"The Happiness Story Contest"

Nombre del O.S.: Encrucijada

Autor: dark warrior 1000

Pareja: Edward/Bella

Summary: Que Isabella enfrentara su pasado le permitiría a un grupo de niños tener un futuro. ¿Podrá dejar de lado el miedo y el orgullo? ¿Podrá arriesgarse a abrir la caja de Pandora?

Rating: T

Nota del Autor: todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama es mía.


Encrucijada

Fear

Jake apretó ligeramente mi brazo tratando de animarme. Ambos sabíamos que el nuestro era un caso prácticamente perdido pero necesitábamos intentarlo, agotar todas las chances disponibles antes de jugar la última carta, una que me negaba a utilizar.

- Bells tranquila, tal vez tengamos suerte y no haya necesidad ni siquiera de evaluarlo- me dijo tratando de reconfortarme. Conocía bien mi historia, a fin de cuentas fue a él a quien recurrí dos años atrás, cuando destrozaron mi corazón. Fue el quien me confortó, quien secó mis lágrimas, quien me ayudó a salir de la oscuridad día a día... el y los niños.

Lo miré con ternura. Mi amigo era como un niño grande, sus ojos brillantes, siempre dispuesto a ver lo bueno de la vida a pesar de las dificultades que había atravesado. Yo había sido así tiempo atrás, pero la vida me había pasado factura y en algún lugar del camino había perdido la mirada inocente, el realismo mágico que te permite confiar en que todo saldrá bien… el dolor y el miedo a salir lastimada los habían desplazado.

Golpeamos la puerta de la oficina del gerente del banco y entramos como nos había indicado la secretaria apostada en la recepción - Jake, Bella- nos saludó gentilmente el señor Taylor- Siéntense por favor.

El ambiente se notaba tenso, sin poder contenerme le pregunté- ¿Ha conseguido que nos extiendan el plazo de la hipoteca?

Nos miró con una expresión de verdadera pena- Lamentablemente no, y les aseguro que Ben va a asesinarme por ello. La deuda pertenece a un holding - emitiendo un suspiro agregó- ustedes ya están atrasados y si no efectúan un pago antes de fin de mes, el titular de la hipoteca estará en condiciones de ejecutarla.

- ¿Así sin más?- pregunté mortificada- ¿Realmente no podemos hacer nada?

- Son las condiciones que aceptaron cuando firmaron el contrato- nos dijo con tristeza. El conocía bien la causa de nuestro atraso. Seis meses antes había llegado a nuestra casa-hogar tres hermanitos en absoluto estado de abandono, mantenerlos con vida nos había costado todos nuestros fondos y los que pudimos recaudar de la comunidad. Cada uno de los voluntarios que trabajaban con nosotros, entre ellos Ben el hijo mayor del señor Taylor, pasamos días y días en el hospital mientras los pequeños luchaban por sobrevivir.

- ¿Sin importar que solo falten los dos últimos pagos?- preguntó Jake sin poder aceptar que la cruel realidad nos había tomado por asalto dejándonos sin posibilidades de maniobra.

- Si me lo preguntas a mi yo creo que es una absoluta injusticia lo que les está sucediendo, pero las órdenes son claras. O se realiza el pago en término o se ejecuta la propiedad - le respondió con tono paternal- ¡Las corporaciones no tienen piedad, hijo!

Jake lo miró con ojos acuosos y con voz estrangulada - ¿Saben ellos para que se usa la casa?

- Lo más lamentable de todo es que si- y cerrando los ojos agregó dándole el golpe final- Jake, al holding dueño de la hipoteca lo único que le interesa es el dinero, como hacen para conseguirlo, a quien pisotean para hacerlo o a quien destruyen en el camino no les importa- Mi amigo asintió con tristeza, difícilmente le entraba en la cabeza que detrás de un frío escritorio un impersonal funcionario de una corporación pudiera tomar la decisión de dejar a quince niños en la calle, sin que le temblara el pulso... pero era lo que nos estaba sucediendo…

Pensé en cada uno de nuestros pequeños, los más grandes tenían alrededor de diez años y Seth, el benjamín mimado, solo dos. Cada uno era especial a su manera, todos y cada uno de ellos habían recobrado la luz en su mirada a fuerza del amor y la dedicación que le brindaban cada uno de los voluntarios y nosotros mismos.

Apreté ligeramente el brazo de Jake intentando confortarlo, sabiendo bien que poco podía aportar. Jacob siempre había soñado con ayudar a los demás, tratando de devolver en alguna medida lo que otros habían hecho por el, entre ellos mi padre y su mejor amigo Bill, quien lo había adoptado años atrás. Él había sido uno de esos niños abandonados, hambriento, carente de afecto, resentido y a la defensiva como un animal herido.

- Señor Taylor cree que podremos conseguir alguna otra propiedad con lo que nos quede después de la ejecución.

El meneó la cabeza negativamente- No creo que los buitres les dejen mucho- me respondió- Bella quiero que tengan esto- me dijo entregándome un sobre- el personal del banco a hecho una colecta para ustedes, no alcanza para cubrir ni una mínima parte de lo que se debe pero..

- Gracias- lo interrumpí- cualquier cosa que consigamos es importante para nosotros.

- De veras lo siento chicos- nos dijo levantándose de su escritorio para acompañarnos a la puerta.

Conocía bien a Jake, prácticamente crecimos como hermanos, este proyecto era su vida. Podía sentir como se debatía interiormente entre presionarme o no. Cuando me tomó de la mano supe que había tomado la decisión, no podía resignarse a perder el hogar o mejor dicho que los pequeños salieran lastimados otra vez - Bells vamos a tener que usarlo- me dijo.

Lo miré con tristeza- sabes lo que significa para mi hacerlo.

Se lo veía desolado, el día de hoy representaría un antes y un después para él- si lo se y me siento una mierda por forzarte, pero realmente lo necesitamos.

- Me juré a mi misma que jamás lo tocaría- le dije, me sentía tan desolada y abrumada como él.

- Bells- me interrumpió- hay cosas que son más importantes que nosotros mismos. Solo es dinero. No lo usarás para ti, es para los pequeños- me dijo mientras me acariciaba el rostro- Sabes que vendería un riñón por esos niños. Bella, no podemos abandonarlos ahora cuando han avanzado tanto y funcionamos como una familia. Los destrozaríamos, volverían a sentir todo el peso del abandono de nuevo. Hemos luchado tanto, no permitas que el orgullo o el miedo te ganen. ¡Haz lo correcto, por favor!- me suplicó.

- Dame unos días para hacerme a la idea- le pedí. El simplemente asintió sin decir nada más.

Sentada el jardín esa noche suspiré pensando en todo lo que había pasado y en lo que Jake me había dicho. Mi lado racional lo comprendía perfectamente y hasta le daba la razón, el problema era mi lado emocional. Sólo era dinero, supuestamente era mío, al fin y al cabo estaba en una fucking cuenta a mi nombre… Edward me lo había depositado poco después de despedirnos dos años atrás, pero me resistía a usarlo. Me sentiría sucia si lo hiciera… como si hubiera pagado por mis servicios o aceptara su chantaje para permitirle acercarse de nuevo...

Cerré los ojos, los recuerdos todavía me dolían… le había entregado mi corazón y el lo destrozó sin piedad… Sus palabras reverberaban en mis oídos…

- Lo que tenemos es justo lo que quiero, lo pasamos bien cuando estamos juntos Bella, no busco otra cosa- me dijo la noche en que finalmente me armé de valor y le confesé que lo amaba.

- Edward eso no es algo que ni tu ni yo podamos manejar- le respondí dolida

El se quedó pensativo para luego decirme- Bella, no eres la única mujer con la que estoy…- Las lágrimas anegaron mis ojos mientras sentía como mi mundo se derrumbaba trozo a trozo - Nunca te prometí exclusividad.

Sentía mi cuerpo en carne viva, su abrazo me dolía y lo único que deseaba era alejarme, correr y llorar hasta que no me quedara una sola lágrima. El era el único para mi, el hombre que había despertado a la mujer que llevo adentro, el hombre con el que descubrí la pasión y el deseo… mi primer hombre… pero yo era nada, una más de las mujeres que calentaban su cama…

Como una autómata me deshice de sus brazos y con lentitud tomé mi ropa. Me encerré en el baño minutos, horas… no lo sé. Cuando me sentí con suficiente fuerza abrí la puerta. Edward estaba sentado en la cama. Se levantó de un salto y trato de acercarse a mi. Con un gesto lo detuve- no te acerques por favor- le dije

El me miró atónito- se que estas molesta pero hablemos Bella- me dijo con ese tono seductor que lograba nublarme la conciencia

- No hay nada más que decir Edward- le respondí con tristeza.

- No quiero que te vayas- su voz sonaba vacilante, casi podría decir ahogada- tenemos una química espectacular, ¿Por qué quieres arruinar lo que tenemos?

- Edward, lo que me propones no es lo que quiero para mi- Sin decir una palabra más caminé hasta la puerta y salí de allí sin mirar atrás.

Al día siguiente llegó un hermoso ramo de flores a la oficina donde trabajaba con una tarjeta que decía

Hablemos, no quiero perderte.

EC.

Los presentes se fueron acumulando durante la semana, me llegaban a todas horas marroquinería, perfumes, joyas siempre acompañados de la misma tarjeta.

Hablemos, no quiero perderte.

EC

La gota que llenó el vaso fue cuando me llegó una caja con un gran moño conteniendo una notificación de transferencia en cuenta por una suma de dinero astronómica para alguien como yo, ni en diez años de trabajo lograría ahorrar semejante cantidad. Esta vez la nota era distinta

Puedo darte todo lo que desees.

Arrasa las tiendas de la ciudad, cómprate un auto, lo que quieras...

No seas terca, hablemos.

EC

Podía darme cualquier cosa que se me antojara, el monto de su cuenta bancaria era el límite y no me alcanzaría toda una vida para consumirla, pero se equivocaba de cabo a rabo, porque lo que no podía entregarme era lo que yo realmente deseaba, su corazón.

Por un instante sentí pena por él, pero pronto esa pena se convirtió en alarma. Tenía que dar vuelta la página o enloquecería… necesitaba hacer un corte drástico a toda esta mierda. Edward no me quería como yo lo quería a él, me lo había dejado claro y me tentaría hasta lo infinito para salirse con la suya. Era un hombre acostumbrado a obtener todo lo que deseaba y en sus términos. Necesitaba poner distancia, necesitaba protegerme.

Llamé a Jake y le pedí ayuda. Llené una caja con cada una de las cosas que me habían llegado, extendí un cheque a su nombre por la suma que me había depositado. Envié todo de vuelta el día que abandoné Nueva York.

Mi visión de la vida cambió radicalmente después del "episodio Edward Cullen", como Jake solía llamarlo. Perdí esa inocencia que te permite confiar en los otros. Me acostumbré a levantar mis defensas para no volver a salir lastimada.

En todos estos meses no había vuelto a saber nada de Edward, excepto que nunca había cobrado el cheque y que el dinero seguía allí. Jake lo había descubierto por casualidad cuando intentábamos pagar la cuenta del hospital para traer a Seth y sus hermanos a casa.

- Bells ¿como mierda es que tienes 20.000 dólares en tu cuenta?- me preguntó a boca de jarro.

Después que el corazón prácticamente se me saliera por la boca a causa de la impresión me sinceré con el respecto al origen del dinero. En ese momento estuvimos de acuerdo en que no debíamos usarlo...

Ahora las cosas eran distintas, realmente lo necesitábamos para mantener la casa-hogar pero mi instinto de supervivencia me advertía que era un error tomarlo, abrir otra vez la caja de Pandora... ¡Santo cielo sería preferible vender un riñón!

Los rostros de cada uno de los pequeños inundaron mi mente... momentos de gloria como cuando sonreían confiados por primera vez, cuando corrían hasta alguno de nosotros buscando un abrazo que los confortara, sus rostros ansiosos cuando les leíamos alguna historia, sus travesuras con las que nos ponían los pelos de punta, sus preguntas y contestaciones que te dejaban con la boca abierta, el amor con el que me habían recibido cuando llegué destrozada...

La suerte estaba echada, el camino elegido... por cada uno de ellos, por Jake y de alguna manera también por mi misma...

Jake tiene razón, hay cosas que son más importantes que nosotros mismos... el hogar lo es, los niños lo son...

Ahora la pregunta del millón ¿usarlo sin más o avisarle que lo utilizaría?

¿Qué debo hacer?

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