Y bueno pues lo prometido es deuda ¿no?, aquí está el epilogo, bueno no hablo (escribo) más, nos vemos al final ¡disfrútenlo!

» "And Then There's you" pertenece únicamente y exclusivamente a StewLuv.

Epilogo. 2 Minutos

Mis manos tiemblan y sacuden la carta. Mis ojos están aguados y borrosos. Mi pecho duele y mi corazón se acelera, y no de la manera en que Edward lo hace acelerarse, sino de la manera en que no había sentido por años.

Escucho llegar el auto en la entrada y rápidamente doblo y meto la carta en el bolsillo de mi pantalón. Lavo mi rostro con agua del grifo de la cocina y tomo varias respiraciones profundas como la Dra. Jordan me aconsejo que intentara para calmarme tantos años atrás.

— ¡Estamos en casa! —grita Edward. Escuche las risas de nuestra hija y eso rápidamente me tranquiliza. Edward, ahora un hombre de 30 años de edad, camino dentro de nuestra cocina con nuestra pequeña hija de 4 años, Jackie, colgando de su camisa mientras el juguetonamente la carga como un balón de futbol.

—Hola, amor, — me dice y camina hacia mí, dándome un casto beso en los labios. Le toma una mirada a mi rostro y rápidamente pone a Jackie en el piso. —Hey, Jackie Boo, ¿Por qué no vas y alistas tus pijamas y te vemos en unos minutos?

—Sí, papi, — dijo ella con su pequeña voz y corrió hacia su habitación.

Edward suspira y sin preguntar me toma en sus brazos. Él siempre sabe cuándo algo está mal. Ni siquiera tiene que preguntar. Me conoce tan bien. Me pregunto por qué no se ha hartado de mí.

No es como si hubiese sido un desastre y estado deprimida con él durante todos estos años. No. He estado completamente perdida en una cegadora felicidad.

Pero una vez cada luna azul, recibía estas cartas o llamadas telefónicas.

Ignore las llamadas y leía las cartas con miedo. Como si sus palabras pudieran hacer el mismo daño que una vez hicieron sus manos. Ellas arruinaban mi día entero y Edward siempre estaba ahí para consolarme.

¿Qué quería?

Nunca estaba claro que quería. Nunca dijo nada concreto en las cinco llamadas que había hecho en los últimos 12 años y sus cartas no tenían ningún sentido.

Después de todo era un hombre enfermo.

—¿Qué está mal nena? — beso mi frente y me respiro.

—Nada. Solo estoy cansada.

—¿Día largo?

—Sip.

—Mentirosa.

—Sabelotodo.

—Te amo.

—También te amo.

—No te vas a librar de esto, — murmuro él y yo tuve que reírme.

—¿Cómo esta Esme? — pregunte, tratando de cambiar el tema.

—Oh, ella esta genial. — Funciono, pero solo por un rato. —Ella no dejaba volver a Jackie a casa. Creo que quiere quedársela. Tal vez tengamos que mantenerla lejos si queremos quedarnos con nuestra peque, — dijo él sonriendo.

—No puedo culparla, nuestra niña es una lindura. Lo saco de mí.

— ¿Qué? Yo soy el adorable.

—Estoy de acuerdo, — dije contra sus labios, deslizando mis manos a su trasero.

Él rio y enterró su rostro en mi cuello, mordiéndome.

—Ugh, odio cuando haces eso.

—Te excita, ese es el por qué. — rodé mis ojos. —Pero no creas que no me vas a decir que es lo que está mal contigo.

—Ugh.

—Pero antes de eso, pongamos a nuestra adorable y cansada hija a dormir.

Edward es el mejor padre en el mundo. Él consiente y ama tanto a nuestra hija que me hace tan feliz.

Él dice lo mismo acerca de mis habilidades como madre.

Jackie es una niña feliz. Jamás ha conocido la miseria o el miedo. Ella le sonríe a todo y a todos. No tiene conocimiento de la crueldad del mundo. Sus padres se aseguran de mantenerla de esa manera.

Porque esa era nuestra vida cuando éramos jóvenes.

No soportaríamos si ella lo supiera.

Nosotros no tuvimos padres que nos protegieran o madres a las que les importara. Ambos vivimos con miedo y tristeza. Creo que es lo que nos hizo ser tan buenos padres.

Ambos hicimos de eso una meta cuando nos enteramos de que estaba embarazada.

No seriamos como ellos.

Por supuesto que Edward tiene a su familia adoptiva que nos ayuda y nos ama a ambos. Ellos han ayudado a proteger a Jacqueline de cualquier daño.

Por supuesto que se el mundo no es perfecto. Ella crecerá y tendrá que enfrentarlo. Ella tendrá que enfrentar las imperfecciones del mundo. Pero a diferencia de mí, ella tendrá una madre y un padre que la ayuden a superarlo y que la amaran.

—Papi, ¿podemos ir mañana a Mc Donalds y puedo tener una cajita feliz con un juguete? — pregunto Jackie mientras ambos nos arrodillamos al lado de su cama.

Edward me mira y me sonríe y luego ve a su hija. —Por supuesto, Jackie Boo, — le promete y besa su nariz.

—Mami, tú también puedes tener una.

Le sonreí y sentí el amor por mi hija en mi pecho. Contuve las lágrimas y la bese suavemente en su cálida mejilla.

Edward y yo esperamos hasta que se durmió y nos dirigimos a nuestra habitación.

Termine de lavarme mis dientes y me dirigí a la cama, donde ya estaba él esperando por mí. Meneo sus cejas sugestivamente y yo golpee su vientre.

—No tienes control, — le moleste mientras él reía. Recosté mi cabeza en su pecho y pasee mi mano arriba y debajo de su pecho,

—Ya sabes lo que me hace eso.

—Si, como todo lo demás.

Se rió.

—No creas que te estas zafando de la conversación pendiente, Swan.

—Ex Swan.

—Cullen.

—Me gusta más ese.

—Por supuesto que te gusta, — dije y sonreí en su pecho.

—Dime.

Tome una respiración profunda y me acurruque más fuerte contra su pecho como si el me pudiera mantener junta.

Él puede.

—Hoy me llego otra carta.

—¿De él?

—Sí.

—¿Qué dice?

—De hecho era de su compañero de celda. Él está enfermo.

Edward suspiro y me abrazo fuerte. —¿Y?

—De hecho está muriendo. Tiene cáncer. Rehusó el tratamiento y ahora esta muriendo. — No dice nada. Lo conozco. Su mente está formando conclusiones acerca de lo que esto significa para mí. —Está pidiendo por mí. Pero ya que no respondo el teléfono, su compañero me escribió una carta pidiéndome que lo visite antes de que muera.

—¿Cómo se atreve a pedir por ti?

—No lo sé. Tal vez ya que la muerte está a la vuelta de la esquina, él quiere despedirse.

—¿Quieres ir?

—No lo sé.

—Bueno no tiene que, amor. Él fue un monstruo. Arruino tu juventud. No te merece. Tú no le debes nada.

—Sé que no, Edward. Pero también no soy como él. Quiero creer que soy una buena persona.

—Joder, tú eres la mejor.

—Entonces puedo ir a verlo y decirle adiós.

Suspiro pesadamente y beso mi frente. —Yo te llevo.

~.

Huele igual que como hace algunos años. Todavía es muy frio.

Los guardias, me guían a la recepción donde me revisan por armas o algo ilegal. Me dan una placa de visitante y me explican cuáles son las reglas para visitar a alguien en el área médica.

No escucho.

Solo asiento y trato de controlar mi respiración.

Estoy nerviosa.

El mismo guardia me guía pasada el área de visitantes y dentro de la estación médica y luego hacia él.

Está tan delgado. Y es tan pequeño ahora. Su cabello esta gris y su barba es tan delgada. Está viejo.

Él está dormido. Luce tan débil y enfermo.

El guardia me dice que tengo veinte minutos y se va. No creo necesitar tanto tiempo.

Lentamente me muevo hacia la cama que contiene al hombre que temí por tanto tiempo. Quiero reír amargamente ya que ahora el luce como si no pudiera lastimarme aunque tratara.

Soy más poderosa que él.

Siempre lo fui.

Lentamente abre sus ojos y le toma unos cuantos minutos procesar mi rostro en su mente.

Sonríe.

Tan diferente de él.

Sacude su mano para que me acerque a él.

Lo hago.

—Isabella, — su débil voz pronuncia lentamente mi nombre.

No digo nada, solo asiento.

—Isabella, tu madre está haciendo sopa de nuevo. ¿Podrías decirle que odio la sopa?

No puedo pelear más. Lagrimas sobrepasan mis ojos y aterrizan en sus sabanas.

—Lo hare. — le sigo la corriente.

—¿Cómo estuvo la escuela?

—Bien, supongo.

—Necesitas hacer amigos, Isabella. No es normal ser tan solitaria.

—Lo hare.

Me siento al filo de la cama. Él alcanza mi mano y yo me encojo, pero él no lo nota y toma mi mano en la dureza de la suya.

No sé qué está pensando o que es lo que quiere, pero solo le sigo la corriente.

—¿Necesitas dinero para el almuerzo?

—No.

—¿Tienes buenas notas?

—Sí.

—Eso está bien, Bells. Eso está bien siempre supe que serias buena. Eres buena, muy buena, — dijo él y gentilmente palmeo mi mano. —No deberías ver tanta TV.

—No lo hare.

Así es como paso el resto de los 20 minutos. Conteste todas sus preguntas. Hay preguntas que el debió preguntar cuando era más joven, pero no digo eso. Solo asiento y respondo.

Me doy cuenta de lo que está pasando.

Estoy teniendo el momento que nunca tuve con él.

Él me está dando o a el mismo este momento antes de que muera.

No importa.

No puedo evitarlo y lloro.

Él cierra sus ojos.

El guardia me recuerda que me quedan dos minutos.

Charles no abre sus ojos de nuevo.

—Adiós— susurre. Espero que pueda escucharme.

Donde sea que este.

Restregué mi cara y ojos y tome una respiración profunda antes de llegar con Edward y Jackie. Ellos están sentados en la parte trasera de su camioneta. Me detengo antes de que me vean.

Él está sosteniendo los contenedores de salsa BBQ para que ella pueda mojar sus nuggets de pollo. Él besa su frente. Ella sigue comiendo, sin notar los constantes actos de afecto de su padre. Ella lamio sus pequeños dedos cubiertos de BBQ y sonrió cuando me vio.

Los amo tanto.

Siempre los amare.

Edward se da cuenta que ella me está viendo y salta de la camioneta con una cajita feliz en su mano y camina hacia mí.

—Hola, amor, — dijo él antes de envolverme en sus brazos y besarme con tanto amor que apenas y puedo llevar el ritmo con sus labios.

Se lo que está tratando de decirme y suspiro contra sus labios.

Me dio un beso final y se alejó para mostrarme la bolsa de comida. Me sonrió y la sacudió frente a mi cara.

—Apúrate y ábrela.

Me reí y abrí la bolsa sacando el juguete primero.

—Tus dos minutos de felicidad, — dijo él, aun recordando lo que le había dicho tantos años atrás.

—No, — susurre y mire a nuestra hija y luego a él. —Una vida de felicidad con ambos.

—Aún mejor.

Oh bueno, ¿qué les parecio? Nuestra Bells toda una mama, Daddyward, que ya no tiene esa linda boquita de camionero (: & bueno el cierre con Charles, a mi me fascino & creo que jamas dejare de agradecerla a nuestra querida StewLuv, por escribir esta historia.

Thanks Michelle! (:

Y bueno a aquellos que siguen leyendo YLET, ¡gracias! Créanme leo todos y cada uno de sus reviews, igual a todos lo que han agregado a favoritos, alertas, ¡los amo!

So, creo que ahora si es el fin. #