NdA: ¡Y ya hemos llegado al final! No tengo palabras para deciros cuánto os agradezco que me hayáis acompañado durante este fic, cuánto he disfrutado con esta experiencia ^^ Espero que os haya gustado y que nos volvamos a ver para la cuarta parte, ya después del verano. Un beso muy grande a todos y muchas gracias especialmente a los que me habéis animado con vuestros comentarios ^^

Capítulo 46 Con esperanza

"Queridos Albus y Lily,

No puedo creer lo que me contasteis en vuestra última carta. ¡Esa vaca de Bouchard! Ojalá pudiera estar allí con vosotros. No sé si habría podido ayudar, y Albus no me necesita para probar de qué material estamos hechos los Potter, pero al menos si estuviera en Hogwarts podría daros un abrazo y ver con mis propios ojos que estáis bien.

La verdad es que a mí nunca me cayó bien. La tarde en la que pasó lo de Scorpius, Bouchard me estuvo calentando la cabeza, insinuando cosas que me hicieron odiarlo aún más. Hasta ahora había pensado que simplemente era una bocazas estúpida que también odiaba a los Malfoy, pero sabiendo que es de los Parásitos y que éstos pretendían crear una guerra entre unos y otros, me pregunto si no quería precisamente eso, que yo atacara a Scorpius para crear más mala sangre entre nuestras familias. Se lo he dicho a papá en la carta que le he mandado a él, por si acaso.

Es horrible todo lo que está pasando en Inglaterra. Aquí la gente apenas sabe nada de eso, aunque yo creo que deberían preocuparse un poco más, porque si los Parásitos empiezan a robar la magia no creo que se detengan, y si se hace público que la magia existe los muggles norteamericanos también se enterarán y muchos también querrán conseguirla.

Cambiando de tema, creo que este año me voy a sacar mejores notas que en el anterior. Aquí no tienes TIMOs y EXTASIS, como en Inglaterra, sino que te hacen exámenes al final de todos los cursos (creo que ya os lo había dicho). Pero en sexto y séptimo sí que escoges asignaturas, según lo que quieras ser cuando dejes el colegio. Creo que intentaré entrar en la Academia de Aurores. Papá dice que si mis notas son buenas no hay razón para que no pueda ser intentar ser auror. Por eso voy a estudiar Encantamientos, Pociones, Defensa, Transformaciones y una asignatura que tienen aquí que se llama Estrategias, y en la que estudias batallas históricas muggles y mágicas.

En fin, tened mucho cuidado los dos, ¿de acuerdo? ¡Nos veremos pronto, abrazos a todos!

James Potter."


El día del partido de Slytherin contra Ravenclaw, Scorpius se acordó de lo que Zabini le había dicho sobre esa victoria. Pero si en aquel momento le había encontrado todo el sentido del mundo, después de lo de Bouchard le parecía una solemne tontería. Si de algo estaba seguro es que en aquel tristón fin de curso a todas las Casas les habría venido anímicamente bien una victoria.

Scorpius nunca había sentido tan poco interés por un partido como aquel sábado por la mañana, pero ganó igualmente porque Marius Littletree estaba más o menos igual de descentrado que él y volaba mucho peor. La Copa de Quidditch fue por segundo año consecutivo para ellos y los puntos extra los colocaron por primera vez en primera posición de la clasificación general. Los Slytherin se alegraron por ambas cosas, pero nada comparado con lo que habría podido pasar si la mitad de ellos no estuvieran aún afectados por la muerte en Windfield de sus padres, abuelos, tíos o hermanos mayores. El propio Scorpius tuvo ganas de echarse a llorar al pensar que ni su madre ni su abuelo sabrían nunca de esa victoria, aunque intentó animarse con la historia que le había contado Albus acerca de su padre y los espíritus de sus abuelos.

-Por lo menos podríamos ser los primeros este año –le dijo Damon, dándole una palmadita en la espalda.

Scorpius tenía la sensación de que ya no le importaban mucho aquellas cosas. McGonagall le había dado cincuenta puntos a él, a Albus y a las chicas y también le había parecido una estupidez. Todo eso no eran más que juegos y él se sentía, a sus catorce años casi recién cumplidos, demasiado mayor para juegos.

Una semana después, Hufflepuff ganó, como era previsible, a Gryffindor. Tampoco hubo grandes celebraciones por parte de los tejones; aun así, los Gryffindor parecían un poco más apagados que aquella mañana. Por la tarde se animaron un poco más con la victoria de Albus al ajedrez, lo cual significaba, además del honor, puntos para su Casa. Scorpius pensó que quizás las victorias eran un triste consuelo, pero consuelo al fin y al cabo. De todos modos, él seguía dándole vueltas a la posibilidad de no presentarse a las pruebas al año siguiente.

-Yo esperaría –dijo Albus, cuando se lo comentó una tarde mientras daban una vuelta por el exterior del castillo. Quedaban sólo tres días para que se acabara el curso; la mayoría tenían ganas de regresar a casa, aunque Scorpius no sabía si podía contarse entre ellos, considerando las ausencias que iba a encontrarse-. Furmage se va este año e igual Zabini te ofrece a ti el puesto de capitán. Entonces serías tú el que gritara a los demás.

-Qué va, se lo dará a Spencer Arrow, ya lo verás. Pero no es sólo Furmage, son más cosas. ¿Qué sentido tiene esforzarse con el quidditch cuando estamos en medio de una guerra? Preferiría poder ayudar en el Cuerpo de Voluntarios.

El Profeta había estado hablando de aquella nueva organización. Podía entrar a formar parte cualquier mago o bruja mayor de edad; después de un cursillo de formación de dos semanas y una sesión de veritaserum para probar que no eran espías de los Parásitos, los voluntarios recibían una insignia oficial –diseñada, según Albus, por su tía Hermione- y ya podían dedicarse a labores de vigilancia y protección.

-Debería de haber una sección juvenil –opinó Albus-. Entonces podríamos pasar el verano ayudándoles juntos.

Scorpius asintió; aquello habría sido genial.

-Nos vamos a Francia dos semanas, pero creo que luego pasaremos el resto del verano aquí. Mi padre dice que no tiene muchas ganas de viajar este año.

-Llámame cuando vuelvas.

-Claro. ¿Tú ya sabes qué vas a hacer?

-Seguramente me quedaré aquí. Tampoco es como si nos fuéramos al extranjero todos los años. –Hizo una pausa mientras le daba una patadita a una piedra-. Oye, Scorp, si tu padre te dice lo de cambiarte de colegio…

-No me iré –dijo rápidamente Scorpius, sin dejarle terminar-. Y por si me obliga a ir, ya tengo un plan: haré que me expulsen y no pararé de hacer el bestia hasta que me deje volver aquí.

Ser buen estudiante era importante, pero había cosas que aún lo eran más.

-¿De verdad?

-Claro.

-Eh, mira, ahí está Teddy –dijo Albus se pronto.

Efectivamente, Teddy se dirigía en ese momento hacia la puerta principal de Hogwarts e iba acompañado de Cassandra y de Lily. Albus y él fueron a saludarlo mientras Scorpius le ponía unos cuantos ejemplos de cosas que podía hacer para conseguir que lo tiraran del colegio a pesar del dinero de su familia.

-Hola, chicos.

-Hola, Teddy –dijeron ellos dos.

-¿Qué pasa, campeones? Enhorabuena por el campeonato de ajedrez, Albus. Y por la Copa de Quidditch, Scorpius. Estaréis contentos los dos.

Albus asintió, sonriente, pero Scorpius se encogió de hombros.

-Es mejor ganar que perder.

Su primo pareció un poco sorprendido.

-No pareces muy entusiasmado.

-Es sólo quidditch.

Teddy lo miró unos segundos.

-¿Y no es importante comparado con otras cosas? –preguntó suavemente.

-Tú lo has dicho.

-Bueno… No es que el quidditch sea vital para la raza humana, pero sí creo que es importante divertirse y tratar de disfrutar los buenos momentos. Además, es una manera de demostrar que no nos hemos rendido, ¿no?

Albus asintió de nuevo, dándole la razón. Scorpius pensó que aquello se parecía un poco a lo que le había dicho Zabini, aunque no fuera lo mismo. Y Teddy no podía decirlo sólo porque tuviera interés en una victoria de Slytherin, él había ido a Hufflepuff.

-Puede.

-Disfruta de los buenos momentos, Scorpius. Están para eso.


El piso que habían dejado atrás era amplio y confortable; sus quejas habían sido sobre el confinamiento. Pero la casa a la que los habían llegado era el lugar más lujoso en el que Dudley había puesto los pies, con lámparas de cristales en los altos techos, un comedor con capacidad para cincuenta o sesenta personas y magníficas camas con doseles que invitaban a dormir durante días enteros. Y por si eso fuera poco, tenían su propia criada mágica. Su aspecto era espantoso, pero después del primer susto podía ver abrirse ante él todo un abanico de cómodas posibilidades.

-Lo único que debéis de tener en cuenta es que jamás, por ningún motivo, le debéis regalar una prenda de ropa, ni siquiera una usada –les explicó Malfoy-. Haciendo eso la liberaríais, y aparte de que le daríais un disgusto, volverla a improntar costaría una fortuna. Por lo demás, podéis despreocuparos: la elfina sabe lo que tiene que hacer y lo hará bien, ¿no es cierto, Poxie?

-Poxie está ansiosa por servir bien a los amigos del amo Draco –dijo la criatura.

Dudley la miró y volvió a mirar a Malfoy. Hermione le había contado que era un mortífago reformado y él le tenía un poco de miedo, pero también tenía que agradecerle todo lo que estaba haciendo por ellos. Y a Harry le caía bien. A su primo no le caería bien si fuera una mala persona.

-Muchas gracias.

-No hay de qué.

-La casa también estará bajo el encantamiento Fidelius –explicó Harry-. Yo seré el Guardián, así que si queréis invitar a alguien aquí, tendréis que decírmelo a mí para que yo le dé la dirección. Aun así, cuanta menos gente sepa dónde vivís, mejor.

-Entendido –dijo, aunque realmente no lo entendía del todo.

-De momento sólo lo sabremos Hermione, Draco y yo, aparte de vosotros. Draco no vive lejos y como dueño de este sitio puede levantar rápidamente otras barreras, si es necesario. Si queréis contactar con nosotros, usad la Red Flú; ya os he explicado cómo funciona.

-Pero sólo Brooklyn y yo podemos usarla, ¿no?

-Sí, los muggles no pueden hacerla funcionar. Estos son vuestros nuevos documentos y esta es la llave de mi coche; gastadlo vosotros mientras estéis aquí, pero intentad ser discretos, por si esa gente tiene mi matrícula. El sitio más peligroso de ese pueblo es el banco; allí sí tienen una pequeña cámara de vigilancia. Si os parece bien, yo os sacaré dinero todos los meses. Aunque los conspiradores me vean, no podrán seguirme hasta aquí.

Dudley, un poco mareado ante tantas instrucciones y cosas a tener en cuenta, cruzó una mirada con Karen, quien asintió.

-De acuerdo, toma mi tarjeta –dijo, sacándosela de la cartera que llevaba en el bolsillo trasero de sus pantalones-. El número es 1013, los años de nacimiento de mis hijos.

-¿No se supone que debe ser algún número aleatorio?

Dudley se encogió de hombros.

-¿Dónde está la tele? –preguntó David, que había estado explorando la casa.

-No hay tele, David –le contestó Harry-. Esta casa no tiene electricidad.

David se quedó boquiabierto y Dudley sintió que su entusiasmo se desinflaba un poco. ¿Sin tele, ni ordenador ni video-juegos? ¿Cómo iban a soportarlo los cuatro? Por suerte, hicieron unas cuantas pruebas y vieron que al menos los portátiles sí que iban, aunque tendrían que ingeniárselas para recargar la batería cuando ésta se acabara.

Por último, Harry y Malfoy les hicieron salir a todos de la casa, incluida la elfina doméstica, para realizar ese encantamiento Fidelius en el que tanto confiaban. Dudley no lo había llegado a presenciar en el apartamento de los amigos de Harry y observó a su primo y a Malfoy con interés y un poco de miedo. Por lo que podía entender, era Malfoy quien estaba ejecutando el encantamiento en un idioma que sonaba a latín, pero cuando una luz dorada salió de su varita fue a Harry a quien envolvió. Para pasmo de Dudley, la casa desapareció súbitamente de su vista.

-¿Qué ha pasado?

-Que el Fidelius ha salido bien y ya no podéis encontrar la casa porque yo no os he dado la dirección todavía.

Karen parecía tan impresionada como él, pero Brooklyn y David estaban encantados.

-¡Hazla aparecer otra vez, tío Harry!

-Pero… está ahí –dijo Dudley.

Entonces Harry sonrió y dijo la dirección en voz alta. Al momento, la casa se materializó de nuevo frente a ellos.

-La casa ha estado ahí todo el rato, yo no he dejado de verla. Pero ya os lo he dicho, con el Fidelius nadie puede encontrar la casa sin mi permiso.

Harry les dijo un par de advertencias más de última hora y después él y Malfoy se despidieron y se marcharon con un simple movimiento de varita. Dudley, a solas de nuevo con su familia, suspiró y se dispuso a instalarse en su nuevo hogar.


-¿Qué diablos les pasa a los muggles con la televisión y los ordenadores? –le preguntó Draco a Potter, mientras se tomaban una cerveza en el Duende Mareado tras dejar a los Dursley-. ¿No saben entretenerse sin eso?

-No mucho. Yo también la echo de menos algunas noches. Cuando vivía con Ginny y los niños era distinto, pero ahora, si no me apetece leer…

-Sí, bueno, siempre es más aburrido estar solo. Pero puedes hacer otras cosas, puedes escuchar la radio, tratar de inventar algún hechizo, poner al día tu correspondencia, qué sé yo.

-Sí, pero de vez en cuando mataría por una tele. Tú no lo entiendes. No puedes echar de menos lo que no has conocido.

En eso, Draco tuvo que darle la razón.

-¿Hacen películas como en el cine?

-Sí, claro. Pero también dan noticias, hay documentales, deportes…

-¿Qué es un documental?

-Pues… por ejemplo, en un documental sobre animales, ves imágenes reales de ellos y te explican cosas como qué comen, dónde viven y esas cosas. Pero también hay documentales sobre gente famosa, el universo, momentos históricos… Sobre todo, vamos. -Draco pensó que Potter tenía a veces una manera confusa de explicarse que después de un tiempo resultaba más divertida que irritante-. Por ejemplo, el último que vi fue en casa de los padres de Hermione e iba sobre fantasmas.

Draco se sorprendió.

-Oh, ¿los muggles saben que existen?

-Bueno… hay gente que cree que sí y gente que cree que no, pero su existencia no está demostrada científicamente. Si quieres que te diga la verdad, las fotos e imágenes que salieron en el documental parecían todas falsas. Sólo veías luces blancas flotando, no como los fantasmas que nosotros vemos.

-A lo mejor los muggles y sus aparatos no pueden ver a los fantasmas como nosotros los vemos. Le conté a mi madre eso de que el Barón había agarrado a Myrtle del pelo. A ella siempre le ha interesado ese tema más que a mí, pero tampoco sabía que los fantasmas podían tocarse entre ellos.

Potter le dio un trago a su cerveza pensativamente y Draco se fijó por primera vez en unas finas líneas blancas que tenía en el dorso de la mano, como letras desvaídas.

-¿Tú crees que los fantasmas pueden follar?-preguntó Potter.

Draco se alegró de no haber estado bebiendo en ese instante.

-¡Potter!

Él lo miró inocentemente.

-¿Qué? Es sólo una pregunta.

-Eres un degenerado –dijo, vagamente consciente de que hablar de sexo entre muertos estaba mal.

-¿Qué tienes, diez años?

Draco tampoco quería quedar como un mojigato.

-No me interesa la necrofilia. Y además, no creo que puedan follar. Si pudieran, Myrtle no estaría tan desesperada.

Potter se rió entre dientes.

-¿Tú crees? –Y por la cara que puso, Draco supo que iba a decir una burrada-. Yo creo que sí pueden y que las salpicaduras del Barón no son de sangre.

Draco soltó un resoplido de risa.

-Qué animal.

Pero de repente se dio cuenta de que era la primera vez que se reía, aunque no hubiera sido a carcajadas, desde la muerte de Astoria. Eso le hizo recordarla y ponerse un poco melancólico. La echaba tanto de menos…

-Eh, reírse no tiene nada de malo –le dijo entonces Potter, con voz muy suave. Draco lo miró, un poco sorprendido de que hubiera podido leerle tan bien-. No significa que te estés olvidando, significa que no te estás hundiendo.

Draco todavía no había hablado con nadie de la muerte de Astoria, y nunca habría pensado que la primera persona con la que lo hiciera fuera precisamente Harry Potter.

-Nunca podría olvidarla –musitó-. No tienes ni idea de lo que ella significaba para mí.

-Se notaba cuánto os queríais… Pero Draco… nuestros muertos siempre quieren lo mejor para nosotros.

Ninguno de los idiomas que Draco conocía tenía palabras suficientes para explicar lo que Astoria había significado para él, lo que todavía significaba.

-Todo era una mierda hasta que ella apareció, Harry. Nada tenía sentido. Y ahora me siento otra vez así, como si volviera a tener dieciocho o diecinueve años y sencillamente no supiera qué hacer.

Nada más decirlo se arrepintió, porque era mostrar demasiada debilidad, demasiada vulnerabilidad. Pero Harry le contestó con voz suave, como si no encontrara nada vergonzoso en exponerse así.

-Pero no tienes dieciocho años, tienes cuarenta. No eres ese chico del que hablas, eres un adulto con más recursos y más experiencia. Eso sigue ahí, no lo has perdido. –Esbozó una pequeña sonrisa de ánimo-. Vas a hacerlo bien, Draco. Vas a superar esto. Mierda, a veces creo que eres capaz de superar cualquier cosa.

Draco lo miró y vio convicción, firmeza. Y de alguna manera, el hecho de saber que Harry, precisamente él, lo consideraba capaz de salir adelante le ayudó a creer también un poco más en sí mismo.


-Eh, Albus, ¡ya han salido las notas! –exclamó Rose, llamándoles desde lejos

Albus, que estaba jugando a las cartas explosivas en el césped con Amal y Urien se puso rápidamente en pie.

-¡Vamos!

Urien y Amal echaron a correr a su lado, entraron en el castillo y se dirigieron hacia el tablón de anuncios más cercano, que estaba completamente rodeado de alumnos. Scorpius ya estaba allí, con sus amigos.

-¡Eres primero en Defensa, Al! –le comunicó a gritos.

Albus sonrió, contento, y se metió entre la gente para mirar el resto de sus notas. Excepto en Aritmancia, donde era séptimo, estaba entre los cinco mejores de todas las asignaturas. Y Scorpius también lo había hecho muy bien; había quedado segundo en Defensa y Aritmancia, pero primero en Transformaciones. Lily, que estaba allí dando grititos de alegría, lo había aprobado todo, con muy buenas notas en Cuidado de Criaturas Mágicas y Herbología.

-¡Soy la primera en Historia de la Magia! –exclamó Rose, entusiasmada.

Albus se alegró por ella, porque se esforzaba un montón. Después, satisfecho, se metió entre los alumnos que se arremolinaban alrededor del tablón para salir de allí. Scorpius había salido de la aglomeración también y comparaba notas con Britney y Morrigan. Llevaba el pelo alborotado y las mejillas algo rojas, como si hubiera estado jugando al quidditch y Albus se descubrió pensando, con una extraña sensación de anhelo en el pecho, que era el chico más guapo que había visto en su vida. Esto le sobresaltó un poco. Una cosa era admirar su pelo y otra, aquello. Scorpius era su mejor amigo, eso eran cosas que uno no pensaba de su mejor amigo, seguro.

-Eh, ¿qué pasa, Al? –le preguntó Scorpius al darse cuenta de que estaba allí-. Todas tus notas son buenas, ¿no? Zabini te ha puesto el primero, para que luego digas que le tiene manía a los Gryffindor.

-Este año se ha comportado –dijo, intentando disimular su turbación.

-Ja, lo he aprobado todo y he quedado segundo en Estudios Muggles –dijo Amal detrás de él, dándole una palmadita en la espalda-. ¿Qué tal vosotros?

Todos empezaron a decirse las notas y a compararlas, y Albus aprovechó la distracción para olvidarse de que había tenido una sensación tan extraña respecto a Scorpius, como lo que sentía cuando se tumbaban juntos en el césped, pero mil veces más fuerte y más… ¿exigente? Como si todo su cuerpo le hubiera gritado que quería ir y besarlo. Pero no podía volver a pensar en esas cosas. Scorpius podía empezar a mirarlo un poco raro o algo así.

La culpa era de Rose por tener teorías tontas.

-Hola, Albus, felicidades por tu primer puesto en Defensa. –Aquella era Devika, que lo miraba con admiración en sus grandes ojos negros-. No me extraña que el profesor Zabini te lo haya dado, nadie pelea como tú.

Albus miró nerviosamente a Scorpius y los demás, que contemplaban la escena con expresión burlona. Devika no había estado persiguiéndole exactamente desde lo de Bouchard, pero no había escondido tampoco que lo consideraba lo más grande del mundo mágico desde Merlín. No era la única, todos los que habían estado bajo la influencia de la Flauta los trataban como a héroes. Pero Albus sabía que sólo ellos cuatro no habrían podido impedir que se llevaran a un buen montón de alumnos. Se lo debían también a Waterfall, a Gallivant, a los gemelos Scamander.

-Gracias, Devika. Aunque no fui yo solo el que peleó.

-Bueno, pero tú me rescataste cuando ese hombre me agarró.

-Fue un placer –dijo Albus, sin saber qué otra cosa decir.

Cassandra, que andaba por allí también con su amiga Alyssa, llamó a Devika y la niña se despidió de él con una sonrisa. Albus se giró hacia sus propios amigos preparándose para lo inevitable.

-Albus tiene novia… -canturreó Britney, provocando risitas en los demás.

-No es verdad. Sólo está impresionada por lo que pasó –protestó.

-Tiene razón, no os metáis con él –dijo Scorpius-. Albus no tiene novia.

Britney, Morrigan y los demás se miraron entre ellos.

-Uuuhh, Scorpius está celoso –canturreó entonces Britney.

Albus se sintió un poco más mortificado aún que antes y sin embargo, la idea de que Scorpius estuviera celoso le hizo sonreír sin poder evitarlo. Y Scorpius, que había fruncido el ceño y abierto la boca para comenzar a negarlo y defenderse, de repente le miró y agachó la vista y Albus habría jurado que estaba reprimiendo una sonrisa.

-Eres una simple, Steele –dijo entonces, sin ponerle demasiadas ganas-. Los Parásitos estuvieron a punto de llevársela, es normal que Devika se lo agradezca.

Y luego lo miró de reojo, aún con esa sonrisa revoloteando en los labios. Scorpius, que apoyaba la cabeza en su regazo y se dejaba acariciar el pelo, que en una sola semana le abrazaba más veces que Amal en tres años, que le había besado cuando había despertado del dardo de los Parásitos. No eran simples amigos, eran algo más. Hacía tiempo que lo eran. Y de algún modo, también hacía tiempo que lo sabía, igual que sabía que su familia le quería o que era un mago o que el sol iba a salir por el este cada mañana. Albus sonrió abiertamente y toda la ansiedad que había sentido desde el ataque de Bouchard desapareció de un plumazo, barrida por una poderosa ola de júbilo. Estar enamorado era lo mejor del mundo.


A la mañana siguiente, después de un copioso desayuno, los alumnos se dispusieron a volver a sus casas. Scorpius afrontaba la partida con sentimientos encontrados. Por un lado, no quería dejar de ver a Albus. Todavía no sabía qué hacer con todos esos sentimientos que revoloteaban de pronto en su pecho, pero tenía claro que quería averiguarlo cerca de él. Y por otro lado, aunque tenía ganas de ver a su padre y a su abuela, había una parte de él que temía volver a Malfoy manor, porque sus últimos recuerdos de aquella casa estaban teñidos de una tristeza insoportable. No estaba seguro de poder soportar esas cenas lúgubres y silenciosas, ni los ojos enrojecidos de su padre y su abuela. Hogwarts no era ninguna fiesta, pero al menos allí había encontrado distracciones a su dolor y estaban sus amigos y Albus para animarlo. Al menos allí no esperaba ver a su madre y a su abuelo.

Scorpius, Albus y sus respectivos amigos ocuparon dos compartimentos que estaban uno enfrente del otro; con las puertas abiertas, sólo estaban separados por el pasillo. Y así podían estar con sus amigos y a la vez estar juntos. Albus le había dicho que era como tener padres divorciados. Por suerte, en un viaje tan largo lo normal era que la gente acabara paseándose bastante, aunque sólo fuera por ganas de estirar un poco las piernas y Albus y él incluso terminaron visitando a Mei y a Seren. A la primera la encontraron en un compartimento, escribiendo como una loca mientras sus dos amigas leían con aire absorto; Seren estaba en el suyo, contándoles a sus amigos la historia de Los Tres Mosqueteros, que conocía porque Albus se la había contado a ella. Scorpius se había leído el libro –se lo había dejado Albus, era una de las lecturas de Estudios Muggle para los Gryffindor de segundo-, pero casi le pareció más emocionante la versión de Seren, quien suplía sin complejos con su imaginación las partes que no recordaba.

Cuando salieron de allí para volver a sus propios compartimentos, se encontraron con una pequeña escena tensa por el camino. Macnair, Gamp y Furmage se estaban metiendo con dos Hufflepuff sangremuggle de quinto; sus amigos les estaban defendiendo y parecía que de momento sólo estaban insultándose, pero a Scorpius le dio rabia. Menos mal que todos esos dejaban Hogwarts ese año. Antes de que pudiera pensar en reaccionar, Albus ya se estaba encarando con ellos.

-¿Por qué les dejáis en paz? Ellos no tienen la culpa de lo que han hecho los Parásitos.

Macnair y sus amigos se giraron hacia él; Scorpius, que los conocía un poco, se dio cuenta de que no reaccionaban como lo habrían hecho ante cualquier otro alumno de tercero que se hubiera atrevido a plantarles cara. Albus era el hijo del Jefe de los Aurores y estaba medio protegido por el apellido Malfoy entre los sangrepura, pero no se trataba sólo de eso, se trataba también de su actuación frente a los Parásitos.

-Métete en tus cosas, Potter.

-Si quieres luchar contra los Parásitos hazte del Cuerpo de Voluntarios o de Aurores –replicó Scorpius.

-Sí, ¿os creéis muy valientes por meteros con alumnos del colegio? –añadió Albus.

-No te pases –le advirtió Macnair.

-Sí, ahora meteros con los de tercero –dijo uno de los Hufflepuff con desprecio.

Scorpius no sabía cómo podría acabar aquello, pero entonces apareció Pinetree por el pasillo, mirándoles con cara de pocos amigos.

-¿Qué está pasando aquí? Vamos, vuelvan todos a sus compartimentos.

Macnair y los demás ya no tenían motivos para someterse a la autoridad de ningún profesor, pero parecían inclinados a obedecer a Pinetree en particular, quien a lo largo del curso había dado muestras más que suficientes de tener un genio considerable. O quizás pensaron que no valía la pena. Fuera por lo que fuera, los tres se marcharon renegando entre dientes.

Albus y él regresaron también con sus amigos y el resto del viaje transcurrió sin más incidentes desagradables. Cuando el tren entró en Londres, Cassandra se acercó a su compartimento para que pudieran bajar juntos y Devika aprovechó para acercarse a Albus una vez más y despedirse de él. Scorpius sentía una mezcla de compasión e irritación hacia ella; aunque entendía por qué lo hacía, habría preferido que dejara a Albus tranquilo. No tenía por qué rondarlo, Albus ya estaba comprometido. Más o menos.

La estación estaba ya a la vista y los alumnos más impacientes empezaron a acercarse ya a las puertas levitando su equipaje tras ellos. Scorpius miró por la ventana y distinguió fácilmente el cabello casi plateado de su padre entre la multitud. Una punzada de tristeza le acometió con fuerza al pensar que esta vez su madre no estaba allí para recibirlos y que nunca lo estaría y recordó de nuevo que aquel verano sería muy, muy distinto a los anteriores.

-Eh, ¿estás bien? –le preguntó Morrigan, en voz baja.

-Sí.

Ella le besó en la sien y le dio la mano.

-Anda, vamos.

Scorpius se dio cuenta de que Albus se lo había quedado mirando con cara de pena y le sonrió un poco para que viera que no era tan grave. Cassandra también estaba desanimada. Scorpius le acarició el pelo.

-Venga, Cass, nos están esperando.

Ella asintió y salió del compartimento. Aún había un amontonamiento importante en los pasillos, pero pronto empezó a aclararse y ellos bajaron por fin. Su padre estaba con tío Theo y tía Daphne, y los tres sonrieron y les hicieron una señal de saludo con la mano al verlos. Scorpius sintió una débil esperanza al ver aquella sonrisa curvando los labios de su padre; quizás no iba a ser un verano tan espantoso como había temido.

-¿Qué tal el viaje? –preguntó, mientras los abrazaba a ambos-. ¿Todo bien?

-Sí.

-Campeones de quidditch y de Casas… Estoy muy orgulloso de vosotros.

-¡Scorpius! –Aquel era Albus, que ya estaba con su madre y sus tíos, meneando frenéticamente el brazo-. ¡Me voy! ¡Llámame cuando vuelvas de Francia!

Scorpius sonrió, echándole ya de menos.

-¡Adiós!

Su padre le puso la mano en el hombro.

-Deberías invitarle a pasar unos días a Malfoy manor –dijo entonces.

-¿En serio? –exclamó Scorpius, sorprendido e ilusionado.

-No sé si le dejarán, pero vale la pena intentarlo. –Entonces se giró hacia Cassandra-. Y en cuanto a usted, señorita, se ha sacado muy buenas notas, y un Malfoy siempre cumple su palabra cuando se trata de familia. Cuando quieras iremos a visitar las caballerizas Withers para ver si nos encontramos algún potrillo disponible, ¿de acuerdo?

Cassandra asintió con una sonrisa que debería haber sido más feliz. Scorpius se dijo que igual se animaría más cuando tuviera el dichoso caballo delante y lo viera hacer monerías. Todo era confuso y doloroso todavía, y lo seguiría siendo durante más tiempo, pero mientras se marchaban de la estación pensó, optimista, que quizás podrían superarlo todos juntos.

Fin


Blltrx2608, sí, a veces pienso que Internet se come algunos comentarios, aquí y en Slasheaven. Siento que lo de la cama vacía te haya traído malos recuerdos, guapa, pero sí, imagino que es algo muy simbólico cuando se trata de ser consciente de la ausencia de alguien. Cambiando de tema, Mei siempre es un hacha para captar esas cosas, jeje. Es verdad que los Weasley que aún estaban de uñas con Scorpius no se han disculpado, pero a veces lo que importa es un cambio de actitud. Todas tus preguntas tendrán contestación ya en el próximo libro, pero como has visto, Albus y Scorpius ya han dado un paso de gigante y Draco ya ha vuelto a llamar a Harry por su nombre ^^ En cuanto a la música que me gusta, que suene ahora, Coldplay, Keane y Amy Winehouse, sobre todo; mis estilos favoritos son el soul, el reagge y el rhythm and blues. ¿Por qué? En fin, muchas gracias por todo, Bella.

Persona sin nombre, sí, son unos héroes ^^ En cuanto a Ginny, es verdad, podría haberle dado las gracias a Scorpius, pero lo mismo debería decirse de Seren y Mei, no fue él el único que los salvó. Me alegra que te guste Mei, es verdad que a veces se despista tanto con las cosas como Luna. Aunque creo que tienen un carácter diferente. Me alegra también que te haya gustado el Barón. No puedo darte ningún título porque no lo sé aún, y en cuanto a la reseña, sinceramente, tengo que hacer tantos cambios en la trama que no me atrevo a decir nada. Tampoco sé cuándo empezaré a subirlo. Me gustaría que fuera en septiembre u octubre, pero depende de muchas cosas.

Silvers Draco, muchas gracias! Sí, realmente fue bastante traumático para todos, Mei incluida, aunque en el caso de Scorpius haya servido para que los Weasley más tercos se hayan bajado del burro. Los padres estaban preocupados, es lo normal. Me alegra que te haya gustado lo de los fantasmas. Y sí, jaja, los profes de Defensa empezaban a sentirse marginados XD

Jeimi, muchas gracias, me alegra que te haya gustado ^^ Tienes razón en que Draco necesita tiempo para superar lo de Astoria. Veremos si aciertas en lo de Elizabeth, aunque recuerda que ella tiene mucho dinero (se nota por la mansión en la que vive y eso). Eres su primera fan, por cierto XD Que disfrutes tú también de tus vacaciones.

A, Black, awww, muchas gracias, de verdad. Me emociona que pienses eso. Yo estoy muy contenta del seguimiento que tiene la saga hasta ahora y sólo espero no decepcionaros ^^ En cuanto a los personajes, me alegra mucho que queden interesantes, que despierten la curiosidad de los lectores. Es algo muy bonito ^^ Lo dicho, muchas gracias por todo ^^ Y sí, tenemos que seguir luchando, que los políticos sepan que no vamos a seguir callados. En cuanto a cuándo publicaré el siguiente, me gustaría que fuera septiembre u octubre, pero ya veremos.¡Besos!

Mia Shinobu, sí, Mei lleva ese camino, jaja. Si sobrevive, claro está. Me alegra que te haya gustado lo de la Dama Gris. Y esos Hufflepuff miran a Harry porque es la persona más famosa de todo el mundo mágico. ¡Besos y muchas gracias por haberme acompañado hasta aquí!