Disclaimer: Nada de esto es mío. Es Amigo quien lo posee todo, ¡muahahaha!

Notas: ¡anda, mira, un fandom nuevo! A ver qué tal se me da. Notas para este capítulo: sí, lo sé. Predecible, el hecho de meter a Kenji el primero, de darle así como un poco de más importancia y todo eso, pero es que es el protagonista, ¿no? De todas formas, pretendo escribir algo de la mayor parte de los personajes de esa generación. Veremos cómo resulta.


20th Century Boys

Héroe -Kenji-

Los niños sueñan con ser héroes, supone. Él lo hizo, sus amigos lo hicieron. Puede que Kanna lo haga, en un futuro; querría apostar por ello.

Pero soñar no es suficiente, en el fondo, y él lo sabe. Endo Kenji dejó de ser un niño hace mucho tiempo, y no se ha convertido en un héroe. Sólo en un hombre desesperado.

Corre.

Corre hacia el robot gigante. Quizás no debería hacerlo –quizás es la idea más estúpida que ha tenido jamás- pero no se le ocurre qué otra cosa hacer. Dejárselo a Otcho, abandonar, es sencillamente imposible.

Salta.

Cuando eran niños no podían imaginar esto, supone. Es decir, sí que lo imaginaban, pero siempre convencidos de que, al final del día, volverían a sus casas a cenar. Que nada era real, que el mundo estaba tranquilo.

El Kenji de entonces no podía imaginarse que, un día, rezaría porque todo esto –todo ese rollo de héroe sacrificado, de mártir- no fuese más que un mal sueño. Que su mayor deseo sería volver a un pequeño supermercado y aguantar bronca tras bronca.

Grita.

El Kenji de entonces soñaba con grandes cosas. Quería tocar la guitarra y ser aclamado y llenar un estadio de fútbol americano con gente que gritara su nombre. Quería formar una liga de superhéroes para luchar contra el mal desde una base secreta de ramas. Iluso.

Está llorando cuando alcanza el robot. Llora de rabia, y grita, y se aferra con unas fuerzas que no tiene a los jirones que ocultan el truco, la mentira. Cuando eran niños creían que los robots serían inmensos, amenazadores. Serían todo metal y muerte, y no telas y basura. Vencer a ese robot, a la máquina que destruiría el mundo, habría sido toda una aventura.

Esto también lo será.

Piensa en Kanna, mientras sube. Piensa en Kanna y en Kiriko, en cómo se parecen, las dos. No tiene fuerzas para sonreír, pero lo haría si pudiera. Los héroes se mueven por el honor y la necesidad de hacer el bien. Él lo hace porque hay una niña que le espera, un poco más atrás.

No puede fallarle.


Danny