Cáp. 10: ¿A quién reclutarás?

El lugar carecía de alegría o emoción es más, era algo nostálgico. No completamente redondo u ovalado ni suficientemente iluminado. Estaba húmedo e igual de verde que el bosque de Forks. Tal vez Gracie diría que era tenebroso. Pero se me hacía acogedor. Silencioso e increíblemente secreto. Un buen lugar para pensar o para simplemente permanecer en silencio dejando que el tiempo pase.

Bella apretó con más fuerza mi mano cuando avanzamos lo suficientemente como para que yo distinguiera a quienes estaban al otro lado del campo. Eran un gran grupo de personas tan dispares como hermosos.

Casi junto a Carlisle estaba una mujer de aspecto latino. Algo pequeña pero de seguro era de la misma estatura de Bella. Tenía largos cabellos negros y lacios, sueltos, cayendo sobre su espalda como una fina cortina. Llevaba ropa holgada y botas de excursión. Tras ella, dos hombres me observaban fijamente. Uno parecía un niño de 14 años a lo sumo. Tenía el pelo castaño y los hombros estrechos. Llevaba ropa similar a las de la mujer. El otro era el más alto. Tenía el pelo rubio y su porte era semejante al de Jasper.

Me di cuenta de que Bella y Jasper tenían la misma expresión cuando dejé a mis ojos vagar por los rostros familiares y me topé con él. Me pregunté como me sentía en mi anterior vida con la relación y la cercanía que ellos dos tenían.

Bella y yo caminamos hasta situarnos justo junto a Carlisle, a su izquierda. A la derecha se encontraban Jasper y Emmett.

Bella se puso frente a mí justo antes de que un borrón rosa cruzara el campo y colisionara conmigo. El borrón estuvo a punto de golpear a Bella pero se detuvo a tiempo, esta le gruñó amenazante.

Alce una ceja confundido.

─ ¿Se puede saber qué haces, Bella? ─chilló la mujer frente a nosotros─

Tenía el cabello rubio rojizo, rizado y largo. Sus ojos dorados me miraban con sorpresa y felicidad pero su postura señalaba algo que no me agradaba en lo más mínimo: que estaba dispuesta a golpear a Bella para llegar a mí. Le fruncí el ceño molesto y ella parpadeo rápidamente.

─¿Qué parece que hago, Tanya? ─gruñó irónicamente Bella─. Evito que tumbes a Edward.

─No iba a tumbarlo ─bufó─.

─¿A no? ¿Y entonces que pensabas hacer al lanzarte con tanta fuerza contra él?

Ella la ignoró.

─¿De verdad eres tú, Edward? ─me pregunto intentando mover a Bella─.

─¿Quién eres tú? ─pregunté cauteloso─.

─Soy Tanya de Denali, en Alaska.

─¿Alaska? ─asintió con ojos esperanzados, Bella se removió incomoda─.

Por un momento me distrajo la actitud de Bella. Creí notar un leve temblor en sus manos como si estuviera molesta por el simple hecho de que yo esté teniendo esta insustancial charla con la loca que estuvo apunto de estrellarse contra nosotros.

─No lo recuerdo, disculpa ─dije finalmente─.

Tanya me frunció el ceño y Bella se relajó pero no se movió ni un solo centímetro hasta que la primera dio media vuelta y se situó junto a un grupo de cinco personas que se hallaban al otro lado del campo. Sus expresiones iban desde el asombro hasta la ira.

─¿Se puede saber que significa esto? ─demandó el hombre que estaba más cerca de Carlisle─. ¿Qué pretendes ahora? ─la pregunta iba directamente dirigida a Bella cuya expresión había vuelto a ser despistada─.

─ ¿Ah? ─preguntó como si no hubiese sido conciente de que era a ella a quién le hablaban─. ¿Sobre qué?

─No finjas conmigo, Bella ─le gruñó, me ofendió que le hablara así─. ¿Quién es él?

─Soy Edward ─respondí antes de Bella, ella asintió con una sonrisa─.

─¿Edward? ¡Pero si Edward esta muerto! ─gritó furioso─.

─Él es un humano… ─murmuró la mujer junto a él─.

─Es largo de contar ─aseguró Carlisle─. Hablaremos luego sobre esto.

Todos asintieron. Los dos más jóvenes, al parecer, me sonrieron alegremente. Les salude en respuesta. Rodee a Bella con mis brazos y la atraje a mí pegando su espalda a mi pecho mientras descansaba mi cabeza en sus hombros níveos cubiertos por el suéter que estaba usando. Ella se apegó más a mí sonriendo suavemente. Soltó un suspiro.

─Bien ─dijo Alice seriamente─. Los hemos visto venir.

¿Hemos? Me pregunté mentalmente.

─La batalla será aquí. Esta vez no podremos evitarla.

─¿Vendrán aquí directamente? ─preguntó Tanya sorprendida─. ¿Cómo?

─No lo sabemos ─respondió Bella suavemente frunciendo los labios─. No hemos visto a ninguno tomando la desición de traicionarnos y tampoco hemos visto que vaya a ocurrirme algo como para que Dimitri nos encuentre ─se quedo un momento sumida en sus pensamientos─. Aunque apenas sepamos la razón se las comunicaremos.

Todos asintieron.

─Será justo después del cumpleaños de Bella ─anunció Alice─. Estoy segura de ello.

─Eso lo complica todo… ─murmuró Carlisle pacientemente─. Solo faltan tres semanas para eso. Entonces tenemos un mes máximo para que colisionemos. ¿Crees que Stefan quiera ayudarnos esta vez?

─¡De eso nada! ─chilló Bella─. No lo quiero cerca. Si viene lo mataré.

─Entiendo, discúlpame hija.

─No yo lo lamento, Carlisle ─respondió Bella─.

Decidí archivar esa reacción para preguntar luego.

─Pero, Bella ─protestó Tanya del otro lado─. Necesitamos toda la ayuda posible y Stefan quiere asesinar a Aro. Todos ganamos.

─Tanya ─siseó Bella inclinándose levemente─.

Esta parpadeó y retrocedió casi imperceptiblemente.

─Bella tiene razón ─dijo la mujer junto a Carlisle─. Stefan no nos servirá de nada. Él también quiere matar a Bella y a Emmett.

Emmett sonrió como si eso le hiciera sentirse orgulloso.

─No podemos pelear si también tenemos que estar atentos a que nos ataquen por la espalda nuestros propios aliados ─señaló Jasper─.

Hubo un suspiro general.

─Entonces , ¿Qué haremos? ─preguntó el hombre más lejano a Carlisle─.

─No estoy seguro, Garret. Tal vez si llamamos al aquelarre del amazonas ellas nos ayudarían… a Zafrina le encantará ver a Nessie de nuevo.

─A Senna y a Kashiri también les encantaría ─cantó Alice con una gran sonrisa─.

─Peter y Charlotte también vendrían si se los pidiéramos ─meditó Jasper─, aunque me echarían un sermón por ser vegetariano.

─Benjamín y Tia estaban en Suiza la última vez que hable con ellos y eso no fue hace mucho ─aseguró Rosalie─. Si podemos comunicarnos con ellos seguramente podremos hacerlo con Amun y Kebi.

Todos asintieron.

─Entonces cada quién reclutara vampiros a esta causa ─concluyó la vampira de cabello negro─, sin embargo, deben ser cuidadosos a la hora de traer a alguien que pudiera traicionarnos.

Con esas palabras todos comenzaron a marcharse silenciosamente. Bella se giró en mis brazos y me miró a los ojos. Le sonreí.

─¿A quién reclutarás tú?

─A viejos amigos…

Me jaló de regreso al bosque con paso tranquilo. Parecía mucho menos tensa y despistada pero sus ojos se mantenían fijos escudriñando el lugar, cada árbol, cada animal… tendría que acostumbrarme a sentirme sobreprotegido.

Hasta cierto punto me daba cuenta de que era una especie de venganza. Durante la conversación que tuvimos en la tarde se había quejado de que no le permitía hacer nada cuando era humana, de que con suerte la dejaba conducir su propio coche. Parecía que ahora ella me estaba tratando de la misma manera.

─¡Oye, Edward! ─me gritó Emmett un poco más adelante─. ¡Date prisa que está por comenzar el documental!

─¿Documental?

─La hibernación del Oso Grizzli tercera parte ─recitó Bella─.

Hubo un silencio largo luego los dos rompimos a reír coreados por Alice y Jasper que estaban junto a Emmett.

─Puedes ver la repetición, Emmett ─se quejó Rosalie─.

─Nada de eso ─aseguró Emmett retomando el camino por entre los árboles─.

Horas más tarde Bella y yo nos encontrábamos dormitando junto a la ventana de la sala en el enorme sofá blanco. Disfrutaba del inusual brillo de su piel y de su olor concentrado acentuado deliciosamente por el aroma de la luz del sol. Era todo un espectáculo tenerla así entre mis brazos, saber que es mía, que me ama, qué es mi esposa… aunque estaba estudiando proponerle a Bella que se case conmigo de nuevo, después de todo, yo no recordaba casi nada de ese momento y tenía derecho a vivirlo.

─¿A quién reclutarás tú? ─repetí─.

Casi lo había olvidado.

─¿Ah? ¡Sí! Les llaman los "Sabishiro". Son antiguos amigos míos. Los conocí justo después de que murieras. Ellos nos ayudaron mucho.

─¿Tienen dones?

─La mayoría, sí. Pero todos comparten un don en particular.

─¿Cuál?

─La lucha. Son excelentes. Los mejores en nuestra raza. Creo que por ello los Vulturis no han podido apropiarse de ninguno de ellos. También tienen una conciencia antigua… te encantarán ─de pronto se había emocionado tanto que su voz sonó bastante más aguda de lo normal─. ¡Son guerreros Samurai!

─¿Samurai? ¿En serio?

─Si. Fueron convertidos hacia 1865, aproximadamente… No están muy seguros porque se desorientaron un poco después de que sucedió pero con el tiempo recobraron sus conciencias y retomaron su camino.

─¿Son vegetarianos?

─Es difícil de explicar… creo que debes preguntárselo a ellos.

─O a mí ─rió Alice entrando junto con Jasper─. Soy la experta en dar explicaciones incomodas.

Reí junto con Jasper. Bella le frunció el ceño.

─Los Sabishiro son antiguos Bushi así que no es importante en realidad el matar o no matar humanos. De hecho, solo viven para la guerra y por el honor de ella.

─O sea no lo son.

─No ─rió─. Pero estoy segura de que nos ayudaran, después de todo, Saikou-sama haría cualquier cosa por Bella.

Esta se tensó tanto que lucía más como una estatua de mármol.

─¿Qué sucede, Bella?

─Nada, nada… no te preocupes.

─Saikou Naomi es la líder de los Sabishiro, es la única mujer samurai que he conocido. Se supone que las mujeres no pueden serlo ─aclaró─.

─Saikou-sama era la esposa de Saikou Hajime, tras su muerte ella guió al grupo hacia la venganza ─me dijo Jasper seriamente─. Necesitaban recuperar el honor perdido tras la caída de su líder.

─Entiendo. Pero ¿Por qué simpatiza tanto con Bella?

─Porque en esa época la posición de Bella era prácticamente la de líder. Carlisle no apoya la venganza y Bella no estaba en condiciones de olvidarla. Ninguno de nosotros, en realidad ─musitó Alice─.

─¿Venganza?

─Los Sabishiro nos ayudaron a vengarte, Edward ─dijo Bella con voz firme─. Juntos destruimos al vampiro que te mató.

─A ojos de Saikou-sama, Bella es la líder de nuestra familia ya que Carlisle no estaba con nosotros.

─Con el tiempo entenderás que para nuestro padre toda vida es importante. Él no conciente la idea de matar a alguien al menos que sea para salvar a otro ─razonó Alice─.

─Además estoy seguro de que Isao-san querrá ver a Rosalie.

De pronto un gruñido seguido de varias carcajadas inundó toda la casa. Bella y Alice se pusieron de pie de un salto y nos arrastraron a Jasper y a mí hasta la ventana. Afuera estaba un muy cabreado Emmett dando vueltas en círculos pequeños mientras se pasaba la mano por la cabeza repetidamente. Parecía estar girando sobre su propio eje. Rose permanecía a su lado con los brazos cruzados mirándolo ceñuda mientras que Esme y Carlisle estaban apoyados a la casa riendo con fuerza.

─Emmett, ya cálmate. Estas haciendo una tormenta de un vaso de agua.

─No quiero que venga.

─Es nuestro amigo ─Emmett la miró mal─. Bueno, de todos menos de ti, pero no puedes negar que nos ayudó mucho y que definitivamente será bueno tenerlos aquí esta vez.

─No me interesa. No quiero que venga.

─Emmett ─advirtió─.

─¡No quiero que venga!

No pude suprimir la carcajada que me produjo la expresión terca de Emmett. Estaba claro de que esa persona no le agradaba. Pero también estaba seguro que terminaría accediendo.

Bella y Alice aparecieron de pronto junto a Rosalie con gesto serio lo que me sobresaltó. ¿En qué momento se había separado de mí?

─Emmett ─dijo Bella suavemente─, no te permito que hagas este tipo de escenas por Yoshiko-kun. Tú sabes que él nos aprecia mucho.

─Sobretodo a Rose ─refunfuñó─.

Jasper rió entre dientes.

─Accederá ─murmuró─. A él también le agrada. Lo único malo es que pasa mucho tiempo con Rosalie.

─Esta celoso.

─En un principio yo también lo estaba ─lo miré con los ojos como platos─. Saite-san tiene el mismo carácter de Alice, lo verás cuando lleguen, por un momento creí que él era el indicado para ella en vez de mí.

─Vaya…

─Disfrutaré riéndome de ustedes cuando el momento llegue.

─¿De mí?

─Claro. Piénsalo. Si Rosalie y Alice tuvieron pretendientes entre sus filas imagínate que pasó con Bella que era la "soltera" del grupo.

El aire se me atoró en la garganta.

─Kouto-sama siempre estuvo interesado en ella pero no hay de que preocuparse, también la respeta y entiende que ella te quiere. Aunque le sorprenderá saber que estas aquí. ¿Me preguntó que hará?

─Nada ─me apresuré a responder─. Sé algo sobre los japoneses, ellos no toman a las compañeras de otros hombres.

─Al menos en esa época ─aclaró─.

─Ya basta, Jasper.

Él rió y se encaminó hacia la puerta. Lo seguí intentando no ahogarme imaginando como se había comportado aquel vampiro asiático fanático de la disciplina, experto en combate, perseguidor del honor y todas esas cosas que se expresan en el código por el que vivían. Me preguntaba si Bella lo habría llegado a querer o a admirar. Podría soportar ambas cosas. Estaba seguro de eso.

Jasper se volvió a reír.

─Mira ─me dijo─, Emmett ya ha cambiado de opinión.

Del otro lado del salón se encontraba el grandote blandiendo una espada de mango negro. Parecía bastante más gruesa que las espadas normales aún así, temía que fuera a romperla si seguía cortando el viento a tal velocidad.

─Saikou-sama aceptó y dijo que ya venían para acá. Así que a más tardar mañana en la mañana estarán aquí ─cantó Bella─.

─Esa es una gran noticia ─felicitó Carlisle─. Me interesa hablar con Kouichi-san. Ha pasado mucho tiempo.

─Lo sé. Hace tiempo que no hablo con Yukimaru-kun. De seguro debe haber perfeccionado su don desde la última vez que nos vimos.

─Seguramente. Ahora, ¿Cuándo se realizará la conversión de Edward?

─No tenemos porque preocuparnos por eso ahora ─aseguró Bella─. Lo haremos más adelante, cuando no estemos tan atareados como ahora. Cuando Edward sepa más sobre los de nuestra raza.

─Bella no podemos protegerlo mientras luchamos.

─Yo lo haré.

─Sabes perfectamente que debes estar en el campo de batalla ─le dijo Jasper mirándola fijamente─. Y Edward no puede estar ahí siendo humano.

─Y también sabes que no te separarás de él ─le apoyó Alice─ y que si no puede defenderse lo matarán ¿Dejarás que eso pase?

─¡Claro que no! ─chilló Bella─. Pero es tan pronto…

─Todo estará bien, amor ─le susurré mientras la abrazaba─. Haz esto pronto. No podría quedarme esperando sin saber si regresarás a mí. Permíteme estar contigo. Protegerte…

─Edward ─musitó─. No soportaría perderte de nuevo. Por favor, permíteme ocultarte. No dejaré que nada malo te pase. Pero no entres en la batalla, no me pidas que te convierta ahora. No lo digas…

Le sonreí suavemente.

─Bella, conviérteme.

Zaluiito00sss

Aquí les traigo otro cap!

Espero ke les guste y me digan que tal va la trama :D

la siento lenta pero tengo un motivo jajajajaj

ke tal el grupo japonés? Se me ocurrió de repente después de todo los rumanos son los enemigos en esta vuelta ^^

ya ya! Ojala les guste xD