Capítulo: 1

El inquilino de arriba.

Siempre había considerado la idea en mudarse, lejos de aquel edificio y sobre todo de su escandaloso y poco humanista vecino, aun así…no disponía del tiempo cómo para sentarse en la silla del comedor y pasar largas horas buscando en los catálogos y en el internet un nuevo apartamento….

La alarma despertadora había sonado a las cinco en punto de la mañana, mascullando Sakura maldiciones a su vecino del lado quien no la había dejado dormir con su escandalosa música. Con el rostro contraído, y las pocas ganas que tenía para sentarse en un escritorio y trabajar nueve horas, se levanto, dándose un baño frío para quitarse todo ese mal humor que llevaba por dentro y así concentrarse en la cantidad de trabajo que le esperaba. Salió de la ducha, se seco y lavo los dientes, saliendo del baño con una simple toalla negra enroscada en su cuerpo, caminando por los alrededores de su cómodo apartamento.

Lo primero que hizo esa mañana además de preparar una taza de café negro, bien cargado, fue encender la televisor para así ignorar los fuertes gemidos y palabras indecorosas que podía escuchar salir del apartamento del lado…en definitiva, hoy veía porno su vecino. Solo aun pervertido sin moral alguna podría levantarse a las cinco de la mañana para ver una película pornográfica, y sobre todo, se aseguraba que todos se enteraran lo que veía…¿Por qué demonios no hace su vida un poco más personal?

Intento de prestar atención al informe del tiempo que transmitía el canal de Tokio News, pero su enojo era tanto que termino por apagar el televisor de pantalla plana y tirar el control remoto en el sofá, levantándose de un solo salto para ir a su habitación y así alistarse para trabajar.

Se preparo lo más cómoda que pudo, con unas chanclas de goma color negras que en nada combinaban con su vestimenta, un pantalón de algodón color rosa pálido, cual particular mente lo utilizaba solo para dormir, pero en esta ocasión hizo una excepción, y una T-Shirt blanca, ajustada cual tenía escrito en la parte del frente la palabra Otaku. Ni siquiera se cepillo el largo y casi lacio cabello de color café cual llevaba ondulado en las puntas; tomo en manos su mochila negra que más bien parecía la de un excursionista, se coloco sus lentes y su gorra blanca que al igual que la camisa, llevaba escrito en la parte del frente la palabra Otaku en color negro, saliendo de su apartamento con una taza caliente de café en manos.

Hoy era uno de esos días que en definitiva aborrecería, y más al saber cuánto trabajo le esperaba en su escritorio, y lo peor de todo era que luego del trabajo, en vez de ir directo a su casa y prepararse una de esas comidas pre-calentadas, hoy aria la gran excepción de visitar a su madre quien siempre le recibía con algún sermón. Hmp...Ya se los imaginaba: ¡Haruro Sakura! A tus 24 años no tienes aun un novio, estoy hasta pensando que me has salido dobladita, y espero que no esté en lo correcto, porque si es así, quien recibirá a tu novia será los forenses cuando la haya matado. ¿Por qué su madre tenía que complicarle más la vida metiéndose en sus gustos y asuntos personales? Si era lesbiana ¡Pues bien!, pero la realidad era que ni siquiera le excitaba la sola idea de ver una mujer desnuda frente a ella, masturbándose frenéticamente...eso nunca. Su madre siempre la mortificaba con eso de los novios, y de que su trabajo la iba a volver más chiflada de lo que estaba, no obstante, a ella no le importaba en lo absoluto lo que dijeran de su vida y su trabajo, ella era feliz con su "monótona" vida cómo le llamaban todos.

Uhhh…tan solo pensar que visitare a mi madre, ya me está dando malestar. — pensó mientras oprimía el botón del asesor reiterativamente, exasperando a cierta persona que se encontraba detrás de ella.

— ¿No cree que solo basta de una sola vez oprimir el botón para que suba el ascensor? — soltó aquella voz ronca, sacando su mano del bolsillo para apartar bruscamente la mano de la joven quien no se había percatado ni siquiera de la presencia de este al estar sumida en sus pensamientos, pero solo cuando le miro, su odio hacia él se vio presente en sus pensamientos, maldiciéndolo mentalmente por la mala noche que le ha dado hoy y los días pasados.

¡Dios! ¡Cómo quería que llegara el asesor en esos momentos!

Se volteo un poco y lo miro de reojo por encima del hombro, viendo aquella figura varonil tan perfecta como para creer que ese era nada más que…su enfermo vecino. Parecía una estrella de película, con sus oscuros cabellos rebeldes esparcidos por su frente; y más al vestir en etiqueta como lo hacia ahora, aun así, ella muy bien sabia que ese hombre con ese humor callejero y jerga deplorable, no le daba para ni siquiera llegar a ser un comediante, causándole gracia aquel comentario. Rio en voz baja, casi como un chillido ignorante de niña, atrayendo la mirada fría de aquel hombre quien frunció el ceño y le dio una mirada poco agradable. Le observo una vez más, siendo estúpidamente atrapada por aquel sujeto quien le observaba enojado.

¿Qué?..¿le debo algo o qué?…- ¡Y cómo se atrevía y mirarle así!, tan prepotente e inmoral era como para ser capaz de no solo dirigirle la palabra, sino hablarle de esa manera…si solo supiera que ella no era sorda y lo había escuchado todo.

Pesimista y carente de empatía, eso era. Un hombre frío e arrogante, quien además…tenía que ser gay, y por desgracia, uno de esos amargados…en lo absoluto, era homosexual, de esos que fingen no serlo...si, lo era y mas al escuchar ella hace cuatro días dos hombres teniendo relaciones sexuales…¿Qué hombre veía una película pornográfica homosexual? Solo los homosexuales o bisexuales verían eso, ¿verdad?

Hágase a un lado si no va a entrar al elevador.- el la saco bruscamente de su camino, entrando al elevador. Sin importarle en lo absoluto la presencia de esa mujer, saco su mano del bolsillo y oprimió el botón que lo llevaba al primer piso, cerrando en las mismas narices la puerta a ella.

Reacciono al momento que escucho el timbre del elevador anunciando su ida, causando un profundo enojo en ella…el muy imbécil había cerrado las puertas del elevador en sus narices, y lo peor, ella había hecho el ridículo delante del tipejo ese al quedarse ahí como si nada hubiera pasado, encerrada en su mundo de pensamientos.

Con la furia que llevaba dentro, ni siquiera espero a que el elevador volviera a subir luego de que ella hubiera oprimido nuevamente el botón, prefiriendo así bajar las escaleras.

Salió del edificio encontrándose de frente el taxi que ya la esperaba, montándose de inmediato en este, dirigiéndose a la zona Akihabara, ubicada en Chiyoda, uno de los veintitrés distritos de Tokio, Japón. Akihabara Denki Gai (Akihabara Electric Town) es famosa por ser la gran acogedora del Otaku ("palabra empleada al aficionado al manda y anime") y geek de Japón, además que sus calles estaba abarrocadas de centenares de tiendas que satisfacen no solo a la comunidad Japonesa, sino a la comunidad turística quien siempre se ve atraída por su cantidad de mercancía y atracciones. Además de ser una zona importante comercia, donde se vende además de productos electrónicos, computadoras, accesorios, "gadgets"; esta mayormente es reconocida por vender manga, video juegos, anime, películas de diferentes categorías, y claro esta…El dojinshi, que es muy popular entre los Fans del anime. La zona Akiba (segundo nombre para Akihabara), se pueden apreciar muchos eventos traídos por diversas compañías, entre ellos, mayormente abundan los aidoru (ídolos japoneses féminas), mujeres tanto cómo hombres que vistes con exóticos trajes para apoyar a sus personajes, y kosupure (cosplay) quienes son personas que visten e interpretan alguna seria de cual son fanáticos. Claro está, no podemos dejar atrás los establecimientos Meido Café, donde las meseras visten con trajes poco vistos en una cafetería, las mayorías se inspiran en vestir a sus empleadas como sirvientas de anime, atrayendo más al publico turístico.

Ese era el mundo de ella cual nunca se cansaba de ello, y más al ser parte de esa popular zona. Haruro Sakura era más que una aficionada al video juegos, manga y animación, ella era parte de todo ese mundo, demasiado como para alejarse de este. Su gran imaginación la llevo a ser reconocida en Japón por sus grandes proyectos en manga, anime y video juegos, si porque Haruro Sakura no solo era una simple artista de la manga, sino que se había encargado de superar cualquier obstáculo, estudiando diseño de video jugos y páginas cibernéticas. Ella era todo un genio y artista de la creatividad, y tal vez por ello es que nunca iba a tener novio, al pasar centenares de horas concentrada en su trabajo.

Había empezado a los quince años, escribiendo una novela japonesa titulada: "Last ending", cual tuvo un gran excito inigualable. La escritura le apasionaba, pero el ser una simple escritora no le satisfacía en lo absoluto, ella quería llevar sus historias a otro nivel, aun nivel donde se puedan apreciar en grafica, tomando el camino de un artista grafico.

En un tiempo trabajo en una importante compañía de manga, pero luego, renuncio, uniéndose a la nueva empresa de Manga, anime y video juegos, GNA, creada y manejada por Hakake Kakashi, logrando una posición bastante envidiable y su propio equipo de trabajo…

El taxista se detuvo por orden de ella quien saco un dar de dólares y le pago al taxista, bajándose del auto de inmediato. Recorrió a pie casi diez minutos hasta el edificio GNA, ubicado en Chūōdōri, calle principal de Akihabara la cual esta mayormente poblada. Se sorprendió al no ser recibida en el lobby por su equipo de trabajo quienes diariamente la acuchillaban con sus quejas y problemas. Camino hasta el elevador y oprimió el botón, notando que el elevador se había descompuesto nuevamente, dejándole como opción subir las escaleras hasta el tercer piso, donde se encontraba su oficina.

Entro por la puerta principal del tercer nivel, encontrándose de frente a su jefe, Kakashi, pidiéndole que se reuniera con él a su oficina. Le siguió el paso y entro a la oficina del jefe quien ya había tomado asiento detrás de su escritorio.

— Tenemos que hablar. — soltó con expresión seria Kakashi.

— ¿Sobre qué? — pregunto Sakura mientras le observaba fijamente, intentando de descifrar algo en la expresiones de su jefe.

— Haruno…hoy tienes el día libre. — soltó repentinamente, con otro tono de voz bastante agradable.

— ¿Eh? — quedo atontada por lo dicho.

— Quiero que te prepares, tendrás un gran proyecto en manos del que deberás pensar en cómo lo irás desarrollando. — levanto las manos como si estuviera dibujando un paisaje en el aire.

— ¿De qué se trata?— le miro confundida al ver esa sonrisa extraña que no conseguía descifrar.

— Un nuevo manga. — soltó Kakashi.

— Ya tengo uno en mente, y trata de… Olvídate de tu nuevo proyecto. — interrumpió Kakashi, ansioso por explicarle.

— Quiero que hagas algo diferente…nada de acción, sangre, muertes, guerra, venganza y todo eso que abunda en tus trabajos…quiero algo diferente, como lo que hiciste el año pasado. — explico ansioso Kakashi.

— ¿Un Yaoi? — frunció el ceño y le miro extrañada al ver que él había negado con la cabeza.

No, algo más…cómo te digo. Algo más fuerte. — reveló finalmente, teniendo la atención de la mirada incrédula de Sakura quien había descifrado lo que se tramaba su jefe.

— Me está pidiendo que dibuje pornografía, un Hentai. — soltó ella impresionada.

— No un hentai por completo, pero quiero que en tu nueva historia haya acción de esa clase entre dos personajes a la hora de expresar su amor. — le explico, corrigiéndole un poco mas su idea.

Quiero que tomes por ejemplo la vida real, las situaciones amorosas en que se ve envuelta la sociedad…quiero que hagas algo como "Voices of love", 12 "Days", Maka-Maka… ¿Me entiendes? — continuo luego de una pausa.

—Sí, le entiendo…quiere que ponga contenido pornográfico en mi nuevo Manga.

No te preocupes con eso de instruirte en el tema. Si tienes problemas en el tema sexual, instrúyete en el internet sobre posiciones eróticas sexuales, también puedes ver algún hentai o manga erótico…lee novelas, instrúyete antes de empezar. — le recomendó Kakashi quien había dejado atontada a la joven… ¿Cómo demonios iba a construir una historia de esa categoría, sin nada de experiencia de ese tema?

Aprovechando que Kakashi había tomado una importante llamada que tenía en línea, Sakura salió de la oficina, llena de ira y con mala catadura. Lo que le pedían no encajaba con lo que ella se especializaba en ese tema, lo de ella era acción, terror, misterio. Ciencia ficción, No Hentai ni nada que tuviera que ver con contenido sexual.

Aprovechando su día libre, dado por conveniencia propia de Kakashi, decidió adelantar la visita a su madre y de paso se inventaría alguna excusa para no quedarse a cenar y así no aguantar el cuestionario inmenso que seguramente le tenía su madre preparado sobre su vida personal y futuro.

Aprovecho su día y paso por varias tiendas de anime y Manga, comprando uno que otra manga de contenido sexual, luego se detuvo en un establecimiento de comida rápida para comer una hamburguesa de queso, mayonesa, lechuga y tocineta. Cuando termino de hacer sus pequeñas compras, detuvo a un taxista que encontró en la salida del establecimiento de comida rápida, pidiéndole que le llevara a Itabashi, Tokyo, donde su madre vivía.

En el camino, se preparo a la batalla de interrogantes de su madre, pensando en que las evadiera con preguntas y distracciones, y si no le quedaba de otra, contestárselas en cortas oraciones que no la lleven a más interrogantes.

Una hora de camino le tomo para llegar frente a la casa de su madre. Le pago al taxista y salió del auto, caminando en dirección a la puerta de aquella inmensa casa. Suspiro….levanto la mano derecha y oprimió el timbre tres veces, saliendo a su llamado una mujer quien por su cuerpo atlético y figura de diosa, aparentaba estar en unos treinta y tres años, pero la realidad es que esa mujer de cabellera rubia y larga, tenía ya sus cuarenta y dos años. La mujer frunció el ceño y le dio una rápida mirada a su reloj de mano cual era bastante ostentoso, hecho en oro blanco, para luego mirar a su hija con algo de asombro.

—Hola mamá…— decidió romper el silencio, diciendo aquellas simples palabras ya monótonas para Tsunade, su madre.

—Sakura, mi niña, al fin te dignas en dar la cara a tu familia. — soltó su madre.

—Y papá, ¿Cómo esta?— evadió el comentario inoportuno de su madre, preguntándole por la salud de su padre.

—Está en su despacho…le iré a avisar. — comunico su madre luego de dejar pasar a su pequeña hija.

— ¿Y qué haces tan temprano visitándonos?, ¿No qué tenias el día ocupado en tu trabajito cómo para vernos en la mañana? — soltó con una leve de antipatía…le parecía una deshonra que su hija no compartiera tan siquiera un desayuno familiar con ellos.

—Me lo dieron libre. — no le quedo más que otra que contestarle, al fin de cuentas, si no le contestaba, se enojaría y empezaría con uno de sus tantos fastidiosos discursos matutinos.

— ¡Y no me lo dijiste! — soltó su madre sorprendida e indignada.

—Mamá, ni yo sabía que me darían libre, me entere cuando llegue a la oficina. — le aclaro Sakura mientras tomaba asiento en una de las sillas del comedor.

—Jmp…no digo, lindo trabajo el que tienes mi hijita…a este paso terminaras mas chiflada y flacucha…mírate, apenas tienes carne y color en la piel. — le dio una rápida observación de pies a cabeza para luego tirar aquel comentario a su hija quien ya empezaba a impacientarse, deseando el poder irse en cuanto viera a su padre.

—Mamá, ya vas a empezar. — se quejo en un largo y agotador suspiro cual molesto a su madre ya que lo veía como una señal de rebeldía y grosería en su hija.

—Mi hija, te hubiera ido mejor si te hubieras ido por el camino de un medico, cómo yo y tu papá. — le recordó su madre.

—Pero no fue así…la medicina no me apasiona como a ti y a papá…entiéndanlo ya. — le recordó por enésima vez Sakura mientras se servía de la jarra de cristal que había en la mesa de mármol, un poco de jugo de manzana que su madre había preparado.

—Hay mi hijita, ya te veo mal…a este paso, terminaremos nosotros visitándote en un instituto de salud mental. — dijo en un suspiro de lamentación mientras le dedicaba una mirada de lastima a su hija.

—Mamá, por favor…no empieces. — Atajó Sakura, rodando sus ojos para otro lado que no fuera donde estuviera su madre.

—Te estoy aconsejando. — bramo su madre, segura de lo que decía.

—Sí, lo sé mamá, pero ya lo hecho esta…no le des más vueltas al asunto. — intento de terminar ese tema que le era bastante exasperante, pero al parecer su madre noto las evasiones de ella sobre el tema, abundando así mas a ello.

—Porqué no saliste a tu hermana mayor, Tayuya…ella si siguió mis consejos. — continuo acuchillando a su hija con sus inoportunos comentarios.

—Bien por ella mamá…— soltó con leve sarcasmo.

Aquella exasperante conversación fue interrumpida por Jiraiya quien luego de firmar algunos documentos importantes, decidió salir de su despacho para buscar algo de comer, encontrándose con la divina sorpresa de que su hija había llegado antes de lo acordado.

— ¡Qué tal mi princesita!… ¿Cómo te va en el trabajo? — se levanto de inmediato para recibir el gran abrazo y beso de su padre de quien en cierto grado se parecía a ella por el color de cabello…ambos lo tenían café claro.

—Bien papá, hoy me dieron el día libre para despejarme y pensar en mi nuevo proyecto. — contesto ella

— ¿A si?…y de que se trata cariño. — preguntó intrigado su padre…al él también le fascinaba la escritura como su hija y era escritor.

—Algo nuevo para mí…— dijo con una sonrisa nerviosa.

Hay bueno, no viniste a hablar del trabajo, así que querido, deja la conversación para luego, cuando hayamos almorzado. — les interrumpió Tsunade quien se levanto y camino directo a la cocina para preparar la comida.

El almuerzo fue un desastres…los comentarios de su madre y la aparición de su hermana mayor quien se le unió a su madre para mortificarle, la tenían harta, ni siquiera pudo digerir la comida bien en el tiempo que estuvo en la casa de sus padre. ¿Por qué siempre era lo mismo? La despedida fue lo más desastroso que pudo haber esperado ya que como presentación final, a su hermana se le ocurrió la gran idea de invitar a su novio y amistades, poniéndola en ridícula frente a ellos al narrarle sucesos patéticamente bochornosos de su vida, empezando desde su niñez hasta ahora.

El taxi la dejo frente a la entrada del edificio donde estaba su apartamento. Estaba lloviendo. Le pago al taxista y se bajo lo a trompicones del auto, tropezando varias veces con sus propios pies, pero por suerte, el mal día se apiado un poquito de ella, salvándose de una espectacular caída en frente a la entrada del edificio cual estaba abarrocada de personas quienes re resguardaban de la lluvia. Estando dentro del edificio, se quito su gorra y movió su cabello con su mano derecha de manera brusca mientras caminaba en dirección al ascensor. Oprimió el botón y espero a que el elevador bajara, llevándose la gran sorpresa inesperada, o mejor dicho…inoportuna.

Su vecino, el tipejo pervertido con quien compartía por así decirlo, la misma pared, andaba asiendo una escenita erótica y desvergonzada en el elevador… ¡ahora entendía el porqué el elevador se había tardado tanto en bajar!

Sin descaro alguno, la mujer de voluptuosas curvas se bajo de encima de su vecino, arreglándose la falda mientras esta acomodaba su pantalón. Sakura no podía creer hasta el punto que había llegado su vecino quien al parecer no tenía idea de que tan público era un ascensor.

Salieron del ascensor agarrados de mano, murmurándose cosas son sentidos mientras reían moderadamente. ¡Vaya! Si que era un descarado. La joven Haruro oprimió nuevamente el botón del ascensor, abriéndose nuevamente las puertas. Entro al elevador y oprimió el botón que la llevaba al séptimo piso. Suspiro de lo cansada que estaba, y justo cuando bajo la mirada a sus pies vio…

Un condón. Un condón lleno de una cantidad de semen. Era un condón, y no se lo estaba imaginando, estaba allí, bajo sus pies. En el tiempo que ella llevaba viviendo en ese edificio, ¡Jamás! Se había tropezado con un condón en un elevador a las 9:00 p.m. de la noche, ni en ninguna parte del edificio, por lo cual, dedujo que era del nuevo inquilino…su vecino.

Una muy mala experiencia para terminar la pesadilla que había vivido hoy…