Capítulo 24

" El destino puede seguir dos caminos: rehusar el cumplimiento de nuestros deseos o cumplirlos plenamente". Henry F. Amiel.

_¡Jin Hee! ¡Jin Hee! _Woo Bin salió de la habitación después de buscarla en el baño. Si se había marchado, no debía ir muy lejos, hacía poco que la había sentido a su lado. Escuchó un murmullo de voces en el comedor y la encontró sentada a la mesa, con Ga Eul y Yi Jeong. Un suspiro de alivio salió de su boca, al tiempo que todos lo miraban sorprendidos.

_¿Qué te pasa? _exclamó Yi Jeong, mientras cubría los ojos de su esposa_. ¿Estás loco…?

_¡Woo Bin! _hasta Jin Hee se veía avergonzada.

Él miró hacia abajo, percatándose hasta ese momento que estaba en ropa interior. Se disculpó bastante avergonzado por Ga Eul, y regresó a su habitación, seguido por Jin Hee, quien no paraba de reír.

_Asshh… no te rías, que todo esto es por tu culpa.

_¡Por mi culpa!

_Si _dijo él, abrazándola_. Pensé que te habías marchado.

_Pues ganas no me faltaron _decía ella en broma y en serio.

_No digas eso _él la apretó aún más_. No dejaré que te vayas de mi lado nunca _agregó, llenándola de besos.

_Woo Bin… _se quejaba ella_. No es un buen momento, nos esperan para desayunar.

_Te aseguro que no nos extrañaran _decía él besando su cuello_. Además, no se me ocurre una manera mejor de empezar el día.

_Pero es que aún hay muchas cosas de que hablar.

_Lo sé _él no la soltaba_. Pero, podríamos dejar el sexo, al margen de esas cosas que debemos hablar.

Jin Hee realmente deseaba rechazarlo.

_Woo Bin hablo en serio…

Y era cierto, hablaba en serio; pero él ya conocía sus puntos débiles y se fue contra estos, haciendo a un lado sus réplicas.

Fue algo rápido… pero, absolutamente sensual.

_Te amo _dijo él, abrazándola con fuerza, al final de aquel encuentro.

Jin Hee se sentía un poco extraña al escuchar esas palabras. Aunque las había anhelado, no estaba acostumbrada a ellas. Y después de todas las cosas que habían ocurrido entre ellos, aún no las creía del todo. Bien podría estar confundido.

_Yo también te amo _le dijo, un poco pensativa_. Pero, realmente debemos hablar. No podemos volver como si nada hubiese pasado.

Aquello lo alarmó.

_¿Qué quieres decir? _Se sentó, recostándose al espaldar de la cama.

Jin Hee lo miró a la cara mientras hablaba.

_Sé que dije que iba a perdonarte; pero…

_¿Pero qué? _la intranquilidad de Woo Bin aumentó.

_Necesito tiempo.

Él frunció el ceño e iba a decir algo cuando ella lo interrumpió.

_Woo Bin, realmente quiero perdonarte _continuó_; pero, necesito tiempo para asimilar todo esto, ya me había hecho a la idea de rehacer mi vida sin ti. Las cosas que pasaron entre nosotros fueron muy fuertes y por más que mis sentimientos no hayan cambiado, no puedo regresar contigo hasta que ambos estemos seguros de que esto es lo que realmente queremos. Por mi parte, necesito más que palabras. Para empezar, quiero que aclares las cosas con Hye Sun, que termines tu relación con ella. No puedo regresar contigo cuando técnicamente, ella sigue siendo tu amante.

Le costaba hablar de eso; pero era necesario.

_Lo haré en cuanto lleguemos a Seúl. Pero créeme, eso ya está terminado.

Jin Hee prosiguió, aún tenía más que decir.

_Pero eso no es todo… quiero que estemos un tiempo separados para pensar bien las cosas.

El semblante de Woo Bin cambió al instante.

_¡Me estás pidiendo un tiempo! _ahora no sabía que pensar, cuando quería terminar con una chica sin tanto drama, le pedía tiempo y no la volvía a buscar. Acaso, ¿Jin Hee pensaba hacer lo mismo con él?

_Aunque no lo creas necesario _prosiguió ella_, será una oportunidad para aclarar nuestros sentimientos sin ningún tipo de influencia. Si hemos de volver, no quiero dudas. Pasar un tiempo a solas, reflexionando de nuestros sentimientos y de lo que deseamos para el futuro es lo mejor. Así lo creo.

Woo Bin no se veía muy convencido.

_¿Estás segura que no es una excusa para alejarte de mí? Porque si es así, prefiero que me lo digas ahora. Te amo de una manera que en otro tiempo consideraría irracional; pero si no quieres regresar conmigo, prefiero que seas sincera y me lo digas ahora.

_¿Para qué? ¿Para retirarte en paz?

_Para seguir luchando… Lo que no quiero es bajar la guardia, sabiendo que hay otra persona de por medio.

Hablaba de Seung Joong.

_No se trata de eso _dijo Jin Hee, satisfecha de saber que estaba dispuesto a luchar por ella_. Pero, toma en cuenta que una infidelidad no es algo fácil de perdonar. Y es mejor que sepas, que si las cosas entre nosotros no se hubiesen dado como se dieron, con un matrimonio concertado, sino como un noviazgo normal… jamás te habría perdonado así te arrodillaras de por vida. Esta será la primera y última vez que perdone algo así. Espero que nunca lo olvides.

Woo Bin bajó la cabeza.

_No habrá próxima vez _habló, apretando su mano entre la suya_. Y aunque sea difícil aceptarlo, haré lo que pides… te daré el tiempo que necesites.

Yun Seo despertó con el llanto de su hijo, se levantó esperando encontrarse en su pequeña habitación… pero estaba en un sitio muy diferente. Había olvidado momentáneamente que estaba en casa de Ji Hu. Aun no como una pareja; pero tanto ella como sus hermanas vivían con él.

Se calzó las pantuflas y se dirigió hacia la habitación contigua… Los horarios de Yong Hyuk seguían siendo principalmente nocturnos. Así que debía alimentarlo antes de seguir durmiendo. Cuando abrió la puerta se encontró a Ji Hu con el pequeño en brazos, alimentándolo con un biberón.

_¿Por qué te has levantado? _parecía regañarla_. ¿No te dije que yo me encargaría esta noche? Regresa a la cama y descansa.

Yun Seo vaciló momentáneamente antes de volver a la cama. Tomó su almohada y la abrazó, estaba tan feliz que sentía deseos de gritar. Luego encendió una lámpara y se colocó el anillo que Ji Hu le había regalado. Le había dicho que pertenecía a su madre, lo que lo hacía mayormente significativo. Se casarían en cuanto Jun Pyo y Jan Di regresasen de luna de miel. Faltaba casi un mes para eso y aun le costaba creerlo.

Al día siguiente Ji Hu se fue para la clínica, dejando instrucciones precisas a la servidumbre para que atendiera las órdenes de Yun Seo. La presentó como su prometida, informándoles que viviría allí. Aquello causó sorpresa y conmoción en todos. Especialmente, por el gran parecido del pequeño con él, era indudable que el niño era suyo. Pero a todos le alegró la noticia. Desde la muerte de su abuelo había quedado solo. Ahora, finalmente tenía una familia. Los detalles no eran de su incumbencia.

Las hermanas de Yun Seo empezaron a asistir a la preparatoria Shin-Hwa, donde a pesar de su origen, no tuvieron problemas para adaptarse. Ya que en cuanto sus compañeros se enteraron que eran cuñadas de uno de los legendarios F4, fueron aceptadas de inmediato. Especialmente, por las hermanas gemelas de Woo Bin, quienes cursaban el mismo año que Ji Hye, la mayor de las dos.

_No sabíamos que Ji Hu sumbae estuviese casado _declaró Sung Ah, mientras se dirigían hacia su limosina.

Ji Hye y Mi Yun se miraron una a la otra. Sentían algo de vergüenza por la situación de su hermana.

_Es una lástima que todos se hayan casado _continuó Jung Ah algo nostálgica_. Especialmente Yi Jeong sumbae. Cuando éramos pequeñas, prometió esperarnos.

_Es cierto, igual nuestro hermano.

Ambas rieron al recordar que de pequeñas querían casarse con él. Luego, subieron a su limosina y las hermanas de Yun Seo a la suya. Ji Hu había dispuesto un vehículo para ellas. La verdad es que las había provisto de todo lo necesario para que no fuesen discriminadas. No quería que pasasen por lo mismo que Jan Di. Aunque, los tiempos eran otros. Ya no había un Jun Pyo repartiendo tarjetas rojas.

Pocos días después, Woo Bin y Jin Hee estaban de regreso en Seúl. Ya se habían puesto de acuerdo para que ella pasase unas semanas con Jae Kyung. Así que en cuanto la dejó en casa de ésta, se fue directo a ver a Hye Sun. Cuando llegó al apartamento, ella corrió a abrazarlo.

_¡Tonto, tonto, tonto! _le decía_. Me has tenido con el alma en un hilo. ¿Sabes que estuve a punto de ir a casa de tus padres? ¿Dónde estabas?

Woo Bin la miró de frente.

_Siento que te hayas preocupado _dijo_. Pero, te envié un mensaje. ¿No lo recibiste?

Ella asintió.

_Sí, lo recibí… pero aun así me preocupé, debiste llamar.

Ella sabía que las cosas no estaban bien, Woo Bin hacía tiempo no era el mismo y había regresado peor. Pero quería ganar tiempo hasta encontrar una manera de retenerlo.

_Siento no haberlo hecho _él se disculpó mientras tomaba asiento_. Pero, preferí esperar para hablar contigo en persona.

Ella se alejó unos pasos.

_Hablaremos en otro momento _caminó hasta la cocina_. Apenas acabas de llegar y lo mejor será que descanses. Yo prepararé la cena.

_Esto no puede esperar.

_Pues yo no pienso escuchar _tapó sus oídos en una actitud infantil.

Woo Bin caminó hasta ella y bajó sus manos.

_Actuemos como adultos, ¿quieres?

_¡No quiero escucharte…!

_Pero tendrás que hacerlo...

Hye Sun permaneció inmóvil por algunos minutos, mientras sentía que la sangre se agolpaba en su cabeza.

_¿Piensas regresar con ella? _las lágrimas corrían por sus mejillas

Woo Bin hizo una pausa, no quería meter a Jin Hee en la conversación; pero era necesario. Necesitaba dejar las cosas claras.

_Así es _dijo, mientras asentía_. Regresaré con mi esposa.

Hye Sun actuó por impulso y le dio una bofetada de la que se arrepintió casi al instante mismo. Pero no se disculpó, no soportaba la idea de perderlo, y menos por alguien que ella no consideraba suficiente mujer para él.

_¡Por todos los cielos Woo Bin! _hablaba en voz alta_. Ella apenas acaba de salir de preparatoria. ¿Qué puede saber de la vida, del amor, de ti? ¡Nada…! ¡Nada…! En cambio yo…

No terminó la frase, se dejó caer en uno de los sillones, llorando desconsolada. Woo Bin se sentó a su lado y le pasó una mano por la espalda.

_Lo siento… no quería hacerte daño. Pero... la verdad es que debimos dejar esto en el pasado. No me di cuenta a tiempo que mis sentimientos habían cambiado, mucho antes de que regresáramos. Y aunque sé que ahora las cosas son difíciles ya verás que estarás bien. Por el apartamento no te preocupes, puedes quedártelo, al igual que los muebles y el auto. Además, he abierto una cuenta a tu nombre para que puedas rehacer tu vida sin necesidad de recurrir a nadie.

Esto último lo dijo, refiriéndose a su antiguo amante.

_¿Intentas comprar mi dolor?

_Solo quiero que estés bien.

Ella lo abrazó con fuerza.

_Entonces no me dejes. Si quieres volver con ella hazlo… pero no me dejes.

Woo Bin se apartó de ella sutilmente.

_Lo que voy a decir no lo diré por lastimarte; pero realmente amo a esa niña recién salida de preparatoria. Espero lo entiendas y aceptes lo que te ofrezco. Aunque ya no seas más parte de mi vida, fuiste alguien importante y como te dije, quiero asegurarme que estés bien. Ahora… por favor deja que me marche.

Se dirigió a su habitación y metió su ropa en varias maletas mientras ella lo acosaba con sus suplicas.

_¡Ya no hay vueltas atrás! _tuvo que ser más firme.

La expresión de Hye Sun cambió.

_Te arrepentirás _dijo, sentándose en el borde de la cama.

_¿Me estás amenazando? _así lo había sentido.

Ella sonrió levemente.

_No voy a mover un dedo; pero sé que te arrepentirás.

Ji Hu entró a la habitación de su hijo para darle un beso de despedida. Se inclinó levemente sobre la cuna y besó su frente. Estaba dormido, así que lo hizo con cuidado de no despertarlo. Pero, cuando ya se marchaba, un movimiento en la habitación contigua captó su atención. En un descuido o quizás para escuchar el llanto del bebé en caso de que llorase, Yun Seo había dejado la puerta abierta mientras se vestía. Contempló como hacía la toalla a un lado, mientras terminaba de abrocharse el sostén. Después tomó una crema humectante y empezó a untarla en sus piernas. Primero una, luego la otra… Tras unos minutos de aquella contemplación, Ji Hu empezó a notar la tensión que se generaba en todo su cuerpo. Cerró los ojos y se alejó de allí sin ser descubierto. Sin embargo, aquel momento se quedó plasmado en su memoria, atormentándolo durante todo el día.

Después de atender su último paciente, se reclinó en su silla suspirando profundamente. Vivir bajo el mismo techo de la mujer que amaba no era tan fácil como había creído. No cuando habían decidido esperar un tiempo antes de dar ese paso. Lo habían platicado cuando ella aceptó mudarse para su casa.

El siguiente fin de semana, cuando empezaba a creer que todo estaba bajo control, las hermanas de Woo Bin invitaron a Ji Hye y Mi Yun a pasar esos días con ellas.

_¡Por supuesto! _había dicho Yun Seo con total tranquilidad, cuando le aseguró que eran personas de confianza. Y como los pocos sirvientes que conservaban de planta estaban libres, quedaron a solas con su bebé.

_¿Y ahora qué haremos nosotros? _preguntó Yun Seo, cuando sus hermanas se marcharon. La situación era un poco rara, tenían toda la casa para ellos y las ideas que se venían a su mente no eran nada castas.

Él parecía inexpresivo, más de lo habitual…

_Qué tal si salimos con Yong Hyuk _sugirió, desviando las cosas.

Ella asintió, esa idea le gustó muchísimo.

Fue la primera vez que salieron como una familia. Estuvieron de regreso al anochecer. Ji Hu acostó a Yong Hyuk en su cuna, mientras ella preparaba la cena. No estaban casados; pero empezaban a sentir como si lo estuviesen. Y era natural sentirse así. Se amaban, tenían un hijo y vivían bajo el mismo techo. Solo faltaba compartir la cama con todo lo que esto implicaba. Yun Seo quería apartar esas ideas de su cabeza, pero él no le hacía las cosas fáciles. Cuando terminó de cocinar, sintió unos brazos fuertes rodeándola por la espalda.

_¿Puedo probar?

_Por supuesto _respondió ella, tomando un poco para llevárselo a la boca_. Pero ten cuidado, aún está caliente.

Ji Hu tomó el cucharon… pero en vez de probar la salsa, devolvió el cucharon a la olla y terminó besando sus labios. Ella cerró los ojos respondiendo de inmediato. Fue un beso corto, pero cálido y lleno de pasión.

_Yo pondré la mesa _dijo él, separándose con tranquilidad.

Yun Seo se llevó una mano al pecho para sentir los latidos de su corazón. Aquella cercanía la había hecho estremecer. Los recuerdos de lo ocurrido en Nueva Caledonia se hicieron presentes. Él había actuado bajo los efectos del alcohol y aunque en aquel momento lo negase, hasta cierto punto, ella llegó a disfrutarlo. Ese era el motivo por el que su cuerpo reaccionaba de aquella manera.

Después de cenar, subieron a la habitación de Yong Hyuk para verificar que estuviese bien.

_Estoy seguro que dormirá hasta mañana _dijo él, apenas tocando su frente.

Yun Seo sonrió, hasta en su plácida manera de dormir se parecía a su padre.

_¿Te parece si vemos una película? _preguntó en voz baja.

_Claro _respondió él_. Pero que sea en tu cuarto.

_¡En mi cuarto! _eso le había sorprendido.

_Lo digo por Yong Hyuk _agregó rápidamente Ji Hu_. Por si surge algo.

Yun Seo sonrió, asintiendo un poco avergonzada de haber pensado otra cosa. Además, donde sea que estuviesen, estarían a solas.

Se sentaron en la alfombra, recostados a la cama. Yun Seo había elegido una comedia para desviar su mente. Sin embargo, aquello no resultó. Aunque la película era bastante buena, ninguno se rió ante las situaciones cómicas.

_Estuvo muy divertida _dijo Yun Seo al final, a pesar de no haberse reído una sola vez.

Ji Hu sonrió a medias y se puso de pie para marcharse.

Ella se inclinó levemente.

Él hizo lo mismo.

Ella sonrió.

Él le devolvió la sonrisa.

Pero, ninguno de los dos se movió de su sitio.

Se quedaron algunos minutos más mirándose de frente… hasta que Ji Hu metió su mano por debajo del suéter de Yun Seo y la ayudó a sacárselo por encima de su cabeza. Fue un impulso… pero de ahí en adelante simplemente se dejaron llevar por lo que ambos deseaban. Se desvistieron rápidamente, dejando las reservas de lado. No había tiempo para fingimientos, no cuando llevaban tanto tiempo deseándolo. Él se sentó en medio de la cama y ella sobre él, uniendo sus cuerpos en total sincronía. Casi como si tocasen música…

El mismo ritmo, la misma melodía.

La escena no podía ser más erótica. El cuerpo de Ji Hu, firme y varonil. El de Yun Seo, femenino, voluptuoso a causa de la maternidad.

_Te amo _dijo él en un susurro.

_También te amo _respondió ella con voz ahogada.

Llegaban al clímax juntos… sincronía de principio a fin.

Cuando Woo Bin le indicó que se quedaría con Jae Kyung, Jin Hee nunca imaginó que se hospedarían en un hotel. Pero Jae era de la idea, que debía pasar aquel tiempo en un ambiente neutral. Se hospedaron en una suite de lujo que su familia tenía reservada para su uso, en uno de sus hoteles.

_No hay nada mejor para subir el ánimo que ser tratadas como unas reinas _decía Jae Kyung, mientras las masajistas les colocaban unas rocas tibias a lo largo de la columna. Aquello era conocido como masaje geotermal, una técnica antigua, que últimamente tenía mayor difusión.

Después de almorzar, se fueron a la piscina a tomar un poco de sol. Y apenas hicieron su aparición, muchas miradas masculinas voltearon en su dirección. Jae Kyung llevaba un vestido de baño enterizo bastante sensual, gafas de sol y su largo cabello oscuro cayéndole sobre los hombros. La apariencia de Jin Hee era similar; pero su traje era un modelo de dos piezas bastante sexy.

Se recostaron bajo la protección de una sombrilla. Jae Kyung se mantuvo pendiente de todo lo que ocurría a su alrededor, mientras Jin Hee cerraba los ojos para meditar un poco. Después de todo, se suponía que eso era lo que haría. Además, era inevitable pensar en Woo Bin… lo amaba y aunque existían dudas, deseaba que aquel reencuentro fuese el cierre de una vida de indiferencia. Pero, también estaba Seung Joong… Tocó sus labios recordando el beso. Por más que amase a Woo Bin, no podía negar que aquel beso le había gustado. Además, nadie la entendía mejor que él.

_¡Mira lo que viene ahí! _exclamó Jae Kyung, dándole un codazo a Jin Hee para que abriera los ojos.

Ella se sobresaltó un poco, luego bajó sus gafas de sol para observar mejor, encontrándose con unos muy bien marcados músculos abdominales. Era un cuerpo realmente perfecto. ¡Está guapísimo! Agregó Jae Kyung, con una sonrisa pícara antes que Jin Hee levantara la vista hacia su rostro.

_¡Seung Joong! _exclamó con la boca abierta, al darse cuenta que el dueño de aquel cuerpo era su mejor amigo.

_¿Lo conoces? _Jae Kyung también estaba sorprendida.

Jin Hee volvió a colocarse las gafas de sol y estirando la mano, alcanzó su pareo y se lo echó encima. Le avergonzaba que la viera en un biquini tan pequeño. Jae Kyung vio con sorpresa como se enrojecieron sus mejillas y volvió a dirigir su mirada hacia el mesero.

Seung Joong llevaba una bandeja con algunos tragos, los entregó a un grupo de chicas que querían comérselo con la mirada y cuando regresaba a la barra, notó a una hermosa morena de ojos negros que lo miraba con sorpresa. Luego depositó la vista a su lado, reconociendo de inmediato a Jin Hee.