Summary: Si papá, ya somos novios, mira, ya estoy prometida –le enseñé mi mano. Charlie cambió de colores y luego dio un paso hacia nosotros, yo pensé que para felicitarnos, pero no vio una cuerda que estaba atada por ahí así que sus pies se enredaron y cayó al agua.

Disclaimer: Los personajes son de SM, la trama, y por lo tanto la infancia de Edward y Bella, son mías lol.

Advertencia: Este fic comienza con Edward y Bella de pequeños, por lo tanto habrá palabras fuera de contexto por lo mismo de que muchas veces los niños dicen una cosa cuando en realidad se están refiriendo a otra, todo lo aquí escrito es deliberado, no me equivoqué ni nada de eso. Ahora pongan sus mentes «infantiles mode on» y disfruten de la lectura.

Gracias a Alexandra Marroqui por ser mi beta y ayudarme a corregir todos mis horrores ortográficos.


Sweet innocence.


5 años.

.

Papá abrió la puerta de la patrulla para que yo pudiera bajar, antes de siquiera poner un pie en tierra firme me fui de lleno hacia el suelo. Comencé a llorar, mis manos tenían algunos raspones y me ardían.

―Tranquila Bells, todo está bien ―mi papi me consoló cargándome en brazos, él ya estaba acostumbrado.

Cada vez que me pasaba algo parecido, Renée, mi mami, siempre decía que yo tenía dos pies izquierdos. Cuando ella me enseñó a abrochar mis zapatos para ir al kínder me explicó cuál era mi pie izquierdo y cual mi derecho, así que siempre que decía eso de los pies izquierdos que tenía yo los miraba largo rato para ver si era verdad, pero cuando los unía mis dos deditos gorditos se quedaban juntos y eso quería decir que no eran iguales, mis dos pies no podían ser izquierdos.

Mami seguro que ya no veía bien y necesitaba unos anteojos así como los de mi abu Marie.

Hoy habíamos venido a la Push una playa muy bonita de la reserva de Forks, unos amigos de mis papis se mudaron hace poco, el Doctor que tenía un nombre raro, Carlisle y su esposa Esme, los dos eran personas muy buenas y me trataban muy bien, además, tenían dos hijos con los que podía jugar. A la única que conocía es a Alice, una niña muy bonita y muy divertida, ella me dijo que su hermano se llama Edward, pero yo aún no lo conocía porque desde que se mudaron se había ido a un campamento.

Mi mami me convenció para que acompañara a Charlie hoy a pescar, estaría también el papá de Alice.

Papá me limpió las mejillas y me dejó sobre mis pies cuando por fin llegamos.

― ¿Por qué llora esta niña tan bonita? ―Carlisle se agachó hasta estar a mi altura y acarició mi cabello.

―Se cayó al bajar de la patrulla ―respondió papá― mi nena no goza de un buen equilibrio.

Carlisle miró los raspones que me hice.

―No te preocupes pequeña, traje un botiquín que nos puede servir para limpiar esto y así no se infecte.

Cuando se levantó vi que un niño estaba detrás de él. Me llamó mucho la atención su cabello, tenía un color extraño, era como naranjita y estaba todo despeinado. Sus ojos verdes me miraban y yo me puse tan rojita como un tomatito.

―Hijo, saluda a Charlie y a su hija Bella ―le pidió Carlisle.

―Un gusto señor Swan, soy Edward Cullen ―mi papi le sonrió y después de estrechar su mano le despeinó el cabello más de lo que ya estaba, el niño le regaló una sonrisa muy bonita, así como de ladito.

―Mucho gusto Bella, soy Edward.

Ni siquiera vi cuando se había acercado a mí.

Tomó una de mis manos y la besó.

¡La besó!

Sentí como toda mi cara se ponía calientita.

Mi papi como que comenzó a ahogarse, tosió fuerte y algunas lágrimas se salieron de sus ojos. Carlisle se empezó a reír, Edward y yo nos miramos sin entender y solo nos sonreímos.

El Doctor Cullen con mucho cuidado y despacio limpió las cortadas de mis manos, cuando frotó con un poco de alcohol aguanté las ganas de hacer algunas muecas de dolor pues no quería que Edward pensara que soy una niña llorona.

Después nos fuimos al muelle, Charlie y Carlisle prepararon sus cañas de pescar y antes de sentarse nos dieron una a Edward y a mí.

―Te estaré observando muchacho ―le dijo mi papá a Edward señalando con dos dedos sus ojos y después a él. No entendí que quiso decir con eso.

Mi papá a veces era muy extraño.

―Ed, cuida de Bella, no dejes que nada le pase ―Carlisle le pidió a Edward aún carcajeándose.

―Seguro papá ―dijo, llevando su manita a la frente así como le hacen los marineros.

― ¿Puedes sostenerla tú Edward? Si la agarro puede que se me resbalé y los pececitos se nos escapen, los raspones aún me duelen.

―Está bien ―sonrió― mamá me dio esto, toma ―me entregó una bolsita que sacó de su mochila, eran muchas gomitas de azúcar de muchos, muchos colores y con forma de gusanitos― dijo que tal vez podíamos aburrirnos mientras esperamos a que los peces pesquen la carnada.

Antes vi como mi papi ponía algo así como un gusanito en el gancho de su caña, no sabía que aparte de las hormiguitas los peces comieran también caramelos. Edward parecía un niño muy inteligente, así que le pregunté.

― ¿Charlie y Carlisle le pusieron a su caña gusanos de gomitas para que los peces se las coman?

―Nop, se parecen pero no son los mismos, estos son gusanos de gomita y los que se usan para pescar son como pescaditos pero pequeños.

― ¡Wow! ―mi boca se abrió como una "O"― Oye, ¿y por qué no vino Alice con ustedes?

―Ah, es que se quedó con Esme cocinando galletas para llevarlas a tu casa esta noche cuando vayamos a cenar ―Edward me caía muy bien, tanto como su hermana― ¿Te gustan las galletas con chispas de chocolate? ―me preguntó mirándome con sus grandes y bonitos ojos verdes.

Antes de que llegaran solo tenía dos amigas, Jessica y Ángela, pero solo las veía en el kínder y además, Jess siempre me escondía mis crayolas cuando yo me ponía a pintar. Angi si me caía muy bien, solo que a veces no podíamos jugar porque siempre iban por ella temprano o porque luego estaba jugando con su novio Ben.

También conocía a Mike Newton, el niño mas cochino y grosero de todos, siempre me molestaba, una vez lo empujé porque ya me había cansado de que me persiguiera y por eso la Miss me dejó toda la mañana en el corral de castigos, pero no me importo, ahí había muchos juguetes y además estaba solita sin niños feos que me persiguieran.

― ¡Sip, son mis favoritas! ―Casi grité y me dio un poco de pena, tapé mi boca con mis manos y me comencé a reír, Edward también lo hizo.

―Que bueno porque le dije a mi mami y a Alice que cocinaran muchas para ti, no te conocía pero Alice me dijo que eras una niña muy bonita, y que como ya son mejores amigas tú y yo algún día íbamos a ser novios.

Abrí mis ojos como platos.

¿Íbamos a ser novios?, ¿así como Ángela y Ben?

― ¿Vamos a ser novios?

―Sip, pero solo si tú quieres ―tomó una de mis manos en la suya― Bella, ¿quieres ser mi novia?

Él era un niño muy inteligente y muy guapo. Cuando Renée a veces se enojaba con Charlie siempre me decía, 'Bella, cuando tengas novio procura que sea guapo pero sobre todo inteligente y no como el tonto cabeza dura de tu padre', y Edward es muy guapo, y ya había visto que también muy inteligente, además, se veía que no tenía la cabeza muy dura, su cabello era diferente y parecía estar limpio, sin piojos. Y Edward olía rico, no como el cochino de Mike.

―Sí quiero.

Vi una chispita en sus ojos, me gustaban mucho sus ojos.

Edward besó mi mejilla y sentí muchas cosquillitas en mi panza, después estuvimos un rato comiendo gomitas hasta que me di cuenta de una cosa.

―Edward, yo no sé cómo ser una novia ―me asusté, ¿y si no era buena?

―No te preocupes Bells, yo tampoco sé cómo ser un novio, ¿pero sabes qué? Mi mami siempre dice que ella y papá se conocieron desde que estaban en pañales, después se hicieron novios y ahora están casados, ellos se quieren mucho y son mejores amigos, y nadie les enseñó.

― ¿Entonces tú y yo también somos mejores amigos?

―Somos mejores amigos, novios y cuando seamos adultos seremos esposos.

― ¿Tú y yo nos vamos a casar?

Me puse contenta de imaginar eso, en los cuentos siempre después que el príncipe y la princesa se casaban vivían felices para siempre.

Además quería que tuviéramos una casa muy bonita y grandota y un bebé para así poder jugar con él.

―Sip, pero primero te compraré un anillo y nos prometeremos ―se quedó como pensando por un rato― desde que Alice me dijo que seríamos novios me puse a ahorrar más, aún no tengo mucho dinero para comprarte el anillo que vi en una revista de Esme pero por lo pronto conseguí esto ―volvió a buscar en su mochila y sacó un anillo de esos que salían en los huevos de kínder, era muy bonito, tenía una florecita adornándolo― te prometo que cuando junte el dinero necesario te compraré uno mejor.

Estaba sorprendida y emocionada, ya quería ser grande para poder casarme con Edward.

Él colocó mi nuevo anillo en mi dedo grosero de la mano izquierda, sé que es grosero por que Mike Newton una vez nos lo dijo a todos en el salón, pero así bien despacito para que las maestras no escucharan.

Pero yo sabía que ahora el anillo de Edward haría que mi dedo ya no fuera tan grosero, porque recuerdo que la otra vez Renée veía una película y se puso a llorar cuando un señor le dio a una señora un anillo, y le dijo que era como el símbolo de su amor o algo así. No sé que es un símbolo, pero eso del amor creo que es cuando quieres a alguien, y Edward y yo nos queríamos porque ya éramos novios.

También recuerdo que la señora de la película besó a su novio en la boca y él se puso muy contento. Me puse muy nerviosa porque había llegado la hora de besar a Edward. Quería que Edward estuviera feliz así como el señor de la película, además él me dio un anillo y yo no le di nada.

Yo no apartaba mi vista de él, y cuando él volteó a verme me sonrió, así que llevé mis dos manos a sus mejillas y lo acerqué a mí, él levantó una de sus cejas sin saber que iba hacer.

Nuestras narices chocaron pero nuestros labios se juntaron solo un poquito, ladeé un poco mi cara y esta vez mi boca si quedó pegada a la suya.

Fue como con un rompecabezas cuando unes las piezas, como cuando ensamblas bloques, era bien fácil y muy divertido, otra vez volví a sentir cosquillitas en mi estómago y calorcito en mis mejillas.

Nuestras bocas quedaron juntas y quietecitas por un rato, yo vi en las películas que los besos tardaban algo.

Cuando nos cansamos de estar en esa misma posición nos separamos, su sonrisa que antes ya de por sí me gustaba ahora se hizo más grande.

―Tu boca es muy suavecita ―me dijo, él desde antes ya había puesto nuestra caña de pescar a un lado.

― ¿Eso es malo? ―me preocupé.

―Nop, es bueno, además sabes bien, a fresas y a dulces.

―Ah, bueno ―me encogí de hombros contenta.

―Bella.

― ¿Sí, Edward?

―Te quiero.

―Yo también te quiero Edward, más que a mi libro favorito de colorear.

―Yo te quiero más que a mi piano y a mis autos coleccionables.

Wow, si Edward me quería más que a su piano y sobre todo a sus autos coleccionables, eso quería decir que me quería mucho. Yo veía que todos los niños siempre se la pasaban jugando con sus cochecitos y eran muy enojones cuando alguna niña los agarraba y los perdía.

Le di un abrazo bien fuerte.

―Ven, vamos con Charlie ―me ayudó a levantar y fuimos tomados de las manos hasta donde estaban nuestros padres.

Vi que en una de esas cosas donde echas hielos tenían varios peces, al menos ellos si habían sacado algo, nosotros ni uno solo.

―Jefe Swan ―lo llamó Ed, mi papi se giró y su frente se llenó de arrugas al ver nuestras manos― solo quiero pedirle permiso para que Bella sea mi novia y podamos casarnos cuando seamos grandes.

Carlisle se rió mientras que tiraba de la caña, parece que había pescado algo.

Mi papá se puso rojo, a lo mejor por eso siempre yo también me ponía así, le había sacado a él.

―Sí papá, ya somos novios, mira, ya estoy prometida ―le enseñé mi mano― cuando seamos grandes Ed y yo nos vamos a casar y vamos a tener una casa con flores y le vamos a mandar una cartita a la salagüeña para que nos traiga un bebé y así poder jugar con él.

Charlie cambió de colores, primero era rojo y luego morado y luego rojo y otra vez morado, luego dio un paso hacia nosotros, yo pensé que para felicitarnos, pero no vio una cuerda que estaba atada por ahí así que sus pies se enredaron y cayó al agua. Esta vez Carlisle se rió más fuerte agarrándose el estómago.

―No te preocupes Bella, tu papá sabe nadar, bienvenida a la familia ―yo sonreí, después Carlisle le llamó a mi papi que estaba parado ahí en el agua todo blanco y con los ojos grandes, grandes― ¡Consuegro, hacen linda pareja! ¿No crees?

Volvió a carcajearse.

Edward y yo también nos reímos, mi papi aparte de ser raro era muy chistoso.


¡Hola! Este es mi primer OS terminado y publicado, siempre quise escribir algo así, espero les guste, se que estos niños están un poco más despiertos, así que ya saben, si tienen hijos no vean películas románticas frente a ellos. Se recomienda dejar Review :)

Y ya que estamos, si aun no han leído mis otras historias, los invito a que se den una vuelta por mi perfil. Fin de la publicidad jajaja