Hola.

Pues bueno, aquí estoy yo revisando mi fic después de tantos años tenerlo abandonado. Sólo puedo reírme cuando lo leo y pensar en cómo era yo cuando lo empece a escribir, cómo era mi mundo y todas esas cosas. He cambiado y no puedo creerme cuánto.

Lo importante: Me he puesto a corregir bastantes fallos que he ido viendo cuando releo la historia. Espero que esté mejor ahora y quede menos ugh.

Disclaimer: Twilight no me pertenece.

[22/1/16]


Oscuridad

Oscuridad y frío. Me rodeaba, me asfixiaba y me tenía cegada. Me absorbió hace ya mucho tiempo, creo. Me impedía ver y sentir. Quería gritar, pedir ayuda; pero yo estaba segura de que nadie me escucharía. Sabía que nadie podría sacarme de aquel vacío.

Yo era como un fantasma. Me sentía suspendida en medio de la nada, fría y oscura; vacía y sin dolor, por fin.

Di vueltas a ese pensamiento unos momentos. Tal vez era bueno quedarme un rato. Evitar la realidad, tener unos momentos de paz en que mi pasado y mis recuerdos no me atormentaran día y noche. Tal vez, solo tal vez; era mejor quedarme suspendida en este vacío para siempre...

Y la oscuridad lo era todo, hasta que poco a poco, como al subir el volumen de una radio; pude sentir algo. Al principio era un calor reconfortante en algún punto de mi pecho, pero fue incrementando con rapidez. Ya no tenía frío, sí, pero ahora sentía como si me estuvieran quemando viva. Que alguien me mate, por favor. Ayudadme...

Intenté ignorar aquel calor que me volvía cenizas como pude. Para distraerme con otra cosa, presté atención a mis otros sentidos.

Sabía que estaba acostada en tierra mojada. ¿Estará lloviendo? No lo sé. Sabía que estaba lejos de la civilización humana. Sabía que había alguien conmigo. ¿Enemigo, amigo? Tampoco lo sé.

Por encima del ruido de mi corazón, que palpitaba como el de un colibrí asustado, escuchaba cada respiración de cada animal a mi alrededor. Podía oler la tierra debajo de mí, escuchar cada soplo de viento que atraía más olores y más sonidos.

Aún en la oscuridad que era mi vista, podía sentir algo. Algo detrás de los ojos. No sabía exactamente qué era aquello tan débil, pero no pude analizarlo mejor porque entonces mi corazón alcanzó la máxima velocidad, arqueando mi espalda. Creí que iba a despegar, pero me mantuve en la tierra.

Había calor en todas partes. El calor abrasador y el ruido habían inutilizado los otros sentidos. Más calor. Más ruido. Apreté los dientes intentando contener un grito.

Repentinamente se detuvo; ahora no habían sonidos, no había calor, ni dolor. Era como si el tiempo se hubiera detenido.

Abrí los ojos, por fin.

Tenía razón con lo de la tierra mojada; estaba lloviendo, también. Debía de estar en algún lugar de una montaña, y había alguien a mi lado. Sabía que había algo que fallaba, algo debería estar, pero no estaba; no lo pensé mucho porque mi atención fue desviada.

— ¿Bella?- Dijo la persona que estaba a mi lado. No era humano, lo supe al instante. Sus ojos dorados lo delataban. Espera, ¿Dorados? Forcé a mi memoria recordar su nombre, pero no lo ubicaba-¿Estás bien?

Su pregunta me confundió. ¿A qué se refería con "bien"? ¿Estaría yo "bien"? No contesté. Mientras pensaba la respuesta, otra parte de mi mente analizaba aquel sujeto ya que mis sentidos habían regresado, y mejorados. Era vampiro, eso lo sabía; de piel blanca como la cal, obvio. Alto, cabello rubio; ropa de colores cálidos manchada de sangre. ¿De quién sería? Seguí mirándolo, sin pestañear. Aún esperaba mi respuesta, pero no pude responderle. Miraba sus ojos, dorados, como los de él. De repente a mi mente vinieron un montón de imágenes, recuerdos, pasaron a gran velocidad. Él sonriendo, enfadado, triste, tocando un piano... Edward…

Abrí la boca para contestar, preguntar su nombre, pero aquello que sabía que faltaba por fin regresó. Lo sentía conocido, que ya había vivido antes. Algo que me quemaba por dentro, pero era frío y afilado como el hielo. Dolía, sí; pero no podría especificar dónde. No supe de dónde vino el golpe.

Las palabras murieron en mi garganta. No encontraba las fuerzas para suprimir o ignorar el dolor. Lentamente, giré mi cabeza hasta orientarla al desconocido. Le miré con la boca aún abierta.

¡Ayúdame! Grité, pero ningún sonido salió de mis labios entreabiertos. ¿No había muerto ya? ¿No se había ido aquel dolor, tan conocido, en el vacío? ¿Por qué me castigaban de esta manera?

Intenté distraerme con otra cosa. Busqué desesperadamente algo que me ayudase con mis ojos, pero se volvieron a desviar a aquel vampiro. Se parecía a él, exceptuando el cabello rubio, porque el suyo era de color cobrizo...

Sacudí la cabeza en un intento de despejar la mente, pero fue inútil. Aquellos recuerdos tan valiosos y dolorosos para mí seguían ahí, martilleando mi cabeza a punto de explotar.

Vagamente me fijé en que mi acompañante había caído al suelo de rodillas. ¿Qué le pasa?, Me pregunté. Entonces me miró fijamente y quedé horrorizada. Vi reflejado en sus ojos como el oro la mirada de la "Bella" que me devolvía el espejo todas las mañana antes de ir al instituto...

Quería ayudarle, gritarle, lo que fuera, así que intenté levantarme del suelo embarrado sin éxito. Resbalé y caí de nuevo chapoteando y llenándome de más barro. Lo intenté de nuevo y lo conseguí esta vez. Caminé lo que el dolor me dejó, pero caí de rodillas al lado del rubio. Él seguía mirándome fijamente, pero en el momento en que levanté una mano con mucho esfuerzo para ayudarle, se estremeció violentamente y cuando volví a mirar ya estaba a casi diez metros de mí.

Lo miré sin entender y me devolvió la mirada. Seguía doliéndole, lo sabía, pero podía mantenerse de pie.

— ¿Qué te han hecho?- Gritó casi en un sollozo- ¿Cómo ha podido pasar esto? ¡Por qué te duele! Esto no debería de haber ocurrido - Cayó de rodillas otra vez. Sacudió la cabeza incrédulo, y me siguió mirando con angustia llenando sus hermosos ojos dorados.- ¿Quién te ha hecho esto?

No le contesté. El dolor se multiplicó por sus palabras, si es que podía. ¿Quién...? Me dije. No sabía si reír o llorar. Mi garganta no respondía y tenía la boca seca, no lograba formar palabras coherentes.

—Yo...- Me sorprendí al escuchar esa extraña y a la vez conocida voz. Mi voz.- ¿Yo... no... he...muerto?-Pregunté con esfuerzo desde el suelo.

— ¿De qué estás hablando? - se levantó, mirando sus manos en vez de a mí. Parecía que quería destruirlas- Te he dado una nueva vida, Bella. Ahora eres un vampiro. Tú me lo pediste, ¿No te acuerdas?

Cerré los ojos un momento. Sí que me acordaba de haber pedido eso a alguien en algún momento, pero cualquier pensamiento no superficial era arrastrado por la vorágine del dolor. Me mantuve con los ojos cerrados para poder concentrarme y así evitar perder la conciencia de nuevo. Aún así podía sentirlo temblar y sujetarse contra un árbol para no caerse, su cuerpo inconscientemente girándose para alejarse de mi… Y lo supe. Era yo quien le causaba este daño al desconocido cuyo nombre tenía en la punta de la lengua.

Debía irme. ¿A dónde? No lo sabía; pero tenía que irme, y ya.

Intenté levantarme con esfuerzo. Di un par de pasos tambaleantes. No debo caer, me repetí varias veces como un mantra. Otro paso. Otro más. Otro.

Pero el mundo comenzó a girar a mi alrededor y cuando me di cuenta estaba otra vez en el suelo. Miré a nada en concreto unos instantes, repentinamente exhausta. Cerré los ojos. Tal vez si descansara un poco, controlaría mejor el dolor, pensé, ya lo hice una vez y puedo repetirlo.

Y aquel vacío me arrastró a las profundidades de nuevo. Me dejé llevar por aquel bálsamo fresco y reparador. Entonces dejé de sentir nada, el dolor se había ido; por fin.

Oscuridad, fría, vacía sin dolor.

Tan exquisita, tan mortalmente adictiva...

Tan fácil...