pero sin tren obviamente) y completamente blanca, habían muchos asientos, la mayoría casi todos ocupados, otros preferían sentarse en el suelo a esperar. Todos los días, alguno de los presentes enloquecía y trataba de escapar corriendo hacia el gran portón rojo por donde los nuevos llegaban, pero siempre el guardia (que era un minotauro) lo detenía fuese quien fuese. De vez en cuando llegaba una enfermera zombi con 4 brazos y llamaba de 2 a 5 de las muchas personas que había allí, siempre veían a gente llegar e irse, pero nunca volver.

Ella ya ni siquiera sabia desde hace cuantos meses esperaba allí, estaba al borde de la locura y la desesperación, no pudo hacer mas que romper en llanto y añorar los días pasados, los que estaban alrededor fingían que no la escuchaban llorar cuando la verdad era que en el fondo ellos querían hacer lo mismo, pero un chico que estaba junto (muy parecido a Dib de invasor zim por cierto) a ella pareció estar un poco conmovido por su llanto.

-Vamos, no es tan malo como parece…

- ¿Cómo lo sabes? –respondió entre lagrimas.

- Tarde o temprano la enfermera dirá nuestros nombres, estoy seguro.

- Y después de eso… ¿Qué ocurrirá con nosotros cuando entremos por la otra puerta?

- Eso no lo se… pero estoy seguro que será algo bueno… vamos, seca esas lagrimas, te ofrecería algo con que secarte pero no tengo nada en mis bolsillos.

Después de unos minutos decidió parar un poco para secarse las lágrimas, metió las manos en sus bolsillos en busca de un pañuelo pero en vez de eso encontró algo mejor… su inseparable cuchillo que con suerte había cruzado con ella al inframundo. Entonces empezó a toser violentamente (fingiendo obviamente) y haciendo como si se ahogara, lo cual milagrosamente llamo la atención de todos en la sala incluyendo al guardia. El minotauro se le acerco lentamente para ver que tenía porque, después de todo, ya estaba muerta. Cuando estuvo lo bastante cerca saco el cuchillo de su bolsillo y se lo encajo en el ojo; mientras el guardia se retorcía de dolor en el piso ella corrió a la puerta negra junto con otras personas detrás de ella, al abrirla todos pudieron ver una fila de gente a punto de entrar pero no les importo mucho, solo querían salir.

Al final del pasillo había una separación, por el lado izquierdo había otra puerta y por el derecho solo una gran ventana abierta. Todos corrieron al lado izquierdo, todos menos Lenore, por alguna razón se sentía atraída por la ventana "Sera acaso… la verdadera salida, la llave para llevarme de vuelta a casa" caminó poco a poco hacia ella, por un momento hubiera jurado que sentía latir a su corazón cada vez mas rápido, pero luego recordó que eso era imposible porque, como ya había dicho antes, estaba muerta.

Asomó la cabeza sintiendo el viento entre su rubio cabello, se quedo boquiabierta al ver que en realidad se encontraba en el ultimo piso de un edificio y abajo había una ciudad muy parecida a Never More. Quizás la ventana era un portal a su hogar, quizás al fin podría volver a ver a todos sus amigos otra vez, aquellos a quienes extrañaba tanto (inclusive un poco a Mr. Gosh) pero sobretodo… a Ragamuffin, era a quien mas extrañaba. Al recordarlo las lágrimas corrieron otra vez por sus mejillas.

Ya no podía soportarlo ni un solo segundo más, respiro hondo y con una buena sobre carga de valor y adrenalina se lanzo al vacio por la ventana con los ojos cerrados valiéndole un comino que estuviera a más de 50 metros del piso. Mientras tanto, un chico con apariencia de 20 años, piel morada clara, cabello rubio y un gran apetito por las cucarachas, conducía su auto verde por la calle, obviamente me refiero a…

-Beetlejuice! –gritó otro de los conductores- ¡Fíjate por donde vas!

-¡Lo hare cuando dejes de ser tan tonto! –respondió.

Si, era Beetlejuice, (para los que recuerden, el de la caricatura, no la película original, si ya se que el en realidad no parece de 20 pero es mi fanfic, no se quejen XD si se les hace difícil imaginárselo busquen imágenes de el en www ) había tenido un día muy duro en su trabajo como bio-exorsista, estaba peor que cansado, parecía que un ejercito de ninjas zombi le había pasado encima. También estaba algo aburrido ese día.

-Bien, tendré que deshacerme de esos vivos mañana –dijo para si mismo- necesito comer algo… "Sigh" (para los que no saben que esto, es un suspiro) este día se esta poniendo monótono… ¡Y eso no esta bien! Necesito que algo pase ¡Quiero acción!

Al terminar la frase oyó un ruido fuerte en el techo de su auto, como si alguien hubiera caído encima de el, y estaba en lo correcto. Frenó para ver que ocurrió… cual no fue su sorpresa al ver a la chica rubia inconsciente sobre su automóvil, para el fue como su el destino le hubiera dicho: ¿Querías acción? ¡Aquí la tienes!