EPILOGO PARTE II

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"JUEGO DE CARETAS"

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Edward.-

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Intenté concentrarme en el alto de papeles que esta mañana mi secretaria había dejado sobre el escritorio. Una mala jugada de ella, debía agregar, puesto que este día definitivamente no estaba de ánimos ni para recibir al presidente de la república. Las horas volvían a jugarme una mala pasada, y sería otro nuevo año en que ni un "gracias idiota" recibiría ¿Por qué seguía con este empeño enfermizo? Ni siquiera quería dar la respuesta en voz alta, parecía mejor guardarla en algún lugar de mi cabeza para que así pareciese más irreal.

No se había cambiado de ciudad o de casa, eso lo sabía con certeza gracias a pequeñas indagaciones que había realizado, por eso seguía enviando por cada cumpleaños suyo un ramo de flores y por cada cumpleaños de Liz algún obsequio que llamara mi atención para esa niña que hoy debía estar más hermosa que la última vez que la había visto.

Sólo había ahondado por su paradero laboral y personal, mas nada. Ni siquiera había querido saber si se encontraba sola o acompañada o si solía frecuentar a alguna persona con mayor recurrencia que el resto. Por respeto a ella, y a la persona con la que había estado en este tiempo, había dejado correr las ganas de estar al tanto de cada paso que daba. Hoy ya no tenía que guardar respeto a nadie, pero no quería exponerme a una tormentosa verdad, que hoy más que nunca, podía ser un hecho irrefutable. Ella merecía rehacer su vida, así eso me enviara directo al infierno.

Recuerdos antiguos invadieron mi mente en este proceso…

- No vengo a juzgarte Edward, tan sólo me gustaría saber si lo que mi hija me ha contado, es cierto.- miré detenidamente mis manos entrelazadas sobre la mesa y asentí

- Es cierto Renée.- dije en forma casi imperceptible

Su mirada no fue de reproche, sin embargo, un deje de tristeza la atravesó y volví a bajar mi mirada hasta la superficie de la mesa.

Su llegada a mi despacho esta mañana me había tomado totalmente desprevenido, sin embargo, automáticamente una imagen de Bella esperando por mi en ese pequeño pueblo llamado Forks había pasado como un flash por mi cerebro, más ella se había encargado en menos de un minuto en bajarme de esa nube. Ella venía por su cuenta, y no enviada por terceras personas. Ya llevaba más de 6 meses apartado de Bella, y no superaba nada.

- Quiero entender Edward.- expresó luego de unos minutos

Creo que no hay nada que entender.- respondí sabiendo que dijera lo que dijera, no sería creíble, más que para mí

- Te lo repito, no he venido a juzgarte Edward, pero debes entender que como madre de Bella me duele verla intentando por todos los medios aparentar que todo marcha bien… Soy su madre Edward y se que es sólo una máscara que esconde un profundo dolor.- profesó con voz calmada

- El mismo dolor que el mío al no poder estar con ella.- descubrí mis pensamientos en voz alta

Lo veo.- dijo para mi gran sorpresa en tono conciliador.- Por eso quiero entender.- finalizó obsequiándome una leve sonrisa al momento de levantar mi cabeza

- Me equivoqué Renée.- hablé sin temor a ser enjuiciado.- Nunca quise hacerle daño, ni tampoco pensé…- refregué mi rostro con frenesí.- Ese es mi gran problema ¿Sabes?.- inquirí

- ¿Cuál?.- cuestionó enfocando toda su atención en mis próximas palabras

- Pensar.- sonreí rodando mis ojos.- Creer que si algo está bien para mí, lo estará para el resto. No pensar por dos en un mismo objetivo, sino ver el vaso medio lleno hacia mi favor

- ¿A qué atribuyes esto en torno a tu relación con mi hija?.- volvió a preguntar para lograr comprender mis palabras sin sentido para ella, pero significativas para mí

- Porque pensé que cuando Bella supiera la verdad, me perdonaría al entender que sólo lo hacía con el afán de poder darle la oportunidad de dar un sí sin presiones

Nos quedamos un largo momento en silencio, suponía que ella esperando que sacara todo de mí, y yo lo quería, sin embargo parecía extraño abrirme a alguien con quien jamás había intercambiado más que un par de palabras, y sobre todo abrirme con la verdad por delante. No era parte de mí, y comprendí que era mi momento para por lo menos una vez en la vida hacer las cosas como correspondía.

- Bella se casó conmigo obligada.- no sabía si ella conocía esa parte, pero decidí que si iba a expresar mi sentir, lo haría desde el principio y sin reservas.- Heidi le dejó una parte de la herencia y opté por tomar el camino más fácil…que era hacer creer a Bella que sólo estaba interesado en el puto dinero.- gruñí.- Más quise ofrecerle algo de buenaventura a mi plan retorcido, y contraté a alguien para que hiciera el papel de juez y llevara a cabo un matrimonio de mentira…con la idea que dije antes, que en cuanto Bella supiera la verdad, ella me diera el sí de una manera distinta

- Veo.- asintió

- Ahora comprendo por fin que actué mal, pero…tenía miedo.- confesé.- Mis errores y mi pasado estaban siempre patente entre nosotros, por lo que sabía que Bella jamás aceptaría nada de mí si no venía ligado a un acto forzado

- Continúa.- pidió

- La obligué entonces a aceptar mi propuesta de matrimonio como una forma de quedarme con todo el dinero que mi ex mujer le había dejado, y ella…aceptó.- sonreí.- Ella nunca sería una persona tan desequilibrada como yo, y aceptó sopesando que ese dinero no le correspondía como bien le hice creer

- ¿Y Ángela? ¿Engañaste alguna vez a mi hija con esa mujer? Se sincero por favor

- Jamás.- dije tajante y sin titubeos.- Así como yo obré mal, mis pésimas acciones fueron devueltas y tratando de hacer bien las cosas después de todo lo mal que había hecho…caí en una trampa que me la merecía

- ¿Cómo así?.- frunció su ceño

- La hermana de Heidi, Alice, hasta hace un corto tiempo atrás me odiaba con justa razón por todo el daño que le había causado a su hermana. Y creyendo la historia de Ángela en donde se presentaba como una víctima más mía, tuvo la idea de romper todo lo que yo había conseguido con Bella dejándome al descubierto en una supuesta relación paralela con Ángela. Obviamente todo planeado por esa mujer. Las fotos y todo lo que ella explicó como encuentros clandestinos, tuvieron su desarrollo bajo el traspaso del departamento que habíamos…compartido tiempo atrás.- me incomodé al hacer alusión a nuestros encuentros sexuales allí

- ¿Amas a mi hija? ¿Te casaste, aunque fuese una mentira, enamorado de ella? ¿Mentiste alguna vez respecto a tus sentimientos por ella o por mi nieta? Te pido nuevamente la mayor sinceridad de todas Edward

- Nunca he dicho una verdad más grande que esa.- un nudo se formó en mi garganta y tragué grueso.- La amé y la amo como creo…no haberlo hecho con nadie. Y Liz, se convirtió en la luz de mis ojos que jamás antes había visto

Movió su cabeza en forma positiva y fijó su mirada más allá de donde yo me encontraba sopesando seguramente cada una de mis palabras y valorando si mis acciones el día de hoy eran verdaderas o seguían siendo parte de un plan bien armado como estaba acostumbrado a hacerlo.

- Aunque suene como si estuviese traicionando a mi hija, debo decirte que creo en tus palabras Edward.- en cuanto dijo eso un peso bajó de mi cuerpo en forma inmediata.- Te creo porque vi en tu mirada la primera vez que te conocí, esa expresión que solo se tiene cuando la persona que hace girar el mundo en torno a ti está cerca. Yo la mantengo día a día desde que tengo a Phil. Eso no quiere decir que a Charlie no lo haya amado, sin embargo, con el tiempo los enamoramientos maduran en torno a la persona y los sentimientos se vuelven más profundos.

- Gracias Renée.- musité con verdadero sentimiento

- Sin embargo Edward, como te he dicho desde un principio, y así como no he venido aquí enviada por Bella, tampoco seré vocera a tu favor con ella.- asentí sintiendo un vacío en torno a ilusiones recreadas por el momento.- Bella está dolida. No creo que te odie como lo ha pronunciado en un par de ocasiones, pero tampoco quiero aumentar su pesar. Hablar de ti con ella, es como hundir el dedo en la herida aun sangrante, y lo que menos deseo es ello para una de mis razones de existir.

- Lo entiendo Renée, y aunque no puedo mentirte diciendo que no pensé en ello, comprendo que actúes así

- No quisiera que me malinterpretaras Edward, no he venido a reírme de ti o darte falsas esperanzas, tan sólo he venido para comprender lo que ha pasado y decirte que creo en tus palabras.- la seguí observando desde mi lugar.- Pero también vengo a pedirte algo

- Te escucho.- susurré intuyendo sus palabras venideras

- No la busques.- solicitó con fervor.- No se hagan más daño del ya traspasado.- escuché en forma atenta.- Ambos deben sanar de todo esto, y la mejor forma de ello es dejar todo en manos del tiempo.

- Nunca va a perdonarme.- aseguré con dolor

- No sabría responder a ello Edward. Conozco a mi hija y se que no es una persona orgullosa, sin embargo, ella se enamoró de ti antes que tú lo notaras y se siente traicionada a distintos niveles de confianza. No te odia, pero tampoco cree en ti y una relación sin confianza, no lleva a ningún punto

- ¿Crees…crees que debo dejarla ir?.- inquirí con temor a su respuesta

- Por el momento sí.- sonrió con tristeza.- Nadie dice que en un mañana tan sólo queden cicatrices imperceptibles y puedan volver a estar juntos… Como también, puede que el dolor sea tan grande, que jamás se olvide. Hay perdón por olvido y perdón por amor, esperemos que el de ustedes sea perdón por amor Edward. Tan sólo deja el tiempo ir, no lo aferres a ti.

- ¡Edward!.- el grito de Jacob me sacó de mis recuerdos.

- ¿Cuándo será el día en que dejes de entrar con esos gritos a lo que se supone es mi despacho?.- gruñí causando su estridente carcajada

- Cuando dejes de estar colgado al techo cada vez que entro.- encogió sus hombros aun con la sonrisa pegada al rostro

Me levanté de mi escritorio y caminé nuevamente por los alrededores, ni siquiera recordaba en que momento me había dejado llevar por el recuerdo y el día definitivamente había desaparecido ante mis narices. Jacob comenzó un golpeteo insistente con mi bolígrafo sobre la mesa, rodé mis ojos al tener alguna idea vaga de cual era la razón nuevamente.

- ¿Aun no se lo planteas?.- pregunté de espaldas a él

- Se lo diré esta noche.- suspiró profundo

- Ya.- comenté.- ¿Supongo que para algo soy bueno?.- fui directo

- Lo supones bien.- lo sentí levantarse.- Necesito que esta noche me acompañes

- Ni hablar.- solté sin pensármelo.- No necesitas a nadie más que a tú persona, la de ella y ese anillo que ya se está añejando en tu bolsillo

- ¡Por favor Edward!.- rogó.- Juro no pedirte nada más

- Jacob.- masaje mi frente.- Te comportas como un crío y no como el adulto que eres. Alexia te dirá que sí, tan sólo debes decirlo de una maldita vez

- Se lo diré hoy, por eso necesito tu ayuda.- sonó desesperado

- ¿Quién más estará allí?.- tantee el terreno

- Pues…puede que Bárbara esté, pero…

- Ni hablar.- repetí nuevamente.- Sabes que volvernos a ver sólo traerá más conflictos

- Vamos Edward, quizás podrías…- dejó la frase a medias y lo observé arqueando una ceja

- ¿Podría qué?.- lo desafié a responder y completar lo que suponía había querido decir

- Nada, olvídalo.- respondió derrotado

Suspiré con fuerza mientras intentaba que su actual estado no terminara por derrocar mi férrea convicción de no ir a ese encuentro. Bárbara no era simplemente alguien más que podía volver a ver en cualquier momento, ella había sido alguien importante unos tantos meses atrás, cuando intentaba por todos los medios dejar mi estado catatónico y olvidar que la felicidad existía. Melodramático sí, pero real.

Jacob volvió a sentarse con desánimo esta vez y bajó su mirada hasta sus manos donde hacía rodar esa pequeña caja que estaba siendo en este momento mi peor enemiga. Alexia era su novia desde hacía un tiempo, tiempo que ella había estimado suficiente para pasar a una siguiente etapa, y que desde hace unos días mi amigos igualmente había terminado por convencerse, sin embargo, parecía más fácil para él pensarlo que ejecutarlo.

Gracias a esa unión, es que yo había tenido la dicha de conocer a Bárbara, chica con la cual había mantenido una relación de unos varios meses luego de pasar un par de años y más tratando de recuperar con la mente a quien fuera la única mujer capaz de trastocarme del modo en que había hecho Bella.

Bárbara era sin duda alguna una mujer excepcional. Conocía el mundo empresarial al igual que yo, punto que nos había unido bastante y por el que creía ciertamente había pensado que sería una forma más que eficiente de olvidar el pasado. Pero había un enorme abismo entre nosotros, y era que a sus 30 años, ella ya buscaba consolidarse en una relación duradera. Yo no, y ello nos jugó malas pasadas que hicieron finalizar nuestro tiempo juntos 8 meses después de intentar algo.

- Está bien, te acompañaré.- acepté por fin.- Pero sólo por un par de horas

- ¿De verdad?.- se levantó de un salto

- Sólo espero que esto no me traiga consecuencias.- exclamé en voz alta poniéndome mi saco

- Edward, déjate llevar.- palmeó mi hombro con una sonrisa estrepitosa, mientras llegaba a la salida

- Tienes dos horas para terminar con esto.- advertí.- Y contando

Nos demoramos menos de media hora en llegar al restaurante en que él y Alexia habían quedado para cenar. Afortunadamente llegamos antes que ella y Jacob tuvo su tiempo para recrear la mejor escena romántica que pudo haber visto en alguna película. Bufé y me reí varias veces al ver su nerviosismo, sin embargo, sólo esperaba que hoy fuera el día en que por fin se decidiera…y también que esto no pasara a más allá.

Media hora más tarde su novia hizo ingreso al local, tras ella venía Bárbara, quien al verme pude observar su expresión un tanto asombrada por mi presencia. Me acomodé mejor en mi asiento, puesto que era un tanto incómodo volver a vernos luego de que nuestra ruptura fuese en cierto modo extraña. Hablamos una noche, tuvimos discrepancia de opiniones y decidí alejarme sin más, tan sólo con un escueto correo electrónico. Un par de mensajes por varios medios fueron sus réplicas, y nunca más un encuentro. De eso ya varios meses.

Nuestros intercambios de saludos tuvieron lugar a efusivos abrazos y un vago asentimiento de cabeza. Agradecí que Alexia mantuviera la conversación en cosas superfluas o contando anécdotas de su trabajo. Bárbara optaba por pensar que yo no estaba allí, y yo intentaba desviar mi mirada en otras direcciones que no fuera ella.

El tiempo comenzaba a pasar y definitivamente Jacob necesitaba su tiempo a solas con su novia, por lo que comencé a finalizar mi participación en aquel encuentro.

- Bien, creo que es hora de retirarme.- comenté realizando un movimiento disimulado de ojos a mi amigo

- ¿Por qué?.- cuestionó Alexia observándome con un fingido puchero.- Pensé que podríamos hacer algo juntos esta noche

- Estoy seguro que disfrutarás más estando con mi amigo.- sonreí.- Aunque me sigo preguntando qué fue lo que encontraste en él.- agregué viendo a Jacob rodar sus ojos

- Lo que tú no tienes.- desafió abrazando a su novia

- Creo que también me marcharé.- interrumpió Bárbara. Su salida provocó cierto temor en mí ¿Sería el momento en que quisiera una explicación?

- ¿Juntos?.- acotó burlesco mi amigo

- Por supuesto que no.- sentenció ella.- Pero tampoco me gusta hacer mal tercio.- ofreció disimulando su respuesta agria de un comienzo

Me despedí de ambos y me encaminé hacia la salida. Sabía que mi lado caballero estaba quedando por el suelo al dejar a Bárbara tras de mí, pero quería hacer una rápida salida del lugar y evitar un encuentro que a mi parecer no tendría nada de amistoso.

- ¿Huyendo?.- cerré mis ojos al escuchar su pregunta

Me voltee quedando ambos frente a frente en medio del estacionamiento. Estaba todo en relativo silencio, por lo que tampoco podía hacer creer que no había oído su cuestionamiento. Pasé mi mano con frustración sobre mi cabello y gemí casi inaudiblemente.

- No te preocupes Edward.- comentó al ver mi incomodidad.- No voy a pedirte explicaciones por algo que debió haber sido explicado en su momento. Ya ha pasado un tiempo ¿Sería ilógico, verdad?.- sonrió con ironía

- Bárbara.- comencé.- Lo siento.- dije lo primero que mi mente registró

- Lo sientes.- se burló.- Bien, yo lo sentí más. No me gusta sentirme usada

- No creo que 8 meses digan aquello.- rebatí.- Pero…está bien, me comporté como un idiota. Debí haberte dado al menos una justificación a mi actuar

- Podrías al menos decirme que había alguien más.- su ironía dio paso a molestia

- No me alejé de ti por alguien más.- técnicamente, añadí para mí

- ¿Entonces?.- objetó. Fue mi turno de sonreír

- Creí haberte escuchado que no esperabas una explicación después de todo este tiempo.- mi burla, ofuscó aun más su estado

- Definitivamente te describiste de la mejor forma, idiota.- gruñó y volteó para irse. La detuve

- Discúlpame.- pedí con solemnidad.- Tienes razón, estoy siendo un idita.- admití sus palabras.- La única explicación que puedo darte es que no estoy preparado para dar el paso que tú necesitas. No vamos al mismo ritmo Bárbara.- intenté explicar mi razonamiento para alejarme de manera superflua

- ¿No eres tú, soy yo?.- cuestionó sin una pizca de bromear.- Esa excusa está bastante usada por si no lo sabías.- reprendió intentando zafarse de mi agarre

- No, no, no. No es lo que intento decir.- la miré directamente.- Bárbara, comenzamos algo sin saber nuestros pasados. Quizás fue en parte culpa mía.- admití cuando ella intentó hablar.- Yo fui quien pidió cero detalles antiguos, pero lo cierto es que el pasado pesa, y a mi me pesó cuando comencé a ver nuestro futuro juntos

- ¿No era yo lo que buscabas?.- preguntó con voz dolorosa

- Eres lejos lo mejor que a un hombre le puede pasar.- intenté desviar mi respuesta para no afectarla

- ¿Pero?.- continuó intentando saber la verdadera razón detrás de mi pequeña excusa

- Pero yo no he dejado mi pasado atrás.- fui sincero.- Y aunque me hubiese enamorado de ti en una realidad lejana… Hoy no puedo.- expliqué con tristeza al ver sus ojos acuosos

- ¿Hay otra?.- negué.- Edward, dime la verdad.- pidió.- Si no me cuentas todo lo que pasa, no podré olvidarme de ti.- reveló.- He pasado los días esperando una llamada tuya, y no voy a mentirte, una llamada que me pidiera volver… Creo que merezco saber si hay alguien más, para de una vez por todas sacarte de aquí.- indicó su cabeza

- No estoy con ella, pero sí… Ha habido alguien en mi cabeza durante todo este tiempo.- fui franco.- Me gustas, me gustaste mucho desde que nos empezamos a conocer, pero no puedo darte más en cuanto a lo que tú deseas. Porque se que tú esperas más de mí, y aunque quiero con todas mis fuerzas dártelo, no puedo

- E-eso….- inspiró con fuerza.- Eso era lo que debiste haberme dicho desde un principio, y no arrancarte como un cobarde. Porque eso eres a mis ojos hoy, un cobarde de mierda que no es capaz de afrontar las cosas

- Bárbara.- intenté calmar su ira

- Ya no es tiempo de hablar Edward.- quitó su brazo con fuerza de mi mano donde aun la mantenía quieta.- Hay tiempo para todo, pero ya pasó el tuyo. No te deseo mal o bien, pero te diré algo, cuando necesites decir las cosas, ve con ellas de frente, porque finalmente por ocultar terminas dañando más.

Y con eso se giró alcanzando su auto y arrancando del lugar.

No había nada más que discutir, ella tenía razón con todas sus palabras, como siempre. Nuevamente volvía a hacer las cosas mal y por mis omisiones.

- Me alegro de tenerte con nosotros amor.- mi madre acarició mi mejilla extendiendo su brazo a través de la mesa

- Yo también me alegro de estar con ustedes.- respondí englobando a mi padre en mis palabras

- ¿Cómo han ido las cosas?.- la sutil pregunta de mi madre llamó la atención de mi padre que disimuló fijando su vista en el plato

- Todo bien.- contesté llevándome un trozo de comida a la boca

- ¿Cómo están Jasper, Alice y Heidi?.- la voz de mi padre me hizo mirarlo detenidamente. Esa pregunta tenía un doble sentido

- Están todos bien. Idi crece cada día más.- respondí sonriendo al recordar a mi sobrina que llevaba el mismo nombre que mi ex mujer

- ¿Los has visto?.- cuestionó mi madre con voz emocionada. Ni ella ni mi padre estaban al tanto de los cambios que ahora llevaba mi vida

- Hemos cenado un par de veces.- sonreí al responder

- Me alegro mucho.- mi padre asintió en acuerdo con las palabras de Esme

- Supongo que eso quiere decir que por fin vas encausando tu rumbo.- acotó Carlisle

- Carlisle.- reprendió suavemente mi madre

- No hemos tocado los temas a fondo con Edward, porque siento que no me concierne meterme en ello a raíz de que fue mi decisión mantenerme alejado cuando tuve conciencia de todos los errores que creía pasados en mi hijo.- explicó mi padre con seriedad.- Pero como su padre, creo que tengo el derecho a aplaudir las buenas acciones o reprender las malas

- Sin embargo, no creo que sea el momento.- intervino nuevamente mi madre tratando de desviar el tema. Decidí que era tiempo de enfrentar todo

- Mi padre tiene razón.- apunté.- Es tiempo de decir las cosas de frente.- ambos me miraron expectantes.- Volví a cometer un error.- comencé.- Y no sé si podrán creerme, pero esta vez si que me duele darme cuenta de todo lo malo que he ido sembrando en mi camino, porque estoy enamorado de Bella, pero lo que hice, difícilmente puede ser perdonado

- Hijo.- mi madre tomó mi mano y la estrechó

- Se que no he sido lo que esperaban.- expresé con pesar.- Que he ido arrastrando mi vida de mal en peor, pero esta vez he aprendido.- carraspee con fuerza.- Porque aunque suene mal decirlo, es la primera vez que realmente comprendo que he perdido todo cuando no hay vuelta atrás

Ambos se quedaron en silencio sopesando mis palabras. Un dolor agudo se instaló en mi pecho como cada vez que recordaba los momentos vividos con Bella, fueran buenos o malos, pero al fin y al cabo podía tener la dicha de verme con ella. Hoy en cambio, sentía un vacío como pocas veces en mi vida había experimentado, ni siquiera con la partida y los errores cometidos con Heidi, podía decir que había sufrido de verdad el dolor de la pérdida.

- Eres mi hijo a pesar de todo lo pasado.- mi padre fue el primero en romper el largo silencio.- Y como tal, cuentas con nosotros para todo

- Perdón.- pedí con hondo pesar.- Perdón por todo lo que les he hecho pasar.- solicité con fuerza interna

- Hijo, no tienes nada por lo que pedir perdón.- mi madre sorbió su nariz con fuerza, lo que me hizo sonreír y al mismo tiempo me dolió al verla así

- Tu madre… tu madre tiene razón.- a mi padre igualmente le costó hablar de la emoción.- No tienes nada por lo que disculparte. Somos nosotros, en realidad soy yo, quien debe pedirlas por haberme alejado de ti cuando quizás más nos necesitabas

- No…- comencé, pero mi padre me cayó

Un hijo siempre será un hijo. No porque tengas 20 o 30 o más años dejarás de serlo, por lo mismo es que el que actuó mal en todo esto fui yo. Porque por muchos errores que puedas haber cometido, debí ser yo quien estuviera contigo, intentando encausar tu rumbo. Dejé mi papel de padre para tomar el camino más fácil, ver a mi hijo caer cada día más, sin yo estar allí para sostenerte.

Sonreí al recordar esa conversación con mis padres. Gracias a ella, hoy nuestra relación volvía a ser la tiempos anteriores o por lo menos eso era lo que sentía yo.

Me levanté con renovado entusiasmo, hoy era un día especial. Hoy Jasper cumplía años y tanto Alice como Idy le tenían organizado un gran festejo, en realidad Alice, pero parecía ser que ella aun no entendía bien que si Idy la observaba hablar y hablar durante toda una hora, era simplemente porque a su edad cualquier estímulo era bien recibido.

- ¿Señor Cullen?.- asentí, dejando que mi secretaria hablara.- El Señor Hale en la línea uno

Le hice un gesto de agradecimiento y caminé hacia mi escritorio. Tomé el auricular y respondí

- ¿Necesitas escapar?.- me reí de él

- Si.- aceptó de inmediato.- ¿Me necesitas en la oficina?.- su pregunta sonó a suplica y me lo imaginé intentando huir de Alice

- Pues hay unos informes que me gustaría si pudieses revisar para dar tu aprobación.- ofrecí como salvavidas

- En media hora estoy allí.- respondió como un tornado

- Está bien. Nos vemos.- me carcajee

Minutos más tarde lo tenía sentado en mi oficina refregando su cabeza con demasiada efusividad. Relató que la noche anterior no había dormido absolutamente nada terminando de organizar detalles que a última hora Alice había indicado aun no estaban resueltos. Le hice ver que tuviera un poco de comprensión con su mujer, pues los pasados dos años por cosas del destino no habían podido celebrar su cumpleaños juntos como familia, pues la niña había pasado enferma su primer año y el segundo Jasper había debido estar de viaje.

- Además no te quejes, esa niña y tu mujer te mueven con su dedo meñique.- indiqué burlándome de él

- ¿Y a ti no? Eso que sólo eres el tío.- contraatacó

- No lo niego.- encogí mis hombros ante la realidad de sus palabras

- Alice me encargó que te recordara puntualidad, por favor.- rogó

- Estaré allí en punto. Es más, hoy me iré un poco antes. Cosa que tú también harás, no quiero que Alice vuelva a odiarme como antes.- bromee un tanto con el pasado

- Sabes que ya no.- respondió serio.- Independiente de todo lo que pasó, Alice ha sabido valorar sobre todo la forma en que le entregas cariño a nuestra hija

- Es mi sobrina.- verbalicé una justificación escueta

- Podrías no haberlo hecho.- explicó

- El rencor ya es parte de mi pasado Jasper, y por lo demás, Idy no tiene mayor participación en todo lo malo que alguna vez ocurrió. Ella llegó para exculparnos de todo, es un ángel.- sonreí al recordarla

- Igualmente te lo agradezco Edward, eres un magnífico tío y serás un excelente…- se silenció cuando razonó sus palabras

- Bueno.- corté el momento lioso.- Es mejor que salgamos de una vez por todas de aquí, antes que Alice mande al FBI por nosotros. Pasaré por casa y luego iré allí

- ¿Jacob irá con Alexia?.- cuestionó mientras abandonábamos el edificio

- Exacto.- asentí.- Me indicó que llegaría puntual como Alice lo exigió.- me reí

- No les gustará ver el lado B de mi mujer.- advirtió bromeando con un estremecimiento.- ¿Puedo pedirte un último favor?.- imploró temeroso

- ¿Qué llame a tu mujer y le diga en medio de una charla despreocupada que tú has abandonado la oficina hace un buen rato?.- me reí tratando de adivinar

- Te debo una.- guiñó un ojo mientras yo negaba con mi cabeza y extraía mi teléfono móvil del bolsillo

Marqué el número de la casa de Jasper, esperando escuchar una frenética voz exigiendo tener a Jasper ahora mismo en ese lugar, sin embargo, fue otra vocecilla cantarina la que respondió, lo que me sacó una enorme sonrisa

- ¿Aló?.- escuché la voz de mi sobrina desde el otro lado

- ¿Idy? Habla el tío Edward.- su risa se sintió clara

- Men.- pidió en su vocabulario, lo que indicaba que también me quería allí

- Voy para allá muñeca hermosa.- dije con cariño

Me voltee con la intención de ubicar mi automóvil, cuando una voz que creía prohibida para mí de volverla escuchar, se sintió fuerte y clara; hermosa y cálida como la recordaba desde siempre. Bella, se encontraba frente a mí. Despierto o soñando, no podía saber con certeza en el estado que me encontraba en ese momento, oyendo a lo lejos una vocecita que repetía "men" más rápido y con más entusiasmo.

- Luego te llamo preciosa.- respondí viendo como Bella fruncía un tanto su ceño.- ¿Bella?.- cuestioné aun aturdido

- Hola.- saludó con su rubor ascendiendo y en forma tímida

- ¿No estoy soñando, verdad?.- tuve que decir en voz alta provocando una pequeña sonrisa de su parte

- ¿A menos que creas que soy una pesadilla?.- bromeó

- Por supuesto que no.- objeté

No sabía si acercarme a ella y saludarle como correspondía, ni tampoco sabía que decir ¿Casualidad? Dios Santo, mi cabeza giraba como si en una ruleta estuviera, aun más percibiendo su aroma, uno que me ratificaba que no soñaba, que efectivamente a quien tanto había anhelado estaba frente a mí.

- Yo…- titubeó.- Pasaba por aquí y bueno, te ví…y pensé en saludarte.- ambiguos sentimientos se apoderaron de mi. Tristeza por corroborar que sólo era casualidad y alegría por saber que aunque fuese así, ella no había huido

- Me alegro mucho de verte y que bueno, me dieras un tiempo para saludarte

- Si, por supuesto.- asintió un tanto incómoda

- ¿Y a qué se debe tu estadía en la ciudad?.- quería saber todo, sin embargo, sabía que eso podía costarme una decepción mayor ¿Acompañada?

- Pues sigo trabajando en el hospital y me han enviado a una convención, porque pretendo seguir estudiando.- su voz denotaba orgullo, el mismo que yo profesaba por ella

- Eso es perfecto.- alabé.- ¿Y Liz?.- mis ganas por saber de esa pequeña no pudieron reprimirse por más tiempo

- Esa niña ha tomado sus vacaciones lejos de mí.- comentó.- Se encuentra con mi madre y mi hermana en Florida

- ¿Cómo está ella?.- inquirí

Grande, demasiado observadora y muy hermosa.- enumeró con felicidad

- No pongo en duda nada de lo que dices.- esbocé una sonrisa de añoranza.- Desde pequeña fue hermosa

- Así es.- concordó observando alrededor

Necesitaba extender nuestro tiempo juntos. Me enfermaba saber que en cualquier momento me diría que debía irse ¿Alguna vez pensé que mi cabeza y corazón la habían olvidado? Era un irremediablemente imbécil si creí por un segundo aquello. En unos pocos segundos mi mundo volvía a estar de cabeza por ella, y ahora no veía alguna forma de volver a ponerlo en su lugar una vez que se fuera. Porque se iría, porque si bien todo parecía en calma, las cicatrices aun estaban ahí, bajo la ropa.

- Bueno, creo que…

- Déjame invitarte un café.- la interrumpí cuando mis miedos se intensificaron

- Lo cierto es que no puedo demorarme mucho.- se excusó

- Yo tampoco.- soné casi aterrado.- Debo llegar en un par de horas a un festejo.- rodé mis ojos al recordar las palabras de Jasper sobre mi puntualidad.- Por lo que sería sólo unos cuantos minutos

- No lo sé.- comenzó con nerviosismo, retorciendo sus manos.- Esto…ha sido una bonita casualidad…- apuntó

- Por favor.- rogué, no importando sonar patético.- Un café solamente

- Está bien.- aceptó luego de meditarlo un tiempo

- Mi auto está allí.- indiqué el otro lado de la calzada.- ¿Dónde te hospedas?.- sus ojos se abrieron de par en par.- Sólo lo pregunto para ir a un lugar cercano allí

- Está bien.- volvió a repetir y luego me detalló donde se quedaba

Durante el viaje conversamos trivialidades sin mayor importancia, sin embargo, escuchando su voz, todo me parecía relevante.

Me estacioné muy cerca al hotel donde debía volver en corto tiempo, entrando a un local que lamentablemente no conocía bien, pero donde igualmente solicité una mesa donde pudiésemos estar a solas y sin ninguna interrupción.

Ambos nos sentíamos nerviosos, lo notaba en ella por la forma en que sus labios seguían moviéndose en forma presurosa relatando sus anécdotas dentro de su lugar de trabajo. Me dediqué a observar cada detalle de su rostro, y a cada tanto sentía esa maldita puntada de dolor al pensar en el momento de la despedida ¿Aun me odiaría? ¿Todavía no querría estar conmigo? ¿Habría encontrado a otra persona que me reemplazara?

- ¿Edward?.- su mano se movió frente a mis ojos. Parpadee insistente para enfocar mi visión

- Lo siento, sólo estaba pensando.- me excusé.- ¿Me decías?

- Nada, sólo te preguntaba por lo que ha sido tu vida.- consultó encogiendo sus hombros como si no le importara demasiado

- Pues sólo trabajo.- respondí sintiendo resonar en mi mente el nombre de Bárbara.- He tenido variados viajes, en los cuales he aprovechado de pasar tiempo con mis padres

- Me alegra escuchar eso.- sonrió

- Si, bueno creo que era tiempo de comenzar a hacer las cosas bien

- Estoy segura que sí.- asintió revolviendo su café y desviando la mirada de la mía

- ¿Pensaste alguna vez que podría hacer algo bien?.- no quise cambiar de tema, quizás sería mi última oportunidad

- Por supuesto que sí Edward.- musitó en voz muy baja.- Todos cometemos errores y tenemos el tiempo de enmendarlos

- ¿Tú haz cometido algún error?.- soñé con que su respuesta fuera, haberte dejado

- No soy perfecta.- explicó torciendo sus labios

- Para mí…- siempre lo haz sido quise decir.- Puede ser.- decidí finalmente decir

Los cafés se terminaron demasiado rápido y mi tiempo con ella se extinguía de la misma manera. Estaba casi resuelto a enfrentarme con la furia de Alice por llegar tarde o no presentarme, aunque igualmente me dolía no asistir a la fiesta de mi amigo.

Bella observó su reloj y comenzó a ordenar su bolsa en silencio, mientras mis manos comenzaban a sudar por el esfuerzo de encontrar algo más con qué retenerla. Habían muchas cosas inconclusas, y aunque esto hubiese sido una casualidad, alguien en alguna parte había oído mis oraciones y me daba una nueva oportunidad, quizás no para estar nuevamente con ella, pero si para aclarar cosas que aun dolían.

- ¿Debes irte?.- llamé al mesero y deposité el dinero sobre la mesa

- Si, Tanya debe haberse extrañado que aun no llegara

- ¿Tanya también está aquí?.- cuestioné sin importante esa respuesta, tan sólo buscaba más tema de conversación mientras la seguía hacia la salida

- Si, hemos venidos juntas y por lo que sabía los demás participantes tenían algo planeado para hoy

- ¿Tú no fuiste?.- inquirí aun más extrañado de nuestro encuentro casual

- No…- se detuvo y miró a todos lados.- Quería comprar algunas cosas

Definitivamente no había ido de compras, sus manos estaban vacías, lo cual me instaló una pequeña porción de entusiasmo al creer que quizás nuestro encuentro no había sido tan fortuito. Más aun, cuando sus mejillas aun con la luz casi nocturna comenzaron a colorearse.

- ¿Cuántos días estarás acá?.- insistí buscando otra salida

- Regresamos pasado mañana.- habló mirándome directamente

- Se que no somos grandes amigos que se reencuentran después de tanto tiempo, pero…- froté mis dedos contra mi cabellera.- ¿Podríamos juntarnos mañana?

- La verdad es que no lo sé Edward.- principió una justificación, pero de pronto su semblante adquirió nuevas facciones.- Vale, puede que podamos tomarnos otro café en realidad

- Dime la hora y paso a recogerte.- manifesté impulsivo

- Supongo que mañana tendremos actividades durante todo el día. Quizás a esta misma hora estaría bien.- aceptó

- ¿Cómo sabré?.- sondee enarcando una ceja divertido. Ya no tenía donde ubicarla más que en el hotel

- Te llamo.- anunció cerrando su boca de golpe. Aun guardaba mi número, y seguía siendo el mismo por la misma razón, esperar su llamado alguna vez

- Espero tu llamada, sigo teniendo misma ubicación.- sonreí

- Okey.- susurró

Junté todas mis fuerzas para recibir un rechazo cuando me acerqué a besar su mejilla, más no se alejó y permaneció en su mismo lugar ladeando un tanto su rostro para recibir mi despedida. Cerré los ojos en cuanto el calor de su cuerpo contactó con el mío. Tan sólo ese grado de cercanía provocó reacciones en mi cuerpo que definitivamente ninguna otra mujer podría provocar. Era sólo ella, y nada cambiaría eso, ni el tiempo…ni nada.

- Nos vemos.- agitó su mano en cuanto se alejó y comenzó a caminar lejos de mí.

Su partida se sentía como un frío congelador para mí, pero la expectación de que el mañana fuera un nuevo encuentro, entibió en cierto modo mi cuerpo.

- ¡¿Bella?.- casi gritó Jacob en cuanto le conté lo sucedido

- No necesito que todo el mundo se entere Jacob.- lo reprendí

- No puedes esperar que no reaccione así hermano. Estamos hablando de ella.- puntualizó como si yo no lo supiera

- Dímelo a mí.- resoplé.- Aun no me lo creo

- ¿Cómo resultó todo?.- cuestionó con fingida tranquilidad

- Tranquilo.- comenté mientras bebía un sorbo de licor.- Supongo que el tiempo ha borrado algunas cosas. Al menos no quiere sacarme un ojo.- sonreí

- ¿No hablaron nada de lo pasado?.- siguió olisqueando en mi experiencia vivida

- Espero hacerlo mañana.- expliqué sin darme cuenta que estaba dando más información de lo que primeramente quería hacer. Abrió sus ojos en forma alarmante

- ¿De verdad?.- agradecí que cerrara su boca pasados los minutos

- Necesito que de una vez por todas me de la oportunidad de explicarle lo sucedido.- indiqué suspirando

- No la has olvidado ¿Verdad?.- me examinó

- Eres mi mejor amigo, creo que no tengo que responderte eso.- sonreí

- Intenta hacer las cosas bien Edward esta vez. Has madurado con estos años, demuéstraselo con palabras y acciones. No la presiones, pero hazle entender las razones de tu actuar en su momento.- aconsejó

- Es lo que intento hacer.- acepté

Alexia se unió a nosotros y comenzó a ponerme al día con lo que siguió a esa noche donde mi amigo por fin tuvo el valor de pedir su mano. La felicité y bromee nuevamente con entender la razón de su elección por Jacob. Bárbara también se encontraba en el mismo lugar, pero optó por mantenerse alejada de mí durante la mayor parte que llevaba avanzada la noche. Jasper y Alice se paseaban por entre los invitados intentando compartir con todos los que estaban en la celebración.

- ¿Idy está dormida?.- consulté ganándome una mirada severa por parte de Alice

- Si hubieses llegado a tiempo, la hubieses alcanzado a ver dibujar para sus tíos.- respondió cruzándose de brazos. No sabía si hacerla partícipe de los nuevos acontecimientos

- Tuve cosas que hacer de último momento.- obsequié como disculpa

- ¿Más importantes que tu sobrina?.- me dejó en una encrucijada

- Estuve con Bella.- solté observándola voltearse hacia mí con demasiada lentitud y un rostro marcado por el asombro

- ¿Bella? ¿Acá?.- preguntó sin poder creérselo

- Me la encontré en la salida del edificio. Parece ser que mera casualidad, pero…- hice además de no saber

- ¿Hablaron?.- elevó sus cejas con preocupación

- No del todo. No sabía como empezar un diálogo con cosas que deben ser tratadas con tiempo

- ¿Ella…actuó en buena forma? Es decir, supongo que todo fluyó bien.- movió su cabeza afirmativamente

- Puedo decir que al menos parece no odiarme con la misma intensidad que la última vez que nos vimos.- expliqué lo que había transcurrido en nuestro encuentro

- Yo…- mordió su labio.- Siento que tengas que pasar por todo esto, cuando pudo haber sido muy distinto.- se disculpó añadiendo sutilmente su actuar hace cuatro años

- He aprendido que todo lo que pasa debe ser así. Quizás sin tu intervención aun estaría con ella, pero… ¿Con una mentira? No me parece en estos momentos que hubiese sido lo más sano para ambos

- Pero…- comenzó nuevamente, a lo que interrumpí

- No más peros ni nada Alice. Hemos aprendido a dejar cosas pasadas en tiempo pasado. Tuvo que pasar todo esto para que nosotros dos habláramos como personas civilizadas y no gruñirnos como animales. Debió pasar todo esto para que la mitad de mi vida tome un sentido parejo al fin. Mañana intentaré que mi otra mitad, también lo haga

- ¿Intentarás volver con ella?.- su voz sonó a expectación. Me reí

- No creo que eso sea posible, no al menos teniendo sólo 24 horas para reparar algo que ha perdurado todos estos años.- expliqué incluso escuchando el pesar en mi voz

- ¿Sabes si hay…alguien más?.- preguntó dudosa de soltarme ello

- No, pero al menos si es así, esperaré a que sea feliz. Yo por mi parte, necesito más que nada sacar todo de mí

- Te deseo suerte Edward.- acarició mi brazo con ternura, una que nunca antes podría haber visto si todo no se hubiera dado como lo hizo

- Tan sólo deséame tener mi tiempo. El que necesito para perdonarme yo mismo.- sonreí

- ¡Hey! Quiero comer torta.- gritó Jasper haciendo girar la atención sobre él.

- ¿Diga?.- contesté sin dejar terminar el primer timbrazo de mi móvil

- Edward, soy Bella.- alejé un tanto el teléfono de mi rostro para expulsar el aire retenido durante todo el día al escuchar por fin su voz

- Hola Bella, que bueno escucharte.- sonreí

- ¿Aun está en pié la idea del café?.- cuestionó en voz baja, como si hubiese posibilidad que rechazara este momento

- Por supuesto que sí ¿Paso por ti?.- comencé a ordenar mis pertenencias con rapidez

- Estoy libre ahora.- escuché el tráfico tras su voz

- Voy saliendo, te recojo en el hotel

- Te espero.- añadió, para luego cortar

Amaba la velocidad y odiaba el maldito tráfico de la ciudad. En estos momentos hubiese dado hasta mi cabeza por haber estado en Forks y haber demorado 3 minutos en llegar donde ella que los 30 que aun me tenían atascado en medio de un taco interminable. Toqué el claxon, grité improperios y golpee mi mano contra en volante por lo menos con una sincronización de 10 veces cada 5 minutos, hasta que por fin vi el hotel y a ella en la entrada.

- Hola.- saludó en cuanto entró al auto

- Lo siento, intenté llegar antes.- me disculpé

- No te preocupes, entiendo que esto no es Forks.- sonrió comprensiva

- ¿Alguna idea donde ir?.- dejé en sus manos la decisión

- Creo que quien está en sus tierras eres tú, así que lo dejo a tu elección.- respondió observando las calles abarrotadas de gente que comenzaba la vida nocturna

- Un lugar tranquilo es mi elección.- comenté.- Necesitamos conversar.- culminé viendo su mirada de soslayo hacia mí

Mi comentario parecía haberle entregado variadas pistas de lo que se trataría esta noche y por lo visto también mucho que pensar, siendo testigo de su silencio mientras conducía a mi destino, pues adelantándome a los hechos había realizado reservas para un restaurante en las inmediaciones de donde nos encontrábamos, poniéndome igualmente en el lugar de que todo no resultara como estaba presupuestado y ella decidiera correr nuevamente de mí.

Me felicité por el lugar escogido, viendo que era exactamente lo que había estado soñando para una noche fructífera en cuanto a conversaciones.

- ¿Sabes? Nunca me imaginé volver a estar contigo sentados conversando.- plantee

- Ha pasado un buen tiempo Edward, y creo que somos adultos que pueden tener una charla tranquila

- No pensabas lo mismo aquella vez.- comencé con mi retroceso en el tiempo

- Estaba dolida.- bajó su cabeza

- ¿Ya no?.- indagué

- Hay cosas que en su momento no parecen tener ningún tipo de razonamiento, sin embargo, con el tiempo vas encontrando algún punto

- ¿Cuál fue el punto conmigo?.- pregunté, seguido por un largo silencio.- ¿Bella?

- No lo sé, tan sólo puedo decirte…que nunca llegué a odiarte. Sólo tuve que lidiar con un dolor intenso por mucho tiempo

- Supongo que te entiendo perfectamente. Yo también debí aprender a vivir con ello

- No es lo mismo.- rebatió observándome

- Sentíamos lo mismo Bella, no creo que haya mucha diferencia entre lo pasado a raíz de la separación

Pasaron un par de minutos antes que ella tomara una profunda respiración.

- ¿Por qué pasó todo aquello Edward? ¿Por qué tuviste que matar todo de esa manera?.- sus preguntas parecían estar sacadas desde un pozo infernal, por el tono en el que las planteaba

- Decir que por idiota no creo que sea una respuesta esperada, por lo que te diré que en mi desesperación y mi manera de haber aprendido a lidiar con todo, pensé que hacía lo correcto.- expulsé un buen poco de aire

- Me podría haber esperado cualquier cosa, pero menos eso.- acentuó

- ¿Me darías la oportunidad de explicarte todo?.- pedí rogando interiormente por una respuesta positiva

- No sé si sirva o cambie algo a estas alturas.- indicó frotando sus manos sobre el mantel

- Para mí significa mucho. En su momento intenté hacerlo y no tuve oportunidad

- ¿Sobre Ángela o nuestro idílico matrimonio?.- intentó bromear, pero su rostro no reflejó alegría alguna

- Ángela no es tema aquí y nunca lo ha sido. Jamás te engañé con ella y tuve siquiera la intención de hacerlo. Ella pasó a ser parte de un mal paso y un recuerdo vergonzoso mucho antes de que tú y yo comenzáramos a recrear un matrimonio.- esclarecí en cuanto pude

- No fue lo vi y tuve que escuchar.- resoplé

- Creo que tuviste el tiempo necesario para conocer la clase de arpía que Ángela era. Las fotos que te enseñó tenían su origen en el traspaso de mi departamento a ella ¿La razón? Con eso dejaba todo lo vivido con ella atrás. Pensé que era una forma de demostrarte a ti en un futuro no lejano en ese momento, que mi vida ya no era la que habías conocido cuando recién nos vimos.- sus ojos no perdían detalle de mi rostro, buscando quizás alguna duda

- De haber estado en mi lugar puede que pensases lo mismo de mi si me veías allí con alguien más.- mi interior se agitó ante ese fugaz pensamiento

- Puede que sí, pero quizás yo sí te hubiese dado la oportunidad de aclarar el asunto

- No cuando te enteras que todo lo que crees haber construido no es más que un pequeño castillo hecho de barro, que con sólo unas gotas se viene abajo.- murmuró pestañeando rápidamente

- No sabes hasta qué punto me he llegado a arrepentir de todo ello.- agaché mi cabeza y la apoyé sobre mis manos

- Edward, creo que debemos dejar todo enterrado e intentar que esta velada sea algo nuevo

- Iba a decirte todo en cuanto viera que tus sentimientos hacia mi corrían al mismo ritmo que los míos por ti.- inicié lo que tanto había ensayado.- No cabía en mi cabeza una forma de retenerte a mi lado cuando comprendí que eras lo que había buscado todos estos años, por lo que mi diminuta cabeza sólo registró aquello que sabía hacer muy bien, y era mentir.- suspiré viendo sus ojos seguir los míos.- Planee todo para terminarlo el día en que te viera tan ligada a mí que no pudieras decir un no ante lo que deseaba pedirte, que era simplemente que ahora me aceptaras de verdad

- No es lógico.- negó respirando con dificultad ante la emoción

- Para mí lo era Bella.- estiré mi brazo y tomé su mano sobre la mesa.- Yo, un hombre que paseaba por los caminos de las equivocaciones, lo veía de manera lógica y correcta. Según yo, esa era la mejor manera de hacer las cosas y poder congraciarme contigo una vez que la tormenta se desatara

- Así que…igualmente sabías que no sería fácil cuando me dieras la gran noticia que nuestro sí, ante el juez era falso.- esbozó una triste sonrisa

- Por supuesto que sí.- acepté.- Eras y eres una mujer con la que no se puede tomar todo a la ligera.- bromee en cierto sentido

- Y aun así te arriesgaste.- corroboró

Su mano que descansaba sobre la superficie, se giró en forma lenta y casi imperceptible dejando su palma rozar con la mía. Mirar nuestras manos unidas de esa forma, definitivamente me transportaba.

- En el momento en que supe todo, y más aun, que esa mujer me hizo entrega de esas fotos.- suspiró con fuerza mirado la unión de nuestras manos.- Ví todo de un color obscuro Edward. Parecía que todo lo que tenía armado me había caído sobre la cabeza.- torció sus labios.

- Supongo que es lógico. Ahora después de tanto tiempo, intento ponerme en tu lugar, y creo que la reacción hubiese sido la misma

- Sin embargo, me encerré en mi miseria y no di pies a nada más.- levantó brevemente los ojos hacia mí.- Cuando Alice me visitó…

- ¿Cómo?.- corté su relato.- ¿Alice? ¿Cuándo? ¿Por qué?.- mi piel se erizó al pensar en la posibilidad de Alice hablando con Bella

- Ella intentó interceder a tu favor.- indicó como explicación, y ciertamente mi cara debía ser un poema.- Lo sé.- acotó al ver mis facciones.- Yo también me sorprendí, pero lo cierto era que ella fue a explicarme lo ocurrido, aunque igualmente me negué a escucharla del todo

- No puedo creerlo.- susurré con un agradecimiento sin límites por ella

- Debí haber aprendido de ella ¿Sabes? Después de todo el tiempo pasado, ella tuvo la grandeza suficiente para perdonar y olvidar. Su orgullo no pudo con su razón

- No hay comparación entre ustedes dos Bella.- rebatí

- Por supuesto que no.- asintió.- Ella tenía muchas más razones para seguir con su odio hacia ti que yo. No es que la justifique, pero estando en su lugar, sinceramente muy poca gente puede perdonar en forma completa el dolor de un ser querido. Yo en cambio…actué más que nada cegada por mi inseguridad

- ¿Inseguridad?.- mis cejas casi se unieron al escucharla. Hasta lo que yo sabía, ella se sentía dolida por saberse engañada

- Edward, ha pasado mucho tiempo en el que he podido ver con mejor claridad las cosas.- explicó.- Con el tiempo comprendí que nunca fue por dolor al engaño el que me llevó a votarte de mi vida, sino que fue impulsada por el creer que nunca podría ser lo suficientemente buena para ti

Mis dedos que seguían acariciando la palma de su mano se detuvieron en forma abrupta, aun cuando ella instó con un leve apretón a que lo siguiera haciendo, como si fuese una conexión necesaria para el valor de seguir hablando. Reanudé mi ritmo, con mayor lentitud intentando sopesar sus palabras

- No niego que tu engaño sobre nuestro matrimonio puso en jaque todo lo que sentía por ti igualmente, pero fue más que eso.- cerró sus ojos.- Fue la inseguridad de comprender que no era diferente para ti que todas las mujeres que habían pasado por tu vida. Fue entender que habías cometido el mismo error conmigo que con Heidi, y que al final, yo no era mejor que ellas…que yo era incluso menos.

- Bella.- comencé con lo que sería mi mayor muestra de sinceridad en mi vida.- Se que con lo que diré traicionaré una parte muy importante de mi vida, pero no la más importante.- apreté su mano y la miré directamente.- He amado o querido quizás, de diferentes formas en mi vida, como dicen que cualquier humano hace.- inspiré.- A Heidi la quise con el amor de juventud, ese que es inmaduro y que uno parece creer insuperable, pero no. Con ella viví experiencias que marcaron mi vida y la suya, que me hicieron madurar a lo que ahora soy y a cuando me arriesgué a volver a sentir sin proponérmelo quizás cuando estuve contigo

Parecía como si el mundo que nos rodeaba se hubiese detenido en ese mismo instante. Puede que haya sido sólo mi percepción, pero parecía como si nada de lo que estaba a nuestro alrededor estuviese ahí en ese mismo instante. Era el momento que había esperado por tanto tiempo y hoy por fin podía saborearlo, hablarle con la verdad. Decirle sin caretas de por medio lo que ella había sido, y sería para mí desde el momento que había entrado en mi vida.

- Mis errores también fueron producto de inmadurez. De no saber amar de otra manera más que con mentiras en el pasado antes que tú, pero contigo aprendí… Se que en el momento no se reflejó, pero tú para mi no eras una más y no eras como las demás. Para mí fuiste, eres y serás única… No supe hacer las cosas, por miedo ¿Y sabes a qué?

Negó suavemente con su cabeza, moviendo su cabello levemente sobre sus hombros. Cada detalle que podía captar de ella, lo estaba atesorando en forma

- A lo mismo que tú, gracias a mi inseguridad.- me observó con asombro.- Yo sí que debía convivir con ese sentimiento Bella, yo que no merecía el que me amaras o que alguien más me amara

- No…- negué

- Es así Bella.- sonreí.- Pero aprendí, sólo espero…tener la oportunidad alguna vez de demostrarlo

No hubo en sí o tampoco un no, solamente un silencio que se extendió por largo tiempo. Quizás debía haber sido más específico en el momento de haber dicho mi última frase y hacerle entender que de la única persona de la cual esperaba una oportunidad, era de ella, pero también pensé en mi forma de llevar siempre las cosas. Era tiempo de brindar opción al resto de darme respuestas a su manera o en su momento dado. Ya no más presiones, sólo pruebas y paciencia.

La noche se hizo más y más oscura, por lo que sin decir palabras entendí que ya era momento de retirarse. La acompañé hasta su hotel y me preparé mentalmente para una despedida sin respuestas. Ella parecía no querer volver a escribir un nuevo y renovado capítulo junto a mí, y era su derecho. Aunque me costara caro saber que ni las verdades dichas hoy por fin, habían dado efecto positivo.

- ¿A qué hora viajas mañana?.- pregunté mirándola de soslayo

- Se supone que debemos dejar el hotel antes de medio día, por lo que saldremos temprano

- Bien.- asentí.- Supongo que es hora de despedirnos.- me observó con un destello que casi podría asegurar tenía relación con el desasosiego que yo mismo sentía, pero preferí creer que era producto de mi imaginación

- Supongo que sí.- aceptó.- Fue bueno verte Edward.- comentó.- Y aunque supongo que debimos haber tenido hace mucho esta conversación… Igualmente valió la pena

- Para mí.- comencé tragando saliva en forma compulsiva.- Pareciera como si el tiempo se hubiese detenido desde la última vez que nos vimos, aunque no sea así

- Puede que algún día volvamos a vernos.- sonrió de manera triste

- Quiero pensar que será así y no en un tal vez.- expresé firme

- Cuando quieras puedes visitarnos.- ofreció

- Me encantaría poder volver a ver a Liz.- sonreí al pensar en ella.- Aunque supongo que ya ni siquiera recuerda una letra de mi nombre

- Era pequeña cuando…- silenció sus palabras.- Serás bienvenido.- mi lengua picaba por preguntar si había alguien más

- ¿No molestaré?.- fui sutil para cuestionar su situación amorosa en estos momentos

- Por supuesto que no.- respondió sin dudas.- Pasamos la mayor parte del tiempo nosotras solas, por lo que nos vendría bien una visita de vez en cuando…sólo o acompañado.- carraspeó y desvió su mirada

- Te tomaré la palabra.- acepté y añadí.- Sólo.- me observó buscando más respuestas.- No voy a mentirte y sí tuve algo en todo este tiempo. No más mentiras ¿Recuerdas?.- cuestioné viéndola asentir.- Pero…sólo fue eso, algo que pasó.- terminé

- Yo sólo puedo comentarte que he estado acompañada de mi hija.- me brindó una sonrisa simple

La noche comenzaba a ponerse fría, y podía decir a ciencia cierta que también parte de mí ser al sentir su inminente despedida. No había posibles encuentros de amor en nuestras promesas de volver a vernos, pero me conformaba con lo que ella pudiese darme, aunque mi razón pudo más que cualquier cosa en estos momentos.

- No voy a presionar nada, si es que hay aun algo que presionar, pero…- me observó sin entender.- Lo siento Bella, he esperado mucho por esto

Sin esperar reacción de ella, tomé sus brazos y la uní a mí como si quisiera adherirla en segunda piel, acercando mi rostro al suyo y dejando que mi boca se deleitara nuevamente con su sabor. Fue un beso cargado de palabras no dichas, de sentimientos expresados a través de él y que seguirían guardados en mí. No hubo rechazo, más su aceptación se fue dando poco a poco, hasta que sus labios encontraron en los míos esa sincronía que algún día nos envolvió

Nos separamos con las respiraciones igualadas a una maratón. Parecía como si todo el aire contenido lo hubiésemos guardado en algún lugar para hacer durar mucho tiempo más ese encuentro demasiado irreal, sorpresivo y muy pronto finalizado. Mis labios siguieron trazando patrones sin sentido por sobre los suyos, mi lengua continuó delineando aquellos labios que me parecían perfectos en textura y calor. Mis manos querían arrancar la ropa y explorar nuevamente esa piel…por lo que reticente me separé.

- ¿Algún día…podré volver a besarte como hoy?.- cuestioné queriendo desmoronarme de una vez o tener la esperanza en el futuro

- El tiempo lo dirá.- fue su respuesta sin determinantes claros.- Sólo…quiero que sepas que nuestro encuentro no fue casual. Yo necesitaba verte…otra vez, y no sé si quiero que sea la última… Extraño o no, ha sido más malo no tenerte, que…tu estar contigo en una mentira.- sonrió besándome suavemente y por última antes de verla partir.

- No será la última.- prometí, viendo su sonrisa desaparecer tras cerrar las puertas tras de sí.

Mañana aun me quedaba tiempo… Y tiempo era el que tenía por delante… Sonreí como estúpido. La oportunidad estaba ante mis ojos, sólo debía aprovecharla…como nunca antes, sin mentiras.

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FIN

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Y así llegó por fin al fin :D

Bien, obviamente se que con este final no dejaré contenta a todas o tampoco triste en forma general, pero como dije antes, la idea de darle un nuevo énfasis a la historia con el Epílogo tenía que ver más que nada porque yo misma no me sentía conforme con el final, no por que fuese triste o feliz; sino por su poco contenido y desenlace de historias paralelas.

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Un beso enorme a todas quienes se han dado el tiempo de leerme, darme su opinión y sobre todo su apoyo. No soy escritora, pero su palabra de aliento o crítica "constructiva" me dan ganas para poder terminar lo que he comenzado, como esta historia. No diré más, pues creo que no vale la pena hacer alusión a cosas pasadas que ya en la primera parte lo dejé claro.

Gracias Totales a todas :) Y en especial diré sólo WAR PADU xD Las adoro

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Cariños

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Pam3