And i love her

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Cogió rápidamente el celular al escuchar la alarma.

– Cinco de la mañana – murmuró el moreno mientras lo apagaba.

Dijo cinco minutos más y ya habían pasado dos horas. Estiró ambos brazos y piernas con algo de pereza, ya no tendría tiempo ni para ducharse.

Se sentó al borde de la cama mirando la ventana, podía observar cómo iban saliendo los primeros rayos del sol y el cielo se iba aclarando al contacto con esos. Sin duda ya era demasiado tarde.

Antes de ponerse de pie miró la delgada silueta femenina recostada atrás de él, solo las mantas cubrían su desnudes. El rostro de la muchacha se encontraba enmarcado por unos cuantos mechones que a su vez le daban apariencia de serenidad. Era tan raro pensar que por las mañanas tuviera tanta energía y vitalidad como para hacer volar hasta al hombre más fiero.

Escucho pasos en el piso de arriba y dejó aquellos pensamientos de lado para dar paso a otros: Tenía que irse rápidamente de ese lugar. Se dispuso a vestirse, mas no encontraba sus bóxers, seguramente ella los tendría puestos. Levantó las sabanas que la cubrían y dicho y hecho, ella los tenía.

Ahora solo tenía dos opciones:

A. Despertar a Sakura.

B. Irse sin bóxers.

Obviamente eligió la "A", la cual tuvo efecto luego de tres intentos fallidos.

– ¿Qué sucede? – preguntó la pelirrosa aun soñolienta, tapándose los ojos con las manos.

– Mis bóxers – ordenó el moreno con tono frío y calmado, clásico en él.

Sin oposición alguna, Sakura se los entregó y rápidamente se cubrió con las mantas.

– Pensé que ya te habías ido – manifestó la muchacha tratando de romper el silencio.

– Se me hiso tarde – respondió secamente él.

– La próxima semana se va nuevamente de misión – habló ella, aunque más parecía un ruego. Levantó el rostro y buscó con la mirada los ojos de él –, ¿Volverás?

– Probablemente – dicho esto salió del dormitorio y del apartamento.

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Se encontraba caminando por las calles Konoha. En sus labios sostenía lo que probablemente sería un cigarrillo.

No era la primera vez que estaban junto y tampoco sería la última-de eso estaba seguro-y siempre era lo mismo: fiesta, alcohol y sexo. Tal vez sonara algo burdo, pero era la única forma en que lograba estar con ella. Y no es que ella se opusiera a estar con él, sino era para aplacar ese sentimiento de "culpa" que ambos sentían. Él, por desear a la mujer de otro, de su mejor amigo; y ella por serle infiel a este último. Debía admitir que por primera vez sentía que Naruto le había ganado, pero eso no lo detenía.

Él la amaba, a su manera, "al estilo Sasuke" se podría decir, mas nunca se lo diría.

Toda su vida se la había pasado alejándola y llamándola molesta y no sería ahora cuando cambiara su opinión y menos sabiendo que solo llenaba ese vacío que dejaba Naruto al irse de misión. Su orgullo no se lo permita, era más grande que cualquier cosa que podría sentir y es cuando pensó en esto cuando una frase se le vino a la mente.

"Perder tu orgullo por la persona que amas o perder a la persona que amas por orgullo"

La respuesta era más que obvia.


¿Cuál creen es la respuesta?

Gracias por leer :)